COPE: Maquiavelo, Martínez Camino y la Conferencia Episcopal

cope.jpg El lamentable espectáculo al que hemos asistido estos días en relación con la COPE y sus “presentadores estrella” no merecería una sóla línea sino fuese porque el debate en los distintos medios, la agresividad de alguno de los comentarios rozando incluso el insulto y la descalificación personal y profesional, junto con el enfrentamiento mediático que está produciendo entre los intereses de unos y otros, está tapando la  cuestión de fondo y se está olvidando que con unos u otros presentadores, la cadena de emisoras de la Iglesia, aunque los obispos afirmen que no son los empresarios de la COPE y por lo tanto prácticamente se liberen de toda responsabilidad, funciona gracias al esfuerzo de muchos trabajadores de los que nadie parece acordarse en esta “guerra”, y que son, los que desde hace ya muchos meses, están pagando el pato de lo que nunca debiera haber ocurrido.

Es necesario recordar, para hacer justicia a la historia y al propio Losantos,  que la cuestión de “los presentadores estrella” no es nueva, no ha nacido con Federico Jiménez Losantos, ni con Cesar Vidal, sino que viene ya de muy atrás, incluso con discusiones más o menos gruesas entre prelados por el tratamiento de algunas cuestiones o las críticas a algunas personalidades o gentes de Iglesia. Sólo hace falta acudir a las hemerotecas y fonotecas para contrastarlo.

La cuestión en estos momentos es muy sencilla:  no es de recibo que mientras que en toda la legislatura anterior hemos asistido a un espectáculo bochornoso, nuestros queridos obispos, o mejor, para ser más exactos ly concretos, algunos de nuestros prelados y de nuestros cardenales, hayan estado mirando para otro lado cuando no jaleando al presentador de La Mañana porque interesaba en la campaña contra el Gobierno, y en el apoyo a determinados políticos del Partido Popular. Esta legislatura ha comenzado igual y cuando el tema empieza a salirse de madre, -algo que hace mucho tiempo se veía venir- nuestros insignes prelados o purpurados le dejan “la patata caliente” a Alfonso Coronel, al que en esta cuestión, al menos en ocasiones anteriores, no se le ha dejado actuar con libertad, mientras que el cardenal Rouco guarda silencio una vez más. ¿Quién nombró a Alfonso Coronel para este máximo puesto de responsabilidad en la cadena de emisoras?… Don Ricardo Blázquez fue el encargado de comunicárselo, pero los mentores fueron otros, al igual que los que le han venido manteniendo mientras ha interesado.

El problema, al menos en su raíz, no es Losantos -y no pretendo salir en absoluto en su defensa-, ni los demás “presentadores  estrella”, aunque se centre en ellos. El problema es el mismo que en cualquier otra empresa , si existe una línea editorial un manual de estilo o -como en este caso- un iderario, se respeta y se hace cumplir. Y si no va a ser así,  por intereses económicos o políticos, se marca la frontera que no se debe traspasar y se aplica la máxima de que quien la hace la paga. Lo que no vale, y mucho menos en un medio de comunicación que teóricamente debe defender los valores eticos y cristianos del Evangelio, es que se toleren ciertas expresiones, insultos, ataques personales e injurias…, interese o no en un momento determinado.

Hay algo más que me gustaría añadir.  En toda esta historia, y fundamentalmente centrándonos ya  en la rueda de prensa que puso fin a la reunión de la Comisión Permanente, martinez_camino.jpghay una figura que llama la atención. Me refiero al secretario general y portavoz de la CEE, hoy obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, al que cada día le toca bregar con cuestiones más complicadas y de las que no solamente sale airoso sino que incluso parece que se crece con el papel y hasta se divierte.

Confieso que he tenido que recurrir a los clásicos, “El Príncipe” de Maquiavelo o el “Arte de la Guerra” de Sun Zi, por citar alguno, para intentar encontrar a sus maestros, aunque quizá sería mejor buscarlos entre alguna de las grandes figuras del toreo. ¡Que habilidad para responder sin decir nada concreto!, ¡que facilidad para dar una larga cambiada y salir airoso!, ¡que dominio para convertir una pregunta más o menos agresiva en una respuesta casi convincente!, ¡que tablas para informar sin dar ninguna noticia!… Titulares, alguno da…. Y todo ello sin alterar el gesto, agradeciendo las preguntas difíciles porque le ayudan -afirma en esas ocasiones- a concretar y perfilar la cuestión y porque le permiten también a “dar alguna lección” -en términos taurinos se llama templar y mandar-  a algún periodista díscolo.

Incluso ha aprendido casi a quedarse en su papel de portavoz y evitar pronunciamientos personales, aunque eso todavía se nota que le cuesta. En fín, dada la polémica sobre si se le renovará o no en noviembre, yo soy de los partidarios acérrimos de que continue. Dice lo que quiere, intenta ser amable, no pierde la compostura, tiene una cabeza perfectamente amueblada, las suficientes tablas para salir airoso e, incluso ahora, tras su nombramiento, se le nota menos la ambición. ¿Qué más se puede pedir en un portavoz, sobre todo si al presidente de la CEE no le gustan los medios y prefiere los silencios?. También es cierto que a Don Juan Antonio tampoco le gustan mucho las entrevistas con determinados profesionales o medios, pero eso también puede cambiar, todo es cuestión de proponérselo. ¡Ánimo y a por ello!.

5 Responses to “COPE: Maquiavelo, Martínez Camino y la Conferencia Episcopal”

  1. Yo creo, Pepe, que no hay vuelta de hoja. Quien es de una manera, lo seguirá siendo siempre. Y, al final, acaba confundiendo sus propios intereses con los de la institución a la que debería servir. Sería un fracaso que continuara cinco años más. Y, sin embargo, a día de hoy, es más que una posibilidad…
    ¿No te has planteado un post de solidaridad con Vidal?
    Abrazos

  2. Sr. Trastevere, estoy de acuerdo con ud,. en que el problema de la COPE viene de muy lejos, o ya nos hemos olvidado del tristemente desaparecido Antonio Herrero. El lograr audiencias y la feroz competencia con otros grandes presentadores obliga mucho. Lo que es indefendible es el insulto y la injuria, al igual que la agresividad y chulería de la que hace gala cada día el Sr. Losantos. La Iglesia ha dejado crecer al monstruo hasta que no ha podido sujetarle, y ahora … balones fuera.
    Hace mucho tiempo que se veía venir, pero durante la etapa de “la cruzada” todo se disculpaba. Un claro ejemplo de la doble moral. Los principios evangélicos importan poco a la hora de buscar poder. Ahora el PP, de nuevo, pide una tregua a los obispos. La cuestión tiene difícil solución, pero estoy de acuerdo con Ud en que los únicos culpables no son los presentadores sino que en aras de cuotas de mercado y audiciencia se hayan venido tolerado y se sigan tolerando determinadas cosas. La audiencia fiel que tiene la COPE esta lejos de lo que es un sano ejercicio de la libertad de expresión y del ideario que la emisora tiene como bandera. Menos decir a los demás como tienen que vivir y más aplicarlo en casa.

  3. Estimado Jesús. Te agradeco mucho el seguimiento de mi blog, sabes que yo hago lo mismo con el tuyo y con el mismo afecto. Dicho esto permíteme que te diga, sin ninguna acritud, que tu osadía en algunos momentos no tiene límite.
    A tu pregunta sobre la solidaridad con Vidal te respondo: no voy a poner ningún post en este blog por miles de razones, y la más importante, porque creo que mi opinión sobre el affaire de la COPE queda claramente reflejada, sin posibilidad de malas interpretaciones, en lo que ya he escrito. Mi solildaridad con él, la tuve el primer día en que se iniciaron los “cariñosos epítetos” del Sr. Losantos contra él, y lo hice personalmente a través del teléfono.

    ¿Has colgado algún post aparte del de que esta mañana veremos…? que luego no tuvo continuidad. Lo pregunto solo por curiosidad. Él sí, se solidarizó abiertamente y publicamente contigo y lo sigue haciendo.

    En segundo lugar, me deberías conocer muy bien y saber que mis guerras las elijo yo, que mis compañeros de viaje también, y que mis decisiones, equivocadas o no las tomo yo sin necesidad de que nadie me aleccione, e insisto en que te digo esto sin ninguna acritud.

    Sabes las razones por las que nunca he querido estar en un blog (si no las recuerdas puedes acudir al link el autor y el blog), y sabes porqué, desde hace unas semanas, he inaugurado éste en el portal de RS.

    No me gustan los insultos, ni la agresividad verbal, ni el diálogo entre porteras o barriobajero, en este mundo de la comunicación, y si alguna vez me veo obligado a saltarme esta máxima -en contadísimas ocasiones- soy yo, unicamente, quien elige las armas, el cómo y el cuando.

    Sabes por qué no estoy en Religión Digital, y sabes que no soy amigo de meterme en cuestiones ajenas que no me importan. Cada cual elije su forma de informar, la manera de conducir sus espacios de comunicación y los acompañantes en el camino. Yo ya tome mi decisión y en ello estoy, y además creo que no debo dar dar más explicaciones al pregonero, sobre cuestiones y motivaciones que tu, precisamente, conoces perfectamente. ¡Coherencia!.

    Por otra parte, José Manuel sabe defenderse muy bien el solito, lo ha demostrado con creces en esta ocasión y, en mi opinión, ha ganado por goleada. Pero nada más. Si Vidal no tuviera forma de defenserse, este blog hubiera estado, estuviese yo de acuerdo o no con el titular de la noticia que ha dado origen a toda la polémica, a su entera disposición y lo estará siempre cuando el quiera o lo necesite. Pero en este caso no era necesario, la solidaridad con las “víctimas” de Losantos, por mi parte, es común para todas, pero hasta ahora todas han sabido defenderse y todas han obtenido su cuota de gratificación de una forma u otra, en el caso de Vidal, imagino -porque al principio no pensaba responder- el aumento de lectores y de audiencia y, además, repito, creo que ha ganado por goleada.

    Por cerrar esta cuestión, tu sabes muy bien que este modesto blog del Trastevere, que está empezando, a Vidal le importa muy poco o nada, y así lo ha dicho publicamente delante de compañeros en varias ocasiones, intentando ningunearlo. Imagino los motivos, pero me lo he tomado como una “broma” más ¿pesada o de mala leche? entre compañeros y punto. Cada cual se retrata como quiere. Tiene razón, es muy poca cosa , de momento , salvo en una, aquí no se toleran insultos, ni injurias, ni ataques personales, y sí se intenta un diálogo abierto y fluido y no el propio de un patio de porteras, con perdón para estas últimas. Prefiero menos comentarios, -de los poquitos que no se sienten cómodos en Religión Digital o en otros espacios- pero más fieles lectores que acuden al Trastevere libremente (¡qué le voy a hacer, siempre me gustaron la estética y las minorías selectas!).

    Todos hemos empezado algo en alguna ocasión, como ocurre en este Trastevere -es muy malo olvidar las raíces, los orígenes y los nacimientos-. Para mi la coherencia, la “libertad sin ira”, y la amistad por encima de cualquier cuestión, interés personal, intereses comerciales, etc., etc., están por encima de cualquier otra cosa. Soy y seré siempre libre, e intentaré siempre ser coherente, no intento decir a nadie lo que tiene que hacer y cómo debe hacer. Pero no olvides nunca, te lo digo con todo cariño, que cada cual debe tomar sus decisiones por sí mismo.

    Ni tu pregunta sobre la solidaridad con Vidal es propia (entre nosotros) de un lugar abierto como éste, ni mi respuesta tampoco… aunque creo que ya era necesaria. Pero tu has elegido el lugar y el modo, y yo sólo te respondo. Un fuerte abrazo, aquí seguimos en nuestro pequeño y “desconocido” espacio, sin ningún ánimo de competencia y sin plazos marcados, pero libres, coherentes y sin insultos. La mesa del Trastevere, repito, está abierta a todas y a todos los que respeten estas sencillas prácticas del buen vivir y del buen dialogar, que no significa que no se pueda criticar o denunciar. Todo el que lo desee es y será siempre bienvenido y yo, por mi parte, seguiré escribiendo como y lo que considere oporturno mientras que 21rs me siga dando la cuota de libertad de expresión que siempre me ha dado, incluso en momentos en que las presiones fueron muy fuertes.

  4. Pues si crees que mi pregunta sobre la solidaridad con Vida no es propia de un lugar abierto como éste, o este lugar no es tan abierto, o la cuestión de la coherencia falla en algún punto que no acierto a adivinar . Te pregunté si te lo habías planteado. Evidentemente, cada uno elije sus caminos, y tú siempre lo has hecho con libertad. Y te lo respeto y admiro. Y no voy a discutir contigo sobre esto. Y menos en abierto (como tú dices, entre nosotros).
    Un abrazo, y sigo viendo tu mesita del Trastévere desde mis ramas

  5. El director de Vida Nueva, Juan Rubio, y el presidente de la UCIP España, Rafael Calvo Ortega, han entrado también en el debate sobre la COPE con comentarios que reproducimos a continuación:

    «Las estrellas de la Cope se mofan de los dueños de la cadena»

    Rafael ortega, presidente de la Unión católica de Informadores y Periodistas de España
    La pregunta me la hacen estos últimos días muchos amigos y conocidos, que no tienen ninguna relación con medios de comunicación, pero que leen y, sobre todo, escuchan: “¿Cómo debe comportarse la radio de los obispos?”. La expresión “radio de los obispos” me altera un poco, pero desgraciadamente se ha impuesto en el lenguaje cotidiano, porque ha sido fomentada por los poderes públicos y por los propios comunicadores “estrella”. En esto estoy plenamente de acuerdo con mi querido y respetado José Luis Gago, ex director general de la COPE, que afirma que “la expresión ‘radio de los obispos’ es utilizada por un sector mediático y social, desafecto y contrario a la COPE, con acento despectivo y acusatorio, por lo que convendría hacer un examen de conciencia desde la COPE para descubrir si determinados modos de actuación, de opinión y de expresión, no han propiciado ese tono arrojadizo y pretendidamente descalificador”.

    Me hubiera gustado que me preguntasen acerca de todos los medios informativos que difunden la doctrina católica en nuestro país. Pero no. La demanda era y es siempre la misma, y mi respuesta, también: “Con libertad y responsabilidad”.

    Hoy la Iglesia española, y no hablo sólo de la Jerarquía, sino de todos los católicos de este país, tiene un gran medio generalista, la COPE, que no cumple, a pesar de lo que digan sus “estrellas”, ni con “la libertad ni con la responsabilidad”. Se escudan en la “libertad” para informar de lo que a ellos les interesa particularmente, como la defensa, no ya de un partido político, sino de una facción de ese partido, o de intereses económicos propios. Eluden la “responsabilidad” con el insulto cotidiano y la descalificación. La “irresponsabilidad” les lleva a mofarse de los dueños de la Cadena. Una situación inaudita que en cualquier medio informativo o en cualquier empresa hubiera supuesto la expulsión inmediata de esos sujetos.

    La COPE acoge a casi mil trabajadores, y la Cadena tiene una gran responsabilidad económica ante ellos. Pero no todo es dinero. No hay que escudarse en un trabajo estelar para olvidar un Ideario que es una pieza maestra de la Conferencia Episcopal Española, y que nadie de ese firmamento estelar quiere cumplir.

    No basta con una “línea editorial COPE“, si esa línea editorial se limita a espacios de emisión fuera de los grandes programas. Esa “línea editorial” tendría que estar presente en la actuación cotidiana de los directores de los programas estrella.

    Es más, la “línea editorial” presenta la doctrina católica, y la “línea de las estrellas”, repetimos, defiende sus intereses partidarios. Esos intereses priman sobre los primeros, cuando éstos deberían ser la guía de actuación de la Cadena. Nunca los intereses políticos y económicos por encima de la doctrina católica.

    La semana pasada ha tenido lugar en Roma el encuentro de los responsables de las radios católicas, y el papa Benedicto XVI ha sido muy claro: “La radio tiene como función informar y entretener, anunciar y denunciar, pero también la de formar a los oyentes en el respeto a la verdad y el cultivo a la esperanza”. Volvemos a lo mismo: “Libertad y responsabilidad”.

    Me consta que la Conferencia Episcopal Española, principal accionista de la Cadena, ya se ha puesto a trabajar para solucionar este espinoso tema y para que el medio generalista por excelencia de la Iglesia española haga de su trabajo un servicio a la verdad con espíritu de convivencia y criterio independiente.

    Nunca olvidaré las palabras que el papa Juan Pablo II nos dirigió a los periodistas españoles, el 2 de noviembre de 1982, durante su primera visita a España: “Cada hombre lleva consigo sus propias ideas, sus preferencias y hasta sus prejuicios. Pero el responsable de la comunicación no puede escudarse en lo que suele llamarse la imposible objetividad. Si es difícil una objetividad completa y total, no lo es la lucha por dar con la verdad, la decisión de proponer la verdad, la praxis de no manipular la verdad, la actitud de ser incorruptible ante la verdad”.

    Pues eso. Con Libertad y Responsabilidad.

    ————–

    «Ha empezado la operación de recambio en la COPE»

    Juan Rubio director de la revista Vida Nueva

    La Comisión Permanente del Episcopado no tiene como misión renovar o revocar contratos en la COPE, pero sí tiene la responsabilidad de velar por el cumplimiento del Ideario de la Cadena en la que los Obispos, a través de la Conferencia Episcopal o de diversas diócesis, posee el 70% de la empresa. Insisto: no es su misión, aunque sí es su responsabilidad. Muchos esperaban que un motorista corriera raudo desde Añastro hasta Alfonso XI, y entregara cartas de cese por doquier. Ni hubo motorista, ni se le esperó. Hubieran crecido las solidaridades tachando a los prelados de inquisidores.

    Es el Consejo de Administración de COPE el que contrata, con criterio propio y con voto personal y no delegado. Su presidente, Alfonso Coronel de Palma, decía recientemente: “No soy el propietario de la finca, sino su administrador y no me corresponde a mí entrar en las vicisitudes de la propiedad”. La propiedad lleva tiempo hablando, aunque sea ahora cuando ha abordado con mayor resolución el tema. Ha pasado de ocuparles a preocuparles. La empresa puso en sus manos la responsabilidad y ahora le pide cuenta de resultados, no sólo económicos, sino fundamentalmente, morales.

    Los obispos se han comprometido a velar para que el Ideario se cumpla por parte de todos los trabajadores de la empresa. Hay propósito decidido de intervenir en las “vicisitudes” de la propiedad, dándole órdenes al “administrador de la finca” para que actúe, según le indiquen los propietarios; no sólo una parte de la propiedad, sino el colectivo reunido en Permanente.

    Al Ejecutivo de los obispos, por estatutos, corresponde “ejecutar” lo que dice la Permanente, que recibió hace años encargo de la Plenaria. Ha empezado la operación de recambio. El mensaje al Consejo de Administración es nítido: sintonizar el dial de COPE, ateniéndose al Ideario. Si de algo se ha pecado en los últimos años ha sido de mirar para otro lado, cuando la casa ardía. Hace tiempo que se encendieron las alarmas y algunos prelados gritaron en el desierto de la Plenaria, pidiendo intervenir ante el problema que se estaba incubando y que hoy es candente preocupación. Decía un eminente prelado hace unos días: “De aquellos polvos, estos lodos”.

    Ha pasado el tiempo y ahora han decidido seguir a san Ignacio de Loyola en aquello de en tiempo de crisis no hacer mudanza. Dos claves importantes se advierten de cara al futuro inmediato: la clave eclesial y la económico-administrativa. Hacen falta soluciones de calado, no sólo analgésicos que eliminen el ligero dolor de cabeza. Se trata de romper el nudo gordiano con habilidad; no con espada de Damocles que hunda la Cadena, auténtico pavor de los mitrados.

    Lo que está en juego es la subsistencia de la Cadena y del proyecto Popular-TV, que se alimenta fundamentalmente de los ingresos de la radio. La empresa no puede entrar en crisis con el consiguiente descalabro laboral y económico. Es necesario usar de mucha cautela en la operación “Sintonizar el dial según el Ideario”. No se abordará el problema desde lo concreto. En el horizonte planea el fantasma del Ya y no se quiere caer en el mismo error de entonces.

    No es la primera vez que los prelados hablan de COPE en los últimos años y en sus sesiones, ya sean Plenarias (dos anuales), Permanentes (tres anuales) o del Ejecutivo (una mensual). Llevan tiempo tratando un tema tan “espinoso”. Muchos admitían que se trataba de un problema complejo en su solución cuando recibían el mensaje con cifras y cuenta de resultados. También reconocían que no podían ni debían dejar pasar mucho tiempo sin solucionarlo. Por otro lado, veían cómo desde muchos ­púlpitos mediáticos, se ataca sistemáticamente lo religioso en general, y a la Iglesia en particular. Es necesaria una Cadena propia para defender la verdad y defenderse de los ataques. Ante la complejidad, marchaban a sus diócesis en donde encontraban emisoras provinciales de COPE más serenas y evangélicas. Un asunto aplazado. Les ha estallado en las manos.

    La solución final se ha precipitado por la marcha suicida de varios programas de periodistas-estrella. Extraña que resuenen voces ahora, cuando hubo silencio ante los ataques a FERE, a CONFER, al Nuncio, al Cardenal de Barcelona, a escritores y periodistas católicos, incluso a la Corona. Ahora, cuando los ataques se han centrado en la línea de flotación del PP, ha cundido el nerviosismo, urgiendo una solución.

    El buque se ha averiado en alta mar. Se han roto los vientos y bajeles; entra agua en las bodegas. Ha empezado la reparación. Hay que dar tiempo a los fontaneros, si es que los destacados locutores los dejan y no continúan su interesada máxima de cuanto peor, mejor.

    En otoño, antes que el invierno arrecie, COPE podrá seguir su singladura en medio de la sociedad. Este velero al servicio de “la verdad, la libertad y el bien común” no puede dejarse abordar impunemente por mercenarios de la mentira, la ofensa y el vituperio en aras a la libertad de expresión. Nadie les quita la libertad de hacerlo, pero, eso sí, no en este recinto. La verdad deja de ser verdad cuando falta a la caridad.

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