Carta abierta al niño de la sonrisa más bonita
Hay ocasiones en las que el periodista se encuentra con informaciones que ennoblecen este bello, difícil y, en muchas ocasiones, frustante oficio y le devuelven la ilusión por trabajar en el campo de la comunicación. Es el caso de la información que facilitó ayer la Agencia Efe a sus abonados, tras recibir la carta ilusionante y admirable de unos padres que hace días perdieron a su hijo en un desafortunado accidente, suceso del que se hicieron eco la mayoría de los medios de comunicación.
La carta de la familia Villoch Carrión, que reproducimos integra a continuación, transmite dosis inmensas de ternura, amor, cariño, esperanza y de reconocimiento hacia el ser querido. La misiva convierte lo que hace unos días fue una terrible noticia o crónica de sucesos en un canto a la vida, a la esperanza y a la capacidad de superación del dolor ante la pérdida de un hijo. Desde aquí quiero expresar mi más sentida admiración por esta familia en el recuerdo de su hijo Alex.
“Amado Álex: Nos ha costado mucho decidir si escribíamos esta carta a los mismos medios de comunicación que hace apenas una semana se hicieron eco de tu muerte. Tras mucho debatir hemos acordado rendirte este homenaje póstumo porque nos parece injusto que la opinión pública, que ha sabido de ti únicamente por tu aparatoso adiós, te identifique como el niño con síndrome de Down que murió en el maletero de un coche en Formentera. Porque has sido infinitamente más que eso.
Lo tuviste todo en contra desde que naciste. Tu primer obstáculo fue una cardiopatía que se resolvió favorablemente a las pocas semanas. Pensamos que ya estabas a salvo. Empezamos a dedicarte toda nuestra atención: estimulación temprana, fisioterapia, natación. Con dieciocho meses conseguiste dar tus primeros pasos y estuviste preparado para empezar a ir al cole. Más tarde llegó la logopedia. Ya desde el principio descubrimos tu sonrisa. En cuanto supiste cómo articularla, que fue muy pronto, te abonaste a ella para siempre.
Jamás fue capaz de borrarla de tus labios la leucemia que te diagnosticaron a los tres años, llena de complicaciones y que tardaste cuatro en superar, ni el aparato que te viste forzado a llevar por tus problemas de cadera. Ganaste esas batallas con brillantez. No se podía esperar menos de alguien tan fuerte como tú. Estamos seguros de que fue tu sonrisa –otra vez tu sonrisa- que llegó a resplandecer incluso entre tubos y aparatos, la que impidió que el árbitro pudiera contar hasta diez. Un ejemplo de tu capacidad de lucha contra la adversidad.
Todos los que te conocimos estábamos enamorados de ti. Nos fascinaba –y sigue haciéndolo- tu capacidad para devolver multiplicado todo el amor que te profesamos a pesar de las situaciones extremas a las tuviste que hacer frente. Ya no sólo con tu recurrente sonrisa. También con tus continuas caricias, tus espontáneos abrazos y los incontables piropos que dedicabas a quienes estábamos cerca. Nos diste infinitas lecciones de entereza y fuiste único en poner al mal tiempo buena cara. Has sido el campeón del cariño.
Demostraste, como dejó dicho Machado, que el camino se hace al andar. Eras un experimentado nadador, asistías a clases de música, salías de acampada, jugabas al fútbol, practicabas karate, danza e incluso yoga. Siempre pendiente de robar un ratito para jugar con el ordenador. Cómo olvidar tu sonrisa cuando descubriste con sorpresa la vida submarina este verano en Formentera a través del cristal de unas gafas de bucear. Protestabas contrariado cuando el mal tiempo te impedía ir a montar a lomos de Kent. Tu curiosidad y tus ganas de aprender siempre fueron insaciables. Fuiste el ojito derecho de todas tus educadoras, el orgullo de tu escuela.
No creas que olvidamos lo gamberrete que siempre fuiste. Aficionado al escapismo, a pegar portazos, a esconderte para darnos sustos, a pasar olímpicamente de bajar de los castillos hinchables, a encerrarte tras cualquier puerta que tuviera un pestillo, a correr por los pasillos del colegio mirando hacia atrás muerto dre risa mientras profesores y alumnos te perseguían. Disfrutaste y bebiste la vida a grandes tragos, como un auténtico cosaco.
Últimamente estabas radiante con tus nueve añazos. Más guapo que nunca, totalmente recuperado. Si tiempo atrás hacerte comer y sobre todo masticar exigía agotadoras sesiones, ahora era un placer verte disfrutar con la comida. Pasaste de estar flaco y deslavazado a convertirte en un niño fuerte y sano. Tu sonrisa, ya legendaria, se había impuesto por encima de todo para permitirte alcanzar la plenitud. Quizá por eso la muerte, que tanto te había acechado, decidió que era el mejor momento para llevarte con ella.
“Muere joven el amado de los dioses”, escribió el dramaturgo griego Menandro hace 2.300 años. No imaginamos cuánto llegarán a amarte los se te acaban de llevar. Quizás no tanto como los que aquí quedamos, desolados por tu marcha: familiares, amigos, compañeros, educadores, personal sanitario y todos los que te conocimos, Álex. A cada uno nosotros nos trataste y nos hiciste sentir como alguien especial. Tu sonrisa ha sido un regalo impagable del que sólo hemos podido disfrutar nueve cortísimos años. Gracias por todo lo que nos has dado“. Familia Villoch Carrión

¡Gracias ¨Trastevere por esta información!. Tiene ud razón en lo que dice de esa carta y de esa familia. Tras su lectura uno se reconcilia con el ser humano y se le abre una puerta a la esperanza. Sería una maravilla aunque reconozco que un tanto utópico que los medios de comunicación destacaran más a menudo este tipo de noticias.
Tras la lectura de la carta el niño Alex se convierte en alguien vivo, cercano y próximo, Parece como si su muerte hubiese sido sólo un sueño y estuviera aquí al lado de nosotros. El amor y la superación del dolor que demuestran esos padres es digna de encomio. Ojala que con ese recuerdo de su hijo que comparten con nosotros en su carta, nunca se dejen invadir por la soledad de su ausencia
Gracias Trastevere, me ha emocionado conocer a Alex.Tuvo mucha suerte de tener el amor de su familia, profesores y amigos que lucharon tanto por sacarle adelante y que fuera feliz.Él les ha llenado el corazón para siempre.
Un abrazo,Beatriz
Estos niños son el gran tesoro a descubrir por la sociedad, y lo digo porque vivo con uno de ellos.
Descansa en paz, Álex. si hay Dios y es justo, tendrá otro angelito a su lado.
Un fuerte abrazo para la familia.
Tras llegar a mis oidos esta noticia nu investigue ni para acaso mire la pantalla del telvisor ni un instante solo pase olimpicamente de una noticia ke ni interesaba .
Hoy llega hasta mi la carta de unos padres amantes de la felicidad de su hijo ,amantes de la vida de su ser kerido ke un dia ya marcho cosa que me acostumbro a ver y a pensar dios se lleva lo mejor para guardarlo a sulado nu valla a ser ke un dia lo pierda en el pasado asi que comprende que cuando alcances la gloria de un buen ser abandonaras este mundo para llegar a la felicidad en el otro .
solo decir una frase que nu creo que perdure en el tiempo”En el camino una luz y en el cielo una estrella ahora empieza andar tu para llegar asta ella”
a la familia de alex un fuerte abrazo y mucha fuerza ,yo soy una mama que tambien perdio una hija con discapacidad hace apenas 15 dias y me queda de su paso por la tierra que lo unico que vale la pena en este mundo es el amor verdadero y puro , tengo la tranquilidad de que ella alla arriba esta sin duda alguna al lado de DIOS.
un abrazo grande y tranquilos que ellos ahora estan disfrutando de la felicidad plena