El asesinato de los jesuitas en El Salvador

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Los jesuitas no eran comunistas. Lo que ellos pretendieron, a toda costa, fue el diálogo entre las partes enfrentadas. Pero eso justamente es lo que no toleraba la derecha intransigente de ARENA. Su ley era la ley del más fuerte. Por eso mataron al jesuita Rutilio Grande, luego a Mons. Romero, a Ellacuría y los otros jesuitas de la UCA, a varias religiosas norteamericanas, y sobre todo a miles de campesinos que no querían nada más que defender sus derechos más elementales.

José María Castillo. Teólogo

Moceop-Redes Cristianas

La Audiencia Nacional investigará la muerte de seis jesuitas y dos mujeres, todos ellos asesinados en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA) de El Salvador.
El hecho ocurrió en la madrugada del 16 de noviembre de 1989. De los seis jesuitas asesinados, cinco eran españoles, entre ellos el rector de la Universidad, Ignacio Ellacuría. Un año antes, en 1988, al profesor Juan A. Estrada y a mí nos prohibieron seguir enseñando en la Facultad de Teología de Granada.

La prohibición vino de Roma y se nos comunicó de palabra, sin que mediara proceso ni documento alguno. Es más, sin que se nos haya dicho por qué se tomó aquella decisión. El hecho es que, cuando la UCA se vio privada de cinco de sus profesores, pidió ayuda a los jesuitas de España.

Yo ofrecí mi colaboración, que fue aceptada. La UCA no depende de la Santa Sede, ni por tanto está sometida al control directo del Vaticano. Durante 16 años he compartido mi tiempo entre Granada y San Salvador. Lo que me ha proporcionado conocer y vivir de cerca por qué mataron a los jesuitas, quiénes fueron los ejecutores y responsables de aquella masacre y las consecuencias que se han seguido después.

Cuando en 1992 se firmaron los acuerdos de paz, promovidos y controlados por la ONU, se acordó que una “Comisión de la Verdad” investigara y depurara responsabilidades de los doce años de guerra civil que había sufrido El Salvador.

Esta investigación dejó en claro que la decisión de asesinar a los jesuitas se tomó el 15 de noviembre de 1989, en el Estado Mayor, con la autorización del coronel Ponce, ministro de defensa, La ejecución fue encargada al comandante Benavides, bajo la organización del mayor Camilo Hernández, y ejecutada por una unidad del batallón Atlacatl. Como es lógico, una decisión de esta envergadura se debió tomar con conocimiento del presidente Cristiani y con la anuencia de la embajada de Estados Unidos.

Yo tuve en mis manos un informe de más de cien folios sobre la masacre, que la embajada americana entregó al superior provincial de los jesuitas en Centroamérica, José María Tojeira. Si no lo hubiera visto, nunca lo habría creído. En aquel montón enorme de papeles, había páginas enteras tachadas, señal evidente de que la embajada tenía mucho que ocultar en el asunto. Los documentos desclasificados después, por influencia del congresista Joe Moakley, reconocen que los funcionarios y la CIA debían haber estado “sordos, mudos y ciegos” para no haber resuelto el caso de los jesuitas, “y esto dicho con cierta benevolencia” (J. Morley, en “The Washington Post”, 18.VII.1993).

Ya en octubre de 1983, un “Documento informativo sobre el terrorismo de derecha en El Salvador”, preparado por la CIA y funcionarios del Departamento de Estado, afirmaba que el coronel Ponce “apoya las actividades de los escuadrones de la muerte de ARENA y él mismo era miembro del escuadrón paramilitar de la Policía Nacional”, según informa el documentado estudio de T. Whitfield (“Pagando el precio”, p. 680-681). El partido ARENA, fundado por R. D’Aubuisson, que organizó el asesinato de Mons. Romero, sigue todavía gobernando en El Salvador.

¿Por qué mataron a los jesuitas de la UCA? El Salvador es más pequeño que la provincia de Badajoz. En un espacio tan limitado, viven más de cinco millones de personas. Y un millón más que hay de inmigrantes en Estados Unidos. En la década de los 80, cuando la guerra civil, el país entero era propiedad de 14 familias (sic), que se habían adueñado de las tierras mediante atropellos a los derechos más básicos de los campesinos y trabajadores. Inevitablemente se organizó la resistencia. Y se produjo la confrontación entre ARENA y el FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional).

Los jesuitas no eran comunistas. Lo que ellos pretendieron, a toda costa, fue el diálogo entre las partes enfrentadas. Pero eso justamente es lo que no toleraba la derecha intransigente de ARENA. Su ley era la ley del más fuerte. Por eso mataron al jesuita Rutilio Grande, luego a Mons. Romero, a Ellacuría y los otros jesuitas de la UCA, a varias religiosas norteamericanas, y sobre todo a miles de campesinos que no querían nada más que defender sus derechos más elementales.

En 1992 se firmaron los acuerdos de paz. Pero ARENA siguió y sigue en el poder. Ahora, los dueños del país son 21 familias multimillonarias. En el Salvador hay mucho dinero. No hace mucho escuche, en un canal salvadoreño de TV, que de los 15 Bancos más potentes de Centroamérica, 9 están en el país más pequeño. La consecuencia de este estado de cosas es que la violencia, en aquel país, es ahora más brutal que durante la guerra civil.

Ya resulta imposible saber el número de muertos, desaparecidos, secuestrados, violaciones, robos. Las “maras” (bandas de delincuentes profesionales perfectamente organizadas) se han repartido las ciudades y barrios en los que cada una ejerce la violencia más brutal. El narcotráfico campa a sus anchas. Y la policía, unas veces por miedo y con frecuencia por complicidad con los narcotraficantes, es ineficaz para controlar la situación.

La raíz de tanta violencia está, sin duda alguna, en la descomposición del tejido social. Bastante más del 50 % de las familias son lo que los sociólogos llaman familias “desestructuradas”. Por ejemplo, es frecuente encontrar chiquillos que no saben quién es su padre. Como es significativo el hecho de que las abuelas sean las que están garantizando la seguridad y el cuidado de miles de niños.

Así las cosas, la tarea más urgente en aquel país es, sin duda alguna, la educación. Toda la solidaridad que se oriente en esa dirección se quedará corta. Lo sé por propia experiencia, después de quince años trabajando con una “comunidad de desarrollo vecinal” en la que 42 familias, unidas y bien organizadas, están dando frutos que no podíamos ni imaginar. Como dijo el actual rector de la UCA, J. M. Tojeira, “los muertos con espíritu van venciendo gradualmente a quienes los asesinaron”.

Más información en este blog: http://blogs.21rs.es/trastevere/2009/01/15/los-jesuitas-espanoles-apoyan-a-sus-companeros-para-que-la-investigacion-por-los-asesinatos-en-la-uca-se-siga-llevando-en-el-salvador/

8 Responses to “El asesinato de los jesuitas en El Salvador”

  1. Beatriz, lo prometido es deuda. Aquí tiene el artículo de CAstillo sobre los “mártires” de la UCA

  2. En Asturias conmemoramos los 30 años la muerte de Gaspar Laviana, Misionero del Sagrada Corazón, muerte cuando luchaba por la justicia social y la defensa de los pobres

  3. “Yo no podía hablar de Dios a los campesinos si no pasaba con ellos los momentos mas duros,si vivia mejor que ellos o no corria peligro como ellos corrían” (Jon Sobrino)
    Creo recordar que Sobrino se salvó de la matanza por una invitación de Leonardo Boff a dar unas conferencias fuera de El Salvador
    “Enseñamos a pensar a aquellas gentes y nos volvimos peligrosos”
    (Helder Camara)
    Por esto los mataron,estaban con el pueblo,les enseñaban a pensar y reivindicar sus derechos.Resultaban subversivos incluso para el Vaticano y nuestro actual Papa les castigó: amonestaciones,prohibiciones para enseñar o escribir..fueron moneda común.Ahora en cambio el Papa es piadoso y perdona nada menos que a las lefevrianos.Esto tristemente no tiene remedio

  4. Si, efectivamente martires porque murieron por la fe, sin establecer distinciones, al igual que los mártires de la guerra civil, los sacerdotes católicos asesinados por las FARC en Colombia por el mero hecho de impartir su ministerio o los catequistas guatemaltecos del altiplano asesinados en el gobierno de Rios Montt (fanático seguidor de la Iglesia del Verbo – evangélica-, reconocido anti-católico, que los domingos obligaba a todos los canales de television a dar sus curiosos discursos en plan Hugo Chavez )

    Pero es necesario, en honor a la justicia, matizar lo siguiente:

    1.- En su teología de la liberación en ocasiones no establecieron fronteras entre el uso de la violencia o no para alcanzar los fines sociales.

    2.- Para que se entienda es como si las victimas del terrorismo en España se justificase como consecuencia de las injusticias políticas y sociales que, según los verdugos, sufren y todo ello afirmado por religiosos.

    3.- Nada malo salvo que se entiende que la violencia, matar , torturar y todo eso, no es un medio que justifique los fines.

    4.- La contradicción que supone para parte de la teología de la liberación el modelo del regimen dictatorial cubano, que constituye un paradigma de progreso, y la defensa de los derechos humanos en otras partes.

    5.- Nada malo, salvo que no se considere muy cristiano la existencia de presos políticos, torturas, y algunos de ellos lo sean o lo hayan sido por ser cristianos. Aparte de que parece ser que la gente no es demasiado libre…

    6.- En el Salvador hubo una guerra civil y los asesinatos se produjeron durante el violento periodo de intento de toma de S. Salvador. Ya le digo, yo también los consideró mártires como a los demás

    7.- Desde que finalizó la guerra civil, las elecciones democráticas y con voto secreto al gobierno y en gran parte a niveles inferiores han sido ganadas por ARENA que se reformó profundamente después de la guerra. ¿14, 21, o las familias que sean pueden alcanzar tantos votos ¿No será que el pueblo prefirió que ganase ARENA?

    8.- ¿Por qué la gente habrá votado mayoritariamente a ARENA desde que terminó la guerra? ¿No enseñaron a todos a pensar correctamente? Le ruego disculpen la ironía.

    9.- El Salvador, dentro de Centroamérica, ha tenido un gran crecimiento después de la guerra y es lógico que los principales bancos sean salvadoreños: Honduras y Nicaragua son muy pobres; Costa Rica es muy pacífico pero pobre y Panamá no suele considerarse dentro de Centroamérica (“Centroamérica y Panamá”). Así pues, es lo lógico que parte de los principales bancos estén el El Salvador.

    Le diré que como personas consagradas a Dios siento respeto y admiración por los jesuitas de la UCA

    No obstante, ello no quita para que las últimas afirmaciones de sus dos últimos párrafos son un tanto poco objetivas, pero seguramente se pueden discutir en otro momento.

    No obstante le diré que aunque no sé qué tipo de amonestaciones han tenido o si las han tenido, en cualquier caso no fue por “estar con el pueblo” sino por sus teorías radicales de la teología de la liberación. Aparte de que la UCA ha impartido sus teorías con bastante libertad.

    Atentamente se despide,

    Atreyu

  5. ¿pór qué Atreyu son radicales algunas teorías de la Teología de la Liberación?, no le parecen mucho más radicales los motivos por los que surgió esa Teología, no le parece mucho más rádical el hambre, la injusticia, la humillación y hasta el asesinato… Para luchar contra todo ello nació la Teología de la Liberación. Lástima que se la castrase y vilipendiase desde el Vaticano, desde Juan Pablo II por la terrible experiencia que el pontífice había vivido respecto del régimen soviético. Ahí se produjo la confusión, confundirla con que era hija del marxismo. No fue ásí

  6. Sobre la TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN AFIRMÓ JUAN PABLO II :QUE ERA CONVENIENTE Y NECESARIA.

  7. tiene razón Angelico que conoce muy bien el Magisterio Y también Sorprendido aunque exagera algo No importa Yo también lo hago No he pretendido herir a nadie con el otro mensaje No tiene sentido dividiese entre buenos y malos Aunque Guatemala se conoce menos también ocurrieron cosas muy tristes Un abrazo

  8. […] http://blogs.21rs.es/trastevere/2009/02/01/el-asesinato-de-los-jesuitas-en-el-salvador-2/ […]

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