Lombardi, una lección magistral sobre comunicación e información

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 Nosotros vemos el anuncio de la Iglesia estrechamente relacionado con la realidad del mundo; no pensamos en una comunicación católica separada de una comunicación “profana”, aquello que nos interesa es el hombre, todo el hombre y sus problemas vistos desde la perspectiva del Evangelio

El pasado lunes el P. Federico Lombardi, portavoz del Vaticano,  director de la Oficina de Información de la Santa Sede, pronunció una excelente ponencia en la Asamblea Anual de la CEMCS (Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española), con el título “Los medios de comunicación católicos.

Se nos prometió a los informadores que el texto de la misma se nos haría llegar en las próximas horas. Merece la pena leerla como ejemplo de lo que debe ser y lo que no es la comunicación de la Iglesia hacia el exterior. El texto no nos llegó pero, Zenith ha tenido acceso a la misma y gracias a esta Agencia católica podemos ahora ofrecersela a uds. Que la disfruten. 

” – El ejemplo comunicativo de la Santa Sede“.

La Iglesia, desde siempre, es comunicadora, el anuncio forma parte de su misma naturaleza. Por esta razón los anunciadores del Evangelio, desde siempre han utilizado los medios a disposición para comunicar a los demás el mensaje de la fe. Al principio, la palabra viva; después las primeras escrituras y su multiplicación mediante las copias.

Después de muchos siglos la prensa se convirtió rápidamente en un camino esencial para el anuncio. Finalmente, el siglo pasado marcó la llegada y difusión masiva de nuevos instrumentos de comunicación: el cine, la radio, la televisión, la comunicación electrónica a través de Internet y correos electrónicos, etcétera.

La Iglesia, en sus distintos ámbitos, ha intentado usar estos nuevos caminos para llevar a cabo su misión.También los medios de comunicación vaticanos han seguido este desarrollo histórico: Tipografía y ediciones siglo XVI; Periódico (L’Osservatore Romano, 1861; Radio Vaticana, 1931; Centro Televisivo Vaticano, 1983; Oficina Internet, años 90).

Una visión positiva de las comunicaciones sociales y su evolución

El Magisterio de la Iglesia se ha demostrado consciente del desarrollo de los instrumentos de la comunicación social y le ha dedicado muchas intervenciones y documentos, de forma que se puede hablar en cierto sentido de una doctrina de la Iglesia sobre las comunicaciones sociales.

Son numerosos los documentos de los Papas; el Concilio Vaticano II le dedica un Decreto (Inter mirifica), al que sigue la Instrucción pastoral de actuación (Communio et progressio, 1961. El Concilio como acontecimiento fue una gran ocasión para impulsar la comunicación entre la Iglesia y el mundo, y de él nacieron el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y la Oficina de Prensa de la Santa Sede como “puerta abierta” entre la Santa Sede y el mundo de las comunicaciones sociales.

Los documentos de la Iglesia ponen de relieve, con objetividad, los problemas relacionados con las comunicaciones sociales y con los riesgos y ambigüedades que conlleva su uso. No obstante, no se puede negar que en conjunto testimonian una perspectiva positiva – incluso diremos optimista- sobre el desarrollo de las comunicaciones sociales y sobre las posibilidades que ofrecen para poner en práctica la misión de la Iglesia.

Los mismo títulos de los documentos suenan atractivos: Miranda prorsus (Los maravillosos progresos técnicos), Inter mirifica (Entre los maravillosos inventos de la técnica), Communio et progressio (La comunión y el progreso).Creo que también nosotros debemos compartir esta actitud e intentar cultivarla. Por lo tanto, mi consejo es no tener una actitud temerosa o de prejuicio negativo hacia las comunicaciones sociales y sus agentes, sino hacer todo lo posible para aprovechar las posibilidades apostólicas del uso de los instrumentos de comunicación, en las dos direcciones principales para las que pueden servir:

–El anuncio del Evangelio y del mensaje de la Iglesia.

–La construcción de la comunión y de la comunidad eclesial.

Encontramos una actualización de la reflexión y de las enseñanzas de la Iglesia sobre las comunicaciones sociales en los documentos publicados en el curso del tiempo por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales (por ejemplo: La Iglesia e Internet, Ética en las comunicaciones sociales, Ética en la publicidad, etcétera). Después, la serie de Mensajes para la Jornada anual de las Comunicaciones Sociales ayuda a profundizar cada año en los puntos y problemas específicos de carácter moral, educativo, pastoral, contribuyendo al progreso de una conciencia común sobre los problemas de los medios de comunicación en la Iglesia universal. El mensaje de este año sobre “nuevas tecnologías y nuevas relaciones” es uno de los más eficaces entre los más recientes. Creo que es muy positivo lanzar estos temas a nivel internacional; ello anima a desarrollar el intercambio de experiencias y las iniciativas de colaboración entre los distintos países: por ejemplo ¿qué se está haciendo en España, en Italia, sobre nuevas tecnologías y nuevas relaciones en la pastoral juvenil? ¿Cómo prosigue la experiencia de la web xt3 desarrollada por los australianos para enriquecer la Jornada Mundial de la Juventud, favoreciendo contactos entre los jóvenes de las distintas partes del mundo y continuando después de la Jornada de Sydney? ¿Cómo se conecta la preparación de la Jornada de Madrid a esta experiencia?

Ello introduce una reflexión, que me parece importante, sobre la relación entre los medios tradicionales y los nuevos medios en nuestro servicio eclesial.

Todos sabemos que hoy hay un número cada vez mayor de personas que no son alcanzadas directamente por el mensaje de la Iglesia, pero que pueden ser alcanzadas a través de los medios, por lo que es nuestro preciso deber intentar usar este camino, aún más estos caminos – porque son muchos y variados – para el anuncio evangélico.

Hay una intensa evolución de los media, sobre todo, pero no sólo, en las sociedades más desarrolladas y debemos estar atentos para percibir cuáles nuevos caminos debemos emplear, para alcanzar mejor a nuestros interlocutores. Esta atención debe estar acompañada por una sabia prudencia. A menudo las nuevas generaciones o grupos específicos recorren nuevos caminos de comunicación social, pero otros permanecen ligados a sus costumbres y no los debemos abandonar. Los media “tradicionales” conservan a menudo su importancia, y sería absurdo dejarlos de lado, dejándose llevar por la fascinación de las nuevas tecnologías, abandonando así segmentos importantes de lectores o de oyentes.

Cuando reflexiono sobre el servicio de Radio Vaticano y trato de darme cuenta de las valoraciones cuantitativas de la audiencia, veo que generalmente, aunque la audiencia de las emisoras que nos retransmiten non es altísima, es en general bastante superior al número de visitantes de la Web.Por ejemplo, el Programa Checo tiene una página Web muy visitada en relación con el mundo de lengua checa, con casi 300.000 visitas en un año, cerca de 1000 al día.

Pero el programa radiofónico es retransmitido por una emisora católica que tiene entre 50 y 90.000 oyentes al día. Esto significa que hay que ser prudentes y realistas al evaluar el peso efectivo de los diversos media.

Pero ciertamente muchos jóvenes hoy usan modos diversos de comunicación, por medio de Internet, i-pod o móviles, etc. Y hay tendencias en pleno y gran desarrollo en este campo. Debemos ser capaces de interceptarlos y encontrarlos en estas nuevas vías de comunicación, ofreciéndoles signos de nuestra presencia y respuestas a sus preguntas o necesidades. El Mensaje para la Jornada de las comunicaciones sociales de este año es un firme aliento en esta dirección. No me detengo mucho sobre él, porque será el tema de otra sesión vuestra. Sin embargo, presento dos observaciones.

La primera: A veces la rapidez de esta evolución puede darnos miedo, tememos perder el contacto con la historia, pero tenemos con nosotros a muchos jóvenes capaces, que nos pueden ayudar: debemos alentarlos a vivir con confianza su tiempo y debemos escuchar sus propuestas. Creo que de este modo es posible moverse sin agitación y con creatividad en el mundo de los nuevos media. A mí las propuestas para hacer entrar Radio Vaticano y el CTV (Centro televisivo vaticano) en el mundo de los nuevos media – por ejemplo, poniendo en marcha el uso regular del ‘podcasting’, la producción de ‘videonews’ y su publicación en YouTube – me han llegado siempre de parte de mis colaboradores, y no de mí mismo o de mis superiores. También el buen florecimiento de la presencia difusa de la Iglesia italiana en la Red proviene ciertamente de la creatividad de la base, alentada y coordinada con oportunas iniciativas, más que de una estrategia impuesta desde arriba.

La segunda observación: Personalmente intento mucho conservar una continuidad de evolución en la comunicación y dar una imagen de integración de sus servicios: desde los media más tradicionales hasta los más nuevos, pero también desde los más nuevos hasta los más tradicionales. De las noticias de RV (Radio Vaticano) y de las news del CTV (Centro televisivo Vaticano) hemos intentado ampliar nuestra presencia llegando a YouTube, pero en la ‘home page’ del canal Vaticano en YouTube hemos presentado un sistema de ‘link’ que enlaza a los visitantes de forma que puedan tener posibilidades de información más profundizada, ofrecidas por los media tradicionales y sus Web: noticias más amplias y completas sobre la vida de la Iglesia y sobre la actualidad, textos integrales de discursos del Papa y documentos, accediendo al Sitio Web oficial de documentación del Vaticano, a L’Osservatore Romano y otros. Es un intento de demostrar un compromiso de colaboración y de coordinación entre los media de la Santa Sede. La próxima vez os diré si hemos logrado obtener resultados mejores… 

Una visión cristiana y eclesial de la información

Detengámonos ahora un poco en nuestra misión, nuestra tarea como responsables de medios católicos y específicamente de medios y de comunicación al servicio de la Iglesia, en sus dimensiones universal o local. Es importante ver que, en nuestra situación, no se trata de algo que nosotros mismos hemos buscado o que nos hemos inventado, sino de una tarea que nos ha sido encomendada por la Iglesia. Personalmente es algo que siento y vivo con mucha intensidad, creo que también para vosotros es lo mismo.

Al mismo tiempo, lo que nosotros comunicamos por encargo de la Iglesia no es un mensaje abstracto, deslindado de la vida real de la gente, de nuestros hermanos y hermanas entre quienes y por quienes vivimos. De ello se desprende una cierta “filosofía” de la información que caracteriza, por ejemplo, los informativos internacionales de Radio Vaticano y, me parece, ahora también con mayor amplitud, la edición cotidiana italiana de L’Osservatore Romano. No somos nosotros quienes hemos de inventar los contenidos de la misión sino que los recibimos, los leemos en relación a los problemas del tiempo, a las expectativas del auditorio, los traducimos y los explicamos “inculturándolos”.

Nosotros vemos el anuncio de la Iglesia estrechamente relacionado con la realidad del mundo; no pensamos en una comunicación católica separada de una comunicación “profana”, aquello que nos interesa es el hombre, todo el hombre y sus problemas vistos desde la perspectiva del Evangelio. Ciertamente, nos interesa la vida de la Iglesia en su acontecer cotidiano, pero también toda la vida de la humanidad con sus problemas de desarrollo, de justicia, de paz, de crecimiento humano moral y espiritual y con sus riesgos y sus problemas. La información de Radio Vaticano mira a no ser una información solo eclesiástica sino integral, y el Papa es para nosotros el principal comentador, incluso en lo que se refiere a los hechos de la humanidad de hoy sobre los cuales suele intervenir indirectamente con sus enseñanzas de carácter más general, pero también directamente con sus llamamientos y con sus valoraciones sobre los desarrollos sociales y políticos en relación con el bien de la persona y de la sociedad.

Naturalmente en esta actividad tratamos de actuar los criterios fundamentales de la visión cristiana de la información, válidos para todos los medios y que podemos brevemente recordar:

Servicio a la verdad y a la objetividad, colocándonos en una perspectiva cristiana, ofreciendo los datos de los problemas y tratando ayudar a los oyentes a reflexionar sobre sus causas, exponiendo las posiciones de la Iglesia. Muchos oyentes -en diversas regiones del mundo- nos dicen apreciar una información que no esté guiada por intereses económicos, políticos o ideológicos, y que en esto se distingue de la de muchas otras emisoras internacionales, dependientes de fuertes intereses políticos.

Servicio a una visión de la realidad que no excluya a Dios. Benedicto XVI insiste sobre la necesidad de un “realismo” que no reduzca a la sola materia, a la economía y a la técnica, las realidades de este mundo. Por esto es importante no dividir rígidamente la información entre sacro y profano, entre eclesiástico y mundano, sino demostrar que las dimensiones y las motivaciones morales y religiosas son parte esencial e importante del mundo de la vida. Desde este punto de vista es muy significativa la “jerarquía” de las noticias, el orden con el que se dan. En un mundo confuso y que desorienta, uno de los grandes servicios que debemos hacer es ayudar a las personas de hoy a “poner orden” en el propio modo de ver las cosas y los acontecimientos, a distinguir aquello que es más importante y grave de aquello que lo es menos.

Servicio a la justicia. Debemos dar particular atención a las áreas más pobres y a las guerras olvidadas, reaccionando ante el gran desequilibrio existente en la información mundial entre “Norte y Sur” -sea sobre noticias, sea sobre las posibilidades de informar y ser informados-, valorizando las grandes posibilidades que la Iglesia tiene de tener una visión más justa de los problemas, gracias a su presencia capilar y cercana a la gente en tantos lugares del mundo (con sus misioneros, sus actividades asistenciales, etc., que pueden convertirse en puntos preciosos de información de primera mano). Me enorgullece el que en una reciente investigación realizada en Italia sobre la información internacional en lo que respecta a las noticias sobre los conflictos y las “guerras olvidadas” en el mundo de hoy, Radio Vaticano ha resultado ser la emisora que ha dado el mayor número de informaciones, superior al de la RAI (Radio televisión italiana), incluso sumando todos los canales de la misma RAI.

Servicio para la paz. Debemos tratar, siempre, de favorecer la comprensión y el diálogo entre las diversas posiciones y los diversos pueblos y no acentuar las contraposiciones. Saber “estar” con paciencia en las tensiones incluso al precio de ser criticados. Usar siempre y con decisión un lenguaje respetuoso hacia los demás, equilibrado y no agresivo, capaz de inspirar serenidad de juicio y comprensión recíproca. He adquirido mucha experiencia en Radio Vaticano sobre cuán difícil sea, pero a la vez importante, ayudar a quien vive en primera persona un conflicto -pienso en los de los Balcanes o en África, que han involucrado personalmente a muchos de nuestros redactores de diversos equipos lingüísticos- a no dejarse arrastrar y dar una información o evaluación parcial, como aquellas que eran proporcionadas por la mayor parte de los órganos de información de los países en lucha, sino a hablar siempre como voz de la Iglesia, que se coloca por encima de las partes y prosigue, a cualquier precio, exhortando al diálogo, a la reconciliación y la paz.En el ámbito de la formación para la paz, la información de la Santa Sede – y creo que también la vuestra – tiene un campo sumamente rico y actual en el ecumenismo y en el diálogo interreligioso (pensemos en nuestro modo de hablar del Islam, o en nuestro modo de hablar hacia Países donde gran parte de nuestro auditorio o nuestros lectores no son católicos o ni siquiera cristianos, aunque también en el interior de nuestros Países europeos hoy el número de los musulmanes es altísimo). Con frecuencia es difícil, como hemos experimentado, por ejemplo, en las discusiones después del discurso del Papa en Ratisbona, pero al final también se pueden obtener resultados positivos.

Las actitudes y las cualidades del comunicador eclesial

El comunicador eclesial, sea el Obispo con el que colaboráis, sea que seáis vosotros mismos en calidad de portavoz suyo o de la Diócesis, es aquel que encarna en la comunicación pública de vez en vez el pensamiento, los juicios y las elecciones de la comunidad de la Iglesia. Por ello, cuidar bien su presencia – o vuestra – en el mundo de los medios no es un lujo, sino un deber, que corresponde a la misión eclesial, desde el momento que para muchos – como ya se ha recordado – no hay un contacto directo con la Iglesia, sino aquel que es mediado por lo que se lee, se ve, se escucha a través de los medios.

Ante todo, nunca hay que dejar de insistir en el empleo de un lenguaje claro, simple y comprensible, no demasiado abstracto y complicado o especializado. Es verdad que a veces los contenidos son complejos y los discursos deben ser articulados, pero al fin, si queremos que un mensaje “pase” y permanezca en la memoria del que nos escucha, debemos ser capaces de indicar con sencillez y clareza su núcleo central. Si no lo hacemos, no podemos quejarnos luego de que se hagan presentaciones o interpretaciones parciales o desviadoras. Así, si presentamos un documento, hay que saber ofrecer una síntesis, un comunicado breve, una frase inspiradora, aunque para su profundización se requerirá siempre la lectura del documento completo.

Os presentaré dos ejemplos recientes de mi trabajo. Ante todo, la presentación en la Oficina de Prensa de un importante Documento de la Santa Sede. Se trataba de un documento de varias decenas de páginas. La presentación, a su vez, contaba con dos intervenciones profundas, pero muy largas y amplias, y los periodistas no tuvieron ni la posibilidad ni el tiempo para comprender y sintetizar, al tiempo que tenían que publicar rápidamente los primeros artículos o intervenciones: si las presentaciones pudieron ser insatisfactorias, la culpa, en este caso era nuestra, no de ellos…”..

La ponencia completa puede leerse en el siguiente link: http://www.zenit.org/article-30217?l=spanish

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Más información en este blog:  http://blogs.21rs.es/trastevere/2009/02/16/la-torpeza-inutil-de-la-desinformacion/

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