El pasado de Benedicto XVI en el régimen nazi estalla en Israel

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Las sombras nazis en el pasado del Sumo Pontífice, cuya repugnancia por el régimen está fuera de toda duda pero que militó de forma forzada en las Hitler Jugend y luego en el Ejército, del que desertó, cobraron un inesperado protagonismo en el peor lugar y momento posibles.

  • El «tibio» discurso sobre el holocausto y un error al desmentir que militó en las juventudes hitlerianas enturbian la visita a Tierra Santa. Lo escribe hoy Iñigo Domínguez en El Correo Digital
  • «No pidió perdón al pueblo judío», criticaba con unidad toda la prensa hebrea

Juan Pablo II atrajo a Jerusalén tres veces más peregrinos que Ratzinger.

El Vaticano ha caído de bruces otra vez en un desafortunado incidente con el mundo judío cuando llegaba a Israel precisamente para intentar resolver los recientes malentendidos sobre Pío XII y el arzobispo lefebvriano negacionista Williamson. La jornada arrancó con la decepción general en toda la prensa hebrea por la «tibieza» del Papa en su condena del holocausto del lunes. Pero el embrollo fue en aumento cuando el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quiso salir al paso de las críticas y defender al Pontífice, porque fue peor: cayó en una clamorosa contradicción al negar, hasta tres veces, que perteneciera a las juventudes hitlerianas, cuando el propio Ratzinger lo ha admitido en alguna ocasión. De este modo, las sombras nazis en el pasado del Sumo Pontífice, cuya repugnancia por el régimen está fuera de toda duda pero que militó de forma forzada en las Hitler Jugend y luego en el Ejército, del que desertó, cobraron un inesperado protagonismo en el peor lugar y momento posibles.

Este episodio vuelve a poner en cuestión tanto la habilidad diplomática del Papa como la de su entorno y su viaje a Israel empieza a empañarse con la posibilidad de un fracaso. Sobre todo porque hoy puede defraudar también a los palestinos, que esperan una denuncia enérgica de su situación y sobre el muro de seguridad levantado por Israel. Benedicto XVI rezó ayer ante otro muro, el de las Lamentaciones, el lugar más sagrado para los judíos, e introdujo un papel con una plegaria de paz, pero a su alrededor reinaba la incomprensión. El Vaticano ha experimentado nada más pisar Israel la dificultad endiablada de este viaje, aunque cabe preguntarse, como en la reciente serie de malentendidos, si no sabían dónde se metían, que le esperaban al mínimo descuido y no podían haberlo preparado con escrúpulo. La polémica eclipsó ayer los actos del Pontífice, como la visita a la Explanada de las Mezquitas, la primera entrada de un Papa a la Cúpula de la Roca -tercer lugar sagrado del islam-, su encuentro con el Gran Mufti de Jerusalén, el paso por el Cenáculo o la primera misa de un obispo de Roma al aire libre en la ciudad santa, que celebró por la tarde en el valle de Josafat.

La polémica se gestó en torno a uno de los grandes momentos del viaje, su visita del lunes al Yad Vashem, el monumento en memoria del holocausto. Del Papa se esperaba una palabra definitiva de condena, pero también de arrepentimiento y perdón, teniendo en cuenta que es alemán y vistió siendo adolescente, de forma forzada, el uniforme nazi, una cuestión que en Israel resulta sangrante. Parece que la condena del Papa no fue suficiente: toda la prensa israelí cargaba ayer contra Benedicto XVI diciendo que «se quedó corto» y «no pidió perdón al pueblo judío». Los diarios, del conservador ‘The Jerusalem Post’ al progresista ‘Haaretz’, recordaban su pasado y esperaban más emotividad e implicación personal, un discurso más directo y que desterrara cualquier suspicacia en una cuestión que desata tanta sensibilidad. «Demasiado calculado y diplomático», acusó ‘Haaretz’. El descontento fue general: «No recordó la responsabilidad de los nazis», «No hubo remordimiento». Las dos cadenas públicas hablaron de «frustración», «decepción» y de un discurso «demasiado flojo». Como contrapunto, el presidente de los supervivientes del holocausto, Noah Frug definió «exageradas» las críticas.

«Enrolado a la fuerza»

Sin embargo, el litigio se disparó a primera hora de la tarde con una firme declaración del portavoz vaticano: «El Papa no formó parte nunca de la Hitler Jugend (juventudes hitlerianas), un cuerpo de voluntarios fanáticos, nunca, nunca, nunca», repitió tres veces. «Con 16 años fue enrolado a la fuerza en los auxiliares para la defensa aérea, como ocurría con todos los jóvenes, que no tenía nada que ver con los nazis ni la ideología nazi», explicó. Pero las palabras de Lombardi fueron demasiado tajantes. En el libro ‘La sal de la tierra’ (1997), el periodista alemán Peter Seewald, preguntó a Ratzinger exactamente eso en la página 52: «¿Estuvo usted en las juventudes hitlerianas?». Respuesta: «Al principio no, pero cuando se convirtieron en obligatorias en 1941 mi hermano fue forzado a unirse a ellas. Yo era joven, pero luego, cuando era seminarista, fui inscrito en las juventudes hitlerianas. Tan pronto como salí del seminario, nunca volví». Hablando luego con algunos periodistas, Lombardi admitió este extremo y que «técnicamente» fue un miembro. Increíblemente, el Vaticano había vuelto a tropezar en un terreno muy delicado.

Este incidente es un nuevo error de comunicación, pero en la polémica pesa el escepticismo previo que despertaba Ratzinger y la especial susceptibilidad israelí, pero también el hecho de que Benedicto XVI no es Juan Pablo II, que visitó Israel en 2000. De hecho atrajo a 60.000 peregrinos, tres veces más de los que han llegado ahora. El estilo de este Pontífice es más cerebral, más protocolario y con menos efusión de sentimientos. Suele dar prioridad a las grandes palabras, a los discursos profundos y no domina la chispa de la imagen y las frases de impacto. A ello debe sumarse su falta de cintura, tal vez desinterés, por el efecto mediático de sus actos, o la carencia de intuición de sus asesores. «El Papa ha hablado con su habitual finura y delicadeza, no usa tonos estridentes o teatrales (…), su discurso fue de profundísima sensibilidad, pero expresado con tono mesurado. Éste es su estilo y quien lo conoce lo aprecia mucho», explicó el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, que admitió que a veces el Pontífice «siente que no ha sido comprendido». «A veces hay prejuicios y no todos tienen una actitud de escucha», lamentó.

Link:

http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090513/mundo/pasado-benedicto-regimen-nazi-20090513.html

One Response to “El pasado de Benedicto XVI en el régimen nazi estalla en Israel”

  1. Menuda torpeza la de Lombardi. O se entra al trapo y se explican las cosas bien, o lamentablemente ocurre lo que ocurre y se pone en bandeja el prestigio del Papa para los que le atacan y quieren acallar su voz. Desgraciadamente por unos y por otros, y con estrepitosos fallos en la comunicación y en la diplomacia vaticana, las palabras y los gestos del Papa en este pontificado están siendo muy poco acertadas en cuestiones siempre delicadas. Luego venimos con que se sacaron de contexto las palabras sobre el preservativo y el sida en su viaje a Africa.

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