Benedicto XVI acaba con la impunidad de la curia en las nuevas normas sobre los delitos más graves

pedofilia1 webCon las nuevas normas sobre los delitos más graves, la Congregación para la Doctrina de la Fe podrá  investigar a los obispos y cardenales sospechosos de delinquir sin que el Papa haya dado su permiso previo.

Madrid, 16 de julio de 2010 (Por Trastevere).- Benedicto XVI demostró ayer de nuevo su firme voluntad de seguir adelante en su lucha contra la impunidad del clero y de la curia en los casos de pederastia y abuso de menores, concediendo  a la Congregación para la Doctrina de la Fe la potestad de investigar a obispos y cardenales sin que sea necesario que el Papa de su permiso previo.

Se trata de una de las novedades que más interés despertó ayer durante la rueda de prensa en la que se presentaron las nuevas medidas contra los delitos más graves, entre las que se reconoce el “derecho, con previo mandato del Romano Pontífice”, a juzgar a los cardenales, a los patriarcas, a los legados de la Sede Apostólica, y a los obispos.

Pero la reforma no se ha quedado sólo en las cuestiones relacionadas con los abusos a menores, sino que a la vez se han modificado o ampliado las cuestiones relativas a los delitos contra la fe, incluyendo en este apartado a la ordenación de mujeres para el sacerdocio, que a partir de ahora conlleva la excomunión inmediata. El portavoz de la Santa Sede, el P Federico Lombardi señaló al respecto que el hecho de intentar ordenar a mujeres es un “delito grave contra la fe”.

Las modificaciones a las normas en vigor sobre los delitos más graves:

Según la información facilitada ayer durante una rueda de prensa,  en el nuevo texto de las Normae de gravioribus delictis, modificado por decisión del Romano Pontífice Benedicto XVI del 21 de mayo de 2010, se encuentran varios cambios tanto en la parte que concierne a las normas sustanciales como en la que se refiere a las normas procesales:

Las modificaciones introducidas en el texto normativo son las siguientes:

A) Siguiendo la concesión del Santo Padre Juan Pablo II en favor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de algunas facultades, confirmadas después por su sucesor Benedicto XVI el 6 de mayo de 2005, han sido introducidos:

  1.  El derecho, previo mandato del Romano Pontífice, de juzgar a los Padres Cardenales, a los Patriarcas, a los Legados de la Sede Apostólica, a los Obispos y a otros personas físicas a las que se refieren los cc. 1405 §3 del CIC y 1061 del CCEO (art. 1 §2).
  2. La ampliación del plazo de la prescripción de la acción criminal, que ha sido llevado a 20 años, salvando siempre el derecho de la Congregación para la Doctrina de la Fe de poder derogarlo (art.7).
  3. La facultad de conceder al personal del Tribunal y a los abogados y procuradores la dispensa del requisito del sacerdocio y del requisito del doctorado en derecho canónico (art. 15).
  4. La facultad de sanar los actos en caso de violación de leyes procesales por parte de los tribunales inferiores, salvo el derecho de defensa (art. 18).
  5. La facultad de dispensar de la vía procesal judicial, es decir, de poder proceder por decreto  extra iudicium: en tal caso, la Congregación para la Doctrina de la Fe, evaluados los hechos, decide caso por caso, ex officio o a instancia del Ordinario o del Jerarca, cuándo autorizar el recurso a la vía extrajudicial (en todo caso, para imponer una pena expiatoria perpetua es necesario el mandato de la Congregación para la Doctrina de la Fe) (art. 21 § 2 n. 1).
  6. La facultad de presentar directamente al Santo Padre para la dimissio e statu clericali o para la depositio, una cum dispensatione a lege caelibatus. En tales casos, salvado siempre el derecho de la defensa del acusado, debe resultar manifiesta la comisión del delito que se examina (art. 21 § 2 n. 2).
  7. La facultad de recurrir a la instancia superior de juicio, esto es, a la Sesión Ordinaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en caso de recursos contra decisiones administrativas emanadas o aprobadas por las instancias inferiores de la misma Congregación, concernientes a delitos reservados (art. 27).

B) Se han introducido en el texto otras modificaciones:

  1. Se han introducido los delicta contra fidem, es decir, apostasía, herejía y cisma, en relación a los cuales, a tenor del derecho, ya estaba prevista la competencia propia del Ordinario para poder proceder judicialmente en primera instancia o extrajudicialmente, incluido el derecho de apelar o de recurrir ante la Congregación para la Doctrina de la Fe (art. 1 § 1 e art. 2).
  2. Los delitos contra la Eucaristía de “quien atenta realizar la acción litúrgica del Sacrificio Eucarístico” (can. 1378 § 2 n. 1 CIC) y la simulación de la Eucaristía (can. 1379 CIC y el can. 1443 CCEO) (art. 3 § 1 nn. 2 e 3) no serán considerados unitariamente bajo el mismo número, sino separadamente.
  3. En relación a los delitos contra la Eucaristía, se han eliminado dos incisos del texto precedentemente en vigor: “alterius materiae sine altera”, y “aut etiam utriusque extra eucharisticam celebrationem”, sustituidos respectivamente, por: “unius materiae vel utriusque” y por: “aut extra eam” (art. 3 § 2).
  4. En los delitos contrae el sacramento de la Penitencia, se han introducido los delitos a los que se refiere el can 1378 §2 n. 2 del CIC (“quien, fuera del caso de que se trata en el §1, no pudiendo administrar válidamente  la absolución sacramental, trata de darla, u oye una confesión sacramental”) y los cc. 1379 CIC y 1443 CCEO (“quien simula la administración de un sacramento”) (art. 4 § 1 nn. 2-3).
  5. Se han introducido los delitos de la violación indirecta del sigilo sacramental (art. 4 § 1 n. 5) y de la captación o divulgación maliciosa de las confesión sacramental (Según el decreto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 23 de febrero de 1988) (art. 4 § 2).
  6. Se ha introducido como un tipo de delito penal la atentada ordenación sagrada de una mujer, según quedó establecido en el decreto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 19 de diciembre de 2007 (art. 5).
  7. En los delitos contra la moral, se ha equiparado al menor la persona adulta que habitualmente posee un uso imperfecto de la razón, con expresa limitación al número de que se trata (art. 6 § 1 n. 1).
  8. Se han añadido como delitos la adquisición, la posesión y la divulgación por parte de un clérigo, con finalidad libidinosa, en cualquier modo y con cualquier tipo de medio, de imágenes pornográficas de menores de edad inferior a los 14 años (art. 6 § 1  n. 2).
  9. Se ha aclarado que las labores procesales preliminares pueden, y no necesariamente  deben, ser efectuadas o realizadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe (art. 17).
  10. Se ha introducido la posibilidad de adoptar las medidas cautelares, a las que se refieren los cc. 1722 del CIC y el 1473 del CCEO, también durante la fase de la investigación previa (art. 19).

Explicación del P Federico Lombardi

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, indicó lo siguiente sobre el significado de las nuevas “Normas sobre los delitos más graves”, que publicó ayer la Congregación para la Doctrina de la Fe:

“En 2001, el Santo Padre Juan Pablo II promulgó un decreto de importancia capital, el Motu Proprio “Sacramentorum sanctitatis tutela”, que atribuía a la Congregación para la Doctrina de la Fe la competencia para tratar y juzgar en el ámbito del ordenamiento canónico una serie de delitos particularmente graves, cuya competencia en precedencia correspondía también a otros dicasterios o no era del todo clara.

El Motu Proprio (la “ley”, en sentido estricto), estaba acompañado por una serie de normas aplicativas y de procedimiento denominadas “Normae de gravioribus delictis”. La experiencia acumulada en el transcurso de los nueve años sucesivos sugirió la integración y actualización de dichas normas con el fin de agilizar o simplificar los procedimientos, haciéndolos más eficaces, o para tener en cuenta problemáticas nuevas. Este hecho se debió principalmente a la atribución por parte del Papa de nuevas “facultades” a la Congregación para la Doctrina de la Fe que, sin embargo, no se habían incorporado orgánicamente en las “Normas” iniciales. Esta incorporación es la que tiene lugar ahora en el ámbito de una revisión sistemática de dichas “Normas”.

Los delitos gravísimos a los que se refería esa normativa atañen a realidades claves para la vida de la Iglesia, es decir a los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia, pero también a los abusos sexuales cometidos por un clérigo con un menor de 18 años.

La vasta resonancia pública en los últimos años de este tipo de delitos ha sido causa de gran atención y de intenso debate sobre las normas y procedimientos aplicados por la Iglesia para el juicio y el castigo de los mismos.

Por lo tanto, es justo que haya claridad plena sobre la normativa actualmente en vigor en este ámbito y que dicha normativa se presente de forma orgánica para facilitar así la orientación de todos los que se ocupen de estas materias.

Una de las primeras aportaciones para la clarificación -muy útil sobre todo para los que trabajan en el sector de la información- fue la publicación, hace pocos meses, en el sitio Internet de la Santa Sede de una breve “Guía a la comprensión de los procedimientos básicos de la Congregación para la Doctrina de la Fe respecto a las acusaciones de abusos sexuales”. Sin embargo, la publicación de las nuevas Normas es diversa ya que presenta un texto jurídico oficial actualizado, válido para toda la Iglesia.

Para facilitar la lectura por parte del público no especializado que se interesa principalmente en la problemática relativa a los abusos sexuales, destacamos algunos aspectos.

Procedimientos más rápidos

Entre las novedades introducidas respecto a las normas precedentes, hay que subrayar ante todo las que tienen como fin que los procedimientos sean más rápidos, así como la posibilidad de no seguir “el camino procesal judicial”, sino proceder “por decreto extrajudicial”, o la de presentar al Santo Padre, en circunstancias particulares, los casos más graves en vista de la dimisión del estado clerical.

Otra norma encaminada a simplificar problemas precedentes y a tener en cuenta la evolución de la situación en la Iglesia, es la de que sean miembros del tribunal, o abogados o procuradores, no solamente los sacerdotes, sino también los laicos. Análogamente, para desarrollar estas funciones ya no es estrictamente necesario el doctorado en Derecho Canónico. La competencia requerida se puede demostrar de otra forma, por ejemplo con un título de licenciatura.

También hay que resaltar que la prescripción pasa de diez a veinte años, quedando siempre la posibilidad de derogarla superado ese periodo.

Es significativa la equiparación a los menores de las personas con uso de razón limitado, y la introducción de una nueva cuestión: la pedo-pornografía, que se define así: “la adquisición, posesión o divulgación” por parte de un miembro del clero “en cualquier modo y con cualquier medio, de imágenes pornográficas que tengan como objeto menores de 14 años”.

Se vuelve a proponer la normativa sobre la confidencialidad de los procesos para tutelar la dignidad de todas las personas implicadas.

Colaboración con las autoridades civiles

Un punto al que no se hace referencia, -agregó Lombardi- aunque a menudo es objeto de discusión en estos tiempos, tiene que ver con la colaboración con las autoridades civiles. Hay que tener en cuenta que las normas que se publican ahora forman parte del reglamento penal canónico, en sí completo y plenamente distinto del de los Estados.

En este contexto se puede recordar, sin embargo, la “Guía para la comprensión de los procedimientos…” publicada en el sito de la Santa Sede. En esta “Guía”, la indicación: “Deben seguirse siempre las disposiciones de la ley civil en materia de información de delitos a las autoridades competentes”, se ha incluido en la sección dedicada a los “Procedimientos preliminares”. Esto significa que en la praxis propuesta por la Congregación para la Doctrina de la Fe es necesario adecuarse desde el primer momento a las disposiciones de ley vigentes en los diversos países y no a lo largo del procedimiento canónico o sucesivamente.

La publicación de estas normas supone una gran contribución a la claridad y a la certeza del derecho en un campo en el que la Iglesia en estos momentos está muy decidida a actuar con rigor y con transparencia, para responder plenamente a las justas expectativas de tutela de la coherencia moral y de la santidad evangélica que los fieles y la opinión pública nutren hacia ella, y que el Santo Padre ha reafirmado constantemente.

Naturalmente, también son necesarias otras muchas medidas e iniciativas, por parte de diversas instancias eclesiásticas. La Congregación para la Doctrina de la Fe, por su parte, está estudiando cómo ayudar a los episcopados de todo el mundo a formular y poner en práctica con coherencia y eficacia las indicaciones y directrices necesarias para afrontar el problema de los abusos sexuales de menores por parte de miembros del clero o en el ámbito de actividades o instituciones relacionadas con la Iglesia, teniendo en cuenta la situación y los problemas de la sociedad en que trabajan.

Los frutos de las enseñanzas y de las reflexiones maduradas a lo largo del doloroso caso de la “crisis” debida a los abusos sexuales por parte de miembros del clero serán un paso crucial en el camino de la Iglesia que deberá traducirlas en praxis permanente y ser siempre consciente de ellas.

Delitos de otra naturaleza

Para completar este breve repaso de las principales novedades contenidas en las “Normas”, también hay que citar las relativas a delitos de otra naturaleza. De hecho, también en estos casos, no se trata tanto de determinaciones nuevas en la sustancia, sino de incluir normas ya en vigor, a fin de obtener una normativa completa más ordenada y orgánica sobre los “delitos más graves” reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Más concretamente, se han incluido: los delitos contra la fe (herejía, apostasía y cisma), para los cuales son normalmente competentes los ordinarios, pero la Congregación es competente en caso de apelación; la divulgación y grabación -realizadas maliciosamente- de las confesiones sacramentales, sobre las que ya se había emitido un decreto de condena en 1988; la ordenación de las mujeres, sobre la cual también existía un decreto de 2007″.

 

 

12 Responses to “Benedicto XVI acaba con la impunidad de la curia en las nuevas normas sobre los delitos más graves”

  1. Leyes y más leyes. Leyes contra leyes,
    Si hubiera más comprensión y confianza de las autoridades eclesiales para con sus fieles, no serían necesarias tantas leyes que, al final, tampoco arreglan nada.

  2. JMS la utopía está muy bien pero no funciona, hacen falta leyes, medidas disciplinarias y reformarlas cuantas veces sean necesarias para limpiar en profundidad la mugre de tantos años

  3. De acuerdo con Manuel Herrero. Es cierto que las leyes no bastan por sí mismas, pero el ser humano tal como existe en este mundo imperfecto necesita también de leyes. Jesús no descartó la ley antigua, sino le dio pleno cumplimiento.

  4. JMS:
    .
    Dios dio leyes a su pueblo, antes de que terminaran con el pueblo elegido, en sus años por el desierto.
    .
    ¿O te imaginas que Moisés se inventó las Tablas de la Ley nada más para poder meter orden entre su gente?
    .
    Por cierto, si Moisés no recibió las Tablas de la Ley de la inspiración Divina, la verdad nos resultaría un estupendo psicólogo y sociólogo. Fue derechito a las principales travesuras humanas que ponen al hombre en riesgo de romper el equilibrio relacional con sus semejantes, y legisló en contra de acciones nuestras que causan gran dolor a nuestros semejantes.
    .
    Además, me parece muy sano escribir códigos de comportamiento para los menos capaces que tú, que todavía no han descubierto cómo identificar el mal cuando lo ven, y también para los muchos vivales que hay, que conociendo la diferencia entre el bien y el mal, optan por el último, sin importarles el daño a sí mismos y a terceros.

  5. La respuesta es de justicia. Ahora bien no vale hasta aqui y a partir de aqui el que la hace la paga. No es de recibo. Aplicacion de la ley de manera retroactiva, son delitos muy graves para meterlos en el saco del olvido.

  6. “Nueva norma del Vaticano no castiga a los pederastas”

    http://www.oem.com.mx/eloccidental/notas/n1711364.htm

    Organización Editorial Mexicana
    17 de julio de 2010

    Judith García / El Sol de México

    Ciudad de México.- Con las nuevas “Normas sobre los delitos más graves” emitidas por la Santa Sede para castigar a los clérigos pederastas, la Iglesia católica le da vuelta al tema porque ni se inhibe, ni se castiga, ni tampoco se protege a los niños de ser víctimas de violación, coincidieron exlegionarios de Cristo e integrantes de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual de Sacerdotes (SNAP).

    En entrevistas por separado con El Sol de México, José Antonio Pérez Olvera, exintegrante de la Congregación de Legionarios de Cristo, destacó que en estos cambios al Código Canónico resalta cómo la Curia trata con tanta severidad las faltas contra sus ritos y sacramentos. En contraparte, con reservas y condiciones defiende a los transgresores que cometen faltas que se pueden encuadrar dentro del ámbito penal de las leyes civiles.

    El exlegionario manifestó que sólo creerá en las buenas intenciones del papa Benedicto XVI de sanear lo podrido de sus sacerdotes pederastas, hasta que emita un decreto por medio del cual ordene que metan a la cárcel a todos aquellos sacerdotes que han cometido abusos sexuales contra niños inocentes.

    Pérez Olvera llamó a los católicos a demandar a la Jerarquía “voz y voto” en sus actividades internas y que no nos sigan tomando como fieles súbditos de una dictadura implacable que no corresponde a un mundo moderno.

    Por su parte, Eric Barragán, presidente de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual de Sacerdotes (SNAP), consideró esta nueva normatividad como una cortina de humo para evadir su responsabilidad de castigar e inhibir las prácticas pederastas entre los integrantes de la Iglesia católica.

    Apuntó que en el lenguaje que están divulgando está diciendo que los jerarcas y obispos en cargados de sacerdotes tienen prohibido bajo penalidades del Vaticano, de denunciar y entregar a estos sacerdotes en las cortes civiles y penales cuando son acusados de delitos sexuales, ni tampoco se les permite su destitución inmediata.

    “Desgraciadamente no tienen ninguna consecuencia directa en proteger a los niños ni en encarcelar a esos sacerdotes pederastas. No se ha visto ni un caso ejemplar dónde haya una destitución y dónde esa persona haya sido entregada a las autoridades para ser juzgada”.

    SE ACTUARÁ CON MÁS RIGOR CONTRA LOS IMPLICADOS, AFIRMA LA CEM

    Para el secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Víctor René Rodríguez Gómez, las nuevas normas para combatir a los sacerdotes pederastas son más rigurosas, coherentes y eficaces.

    “Estas normas facultan al sistema jurídico eclesiástico, basado en el Derecho Canónico, a actuar con rigor y con mayor transparencia, y así responder plenamente a las justas expectativas de tutela de coherencia moral y de santidad evangélica que los fieles y la opinión pública esperan de las instituciones y sus integrantes”, explicó.

    El obispo auxiliar de Texcoco señaló que su contenido es muestra de la determinación de la Iglesia de no tolerar los abusos sexuales por de sacerdotes contra menores u otras personas, sobre todo aquellas que se encuentran disminuidas en sus capacidades.

    Se comprometió a que en la Iglesia católica mexicana se respetarán las normas que se han entregado por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Dijo que estarán pendientes de la orientación que ofrecerá esa Congregación para formular y aplicar con coherencia y eficacia las indicaciones y directrices necesarias para afrontar el problema de los abusos sexuales de menores por parte miembros del clero o en el ámbito de actividades o instituciones relacionadas con la Iglesia.

    El representante de la CEM puntualizó que “normas sobre los delitos graves” representan para toda la Iglesia el texto jurídico oficial actualizado, válido desde el momento de su presentación y difusión.

  7. NUESTRA RESPONSABILIDAD
    .
    Oigan, ya estuvo bueno. ¿Quién, en pleno siglo 21, si sufre un abuso físico o sexual a manos de un empleado de la compañía de teléfonos, o de un empleado de BBVA, hace una denuncia ante el gerente de dicha compañía y se sienta a esperar que dicho gerento sea quien meta a la cárcel al abusador?
    .
    Hellllloooooooowwwwwwwwww! La denuncia se hace ante el ministerio público, y quien mete a la cárcel al individuo es el juez. La compañía de teléfonos no es quien lo mete a la cárcel, a menos que el empleado también defraude o robe a la compañía.
    .
    Si un sacerdote abusa de mi hijo, la autoridad ante quien denuncio es el ministerio público de mi entidad, no ante el obispo, no inventen… ¿A qué cárcel lo va a meter el obispo, a la casa de retiro de los sacerdotes viejitos? A César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios.
    .
    No veo que las nuevas leyes se peleen con la razón ni con la justicia. La verdad, los guardias suizos de Benedicto no pintan un carrizo aquí en mi tierra… ¿qué poder va a tener B16, Jefe de Estado de un Estado extranjero, aquí en mi tierra, para castigar al que abusa de un mexicano?
    .
    ¡Qué rollos se arman ustedes solitos! La verdad, qué complicados son…

  8. “La ampliación del plazo de la prescripción de la acción criminal, que ha sido llevado a 20 años, salvando siempre el derecho de la Congregación para la Doctrina de la Fe de poder derogarlo (art.7).”

    Mis respetos para los juristas, pero esto es una mangada más que sólo genera inseguridad jurídica. Hubiera sido preferible declarar imprescriptibles los delitos porque eso de dejar a la discreción/arbitrariedad de la Congregación para la Doctrina de la Fe la posibilidad de no tener en cuenta el plazo de prescripción de los delitos es poco serio. Al final es una facultad que se puede volver en su contra: ¿por qué en unos casos va a aplicar el plazo y en otros va a decidir no tenerlo en cuenta? Esto me suena más a república bananera, y no me gusta. La tradición jurídica del Derecho Canónico siempre me ha parecido seria, a pesar de lo que se diga de los procesos de nulidad matrimonial, pero con estas cosas sólo se colabora al desprestigio de la institución.

  9. Angelo, concuerdo totalmente contigo en que el delito no debería prescribir (¿se dice así?), o mejor dicho, caducar, dados los patrones de conducta del perfil de la víctima de este tipo de delitos, y los años que a veces tardan en poder boquear.
    .
    Aquí tengo sentimientos encontrados, en mi siguiente reflexión. Si yo, como directora de colegio o como rector de seminario, o incluso como padre de familia, deseo proteger a los menores que están a mi cuidado AHORITA lo mejor posible, necesito que se me informe sin pérdida de tiempo de la situación de abuso que se está viviendo, en estos mismos actores, y no para dos o tres generaciones después… O sea, quizás tengo un poco la duda sobre si el hecho de tener un plazo empuja un poco más a las víctimas a “boquear ahora”, para defenderlas más adecuadamente y para proteger a los demás, antes de que pasen 20 años en que el abusador siga abusando de ellos y de alguien más, no sé…
    .
    Se me ocurre que en lugar del “hable ahora o calle para siempre” que implica el plazo de caducidad de la responsabilidad del delito, a lo mejor los profesionistas de la salud mental deberían abocarse a ayudar a juristas y canonistas a encontrar una mejor forma de lograr apoyar a las víctimas PARA QUE HABLEN SIN DILACIÓN, y evitarse así más sufrimiento a ellas mismas y la posibilidad de mayores daños a otros inocentes.
    .
    Estoy perfectamente consciente de los procesos cronológicos típicos de las víctimas de abuso sexual, y también sé que éste es uno de los crímenes más difíciles de comprobar a ciencia cierta en juzgados, a menos que la evidencia de ADN así lo permita, en cuanto a deslinde de responsabilidades beyond reasonable doubt. Pero lo que más interesa aquí, más allá de la aplicación de una pena o una condena retroactiva por abusos ocurridos décadas antes, sería explorar medidas educativas, psicológicas, socioafectivas y jurídicas, que fomentaran
    .
    1. por supuesto, la evitación del delito
    2. la denuncia sin dilación, en caso de darse el delito
    3. la pronta remoción del victimario de la proximidad de las víctimas
    4. condenas y penas legales muy severas (por y ante los tribunales civiles) de los victimarios… Aquí en México, las condenas son risibles, infinitamente menores que las de otros delitos.
    .
    Etcétera.

  10. Prescripción es el término; caducidad es otra cosa. Por ejemplo: Puede caducar un procedimiento pero si el derecho no ha prescrito se puede iniciar otro. En resumidas cuentas: prescripción es una forma de adquisición o pérdida de derechos por el transcurso del tiempo sin hacer nada. Es una forma de dar seguridad jurídica, y yo mantengo que dejar al juicio de un órgano el poder decidir cuándo sí y cuándo no es propio de caquices, y que se puede volver en su contra en este mundo mediático. Tendrán que agarrársela con papel de fumar sobre todo cuando decidan no tener en cuenta el plazo de prescripción, porque una vez que decidan actuar así en el primer caso a ver con qué argumentos lo ignoran en el siguiente. Yo creo que esto no puede quedar a la decisión discrecional del órgano, por eso decía que sería mejor declarar imprescriptibles ciertos delitos (tal y como hoy existen en la justicia civil, por ejemplo los delitos de genocidio).
    Y sí, como tú dices, lo mejor sería que se lograra la denuncia inmediata, pero eso me parece tan difícil y complejo como compleja nos sigue pareciendo la mente humana.

  11. […] Más información en este blog: http://blogs.21rs.es/trastevere/2010/07/16/benedicto-xvi-acaba-con-la-impunidad-de-la-curia/ […]

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