El secretario de la Conferencia Episcopal Española arremete contra “El País” por su interpretación de las nuevas normas sobre los delitos más graves, en relación con la excomunión para quien ordenara sacerdote a una mujer

martinez-camino-dedo-web…”Resulta terrible que la Congregación de la Doctrina de la Fe, que es como se llama ahora el Santo Oficio de la Inquisición, incluya la ordenación sacerdotal de una mujer entre los delitos más graves que puedan cometerse entre eclesiásticos, al mismo nivel que la pederastia y la pornografía infantil”…, decía un artículo de opinión de El País.

La respuesta del secretario y portavoz de la CEE, el obispo auxiliar de Madrid Juan Antonio Martínez Camino: …”Es posible que más de un lector asiduo del diario antirreligioso y anticatólico se haya tragado tamaña bola. Al fin y al cabo, los estómagos ayunos de otra cosa han de llegar a acostumbrarse, mal que bien, incluso a ponzoñas hediondas. Pero supongo que también más de un lector se habrá sentido al menos tentado de pensar que eso parece un poco demasiado: que los clérigos que siguen a Santo Tomás no pueden sostener esa inmensa estupidez de que Dios actúo en contra de la razón (divina, supongo) cuando no se sabe por qué acabó creando a la mujer”…

Madrid, 26 de julio de 2010 (Por Trastevere).- A propósito del post anterior, en el que reproduzco un artículo de Jesús López Saéz, no me resisto a hablar también de la polémica suscitada tras la publicación de las nuevas normas sobre los delitos más graves, entre el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, y un artículo-análisis de opinión del diario El País, titulado “Groserías contra la mujer.

Escribía El País el pasado 17 de julio: “GROSERÍAS CONTRA LA MUJER“.-

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Groserias/mujer/elpepiopi/20100717elpepiopi_3/Tes

“Sostenía el (pese a todo) muy sabio Tomás de Aquino que Dios no debió crear a la mujer. Lo dijo en Suma Teológica, cuando hace el recuento de los vicios a los que se enfrenta el hombre. “Deben evitarse las ocasiones de pecado. Ahora bien, Dios preveía que la mujer había de ser ocasión de pecado para el varón. Por tanto, no debía haberla creado”. Antes, había dedicado páginas a argumentar que la mujer es un macho fallido (“femina est mas occasionatus). Lo diría por la ausencia del pene. 

Lo malo es que los jerarcas del cristianismo romano aún se toman en serio esas (y otras peores) proclamas. Quizás sostengan, todavía, que la mujer tiene menos dientes que el hombre, la otra tontería sobre la que Aristóteles documentaba la inferioridad de la mujer (con lo fácil que debió de resultarle al gran griego pedir a la esposa que abriera la boca para contárselos). 

Bromas (muy serias) aparte, resulta terrible que la Congregación de la Doctrina de la Fe, que es como se llama ahora el Santo Oficio de la Inquisición, incluya la ordenación sacerdotal de una mujer entre los delitos más graves que puedan cometerse entre eclesiásticos, al mismo nivel que la pederastia y la pornografía infantil. 

La barbaridad se recoge en unas llamadas Modificaciones a la Carta Apostólica Sacramentorum sanctitatis tutela, con este título en latín: Normae de gravioribus delictis (Normas sobre los delitos más graves).

¿Dónde la proverbial finezza vaticana? Mezclar delitos como la pederastia, desde cualquier atalaya moral que se juzguen, con un desajuste (o una desobediencia) sacramental y de orden interno es una grosería incalificable, una bárbara intemperancia. 

Por mucho espanto -¿miedo al pecado?- que cause a los clérigos el sexo femenino desde la expulsión del paraíso por culpa de Eva -la dichosa manzana-, hay deslices que no pueden tomarse a broma. ¿Por qué la marginación de la mujer en la Iglesia romana, pese a ser quienes llenan templos y ceremonias? Los apóstoles huyeron, despavoridos, cuando Jesús fue detenido. Las mujeres, con María de Magdala a la cabeza, permanecieron al lado del crucificado hasta el final. Quizá no soportan la comparación”.

Al día siguiente, el domingo día 18, la Revista Ecclesia, órgano oficioso de información de la Conferencia Episcopal Española, recogía la respuesta de Juan Antonio Martínez Camino, secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, y obispo auxiliar de Madrid, que titulaba “El País,  mal aconsejado en Religión”.

Son “vox populi” las filias y fobias del portavoz de la Conferencia Episcopal Española en relación con medios de comunicación y con algunos de los periodistas que cubren habitualmente la información religiosa, pero El “calentón” de Martínez Camino (así calificaron esta reacción fuentes de la Conferencia Episcopal Española, que señalaron que en este caso el portavoz  se representaba sólo a sí mismo en esta valoración), perdió los papeles en la respuesta por los términos empleados para descalificar el artículo del diario; vamos, que le salió una de sus fobias:

El País,  mal aconsejado en Religión.- 

http://revistaecclesia.com/content/view/19126/1/ 

“Pocos diarios generalistas dedican tantas páginas a la religión y, en particular, a la Iglesia católica como “El País”. Pero, lamentablemente, se trata casi siempre de informaciones sesgadas o de opiniones basadas en prejuicios, cuando no en manifiestas falsedades. 

Valga como botón de muestra el artículo titulado “Groserías contra la mujer” que aparece sin firma el sábado 17 de julio de 2010 en la página de opinión, es decir, como reflejo de la postura oficial del diario. Según el editorialista, la Iglesia católica, al publicar las Normas sobre los delitos más graves el día anterior, ponía de manifiesto una vez más su inquina inveterada contra la mujer.

Pero he aquí que todo el artículo se basa en una lectura falseada de Santo Tomás de Aquino, a quien el consejero religioso de “El País” hace decir exactamente lo contrario de lo que piensa y escribe el gran teólogo medieval: ¡Nada más y nada menos que Dios no debería haber creado a la mujer!

Es posible que más de un lector asiduo del diario antirreligioso y anticatólico se haya tragado tamaña bola. Al fin y al cabo, los estómagos ayunos de otra cosa han de llegar a acostumbrarse, mal que bien, incluso a ponzoñas hediondas. Pero supongo que también más de un lector se habrá sentido al menos tentado de pensar que eso parece un poco demasiado: que los clérigos que siguen a Santo Tomás no pueden sostener esa inmensa estupidez de que Dios actúo en contra de la razón (divina, supongo) cuando no se sabe por qué acabó creando a la mujer. Pues bien, en especial a estos últimos lectores les brindo la clave de la operación llevada a cabo por el consejero religioso de “El País” que ha sido capaz de poner en guardia su sentido común y les ha llevado a dudar de la veracidad de tal afirmación.

En su gran obra, la Suma Teológica -a la que “El País” se refiere- Santo Tomás de Aquino procede siempre aduciendo argumentos cuya veracidad él no comparte, pero que podrían parecer verdaderos (videtur quod) por la autoridad de quien los sostiene o por lo que sea. A continuación los rebate con un “pero, en contra de eso…” (sed contra). Y luego remata la faena intelectual respondiendo (respondeo dicendum) uno por uno a los argumentos aparentemente verdaderos con los que había comenzado.

Pues bien, lo que el consejero religioso de “El País” ha hecho ha sido hacer pasar por pensamiento de Santo Tomás precisamente uno de los argumentos que él rechaza en la cuestión 92 de la primera parte de su Suma Teológica (para los entendidos: 1 q.92 a.1). El argumento rechazado lo expone así el gran teólogo: “Se deben cortar las ocasiones de pecado. Pero Dios sabía de antemano que la mujer se iba convertir en ocasión de pecado para el varón. Por tanto, no debió hacer a la mujer entre sus primeras obras, antes del pecado”. Y añade enseguida que en contra de tal argumento está lo que dice el libro del Génesis (2, 18): “No está bien que el hombre esté solo; hagámosle una ayuda semejante a él”. Y luego responde como sigue al peregrino argumento: “Si Dios hubiera quitado del mundo todo aquello de lo que el hombre toma ocasión para pecar, el universo habría quedado imperfecto. No debió suprimir lo que es un bien general para evitar un mal particular: menos aún, dado que Dios goza de un poder tal, que es capaz de ordenar cualquier mal hacia el bien”.

Total: que Santo Tomás y, la Iglesia católica con él, piensa que la mujer es “un bien general” tan inmenso que Dios no podía prescindir de él, aun cuando sabía que se iba a convertir ocasionalmente en causa de un “mal particular”. Sin la mujer el universo, la creación de Dios, habría quedado sin terminar.

 “El País” debería buscarse mejores consejeros en materia religiosa. De lo contrario, groserías contra el sentido común como ésta van a acabar por desanimar incluso a sus más fieles aprendices de anticlericales y de ateos”.

Más información en este blog: http://blogs.21rs.es/trastevere/2010/07/26/el-delito-es-clerical-a-proposito-de-las-nuevas-normas-sobre-los-delitos-mas-graves/

http://blogs.21rs.es/trastevere/2010/07/24/contexto-historico-y-antecedentes-de-las-nuevas-normas-del-motu-proprio-sacramentorum-sanctitatis-tutela/ 

http://blogs.21rs.es/trastevere/2010/07/16/benedicto-xvi-acaba-con-la-impunidad-de-la-curia/

9 Responses to “El secretario de la Conferencia Episcopal Española arremete contra “El País” por su interpretación de las nuevas normas sobre los delitos más graves, en relación con la excomunión para quien ordenara sacerdote a una mujer”

  1. Matínez Camino como siempe arremetiendo contra los disidentes. Es obvio que el artículo de El País ironiza, algunos dirán que es un sarcasmo, sobre la cuestión, y en algo tienen razón, la sumisión de la mujer en la Iglesia católica (tantas religiosas sirviendo a los obispos y tantas veces aguantándoles sus malas maneras es proverbial). Y la cuestión del sacerdocio pues es una cuestión parecida a la del celibato. Hace falta un debate serio y abierto sobre ambas cuestiones, estamos en el siglo XXI.
    Y en donde estoy totalmente de acuerdo con El País, y con otros que han criticado esta cuestión, es en la falta de oportunidad como mínimo de modificar las penas para este caso en en el mismo lote que la pederastia.

  2. Camino hace el ridículo, como siempre, defendiendo a Sto Tomás confirma la misoginia de la iglesia, porque si bien El País citó mal, Sto Tomás declaró a la mujer como un ser inferior, imperfecto comparado con el hombre.
    Que lo incluyan dentro de los delitos más graves, a parte de ser una vergüenza comparativa, tiene de bueno saber que temen a las mujeres. No salen en los medios de comunicación, a todos nos suenan las 6 mujeres ordenadas del Danubio, pero el Vaticano sabe que en estos pocos años se han ordenado más de setecientas mujeres y un centenar de hombres casados. Son un auténtico desafio a la iglesia, desafío callado e invisible, pero la iglesia es un cuerpo vivo, y lo mismo que la Magdalena el día de la Resurreción, las mujeres toman el testigo y siguen. Al margen del Papa y siguiendo al Espíritu.

  3. Es obvio que el País ha hecho una manifestación patente de ignorancia y de estupidez y de mala voluntad en su referencia a Santo Tomás de Aquino. Al tratar la cuestión de si Dios existe Santo Tomás, como corresponde al método escolástico de la “disputatio” indica las razones de los que lo niegan y escribe” videtur quod non”, para luego exponer su propio posición y posteriormente responder a las objeciones antes mencionadas. Entonces, según el País, Santo Tomás estaría negando la existencia de Dios. Espero que quede claro a cualquiera la magna falacia de su argumentación, si se puede llamar argumentación, más bien sectarismo.

    El comentador anterior demuestra su desconocimiento supino, igual que el PAÍS, de la cuestión al declarar que “una cuestión parecida al celibato”. El celibato no es una cuestión dogmática ni tiene que ver con la validez de los sacramentos que algo muy serio y absolutamente fundamental. Es también una cuestión de importancia ecuménica en cuanto que los Ortodoxos coinciden plenamente con nosotros en la no ordenación de la mujer, mientras difieren en la disciplina del celibato, que también lo tienen en cuanto que solamente célibes pueden ser obispos.

    Hoy en día el Internet da la oportunidad a personas ignorantes en muchos temas, como demuestra serlo el País, a comentar sobre temas que desconozco. ¿De qué sirve un debate entre ignorantes y sectarios que demuestran no sólo ignorancia sino sectarismo y desprecio a la Iglesia? La Iglesia tiene que dedicarse a la evanelización de un mundo paganizado y no dedicarse a mirar el ombligo con debates inútiles sobre cuestiones zanjadas. Eso no tiene que ver con el hecho de que se puede buscar modos de incrementar la participación de la mujer de la mejor manera en la vida de la Iglesia.

  4. Que el País caiga en errores teológicos, o que, por abusar del sarcasmo sea grosero con la ortodoxia, vale; tomándose el mensaje como de quien viene: un diario que le entra a todo y por obvias razones, diferentes posturas caben en sus pàginas.

    Pero que la Iglesia en su pronunciamiento sobre los delitos más graves, mezcle las peras con las manzanas, al incluir como grave delito la ordenación sacerdotal de mujeres y de facto equipararlo a los delitos de pederastía y abuso del débil¨; ¿a qué viene a cuento?

    Con ello, se demuestra por un lado la torpeza, falta de tacto y de oportunidad en el afán por querer corregir de una buena vez todos los errores, como si pasando una mopa con legía, dieran por terminada y borrada la sobrada mancha que pederastas y cómplices jerarcas, – pontífice actual incluido- se han empecinado en expander durante décadas, bajo la hipócrita manera de manejarse en esos asuntos .

    Qué tiene que ver en ese apartado el ocuparse de la cuestión del sacerdocio femenino, al que solo de dedican un párrafo y ese es para condenarlo. Miopía eclesial de la jerarquía. Y claro, brincan cuando alguien lo toma a chacota pero por la risa de pena de ver cómo siguen tratando a la mujer, tomísticamente como un ser inferior.

  5. Pablo Arguelles, como en otros comentarios que ha ido publicado en este blog, pone el dedo en la llaga. Está claro lo que El País pretende con su información, ironías o sarcasmos al margen.
    La respuesta de Camino es claramente “un calentón” que se va por dónde le interesa al País que se vaya. Y lo mismo hace Thomas… Pero esa no es la cuestión sino la falta como mínimo de estética en meter la cuestión del sacerdocio femenino en las reformas de unas normas que en esta ocasión iban centradas en el tratamiento de la pederastia.
    El tema de los abusos a menores es demasiado serio como para mezclarlo con otros temas, y el tema del papel de la mujer en la Iglesia, en plena igualdad con el varón, sigue siendo -y me temo que por muchos años- una asignatura pendiente más de una jerarquía que en muchas cuestiones sigue aferrada a una tradición y a unos valores que hoy necesitan con urgencia ser revisados, y no sólo de palabra.

  6. Falta de estética y-ó de ética? el mezclar los temas. Diríase, falta de integrigad, de honor a la verdad, fala de valor para afrontar de una vez por todas, la realidad de ambos temas, pero dándole el lugar a cada cual. Cuánta falta hace un nuevo concilio, un verdadero espacio de reflexión, (análisis, discusión, diálogo, ecumenismo, memoria histórica, inclusión) para tratar estos temas, más allá de dictados oficiales, que a cualquier católico con menos de dos dedos de frente, causan, repito, risa pero de pena y verguenza por la realidad que se vive en la Iglesia desde la propia institucionalidad.

  7. Después de bastantes días ajena al ordenador y al seguimiento de la prensa díaria (se nota que estoy de vacaciones y en sitios donde internet no es lo habitual) veo que el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe está causando gran revuelo (es normal), Lamento el pulso virtual periodístico-eclesiástico… no conduce a nada, sólo a una mayor crispación.
    Por mi parte quiero aportar lo que ya escribí el pasado 24 de julio referido a este tema en mi blog: http://blogs.21rs.es/paz/2010/07/24/normae-de-gravioribus-delictis/

    Saludos desde tierras donde reina la calma y da tiempo a pensar, Mari Paz López Santos

  8. Perdón a quien se crea ofendido por lo que voy a expresar…..Parece que tienen miedo que una mujer haga mejor trabajo que un hombre. De hecho están haciendo desde afuera de ella un gran trabajo!! ¿Quién educa a los hijos en la fé?, ¿quién arrastra al marido, en muchos casos, a cercarse a la iglesia? Me encantaría conocer estadísticas de la participación de hombre y mujer en asuntos de iglesia, apostolados, misiones, etc. Pero a ojo de buen cubero siempre participa más la mujer que el hombre. Y no quiero ser feminista, valoro mucho el trabajo realizado por muchos sacerdotes y miembros de la iglesia.

  9. Es completamente anodino que se piense que una mujer no pueda ser Sacerdote;.y muy. Al. Contrario; lo haría muy. Bien;..porque tiene muchisima sensibilidad; y mas espiritualidad. Real. Lo haría muy bien incluso aportaría su mayor intuición y dotes naturales; sus 7 sentidos mayores
    No comprendo. Como se discute eso”!!!
    La mujer ha probado capacidad en todas las áreas.
    Rosa

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