No existe un Dios que exista

El bien y el mal portada libro webConfieso que Javier Morán es uno de los periodistas españoles de información religiosa que más me gustan, junto a algunos otros que no menciono ahora para evitar que se me olvide alguno y surjan recelos en los no nombrados. El pasado día 12 el compañero, en su periódico la Nueva España y en su columna A Divinis, publicó un artículo bajo el enunciado “No existe un Dios que exista”, sobre el bien y el mal y en esta ocasión ante la proliferación de casos de abusos sexuales por miembros de la Iglesia católica, que me gustó y me hizo reflexionar. Hoy quiero compartirlo con mis lectores. Creo que merece la pena.

Madrid, 23 de septiembre de 2010 (Por Trastevere).- 

JAVIER MORÁN Sobre las respuestas racionales acerca del mal o la creación

 http://www.lne.es/sociedad-cultura/2010/09/12/existe-dios-exista/966681.html 

Mediante una de las afirmaciones más desgarradoras de toda la historia, decía Dostoyevski que la muerte de un niño desafía frontalmente la existencia de Dios (demos provisionalmente por respetable el sentimiento del escritor ruso, después de que hubiera muerto su hijo Alexei). ¿Qué pensar, entonces, acerca de que 475 niños de 2 a 12 años fueran víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos belgas entre los años sesenta y ochenta del siglo pasado? ¿Y si además trece de esas víctimas terminaron suicidándose?

El informe belga sobre paidofilia llega poco después del irlandés, y se suma al australiano, al canadiense o al estadounidense, difundidos años atrás, y es probable que con el tiempo se desarrollen también investigaciones oficiales en Polonia o en Alemania.

Desde la perspectiva de Dostoyevski, cabría preguntar cómo tal volumen de mal puede ser compatible con la creencia en un Dios bueno. ¿Cómo es posible que un rayo divino no fundiese al abusador, una persona consagrada, entregada a lo sagrado, antes de depredar sobre un niño de 2 años? De acuerdo: no metamos directamente a Dios en danza. Entonces, ¿cómo es posible que un enviado suyo, un ángel de Dios, cuya función desde los tiempos bíblicos es contar, pesar y medir las acciones de los hombres, no detuvo la atrocidad? Vale de nuevo: no acudamos a la deidad y a sus auxiliares, pero sí a la forma visible en la que subsiste: ¿cómo los obispos católicos, sucesores de los apóstoles, no intervinieron radicalmente para evitar que durante ¡30 años! -70 en Irlanda, 50 en EE UU…- la pederastia se extendiese en sus diócesis? ¿Cómo pudo Marcial Maciel llegar a ser calificado de conductor de la juventud por Juan Pablo II? Normalmente hemos analizado el problema a través de estas últimas preguntas, y el propio Papa Benedicto XVI ha dado indicios suficientes de que el desastre es achacable a la propia Iglesia («una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos», señaló el Pontífice en su carta a los irlandeses).

Sin embargo, el informe belga, tan inmediato al irlandés, podría traer efectos demoledores. No hablamos de oleadas de apostasía, pero sí de desafección, de alejamiento, de extrañamiento en creyentes más o menos decididos con respecto a los postulados de la fe.

Voltaire decía que la teodicea, la explicación racional de la existencia de Dios, había muerto a continuación del terremoto de Lisboa, y Adorno, judeo-alemán, sentenciaba algo semejante después de Auschwitz. ¿Queda un resto de teodicea que acompañe al católico después de que los escándalos de la pederastia hayan marcado la Iglesia contemporánea?

Hay una doctrina desarrollada: la del Dios cosufriente -el Dios crucificado-, pero de origen luterano y receptora de las pegas católicas por insinuar un conflicto en el seno de la Trinidad: Dios Padre envía a Dios Hijo a la cruz. Una de las últimas palabras doctrinales al respecto fue la de Juan Pablo II: el problema del mal no se esclarece mediante elucubración teológica, sino venciendo al mal, creyendo en la resurrección y etcétera.

La rendición de la teodicea es evidente, y desconocemos sus consecuencias venideras. Tampoco se ve teodicea posible cuando un astrofísico -como acaba de suceder con Stephen Hawking- reafirma que Dios no es el creador del Universo gracias a que una fluctuación gravitacional cuántica produjo que la nada nadeara, es decir, que surgiera el Cosmos. Si esto no es metafísica, que venga Dios y lo vea. No es el caso de Hawking, pero de la física cuántica se ha llegado a extraer recientemente hasta una «conciencia cuántica», o extraño y confuso encuentro de la conciencia humana con el «enigma cuántico». ¿No es esto seudorreligión? Es más, se publican libros de autoayuda basados en ello.

¿Acaso no hay respuesta racional ante ello? ¿Han desaparecido la teología y la teodicea? El teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer se amparaba en la subjetividad de un Dios «personal» y afirmaba: «No existe un Dios que exista», pero las paradojas poco solucionan.

6 Responses to “No existe un Dios que exista”

  1. Gracias, querido José, por la reproducción de este interesante texto al que respondo en una carta abierta en mi blog:
    http://blogs.21rs.es/lamet/2010/09/24/carta-abierta-a-javier-moran-sobre-el-dios-que-no-existe/#comments

  2. Respuesta a la carta de Pedro Miguel Lamet, en respuesta al artículo que publico en este post:
    Trastevere // Sep 25, 2010 at 20:37
    Querido Pedro
    Como siempre no puedo decir menos que ¡chapeau!. Excelente reflexión y excelente debate el que se podría organizar con nuestro querido y admirado Javier Morán.
    No obstante, más que un pero, una puntualización sobre una de las cuestiones en las que he investigado a fondo y que abordas en tu carta respuesta.
    Totalmente de acuerdo en que ciertos medios -creo que no la mayoría- están utilizando la cuestión de la pederastia como arma arrojadiza contra todo lo que significa Iglesia católica.

    Lo malo, y aquí mi puntualización, es que las denuncias y las víctimas siguen apareciendo un día sí y otro también (el último caso sonado tras Irlanda el reciente de Bélgica) , las indemnizaciones o reparación en justicia a las víctimas sigue un camino excesivamente lento y, como tu y yo sabemos muy bien, que esta, nuestra Iglesia, no hubiese admitido nada o hubiese seguido intentando ocultar los hechos
    -todavía hoy se sigue haciendo en muchos sectores o se siguen intentado minimizar- si no hubiera habido un empeño en la prensa, fundamentalmente tras el escándalo en las diócesis de los Estados Unidos, de denunciar estas situaciones que, no olvidemos, en muchos casos son delitos.
    No es de extrañar, pues, que la prensa destaque más lo malo que lo bueno. Tampoco se olvidan otras cuestiones positivas, por ejemplo la información sobre el reciente viaje del Papa a Londres, extraordinario en sus contenidos, por cierto. Pero lo normal es que un cura, un sacerdote, un obispo, un laico, un seglar, un padre de familia, un profesor, etc., hagan el bien y traten con respeto a sus hijos, discípulos o simplemente a los menores en general, cuando eso no es así es cuando surge la noticia. No hace falta recurrir al viejo axioma del perro.

    Que algunos, insisto los menos, se pasan sí, pero en general lo que está recibiendo la Iglesia en estos momentos es la respuesta a tantos años de secretismo, ocultamiento, mirar hacia otro lado o complicidad descarada cuando no participación. Te aseguro que todavía quedan muchos obstáculos que remover para que la justicia, en este tema, entre a raudales en nuestras parroquias, colegios, seminarios o la alta curia. Y a pesar de que Benedicto XVI está demostrando una absoluta entereza, caridad, deseo de justicia y decisión en la persecución de estas situaciones. ¡Ojala Dios lo conserve muchos años!, porque tengo mis dudas de lo que ocurriría con esta ponzoña (por decirlo suavemente) si Nuestro Señor le llamara pronto a su lado.

    Un fuerte abrazo y gracias por la posibilidad de este debate

  3. Queridos amigos, en el link que os adjunto del blog de Pedro Miguel Lamet estamos manteniendo un debate en profundidad sobre la pederastia en la Iglesia, os invito por un rato a seguirlo y participar en él . Tenemos mucho que aportar en el mismo. Un fuete abrazo a todos
    http://blogs.21rs.es/lamet/2010/09/24/carta-abierta-a-javier-moran-sobre-el-dios-que-no-existe/

  4. Trastevere:
    Desde que pusiste este post, no dejo de leerlo y pensarlo. Pero me causa una tristeza profunda. Por una parte, la sóla experiencia racional pareciera confirmar esa tesis: No exista un Dios que exista. Pero te confieso que hay algo dentro de mí que me dice que claro que Dios existe, que está presente, que no es indiferente al sufrimiento de esos niños.Supongo que es la fe, pero quizás solo es el temor a perder el soporte espiritual que me sostiene en momentos de tristeza, de oscuridad, de desesperanza. Y, aunque puedo racionalizar esto, para mí la presencia de Dios en la vida de las personas es algo tangible, se encuentra en el alma de todos los seres humanos. Simplemente creo que muchas veces elegimos no creer porque es más sencillo. Creo que quizás estamos planteando mal la pregunta: ¿Es compatible la existencia de un Dios bueno ante el sufrimiento, abuso de todo tipo de niños indefensos? Yo pienso que es más fácil creer que existe un Dios bueno que entender racionalmente la maldad. Pero siempre es más sencillo culpar a Dios por su inacción, que juzgar la propia maldad del ser humano. Es ésta la que no tiene ningún sentido. Los logros al actuar con maldad son tan efímeros, tan innaturales a la conciencia humano, tan distantes de la apertura innata a la trascendencia. Pero es más fácil deshacernos de Dios, que revisarnos como género humano y como personas. Tendríamos que revisar todos nuestros valores mundanos, cambiar tanto nuestro corazón, educar nuestra inteligencia, reforzar la justicia para acotar al mal. Y eso, que es lo que realmente ayudaría a combatir el mal, implica un compromiso mayor que guardar la imagen de Dios en un cajón. Siempre pienso que Cristo, en virtud de su carencia de pecado, es un niño crucificado, un bebé sufriente, y que de esa crucificción hubo tantos testigos que no sólo no hicieron nada, sino que aplaudieron esa tortura. Estamos viviendo la crucificción de miles niños violados. La pregunta es: ¿apoyamos eso?¿denunciamos eso?¿nos escondemos por miedo?¿qué hacemos cada uno?

  5. Impecable tu post… no puedo expresarlo mejor… como te lo he dicho de grande quiero escribir como tú..

    Un Saludo fraternal.

    AMDG

  6. Creo que la prueba de la existencia de Dios, se dará el dia en que sumados a los expedientes internacionales sobre casos de pederastia eclesial, quede perfectamente sumada, documentada y enjuiciada la extensa historia de pederastia eclesial mexicana.
    No me refiero al caso Maciel, sino a todos los “otros” casos de México, encabezados por el del cura NICOLAS AGUILAR RIVERA (abusador de mas de un centenar de niños y jovenes) y seguidos por un larguísimo etcétera que seguramente rebasará los miles de casos.

    Entonces, ahí si se hace justicia, luego entonces, Dios Existe.

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