Benedicto XVI a Mª Jesús Figa: “no faltan formas, a menudo sofisticadas, de hostilidad contra la fe”

Benedicto XVI y Mª Jesús Figa, foto SICBenedicto XVI durante la entrega de cartas credenciales de la nueva embajadora de España ante la Santa Sede: “El que en ciertos ambientes se tienda a considerar la religión como un factor socialmente insignificante, e incluso molesto, no justifica el tratar de marginarla, a veces mediante la denigración, la burla, la discriminación e incluso la indiferencia ante episodios de clara profanación, pues así se viola el derecho fundamental a la libertad religiosa inherente a la dignidad de la persona humana, y que «es un arma auténtica de la paz, porque puede cambiar y mejorar el mundo”.

(Foto: SIC)

 Madrid, 16 de abril de 2011 (Por Trastevere con información de Ecclesia, Agencias y Vida Nueva).- Benedicto XVI dijo hoy a la nueva embajadora de España ante la Santa Sede, María Jesús Figa López-Palop, que “no faltan formas, a menudo sofisticadas, de hostilidad contra la fe, que se expresan a veces renegando de la historia y de los símbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos”.

Durante el acto de presentación de las cartas credenciales de la diplomática, el Pontífice ha recordado su reciente viaje a Santiago de Compostela y Barcelona, y ha dicho al respecto que “durante mi visita he percibido muchas muestras de la vivacidad de la fe católica de esas tierras, que han visto nacer tantos santos, y que están sembradas de catedrales, centros de asistencia y de cultura, inspirados por la fecunda raigambre y fidelidad de sus habitantes a sus creencias religiosas. 

Esto comporta también la responsabilidad de unas Relaciones diplomáticas entre España y la Santa Sede que procuren fomentar siempre, con mutuo respeto y colaboración, dentro de la legítima autonomía en sus respectivos campos, todo aquello que suscite el bien de las personas y el desarrollo auténtico de sus derechos y libertades, que incluyen la expresión de su fe y de su conciencia, tanto en la esfera pública como en la privada. 

Por su significativa trayectoria en la actividad diplomática, -ha añadido- Vuestra Excelencia conoce bien que la Iglesia, en el ejercicio de su propia misión, busca el bien integral de cada pueblo y sus ciudadanos, actuando en el ámbito de sus competencias y respetando plenamente la autonomía de las autoridades civiles, a las que aprecia y por las que pide a Dios que ejerzan con generosidad, honradez, acierto y justicia su servicio a la sociedad. Este marco en el que confluyen la misión de la Iglesia y la función del Estado, además, ha quedado plasmado en acuerdos bilaterales entre España y la Santa Sede sobre los principales aspectos de interés común, que proporcionan ese soporte jurídico y esa estabilidad necesaria para que las respectivas actuaciones e iniciativas beneficien a todos”.

Momentos de gran dificultad

 “El comienzo de su alta responsabilidad, Señora Embajadora, tiene lugar en una situación de gran dificultad económica de ámbito mundial que atenaza también a España, con resultados verdaderamente preocupantes, sobre todo en el campo de la desocupación, que provoca desánimo y frustración especialmente en los jóvenes y las familias menos favorecidas. Tengo muy presentes a todos los ciudadanos, y pido al Todopoderoso que ilumine a cuantos tienen responsabilidades públicas para buscar denodadamente el camino de una recuperación provechosa a toda la sociedad. En este sentido, quisiera destacar con satisfacción la benemérita actuación que las instituciones católicas están llevando a cabo para acudir con presteza en ayuda de los más menesterosos, a la vez que hago votos para una creciente disponibilidad a la cooperación de todos en este empeño solidario. 

Con esto, -ha añadido el Papa- la Iglesia muestra una característica esencial de su ser, tal vez la más visible y apreciada por muchos, creyentes o no. Pero ella pretende ir más allá de la mera ayuda externa y material, y apuntar al corazón de la caridad cristiana, para la cual el prójimo es ante todo una persona, un hijo de Dios, siempre necesitado de fraternidad, respeto y acogida en cualquier situación en que se encuentre.

En este sentido, la Iglesia ofrece algo que le es connatural y que beneficia a las personas y las naciones: ofrece a Cristo, esperanza que alienta y fortalece, como un antídoto a la decepción de otras propuestas fugaces y a un corazón carente de valores, que termina endureciéndose hasta el punto de no saber percibir ya el genuino sentido de la vida y el porqué de las cosas. Esta esperanza da vida a la confianza y a la colaboración, cambiando así el presente sombrío en fuerza de ánimo para afrontar con ilusión el futuro, tanto de la persona como de la familia y de la sociedad”. 

Hostilidad contra la fe

 No obstante, -como he recordado en el Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz 2011, en vez de vivir y organizar la sociedad de tal manera que favorezca la apertura a la trascendencia (cf. n. 9), no faltan formas, a menudo sofisticadas, de hostilidad contra la fe, que se expresan a veces renegando de la historia y de los símbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos”, ha señalado el Papa para añadir que “el que en ciertos ambientes se tienda a considerar la religión como un factor socialmente insignificante, e incluso molesto, no justifica el tratar de marginarla, a veces mediante la denigración, la burla, la discriminación e incluso la indiferencia ante episodios de clara profanación, pues así se viola el derecho fundamental a la libertad religiosa inherente a la dignidad de la persona humana, y que «es un arma auténtica de la paz, porque puede cambiar y mejorar el mundo”.

 Participación en la JMJLogo JMJ rojo 2011 web

 Finalizando su discurso, Benedicto XVI ha hecho una referencia a su próxima visita a España, durante el mes de agosto, para participar en Madrid en la celebración de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, y ha afirmado que se une “con gozo a los esfuerzos y oraciones de sus organizadores, que están preparando esmeradamente tan importante acontecimiento, con el anhelo de que dé abundantes frutos espirituales para la juventud y para España”.

 “Me consta también, ha añadido, la disponibilidad, cooperación y ayuda generosa que tanto el Gobierno de la Nación como las autoridades autonómicas y locales están dispensando para el mejor éxito de una iniciativa que atraerá la atención de todo el mundo y mostrará una vez más la grandeza de corazón y de espíritu de los españoles.

 “Señora Embajadora, hago mis mejores votos por el desempeño de la alta misión que le ha sido encomendada, para que las relaciones entre España y la Santa Sede se consoliden y progresen, a la vez que le aseguro el gran aprecio que tiene el Papa por las siempre queridas gentes de España. Le ruego así mismo que se haga intérprete de mis sentimientos ante los Reyes de España y las demás Autoridades de la Nación, a la vez que invoco abundantes bendiciones del Altísimo sobre Vuestra Excelencia, su familia que hoy la acompaña, así como sobre sus colaboradores y el noble pueblo español”. 

El discurso completo en: http://revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=25400&Itemid=64

 Intervención de María Jesús Figa

 La nueva embajadora española, por su parte, ha afirmado que  entre España y la Santa Sede “existen lazos seculares” y ha subrayado que “es evidente que una buena parte de la identidad de nuestra nación responde a sus raíces cristianas” que siguen “produciendo ejemplares frutos en lo individual y en lo social”. 

Maria Jesús Figa ha resaltado que “la laicidad positiva” es la base de las relaciones entre España y el Vaticano porque “permite a los ciudadanos de diferentes creencias y convicciones regirse de acuerdo con los valores constitucionales compartidos” y por otro lado “promueve la cooperación de los poderes públicos con la Iglesia Católica”. 

La Constitución española, ha señalado la diplomática, garantiza “la libertad religiosa como un derecho fundamental” y el pluralismo ” como elemento esencial de nuestra sociedad”, y ha recordado también que la Constitución también establece “la aconfesionalidad del Estado” como el principio “de colaboración con todas las confesiones, de modo singular con la Iglesia Católica”. 

En relación con la Jornada Mundial de la Juventud, la nueva embajadora ante la Santa Sede ha dicho que “constituirá un nuevo encuentro de hondo significado para España y la Iglesia”. 

Durante su discurso Figa se ha referido a que es la primera mujer española en ocupar este cargo y ha subrayado que este hecho “es un ejemplo más de la reciente evolución de la sociedad española” que permite que “la búsqueda de la paridad de los deberes y derechos de los hombres y mujeres” sea “unos de sus principios distintivos”. 

Francisco Vázquez y Benedicto XVI cartas credencialesDespedida de Francisco Vázquez

 En la mañana del pasado 14 de abril el Papa Benedicto XVI recibió a Francisco José Vázquez Vázquez,, quien durante cinco años ha desempeñado el cargo de embajador de España ante la Santa Sede. Previamente Vázquez había asistido a una misa privada en la capilla de la embajada española., y posteriormente un almuerzo con los periodistas españoles en Roma. 

En una entrevista concedida al periodista Antonio Pelayo, corresponsal de la revista Vida Nueva en Roma, Francisco Vázquez, ha dicho que su principal sentimiento tras los cinco años de su misión como embajador es “el de haber tenido la oportunidad de protagonizar un período muy intenso de la vida política española, sobre todo en la vertiente de las relaciones Iglesia-Estado, que, históricamente, han sido un factor determinante en la política y la convivencia españolas. A ello se une un sentimiento que siempre he repetido: ha sido un auténtico privilegio para mí el haber tenido la oportunidad de conocer Roma e Italia. Intelectualmente, para mi persona ha sido una ocasión maravillosa para poder profundizar en el conocimiento de nuestras raíces. En Roma está el significado de lo que hoy somos. La propia esencia de la Santa Sede, ese sentido de globalización que caracteriza la acción de la Iglesia católica, te permite alcanzar un conocimiento muy exacto de los problemas del mundo de hoy, de la transformación de nuestra sociedad, de la crisis de valores, de la importancia del hecho religioso, de la progresiva descristianización de Europa. He podido estar al día de las principales cuestiones del mundo actual”. 

Sobre su relación con Benedicto XVI y sus principales colaboradores, Vázquez dice que no puede negar que “hablar con el Santo Padre es un encuentro que impresiona. No solo como católico, sino que, como embajador, percibes que estás ante uno de los más grandes intelectuales del mundo actual. Lo que más sobresale es el tono respetuoso de Benedicto XVI, la atención con que escucha tus argumentos y, desde el punto de vista del trato, su inmensa dulzura. Su mirada llega hasta lo más hondo. Con el cardenal secretario de Estado, con el sustituto…, digamos con la cúspide del Gobierno vaticano, he mantenido muchos encuentros en los que no solo se han examinado cuestiones relativas a las relaciones Gobierno-Iglesia española, sino también otros temas, como Cuba, América Latina o problemas relativos a la emigración. Siempre hemos mantenido un diálogo fructífero. Mi condición de católico me ha facilitado una comprensión rápida de la esencia de las preocupaciones del Vaticano. No basta con escuchar; hay que saber entender y, realmente, para un diplomático, la misión ante la Santa Sede es tanto como hacer un máster en alta política”.

 Nuevos cauces de diálogo

 En sus declaraciones a la revista española, el diplomático asevera que su “nombramiento fue una decisión política del presidente Rodríguez Zapatero en la que reflejaba su voluntad de abrir nuevos cauces de diálogo enviando un socialista católico como embajador ante el Papa, y siempre he tenido la facilidad de mantener un hilo directo con el presidente del Gobierno, más intenso y frecuente incluso que con el Ministerio de Asuntos Exteriores. En particular, con el presidente y con la vicepresidenta. Con María Teresa Fernández de la Vega siempre me sentí arropado y siempre tuve un acceso constante a ella. Siempre he recibido por parte de la vicepresidenta una información exacta de los problemas, de las preocupaciones y de la postura del Gobierno. Sabía que el presidente, la vicepresidenta y sus colaboradores eran muy receptivos a los informes y opiniones que yo les remitía sobre cuestiones puntuales. He sido, en ese sentido, un embajador atípico, en la línea de otros embajadores políticos enviados en circunstancias especiales como la mía. Pienso en el católico Pita Romero durante la República; en Joaquín Ruiz-Giménez o en Castiella, que logran el Concordato de 1953; o en don Antonio Garrigues, que fue el embajador durante todo el Concilio y su conflictiva época posterior. Yo sigo la misma estela: llego en un momento delicado en el que hay enfrentamiento de posiciones entre la Iglesia y el Gobierno. Creo que intentar superar esta situación fue el contenido fundamental de mi trabajo”.

 La gestión

 Preguntado por algunos resultados concretos de su gestión como embajador, Francisco Vázquez afirma que “el tema de la financiación es el gran acuerdo de estos años, y sus protagonistas fueron María Teresa Fernández de la Vega y el cardenal Antonio Cañizares. Ha sido un acuerdo histórico que solventa un problema que se venía arrastrando desde la época en la que se fraguó la democracia. Mi propuesta fue no buscar nada nuevo, sino solo intentar aplicar en España algunos de los modelos que existían en Europa y que funcionaban bien; el modelo italiano pareció el mejor y fue el que se decidió seguir. Decir que la Iglesia ha conseguido en este campo privilegios es una auténtica falacia: la Iglesia se autofinancia en gran parte con lo que los ciudadanos, sean católicos o no, deciden voluntariamente darle. No hay que olvidar que la Iglesia presta a la sociedad grandes servicios en campos como el educativo, el social o el asistencial, y si el Estado tuviera que pagar esas aportaciones, lo que recibe la Iglesia sería casi como una gota de agua en lo que devuelve a la sociedad. No creo que necesite retoque alguno; es un tema cerrado”.

 A la pregunta del periodista de que quizá no pueda decirse lo mismo sobre el tema del aborto, a propósito de la nueva ley propuesta por el Gobierno, el diplomático señala que “las expectativas de compromiso que se habían creado cuando se intentó mejorar la ley vigente desde hacía años, sin introducir otras consideraciones innecesarias, no se cumplieron. A mí, personalmente, me disgustó mucho ver el aborto definido como un derecho, pero no se olvide de que es un tema aún pendiente de la decisión del Tribunal Constitucional. Para mí, no solo como católico, sino como hombre de izquierdas, un principio intangible es defender siempre y en toda circunstancia el derecho a la vida”.

 Reforma de la ley de Libertad Religiosa

 Y en relación con la decisión del presidente Zapataero de no presentar un nuevo texto de Ley sobre la Libertad Religiosa, Francisco Vázquez dice que “la nonata Ley de Libertad Religiosa hay que situarla en la misma perspectiva que la vigencia de los Acuerdos entre la Santa Sede y el Gobierno español. En este tema también se puede hablar de lo que ha sido un leitmotiv de mi actuación como embajador. Considero innecesaria una nueva Ley de Libertad Religiosa, ya que hay una ley en vigor y, además, se iban a abrir debates innecesarios creando crispaciones profundas. Yo he defendido siempre, y sigo defendiendo, la vigencia de los Acuerdos con la Santa Sede y su naturaleza democrática y constitucional. Peleé mucho para que no hubiera una nueva Ley de Libertad Religiosa y para que no se reabriera un proceso para establecer nuevos Acuerdos. Los actuales han funcionado perfectamente. Para ser sincero, en este punto, además del diálogo que mantuve con Alonso, portavoz del Partido Socialista en el Congreso, pude hablar de ello con el propio presidente y trasladarle mis opiniones, que ayudaron a confirmar el criterio de que en esta legislatura no era necesario ni conveniente abordar este tema. El compromiso ya se ha cumplido. Confío en que no se planteará de nuevo en el futuro, porque no es necesario. En mi opinión, el Estado tiene que ser lo menos intervencionista posible en cuestiones religiosas. Hoy nadie en España puede denunciar que se siente agredido en la profesión de su fe”….

La entrevista completa en el nº 2.750 de Vida Nueva.

Más información en este blog: http://blogs.21rs.es/trastevere/2011/04/08/maria-jesus-figa-lopez-palop-nueva-embajadora-de-espana-ante-la-santa-sede/

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