La Navidad como sinónimo de paz, justicia y solidaridad en Juan XXIII

…” Mas no podemos silenciar la angustia de Nuestro corazón: la próxima fiesta navideña, que ya alborea sobre el mundo, encontrará pueblos sin paz, sin seguridad, sin libertad religiosa, angustiados por el espectro de la guerra o del hambre… (Papa Juan XXIII, radio-mensaje para la Navidad de 1961).

Madrid, 23 de diciembre de 2011 (Por Trastevere).- Cuando me disponía a felicitaros la Navidad,  la terrible conmoción de los atentados en Damasco y con decenas de víctimas mortales, vuelve de nuevo a la más cruda actualidad informativa. He pensado en Juan XXIII, el papa “bueno”, un pontífice que anhelaba e invitaba a todos a buscar la paz en la justicia, y no he podido menos que recordar aquel radio-mensaje navideño suyo, de 21 de diciembre de 1961, hace ya cincuenta años y hoy casi premonitorio, sobre el que os invito a reflexionar y con el que os ofrezco a todos mis mejores deseos de paz, felicidad,  amor,  justicia y solidaridad, pero, sobre todo, de esperanza.

“… a) Desconcertante visión.

7. Mas este magisterio envuelto en humildad y en dulzura, abierto a la alegría de paz universal, de hecho en el correr de los siglos permanece como señal de discordia y de obstinada dureza en las relaciones de los hombres entre sí.

Observando los acontecimientos que más vecinos nos están, diríase que en nuestra época la angustia y el miedo determinan una fiebre y un ardor de mutua indisposición, tal vez inconsciente en muchos, pero siempre advertida en las relaciones recíprocas: lo cual lleva a una continúa perturbación en las relaciones domésticas y sociales, nacionales e internacionales.

Tal comprobación es mucho más dolorosa cuando se piensa que el Creador en el plan de su providencia ha predispuesto a los hombres para entenderse, para ayudarse, para integrarse los unos con los otros: en la fraternal colaboración de programas, en el paciente arreglo de las diferencias, en la equitativa distribución de los bienes terrenales: iustitia duce, caritate comite, según caridad y justicia.

¡Oh, cuán claras son, a este propósito, las palabras de los Profetas y de los Salmos, cuando inculcan en nombre de Dios la bondad y el amor! Mirad, dice Isaías: “Rompe las cadenas injustas, despacha libres a los oprimidos, rompe todo peso. Reparte tu pan con el hambriento, acoge en tu casa a los pobres y perdidos; viste al que vieres desnudo, no desprecies a quien es tu propia carne… Y el Señor te dará siempre descanso y llenará de esplendores tu alma”.

b) Espíritu de contradicción.

8. Si consideramos el conjunto de las mutuas relaciones tanto dentro de las naciones como en los encuentros internacionales, podemos advertir cuán lejos se está aún de la enseñanza divina, que brilla en los siglos del Antiguo Testamento, y resplandece con luz perfecta en la plenitud de los tiempos, con la venida del Divino Maestro. Allí, todo es una invitación a la paz, porque es proclamada la bienaventuranza de la paz; aquí, por lo contrario, por debajo de hermosas palabras (aunque a lo menos se salva la forma, lo cual no siempre se cumple) es muy frecuente el espíritu de contradicción a la paz.

Es el orgullo del poderoso que oprime; es la avaricia del que acumula, cerrando sus entrañas a las necesidades de sus hermanos; es la insensibilidad del que goza, ignorando el vasto genio del sufrimiento, que hay por el mundo; es el egoísmo del que piensa exclusivamente en sí mismo.

Y es que siempre falta la bonitas Christi. La cual, ante todo, debe aplicar el antídoto a este espíritu de contradicción y de dureza, una preparación a la más pacífica valoración de las cosas.

c) Celestial remedio.

9. En Nuestra encíclica Mater et Magistra hemos querido subrayar que “cuando se está animado por la caridad de Cristo, uno se siente entonces unido a los otros y se sienten como propias las necesidades, los sufrimientos y las alegrías de los demás. Y en consecuencia, la conducta de cada uno…   -decíamos- no puede menos de resultar más desinteresada, más vigorosa, más humana, porque la caridad es magnánima, es servicial…, no busca su interés…, no se goza con la injusticia, antes se alegra con la verdad, todo lo espera y soporta todo”.

Por esto precisamente, la súplica de paz que en este año se eleva desde la cuna de Belén, quiere ser invocación de bondad, valoración de la verdadera fraternidad, propósito de sincera cooperación, que rehuya toda intriga, y todos aquellos elementos disolventes, que Nos -lo repetimos- llamamos por su nombre, sin eufemismo alguno: orgullo, avaricia, insensibilidad, egoísmo.

La invitación quiere ser tanto más apremiante, cuanto que la recíproca desconfianza es causa del creciente malestar: Pensad: aun el solo estado de temor, de que son presa las almas, efecto de los esfuerzos de ostentada violencia y de enemistad fomentada, da origen al general enfriamiento, y lo extiende cada vez más. En tal condición es natural pensar en la solemne y grave palabra de Cristo: como profecía y como amenaza. Refrigescet caritas multorum: “por superabundar la iniquidad, se enfriará la caridad de muchos”. El hombre ya no es para el hombre su buen hermano, misericordioso y amable; antes, se ha convertido en un extraño, calculador, sospechoso, egoísta.

De donde la necesidad de proclamar el único remedio, acoger a Jesús de Belén, Cordero de Dios, que ha venido a quitar el pecado del mundo; recurrir a su gracia, practicando su doctrina de misericordia.

d) Irradiación de la bondad.

10. ¡Oh! bendita Navidad: encuentro de las almas sencillas, invitación a purificarse interiormente, porque “ha aparecido la benignidad y la amabilidad de Dios nuestro Salvador”.

Triste es deplorar el mal; pero no basta su lamento para eliminarlo. Es el bien lo que debemos querer, cumplir y exaltar. Es la bondad la que debe ser proclamada a la faz del mundo, para que se irradie alrededor, y penetre en todas las formas de la vida individual y social.

Bueno debe ser el individuo: bueno, siendo espejo de conciencia pura, donde no entre la doblez, el cálculo, la dureza de corazón. Bueno, como entregado a un empeño continuo de purificación interior y de verdadera perfección; bueno, como fiel a una inmutable firmeza de propósito, al que corresponda todo pensamiento y toda acción.

Buena la familia: en la cual el recíproco amor palpite en el ejercicio de toda virtud. La bondad dulcificay refuerza laautoridad paterna, y se difunde por la delicadeza materna: ella también moldea, además, la obediencia de los hijos, modera su exuberancia, inspira los obligados sacrificios.

Y es también la bondad la que debe regir toda expresión de la vida, fuera del ámbito estrictamente doméstico, pero unida a él: ved, pues, las distintas aplicaciones, que se le abren, en la escuela de diversos grados, en las varias instituciones de la vida cívica, para la ordenada convivencia de los ciudadanos en la tranquilidad, en el respeto, en la concordia. Todas las relaciones de los órdenes sociales deben presentar expresión de la bondad, que también San León Magno recomienda con los más vivos trazos: “Cumplir injusticia, y devolverla -dice él- es prudencia de este mundo; mientras no hacer a nadie mal por mal es inocente expresión de cristiana indulgencia… Se ame, pues, la humildad, y manténganse los fieles lejos de toda arrogancia. Que cada uno anteponga su hermano a sí mismo, y nadie busque su propio interés, sino el de los demás para que, cuando en todos abunde el afecto de la benevolencia, en ninguno se encuentre el veneno de la enemistad”.

Buena debe ser también la humanidad. Estas voces que resuenan desde el fondo de los siglos para amaestrarnos aún hoy con modernos acentos, recuerdan a los hombres el deber que les incumbe de ser buenos: es decir, justos, rectos, generosos, desinteresados, prontos para comprender y excusar, dispuestos al perdóny a la magnanimidad. Como invitación al ejercicio de tal deber, se torna oportuno el llamamiento -que ha sido la confiada orientación de este Nuestro radiomensaje- a querer la paz y a eliminar los elementos que la obstaculizan.

III. Férvido llamamiento a los responsables de la vida de los pueblos

11. No podemos creer que la prepotencia humana pueda desbordarse. Junto a elementos de temor y de aprehensión, hay doquier positivos reflejos de buena voluntad, constructiva y bienhechora. Mientras damos gracias al Señor, dador de todo bien, elevamos la invitación que nos apremia en el corazón: invitación a quien posee la fuerza económica, a correr todo riesgo, pero no a poner en peligro la paz y la vida de los hombres; a buscar todos los medios, que el actual progreso ofrece, para aumentar en el mundo el bienestar y la seguridad, mas no para difundir desconfianza y sospecha recíprocas. Y una vez más “con tristeza lo ponemos de relieve -usamos palabras de Nuestra encíclica Mater et Magistra- que…, mientras por un lado las situaciones de malestar se acentúan en extremo y se proyecta amenazador el espectro de la miseria y del hambre, por otro se utilizan, y a menudo en gran escala, los descubrimientos de la ciencia, las realizaciones de la técnica y los recursos económicos para crear terribles instrumentos de ruina y de muerte”.

Invitación a quienes poseen el arte de formar la opinión pública, o en parte tienen su monopolio, a que teman el justo juicio de Dios,y también elde la historia, y a que procedan cautamente, con respeto y sentido de mesura. No pocas veces en los tiempos modernos -lo decimos con penay sinceridad- laprensa ha cooperado a preparar un clima de aversión, de animosidad y de ruptura!

Invitación a los responsables de las Naciones, a quienes en sus manos tienen los destinos de la humanidad.

Hombres frágiles y mortales, os están mirando con angustia vuestros semejantes, que son vuestros hermanos, antes que súbditos.Y con laautoridad que de Jesucristo nos viene, os decimos: Alejad, alejad la sugestión de la fuerza; temblad ante la idea de desatar una cadena imponderable de hechos, de juicios, de resentimientos, que pueda terminar con actos no previstos e irreparables. Gran poder se os ha dado, mas no para destruir sino para edificar; no para dividir, sino para unir; no para hacer que corran las lágrimas, sino para dar a todos trabajo y seguridad.

Anhelo de justicia y de equidad.

Ved las varias aplicaciones de una bondad, que debe extenderse a todos los campos de la humana convivencia. Esta bonitas es fuerza y dominio de sí mismos, paciencia con los demás, caridad que no se apaga, que no se desanima, porque realmente quiere el bien en torno a sí, según las inmortales palabras de San Agustín. Ella “permanece tranquila en las ofensas, bienhechora entre los odios; en la ira es mansa, es inocente en las insidias; en la iniquidad gime, y respira en la verdad: inter iniquitates gemens, in veritate respirans”.

Venerables Hermanos y amados hijos:

14. Que de la renovada contemplación del Hijo de Dios hecho hombre, venga a cada uno de los hombres, con toda su claridad, el mensaje de la bondad y caridad evangélica. Que sea, para los creyentes, renovado estímulo para vivirlo en su plenitud, llevando su ejemplo al mundo angustiado; que para todos los hombres de buena voluntad sea llamamiento a saludables reflexiones sobre la constante aplicación de los principios en los que se funda la ordenada convivencia social.

El humilde Vicario de Cristo, al hacer resonar su voz, ha querido proponer con la más persuasiva evidencia el deber común que brota de la esencia misma de la Navidad.

Al poner fin a Nuestras palabras, el pensamiento se dirige conmovido a la humanidad entera, para cuya salvación se encarnó el Verbo Divino: de modo particular, a los que sufren, a los atribulados en el espíritu y en elcuerpo, a quien espera justicia y caridad. A todos va el paternal augurio de todo consuelo.

Mas no podemos silenciar la angustia de Nuestro corazón: la próxima fiesta navideña, que ya alborea sobre el mundo, encontrará pueblos sin paz, sin seguridad, sin libertad religiosa, angustiados por el espectro de la guerra o del hambre. Por ellos asciende al cielo Nuestra férvida oración, velada con lágrimas, unida a los votos paternales para una justa resolución de todas las dificultades y controversiasy a lainvitación, que una vez más repetimos a los responsables de las Naciones, para que por su unida comprensión se afirmen la justicia, la equidad, la deseada paz.

Esta palabra de paz, fundada en la verdadera bondad, va a sellar Nuestro mensaje, el cual acompaña el saludo de una buena felicitacióny el don de la Bendición Apostólica”!…..

(Ultimas palabras del radiomensaje al mundo del papa Juan XXIII, el 21 de diciembre de 1961, a cuyo texto completo se puede acceder en el siguiente link:  http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/messages/pont_messages/1961/documents/hf_j-xxiii_mes_19611221_natale_sp.html)

(La fotografía del Belén es propiedad del autor del blog  y puede ser utilizada citando la referencia)

9 Responses to “La Navidad como sinónimo de paz, justicia y solidaridad en Juan XXIII”

  1. Hola todos:
    Descorazonador constatar que pocos jerarcas católicos tienen esta visión de la miseria humana, impuesta por la voracidad de las naciones poderosas las más de las veces, antes que por las contingencias de la madre tierra, y que sienten angustia y dolor por los sufrimientos del género humano, antes que blindarse en su torre de marfil en persecución de intereses espurios.
    Con el deseo que se hará súplica para que cuantos tengan que ver en el gobierno de la catolicidad ecuménica funden su actitud en estas enseñanzas del dulce y paternal pontífice Roncalli, Juan XXIII. Y mis mejores deseos por la felicidad de cuantos estamos conectados, hermanados, en este singular barrio. Un abrazo muy fuerte al capitán TT y a todos cuantos amamos este enlace de comunicación y afecto.

  2. Gracias Alejo!, un fuerte abrazo para tí también y mis mejores deseos para estas fiestas y en el año que está a punto de comenzar

  3. Realmente resulta premonitorio, todo sigue igual o peor. En cualquier caso muchas felicidades a todos, mucha paz y mucha esperanza como nos ofrece Trastevere.

  4. Feliz Navidad a todos, primero a mi amigo Pepe Trastevere,segundo a mi admirado Alex Espinosa, y al resto de la hermandad trasteveriana: Mex y Gua, Martin, Luis a, Sócrates, Pablo P, quant, etc, etc. Un fuerte abrazo

  5. SOCRATES ALUMNO
    Enviado el 24/12/2011 a las 18:13
    El Papa Bueno, Juan XXIII, hace cincuenta años pedía paz para tantos pueblos inseguros, en guerra…
    Amigos de TT Y también amigos de andanzas de la vieja guardia de los ll.cc., NIHIL NOVUM SUB SOLE. Parece que la historia no es la maestra de la vida, no nos acaba de enseñar: se mantienen las guerras, las injusticias; el progreso se desborda a favor de los más poderosos y se achica para los humildes. La Verdad se está convirtiendo en un axioma relativo. Y no. La Verdad es una: Humildad y reconcimiento de nuestras debilidades, aceptación de limitaciones y JUSTICIA. Seguro que el Jesús endeble que nace esta noche es la foto de nuestra debilidad pero que a través de la humildad y consecuencia de vida le hizo Grande.
    Un abrazo para todos, atenienses y troyanos, TT. y legionarios consecuentes, que los hay, aunque los filtros de mandamases cataloguen de enemigos a muchos que aparecemos en está página. Peor y desdoro para los filtrantes.
    Feliz Nochebuena y que en el 2012, unos y otros estemos pegados a la realidad, más transcendente y libre que la unidireccional de los de arriba. SOCRATES ALUMNO.

  6. Gracias, Capi, por el traslado del mensaje de ayer al nuevo post.Tamién es válido para hoy día de Navidad y para los restantes 364 días hasta la Nochebuena del 2012, año en el que os deseo realicéis todos vuestros proyectos.
    Saludos. SOCRATES ALUMNO

  7. ¡Feliz navidad a todos! Que este 2012 nos permita ver el alineamiento de las acciones con las correcciones…
    .
    Este foro no lo he leído todavía, pero hoy no voy a poder. La santa infancia atiborra predio, mi gata gorda está escondida desde ayer, y los progenitores de la santa infancia demandan que el menú anual no varíe (pero ni siquiera en marcas). Cristo, qué paladares…
    .
    jijijijijijijij…
    .
    Family gatherings… what can we do about them, and what would we do without them…

  8. A todos los buenos amigos TT:

    Les mando un gran abrazo desde el helado norte de México. Que el nacimiento de este pequeño bebé Dios nos devuelva la esperanza ante la evidente y redundante tosudez humana. Si El cree que somos redimibles, ¿quienes somos para cuestionalo?….

  9. Mañana víspera de Año Nuevo, nos llenarán de noticias y resúmenes de este 2011 bastante caótico. Difundir esta reflexión, este mensaje de deseo de PAZ, es un compromiso, pero también una apuesta a la esperanza, una llamada a construirla – cada uno en su pequeña parcela- FELIZ NAVIDAD A TODO EL FORO y en especial a tí Pepe, que en cada pincelada de tu blog nos invitas desde la libertad a compartir con los demás. Un fuerte abrazo

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