Cinco años después de la muerte del pederasta Maciel las víctimas siguen sin encontrar justicia y la perversión del sistema que fundo continúa (1 de 3)

  • Benedicto XVI y De Paolis, foto Observatore Romano webPablo Pérez Guajardo: Para los superiores legionarios, lo insufrible de  mi persona ha sido el defecto de atreverme a pensar.
  • Federico Durán Ambriz: . ¡Para qué seguir en un lugar donde no me  quieren, aunque sea la que yo siempre y durante tantos años había considerado  mi propia familia!.
  • Pablo Pérez Guajardo: Padre Sylvester, como parte de la reforma de la  Legión, hay que atender a las víctimas. No únicamente a las de décadas  pasadas. No genere más víctimas en el momento presente.
  • Federico Durán Ambriz: En mayo de 2011, desgraciadamente y sin saber  qué pasaba, al final de mi plática con el Director Territorial, él me dijo que  usted tenía serias dudas sobre mi idoneidad pasa ser sacerdote Legionario. Esto  fue totalmente nuevo para mí y mi consternación fue muy grande porque jamás  recibí corrección alguna, amonestación o aviso durante el tiempo que llevaba en  el PCIMME. Pero, a partir de entonces, se fueron dando situaciones en las que  sobresalía la falta de claridad por parte de los superiores, claridad que yo  estuve pidiendo desde un inicio. Yo estaba en la mejor disposición de diálogo,  pero nunca fui tomado en cuenta en esto.
  • Pablo Pérez Guajardo: Para la Legión Quintana Roo ha sido la Siberia verde en la que se le pierde la pista a  los sacerdotes con problemas sexuales. Como por ejemplo varios de los  sacerdotes que fueron abusados sexualmente por Maciel y cuyos nombres aparecen  en libros y cartas como la del padre Juan José Vaca. O sacerdotes que  discrepaban con sus superiores; como también de aquellos que se enteraron de la  doble o triple vida de Maciel.

Madrid, 2 de enero de 2013 (Por Trastevere).- Acaban de cumplirse cinco años de la muerte del depredador Marcial Maciel. Un lustro en que la Legión de Cristo, con el delegado pontificio Velasio de Paolis al frente, debería haber superado el terrible escándalo que protagonizó su fundador y quienes lo encubrieron, y en el que el sistema macielino que el depredador impuso con tanto ahinco debería haber dado paso a una congregación renovada en la que determinadas prácticas en cuanto a la captación de personas y de dinero hubiesen quedado defintivamente desterradas, se hubiesen sentando las bases para la necesaria renovación y para la definición del carisma y, sobre todo,  la solución para el reconocimiento y reparación de las víctimas y evitar que tantos sacerdotes legionarios, consagradas y consagrados, y laicos del Regnum Christi no pasaran a engrosar, como ha sucedido y sigue ocurriendo, una larga lista de víctimas directas e indirectas que hoy, cinco años después, siguen marcando la tragedia diaria de un sistema que se niega y se resiste a morir a pesar de los lavados de cara que se venden como logros y frutos de ese proceso de renovación al que les conminó el Papa en aquel comunicado, hoy tan olvidado, de mayo de 2010.

En este blog hemos seguido todo este proceso dia a día, exponiendo claramente con múltiples testimonios la supuesta renovación emprendida. Con tristeza, pero sin perder la esperanza y sin cejar en el empeño, seguimos asistiendo atónitos a ejemplos claros del mantenimiento de un sistema perverso en el que, aunque se han introducido correcciones, sigue fabricando víctimas diariamente sin que aparentemente cause la mínima preocupación -salvo la de la imagen pública- en los superiores que las consienten ante el silencio cómplice y la aparente ignorancia del cardenal Velasio de Paolis, nombrado por el papa Benedicto XVI como delegado pontificio en la LC y para ayudar a ésta a la definición del carisma y a emprender la necesaria renovación.

No somos ingenuos. Cambiar un sistema de estafa, perversión, mentiras y tan falto de caridad evangélica no se lleva a cabo en tan sólo tres años, porque lo primero que tiene que cambiar es la mente y el corazón de las personas. Pero reconocido lo anterior, hay prácticas y actitudes que deberían haber quedado fulminadas en el momento en que se reconoció publicamente  que Marcial Maciel fue un indeseable y un delincuente en el más amplio sentido de la palabra. Eso, desgraciadamente no ha ocurrido, ha provocado y provoca desánimo y desesperanza en los que creían y estaban dispuestos a trabajar por el cambio, y ha motivado profundas desafecciones, abandonos y, sobre todo, una profunda tristeza y depresión en muchos. Hasta la saciedad hemos hablado en este blog de la necesidad de reparar en lo posible el daño causado a las víctimas directas del depredador y de sus encubridores. Hemos pedido que se reconozca publicamente que fueron violados y abusados, que tenían razón cuando dieron el paso de denunciarlo, y que se les pida perdón publicamente. Velasio de Paolis ni siquiera les ha recibido o se ha interesado por su situación. Estos, desgraciamente, son los hechos cinco años después de la muerte del pederasta fundador y tres años después de que Benedicto XVI conociese el informe de los visitadores que él mismo nombró y tomase las decisiones de todos conocidas. Ni siquiera conocemos los resultados del informe del obispo Ricardo Blázquez, nombrado visitador posteriormente al primer informe para los miembros del Regnum Chisti. Silencio una vez más como sucede habitual y desgraciadamente en la iglesia Católica.

Por ello, y a pesar de que los comentaristas de este blog ya han hablado largamente de ello, retomamos dos testimonios -uno de ellos inédito y cuya carta sigue a continuación- que definen con claridad meridiana lo que sigue perviviendo del sistema macielino y la situación que siguen soportando tantas personas en el seno de la actual Legión de Cristo. Son los testimonios de dos sacerdotes legionarios que ante la falta de los necesarios cambios se vieron obligados a abandonar la Legión hace escasos meses. No son dos casos únicos, ni siquiera su experiencia es la misma como veremos a continuación. Pero coinciden en lo fundamental: el perverso sistema legionario sigue vivo, sigue provocando víctimas y han perdido toda esperanza de que dentro de la puedan desarrollar su vocación sacerdotal y de servicio a los demás. Publico a continuación sendas cartas del P Pablo Pérez Guajardo y de Federico Durán Ambriz a sus superiores y al actual obispo de la Prelatura de Cancún-Chetumal. Son largas, pero merece la pena detenerse en su lectura como confirmación de todo lo que acabo de exponer y de todo lo que en este blog siguen escribiendo con la esperanza de un futuro nuevo sus comentaristas. Mi solidaridad y respeto personal para ambos y para todos los que siguen confiando en que finalmente surgirá un futuro nuevo.

Carta de Federico Durán Ambriz dirigida al P Alvaro Corcuera el 20 de marzo de 2012 solicitándole la dispensa de sus votos

La carta, que el P Federico recientemente me ha pedido que publique íntegra, va precedida del siguiente comentario: “Querido lector, ¿habrá llegado realmente esta carta a manos de quien debería realizar los trámites de la dispensa o habrá sido una carta falsificada presentando razones del todo diversas o adaptadas a las conveniencias de los interesados?.

“Muy estimado en Cristo, P. Álvaro:

Reciba un cordial saludo y mis oraciones agradeciéndole de corazón las muchas muestras de caridad y atención que tuvo hacia mí, sobre todo en estos últimos tres años como Legionario de Cristo. 

            La finalidad de esta carta es solicitar la dispensa de los votos religiosos y de los compromisos que ellos conllevan. A continuación le expongo las razones que me mueven a salir de la Congregación. 

            Desde mi segundo año de Teología yo expuse a usted con claridad y detalle aquellos puntos que me hacían reflexionar acerca del momento por el que estábamos pasando como Congregación, mi deseo de ayudar a buscar lo que la Iglesia nos estaba pidiendo en cuanto a la renovación de la Legión de Cristo y las dificultades que y comenzaba a tener con algunos superiores a causa de actitudes de ellos que yo percibía como abuso de autoridad, falta de sinceridad y transparencia hacia nosotros, etc. Usted sabe que desde un primer momento busqué sobreponerme a todas esas dificultades para evitar que afectaran el amor por mi vocación sacerdotal y la llamada de Dios a seguirle en la Legión. Usted estuvo de acuerdo conmigo en los diversos puntos y me dio la razón, viendo que yo estaba muy dolido por un primer hecho muy concreto que marcó el inicio de lo que había de concluir en mi salida de la Legión de Cristo, la cual durante tanto tiempo consideré  y defendí como mi familia. El hecho fue que un par de semanas después de haber llegado al Centro de Estudios, en Roma, comenté a mi Rector, en aquel momento, el P. Óscar Náder, que yo notaba que había grupos de hermanos con un espíritu que yo consideraba negativo y que podría afectarme. Esto fue algo que nunca me había tocado en los dos años que estuve en el CES durante mi período final de filosofía.

Mi sorpresa y consternación fue la respuesta tan severa del P. Óscar, quien me dijo que eso no era verdad, que los hermanos que tenían que irse ya se habían ido y si yo no estaba a gusto, pidiera mi dispensa de votos y me marchara. Eso mermó en gran parte mi cercanía y apertura total, que siempre estuvieron motivadas por lo que yo creía era espíritu sobre natural y que, desgraciadamente, no era sino aceptación ciega de la autoridad de los superiores, que siempre nos habían hecho creer que esa era la verdadera obediencia y lo que hacía al auténtico Legionario. Mi confianza en los superiores fue mermando a causa de una serie de hechos que también mencioné a usted, y que me confirmaban, que lo que algunos hermanos decían, no estaba lejos de la realidad de las cosas. Esto me afectó de tal manera que ya no quería vivir en comunidad. El mero hecho de tener que interactuar con mis hermanos de comunidad me hacía detestable ese momento y buscaba  cualquier excusa para apartarme de la comunidad, aunque siempre con la debida dependencia (si bien me aprovechaba de ella porque quería descansar y salir de ese ambiente). 

Mi vida de piedad sufrió un detrimento inimaginable; mi trato con los superiores era casi nulo. Ya no podía yo expresarme con plena libertad de espíritu y abrir mi alma abatida y atribulada por los vendavales de la incertidumbre. Al contrario, mis comentarios se remitían a decir que yo estaba bien, que estaba trabajando, que amaba mi vocación, que los hermanos eran muy buenos, etc. Todo era positivo: si yo decía otra cosa podía recibir alguna reprimenda. 

Pedí cita con usted y, después de una muy accidentada sucesión de hechos, por fin usted me atendió. Aunque usted me concedió el cambio al PCIMME, no fue sin cierta reticencia. Andes de acceder, usted me ofreció tres posibilidades: la primera era salir de la Legión y tomar un tiempo para reflexionar; la segunda era cambiar de nuevo a la dirección general (algo que yo no acepté a pesar de la insistencia suya): por último, cambiar de grupo, pero siguiendo en el CES. De hecho, en otra ocasión en que me crucé con usted en el CES, usted me dijo que pensaba que yo estaba en Arezzo. 

Ambos sabemos que el P. Juan Manuel Dueñas, quien fungía como Rector del PCIMME en aquel momento (y a quien usted respeta y venera por su autoridad de palabra y por su antigüedad en la Legión), no estaba de acuerdo en que yo formara parte de esta comunidad y se oponía a mi traslado. 

Pasó casi medio año en que,  con la ayuda de mis superiores, pude tranquilizarme y estuve trabajando por volver a la delicadeza en el cumplimiento de mis compromisos de vida religiosa. Ese era el propósito de mi cambio a esta comunidad, y usted lo sabe. Yo les dije al Director Territorial, al P. Carlos Skertchly y a usted, en sendas cartas, que, delante de Dios y con la debida consideración, tomaba el paso de continuar en la Legión y seguir el camino indicado por la Iglesia a través del Delegado y conforme a sus indicaciones, y ordenarme sacerdote en la Legión. 

En mayo de 2011, desgraciadamente y sin saber qué pasaba, al final de mi plática con el Director Territorial, él me dijo que usted tenía serias dudas sobre mi idoneidad pasa ser sacerdote Legionario. Esto fue totalmente nuevo para mí y mi consternación fue muy grande porque jamás recibí corrección alguna, amonestación o aviso durante el tiempo que llevaba en el PCIMME. Pero, a partir de entonces, se fueron dando situaciones en las que sobresalía la falta de claridad por parte de los superiores, claridad que yo estuve pidiendo desde un inicio. Yo estaba en la mejor disposición de diálogo, pero nunca fui tomado en cuenta en esto. Ni el P. Carlos Skertchly, actual Rector del PCIMME, ni el P. Óscar Náder, actual Director Territorial, dieron jamás razón de quién tomó al final la decisión de decir que yo no era idóneo para seguir siendo Legionario. Cuando yo le refería todo a usted, usted mismo me dijo que no era verdad lo que se le atribuía por parte de los ya mencionados superiores como decisión suya. 

            Durante el período de vacaciones de los seminaristas a Hungría, a quienes me fue concedido acompañar, el P. Óscar Náder estuvo con nosotros unos días. Platiqué con él y me preguntó sobre la cita que tuve con usted y sobre lo que usted me había dicho al respecto de todo el asunto sobre mí. Con toda tranquilidad de conciencia yo le referí que usted había dicho que por parte de usted no había nada, que podía seguir adelante, que sólo se daría mi traslado del PCIMME a una comunidad legionaria de formación o de apostolado que no fuera ni la Dirección General ni el CES. El P. Óscar se sorprendió e inmediatamente me dijo que no era verdad, que usted había dicho los puntos que ya le he mencionado y que él mismo pidió permiso a usted para hacérmelos saber, como mi anterior superior que era; pero usted le dijo que no, que me lo dirían en el PCIMME, siendo rector el P. Juan Manuel Dueñas. Me desconcertó totalmente porque cuando hablé yo con él por primera vez, me dijo que no sabía bien cuáles eran los puntos y ahora resulta que sí los sabía y estaba enterado de ellos desde un inicio y con detalle. Eso fue lo que definió más todavía mi decisión de salir de la Legión, porque con grande dolor perdí la poca confianza que me quedaba y que intentaba mantener en la palabra de mis superiores. Una vez más, P. Álvaro, le repito: nadie aceptaba la responsabilidad de la decisión tomada sobre mí, pero sí se mantenían firmes en ella. 

            Usted sabe muy bien que tuve que enfrentar al P. Carlos y que estuve a punto de proceder a un juicio eclesiástico. Pensaba que todavía podía hacerse algo para que hubiera un poco de justicia, pero me di cuenta que ya no era posible cuando uno de mis superiores inmediatos me refirió lo que le dijo el P. Carlos Skertchly mismo: que aunque yo procediera a tal juicio y lo ganara, ustedes seguían reservándose el derecho de ordenarme. Con esa actitud me di por vendido y ya no veía otra solución que dejar todo como estaba y mentalizarme de que era inminente mi salida, de que tenía que comenzar a buscar ya una diócesis en la cual incardinarme. ¡Para qué seguir en un lugar donde no me quieren, aunque sea la que yo siempre y durante tantos años había considerado mi propia familia!.

            Así como usted no sabía qué estaba pasando, yo tampoco, y por eso pedía tan insistentemente se me aclarara, cosa que nunca sucedió. Por esa razón y porque no me sentía ni querido ni comprendido en la Legión por los superiores ya mencionados y por algunos otros, he decidido salir de la Legión.

            Dios en su Providencia puso en mi camino tres diócesis que me abrieron sus puertas y me ofrecieron ser acogido y aceptarme amablemente. He optado por incardinarme en la arquidiócesis de León, Gto., México por lo que apenas obtenida la dispensa de mis votos me pondré a disposición de lo que Su Excelencia Mons. Guadalupe Agustín Rábago disponga sobre mí. 

            No quiero terminar esta carta sin agradecer mucho a usted  su caridad y el tiempo que me dedicó en las diversas ocasiones en que me atendió. Gracias por haberme permitido trabajar con usted como parte del equipo de la Dirección General durante un curso escolar. Gracias, también,  por dejarme las puertas de la Legión abiertas por si algún día decidiera volver. No veo fácil esa posibilidad, pero Dios dirá. Como ya le he mencionado de palabra y por escrito, salgo de la Legión, pero me llevo todo lo positivo que aquí he aprendido; todo lo que haya podido haber de negativo lo dejo en manos de Dios, Juez imparcial y justo y Quien conoce las intenciones y lo más íntimo del corazón del hombre.  

            Quedo de usted afmo. en Cristo”,  Federico Durán Ambriz

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Por motivos de capacidad del post, la carta del P Pablo Pérez Guajardo, va a continuación en otros dos.

 

 

 

 

203 Responses to “Cinco años después de la muerte del pederasta Maciel las víctimas siguen sin encontrar justicia y la perversión del sistema que fundo continúa (1 de 3)”

  1. Mexicana y guadalupana // feb 17, 2013 at 22:48
    Hola GUAPAMEX:
    Tu comentario no hace más que jironear (perdón por el barbarismo) el tema. Para analizar HECHOS precisa un bisturí de exactitud que abra la tumoración y exponga las causas de la enfermedad. No se deben proponer ANALOGÍAS en este caso porque estamos realizando una investigación científica, para después del ANÁLISIS dirimir culpabilidades! Para nada me molesta tu comentario. Sin pretensiones marco un camino a seguir para debatir el tópico. “Te perdono tu ausencia, amada, – Es tan dulce el recuerdo…” (Quizá el autor se refiera a tu hamaquita rosa).

  2. Hola, Alejandro.
    Te regesaste al blog 1 de 3.
    Leí en el internet que estuviste en la libre de derecho.
    A mÍ aquí de vez en cuando se me imprecisan los términos. Anduve buscando en el diccionario el significado de las palabras “coludir” y “cómplice”. Con la primera no hay problemas, la misma etimología lo indica claramente. La segunda me parece más complicada. No alcanzo a captarle el intríngulis. ¿Qué sentido tiene en términos de derecho?
    Te preguntaba en otra nota sobré qué tan estruéndoso es el griterío – o como se llame – de las ranas. Es el tipo de cosas extravagantes que me interesa saber y cuya respuesta difícilmente se podría encontrar en los libros. A veces en los detalles hay un alma que ilumina ámbitos más amplios. e importantes. Así me ocurrió recientemente al leer las cosas de qué se ocupó Miguel Hidalgo en los momentos previos su fusilamiento.
    Saludos.

  3. Me equivoqué de entrada y no se donde se encuentran los comentarios sobre el tercer secreto de Fátima.

    Como no encuentro por más que busco el artículo en el que anteriormente hice un comentario, estoy incluyendo mi comentario en este artículo, aunque no corresponde al tema del que quiero comentar. PERDÓN por esta disgresión.

    Mi comentario es respecto a que en un enlace con una página sobre las apariciones de Fátima, hay una mención en la que la Virgen le dice a Sor Lucía (ya fallecida), que una parte del secreto si puede darla a conocer a FRANCISCO. Según entiendo, se refería a Francisco que era uno de los tres pastorcitos a quienes la Virgen se apareció y ya falleció, su tumba está en el Santuario de Fátima y ya está en proceso de canonización.
    La vidente pregunta a la Virgen si lo que le ha dicho en una ocasión puede decirlo a Francisco, y la Virgen le responde que sí. Se trata de Francisco Martos, no al Papa actual.

    Sobre el tercer secreto de Fátima y uno cuarto del que actualmente se habla, entiendo que hay que leer la información con reservas, para no confundir.

    Y es en las apariciones de Garabandal (me parece), donde la Virgen le dice a Conchita los Papas que faltan.

    Entiendo que hay que leer con cuidado lo referente a los signos de los tiempos.

    Pero no puedo dejar de pensar en dos ideas sobre el nuevo Papa, que seguramente serán muy polémicas, y que para mí, serán muy significativas.

    La primera se refiere a la continuidad que el Nuevo Papa de a las reuniones de Asís, donde acuden todo tipo de personas, -gente de la New Age, esotéricos, vudus, y un largo etc., y que dará mucha claridad a su forma de pensar y conducir la Iglesia.

    La segunda se refiere a su participación en el Parlamento de las religiones, en el cual, como decía en un comentario anterior, participa Hans Kung, famoso por invitar al mundo católico a desobedecer a BXVI.
    Seguramente muchas personas (como las católicas por el derecho a decidir) estarán de acuerdo con Hans Kung, pero para mí (es mi particular opinión), que no estoy de acuerdo con la desobediencia que el propone, la respuesta que el nuevo Papa dé a sus propuestas (las de Hans Kung) serán decisivas para el futuro de la Iglesia.

    Para terminar, siento que se viene algo muy decisivo para el futuro de la Iglesia que de alguna manera tiene que ver con la Segunda Venida de Ntro. Señor Jesucristo, o por lo menos con el anunciado triunfo del reinado de los corazones de Jesús y de su Madre Santísima.
    Si el nuevo Papa proclama el último dogma sobre la Virgen (María corredentora de la humanidad), entonces los otros cambios que parece van a ocurrir dentro de la Iglesia (vuelta a la pobreza franciscana, etc.), serían por lo menos para mí, entusiasmantes.
    Pero, si con la llegada de este nuevo Papa, se llega a un ecumenismo como el que propone la ONU (una sola religión, propuesta por el positivismo y la masonería), entonces estamos ante una etapa próxima a la destrucción de la Iglesia desde adentro de la misma Iglesia. lo cual, me atemoriza. Aunque sé, –porque creo firmemente todo lo que Cristo anunció–, que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia.

    Por estas razones, aunque recibo con alegría al Nuevo Papa Francisco, también temo por el futuro de la Iglesia, de la que formo parte como Iglesia militante ( pues como todos sabemos, forman a la Iglesia: La Iglesia purgante, la Iglesia militante y la Iglesia triunfante).

    En cualquier caso, conviene estar PREPARADOS.

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