Mujer, discriminación y desigualdad 20 años después de la conferencia de Beijing

  • Pese a la importante evolución lograda desde la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, las mujeres siguen padeciendo un gran ni- vel de discriminación y de desigualdad en el lugar de trabajo (OIT).
  • Los logros han sido demasiado lentos y dispares, y  debemos hacer mucho más por acelerar los progresos en todas las zonas del mundo (ONU).
  • La mayor presencia femenina en el mercado laboral no ha logrado reducir la gran disparidad de género
  • El 90 por ciento de los hogares de las mujeres atendidas por Cruz Roja está bajo el umbral de la pobreza
  • “Pese a que en los últimos 20 años decenas de Estados han prohibido el matrimonio forzado y la mutilación genital femenina, su práctica sigue siendo generalizada” AI.
  • La discriminación que sufren las mujeres está presente desde su nacimiento y condiciona sus expectativas (HOAC-JOC).
  • Las mujeres acompañadas por Cáritas son muchas veces víctimas de una múltiple discriminación, que guarda estrecha relación con su condición de género y con otros factores relacionados con la etnia, la edad, la posición socioeconómica y el nivel educativo, entre otros.

 

(Fotografía Cáritas: la mujer en el mundo rural, impulso a la agricultura familiar)

Madrid, 8 de marzo de 2015 (Por Trastevere).– Veinte años después de la cuarta reunión Internacional de Beijing, en 1995, la valoración internacional de organizaciones y movimientos sociales es unánime: se ha avanzado mucho pero todavía sigue quedando un gran trecho por recorrer y la discriminación y desigualdad de género y en el mundo laboral sigue siendo evidente. Desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hasta la Organización de Naciones Unidas (ONU), desde Cáritas a Cruz Roja, desde Amnistía Internacional (AI) hasta las estadísticas y análisis más fríos la conclusión es la misma en este ocho de marzo, conmemorativo del Día Internacional de la Mujer: avances, sí: pero también desigualdad y discriminación de género.

Para el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, “Hace veinte años, cuando el mundo organizó una conferencia histórica sobre los derechos humanos de la mujer, el devastador conflicto en la ex-Yugoslavia llamó merecidamente la atención sobre las violaciones y otros crímenes de guerra que allí se estaban cometiendo contra las civiles. Dos decenios más tarde, cuando hay niñas de tan solo siete años de edad que no solo son blanco de ataques sino que también son utilizadas como armas por los extremistas violentos, puede resultar fácil sentirse descorazonado sobre el valor de los foros internacionales. Pero, si bien tenemos un largo camino que recorrer para lograr la plena igualdad —donde el fin de la violencia por razón de género es un objetivo central— los progresos realizados en los últimos veinte años demuestran que la Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995 sigue teniendo valor.

Desde la aprobación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, más niñas que nunca han logrado un mayor acceso a mayores niveles de educación. El número de mujeres que mueren al dar a luz se ha reducido prácticamente a la mitad. Más mujeres están al mando de empresas, gobiernos y organizaciones mundiales. Celebro estos avances. Al mismo tiempo, en este Día Internacional de la Mujer, debemos reconocer que los logros han sido demasiado lentos y dispares, y que debemos hacer mucho más por acelerar los progresos en todas las zonas del mundo”.

La pobreza de la mujer en España

Centrándonos en el caso de España, “Las mujeres se enfrentan cada día a múltiples barreras sociales, económicas y culturales que generan desigualdad y exclusión, pero en el caso de las mujeres atendidas por Cruz Roja, estas barreras son aún mayores”. Así lo recalcó el coordinador general de Cruz Roja Española, Antoni Bruel, durante la reciente presentación del Boletín nº 10 de la organización sobre la Vulnerabilidad Social. La décima edición de este documento se centra en la situación de las mujeres en edad activa atendidas por Cruz Roja Española, mediante el análisis de aspectos relacionados con el ámbito laboral, económico, social y de salud, así como los niveles de pobreza, intensidad en el empleo, y privación de material que contempla la imposibilidad de hacer frente a pagos imprevistos, ir de vacaciones al menos una semana al año o mantener la vivenda con una temperatura adecuada durante los meses fríos, entre otros, que condicionan las situaciones de pobreza y exclusión de las mujeres encuestadas.

Los datos recogidos en el Boletín apuntan que algunos de los problemas más destacados a los que se enfrentan cada día estas mujeres son de índole económica, tales como carencia de ingresos, una elevada tasa de desempleo u ocupación en empleos precarios, dificultades para llegar a fin de mes, impagos relacionados con la vivienda, situaciones de privación material, e imposibilidad de recurrir a nadie para una ayuda económica. Y destaca el alto porcentaje de los hogares de estas mujeres que se encuentran bajo el umbral de la pobreza, siendo de un 89,9 por ciento, 8 puntos porcentuales más a los del conjunto de la población atendida por Cruz Roja, lo que significa que tienen ingresos inferiores a 676 euros al mes porcentaje que es 4,4 veces superior al de la población en España.

 Mención especial requiere el tema de la violencia. El porcentaje de mujeres encuestadas que sufre o ha sufrido violencia de género es muy superior al de las mujeres de la población general, el 5,51 por ciento ha sufrido situaciones de violencia. Por otro lado, el acoso laboral y el acoso sexual en el ámbito del trabajo presentan también indicadores muy elevados.

Mujeres dignas, mujeres trabajadoras HOAC JOCTambién HOAC-JOC analizan la situación española y las consecuencias de la crisis en este sector de la población: Tal y como hicieron tantas mujeres durante todos estos años –dice un documento elaborado con motivo de este aniversario– sigue siendo necesario hoy día luchar contra la injusticia, la  precariedad y la discriminación en el trabajo, sin el cual no podremos desarrollar una vida digna. El fuerte incremento del desempleo y los recortes en políticas públicas, en prestaciones y en servicios sociales de estos últimos años, han generado más desigualdad social y han hecho aumentar la pobreza en nuestro país.

A lo anterior se suma que no se han producido avances significativos en las distintas dimensiones de la igualdad entre varones y mujeres. Si bien las distancias han disminuido en tasas de paro, tasas de ocupación y de actividad, no es menos cierto que las diferencias siguen existiendo y que el acercamiento no ha sido por mejora de la situación de las mujeres sino por empeoramiento de la de los varones, agrega el comunicado.

A la vez, los datos más recientes indican que, con diferencia, la mayor parte de los empleos creados en el último año han sido ocupados por varones, así como que la brecha salarial entre ambos sexos sigue aumentando hasta alcanzar cifras récord.

  • – Según la OIT, las tasas de desempleo de las mujeres son más altasque las de los hombres a escala mundial, y no se prevén mejoras en los próximos años.
  • – España se sitúa como 2º país de la UE con mayor tasa de desempleo. Según la EPA, 2014 cierra con una tasa de paro del 23,7% en total, siendo la tasa de paro femenino un 24,7%. Así mismo, respecto al desempleo juvenil femenino, se sitúa en un 52,1% en el caso de menores de 25 años ; y en un 22,7% si hablamos de mayores de 25 .
  • – En cuanto al desempleo entre las mujeres, según la EPA, se ha reducido en 192.800. Ahora bien, llama la atención que, durante la crisis, se está produciendo un incremento del volumen de personas que teniendo trabajo se sitúan por debajo del umbral de la pobreza. De ello tienen una larga experiencia las mujeres trabajadoras. Una de las causas del empobrecimiento de las mujeres asalariadas sigue siendo el resultado de la concentración de su actividad en ocupaciones con salarios más bajos. Además de desempeñar trabajos precarios y con peores condiciones laborales.
  • – Otra modalidad de empleo que afecta negativamente a las mujeres es la jornada a tiempo parcial. Esta, que se viene incentivando desde los poderes públicos y empresariales como una pretendida fórmula de conciliación familiar, supone en muchos casos menores ingresos, dificultades en el desarrollo de la carrera profesional y menor protección social. A todo esto los cuidados siguen recayendo fundamentalmente en la mujer,por lo que aún debe soportar la doble carga de trabajo (en el ámbito productivo y doméstico).

La violencia sexual

Amnistía Internacional se ha centrado en la violencia sexual que sufren niñas y mujeres en todo el mundo en su comunicado para esta jornada. En su manifiesto AI  exige a los gobiernos del mundo que pongan fin a sus intentos de controlar y penalizar la sexualidad y las decisiones de las mujeres y las niñas. El documento,  que forma parte de la campaña “Mi cuerpo mis derechos”, demanda de los Estados que eliminen las barreras a los servicios, la educación y la información sobre la salud sexual y reproductiva poniendo fin a las leyes y prácticas discriminatorias.
Elaborado para que coincida con el Día Internacional de la Mujer, el manifiesto sirve para exponer los derechos que todas las mujeres y las niñas tienen en relación con su cuerpo. A pesar de los avances realizados desde la firma del histórico acuerdo mundial sobre la igualdad de género alcanzado en Beijing hace dos decenios, la reacción en contra que se ha producido posteriormente está privando a las mujeres y las niñas de sus derechos sexuales y reproductivos en todo el mundo: “Pese a que en los últimos 20 años decenas de Estados han prohibido el matrimonio forzado y la mutilación genital femenina, su práctica sigue siendo generalizada”, ha señalado Jessie Macneil-Brown, directora de la campaña “Mi cuerpo mis derechos” de Amnistía Internacional. “Las violaciones graves de los derechos sexuales  reproductivos de las mujeres y las niñas son un serio problema. En algunos países el aborto está aún totalmente prohibido y se encarcela a las mujeres incluso por ser sospechosas de haber tenido un aborto inducido o por haber abortado espontáneamente.”

En el manifiesto,  se insta a los Estados a:

  • abolir las leyes que penalizan el ejercicio de las derechos sexuales y reproductivos;
  • dejar en libertad a las mujeres y las niñas encarceladas por haber tenido un aborto inducido o espontáneo y a las personas también presas por haberlas ayudado;
  • garantizar el acceso a servicios integrales de salud sexual y reproductiva;
  • garantizar el acceso a programas de educación sexual no sesgada y basada en datos tanto dentro como fuera de los centros educativos;
  • prevenir todas las formas de violencia de género, especialmente la cometida contra las mujeres y las niñas, y responder a ellas;
  • garantizar que todas las personas tienen voz de manera significativa en las leyes y políticas que afecten a su cuerpo y a su vida;
  • garantizar que todas las personas tienen acceso a recursos judiciales asequibles y efectivos si se violan sus derechos sexuales y reproductivos.

“Los Estados y demás agentes deben poner fin a los intentos de controlar las decisiones de las mujeres y las niñas –ha añadido Jessie Macneil-Brown al presentar el texto–. El derecho a tomar decisiones con conocimiento de causa sobre nuestra salud sexual y reproductiva  es un derecho humano, que se debe garantizar, no menoscabar y penalizar.”

Reforzar la conciliación 

La acción social llevada a cabo por la Confederación Cáritas tanto en España como en otros países tiene como objetivo que las mujeres sean sujetos de su propia realidad, como personas con derechos, funciones y responsabilidades, ha señalado Cáritas este 8 de marzo.

Las mujeres acompañadas por Cáritas -dice el comunicado- son muchas veces víctimas de una múltiple discriminación, que guarda estrecha relación con su condición de género y con otros factores relacionados con la etnia, la edad, la posición socioeconómica y el nivel educativo, entre otros.

Las líneas de trabajo que se desarrollan en España por Cáritas se realizan teniendo en cuenta la situación en particular de cada mujer:

  1. Se realizan acciones dirigidas a las mujeres con  actividades para la adquisición de habilidades personales y cognitivas, conocimiento del medio donde trabajan y su realidad, desarrollo de su autoestima y fortalecimiento de las relaciones de ayuda. Para ello se cuenta con servicios de acogida, de información,  orientación y asesoramiento psicológico y jurídico.
  2. Desde el punto de vista de la familia y el entorno social se realizan actuaciones en su dimensión de madre y pareja.  Escuelas de padres y madres con pautas educativas sobre  convivencia, hábitos de salud y consumo, aulas taller o centros de día, casas de acogida y recursos residenciales. Además, se realizan acciones frente a la prostitución y mafias organizadas y acciones específicas con mujeres inmigrantes, entre otras.
  3. Acciones de integración laboral con orientación, asesoría jurídica, capacitación y formación, inserción laboral y empleo protegido.

El comunicado de Cáritas recuerda también que durante el último año,  ha invertido en todo el país en acciones de acompañamiento a mujeres en situación vulnerable un total de 5.128.820 euros.Y citando el VII Informe FOESSA, hecho público a finales del pasado mes de octubre, señala que a la hora de investigar el impacto de la pobreza y la exclusión en las mujeres se constata la necesidad de impulsar con fuerza la incorporación laboral femenina y la importancia de mejorar la calidad del empleo de las mujeres. Para los autores del Informe, esto significa que “las políticas de conciliación deberán ser sí reforzadas, pero también repensadas para favorecer su utilización por parte de los varones y evitar así que la conciliación se convierta en un `asunto de mujeres´, como de facto ha venido siendo hasta ahora”.

OIT, un análisis crítico y realista de la situación en el mundo del trabajo, algunas cifras

Mujer AutoempleoDos décadas después de que la mayor reunión de mujeres a nivel mundial adoptara un programa ambicioso para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, la situación apenas ha mejorado con respecto a la igualdad en el trabajo. “Las mujeres que trabajan, ¿se encuentran en una posición mejor que hace 20 años?”… A esta pregunta formulada por el Director General de la OIT, Guy Ryder respondió con un sí condicional; . “La respuesta es un sí condicional. ¿Este progreso ha satisfecho nuestras expectativas? La respuesta es decididamente no. Necesitamos ser innovadores para reformular el debate y concentrarnos en garantizar los derechos de las mujeres en el trabajo, promover la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres”.

Estas declaraciones fueron realizadas el pasado 6 de marzo en Ginebra al analizar los progresos alcanzados en la puesta en práctica de la Declaración y la Plataforma de Acción adoptados en la Cuarta Conferencia de la Mujer en Beijing en 1995, y que son calificados de heterogéneos, en una nota informativa preparada para el Día Internacional de la Mujer  por la OIT.

Al mismo tiempo, la organización ha publicado un nuevo documento de trabajo sobre la “brecha salarial relacionada con la maternidad”, que además con frecuencia penaliza a las mujeres por encima de la diferencia salarial que ya experimentan. De acuerdo con “The motherhood pay gap: A review of the issues, theory and international evidence ” (La brecha salarial relacionada con la maternidad: Un análisis de los problemas, teorías y datos internacionales”), las madres con frecuencia ganan menos que las mujeres sin hijos, según el lugar dónde viven y cuántos niños tienen.

Si los titulares internacionales anunciaran “La amenaza de la crisis económica y social: perjudicadas 2.700 millones de personas en edad de trabajar “, o “Mayor presión para sal vaguardar los derechos humanos y laborales del 50 por cien to de la población mundial”, cabría esperar que tales noticias captaran la atención del público e inquietaran mucho. También cabría esperar que ello despertara la voluntad de resolver la discriminación contra la mujer en el mundo del trabajo y de aprovechar su enorme potencial. Con todo, habida cuenta de la ubicuidad de las diferencias entre mujeres y hombres se- gún las edades y en todas las regiones del mundo, es preciso recalcar la enormidad del problema y las aportaciones que las mujeres realizarán al desarrollo sostenible, dice la OIT.

E insiste en que al conmemorarse mundialmente el Día Internacional de la Mujer de 2015, es preciso volver a centrar la atención en la igualdad de género y la emancipación económica de la mujer como cuestión de interés a los derechos humanos fundamentales y como impulso fundamental del progreso integral. En casi todo el mundo, las mujeres suelen concentrarse en los puestos de trabajo infravalorados y mal remunerados, y afrontar condiciones de empleo deficientes. Sufren la falta de acceso a la educación, la formación, la contratación y la igualdad de remuneración, y su poder de negociación y de toma de decisiones es limitado. Las mujeres no tienen el mismo acceso que los hombres a los recursos productivos, y su presencia es excesiva en modalidades de trabajo informal y formas atípicas de empleo. Asumen un nivel desproporcionado de trabajo asistencial no remunerado, y muchas están expuestas a la violencia doméstica y a la violencia en el lugar de trabajo.

No es nuevo

Nada de esto es novedad, afirma la OIT. En 1995, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, recalcó estas cuestiones y estableció un programa osado para promover la igualdad entre las mujeres y los hombres y la autonomía de la mujer. La OIT tiene un papel crucial a la hora de ayudar a sus mandantes a re- solver las disparidades de género ante el empleo y el desarrollo del espíritu empresarial, la protección social y laboral, el diálogo social y el acceso a los derechos, así como a poner punto final a la segregación ocupacional y allanar el camino para que las mujeres se luzcan en todos los sectores de la industria y los servicios. Conseguir trabajo decente, mantener y cuidar a los miembros de la familia, y además cumplir con las obligaciones frente a las empresas y la sociedad, debiera ser un objetivo viable para las mujeres y para los hombres.

Desde 1995, ha habido un aumento importante de la cantidad de Estados Miembros que se han comprometido formalmente a promover la igualdad de género, con miras a erradicar la discriminación y conseguir la igualdad entre mujeres y hombres. En 1995, 126 Estados Miembros habían ratificado el Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm.100), y 122 habían ratificado el Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 (núm.111). En la actualidad, esas cuantías son 171 y 172 respectivamente. ¿De qué modo se ha traducido ese compromiso en resultados para las mujeres? A escala mundial, la disparidad de los índices de participación entre los hombres y las mujeres ha ido descendiendo desde 1995, aunque con suma lentitud. En la actualidad, la tasa de participación femenina en la fuerza de trabajo es del 50 por ciento, en comparación con la masculina, que es del 77 por ciento. En 1995, estas cifras fueron el 52 y el 80 por ciento respectivamente. Pese a que la disparidad ha registrado una reducción del uno por ciento (del 28 al 27 por ciento), la pro- porción de mujeres y de hombres que trabajan es inferior a la de 1995, y gran parte de esta disminución se ha producido desde la crisis financiera mundial de 20083. En la reunión del G20 celebrada en Brisbane (Australia), los gobiernos participantes acordaron “el objetivo de reducir en un 25 por ciento la disparidad de las tasas de participación entre hombres y mujeres para 2025… y de incorporar más de 100 millones de mujeres a la fuerza de trabajo”.

“La conclusión principal 20 años después de la Conferencia de Beijing es que, a pesar de los progresos marginales, tendrán que pasar años o décadas antes de que las mujeres disfruten de los mismos derechos que los hombres en el trabajo”, declaró Shauna Olney, Jefa del Servicio de género, igualdad y diversidad de la OIT, al presentar el estudio.

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Responses to “Mujer, discriminación y desigualdad 20 años después de la conferencia de Beijing”

  1. He tardado en postear porque esperaba que con el paso de los días me encontrara más positiva en cuanto al tema de la igualdad de la mujer. Pero no, mi desánimo no tiene que ver con una actitud momentánea. Leo las propuestas de la cumbre de Beijing hace 20 años pero el contraste con la realidad choca y en más de una dimensión. Yo no veo solo irrealizado un anhelo de igualdad de la mujer en aquellos sitios donde la pobreza e ignorancia son la constante. Veo con mucha tristeza que mujeres que sí tienen acceso a la información, a la educación, que tienen resueltas sus necesidades primarias no tienen interés por desarrollar sus capacidades más allá del ámbito individual, y muchas veces, ni siquiera se consideran personas completas sin la tutela de un hombre. Veo tantas jovencitas que pudiendo ir a la universidad, lo único que desean es casarse y tener una familia “porque es muy cansado” eso de ser profesionista y trabajar. Y sería muy respetable su decisión de ser ama de casa profesional si yo las viera preparándose para ello: aprendiendo a cocina, coser, tejer, estudiando pedagogía para cuando llegan los hijos. Pero no, ellas creen que ser ama de casa no es “tan cansado” cuando quienes hemos sido amas de casa sabemos que eso no es así, y que su única obligación como esposas es ser bonitas, estar en buena forma, ir al café y al gym, llevar los niños a clases de todo tipo para que estén entretenidos y ordenar a la servidumbre para que se encargue de las labores domésticas. Ni siquiera se plantean objetivos culturales para sí mismas, y para los hijos, y ni que decir de promover socialmente acciones solidarias en favor de sectores desfavorecidos. Y peor aún, en las clases medias y bajas veo tanta deserción escolar en los niveles de educación media básica y media superior, y no porque sus padres no quieran o puedan darles la oportunidad de estudiar, sino porque van a cohabitar con su pareja, en la mayoría de las veces tan jóvenes y con tan poco estudio como ellas, para vivir un romance telenovelero, efímero en su sentimentalismo pero perenne en las consecuencias, que las deja siendo madres adolescentes con responsabilidades de adultas, sin preparación y sin oportunidades. Y si eso no bastara, siguen buscando el “amor”, que repite la misma historia: más hijos y menos futuro.

    Las mujeres tenemos como nunca la posibilidad de acceder a la ciencia, a la política, al arte, al deporte, a los medios de comunicación, al servicio social. Podemos acceder a casi todo, pero la mayoría no está interesada. No estoy tan segura que todo se trate de regulaciones y leyes, y ni siquiera creo que la educación sea el instrumento que trasforme mentalidades y conciencias. Creo que las mujeres que sí hemos tenido oportunidades no hemos inspirado a otras. Quizás nos quejamos demasiado de lo que falta. Quizás no queremos soltar el poder que representa tener la doble jornada de ser profesionistas y amas de casa, y somos un mal testimonio para las mujeres jóvenes.

    A veces creo que la liberación femenina se nos murió en dos generaciones. Siento pena por el mundo, porque no solo las mujeres perdemos. Somos la mitad del mundo. Somos la mitad del mundo que no quiere asumir esa responsabilidad. Y eso no puede ser bueno para nadie.

  2. Hola José,
    Soy una mamá joven pero aún así he seguido esforzándome para estudiar y mejorar profesionalmente siempre. Sin embargo, me he encontrado con grandes dificultades para mantener mi empleo después de haberme apuntado a cursar un MBA online (http://www.eaeprogramas.es/mba-master-en-direccion-y-administracion-de-empresas) que algunos de mis compañeros (todos hombres) ya habían cursado antes (financiado por mi empresa, al contrario que en mi caso). ¿En qué mundo vivimos?
    Carla

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