Los deberes (de padres y profesores)

Está el ambiente educativo caldeado. Y no sólo por la próxima reforma y nuevos recortes que se esperan en educación por parte del nuevo gobierno. Muchos padres echan humo. Los deberes están siendo un suplicio para los alumnos y para ellos… Ya lo han hecho en Francia, huelga de deberes en casa. Y en España, asociaciones de padres como la CEAPA, amenazan con seguir el ejemplo.

Los padres se quejan . Para ellos, existe un trabajo excesivo para sus hijos en casa. Una sobrecarga de deberes a los alumnos por parte de los profesores. Que implica según ellos, por un lado, conflictos de tipo disciplinarios con sus propios hijos, y por otro, falta de recursos a la hora de responder a las necesidades educativas de sus hijos que, además, entienden que no es tarea suya sino de sus profesores. De manera más general, estiman que tal cantidad de ejercicios diarios y la necesidad de las clases particulares “representa en gran medida un fracaso del sistema educativo”. También muchos padres creen que el tema de los deberes es un factor que potencia los agravios comparativos y las desigualdades sociales…todo dependiendo del nivel formativo y socioeconómico de los padres… Mucho que aclarar.

Para empezar, percibo que las diferencias y distancias entre familia y escuela aumentan. Grandísimo error. La falta de formación educativa (conocimientos, habilidades y destrezas para educar a los hijos) por parte de los padres y el status quo de la escuela del S.XX que no quiere cambiar ni actualizarse, lo único que hacen es perjudicar a lo más importante, nuestros chavales.

Sobre los deberes en casa creo que los padres están cometiendo un error de base. En mi opinión, no es labor de los padres ponerse a hacer los deberes con sus hijos. Más de una vez me ha  llegado alguna madre (que siguen siendo mayoría a la hora de encargarse de sus hijos/estudiantes) que se sabía la lección mejor que su hijo…dispuesta a sacarme un 10 en el examen. No, no es esa la misión de los padres en casa. Lo que deben hacer es animar, concienciar, motivar a sus hijos para que sean responsables con sus tareas diarias, con sus deberes. Cierto control de las tareas y tiempo de estudio de los hijos. Por ello, esa responsabilidad que deben inculcar los padres a sus hijos no tiene porqué depender de la formación académica los padres, pues te puedes encontrar alumnos muy aplicados de familias de nivel sociocultural bajo y otros alumnos de familias de nivel medio alto que por tenerlo todo pecan de falta de ambición, responsabilidad y nulo trabajo personal. Hay que recordar que en el trabajo y el estudio es muchas veces más cuestión de actitud que de aptitud…

Y ¿por qué no tienen que resolver dudas y hacer los ejercicios los padres con sus hijos? Porque para eso ya nos pagan a los profesores. Lo que es tarea de los padres es que su hijo llegue a casa habiendo preguntado al profesor todo lo que no entiendan. Porque ahí está una de las raíces de la cuestión. Los chavales tienen problemas con los deberes porque no preguntan en clase (bien por falta de interés, por vergüenza o falta de atención). Personalmente no hay ningún problema en que los deberes se traigan mal, para eso están, para practicar y mejorar, lo que está mal por parte de los alumnos es no hacerlos y ahí debe aparecer la supervisión y control paterno…

Y en este punto entran las clases particulares. Clases que en su mayoría no sirven para nada, sólo para sacar dinero a las familias y para que más de un padre crea oportuno que su deber para con la formación de su hijo esté cumplido. Y digo que no sirven porque normalmente lo de  particulares no es real, pues se convierten en clases de grupos (no tan pequeños) donde padres pagan dinero por algo que ya en las clases del colegio, sus hijos en teoría, deben hacer (resolver dudas, practicar ejercicios…). Y es gratis.  Pero no siempre se consiguen buenos resultados para los alumnos de estas clases de apoyo sobre todo si se limita las clases particulares a la realización de deberes más que a la resolución de dudas y problemas que los alumnos tengan.

También sería para analizar la organización del tiempo de estudio por las tardes. Tiempo hay para todo. Pero desde luego, parece que no se aprovecha bien. Hoy en día priman más las actividades extraescolares que vertebran casi todas las tardes de la semana más que la organización de las tareas a realizar de las distintas asignaturas. Lo cual acaba por negar algo primordial para los chavales…el tiempo de juego. Tiempo libre para no hacer nada, o hacer lo que uno quiera. Tiempo para jugar, fundamental para luego aprovechar bien el momento de estudio y trabajo.


Otra clave a la hora de trabajar en casa es el método de estudio. La falta de comprensión lectora de los alumnos de hoy no tiene freno. El diccionario está en peligro de extinción, aunque esté a un click del ordenador, ni por esas. Por ello, los minutos se hacen horas y las horas días, cuando los chavales se enfrentan a los textos que deben estudiar. Y nada ayuda el memorizar a la antigua usanza cuando no sabes lo que estás diciendo. Fomentar la lectura comprensiva en casa por parte de los padres haría mucho más  que hacer repetir a sus hijos cinco veces la lección para que se la sepan.

Pero en esta balanza no todo está en el debe de los padres. La coordinación de tareas y deberes en las distintas etapas educativas es fundamental para el buen desarrollo madurativo y académico de los niños. Y esto es cosa del colegio. Por ello, algunos profesores deberían recapacitar que no por más hacer se hacen mejor las cosas… Muchos docentes creen que la escuela del S.XX aún es válida en la segunda década de este siglo. Y ni la metodología ni la evaluación de entonces pueden valer para la escuela de este S.XXI. La falta de innovación, la rigidez en el seguimiento de los libros de textos, los muchos deberes…no son las mejores propuestas para que los alumnos obtengan los mejores resultados.

Y para finalizar, lo más importante. Nada mejor para la relación escuela y familia que abrir cauces, tender puentes. Y es la formación de padres, en mi opinión, la principal baza que deben utilizar los centros educativos para que unos y otros vayamos caminando por el mismo sendero. ¿Quién les ha dicho a los padres cómo deben ayudar a su hijo en casa? ¿Quién enseña a padres y madres las destrezas y habilidades educativas necesarias para responder lo que sus hijos les demandan cada día?

Escuelas de padres. Pero no pequeñas charlas puntuales al trimestre para salvar el expediente (si es que se hace). Un proyecto. Contando con lo  que ellos mismos reclaman, el colegio debe responder y formar a los padres para que partiendo de sus necesidades puedan crearse caminos de formación útiles para que, los padres por un lado y los profesores por otro, vayan en la misma dirección. Por el bien de nuestros hijos y de nuestros alumnos.

 

6 Responses to “Los deberes (de padres y profesores)”

  1. Muy ponderado, Alejandro. Coincido contigo en buena parte de lo que expones. Pero, permíteme que alimente el debate, algo idealista. Cuando no hay tiempo ni para hacer la compra o cocinar, pensar en acudir de manera continuada a una escuela de padres es una utopía. Y es muy correcto eso que dices de limitarnos a supervisar que nuestros hijos hagan los deberes. Es lo que yo procuro y en gran medida consigo. Pero la supervisión, cuando el niño tiene 7 años, es inquieto y va a un exigente colegio (público) bilingüe lleva más tiempo y esfuerzo que si los deberes los hiciéramos nosotros. Ahora multiplica eso por tres hijos y encájalo en una agenda infernal. La realidad es que vamos con el agua al cuello. El tema daría para más debate, pero no me excederé. Sólo un apunte en torno a las extraescolares: se está produciendo el efecto contrario al que demandas. Niños que no tienen tiempo para acudir a clases de guitarra o el entrenamiento de fútbol que desean. Un viejo profesor al que conozco mucho se escandaliza por ello. Si los niños no pueden cumplir esa clase de sueños y aficiones, ¿cuándo lo harán?

  2. Bueno Ale, llevaba tiempo sin pasarme por aquí y veo que no has perdido el olfato para dar con los temas claves que se plantean en la educación de hoy en día. Tengo que reconocer que me resulta complicado saber que pasa por la cabeza de nuestros chicos y chicas a pesar de pasar tantas horas con ellos todos los días. No se que puede pensar un chico o chica de 14 años que, aunque sea de refilón, escucha todos los días como los adultos hablan de recortes, políticos que roban, bancos que se forran, aumento imparable del paro… Yo con esa edad si que recuerdo que el paro ya era la preocupación fundamental de los españoles, y eso, de alguna manera me determinó a darme cuenta que esto de vivir no iba a ser fácil y que había que “apretarse los machos” y cumplir con las tareas que mandaban los adultos “no vaya a ser que lo que dicen los mayores sea verdad y el que estudia ahora tiene el futuro ganado”. Con esta idea clara nunca me hizo falta la ayuda de mis padres para hacer las tareas, ayuda imposible por otro lado ya que mis padres apenas sabían leer, escribir y las cuatro reglas matemáticas. ¿Que las tareas son muchas? Las que yo mando te aseguro que no. Las puede hacer el alumno/a peor dotado por la naturaleza en 10 minutos si hay interés. Sin el mismo no las realizará jamás, por muchas clases particulares que se le paguen o por muchas horas que las madres se sienten por las tardes con ellos/as.
    Y no quisiera que se pensara que tiro la pelota al tejado del alumnado. Sin duda esa actitud que tiene es fruto de la mentalidad materialista-hedonista que está aprendiendo de nuestra ejemplo personal y diario. Pero con la que está cayendo, y la que viene, toca agarrarse fuerte, los alumnos y alumnas también.

  3. Aunque estoy bastante en desacuerdo en relación a los deberes os apunto algo positivo: los padres, principalmente la madre repasa conceptos a veces olvidados y/o aprende cosas nuevas. Incluso adquiere nuevas habilidades sobre todo en el terreno tecnológico. De nuevo feliciades por tu post, se te echaba de menos.

  4. Cierto Mª Ángeles que la vida adulta de la mayoría de los padres complica mucho “estar” a todas para con nuestros hijos. La dichosa conciliación…que da para otro debate. Y sobre las extraescolares que apuntas al final…lo veo y queda demostrado todos los días: si los alumnos aprovechan de verdad las clases en el colegio, están atentos, preguntan lo que no entienden…demuestran interés, los padres se ahorrarían las clases de apoyo y los chavales por las tardes harían más cosas de ocio que le gustasen y que son tan importantes… Gracias como siempre por aportar tu experiencia. 😉

  5. Ciertamente German, tú como yo, verás todos los días que el tema no son las aptitudes de los alumnos…sino el interés y la actitud. Gracias por tu comentario desde tu tierra (de exilio) rondeña 😉

  6. Gracias por tu fidelidad Mª José. El día a día es duro, hasta para un profesor, y tenemos nuestros altibajos, jeje. Pero ya estamos de vuelta. Un abrazo.

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