Cuando educar es un privilegio

Ser tutor de una clase es una de las tareas más burocráticas, pesadas y duras con las que te puedas encontrar en un colegio. Pero a la vez, una de las más reconfortantes y gratificantes. Esta semana he despedido a un grupo de 4º de secundaria a los que, durante cuatro años, he acompañado como tutor. De los 12 a los 16 años. Les he visto pelear, enfadarse, jugar, llorar, cambiar, enamorarse… en definitiva, crecer.

Los que trabajan como educadores, profesores o maestros saben que la educación es un campo de trabajo importantísimo, maravilloso, posiblemente vital. Pero a la vez, tan bien saben que es un trabajo duro, difícil a veces, y otras muchas demasiado ingrato.

Pues tengo que reconocer que esta experiencia de acompañamiento con los chavales que ahora dejo, posiblemente haya sido una de las más enriquecedoras de toda mi experiencia profesional. Ha sido un auténtico placer trabajar con unos padres siempre preocupados por sus hijos. Familias que siempre han apoyado mi labor como tutor. Padres y madres con los que siempre he podido tener la confianza para compartir mis impresiones, consejos y recomendaciones sobre el aprendizaje y crecimiento personal de sus hijos. Familia y escuela, un binomio fundamental si queremos una escuela de calidad.

Pero sobre todo han sido maravillosos estos cuatro años por los chavales con los que me he encontrado. Todos distintos, todos especiales. Alumnos con un potencial increíble a los que sólo hay que darles un pequeño empujón para que crean más en ellos mismos y puedan estar preparados para afrontar el futuro que les espera.

Charlas, risas, viaje de fin de curso, juegos, broncas, charlas, consejos, excursiones, bailes, más charlas ….

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Juanmi, Dani, Paco, Manu, Iván, Paula, Macarena, Silvia, María, Irene J, Desireé, Ana, Elia, Irene, Raquel, Gloria, Anabel, Rachel, Ana Belén…y los que se han quedado por el camino. Han pasado por alto mis errores y han sido capaces de ver alguna cosa buena en mí. Son chavales con nombres y apellidos a los que tengo que agradecer que me hayan ayudado a ser mejor educador y mejor persona. Un privilegio poder haber estado con ellos estos años. Por ello siempre estarán en mi recuerdo.

Los resultados de trabajar en la educación, en la mayoría de los casos, no son visibles a corto plazo, ya que nuestra misión consiste más en sembrar que en recoger los frutos…¿Que nos queda? Pues la satisfacción de creer en lo que hacemos, hacer nuestro trabajo lo mejor posible, creer en el poder transformador de la educación y sobre todo, creer profundamente que nuestros alumnos son especiales, muy especiales… Y dar las gracias por todo ello.

                                                                   “Una #Educación mejor es posible” @candilenelpatio

2 Responses to “Cuando educar es un privilegio”

  1. Increíble tutor e increíble educador. Gracias a ti hemos aprendido sobre la vida y muchas de esas charlas que odiamos pero ahora echaremos de menos nos servirán y bis han servido para crecer como personas. Gracias de corazón por aguantarnos, por apoyarnos y por educarnos como lo has hecho. Jamás olvidaré tus consejos ni tus broncas. Cuatro años inolvidables en los que hemos crecido a tu lado. Un besito granduyon, no te olvides de nosotros 😉

  2. No es el tiempo que hemos pasado juntos sino los momentos en lo que lo hemos estado, por todos esos momentos te doy las gracias por ayudarme no solamente en mejorar como estudiante sino también como persona.
    Gracias por todo lo que has hecho por nosotros y por todos esos momentos de alegría y felicidad. Ya para nosotros no serás un profesor cualquiera que tuvimos durante 4 años, sino un amigo que siempre no has estado ayudando. Por todos esos momentos Gracias.
    Bueno Alejandro termino diciendo lo que creo que todo el mundo piensa dándote las grancias por estos 4 magníficos años.

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