Don Bosco y otro mundo posible

Fiesta1_13_7451_

En la fiesta del padre y maestro de los jóvenes, con el deseo de que su profecía siga haciéndose realidad en nuestro mundo, como una buena noticia de parte de Dios para los jóvenes que más difícil lo tienen para salir adelante. Felicidades a toda la Familia Salesiana.

Don Bosco fue un hombre de su época (1815-1888). Forjado en medio de los avatares históricos que le tocó vivir, él mismo fue protagonista de la intrahistoria entretejida en un barrio periférico de la ciudad de Turín con vocación y proyección universal. Podemos decir, con toda razón, que la obra de Don Bosco incidió en la realidad educativa y social de la segunda mitad del siglo diecinueve no solo en la Italia moderna, unificada y liberal, sino en las nuevas fronteras que la presencia salesiana abrió en Sudamérica y en algunas naciones de Europa. Juan Bosco fue un hombre con los ojos abiertos, un hermeneuta de la realidad que no se contentó con ofrecer pan, techo y perspectivas de un futuro mejor a los jóvenes con los que trabajó, sino que con su proyecto hizo palanca en el tejido social de su tiempo para cambiar estructuras injustas y ayudar a forjar un orden nuevo.

Don Bosco quiso dedicarse, lo expresa él mismo con claridad, a los “pobres hijos del pueblo”, a los jóvenes más abandonados y en peligro en el inicio de su proyecto. La preocupación por los últimos, por los menos tienen, por los más abandonados fue siempre una constante. Así se expresaba en una carta al vicario de la ciudad de Turín en 1846: “(los jóvenes del Oratorio) tienen normalmente entre los diez y los dieciséis años, sin principios religiosos, sin educación, la mayor parte dada a los vicios; dando motivos de quejas públicas y con el riesgo de ser recluidos en lugares de castigo” [1].

En la Turín del siglo diecinueve, Don Bosco se dio cuenta de que no bastaba partir el pan de la solidaridad con los más necesitados, sino que era necesario hacer palanca sobre los rígidos cánones pre-industriales y la nueva economía burguesa para propiciar un cambio social. Se trataba, en efecto, de dar más a los que menos tenían y ofrecerles nuevas oportunidades. El santo, siendo joven sacerdote, vio, escuchó, supo captar la realidad social de su tiempo y ponerse manos a la obra para tratar de paliar los efectos desastrosos de una incipiente industrialización y de un masivo éxodo joven del campo a la ciudad que estaban dejando en la cuneta a los hijos de nadie. Eran, la mayor parte, emigrados en busca de fortuna, excluidos de la realidad social que emergía imparable al paso del nuevo orden económico.

La “obra de los Oratorios”, como Don Bosco llamaba a su proyecto, quiso hacer protagonistas a los jóvenes de su propio futuro, implicarlos en su desarrollo y en el cambio social en medio de un mundo que nunca presta suficiente atención a los más vulnerables. Sus resultados fueron más que notables en el campo de la educación, la capacitación y la inserción social: mejoró las condiciones laborales de sus chicos, redactó los primeros contratos de trabajo asegurando derechos, se puso a la vanguardia de la formación profesional y, lo más importante, devolvió dignidad y futuro a miles de jóvenes. Su proyecto educativo-evangelizador les ayudó a descubrir cuánto los quería Dios.

Fue la otra revolución ajena a las grandes ideas culturales, culturales y económicas que bullían en los países más desarrollados de Europa. Don Bosco impulsó un cambio social y vislumbró otra realidad que se empeñó en hacer emerger con todos los recursos a su alcance. La de un mundo diferente en el que nadie es excluido ni condenado a comer sólo las migajas que caen de la mesa del señor.

Don Bosco es hijo de una época y contemporáneamente transformador y renovador de un tiempo y un contexto que quizás hoy no se entenderían de igual modo sin su aportación educativa, religiosa y social. A nadie se le escapa que su proyecto, prolongado en el tiempo, tiene la dimensión de las grandes obras que solo los grandes hombres pueden acometer. Al hombre, al educador, al fundador, lo forjó una época; pero se puede afirmar igualmente que un tiempo nuevo se acuñó con su proyecto.


[1] F. MOTTO (a cura di), Giovanni Bosco. Epistolario. Introduzione, testi critici e note. Vol. I (1835-1863). Lettera 21, al vicario della città di Torino Michele Benso di Cavour, Roma 1991, 67

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)