Es muy probable que Dios exista, ¡vivamos alegres!

No ganamos para sobresaltos. Ahora unos ciudadanos, autoproclamados ateos, nos invitan amablemente a prescindir de la hipòtesis divina, y dedicarnos a vivir tranquilamente, sin miedos ni servidumbres sobreañadidas. Del “probablemente Dios no existe” la inclusión de la variable “probabilidad” es la picardía más simpática y más peliaguda. Nadie medianamente razonable puede impugnar semejante aserto por radical, ofensivo o insultante. Solo […]