“Semana Laudato Si” (16-24 Mayo)

Todos despiertos en la “semana Laudato Si”

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Del 16 al 24 de mayo de 2021, personas católicas de todo el mundo participarán en la denominada “Semana Laudato Si´2021”. Durante esta semana se busca informar, dialogar, promover y actuar en favor de nuestra hermana la Madre Tierra: la Casa Común, uniéndonos al canto del S. Francisco de Asís. Es un evento global auspiciado por el Vaticano desde su Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y promovido por el Movimiento Católico Mundial por el Clima en colaboración con alrededor de 150 organizaciones católicas.

La Semana LS2021 permitirá celebrar universalmente  los  progresos que la Iglesia está realizando en el camino de conversión ecológica y  concretar un plan  de actuación. Sabemos que queda mucho por hacer, pero nos alegramos y celebramos los pasos que hemos dado hasta ahora, y miramos al futuro con esperanza. Se está preparando una amplia gama de talleres, formaciones y eventos que pueden ayudarnos a explorar estos temas, y está accesibles sencillamente entrando en la web oficial https://laudatosiweek.org/es/ o siguiendo los hastag #LaudatoSi6,  #SemanaLaudatoSi. Como ejemplo, señalamos algunos que son significativos:

Los días 17 al 20 de Mayo, serán retransmitidas desde las RRSS del Movimiento Católico Mundial por el Clima, a las 19 h charlas y encuentros muy interesantes. Especialmente emotivo será el del Jueves  “Encuentro de oración y envío de católicos misioneros para ir a anunciar el Evangelio de la Creación a todos los rincones del planeta” al que os animamos a asistir por internet.

El 21 de Mayo es el día de AccióN GlobaL, en el que individuos, comunidades e instituciones de todo el mundo organizarán acciones concretas para cuidar nuestra casa común.  Aquí en la Archidiócesis  preparando algunas contribuciones  siguiendo con especial rigor la normativa sanitaria vigente. Serán accesibles on line.

El Sábado 22 de mayo, Sábado, Dia Mundial de la Biodiversidad, se restransmitirá en directo desde Roma el Concierto y Festival Laudato Si.

La celebración de Pentecostés, el 23 de Mayo en Roma, incluirá también gestos que hagan presentes universalmente esta dimensión del Espíritu de la Ecología Integral

El  evento de clausura, tendrá lugar el 24 de Mayo, día de María Auxiliadora, que fue el día en que el Papa finalizó la LS. Asistiremos on line a el lanzamiento de la Plataforma de Acción Laudato Sí, dinamizada desde las Comision de Ecología y la ComisiónVaticana Covid-19 del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Dicha Plataforma, ayudará a orientar el trabajo de la próxima década de modo que las  instituciones católicas que decidan integrarse en ella, se suman un proceso de siete años de duración encaminado a la ecología integral. Durante ese tiempo se irán constituyendo:

  1. Familias Laudato Si’: (Familias que emprenden el camino de siete años hacia la ecología integral). Y de modo paralelo:
  2. Diócesis/Parroquias Laudato Si
  3. Escuelas Laudato Si’
  4. Universidades Laudato Si’
  5. Hospitales / Centros de salud Laudato Si’
  6. Empresas /Granjas agrícolas, etc. Laudato Si’
  7. Órdenes religiosas Laudato Si’

Ese recorrido, se realizará con la ayuda de plantear hitos intermedios que se han formulado como los Objetivos Laudato Si’ (OLS). Desde el Dicasterio se pide que estos objetivos, en la medida de lo posible, se vinculen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados en la Asamblea General de la ONU del año 2015 (Agenda 2030). Pero tienen su singularidad, inspirada en el magisterio de la Iglesia, y están enraizados en nuestra tradición bíblica. Son 7:

1 .Respuesta al clamor la tierra

  1. Respuesta al clamor de los pobres
  2. Una economía ecológica
  3. Adopción de estilos de vida sencilla
  4. Educación ecológica
  5. Espiritualidad ecológica
  6. Hacer hincapié en el empeño comunitario y la participación activa en el cuidado de la creación a nivel local, regional, nacional einternacional.

Desde nuestra Delegación animamos a todas las personas bautizadas a implicarse con entusiasmo en el conocimiento de todas estas  herramientas que nos propone la Semana Laudato Si 2021.

El papa invita:Invitación papal

José Moreno Losada

Delegación de Ecumenismo, Diálogo Interreligioso y Ecología Integral

Feliz Ramadán, desde Extremadura

Feliz Ramadán, hermanos

“Refiriéndome ahora al respeto mutuo en las relaciones interreligiosas, especialmente entre cristianos y musulmanes, estamos llamados a respetar la religión del otro, sus enseñanzas, símbolos y valores. Un respeto especial se debe a los líderes religiosos y a los lugares de culto. ¡Cuánto dolor acarrean los ataques a uno u otro de ellos!” (Papa Francisco)

Por la fraternidad universal:

Fraternidad interreligiosa

As-salaamu ‘alaykum! ¡La paz este con ustedes! Os saludamos al comenzar vuestra celebración del mes sagrado del Ramadán.

Ha pasado más de un año desde que comenzó la pandemia covid-19. Las pérdidas personales y las dificultades que todos hemos soportado han sido dolorosas y profundas, y pueden continuar, pero confiamos en Dios (Allāh swt) que nos asegura: «el futuro será mejor que el pasado» (al-Duhā 93.4), y «en verdad, con las adversidades hay consuelo» (al-Sharh 94.5).

Nos toca vivir nuestras celebraciones sagradas limitando la dimensión comunitaria, aceptando las normas de salud que se nos piden y deseamos, junto a vosotros, el día feliz en que todos podamos celebrar nuestros tiempos sagrados en plena libertad.

En estos días sagrados para vuestra comunidad pedimos al Dios misericordioso que os bendiga y os proteja, que nos ayude a caminar en fraternidad y paz. Que vuestro ayuno, oración y limosna sean fuente de bendición para todo nuestro pueblo y nuestra tierra de Extremadura, así como para toda la humanidad y toda la creación.

En la comunidad católica nos unimos desde el espíritu fraternal universal de la encíclica Fratelli Tutti, en consonancia y unidad con el documento sobre la fraternidad firmado entre los representantes de nuestras religiones. El papa Francisco nos invitaba a «los creyentes necesitamos encontrar espacios para conversar y para actuar juntos por el bien común y la promoción de los más pobres… Los creyentes nos vemos desafiados a volver a nuestras fuentes para concentrarnos en lo esencial: la adoración a Dios y el amor al prójimo, de manera que algunos aspectos de nuestras doctrinas, fuera de su contexto, no terminen alimentando formas de desprecio, odio, xenofobia, negación del otro. (FT 282). Deseamos que así sea, así como que sepamos proteger y cuidar nuestros espacios sagrados de oración y de culto».

Durante este mes, tiempo sagrado en el que tantos fieles creyentes participan de diferentes maneras, permanezcamos unidos por los lazos de fraternidad como hijos e hijas de Abraham y tomemos de nuevo la decisión de ser instrumentos de Paz que es Dios. – al-Salām–. Les deseamos abundantes bendiciones en este Ramadán.

JOSÉ MORENO LOSADA

DELEGADO EPISCOPAL DIOCESANO PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO. BADAJOZ

Encuentro interreligioso

El dilema y la dialéctica de lo humano

De vueltas con la dialéctica de lo humano

ImágenesLa alternativa viene de lejos, ya el evangelio la planteaba abiertamente: “no se puede servir a dos señores, o a Dios o al dinero”. La alternativa no admite ambigüedades. Recuerdo a finales del siglo pasado a mi profesor Ruíz de la Peña, en la cátedra sencilla de la pontificia en Salamanca, presentando el pensamiento antropológico cristiano en diálogo con nuevas antropologías, defendía el aserto del “eclipse de Dios, eclipse de lo humano”.

Desde el pensamiento y la praxis humana analizaba cómo lo que fue una cuestión tensional sobre Dios y la naturaleza, el hombre optó por la naturaleza. Pero la tecnología y su progreso sin límites, propuso el mercado como horizonte de lo humano y entregó lo natural al deseo de posesión y poder. Aventuraba él que la próxima dialéctica sería entre el ser y el tener, entre lo humano y la riqueza.

El falleció años después, pero dejó este avance profético, de que el olvido de Dios nos llevaría al eclipse de lo humano, primero subsumido en la pura naturaleza, entregando la historia a su visión cíclica y eterna en la repetición sin norte ni horizonte.

Más tarde vendría la dialéctica entre la tecnología, la riqueza y natural y lo humano. Aquí estamos plantados ahora en dilemas de elección: eutanasia, vacunas, comunicación… De fondo la nueva versión de Dios –el espíritu, lo trascendente, lo humano- o el dinero. No faltan filósofos con edad en búsqueda de verdad y profetas ancianos que analizan y siguen predicando en el desierto de una sociedad desnortada y desorientada, Adela Cortina, Papa Francisco… Pequeños oasis de lo humano, de lo natural, de lo trascendente, de la vida y su sentido.

Yo me agarro al sentido cristiano y humano de la pascua de resurrección para no perder mi esperanza y mi sueño, que también me lo explicaba el profesor Juan Luis Ruiz de la Peña… “el amor es más fuerte que la muerte… al final la última palabra no la tendrá la muerte sino la vida”.  Así sea amén. Vacunas para todos, no me vale que “no hay humanidad sin dinero”.

José Moreno Losada.

Ecología integral y cristología cósmica

Ecología integral y cristología cósmica: “A tu nombre da la gloria”

El momento actual donde la tierra grita, el ser humano enferma y nos sentimos llamados a un cambio profundo, hemos de redescubrir nuestra vocación para la alianza para la ecología integral, la que unifica y nos redime en nuestro verdadero origen y en la verdadera glorificación de nuestro Dios. Es el momento de recobrarnos como criaturas en la alianza de la creación. Es el momento de la fraternidad universal.

“Glorifica tu nombre”

La gloria de Dios y del hombre

El hombre y Dios

El ser humano es un buscador nato, cuando se rinde y se acomoda en el camino, pierde su esencia e identidad, se rompe a sí mismo, desconecta de la realidad y no ve a Dios.  Pero no es ese nuestro destino. Hemos sido creados para la Gloria.

Nacemos a la vida en un espacio por hacer, venimos de la gratuidad y buscamos la realización en el quehacer de nuestra existencia. Necesitamos ser amados y amar, o mejor, tomar conciencia de lo amados que somos y de la capacidad que tenemos para amar. Somos seres para la alianza, porque nos podemos mover en el ámbito del amor.

El momento actual donde la tierra grita, el ser humano enferma y nos sentimos llamados a un cambio profundo, hemos de redescubrir nuestra vocación para la alianza para la ecología integral, la que unifica y nos redime en nuestro verdadero origen y en la verdadera glorificación de nuestro Dios. Es el momento de recobrarnos como criaturas en la alianza de la creación. Es el momento de la fraternidad universal.

Vinimos a la historia en el marco de una creación paradisiaca, en la que la esencia de todo lo que era se fundamentaba en la corriente de amor que nacía del Padre y, pasando por todas las criaturas, se glorificaba en su imagen amada, la humanidad. Todo estaba llamado a la armonía, a la alianza en la fuente de la vida donada. Y a lo largo de la historia Dios nos ha manifestado su ser, su nombre, su gloria, en el deseo permanente de alianza y salvación: “Así será la alianza que haga con ellos…meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones…seré su Dios y ellos mi pueblo”. No hay otra clave de glorificación de Dios que la gloria del hombre, entendida en el marco amoroso del perdón y de la alegría de una verdadera alianza.

El hombre creyente que confía en Dios se abre a esta gloria y deja que Dios cree en él un corazón puro. Es la meta de la verdadera alianza, no hay otro horizonte para el ser humano que ser limpio de corazón para poder entrar en la visión de Dios, en su gloria. Ver a Dios es entrar en su casa, vivir en familiaridad total, comer con él, participar en su amor y su vida diaria. Hemos sido creados para la gloria de Dios y esta es llegar a sentir en nuestro corazón que él es nuestro Dios y nosotros somos su pueblo, que nos conocemos en el verdadero amor.

En Cristo, en su humanidad glorificada por el Padre, encontramos el camino que sacia nuestra búsqueda interior y profunda. Él es el camino, quien lo ve a él, ve al Padre. Su modo de pensar, sentir, actuar, marca el horizonte de un proyecto de vida que sacia la sed con la que caminamos en la existencia.

Encontrarnos con Cristo y entrar en sus sentimientos es el modo de glorificar a Dios y de sentirnos nosotros glorificados. Dichosos nosotros si ya vamos sintiendo la atracción de Jesús de Nazaret, si nos sentimos seguidores suyos en el vivir de cada día: en la casa, en la calle, en el trabajo, en la comunidad… Ahí es donde podemos dar gloria a Dios.

La clave de la gloria está a mano: “Si cae en tierra, muere, da mucho fruto”. La eucaristía es el sacramento de la gloria, de la vida que se entrega, en la que Dios, renueva esa alianza eterna y amorosa. Dichosos los que estamos llamados a esta mesa, Él nos dará un corazón puro y nosotros le veremos tal cual es.

Nuestra oración se une al grito del cosmos y de lo humano en la proximidad de la pascua:

 – La humanidad grita con la tierra, estamos rotos y necesitamos la sanación, la armonía, la alianza. Oremos a Dios Padre para que nos abra la fuente del agua de la vida en la que podamos purificarnos, adquirir un corazón puro que nos saque de todo nuestro egoísmo, consumo desorbitado, prisas y nos ayuda a entendernos en la alianza de un mundo fraterno y justo.

 – El mundo necesita una política de acuerdo y alianza. Te pedimos Señor, que ilumines a la clase política de nuestro mundo para que anteponiendo el bien común a los propios intereses, den mucho fruto a favor de un nuevo orden social.

 – Andamos desorientados y perdidos, a veces, con angustia y tristeza. Ayúdanos, Señor a descubrir tu atracción, a dejarnos seducir por tu palabra y alimento. Que sepamos caminar por la oración y el compromiso, en un seguimiento sincero a tu persona, que veamos el corazón del Padre bueno.

 – Son muchos los seres humanos que hoy, en sus vidas mortales, gritan y lloran con lágrimas de sufrimiento injusto. Que la Iglesia, cada uno de nosotros, sepamos ponernos a la escucha de los pobres y los últimos para saber entregarnos y aprendamos a ser generosos y justos con ellos.

Ecología integral y fraternidad universal

 La alianza y la armonía a la que estamos llamados desde la naturaleza en el proyecto creador pasa y culmina en el horizonte de la fraternidad universal. Es la clave del amor entregado en la comunión total la que nos conduce a la plenitud de la resurrección. La creación entera gime con dolores de parto ante la nueva creación que se avecina, aguardando la liberación de la humanidad. Hay un horizonte de plenitud, hay esperanza de vida eterna, de cielo y tierra nuevos.

Ecología integral: Tutti fratelli

Fraternidad universal -video-

humanidad

Las personas cristianas compartimos la conciencia de que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos¸ y que Dios ha inscrito en el mundo un dinamismo que el ser humano no debe ignorar. Desde nuestra fe, vivimos en la certeza de que Cristo ha asumido en sí toda la creación y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada criatura, rodeándolo todo con su cariño y penetrándolo con su luz (LS 221).

Por eso nuestras acciones en favor de la naturaleza, el aire puro, las aguas limpias, la tierra sana o la biodiversidad de plantas y animales como expresión de vida, están cimentadas en una espiritualidad universal y ecológica que reconoce el valor supremo de Dios sobre la humanidad, y el Amor de Dios por encima de todo límite. Creemos en un Dios Padre y en la Casa Común como una herencia familiar que hemos de cuidar como hermanos.

Por eso, y porque nos hizo libres, sigue resonando en nuestra conciencia la pregunta de Dios a Caín en el génesis: ¿Qué hiciste? ¡La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde el suelo (Gn 4,9-11).(LS70). Y es que nuestro horizonte es el de la fraternidad. La fraternidad viene como un proceso: «El reino de los cielos es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace un árbol » (Mt 13,31-32). LS97 «Levantad los ojos y mirad los campos, que ya están listos para la cosecha» (Jn 4,35).

Ese horizonte de fraternidad, que puede parecer utopía evangélica, es la fuerza que puede dar sentido a nuestro vivir diario, nuestra organización de lo común, nuestra economía, nuestra política, nuestra sociedad y nuestra historia. Una Humanidad creada para la Fraternidad.

Aunque a veces podamos hacer lecturas pesimistas del presente, reconocer nuestro pecado no nos impide vislumbrar propuestas y propósitos de la enmienda. Una enmienda de los caminos que no nos conducen a donde de verdad queremos ir, que es a la plenitud, a Dios.  Con el papa Francisco nos unimos a la esperanza que nos propician los profetas bíblicos: LS73 «¡Ay, mi Señor! Tú eres quien hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y tenso brazo. Nada es extraordinario para ti […] Y sacaste a tu pueblo Israel de Egipto con señales y prodigios »( Jr 32,17.21). El Señor es un Dios eterno, creador de la tierra hasta sus bordes, no se cansa ni fatiga. Es imposible escrutar su inteligencia. Al cansado da vigor, y al que no tiene fuerzas le acrecienta la energía » (Is 40,28b-29).

Danos tu Fuerza y tu Energía, que no caigamos en la tentación de la desesperanza, que organicemos la vida en esta Casa Común, como verdaderos hermanos y hermanas. Por la casa común, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

https://www.meridabadajoz.net/video-oracion-quinta-semana-de-cuaresma

La biodiversidad es vida, defenderla es cuidarnos

Seguimos con esa conversión a la casa común, la del Padre. La biodiversidad es un reto lleno de vida, de pluralidad, de belleza, de fuerza, de salud, de esperanza. Ponerla en peligro es “des-cuidarnos” y “des-cuidar” a los demás. Estamos a tiempo todo está interconectado y todos somos biodiversidad.

Por el respeto a la biodiversidad, te rogamos óyenos.

Video de oración y contemplación: Biodiversidad

armonia

Son inseparables vida y diversidad, somos biodiversidad, cuando dejamos de ser diversos morimos y desparecemos. La pluralidad de la vida es reflejo de la totalidad holística, de la unidad de la creación, de la fraternidad de la naturaleza,  de la dependencia vital, porque todos somos de todos. El clima, el agua, el suelo… y todo ser viviente que respira, que bebe y se moja, que se arraiga, vive y camina por los suelos y los cielos, todo ser forma parte de un proyecto lleno de sentido y de amor. Todos necesitamos de todos y todos estamos interconectados.

Nuestro planeta es biodiverso, es rico en la variedad de vida que se desarrolla en él: los genes, las especies y los ecosistemas. Los alimentos, las medicinas y otros productos derivan de organismos vivos. Pero como nos advierte el Papa Francisco, por nuestra culpa, “cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre.” (LS33). La actividad humana se hace “omnipresente”; provocamos “constantes desastres” en nuestra interacción con la naturaleza. Causamos daños no intencionados incluso cuando intentamos enmendar un problema. (LS34)

luz

No podemos seguir así con este modo de muerte, de agotamiento de vida, cada vez que desaparece una especie, herimos un ecosistema, estamos enfermando todos. Así lo estamos padeciendo hoy nosotros, pero lo llevan sufriendo hace siglos muchos otros más pobres y débiles.  Hoy necesitamos dimensionar las consecuencias intencionadas y no intencionadas de nuestros actos presentes y en el largo plazo, y valorar la naturaleza en todas sus manifestaciones. Somos agraciados en nuestra región por la riqueza de biodiversidad, seamos conscientes de ello.

cruz y luz

Como creyentes estamos llamados con urgencia a vivir nuestra fe, nuestro credo en Dios padre y creador, y en Cristo, alfa y omega, centro amoroso de esa creación. Los hacemos cuando recordamos como Dios “lo ordenó todo y fueron creados todos los seres, los fijó por siempre… y les dio una ley que no pasará (Sal148,5y6). Una ley de vida que nos compromete hasta los detalles más cuidadosos sobre todos los seres: “si ves caído en el camino el asno o el buey de tu hermano, no te desentenderás de ellos[…] Cuando encuentres en el camino un nido de ave en un árbol o sobre la tierra, y esté la madre echada sobre los pichones o sobre los huevos, no tomarás a la madre con los hijos» (Dt 22,4.6). El cuidado de los diverso y el respeto a la vida en todos sus niveles es la manifestación clara de nuestra fe en el Dios Padre y creador. Nuestro modo de reconocer que Dios “ama a todos los seres y no aborrece nada de lo que hizo, porque, si algo odiara, no lo habría creado» (Sb 11,24). Jesús, lo reconoció y lo vivió así, basta ver con qué naturalidad hablaba del Padre y su relación con las criaturas: «¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Pues bien, ninguno de ellos está olvidado ante Dios» (Lc 12,6). «Mirad las aves del cielo, que no siembran ni cosechan, y no tienen graneros. Pero el Padre celestial las alimenta» (Mt 6,26). Fieles a Cristo se nos pide el cuidado y respeto a la biodiversidad, hasta lo más pequeños seres.

luz de atardecer

Señor, ayúdanos a ayunar de una visión mercantilista y tecnológica de la realidad natural, donde nos consideramos señores de la vida y poderosos hasta la muerte de otros seres. Ayúdanos a entender que cada criatura, por insignificante que parezca, tiene una función y ninguna es superflua. Que Todo el universo es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. Que sepamos vivir en medio de la naturaleza de un modo agradecido y comunitario, que sepamos educar a nuestros hijos, niños y jóvenes, en la conciencia de la Madre Tierra como casa común, donde todo está conectado y que nada de este mundo, de esta vida diversa, nos resulte indiferente. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

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Por la degradación del suelo, Señor ten piedad

Esquilmar los suelos y el destierro de lo humano

 Cuántos desterrados hijos de Eva… No podemos seguir consintiendo una mirada economicista y mercantil de nuestra tierra y sus suelos. Hemos de echar a los mercaderes de este templo sagrado de la tierra que nos da vida y nos acoge como madre, de la que formamos parte y que necesitamos para vivir. Formamos parte de un proyecto integral de vida y de salud, todos estamos llamados a poseer la tierra, pero como peregrinos y como huéspedes, no como  dueños  ni amos faraónicos. Se alzarán contra nosotros en el día del juicio todos los que tuvieron que dejar su tierra, condenados por nuestra ansia ciega de riqueza sin sentido.

Por la Degradación de suelos.  Señor, ten piedad

Ante la degradación de la tierra

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Jose Moreno

Esquilmar la tierra, agotarla, es quedarnos sin fundamento, sin lugar, es desterrarnos. La humanidad desterrada está abocada a la muerte. El pueblo de Israel lo aprendió en el camino de la historia y entendió que la vida y la tierra no pueden separarse, que la tierra es para labrarla y para cuidarla en el amor y la generosidad, el levítico nos lo recuerda: “Cuando coseches la tierra, no llegues hasta la última orilla de tu campo, ni trates de aprovechar los restos de tu mies. No rebusques en la viña ni recojas los frutos caídos del huerto. Los dejarás para el pobre y el forastero» (Lv 19,9-10). No hace falta mucha exégesis. Se entiende perfectamente el mensaje, aunque no seamos agricultores. La biblia nos habla del descanso, para el hombre, para los animales, para la tierra, es algo propio de Dios y lo quiere también para sus criaturas sin distinción. Los dioses contemporáneos, los del mercado y el éxito, son contrarios, no quieren ni permiten el sueño y el descanso. Somos esclavos de dioses que nos hacen esclavizar la tierra y agotarla hasta la muerte.

El papa Francisco (LS71) nos recuerda, en el grito por un desarrollo sostenible, una reflexión tan bíblica y teológica como humana y natural:

“La ciencia y tecnología agrícola más avanzada socialmente, trabaja en la dirección de poner a punto una agricultura sostenible, un desarrollo rural sustentable, y la literatura científica y los medios de comunicación bien formados, nos ofrecen cantidad de razones lógicas para la conservación de los suelos, evitar la degradación de los mismos, y construir un futuro donde sea posible la vida en el planeta. El ser humano, biológicamente necesita de productos de la tierra para su supervivencia, y la tierra, en términos coloquiales, el suelo, en términos más técnicos, es un ente que se forma gradualmente poco a poco, necesita para su formación millones de años, pudiendo ser degradado en tan sólo unos pocos, si se acometen acciones como muchas de las que se han efectuado y efectúan en las últimas décadas o siglos de la historia. “

Nosotros Cristianos, tenemos razones que podemos recordar desde la Palabra del Señor, ella afirma [LS67]: «la tierra es del Señor » (Sal 24,1), a él pertenece « la tierra y cuanto hay en ella » (Dt 10,14).  Será bueno dejar resonar en nosotros esas palabras de Yaveh en el Levítico “La tierra no puede venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía, y vosotros sois forasteros y huéspedes en mi tierra» (Lv 25,23). Mirar la tierra como lo hacía Jesús de Nazaret es todo un reto,  el pájaro, los lirios, la semilla, la tierra…, que sólo con la parada, el silencio, la contemplación y la oración, como Él nos enseñó, podemos comprender y sentir. “

Oración

Señor, ayúdanos a ayunar de una cultura productivista y materialista. Que nuestra limosna sea en estos días, dar tiempo, darte tiempo, para que, desde la contemplación en la oración, nos interpeles y nos ilumines. Empújanos con tu espíritu a abrirnos a tu palabra, para descubrir que somos criaturas entre las criaturas, huéspedes en tu tierra, agraciados con un tesoro natural que no es propiedad privada de los individuos, ni de una generación, que nos pertenece a todos y todos pertenecemos a este proyecto esperanzado de cielo y tierra nueva. Haznos sentir que la Casa Común, esta Tierra, no la hemos creado nosotros, es la casa edificada por el Padre para todos, para todas, para acogernos y amarnos siempre. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Cuaresma y ecología: Por el acceso al agua potable… te rogamos, óyenos

Os hacemos llegar esta reflexión oración que hemos preparado en nuestra diócesis de Mérida-Badajoz

Preparada por la Delegación episcopal para el Ecumenismo y el Diálogo interreligioso

Oración reflexión (Vídeo)

Por el cuidado del acceso al agua. Te rogamos óyenos.

Agua y vida no son negociables. Es un bien donado y gratuito que pertenece a la dignidad de lo natural y de lo humano. Donde hay agua hay vida, donde hay vida se necesita el agua. Sin agua sólo hay muerte, defender el agua es apostar por la vida. Sería una locura llegar a la “guerra del agua”, hacer del mayor bien el mayor mal.

Oigamos el grito del agua:

“El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia,  […….]  ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible [….]. Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días.  [……] La diarrea y el cólera, que se relacionan con servicios higiénicos y provisión de agua inadecuados, son un factor significativo de sufrimiento y de mortalidad infantil. Las aguas subterráneas en muchos lugares están amenazadas por la contaminación que producen algunas actividades extractivas, agrícolas e industriales, sobre todo en países donde no hay una reglamentación y controles suficientes. No pensemos solamente en los vertidos de las fábricas. Los detergentes y productos químicos que utiliza la población en muchos lugares del mundo siguen derramándose en ríos, lagos y mares”. LS28-29

Ante este desastre y amenaza se da una gran tentación:

Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado………  se advierte un derroche de agua no sólo en países desarrollados ….. ….., porque no hay conciencia de la gravedad de estas conductas en un contexto de gran inequidad”. LS30

Qué lejos esta situación de la armonía para la que fuimos creados, nuestro Dios es el Dios de los pequeños y de los grandes, envía la lluvia el agua para todos, buenos y malos. Nos da el agua para la vida, para la fecundidad, para la tierra, para la alabanza, para la belleza, para la salud…para cuidarla y protegerla. Y nos avisa, en Jesús, del peligro de corromperla, mercantilizarla, de esclavizar con ella, de someter, de amenazar de muerte, de violencia y guerra, de hacer de ella un elemento de poder: «Los poderosos de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. Que no sea así entre vosotros, sino que el que quiera ser grande sea el servidor» (Mt 20,25-26). LS82.  Nos ilumina el encuentro de Jesús con la samaritana. Cuando el agua se desconecta de la vida se convierte en tensión entre judíos y samaritanos, se hace problema político, económico, social, pero cuando se descubre el agua de la vida, entonces es lugar de comunión de encuentro, de esperanza, de luz y de vida. El agua es para la vida. Para comunicarla, compartirla.

Señor, ayúdanos a saber ayunar de vivir despreocupados del problema del agua porque nosotros tenemos suficiente y potable. Ayúdanos a comprender junto a la Samaritana que el agua es de la vida y para la vida, a saber orar cada día desde ella, agradecidos y agradeciendo todo el agua que tenemos en nuestra tierra querida y en nuestra región. Que nuestra limosna sea en estos días dedicar tiempo a informarnos bien sobre las causas y consecuencias en el día a día, del no acceso a agua potable que sufre la mayoría de las personas de este mundo, aunque nos parezca increíble. Concienciarnos y concienciar a nuestros niños y nuestros jóvenes de la tarea de este don tan universal como gratuito, tan unido a la vida y a la dignidad de las personas. Que nuestro ser bautizados en el agua de la vida, nos ayude a comprometernos para que el agua limpia y sana sea un derecho universal de cada persona, y que lo sea inviolable.

Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

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La parábola del voluntario… en tiempos de dificultad

 

 Me llega un vídeo de mi amigo Paco, apóstol de niños y de compromiso cristiano en el ámbito del voluntariado. De una forma muy sencilla nos habla de la mayor tentación que tenemos en este mundo y más en este tiempo de pandemia: acedia le llama el papa. Pero para entendernos con su explicación, la tentación a dormirnos, acomodarnos, a entrar en la indiferencia y ser cristianos “nini”. Pero si la sal se vuelve sosa, si nos dormimos…entonces seremos con las jóvenes necias… pero eso es otra párabola.  Oigamos a este amigo y su confesión vital de sembrador.

A SEMBRAR… no te duermas¡¡¡

El vídeo de Paco

familia cobos

Este vídeo surgió por la petición de unos amigos para una actividad pastoral en su colegio, con chicos y chicas de todas las edades. Se trataba de manifestar el porqué, mis motivaciones, del compromiso creyente, social, … para promover entre ell@s la implicación en tareas, acciones, organizaciones,… pero también actitudes, en favor de los demás.

Al intentar responder a esta pregunta surgieron otros pasajes del Evangelio, “Lo que hicisteis con estos … conmigo lo hicisteis”, “Dadles vosotros de comer…”, “Bienaventurados…”, ¡Son tantas las llamadas que descubrimos al compromiso, a la generosidad, la misericordia, la entrega,…!

 También una respuesta más simple, al estilo de Pablo Milanés… “Te quiero porque te quiero”, es que no me sale otra cosa, es lo que llevo en las entrañas. A sabiendas de que retorcía un poco el mensaje original de esta parábola de “El Sembrador”, me pareció muy gráfica para expresar una parte de lo que siento para meterme “en faena”:

 Por una parte, RESPONSABILIDAD, tenemos que hacer lo que nos toca hacer, no se vale quedarse en la cama, pasar de todo, que no me importe la vida de los demás, del mundo, de los pobres, del planeta…

Por otra, la CONFIANZA, no todo depende de mí, no puedo asegurar el fruto, ni siquiera esta tarea es mía, toda mía, sólo mía, … Confío y me apoyo en la acción de tant@s otros, creyentes o no, que enriquecen, complementan o, incluso, reparan lo que yo pueda hacer; confío y me apoyo en que la tarea es de Dios, y Él hace grande lo pequeño, se vale de lo imperfecto; vivimos la entrega y el servicio con humidad: “Pobres siervos somos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”.

 Y la ESPERANZA que, a decir verdad, pasados tantos años, no es ciega; aunque dejamos en manos de Dios nuestra siembra, sin esperar frutos, la experiencia nos ha mostrado cómo nuestras pequeñas semillas han dado fruto, en personas, pueblos, barrios, … en la mentalidad de la sociedad, y también en el transcurso de nuestra historia.

Francisco

Faltó, en la exposición, un aspecto muy importante (que me subrayó con mucha razón Serafina, ya tarde). Nuestro compromiso, nuestra tarea en favor de otros, nuestra tarea educativa y evangelizadora… también nos cambia a nosotr@s, nos educa, nos evangeliza, nos hace crecer y nos hace mejores personas.

Recibimos, muy a menudo, mucho más de lo que damos. Así es que, arriba, salid de la cama, despertad, … y ¡A SEMBRAR! que hay mucha mies, pero también much@s brazos generosos construyendo un mundo mejor, el Reino.

Enlace video:

https://youtu.be/8JZMn29CWnY

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Por el cuidado del clima (Cuaresma y ecología 1)

POR LA CASA COMÚN.  (Cuaresma, conversión hacia la ecología integral)Por el cuidado del clima. Te rogamos óyenos.

https://www.facebook.com/1566593959/videos/10224756398608438/

Respirar o no respirar no es una cuestión opcional, se trata de vida o de muerte, y tiene que ver directamente con el clima. El cambio climático “es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafía actuales para la humanidad.”  Este problema es nuestro problema, no podemos dejarlo en manos de poderosos y gerentes económicos, porque los que tienen más recursos o poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas. Sabemos que son millones y millones de seres humanos los que sufren y mueren bajo el grito de la naturaleza en la herida del cambio climático. Faltan reacciones eficaces y sinceras ante este mal, se ha perdido el sentido de responsabilidad moral ante esta herida y sus dolores de muerte y pobreza. El dolor del clima es un signo de agonía y de gravedad moral.

Nosotros, como ciudadanos y creyentes, no podemos ocultar nuestras cabezas bajo las alas, acabamos de recibir la ceniza del cambio, del deseo de escuchar la palabra de Dios. El fue el que fundó la tierra, el que vio todo lo que había hecho y manifestó que era muy bueno. Con generosidad y amor nos dio poder para dominar la tierra, pero con el encargo de labrarla y cuidarla. Nos llamó a ser responsables de la naturaleza y con ella del clima.

El padre y creador de todo nos dio sabiduría para adaptarnos a todos los climas y poder vivir y gozar con la bondad y fecundidad de cada uno de ellos, haciendo de la naturaleza un lugar plural, diverso, rico, amplio… El hombre engreído, quiso hacerse dios sin Dios, y creyó que podía hacer lo que quisiera con los climas, y ponerse por encima de ellos sin respeto. Así generó desequilibrio y destrucción, sobre todo para los más pobres y débiles del mundo.

Pero Jesús nos mostró el camino de la fraternidad y recuperó la clave de la armonía en la relación cosmos, hombre y Dios.  En él encontramos las claves de lo sencillo y de lo bondadoso, el camino del buen vivir que respeta y convive siendo parte de la naturaleza, como un proyecto querido y amado por Dios que hace salir su sol, su lluvia, su frio, su calor… sobre buenos y malos, con una generosidad sin límites. Él nos abrió camino de la fe que para las tempestades y encauza los vientos desordenados que destruyen lo humano. Él nos enseñó el camino de la austeridad, de la sobriedad, del compartir como lugar de vida y novedad.

Hoy se nos pide a nosotros recuperar el clima, respetarlo, convertirnos para reconciliar todo en el espíritu de la bondad natural y el bien de todos los hombres. No podemos seguir colaborando con el calentamiento global del planeta, atacando la casa común.

Señor, ayúdanos a ayunar de vivir frente al clima, de saber adecuarnos de un modo natural y sencillo al calor y al frío, sin pretender dominar sino encauzar. Que nuestra limosna sea en estos días saber abrigarnos naturalmente en invierno y refrescarnos con medidas naturales en el verano. Que sepamos crear climas, temperaturas naturales y cuidados en nuestro entorno familiar, laboral, lúdico, acordes con un planteamiento ecológico y de vida.  Que sepamos compartir la energía con los más pobres de la tierra y no seamos depredadores de lo universal. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

 

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