En el aniversario de Manolo, mi compañero

Un buen pastor no se olvida

El pueblo no quiere olvidar. Olivos sembrados en memoria de Manolo Calvino López-Torrado compañero sacerdote que pasó en Oliva sus últimos años de ministerio sacerdotal, hasta que le llegó la muerte inesperada para todos. La verdad que he necesitado dejar pasar el tiempo, un año, hacer duelo reflexivo y creyente, para escribir estas palabras sobre los sacerdotes a la luz de la vida de Manolo Calvino. Los que formábamos parte del mismo curso siempre hemos estado cercanos, basta mirarnos o sonreírnos ante una palabra o un gesto y ya estaba todo dicho, por eso cada vez que nos reuníamos era una verdadera fiesta. Y eso siento que es la primera clave con la que vivió su sacerdocio, no tenía en su corazón la búsqueda de una notoriedad  personalista, sí el deseo profundo de ser fecundo y de serlo en medio de la fraternidad vivida con todos sus compañeros, abierto y plural, conviviente con todos, teniendo claro que en el horizonte había de estar el pueblo, la gente y el evangelio de Dios Padre, por eso lo importante como él decía  era tirar para adelante, poniendo la mirada en Jesús de Nazaret. Con su vida sacerdotal nos mostró que lo más importante es la comunión y la misión compartida a favor del pueblo y sus gentes, cada uno con sus dones y cualidades. Él sabía muy bien reconocer virtudes y capacidades de los compañeros y de los laicos que le rodeaban.

En su especialidad estaba la sencillez, saber ser sencillo y natural no es nada fácil. Nos mostró con mucha delicadeza que nunca debemos olvidar quienes somos y de dónde venimos, en nuestro caso del mundo rural, de familias muy sencillas y dignas, somos unos más del pueblo, entre la gente. Tenía claro este compañero que el horizonte era estar a la altura de los más sencillos de los pueblos para que todos pudieran tener acceso fácil a nosotros y tomarnos sus vidas y sus problemas como propios, que pudieran sentir realmente que somos familia de todos.

Junto a la sencillez nos mostró lo que es la verdadera laboriosidad y tarea del ministerio sacerdotal, trabajo a tope, siempre con mil cosas por hacer, creativo, sabiendo involucrar a cientos de feligreses, fueran del teatro, de la carpintería, profesores, madres de familia, agricultores, ganaderos, aficionados a los animales y las mascotas… no había terreno personal al que no supiera llegar en un trabajo sin fin, desde la madrugada hasta al anochecer. Laboriosidad que pasaba por su formación para poder decir palabras de aliento y de ánimo, en sus predicaciones, en su acompañamiento a grupos, movimientos.

Pero faltaría a lo esencial sino gritara que todo esto Manolo lo hizo enraizado en Jesucristo, en su evangelio y en su amor hacia él. Siempre vivió con ilusión la encarnación en el terruño, se las apañó para traer injertos de olivo de Jerusalén, para él eso era un signo de su deseo de estar unido a Cristo, tanto en su pasión como en su resurrección. Por eso hoy me emociono y necesito escribir de él, se han sembrado una quincena de olivos de aquellos que él soñaba y deseaba al costado del santuario de la virgen de Gracia. Perdóname Manolo, pero tenía que escribir de ti, lo necesitaba.

José Moreno Losada.

El libro vivo de un cocinero de Dios

“Dime cómo comes -cómo cocinas- y te diré quién eres…”

Libro

Dime cómo comes, o mejor cómo cocinas, con quién, para quién, cuándo, dónde… y me estarás diciendo casi todo de ti. Teólogos de prestigio se atreven a decir que a Jesús lo mataron por su modo de comer, se refieren a que el comer y el modo de vivir estaban tan estrechamente relacionados que, de alguna manera, El se dijo a los demás en algo tan sencillo como su relación mediada a través de la mesa, de la comida. El evangelio está plagado de gestos y palabras de Jesús que lo definen, como divino y humano, desde la comida, la mesa, los comensales, incluso hace de cocinero ya resucitado. Hasta el sacramento central de su memoria quedó sellado en un trozo de pan y en un poco de vino, alrededor de una mesa de amor y familia.  Traigo este dato a colación, ante esta obra del amigo y del hermano, porque para mí Manolo Méndez se desnuda y se define en este libro que de alguna manera es sacramento y síntesis de su ser y su hacer personal. Permitidme que me explique.

Nuestro encuentro y la mesa

Pueblo

¿De qué conozco yo a Manolo? Recuerdo que hace bastantes años, con los jóvenes estudiantes de la acción católica íbamos al colegio de los salesianos en Puebla de la Calzada a celebrar encuentros, convivencias regionales de formación y programación. Nos juntábamos decenas, alguna vez centena, de estudiantes y el donativo que dábamos, que no precio, era asequible a sus jóvenes bolsillos, organizando nosotros todo lo que se refería a la comida. Me llamaba la atención que, en la mañana, cuando íbamos a desayunar, alguien que no conocíamos había preparado todas las mesas, y dispuesto todo para el desayuno, a veces con dulces regalados. Le pregunté al encargado quién era esa persona y me comentó que era un señor del pueblo, que lo hacia de voluntad, lo tenía como compromiso personal en su vida creyente. Se había comprometido a trabajar y favorecer a los jóvenes para que nos les faltara la ayuda y la alegría, fiel al carisma de don Bosco. Estaba atento a los encuentros y convivencias y siempre se hacía presente de un modo anónimo y gratuito a través de la cocina y la mesa. Me interesé por conocerlo y un día vino a vernos y ahí descubrí su corazón. Se dispuso, cuando quisiéramos, a hacer migas y una buena paella para todos, y al día siguiente las estaba haciendo. A los dos días se estaba ofreciendo para ayudarnos como hermano cocinero cuando hiciera falta, y al poco tiempo hizo cuadrar sus vacaciones, de su trabajo como repartidor de pollos por toda Extremadura, con nuestro tiempo -ocho días- de jornadas de formación en la Garganta de Cuartos, en Losar de la Vera, para servirnos como un hermano y un padre, junto a su esposa Loly, siendo los dos un solo corazón. Todo ello realizado con un espíritu de alegría y de entrega impresionante, durmiendo en los suelos y trabajando sin horas. A partir de ahí hemos tenido una relación de verdadera fraternidad apostólica y humana, de unión tan fuerte como la sangre.  En su quehacer descubrí una dimensión sacramental de la Eucaristía de un modo único: “Cogió el pan lo partió y nos lo dio a comer… con su vida, su entrega, su carácter, su disponibilidad, su generosidad…”. Por eso, cuando me he puesto a leer su trabajo, he tenido que descalzarme, como Moisés, ante la zarza ardiendo, porque sé que lo que estoy pisando es terreno sagrado. Estas recetas de cocina son un sacramento de vida y de generaciones realizadas con la historia de un pueblo, de unas gentes, que han sabido vivir y morir cada día, sabiendo ser para los demás y cuidando de verdad a los que los necesitaban. Pero vayamos por partes y permitidme la licencia de acudir a la mirada evangélica para este prólogo, porque si no lo hiciera os engañaría a todos y no os mostraría el corazón tan humano y divino de este “poblanchino auténtico”, tan hijo de su madre como de la Inmaculada y de María Auxiliadora,¡ feliz rama que al tronco sale!

“Dichosos los humildes y los sencillos”

libro

A veces, en estos tiempos que corren, se presenta la cocina como algo sofisticado y de una altura compleja. En esas dinámicas iniciamos a nuestros pequeños, como si la cocina fuera un lugar para ser grandes e importantes. Nada más lejos de estas recetas y de este cocinero.  Como se podrá comprobar nuestro Manolo cocina desde la mayor sencillez y la mejor humildad. No se considera autor de nada, sino receptor entrañable de lo que ha recibido de tantos, no se presenta como maestro sino como discípulo. Lo hace desde la gente más sencilla y amable que le ha rodeado, como su madre y sus mayores, alabando y admirando su creatividad y eficacia usando lo más cercano y asequible a cualquier persona. Esconden sus recetas un canto a la creación y a la naturaleza, como hermana y como madre. En estos tiempos en que hasta el papa grita pidiendo una ecología integral aquí se nos presenta un modo de cocinar y de comer que es de una ecología sana y equilibrada, de un respeto y veneración real por toda la naturaleza y por la relación armoniosa y cuidada de todo lo creado.  Personas humildes y sencillas que desde la cocina preparan la mesa para todos sin exclusión, al alcance de cualquiera para que nadie se quede con hambre.

“Multiplicando los panes y los peces”

Manolo

Jesús multiplicó los panes y lo peces al ver a la muchedumbre cansada, sintió compasión. Hay quien se atreve a decir que hoy no se hacen milagros de este tipo y les cuesta creer en el evangelio, yo no puedo afirmar eso, porque yo he visto a Manolo, junto a Loli, hacer milagros de este tipo de Jesús en el evangelio cada vez que ha hecho falta. Sí, no lo digo como parábola, lo expreso como confesión de fe. Creo que de esto no soy yo el único testigo, lo sabe mi parroquia, los jóvenes estudiantes católicos, los profesionales cristianos, sus amigos, su pueblo…cuántas veces ha multiplicado migas, arroz, carne… lo que ha hecho falta para que todo el pueblo comiera, los que venían de fuera y para que los donativos llegaran a los que más lo necesitaban. Creo que cuando lo nombraron “Poblanchino del año”, una de las razones era que su cocina y sus comidas eran de milagro. Lo ha hecho en colaboración con todo el que se lo pidiera, sólo faltaba que lo hicieran de buena voluntad y con rectitud de intención. La cocina y la mesa ha de ser plural y diversa, donde quepan todos, especialmente los más sencillos y los más pobres.

“El pan nuestro de cada día”

Muchas veces se muestra la cocina desde platos especiales y extraordinarios, cocina de ocasión. Lo difícil, como decía mi madre, era pensar que poner cada día, cómo hacerlo y que no resultara monótono a la vez que fuera viable para nuestra economía justa y pequeña.

grupo

El libro que nos ha propiciado nuestro autor, es de la cocina de lo diario con creatividad y novedad. Lo decía el filósofo, lo creativo no es enamorarse de muchas mujeres e ir cambiando de pareja, sino saber amar con novedad cada día a la misma persona. Así es Manolo, te puede sorprender cada día sin salirse de madre. Nosotros lo hemos comprobado en muchas de nuestras convivencias y estancias largas, cómo se puede cocinar cada día algo nuevo, sin tirar nada del día anterior, transformando e ilusionando lo nuevo con lo viejo. Manolo es cocinero de cada día, de la calle, del encuentro, de la fiesta, de la rutina, del ahorro y del buen sabor, de lo sorprendente en lo sencillo.  Y si al pan de cada día, le pones un aperitivo lleno de caricia, resulta que la simple morcilla se convierte en el mejor homenaje. Cuantas veces nos ha hecho exclamar desde el trozo de pan untado: ”bocato di cardinale”.

“Tomad y comed…”

Eucaristia

El hacer de comer tiene que ver inexorablemente con la fraternidad y la entrega. Yo no puedo separarlo de ninguna manera de la maternidad y la paternidad, ahora ya sin padres lo siento en mis hermanos. Pero hoy proclamo que, en Manolo, junto a su esposa, he visto lo que es desgastarse en preparar para los demás y sólo sentarse a la mesa cuando todos los demás están servidos y encima considerar que lo que se está haciendo no tiene ninguna importancia, que “han hecho lo que tenían que hacer”. Considero que esta espiritualidad y esta emoción solo es posible mediada por la paternidad y la maternidad, que en este matrimonio están fundidas al cien por cien, los dos son madres y los dos son padres, es curioso cómo funciona esa casa, con sus tres hijas. La casa abierta, la mesa extensible, la vida pasa por la mesa y la mesa está al servicio de la fraternidad. Aquí los primos, los tíos, los vecinos entran con propiedad, con nombre e historia, se les juzga poco y se les ama mucho, y casi todo se les dice en el ámbito de la mesa y el pan compartido. El mayor gozo de esta familia esta en hacer verdad el sacramento de la mesa, invitar a comer juntos, donde no hay mío ni tuyo, donde la generosidad se hace tan grande que nadie está excluido. Yo me he sentido parte siempre de su familia, sus parientes, sus amigos… Lo curioso es que, participando en nuestros encuentros de jóvenes, profesionales, parroquiales, al final con su hacer silencioso y esa actitud generan familia y se hacen nudo fuerte sin darse importancia alguna. Ahora cuando lo han pasado mal con el covid19, especialmente él, se hizo una cadena de oración de cientos y miles de personas. La mesa había generado una multitud de familiaridad sin límites. Una mesa que se da es una mesa que se une.

“Hagamos una fiesta… porque este hijo ha vuelto”

presentacion

La simbología de la sal, como la del vino y el pan, siempre me ha resultado muy agradable y sugerente. Igualmente, la del ternero cebado, dicho sea de paso. La sal da el sabor y se deshace dándolo, el vino da alegría desde la uva pisada, el pan desde el trigo molido… se deshacen para dar sabor, alegrar, alimentar, celebrar. La cocina de Manolo, sus recetas, pero sobre todo su quehacer ha estado siempre ligado a esas funciones generadoras de vida y positividad. Busca con su cocina ayudar a saborear la vida, se trata de algo mucho más allá del puro placer de un gusto al paladar, se dirige a la satisfacción, a la contemplación de lo sencillo que se puede hacer manjar en un momento oportuno. Mira la regeneración de las fuerzas, para recuperar el ánimo que se debilita en el trabajo, en la reflexión, en el caminar… volver a ser nosotros tras un desgaste, lo que nos serena y agrada. Y el gozo de compartirlo, de sorprender, de innovar, de agradar, de reconocer, de unir… esta alegría del comer tiene que ver mucho más con paz, reconciliación, plenitud…que con la hartura. Por eso, el tesoro de la cocina de Manolo es que siempre se ha puesto al servicio de la celebración, para proclamar el triunfo, para ahogar las penas, para subrayar la vida, los años, los trabajos, las fechas señaladas, la fe, la hermandad, el encuentro, las causas solidarias y fraternas, celebrar la vida. Qué unida tu cocina a la liturgia, tanto de lo secular como de lo religioso. En la mesa preparada por ti, se une lo profano y lo sagrado en el mismo pan y en el mismo vino. Contigo se hace verdad ese dicho “de la misa a la mesa”.  Siempre para celebrar, hasta la comida más sencilla de cualquier día, en que no tenemos casi nada para comer y lo hacemos con remiendos y sobras, de una generosidad que nos sobrepasa.

“El río, el huerto, el campo, el corral, la matanza, los caldos, las salsas…”

familia

No me canso de decir, algo que descubrí en el corazón, que lo que dice el evangelio no es verdad porque lo diga el evangelio, sino que el evangelio lo dice porque es verdad. Leyendo todas las recetas que nos ha preparado Manolo, lo vuelvo a sentir. Me imagino a Cristo en el lago, en el rio, en el huerto, entre la naturaleza campestre, en las matanzas de los vecinos, tomando el caldo, mojando en la salsa… es tan real, tan verdadero. La cocina y la mesa pueden hacer de un momento algo singular y único. La conexión con la naturaleza, con los demás, con Dios se da totalmente. Hay un modo de cocinar y comer en fraternidad con lo natural, desde el agradecimiento total, lo que está ahí para nosotros en la naturaleza, elaborado con nuestro trabajo, pero recibido gratuitamente. Cuando hay ese agradecimiento, como decía Santa Teresa, Dios anda entre los pucheros. Pero si además es compartido con todos, especialmente con los que más lo necesitan, entonces la comida es gloria, porque se hace fraternidad, y lo amado se hará vida eterna. Sí, cada vez que lo hicimos con uno de los más humildes hermanos, lo estábamos haciendo con el mismo Dios creador de todo. Y cuando hacemos de la cocina servicio con mirada trascendente, entregándonos a los demás, entonces nos consagramos, nos hacemos verdaderos sacerdotes, que servimos la vida y la llenamos de sabor y emoción generosa. Claro estas cosas no las saben los sabios ni entendidos, ni los master chefs de turno, esto como decía el Maestro de Nazaret, sólo lo saben los sencillos y los humildes, como este “poblanchino auténtico”. Gracias por tu libro Manuel Méndez, poblanchino auténtico.

Palabras de Manolo, autor

Profesionales Extremeños con Laudato si

Comunicado profesionales de Extremadura con motivo de la semana Laudato si

Laudato Si’ o “nada de lo humano me es ajeno”

Laudato Si’

“Profesionales de muy distintos ramos de Extremadura manifiestan conjuntamente su apoyo y compromiso por el planteamiento de la Laudato si y sus siete objetivos en conexión con los ODS, objetivos de desarrollo sostenible”

“Nada de lo humano nos es ajeno. Y resulta que la deriva que toman las inquietudes de una Iglesia capitaneada por este Papa es profundamente humana”

“Nosotros, desde nuestro ser y hacer como profesionales en distintos ámbitos (salud, educación, empresa…), nos alegramos de estas iniciativas en la Iglesia Católica y apoyaremos su puesta en marcha personal, familiar, profesional y comunitariamente, como creyentes y como ciudadanos comprometidos”

Con estas palabras demostraba el autor Terencio que desde la Roma clásica, se sabe que el alcance de lo que afecta a las personas es mucho más de lo que parece a simple vista. A partir de la antigua contraposición social versus natural, cultural versus ambiental, las nuevas relaciones que estamos llamados a cultivar con el planeta (nuestra única casa) parece que se dibujan más como un entramado que como una bidireccionalidad. Y la ecología, entonces, ahora, adquiere una nueva dimensión. Podríamos decir que la ecología ya no es lo que era… o mejor: ahora tenemos que entenderla como lo que siempre fue.

Es curioso que a esta corrienteque en los contextos occidentales parece encabezar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Asamblea de las Naciones Unidas, muchas iniciativas suman desde inquietudes y sensibilidades diferentes. De todas ellas, es particularmente relevante la liderada por el Papa Francisco y su encíclica Laudato Si’.

Este documento se escribe y se hace público en mayo de 2015, y es el primero en la historia de los textos pontificios que aborda explícitamente la problemática medioambiental como cuestión moral. Es decir, arrastra a los creyentes de una de las religiones más significativas de la humanidad a un espacio donde la cuestión ecológica deja de ser meramente política (o civilmente política, si se quiere) para integrarla en el corpus de la doctrina católica. Lo ecológico es una cuestión de Dios. Del Dios cristiano y de aquellos que manifiestan seguirle y vivir de acuerdo a sus preceptos.

No es algo que nazca de la nada. Francisco ha recogido en esta encíclica la tradición de milenios de enseñanza católica y la ha aplicado al contexto de crisis y emergencia climática (y universal) actual. Una crisis que se lleva por delante, sobre todo, a los más pobres.

Por eso, la ecología de Francisco engloba los aspectos no solo ambientales, sino también económicos, culturales y de la vida cotidiana. Y esta visión global, holística, de lo ecológico lleva al Movimiento Católico Mundial por el Clima a celebrar próximamente (16-24 mayo) la Semana Laudato Si’, en colaboración con unas 150 organizaciones católicas de muy diversos perfiles.

Francisco auspicia este evento desde el Dicasterio (o Ministerio vaticano) para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Es un gran paso hacia esa conversión ecológica a la que nos invita el pontífice y en esta semana se concretarán medidas para caminar en este sentido.

Objetivos Laudato si'

Como adelanto, la plataforma de Acción Laudato Si’, que está poniéndose en marcha, y la Comisión Vaticana COVID-19 han propuesto unos Objetivos Laudato Si’ y un proceso de siete años orientado a la ecología integral, donde se irán sumando e imbricando diferentes instancias: desde las familias hasta órdenes religiosas, pasando por universidades, parroquias, etc.

Si los ODS marcan una serie de desafíos (17) que se espera ir consiguiendo a medida que se alcancen una serie de metas intermedias, con esta misma filosofía de integración y transversalidad, se plantean los OSL, Objetivos Laudato Si’, en número de 7.

Es interesante que integran esa idea que los ODS dibujaron (desarrollo sostenible como medio para una justicia distributiva universal y una mejora de la calidad de vida de todos) enraizándolos en la tradición bíblica e inspirándolos en la Doctrina Social de la Iglesia.

Llama la atención que estos siete ejes tengan su inicio en la sostenibilidad hacia y para la naturaleza (lo que Francisco señala como el clamor de la Tierra), la casa común; pero integra la lucha contra la injusticia y la defensa de los vulnerables y los olvidados (el clamor de los pobres), la economía o la educación. Y completa el recorrido como lo empezó, haciendo énfasis y enfocando la dimensión trascendente de esta visión de la realidad. Por eso, los Objetivos Laudato Si’ hablan también de adoptar un estilo de vida sencillo (sobrio, en el sentido más cristiano de la palabra y de la tradición) y una espiritualidad ecológica, donde la vivencia celebrativa de la religión (oraciones, liturgias, etc) se centre en la imagen del Dios de la Creación.

Nada de lo humano nos es ajeno. Y resulta que la deriva que toman las inquietudes de una Iglesia capitaneada por este Papa es profundamente humana. Nos recuerda mucho a aquellas palabras de la Gaudium et Spes “Las alegrías y las esperanzas, los gozos y las angustias de los hombres son (…) los de la Iglesia”.

Nosotros, desde nuestro ser y hacer como profesionales en distintos ámbitos (salud, educación, empresa…), nos alegramos de estas iniciativas en la Iglesia Católica y apoyaremos su puesta en marcha personal, familiar, profesional y comunitariamente, como creyentes y como ciudadanos comprometidos. La crisis climática que vivimos, de la que la covid es tan solo una consecuencia, es profundamente humana. Ojalá los Objetivos Laudato Si’ sirvan para dejar un mundo mejor a nuestros hijos y unos hijos mejores a nuestro mundo.

Trinidad Ruiz Téllez 08797681C, Farmacéutica
Jesús Sánchez Martín 80075129P, Ingeniero Químico

Juan Carlos Alía Gallego 33974676L, Ecólogo,
José Blanco Salas 08829814E, Biólogo
Ana Belén Bravo Caballero 07047854, Periodista
Jesús Cordero Muñoz 080044309P, Geógrafo
Luis Espejo Antúnez 08865301C, Fisioterapeuta
Carmen Fernández González 29742040G, Química
María Peligros Folgado Cordovés 0879604B, Enfermera
María Victoria Gil Alvarez 33971088L, Química
Rafael Alejo González 08802412J, Filólogo
Vicente Pablo Guerrero Bote, 33972471E, Documentalista
Pedro Gutierrez Domínguez 09200875R, Músico
José Moreno Losada 08783040B, Teólogo
Jose María Monteagudo Cebrián 08784977N, Empresario
José Ortíz Jimenez, 08848184S, Profesor
Juana María Pavo Rojo 532644291V Técnica en Actividades Socioculturales,
Francisco Manuel Pedraja Chaparro, 08785272P, Economista
Ismael Pérez Franco 09209971N, Economista
María Gracia Ramiro Barroso 08874434E, Directora de Residencia de Mayores
Ana Beatriz Rodriguez Moratinos 08804122K, Bióloga
Jesús Salas Martínez 08795508D, Cirujano
María José Toledo Serrano 52359157W, Uróloga
Francisco Zamora Polo 08836562P, Ingeniero Industrial

“Laudato si 2021” Clausura de la semana

Hemos orado, celebrado, vivido, sentido, amado, cantado, bailado, pensado, gritado… laudato si. Queremos y apostamos por una ecología integral, nos sumamos al llamado del Papa Francisco y nos comprometemos en el deseo de una humanidad fraterna que sabe cuidar de la casa común.

“Laudato si para niños y mayores” (La clausura de la semana)

Niños Laudato

Hoy clausuramos la semana Laudato Si 2021 en nuestra diócesis de Mérida-Badajoz. Hemos celebrado cómo las cosas pueden y deben cambiar en nuestra casa común, como  dice el Papa.

En nuestra Iglesia diocesana  hemos comenzado a sembrar estos sentimientos de evangelio de la creación, de deseo de que las cosas cambien para que todos tengamos vida abundante y verdadera. Lo hemos hecho desde nuestra tierra y pueblo extremeño donde tantas riquezas tenemos y tantas razones para alabar al Señor y para comprometernos en seguir cuidando nuestra naturaleza y nuestra comunidad humana y cristiana.

Han sido celebraciones graciosas y agraciadas

– https://www.facebook.com/1566593959/videos/10225391870054827/,-

llenas de vida y de luz, de canción y ritmo, de profundidad y oración: Eucaristía, recogida de basura en las calles, jóvenes en los parques explicando el mensaje laudato si, en algunos institutos, colegios, en las catequesis, en la marcha laudato en la ciudad, en las eucaristías de parroquias del mundo rural, vigilia de Pentecostés, manifiestos públicos en prensa…pequeños eventos y celebraciones, realizadas con un gran corazón, pero sobre todo con mucha sencillez. Ha habido quien ha estudiado la encíclica, se ha hecho animador laudato si, y en su proyecto de curso ha querido poner en frases muy sencillas mensajes centrales de la encíclica para todos los públicos, niños y mayores, padres, profesionales, y ha presentado diez frases con iluminación de fotografías realizadas en nuestra tierra, con nuestras gentes. De ahí este pequeño vídeo lleno de luz y de evangelio para el pueblo. Os invitamos a contemplarlo y orarlo. Lo ponemos a vuestra disposición, ahí nuestro mensaje y nuestros pequeños pasos en la dirección de una ecología integral de cuño evangélico y humano.

Nuestros pequeños mensajes:

1.- La tierra y la naturaleza grita de dolor: “escúchala”.

2.- No hagamos de nuestro planeta un basurero.

3.- La contaminación echa de la tierra y de la casa

4.- El agua es de todos, respétala.

5.- Otro estilo de vida: “Se puede vivir más con menos”

6.- El dinero o la vida: elige la vida. Ama.

7.- ¡Reutiliza y recicla!

8.- Cuídate y cuida a los demás.

9.- La educación de calidad un derecho universal.

10.- Escucha a Dios y el mundo se salvará, será más feliz.

video clausura semana laudato si

Clausura Semana Laudato

“Semana Laudato Si” (16-24 Mayo)

Todos despiertos en la “semana Laudato Si”

descarga

Del 16 al 24 de mayo de 2021, personas católicas de todo el mundo participarán en la denominada “Semana Laudato Si´2021”. Durante esta semana se busca informar, dialogar, promover y actuar en favor de nuestra hermana la Madre Tierra: la Casa Común, uniéndonos al canto del S. Francisco de Asís. Es un evento global auspiciado por el Vaticano desde su Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y promovido por el Movimiento Católico Mundial por el Clima en colaboración con alrededor de 150 organizaciones católicas.

La Semana LS2021 permitirá celebrar universalmente  los  progresos que la Iglesia está realizando en el camino de conversión ecológica y  concretar un plan  de actuación. Sabemos que queda mucho por hacer, pero nos alegramos y celebramos los pasos que hemos dado hasta ahora, y miramos al futuro con esperanza. Se está preparando una amplia gama de talleres, formaciones y eventos que pueden ayudarnos a explorar estos temas, y está accesibles sencillamente entrando en la web oficial https://laudatosiweek.org/es/ o siguiendo los hastag #LaudatoSi6,  #SemanaLaudatoSi. Como ejemplo, señalamos algunos que son significativos:

Los días 17 al 20 de Mayo, serán retransmitidas desde las RRSS del Movimiento Católico Mundial por el Clima, a las 19 h charlas y encuentros muy interesantes. Especialmente emotivo será el del Jueves  “Encuentro de oración y envío de católicos misioneros para ir a anunciar el Evangelio de la Creación a todos los rincones del planeta” al que os animamos a asistir por internet.

El 21 de Mayo es el día de AccióN GlobaL, en el que individuos, comunidades e instituciones de todo el mundo organizarán acciones concretas para cuidar nuestra casa común.  Aquí en la Archidiócesis  preparando algunas contribuciones  siguiendo con especial rigor la normativa sanitaria vigente. Serán accesibles on line.

El Sábado 22 de mayo, Sábado, Dia Mundial de la Biodiversidad, se restransmitirá en directo desde Roma el Concierto y Festival Laudato Si.

La celebración de Pentecostés, el 23 de Mayo en Roma, incluirá también gestos que hagan presentes universalmente esta dimensión del Espíritu de la Ecología Integral

El  evento de clausura, tendrá lugar el 24 de Mayo, día de María Auxiliadora, que fue el día en que el Papa finalizó la LS. Asistiremos on line a el lanzamiento de la Plataforma de Acción Laudato Sí, dinamizada desde las Comision de Ecología y la ComisiónVaticana Covid-19 del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Dicha Plataforma, ayudará a orientar el trabajo de la próxima década de modo que las  instituciones católicas que decidan integrarse en ella, se suman un proceso de siete años de duración encaminado a la ecología integral. Durante ese tiempo se irán constituyendo:

  1. Familias Laudato Si’: (Familias que emprenden el camino de siete años hacia la ecología integral). Y de modo paralelo:
  2. Diócesis/Parroquias Laudato Si
  3. Escuelas Laudato Si’
  4. Universidades Laudato Si’
  5. Hospitales / Centros de salud Laudato Si’
  6. Empresas /Granjas agrícolas, etc. Laudato Si’
  7. Órdenes religiosas Laudato Si’

Ese recorrido, se realizará con la ayuda de plantear hitos intermedios que se han formulado como los Objetivos Laudato Si’ (OLS). Desde el Dicasterio se pide que estos objetivos, en la medida de lo posible, se vinculen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados en la Asamblea General de la ONU del año 2015 (Agenda 2030). Pero tienen su singularidad, inspirada en el magisterio de la Iglesia, y están enraizados en nuestra tradición bíblica. Son 7:

1 .Respuesta al clamor la tierra

  1. Respuesta al clamor de los pobres
  2. Una economía ecológica
  3. Adopción de estilos de vida sencilla
  4. Educación ecológica
  5. Espiritualidad ecológica
  6. Hacer hincapié en el empeño comunitario y la participación activa en el cuidado de la creación a nivel local, regional, nacional einternacional.

Desde nuestra Delegación animamos a todas las personas bautizadas a implicarse con entusiasmo en el conocimiento de todas estas  herramientas que nos propone la Semana Laudato Si 2021.

El papa invita:Invitación papal

José Moreno Losada

Delegación de Ecumenismo, Diálogo Interreligioso y Ecología Integral

Feliz Ramadán, desde Extremadura

Feliz Ramadán, hermanos

“Refiriéndome ahora al respeto mutuo en las relaciones interreligiosas, especialmente entre cristianos y musulmanes, estamos llamados a respetar la religión del otro, sus enseñanzas, símbolos y valores. Un respeto especial se debe a los líderes religiosos y a los lugares de culto. ¡Cuánto dolor acarrean los ataques a uno u otro de ellos!” (Papa Francisco)

Por la fraternidad universal:

Fraternidad interreligiosa

As-salaamu ‘alaykum! ¡La paz este con ustedes! Os saludamos al comenzar vuestra celebración del mes sagrado del Ramadán.

Ha pasado más de un año desde que comenzó la pandemia covid-19. Las pérdidas personales y las dificultades que todos hemos soportado han sido dolorosas y profundas, y pueden continuar, pero confiamos en Dios (Allāh swt) que nos asegura: «el futuro será mejor que el pasado» (al-Duhā 93.4), y «en verdad, con las adversidades hay consuelo» (al-Sharh 94.5).

Nos toca vivir nuestras celebraciones sagradas limitando la dimensión comunitaria, aceptando las normas de salud que se nos piden y deseamos, junto a vosotros, el día feliz en que todos podamos celebrar nuestros tiempos sagrados en plena libertad.

En estos días sagrados para vuestra comunidad pedimos al Dios misericordioso que os bendiga y os proteja, que nos ayude a caminar en fraternidad y paz. Que vuestro ayuno, oración y limosna sean fuente de bendición para todo nuestro pueblo y nuestra tierra de Extremadura, así como para toda la humanidad y toda la creación.

En la comunidad católica nos unimos desde el espíritu fraternal universal de la encíclica Fratelli Tutti, en consonancia y unidad con el documento sobre la fraternidad firmado entre los representantes de nuestras religiones. El papa Francisco nos invitaba a «los creyentes necesitamos encontrar espacios para conversar y para actuar juntos por el bien común y la promoción de los más pobres… Los creyentes nos vemos desafiados a volver a nuestras fuentes para concentrarnos en lo esencial: la adoración a Dios y el amor al prójimo, de manera que algunos aspectos de nuestras doctrinas, fuera de su contexto, no terminen alimentando formas de desprecio, odio, xenofobia, negación del otro. (FT 282). Deseamos que así sea, así como que sepamos proteger y cuidar nuestros espacios sagrados de oración y de culto».

Durante este mes, tiempo sagrado en el que tantos fieles creyentes participan de diferentes maneras, permanezcamos unidos por los lazos de fraternidad como hijos e hijas de Abraham y tomemos de nuevo la decisión de ser instrumentos de Paz que es Dios. – al-Salām–. Les deseamos abundantes bendiciones en este Ramadán.

JOSÉ MORENO LOSADA

DELEGADO EPISCOPAL DIOCESANO PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO. BADAJOZ

Encuentro interreligioso

El dilema y la dialéctica de lo humano

De vueltas con la dialéctica de lo humano

ImágenesLa alternativa viene de lejos, ya el evangelio la planteaba abiertamente: “no se puede servir a dos señores, o a Dios o al dinero”. La alternativa no admite ambigüedades. Recuerdo a finales del siglo pasado a mi profesor Ruíz de la Peña, en la cátedra sencilla de la pontificia en Salamanca, presentando el pensamiento antropológico cristiano en diálogo con nuevas antropologías, defendía el aserto del “eclipse de Dios, eclipse de lo humano”.

Desde el pensamiento y la praxis humana analizaba cómo lo que fue una cuestión tensional sobre Dios y la naturaleza, el hombre optó por la naturaleza. Pero la tecnología y su progreso sin límites, propuso el mercado como horizonte de lo humano y entregó lo natural al deseo de posesión y poder. Aventuraba él que la próxima dialéctica sería entre el ser y el tener, entre lo humano y la riqueza.

El falleció años después, pero dejó este avance profético, de que el olvido de Dios nos llevaría al eclipse de lo humano, primero subsumido en la pura naturaleza, entregando la historia a su visión cíclica y eterna en la repetición sin norte ni horizonte.

Más tarde vendría la dialéctica entre la tecnología, la riqueza y natural y lo humano. Aquí estamos plantados ahora en dilemas de elección: eutanasia, vacunas, comunicación… De fondo la nueva versión de Dios –el espíritu, lo trascendente, lo humano- o el dinero. No faltan filósofos con edad en búsqueda de verdad y profetas ancianos que analizan y siguen predicando en el desierto de una sociedad desnortada y desorientada, Adela Cortina, Papa Francisco… Pequeños oasis de lo humano, de lo natural, de lo trascendente, de la vida y su sentido.

Yo me agarro al sentido cristiano y humano de la pascua de resurrección para no perder mi esperanza y mi sueño, que también me lo explicaba el profesor Juan Luis Ruiz de la Peña… “el amor es más fuerte que la muerte… al final la última palabra no la tendrá la muerte sino la vida”.  Así sea amén. Vacunas para todos, no me vale que “no hay humanidad sin dinero”.

José Moreno Losada.

Ecología integral y cristología cósmica

Ecología integral y cristología cósmica: “A tu nombre da la gloria”

El momento actual donde la tierra grita, el ser humano enferma y nos sentimos llamados a un cambio profundo, hemos de redescubrir nuestra vocación para la alianza para la ecología integral, la que unifica y nos redime en nuestro verdadero origen y en la verdadera glorificación de nuestro Dios. Es el momento de recobrarnos como criaturas en la alianza de la creación. Es el momento de la fraternidad universal.

“Glorifica tu nombre”

La gloria de Dios y del hombre

El hombre y Dios

El ser humano es un buscador nato, cuando se rinde y se acomoda en el camino, pierde su esencia e identidad, se rompe a sí mismo, desconecta de la realidad y no ve a Dios.  Pero no es ese nuestro destino. Hemos sido creados para la Gloria.

Nacemos a la vida en un espacio por hacer, venimos de la gratuidad y buscamos la realización en el quehacer de nuestra existencia. Necesitamos ser amados y amar, o mejor, tomar conciencia de lo amados que somos y de la capacidad que tenemos para amar. Somos seres para la alianza, porque nos podemos mover en el ámbito del amor.

El momento actual donde la tierra grita, el ser humano enferma y nos sentimos llamados a un cambio profundo, hemos de redescubrir nuestra vocación para la alianza para la ecología integral, la que unifica y nos redime en nuestro verdadero origen y en la verdadera glorificación de nuestro Dios. Es el momento de recobrarnos como criaturas en la alianza de la creación. Es el momento de la fraternidad universal.

Vinimos a la historia en el marco de una creación paradisiaca, en la que la esencia de todo lo que era se fundamentaba en la corriente de amor que nacía del Padre y, pasando por todas las criaturas, se glorificaba en su imagen amada, la humanidad. Todo estaba llamado a la armonía, a la alianza en la fuente de la vida donada. Y a lo largo de la historia Dios nos ha manifestado su ser, su nombre, su gloria, en el deseo permanente de alianza y salvación: “Así será la alianza que haga con ellos…meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones…seré su Dios y ellos mi pueblo”. No hay otra clave de glorificación de Dios que la gloria del hombre, entendida en el marco amoroso del perdón y de la alegría de una verdadera alianza.

El hombre creyente que confía en Dios se abre a esta gloria y deja que Dios cree en él un corazón puro. Es la meta de la verdadera alianza, no hay otro horizonte para el ser humano que ser limpio de corazón para poder entrar en la visión de Dios, en su gloria. Ver a Dios es entrar en su casa, vivir en familiaridad total, comer con él, participar en su amor y su vida diaria. Hemos sido creados para la gloria de Dios y esta es llegar a sentir en nuestro corazón que él es nuestro Dios y nosotros somos su pueblo, que nos conocemos en el verdadero amor.

En Cristo, en su humanidad glorificada por el Padre, encontramos el camino que sacia nuestra búsqueda interior y profunda. Él es el camino, quien lo ve a él, ve al Padre. Su modo de pensar, sentir, actuar, marca el horizonte de un proyecto de vida que sacia la sed con la que caminamos en la existencia.

Encontrarnos con Cristo y entrar en sus sentimientos es el modo de glorificar a Dios y de sentirnos nosotros glorificados. Dichosos nosotros si ya vamos sintiendo la atracción de Jesús de Nazaret, si nos sentimos seguidores suyos en el vivir de cada día: en la casa, en la calle, en el trabajo, en la comunidad… Ahí es donde podemos dar gloria a Dios.

La clave de la gloria está a mano: “Si cae en tierra, muere, da mucho fruto”. La eucaristía es el sacramento de la gloria, de la vida que se entrega, en la que Dios, renueva esa alianza eterna y amorosa. Dichosos los que estamos llamados a esta mesa, Él nos dará un corazón puro y nosotros le veremos tal cual es.

Nuestra oración se une al grito del cosmos y de lo humano en la proximidad de la pascua:

 – La humanidad grita con la tierra, estamos rotos y necesitamos la sanación, la armonía, la alianza. Oremos a Dios Padre para que nos abra la fuente del agua de la vida en la que podamos purificarnos, adquirir un corazón puro que nos saque de todo nuestro egoísmo, consumo desorbitado, prisas y nos ayuda a entendernos en la alianza de un mundo fraterno y justo.

 – El mundo necesita una política de acuerdo y alianza. Te pedimos Señor, que ilumines a la clase política de nuestro mundo para que anteponiendo el bien común a los propios intereses, den mucho fruto a favor de un nuevo orden social.

 – Andamos desorientados y perdidos, a veces, con angustia y tristeza. Ayúdanos, Señor a descubrir tu atracción, a dejarnos seducir por tu palabra y alimento. Que sepamos caminar por la oración y el compromiso, en un seguimiento sincero a tu persona, que veamos el corazón del Padre bueno.

 – Son muchos los seres humanos que hoy, en sus vidas mortales, gritan y lloran con lágrimas de sufrimiento injusto. Que la Iglesia, cada uno de nosotros, sepamos ponernos a la escucha de los pobres y los últimos para saber entregarnos y aprendamos a ser generosos y justos con ellos.

Ecología integral y fraternidad universal

 La alianza y la armonía a la que estamos llamados desde la naturaleza en el proyecto creador pasa y culmina en el horizonte de la fraternidad universal. Es la clave del amor entregado en la comunión total la que nos conduce a la plenitud de la resurrección. La creación entera gime con dolores de parto ante la nueva creación que se avecina, aguardando la liberación de la humanidad. Hay un horizonte de plenitud, hay esperanza de vida eterna, de cielo y tierra nuevos.

Ecología integral: Tutti fratelli

Fraternidad universal -video-

humanidad

Las personas cristianas compartimos la conciencia de que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos¸ y que Dios ha inscrito en el mundo un dinamismo que el ser humano no debe ignorar. Desde nuestra fe, vivimos en la certeza de que Cristo ha asumido en sí toda la creación y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada criatura, rodeándolo todo con su cariño y penetrándolo con su luz (LS 221).

Por eso nuestras acciones en favor de la naturaleza, el aire puro, las aguas limpias, la tierra sana o la biodiversidad de plantas y animales como expresión de vida, están cimentadas en una espiritualidad universal y ecológica que reconoce el valor supremo de Dios sobre la humanidad, y el Amor de Dios por encima de todo límite. Creemos en un Dios Padre y en la Casa Común como una herencia familiar que hemos de cuidar como hermanos.

Por eso, y porque nos hizo libres, sigue resonando en nuestra conciencia la pregunta de Dios a Caín en el génesis: ¿Qué hiciste? ¡La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde el suelo (Gn 4,9-11).(LS70). Y es que nuestro horizonte es el de la fraternidad. La fraternidad viene como un proceso: «El reino de los cielos es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace un árbol » (Mt 13,31-32). LS97 «Levantad los ojos y mirad los campos, que ya están listos para la cosecha» (Jn 4,35).

Ese horizonte de fraternidad, que puede parecer utopía evangélica, es la fuerza que puede dar sentido a nuestro vivir diario, nuestra organización de lo común, nuestra economía, nuestra política, nuestra sociedad y nuestra historia. Una Humanidad creada para la Fraternidad.

Aunque a veces podamos hacer lecturas pesimistas del presente, reconocer nuestro pecado no nos impide vislumbrar propuestas y propósitos de la enmienda. Una enmienda de los caminos que no nos conducen a donde de verdad queremos ir, que es a la plenitud, a Dios.  Con el papa Francisco nos unimos a la esperanza que nos propician los profetas bíblicos: LS73 «¡Ay, mi Señor! Tú eres quien hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y tenso brazo. Nada es extraordinario para ti […] Y sacaste a tu pueblo Israel de Egipto con señales y prodigios »( Jr 32,17.21). El Señor es un Dios eterno, creador de la tierra hasta sus bordes, no se cansa ni fatiga. Es imposible escrutar su inteligencia. Al cansado da vigor, y al que no tiene fuerzas le acrecienta la energía » (Is 40,28b-29).

Danos tu Fuerza y tu Energía, que no caigamos en la tentación de la desesperanza, que organicemos la vida en esta Casa Común, como verdaderos hermanos y hermanas. Por la casa común, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

https://www.meridabadajoz.net/video-oracion-quinta-semana-de-cuaresma

La biodiversidad es vida, defenderla es cuidarnos

Seguimos con esa conversión a la casa común, la del Padre. La biodiversidad es un reto lleno de vida, de pluralidad, de belleza, de fuerza, de salud, de esperanza. Ponerla en peligro es “des-cuidarnos” y “des-cuidar” a los demás. Estamos a tiempo todo está interconectado y todos somos biodiversidad.

Por el respeto a la biodiversidad, te rogamos óyenos.

Video de oración y contemplación: Biodiversidad

armonia

Son inseparables vida y diversidad, somos biodiversidad, cuando dejamos de ser diversos morimos y desparecemos. La pluralidad de la vida es reflejo de la totalidad holística, de la unidad de la creación, de la fraternidad de la naturaleza,  de la dependencia vital, porque todos somos de todos. El clima, el agua, el suelo… y todo ser viviente que respira, que bebe y se moja, que se arraiga, vive y camina por los suelos y los cielos, todo ser forma parte de un proyecto lleno de sentido y de amor. Todos necesitamos de todos y todos estamos interconectados.

Nuestro planeta es biodiverso, es rico en la variedad de vida que se desarrolla en él: los genes, las especies y los ecosistemas. Los alimentos, las medicinas y otros productos derivan de organismos vivos. Pero como nos advierte el Papa Francisco, por nuestra culpa, “cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre.” (LS33). La actividad humana se hace “omnipresente”; provocamos “constantes desastres” en nuestra interacción con la naturaleza. Causamos daños no intencionados incluso cuando intentamos enmendar un problema. (LS34)

luz

No podemos seguir así con este modo de muerte, de agotamiento de vida, cada vez que desaparece una especie, herimos un ecosistema, estamos enfermando todos. Así lo estamos padeciendo hoy nosotros, pero lo llevan sufriendo hace siglos muchos otros más pobres y débiles.  Hoy necesitamos dimensionar las consecuencias intencionadas y no intencionadas de nuestros actos presentes y en el largo plazo, y valorar la naturaleza en todas sus manifestaciones. Somos agraciados en nuestra región por la riqueza de biodiversidad, seamos conscientes de ello.

cruz y luz

Como creyentes estamos llamados con urgencia a vivir nuestra fe, nuestro credo en Dios padre y creador, y en Cristo, alfa y omega, centro amoroso de esa creación. Los hacemos cuando recordamos como Dios “lo ordenó todo y fueron creados todos los seres, los fijó por siempre… y les dio una ley que no pasará (Sal148,5y6). Una ley de vida que nos compromete hasta los detalles más cuidadosos sobre todos los seres: “si ves caído en el camino el asno o el buey de tu hermano, no te desentenderás de ellos[…] Cuando encuentres en el camino un nido de ave en un árbol o sobre la tierra, y esté la madre echada sobre los pichones o sobre los huevos, no tomarás a la madre con los hijos» (Dt 22,4.6). El cuidado de los diverso y el respeto a la vida en todos sus niveles es la manifestación clara de nuestra fe en el Dios Padre y creador. Nuestro modo de reconocer que Dios “ama a todos los seres y no aborrece nada de lo que hizo, porque, si algo odiara, no lo habría creado» (Sb 11,24). Jesús, lo reconoció y lo vivió así, basta ver con qué naturalidad hablaba del Padre y su relación con las criaturas: «¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Pues bien, ninguno de ellos está olvidado ante Dios» (Lc 12,6). «Mirad las aves del cielo, que no siembran ni cosechan, y no tienen graneros. Pero el Padre celestial las alimenta» (Mt 6,26). Fieles a Cristo se nos pide el cuidado y respeto a la biodiversidad, hasta lo más pequeños seres.

luz de atardecer

Señor, ayúdanos a ayunar de una visión mercantilista y tecnológica de la realidad natural, donde nos consideramos señores de la vida y poderosos hasta la muerte de otros seres. Ayúdanos a entender que cada criatura, por insignificante que parezca, tiene una función y ninguna es superflua. Que Todo el universo es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. Que sepamos vivir en medio de la naturaleza de un modo agradecido y comunitario, que sepamos educar a nuestros hijos, niños y jóvenes, en la conciencia de la Madre Tierra como casa común, donde todo está conectado y que nada de este mundo, de esta vida diversa, nos resulte indiferente. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

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