Creer es confiar

perder-para-ganarLa fe te lleva necesariamente a tener confianza. Tener fe en Jesús, significa fiarse de él: confiar. Si uno no se fía de Dios, es que no

“El Señor mismo, dice a sus discípulos: Que no tiemble vuestro corazón. Creed en Dios, y creed, también, en mí”. (Jn 14, 1).

En el contexto de esta frase, creer es sinónimo de “fiarse”. Todos los grandes personajes bíblicos del Antiguo Testamento, confiaron en Dios. Y se fiaron de Él.

Abrahán (por poner un solo caso) confió en Dios al máximo. Cuando recibe el mandato de sacrificarle a su hijo, (hijo único, por otra parte) Abrahán no duda. Dios le ha prometido hacer de él una gran descendencia: “como las arenas de las playas o las estrellas del cielo”. Sin embargo, le ordena sacrificar la única esperanza que le quedaba para que se cumpliese la promesa. Y Abrahán se fió de Dios. Y Dios fue fiel a su promesa. Por eso, Abrahán es considerado como nuestro padre en la fe. Porque se fió.

El anuncio del ángel a la Virgen María (N.T.) no era fácil de creer. Pero María se fía de las palabras que le llegan en nombre de Dios. Se fía porque cree. Y se realiza la “encarnación del Hijo de Dios”.

Se ha dicho que “creer es comprometerse” (y hay un librito con ese título); sin dejar de aceptar esta afirmación, podríamos decir, también, que “creer es fiarse”. ¿Cómo no se va a fiar uno, de alguien en quien cree? Pues de Dios, con más razón. Es claro que para hablar de fe, de una fe madura, no basta con aceptar una serie de creencias o verdades reveladas por Dios y propuestas por la Iglesia. La carta de Santiago, nos recuerda que “también los demonios creen, y, sin embargo, tiemblan” (Sant. 2, 19).

El librito de José María González Ruíz: “Creer es comprometerse” nos da una primera pista sobre lo que la fe debe suponer. Pues bien, el compromiso, es algo consustancial a la fe. Si alguien dice tener fe, pero no es capaz de que esa fe le lleve a unos compromisos con la misma, habrá que colegir que la “fe sin obras” es una fe inoperante y muerta, como dice el apóstol Santiago. Otro aspecto o característica de la fe es lo que significa la expresión “fiarse de…”. Creer en Dios  (o en Jesucristo) significa fiarse de Dios (o de Jesucristo). Si no nos fiamos, no hay fe. Y la medida de esa confianza, será la medida de nuestra fe.

Fiarse significa, a su vez, aceptar la voluntad de Dios, en todos sus términos y en cualquier medida. ¡Cuanto menos confianza, menos fe! Si de verdad creemos que Dios nos ama sin medida, tendremos que aceptar que todo lo que él disponga será para nuestro bien, aunque no lo podamos entender. Ya dice el Señor: “Mis caminos no son vuestros caminos”. Y el dicho popular lo confirma: “Dios escribe derecho con renglones torcidos”.

Creo que  no es fácil (ni cómodo) tener una fe fuerte, bien cimentada, y madura. Y que es algo que se puede ir perfeccionando.

Los apóstoles se dirigieron, en una ocasión, a Jesús, rogándole: “Aumenta nuestra fe”. Y el Señor les contestó:”Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar; y os obedecería”.

En más de una ocasión tuvieron que escuchar los apóstoles las palabras recriminatorias de Jesús: “Hombres de poca fe”. Pienso que, seguramente, Jesús nos podría hacer ese mismo reproche a muchos. Yo no me atrevería a decirle a una morera que se arrancase y se plantase en el mar, porque no tengo fe suficiente para creer que eso ocurriría… y quedaría en ridículo. Pero no sería porque falla la propuesta de Jesús, ni porque la morera se resistiera a mi mandato. Es sencilla y llanamente, porque mi fe es más tambaleante, y no logro tenerla tan fuerte como para que se realice el prodigio. La fe, se dice en la Carta a los Hebreos (11,1),  es “certeza de lo que se espera, y convicción de lo que no se ve”.  Certeza y convicción son dos palabras fuertes que exigen “fiarse” plenamente. Si surge una duda, por pequeña que sea, ya no puede haber ni certeza ni convicción. Y con respecto a la fe, suelen surgir no pocas dudas, que no son faltas de fe, pero sí señales de una fe débil y poco arraigada.

La fe exige ser capaz de dar un salto en el vacío, sabiendo que los brazos del Padre serán los que nos acojan en la caída. Pero hay que saltar. Es necesario insistir ante el Señor: Creo, pero aumenta mi fe. Porque la fe tiene más de gracia que de conquista.

Félix González

 

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)