El Cristo roto

cristo-roto-Comienza el “octavario de oración por la unión de los cristianos”; algo que dicho así aparece como una jornada más de las muchas que se celebran a lo largo del año.  Pero que, no obstante, es una cuestión de muchísima importancia. Jesús en el discurso de la última Cena, el discurso de despedida,  pedía a los discípulos de todos los tiempos: “Que seáis uno, como el Padre y yo somos uno”. Jesús presuponía, y se temía, que con el tiempo la tentación de autonomía e individualismo se podría apoderar de sus seguidores; y no sólo se lo advierte, sino que ya reza para que no ocurra la desunión y la ruptura.

Pero sus sospechas se cumplieron pronto. Ya en los comienzos del siglo II, nos encontramos con el Cisma de Oriente, y comienza la separación afectiva y efectiva entre católico y ortodoxos (con un Papa, unos; y con un Patriarca, otros).

Más adelante, en el s.XVI, se realiza la “reforma” protestante. Y una gran parte de la Europa católica se separa de Roma (Cisma de occidente). Y surge el luteranismo, el calvinismo y el anglicanismo, cada uno a su tiempo y con perspectivas diversas. Y nos encontramos con este panorama de cristianos divididos por ideologías teológicas o malos entendimientos. Hoy día se dan entre los cristianos, fundamentalmente, tres confesiones: católicos, ortodoxos y protestantes.

Todos creen en Cristo, pero caminan separados, dando un espectáculo de desunión que daña fuertemente al cristianismo, y entorpece la evangelización.

Hace algún tiempo, en uno de los carteles anunciando alguna de estas jornadas de oración, aparecía un Cristo en la cruz, roto y resquebrajado por todas partes. Y debajo estaba esta máxima:”Cuando el Cristo roto recobre la unidad, el mundo sabrá quién es su verdadero salvador”.

Me da la impresión de que todo este tema de la “unión de los cristianos”, es algo que no llega demasiado a la mayoría del pueblo cristiano. Sin embargo, es algo de capital importancia. Cristo no puede estar dividido. Es necesario ir superando lo que nos separa y fortalecer lo que nos une, que es mucho más. De ahí surge la idea de este octavario de oración, que comienza cada año el día 18 de enero para terminar el 25, festividad de la conversión del apóstol San Pablo.

Esta preocupación de la falta de unión, es algo que todos deberíamos llevar en el alma, y no sólo rezar en estos días para que se resuelva cuanto antes y de la mejor manera, sino también durante todo el año. Fue la preocupación de Jesús en sus últimos momentos, y debe ser también la nuestra. Porque solo “cuando el Cristo roto recobre la unidad, el mundo sabrá quién es su verdadero salvador”.

                                                                                                         Félix González

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4 Responses to “El Cristo roto”

  1. Félix, y las respectivas capillas entre los que siguen a Roma sin chistar, los que chistan ysuspenden ‘a divinis’ a los que no siguen en todo a Roma, los que querrían ser Roma y los que se escandalizan de que Roma es de este mundo y su poder.
    La desunión tiene la causa en no haber entendido a Cristo. La unidad vendra a corroborar nuestra madurez cristiana.
    Esta situación y muchas otras sí que son ‘espectáculo para los ángeles y para los hombres’ (1 Cor, 4).

  2. En España “la unión de los cristianos” es algo que no dice mucho a los creyentes, quizá por la escasa experiencia de convivencia con cristianos de otras confesiones. En países con un porcentaje importante de cristianos de diferentes ramas se es más consciente de esa necesidad de unidad, al mismo tiempo que las diferencias entre unos y otros pueden hacerse más patentes y suscitar tensiones y enfrentamientos.
    En la búsqueda de la unidad es necesario que todos cedan en algún aspecto. Cuando en un lugar de estudio o trabajo se encuentran una capellanía ecuménica y otra específica para una determinada confesión cristiana -mayoritaria o no-, y en la primera se realizan tanto celebraciones específicas de cada religión como conjuntas, mientras que la segunda prefiere que sus fieles no se acerquen a la ecuménica, me da la impresión de que lo que hay en la segunda es miedo a perder la identidad.
    Por otra parte, y en relación con lo que dice Susana, las respectivas capillitas dentro del catolicismo que dan importancia a facetas no esenciales, y las condenas de unos a otros debilitan o incluso rompen la comunión.
    A ver si en esta semana nos centramos en el Evangelio y profundizamos en lo enriquecedor de la pluralidad de estilos de seguir a Jesús. Y si lo logramos, que lo hagamos extensivo al resto de semanas.

  3. Cuando nos preocupamos mas de “mis cosas” y no de nuestras cosas, cuando hablamos de “mi camino” y no de nuestro camino, cuando sigo a “mi Dios” y no a nuestro Dios, cuando es mas importante “lo mío” que lo tuyo…. creo que no estamos siguiendo el verdadero mensaje claro y lleno de AMOR de Jesús: “Amar a Dios y a los demás como a tí mismo”, “Uno sólo es el cuerpo y muchos los miembros” .
    Vivimos para el mismo Dios que se manifiesta de muchas maneras, no nos distraigamos “en lo tuyo o en lo mío” sino en llevar su mensaje y su Palabra a todo el que lo necesita y si lo hacemos en “Comunión y con Amor” entonces como dice Felix “el mundo sabrá quien es su Salvador.”
    Rezaremos por ello y…..
    ¡¡Paz a los hombres de buena voluntad!!

  4. Estoy de acuerdo con las tres. ¡Cómo no estarlo!
    ¡Qué pena que se llegue a esa división, incluso entre los de la misma confesión! Entre los católicos también hay grandes malos entendimientos y graves diferencias. La pluralidad es buena, pero no el ignorarse o descalificarse.

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