Una auto-entrevista

Hacerse uno a sí mismo una entrevista, no deja de sFélix González Lópezer una cosa rara, o, al menos, novedosa. Tiene la ventaja de poder hacerse las preguntas que quiere, y evitar aquellas que pudieran ser más comprometidas o inoportunas. No es esa mi intención.  Por otra parte, creo que es una forma nueva de comunicar los propios sentimientos. ¿Se podría decir que es “un nuevo género literario”? Sea lo que sea, y piense cada cual como Dios le dé a entender, voy a entrevistarme a mí mismo. Al menos, me exigirá pensar sobre mi modo de ver algunas cosas. Es una especie de reflexión pública.  

*   *   *

— Esta primera encuesta (tal vez única), quiero que discurra sobre la manera de ver distintas realidades del mundo, la sociedad, la generación actual… y otros aspectos. ¿Cómo lo veo?

Vayamos por partes. El mundo en general es algo tan complejo y plural, que es difícil hacer una descripción aproximada. Este mundo no es el mejor, ni el peor; es, sencillamente, el que tenemos. ¿Para qué hacer elucubraciones sobre otro posible?. El mundo material, me gusta. Es la obra de un gran Arquitecto, y no soy yo quien le enmiende la plana. El mundo es bonito, es grandioso, es variado, es habitable, a pesar de esos volcanes que nos ensucian el cielo y paralizan los aviones. Y a pesar de que muchos están decididos, directa o indirectamente, a estropearlo.

—-  Pasemos a otro aspecto del mundo. Al mundo de los hombres y mujeres. Al mundo de las relaciones familiares, de amistad, de la política, de las religiones, de la salud, de las manifestaciones culturales… del mundo que va conformando nuestras vidas en positivo o en negativo.

___  Esto es ya más complicado, porque entra más el juicio subjetivo. Pero responderé según mi manera de verlo. Comenzaré diciendo, que no pertenezco al grupo de personas, no pequeño, que piensa que este mundo está perdido, que va de mal en peor, que no es como en nuestros tiempos; esto lo dicen algunas personas mayores, pensando como el poeta Jorge Manrique, que:”cualquiera tiempo pasado fue mejor”. No; no comparto esa idea. Se puede decir que es distinto, pero lo de mejor o peor, no se puede aplicar globalmente, sin distinguir. Hay cosas a mi juicio, que han empeorado (no se puede negar el pecado), y cosas que han mejorado notablemente. Pero prefiero fijarme más en éstas, porque vale la pena ser positivo.

___  ¿Podría ser más explícito, y nombrar algunas de las cosas que se pueden considerar como más positivas hoy que ayer?

___  Efectivamente, se puede. Citaré algunas que me parecen más claras y menos discutibles. A nivel de Estado, subrayaría el gran paso a la Democracia, y la separación de Iglesia y Estado; a nivel de sociedad: la libertad de expresión y la laicidad; a nivel de Iglesia: la libertad religiosa, el despertar de la conciencia individual, y la objeción de la misma; a nivel de la salud: el milagro de la cirugía; a nivel de la juventud: su independencia y sinceridad; a nivel de la solidaridad: la generosidad en momentos de tragedias o desastres naturales de los pueblos, y la toma de conciencia para muchos grupos de voluntariado, las ONG,..; en el mundo de las comunicaciones: los “mass media”, o medios de comunicación masiva: TV, Internet, prensa, radio…que te informan rápidamente de todo lo que ocurre en cualquier parte del mundo. A otros niveles: la desaparición del servicio militar obligatorio y la profesionalidad del ejército, con fines no bélicos, la desaparición de la casi totalidad de las colonias y protectorados, a favor de la independencia y autogestión de los pueblos, el aumento del intercambio comercial a nivel planetario, la experiencia, todavía joven, de la Unión Europea,..etc.

___  Sólo una pregunta más: ¿Qué pensar de la juventud, tan exaltada por algunos, y denostada por muchos?  No vale una respuesta política, sino realista y sincera.

___   De acuerdo, sinceridad. En primer lugar diría que “la juventud”  no existe. Lo que verdaderamente existen son los jóvenes. Y habría que distinguir muy bien entre unos y otros, y entre distintos grupos y comportamientos. De lo contrario se puede hacer un juicio injusto. Cuando se generaliza es muy frecuente caer en la injusticia. Empezaría por destacar a una buena parte de los jóvenes que son entregados, generosos, emprendedores, respetuosos, estudiosos o trabajadores. Jóvenes, creyentes o no, que toman en serio su vida y la de los demás, y que se aplican a ser, el día de mañana, los adultos que la sociedad necesita para su progreso y desarrollo. Muchos de estos jóvenes están vinculados a movimientos, a parroquias, a voluntariados diversos. Y son un gran número, que no siempre son suficientemente valorados.

Hay otra parte de los jóvenes, que se ve más porque meten más ruido o molestan más; que  se sienten desorientados, auto-marginados, sin una meta en sus vidas, que caen fácilmente en las redes que les ofrecen los adultos (drogadicción, sexo, autodestrucción); les faltan motivaciones nobles, sentido de la responsabilidad, civismo, etc. Este sector también es grande, aunque parece mayor porque choca más con la sociedad. Y vale la pena tratar de rescatarlos.

Es verdad que los jóvenes suelen ser “rebeldes”. Si no lo fueran, no serían jóvenes. También desearía yo que los adultos fuésemos un poco más rebeldes, y menos acomodaticios. Con la edad, muchos pierden las ilusiones y renuncian a la utopía.

Por todo ello es injusto hablar, en un sentido peyorativo, de los jóvenes en general. Se debe apoyar a unos en sus nobles planteamientos; y tratar de recuperar a los otros, no con continuas invectivas y críticas, sino con un mayor acercamiento a sus verdaderos problemas, y nunca marginarlos ni con hechos ni con palabras. No olvidemos que toda persona es susceptible de cambio y recuperación. Sólo necesita que se les tienda una mano samaritana.

                                                       ___________

  Mi examen ha concluido. La calificación queda para los lectores, si los tiene. Yo sólo me atrevo a darme la nota de sinceridad: “summa cum laude”.

                                                                                                    Félix G.

5 Responses to “Una auto-entrevista”

  1. Un hombre positivo ha resultado de la entrevista.
    Pero si sólo va a haber una edición, ¡no va a tener lugar ninguna pregunta transcendente! y vamos a quedarnos sin respuestas optimistas en este terreno.

  2. Susana: ¡qué listas sois las mujeres! ¡Qué persipicaces! Realmente no tenía intenión de seguir “entrevistándome”, pero tu respuesta es una especie de reto y al mismo tiempolo la acepto como una petición. Pues bien, trataré de imponerme alguna pregunta más transcendente. ¡Gracias por ser tan tentadora!

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