El privilegio del espacio

inesgilantunanoVengo de Manila, ciudad superpoblada; mi hermana llega de Dacca en Bangladesh, ¡inmensa humanidad! En Febrero visité a las hermanas en Calcuta, riadas y riadas de gentes… estas tres ciudades que pertenecen a esa parte del mundo que llamamos en vías de desarrollo, es decir, donde la gran parte de sus habitantes son pobres. Y llego a la conclusión de que el espacio físico es un privilegio. La humanidad pobre en las ciudades vive generalmente hacinada, y tener espacio, lugar, incluso a veces aire es algo que no parece derecho de todos. Por eso pienso que para aquellas personas como nosotras, que gozamos de techo, ventanas para ventilar la casa, habitación, muchas veces individual, jardines y parques públicos, aceras por las que caminar… y tantos otros privilegios, no nos queda mas que vivir agradecidas y utilizar aquello de lo que gozamos como plataforma para que todas las personas de este mundo puedan gozar de lo mismo. Así entiendo yo la justicia, que aquello de lo que yo gozo, si lo considero bueno y necesario para todos, no puede ser exclusivamente para mí, mi familia, mi país… tiene que ser de hecho y realmente para todos.

En Manila, e imagino que en muchas más lugares de Asia, las diferencias entre los pobres y aquellos que son ricos son inmensas. Los ricos viven como se vive en las mejores familias aquí en Europa, los pobres… Nosotros estamos construyendo casa para aquellos que las perdieron en la tormenta tropical Ondoy. Las viviendas, que aquí se consideran dignas, no tienen más de 25 m2, en ella pueden vivir de 7 a 10 personas o más. En general en las casas de los pobres el espacio es único, donde se está, es donde se duerme, se come… todo se hace en el mismo espacio, hay una pequeña habitación separada que es el servicio, con un retrete y un desagüe, y el espacio para la cocina. Una cama es algo que no se considera, todos duermen en el suelo, sobre un fino colchón o una esterilla. Ventilación, habitaciones con ventanas donde pueda entrar la luz y el aire, muchas veces no existen, porque donde acaba tu pequeño espacio empieza el del siguiente, una ventana es un lujo…En esta realidad yo me pregunto cómo crecen los chavales, cómo escapan, cómo no sentirse atrapados, cómo se puede forjar su identidad como individuos separados de aquellos que les rodean. Cuando en una familia hay conflictos, ¿a dónde huir cuando no hay dónde esconderse?

Otro gran privilegio que constato cada vez que vuelvo a España es el silencio o el poco ruido mejor dicho. Es impresionante como la pobreza lleva asociada cosas que nunca habría imaginado, en las ciudades entre los pobres  no hay descanso para el ruido. Vivimos siempre con ruido, ruido de personas, de gente, ruido de música que puede durar la noche entera como una discoteca, porque el vecino alquiló el karaoke y hay que amortizarlo; ruido porque los autobuses, jeepneys y las motos con sidecar, que son el transporte público, no tienen silenciador ni mantenimiento; ruido porque vives con el vecino y las paredes en el mejor de los casos son un simple bloque de cemento.

El hacinamiento y la falta de espacio conllevan que no exista la privacidad y muchas veces la intimidad. Todo es público, los actos más cotidianos, cocinar, lavar… incluso en ocasiones lavarse… se hacen en público, todo lo que ocurre en las familias, hasta las más íntimas peleas no se pueden guardar de ojos y oídos vecinos, todo se sabe, todo se conoce… No es extraño que los abusos sexuales sean tan comunes.

En conclusión, que me queda simplemente una conciencia más profunda de lo que tengo, la suerte de tener una cama, tiempo libre de constante ruido y espacio para descansar, silencio. El asombro de entender que todo esto es un privilegio necesario, pero que no debe ser sólo para unos pocos porque todos lo necesitamos. Me queda un aprecio más explicito de mi pequeño espacio, de la posibilidad de hacer silencio también interior y acallar mis ruidos y el profundo deseo de compartir con aquellos que no gozan de todo esto un poquito de ello, ponerlo al servicio en simple agradecimiento.

Inés Gil Antuñano ss.cc.

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2 Responses to “El privilegio del espacio”

  1. Compartimos el concepto de justicia, y es para mí, una inmensa alegría su constatación. Ser conscientes de la tremenda azarosidad que rodea nuestras vidas (providencia la llamo en mis sielncios), y vivir todo lo que tenemos como un regalo y por tanto cuidarlo y compartirlo; eso sería una tremenda revolución: la del amor.
    Un placer leerte, y aun sin conocerte, saber que a ambos nos anima un mismo Espíritu (por los frutos, a mí, en menor medida).

  2. Nos debería avergonzar tanto privilegio con el que contamos y esta sociedad exhibe, fomenta tener de todo y convierte en desgraciados a los que no aspira a todavía más.
    Tu artículo es una buena llamada a centrar el tema y a la austeridad, que para comenzar la tenemos a mano; no podremos entender el evangelio sin un mínimo de consciencia.

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