La alegría del jardinero…

Y el disgusto de Lola…

Acabo de llegar al despacho  tras dejar las actas de calificación de la asignatura de Económicas en la secretaria de dicha facultad. En el camino, a la vuelta, me he encontrado con Rosa- una de las más asiduas lectoras de mis post y que por ello sabe de mi vida-  hemos estado conversando y lo primero que me ha dicho ha sido que dónde iba tan “pensativo y cabizbajo”…inmediatamente me ha preguntado por mi madre y hemos comentado cosillas de sus hijos. Era verdad que venía pensativo, y os cuento por qué.

Al ir de una facultad a otra  he pasado por delante de la fachada de biológicas, y he visto que alguien a lo lejos me  saludaba gozoso y me llamaba por mi nombre: ¡Pepe¡ Enseguida me he percatado que era el jardinero, que  dejaba sus herramientas  se quitaba los guantes protectores, los depositaba en su pequeño tractor,  y venía a saludarme efusivamente. Él ha sido este año uno de los alumnos de la asignatura de “hombre y Dios” que imparto en la facultad de Ciencias, su caso  tenía singularidad.  Había realizado la diplomatura de agrarias, ahora estaba realizando un grado superior de enología, y  a la vez estaba de conserje contratado en la facultad de ciencias, según me contó; pero cuando vino  a hablar conmigo de su situación a la tutoría, me comentó que estaba haciendo una oposición para jardinero  de la universidad, y que ya estaba acabándola con muy buenos resultados; a los pocos días, la consiguió y  esperaba comenzar a trabajar pronto. Hoy quería saludarme y transmitirme su alegría porque en Junio ha acabado  sus estudios, ya tiene culminado su grado superior. Preparó la asignatura con una seriedad y profundidad gustosa, que me agradó como profesor, y hoy compartía conmigo su alegría de finalización del título, y su trabajo de jardinero funcionario, que siendo de un nivel inferior para su formación, lo considera una fuente de gozo que le permite  realizar en su vida lo que quiere con cierta paz y seguridad. Su saludo y conversación me adentraban en esa consideración de lo que alegra el corazón del hombre y lo que se comparte, donde otros podrían ver insatisfacción o fracaso en él es razón para la alegría y el agradecimiento; a mí me ha transmitido paz, y me ha hecho ilusión que me sienta como un familiar a quien quiere contarle lo que siente y lo que ha conseguido con toda cercanía y afabilidad, he sentido que este ha de ser el espíritu de la  pastoral universitaria.

Lo confrontaba con otra anécdota que me  contaba ayer Milagros, la señora que cuida de mi madre. Había estado en la farmacia y era el primer día que había que pagar por los medicamentos de mi madre, pensionista de unos seiscientos euros mensuales. Pero en la farmacia estaba Lola, una vecina, que había tenido que pagar por primera vez y que le cobraron doce euros de su querida pensión- es viuda y vive sola-, imagino que superior que la de mi madre, no salía de su asombro y de su disgusto. La volvió a encontrar en el pequeño supermercado que tenemos cerca de casa, donde todos se conocen y se saludan… y ahí Lola, estuvo dando vueltas, y con su gracia y sus nervios, no pudo menos que exclamar que con el disgusto de los medicamentos se le había olvidado hasta lo que iba a comprar… los malditos recortes. Y lo sumo a las limpiadoras de la universidad, ayer me decían que las que han quedado para los meses de verano tienen que ser maratonianas, ir de facultad en facultad, en lugares distintos de la ciudad, con sus propios coches sin pagarles nada, y trabajando a un ritmo de mil por hora, y acaban rotas…Así no podemos seguir¡ Recordaréis que a todas las demás las habían pasado de fijas a discontinuas… hoy aparecía en la prensa que la orquesta de Extremadura, los 62 músicos, solo dos habían aceptado un cambio de contrato como el realizado con las limpiadoras y que desaparecería la orquesta…

Qué contraluz, la alegría del jardinero y la tristeza y nervios de Lola, de las limpiadoras, de los músicos… Y  yo recuerdo la  plegaria eucarística, refrendando el espíritu de  Gaudium et spes, y deseo seguir viviendo cerca de todos estos acontecimientos y de estas personas en el día a  día: “que nos preocupemos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y así les mostremos el camino de la salvación”

2 Responses to “La alegría del jardinero…”

  1. Es verdad que la vida es así, con sus luces y sus sombras, con sus esperanzas y sus desilusiones, con sus gozos y sus sombras. Con todo, la vida es bella y merece la pena compartirla. Gracias. Pepe, por compartir tu vida y tus reflexiones.

  2. ¡Me encanta, Pepe, como siempre!

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