“Iglesia diocesana”

¡A cuatro bandas y por los cuatro costados!

Llego a casa, noche  entrada del domingo ya vivido. Salí el jueves a las siete de la mañana en el tren dirigiéndome a  Madrid y llego ahora después de celebrar la eucaristía en la parroquia del Perpetuo Socorro (Badajoz), la cuarta celebración de hoy. Después de los deberes filiales con mi madre, y haber tomado algo  de comida con tranquilidad, mientras el follonero pregunta y nos informa de un modo vivo, recojo lo vivido y celebrado hoy. El día de la Iglesia diocesana, con un lema sugerente “la iglesia contribuye a crear una sociedad mejor. Colabora con tu parroquia, ganamos todos”. Me gusta que cuando la  Iglesia se quiere dirigir al mundo civil y a los medios de comunicación use el marketing de la dimensión social de la iglesia,  la fe, y de lo que aporta la Iglesia al mundo, aunque después, a veces, en el interior de ella misma, ese subrayado se vea con sospecha de ideología y de horizontalismo. El caso es, que mirando los últimos días vividos y la dimensión eclesial de los mismos, me encuentro que he experimentado la eclesialidad y la diocesaneidad a cuatro bandas  y por los cuatro costados.

La primera banda, la experimenté en el salón de usos múltiples de la Conferencia Episcopal, allí estuvimos el Jueves y el Viernes los delegados de Pastoral Universitaria de las diócesis españolas, el tema tratado ha sido la “la presencia en la Universidad  y la pastoral de la cultura”.  Sentí el gozo  de poder presentar, a petición del secretario de la  subcomisión de Universidades, una ponencia sobre la pastoral de la cultura en la universidad de Extremadura; estuvimos dando cuentas de cómo  lo venimos haciendo  en nuestra diócesis desde hace más de quince años. Fui desde la vida de la diócesis, acompañado por laicos comprometidos que tienen conciencia de Iglesia diocesana y de misión en la universidad, una profesora y una alumna, que pusieron rostro y sentimientos  a un discurso elaborado en proceso personal y comunitario, dando cuenta de un modo de estar y ser en la investigación, la docencia, la gestión, la transferencia de saberes, así como desde el estudio y el alumnado como transformación y compromiso con una cultura nueva. Allí respiré Iglesia Diocesana con todas las demás diócesis, compartiendo  y viviendo la comunión y la misión. Agradezco a la Iglesia Diocesana el haberme lanzado  desde esta responsabilidad al encuentro con la Iglesia, más allá de sus límites, ayudándome a valorar y querer mucho más mi propia realidad diocesana.

El segundo nivel, lo palpé  el sábado en un encuentro de Delegados episcopales con el Obispo, para compartir programas  para este curso, y señalar aquellas acciones que considerábamos específicas para lo que traemos entre manos, tanto a nivel universal en la Iglesia, el año de la fe, como en el plan pastoral diocesano, donde andamos con un tercer objetivo que se refiere a la acción misionera. Ahí me volvía a descubrir iglesia, en corresponsabilidad y servicio; me toca animar y coordinar la presencia de la Iglesia diocesana  en la Universidad y de los universitarios en la Iglesia, y eso hacerlo desde ellos y con ellos, para que pueda llegar el evangelio al ambiente estudiantil superior, y a la vez la comunidad eclesial pueda tener una  sensibilidad de encuentro y diálogo con respecto a la universidad, y sea un espacio habitable  para los que piensan, investigan y crean. aAhí me sabía rodeado de muchos, que a lo largo de estos tres quinquenios se han ido sumando y descubriendo lo específico de la Pastoral Universitaria, donde antes  no había tenido estructura y organización propia a nivel diocesano, aunque no faltaran los signos en el campus.

Desde allí hacia Gévora donde  soy testigo de  otro nivel dicosena hecho  de interparroquialidad y de relación en la misión; he estado el sábado y el Domingo, con ocho jóvenes universitarios (Ingenierías, educación, economía, Educación social, Ciencias Ambientales, Medios de comunicación) de la parroquia de Fuente del Maestre, junto a su Párroco en la casa de ejercicios de Gévora; ahí se ha hecho evidente una vez más  la relación de la parroquia con la delegación, ellos están fuera de su Parroquia en ciudades distintas, Cáceres, Badajoz, Sevilla, Almendralejo.., pero la comunidad parroquial – acompañados por su pastor- sabe y siente su carácter misionero y de envío, se sabe matriz que no descuida a los que salen y los pone en contacto con lo específico de su ambiente estudiantil, y trabajan en colaboración y al unísono con los planteamientos de proceso y proyecto  de la delegación. Ha sido una experiencia  maravillosa compartir con ellos la elaboración de sus proyectos personales de vida en comunión, en su grupo de revisión de vida que se abre a horizontes nuevos y que  los lanzará a un crecimiento no sospechado nunca. Esta noche tras la celebración de la Eucaristía en la Parroquia en Badajoz, he estado un grupo de once universitarios – unos de la ciudad y otros de  pueblos- que se “encerraban” a las ocho y media  en una de las salas parroquiales para tener una sesión de grupo que poco a poco se va configurando; que tienen la ilusión y la alegría de caminar juntos y crecer como creyentes, han creado su propio wuasap y lo han denominado “Pastoral Universitaria”; yo me admiro  y lo proclamo.  Me alegra que en esta iglesia diocesana haya este quehacer de Pastoral específica, y que haya estudiantes de esta altura y de esta apertura en su fe y en su inquietud para  crecer en su interior. Y siento que estamos viviendo la diocesaneidad en esta apuesta por los jóvenes estudiantes, haciéndose iglesia en los ambientes, con presencia de levadura y de grano de mostaza.

Pero el nivel que puede parecer más sencillo, siendo fundamental, lo he recibido con una imagen en el móvil esta mañana. Me la enviaba Elena Muñoz,  un dibujo de su hija Irene de seis años; nos conocemos porque ella hizo la asignatura de “hombre y Dios” en la facultad de Ciencias hace doce años, y nos reencontramos hace poco por facebook, desde entonces nos vemos, hablamos, compartimos, y me siento parte cercana de su familia, junto a José Carlos que es titular universitario en Químicas, y han comenzado a venir por nuestra parroquia de Guadalupe. Tienen tres hijas, Irene, Clara y María. Me cuenta Elena, que su hija  Irene se ha encerrado esta mañana en la habitación, y durante bastante tiempo no ha dicho nada, al final ha salido con su obra de arte, un dibujo expresivo  e iluminador: una  iglesia llena de colores vivos y  alegres, que rodeada de corazones de compasión, perdón y sanación, tiene en su interior lo fundamental , Jesús y su madre la Virgen, y en la puerta se ha puesto ella  con sus dos hermanas, y como  invitados especiales  Paco Maya – el párroco- y Pepe – el adscrito-; sienten que la Iglesia es su iglesia, la de las tres (seis, cuatro y dos años) y que estos sacerdotes son sus sacerdotes, los de su comunidad, como familia suya junto a otros muchos niños con los que entrelazan sus manos pequeñas para rezar el padre nuestro junto al altar, por eso entran con alegría después de la celebración en la sacristía, nos besan, y nos llevan sus dibujos de regalo. El último día que estuve en su casa  me enseñó su biblia infantil , ya la está trabajando con ilusión -hasta sabe que la suegra de Moisés se llamaba Séfora-, su madre quiere iniciarla en la fe, y ella responde con un deseo admirable; aconsejo a su madre que le vaya dando según va pidiendo y deseando. Pero en ella, en su infancia y en su despertar, descubro la esencia de la Iglesia diocesana y su misión: la capacidad catecumenal  para que haya despertar religioso y verdadera iniciación cristiana, procesos serios de fe al hilo de la vida; sin esto la iglesia no es Iglesia, porque falla en su esencia  y en su misión. Irene, ha sido hoy con su regalo de diseño  eclesial quien me ha dado la clave fundamental para celebrar la Iglesia diocesana, para seguir queriéndola como es y apostando por ella para que sea más viva y auténtica, y en su seno se vayan gestando verdaderos cristianos, poquito a poco como Irene, Clara y María…y tantos otros desde pequeños,  o como José María  que se bautizó la noche de Pascua última, a sus veintitrés años y  con el que comparto camino  en un grupo de profesionales cristianos.

 

4 Responses to ““Iglesia diocesana””

  1. Qué preciosidad!!!la obra de arte y su autora!!! , me encanta!
    (Maestra de Educación Infantil)

  2. Genial, como siempre. Imagino que a Elena Muñoz Muñoz se le caerá la baba.

  3. Genial!.Gracias Pepe… esta Iglesia diocesana sois vosotros los sacerdotes los que la hacéis tan cercana y posible.

  4. Muchas gracias a todos que habeís estado este fin de semana trabajando nuestro PPVA, esperemos que las metas que nos hemos marcado podamos alcanzarlas. De nuevo gracias

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