“La Palabra de Dios no está encadenada”

timoteo cadenas

(San Pablo, a su amigo Timoteo)

Siempre que hablamos, ponemos intención en las palabras. Unas veces, deliberadamente, y otras, sin caer en la cuenta expresamente. Con lo cual nuestras palabras no suelen ser libres, sino condicionadas.

Y con mucha frecuencia, nuestras palabras están encadenadas; es decir, no son libres, porque están sometidas a la necesidad o conveniencia del momento. Están condicionadas por la ira, el enfado, el orgullo, el interés, etc. Solo las de los sinceros, las de los que no buscan su propio interés, pueden ser libres. Y por eso, la palabra de los profetas, no está encadenada, porque nunca buscan el propio bien, sino la verdad y la justicia. Y por eso, también, San Pablo podía escribir a su amigo Timoteo, y decirle:”La Palabra de Dios no está encadenada”. Goza de libertad para decir la verdad, para desenmascarar la mentira, para animar y para reprender.

La palabra es un instrumento de comunicación; y esa comunicación puede ser verídica, engañosa, sincera, acertada o desacertada… Pero siempre, dependiendo del que maneja la palabra. Por eso la palabra actúa y representa las intenciones o deseos del que la pronuncia.

Como la “palabra de Dios”, tiene por autor al mismo Dios, no puede menos de ser sincera, útil, provechosa, y acertada. No está encadenada, está libre de amarras.

La dificultad está en que esa “palabra de Dios”, nos llega a través de la palabra humana o de acontecimientos de la historia humana. En ese caso hay que saber separar el grano de la cáscara, lo que es aportación o envoltorio humano, y lo que es la Palabra en sí misma. ¡Cuántas veces, en la Biblia, se ha aplicado a Dios, lo que no dejaba de ser envoltura humana!

Para llegar a conocer la auténtica Palabra de Dios, hay que tener en cuenta mucha cosas: la época en que aquello se dijo o se escribió; el estilo (género) literario; las costumbres de aque tiempo y aquel lugar; las creencias; los mitos, etc.

Si no se tienen en cuentas estas y otras cosas, fácilmente nos quedaremos con la cáscara del huevo, pero sin llegar a la yema. Esto es muy claro para el Antiguo Testamento; pero lo es también para el Nuevo, aunque está más cercano a nosotros. Pensemos en las “parábolas” con que Jesús expone su doctrina sobre el Reino de Dios. Pensemos en toda la parte del llamado “evangelio de la infancia de Jesús, perteneciente al evangelista Mateo, pensemos en el famoso libro del Apocalipsis. Nada de ellos se entendería acertadamente, si no se aplica una serie de principios fundados en el conocimiento de todo lo que rodea al dicho o al acontecimiento. Es lo que se llama la exégesis.

Félix González

 

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)