“jmj” desde dentro…

He venido y estoy perdido… confuso y todavía no confeso, bañado en una multitud de jóvenes que es necesario leer apocalípticamente como hace el claretiano García de Paredes, y que me sobrepasa totalmente, por todas partes… veo la mirada brillante de miles de jóvenes, su frescura y transparencia, sin prejuicios añejos, sus deseos de vivir y buscar, su alegría y su ánimo no contenido y fuertemente expresados, su cordialidad hecha fuerza y empuje en el encuentro, sus ganas, su silencio y su oración, sus cantos y sus bailes, sus pinturas y sus banderas, sus gritos y su contemplación… y me siento pecador, perdonado y consolado por ellos y llamado a la conversión de la novedad del evangelio que hoy quiere romper lanzas nuevas por una humanidad y un mundo también nuevo, porque para Dios nada hay imposible, y todas las crisis han sido para la mayor revelación de su rostro amable y misericordioso, lleno de ternura y salvación…
Me siento pecador en esta Iglesia y en este evento, porque el tesoro que llevamos en vasijas de barro nos está costando dárselo a los jóvenes aceptando su creatividad, novedad y protagonismo. Nos cuesta romper nuetros esquemas, no revelados sino culturales, a veces pasados y rancios, para saber buscar con ellos nuevos modos y claves de lo fundamental del Evangelio en un tiempo, que queramos o no, ya es irremediablemente – y felizmente- nuevo. Es curioso cómo de todos los discursos lo más abierto y esperanzador está saliendo de la boca del Papa, esta persona que tiene la edad de mi madre y que me inspira ternura cuando lo veo y lo oigo, demasiada carga para sus hombros.
¡Qué montaje¡ En el pleno sentido de la palabra, en lo que tiene de grandioso y de encarnado. Ni que decir tiene que esto tiene mucho de Pentecostés, es lo más que hay por todos sitios y lo que más se te mete por los ojos del corazón cuando lo cotemplas, y lo notas sobre todo en la brisa suave que son los jóvenes con su fuerza por estrenar, más que en el terremoto y la tormenta, que es lo que más se ve.
Pero me siento pecador como iglesia adulta que ha organizado el encuentro, por los modos y las fomas periclitadas, cuando no ideologizadas en torno a personas y espiritualidades, que conllevan formas de entender el mundo, la fe, la Iglesia (el papado) y hasta Cristo y el Reino de Dios. Confesiones individuales como horizonte litúrgico auténtico y único del perdón de los pecados, indulgencia plenaria, camiones de rosarios, millones de catecismos sin evangelios, viacrucis tradicional y sentimental, con procesiones y saetas, adoracion al santísimo sin conexión con nada de la vida ni de la historia,donde sólo parece que hay universidades católicas y no todas con el mismo rango, discursos de posesión de “verdad absoluta” y de condena al mundo equivocado y perdido, todo dirigio y medido, sin voz propia de los jóvenes con preguntas que no salen de ellos, y sin conexión con el momento actual y con lo que son los grandes retos de la humanidad actual, las ganas y el compromiso de unos jóvenes tocados por Cristo para una humanidad nueva, para hacerse cargo de la realidad en medio de la historia y en sus ambientes, una institucionalización excesiva y un protagonismo de personalidades eclesiásticas bañadas en multitud que no están preocupadas de que se multipliquen los panes y los peces en una sociedad en la que el cincuenta por ciento de los jóvenes, preparados como nunca para trabajar y servir, están en paro.
Pero al mismo tiempo, siento perdón y consuelo, paz interior y descanso del espíritu, en medio de esta ola y esta marea de vida y juventud. Sí, merece la pena, El espíritu no se agota, Pentecostés es imparable, la tierra está preparada por él, hay que cuidar como nunca la semilla y el modo de sembrarla; los jóvenes están disponibles y en búsqueda, hoy como nunca tenemos el reto apasionante de discernir qué compartir y cómo acompañarles en sus procesos personales y comunitarios dentro del mundo, cómo permitirles y posibilitarles soñar la Iglesia desde el Reino, arraigados en Cristo para que firmes en la fe la renueven y la hagan fiel al Padre y entregada a la humanidad, sí son ellos los que tienen que soñar y luchar por ese otro mundo que es “POSIBLE” porque Cristo ha resucitado.
No hay marcha atrás, necesitamos “odres realmente nuevos” porque si no el vino romperá los viejos y se saldrá… somos nosotros los que nos tenemos que dejar transformar por el Espíritu que está moviendo a los jóvenes y ser dóciles a sus inspiraciones, este tiempo de escuchar a los profetas: vuestro jóvenes, llenos del espíritu, profetizarán…

14 Responses to ““jmj” desde dentro…”

  1. Desconcertado por los lemas que estoy escuchando durante esta semana, procedentes de la JMJ, como: “Ésta es la juventud del Papa”, en vez de decir: ésta es la juventud de Cristo; o “Adictos a Benedicto”, en vez de: adictos a Cristo, lo que desvelan, según mi modesta opinión, una idolatría hacia la persona del Papa, me alegra leer tu comentario, poniendo tu dedo en algunas llagas como, por ejemplo, que sea la jerarquía la que se haya hecho portavoz de los jóvenes. Y es que me resulta chocante que un evento donde, supuestamente, los organizadores y los destinatarios son una juventud preparada, la generación de jóvenes más preparada, según dicen, sea un señor que acaba de cumplir 75 años el que se haya erigido en su portavoz. Claro que, viendo las imágenes retransmitidas por TV, de jóvenes exaltados, coreando esos lemas, con sonrisas bobaliconas, quizá la jerarquía haya pensado que no tienen la suficiente mayoría de edad como para representarse a sí mismos. Sea como fuere, lo cierto es que si las JMJ sirven para despertar vocaciones cristianas, bienvenidas sean.

    Lo que pasa es que uno piensa: ¡Hay que ver la capacidad de organización y de movilización que tiene la jerarquía católica cuando quiere, que, normalmente, es para eventos destinados al interior de la Iglesia! Y, sin embargo, ¿por qué esa misma jerarquía no se hace más visible a la hora de apoyar iniciativas tendentes a construir un mundo mejor, según los valores del evangelio? ¿Qué trascendencia habría tenido que el Papa se hubiese desplazado hasta el cuerno de África, para intentar sensibilizar a todo el mundo de la tragedia que se está produciendo en esa zona de la Tierra?

    Se me podrá contestar que el concepto de Iglesia en el mundo es un concepto que tienen que desarrollar los laicos, no la jerarquía y, posiblemente sea así. Pero hasta que en la Iglesia no haya el suficiente número de fieles laicos adultos, entiendo que debe ser la jerarquía la que anime, impulse o, incluso, organice eventos como una gran maratón solidaria por Somalia, o algo parecido. Ya sé que los misioneros, en cuanto jerarquía, están dando su vida en esas tierras, lo que reclamo es mayor implicación de la alta jerarquía en la extensión del Reino de Dios; esa que tiene la preparación, la capacidad y la disponibilidad que ha demostrado en esta JMJ. O, al menos, esta es mi modesta opinión.

  2. Me ha gustado el artículo y tras haber estado dos días en la Jornada,me siento bastante identificado con todo lo que expones.Yo tambien he sentido la necesidad de ser perdonado y de perdonar y debo concluir que, a pesar de muchos peros y reparos cara a dirigentes de Iglesia, el Espíritu se hace notar.

  3. Pepe, en parte se ha cumplido lo que me temía, no has regresado desde la ciudad” urbi et orbi”, de los indignados, has vuelto desde ESTOCOLMO.

  4. Pues sí, después de haber vivido estos días, y aunque para mí ha estado bañado también de cosas positivas en la vivencia con el grupo de la delegación de Mérida-Badajoz, de la organización y planteamientos de la JMJ estoy plenamente contigo, Pepe.
    Creo que los jóvenes son los que menos han estado en el centro de estas jornadas y especialmente en lo que hemos vivido en Cuatro Vientos… Cuanto daño nos sigue haciendo la obsesión por el número…

  5. Yo estuve en la JMJ en Madrid.Fuí con los jóvenes de Fuente del Maestre junto con su parroco Javi y los misioneros Serafín y Nemesio junto con otro grupo de jóvenes,pero de Zimbabwe.He hecho migas con muchos de los que vinieron a la JMJ comigo,sobre todo con Nemesio y uno de sus jóvenes africanos.
    Durante el evento nos alojamos en un colegio público y además con otro grupo de jóvenes franceses.Me lo pasé bien recorriendo con mi grupo la ciudad pese al bochorno de calor típico de esa epoca del año.En una parroquia madrileña,donde tuvimos catequesis con el obipo de Ciudad Real,vimos en directo el recibimiento del Papa por los Reyes y el Gobierno en Barajas.Desde la Plaza de Neptuno ví junto a Javi y algunos chicos de Fuente del Maestre la acogida del Papa en Cibeles.El viernes asistí a la Fiesta del Perdón en el Retiro.Allí me confesé con un obispo argentino.El sabado fuimos a Cuatro Vientos a participar de la Vigilia de Oración.Aquella noche la pasé de miedo por la lluvia tremenda que cayó.El domingo fue la clausura de este gran festival juvenil de la fe.También tuve la ocasión de ver con mi propios ojos y no por los medios de comunicación al Santo Padre en su papamovil 2 veces cerca de la Nunciatura Apostólica.
    En verdad,lo que más me gustó de la JMJ fue el ver con mis propios ojos la enorme cantidad de jóvenes que han venido de distintas partes del mundo:Francia,Venezuela,Alemania,Corea del Sur,EE UU,Italia,Chile,Líbano… Me impresionó ver la diversidad de razas y culturas en un mismo lugar.Toda esa semana me he sentido parte de una gran familia sin distinción de raza o cultura:la Iglesia Católica.Eso es lo que significa ser Iglesia Católica:Iglesia universal que acoge en su seno a todo tipo de personas sin ninguna distinción.Todos somos hijo de Dios y eso es lo que no da la dignidad como personas y como cristianos.

  6. Creo, Pepe,que Diego Mota (?) no lleva mucha razón en lo que dice de que “vienes de Estocolmo”. Es cierto que el contacto con los hechos reales nos crea simpatías, pero no es eso lo que rezuma tu artículo, aunque se ve que has vivido algunos momentos de fuerte emotividad. ¡No sólo de razón vive el hombre!. Me alegro por lo que comentas; porque sigues pensando que hay que pasar de una pastoral de inercia a otra creativa, algo imposible sin un “proceso” (una palabra tan tuya). Has visto en Madrid la materia prima, que es como es, ni tan buena como creen muchos ni tan mala como pregonan otros; toca ahora sembrar la semilla nueva en ese terreno limitado por otras semillas que también tienen derecho a arraigar; progresivamente,… ¡Ah! y la ciudad “urbi et orbe” de las libertades me ha parecido penosa. ¡Procuremos asimilar un poco más todo lo acontecido! De momento habrá que reposar las turbias aguas de la tormenta; En unos meses (o mejor años) podremos ver si de veras la plantación ha echado raices en Cristo, o si sólo produce tubérculos.

  7. Esta semana hemos asistido a un aluvión mediático lleno de imágenes que, a mí, por lo menos, me llena de sentimientos contrarios y de confusión.
    Por un lado, la crudeza de las cargas policiales contra los grupos del movimiento 15M, los indignados y los denominados “laicos” por los medios de comunicación, contrarios a la visita papal (¿acaso no son laicos la mayoría de los jóvenes que han asistido a las jornadas?).
    Por otro lado, me duele especialmente y me revuelve el estómago ese populismo de masas que se ha generado con la visita papal y ese intento continuo de apelar al sentimentalismo fácil y la compasión (las imágenes de un joven en silla de ruedas entregándole una carta al Papa me parecen llenas de paternalismo fácil y manipulación).
    Realmente me cuestiono si todas esas caras jóvenes que vitoreaban al pontífice con eslóganes de estrella de rock, con banderitas de España y pancartas y siguen hablando de confesionarios y catecismos son los que van a llevar el timón de nuestra Iglesia reconciliándola de una vez por todas con la realidad que nos grita, revolucionaria, y nos llama a la Acción (la crisis global, las revoluciones políticas en Oriente, el grito sangrante de África…)

    Soy optimista, ante todo, y creo que ni todo es blanco ni todo es negro pero creo que, como Iglesia que somos, no podemos ser indiferentes ante la imagen que estamos ofreciendo al mundo y desde luego, en esa estampa siguen estando en primera fila preferente Rouco y Benedicto tendiéndonos la mano para que les besemos el anillo.

  8. Ha sido muy gratificante conectarme y leer en este espacio opiniones cabales, despiertas al Espíritu y no teledirigidas, como lo que he podido seguir por el periódico.
    Todos los días el Espíritu está aleteando para removernos, y todos los días podemos abrirnos y dejar abrirse a los que buscan -esto será importantísimo-.

  9. Yo también estuve… y que tristeza sentí. Una Iglesia que se distancia de la sociedad, especialmente de los jóvenes no creyentes (y no les falta razón ante el espectáculo vivido), que esperaba el paso del Papa como la de un famoso futbolista o artista de pop, como si se tratara de una competición en la que la Iglesia se suma a ese carro, que celebra un via crucis bonito en su preparación pero ostentoso en su escenificación (y por tanto entrando en contradicciones inexplicables). Y finalizando con un acto de los kikos con Rouco presidiendo junto a Kiko Argüello y tantos obispos y cardenales con formas tan sectáreas y utilizando los escenarios, voluntarios y fondos de la JMJ.

    Evidentemente, los jóvenes lo pasaron bien. No es difícil estando rodeados de tantos otros jóvenes. Pero hay que tener una mirada más allá. ¿Hacia qué Iglesia nos quieren llevar? A mi me ha entrado miedo.

  10. «A veces andamos buscando a Dios donde no está.
    Lo encontraremos, buscándolo en lo pequeño y en los pequeños de la vida.
    Dios se hizo hombre, y ya sólo a través de los hombres lo encontraremos.
    Dios está en cada acontecimiento que vivimos, en las dificultades y en las alegrías.
    Sal de ti, búscalo, hazte preguntas, acércate a los que te precisen, y lo encontrarás.»

  11. ¿papa o papá rodeado de sus pequeñuelos cogiditos de la mano?
    Cada vez me motivan menos los grandes acontecimientos. La “Institución eclesial”, “estado vaticano”, “jefe de estado” (recordemos) “celebraciones multitudinarias”…¡que se le va a hacer! esto va cambiando. Es normal que se organicen eventos para comprobar “cuantos seguimos siendo”. Recordad que Jesucristo parece que dijo que “no quedará piedra sobre piedra” y no pasa nada por eso. La vida sigue y Dios seguirá presente en ella. Menos mal.
    ¿Los jóvenes?… que sigan siendo jóvenes MADURANDO. Eso me da tranquilidad.

  12. ¡Qué sana envidia me dió…! no poder ver entre la multitud de jóvenes a Javi, Nazaret, Pablo….,jóvenes obreros, cristianos en ciernes, que en estos meses del verano tienen que hambrear un jornal en los tomates o en la fábrica para sobrellevar el paro acuciante del invierno.
    ¡Qué sana envidia me dió…!, no vislumbrar entre los latinoamericanos a jóvenes de Ahuchapán, El Carrizal o Sabana, jóvenes con una religiosidad ejemplar que conozco, de El Salvador porque solo tienen dos huevos cocidos para comer la familia y cómo se iban a costear el viaje a España.
    ¡Qué sana envidia me dió…! no poder celebrar una Vigilia, Santisimo expuesto, en una liturgia como Dios manda, con silencio sacratisimo aunque fueran un millón, tan quietos, tan de rodillas, tan…ejemplar; pues sacar el Santisimo en el Corpus, en el pueblo es otra cosa, con liturgia no muy cuidada, tiene que visitar a la señora Rosa, anciana y enferma crónica, a la que su marido la cuida como los ángeles del santisimo o a Paca que quiere que se pare a su puerta para pedir por su hijo, un poco perdido por el alcohol.
    ¡Qué sana envidia…! auque no pude sustraerme a aquello de: “Son todos los que están, pero ¿están todos los que son?”
    Enrique

  13. Pepe, también estuve allí y tengo la misma sensación que tu. La realidad es siempre compleja y ambivalente. Gracias por haber expresado tan bien la ambigüedad de esos días. Un abrazo. Ricardo

  14. JMJ 2011,¡recemos por los frutos!
    Quiero ser testigo…Bendiciones para todos.
    ¡Viva el Papa!

    Saludos Pepe me gusta leer tu blog

    Montaña

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