Ante el suicidio del niño Diego

CONSOLAR AL TRISTE

En este valle de lágrimas…

Las pérdidas producen dolor y son multitudes de humanos los que día a día necesitan hacer duelo en su tristeza. La pérdida de un ser querido, o del empleo y la vivienda, la enfermedad propia o de otros, la ruptura de pareja, perder el trabajo, los problemas de los hijos, el ser mayores, verse obligado a cambiar de lugar de residencia o país, son cambios drásticos, situaciones de pérdidas que, vividas de manera prolongada en el tiempo, crean situaciones personales y familiares de sufrimiento, desesperanza, preocupación, incertidumbre. La tristeza, animada por estas situaciones, se apodera personal y socialmente de nuestro mundo, y son muchos los que llegan a sentirse desprotegidos y llegan a experimentar la depresión y el vacío existencial. Recientemente nos ha conmocionado la carta de un niño de once años que ante el sufrimiento y el dolor que sufría en su colegio decidió terminar con su vida. Son muchos los que sufren tristeza también por situaciones de bajo autoestima, de falta de aceptación de sus propias personas, les duele como son. Son muchos los duelos humanos.

Nuestra sociedad está enferma de tristeza unida a la falta de estima y ánimo. Se aprecia un incremento de casos de personas con problemas de salud mental, aumentando el número de personas afectadas por ansiedad y depresión. El consumo de antidepresivos se ha triplicado en España en los últimos cinco años y representa el 47% del gasto farmacéutico en salud mental.

La sacralidad del dolor

Ante la debilidad de las expectativas, el desánimo, el debilitamiento de la confianza, de la identidad y de la autoestima de tantas personas, nos preguntamos: ¿qué pasa en nosotros con el dolor del otro, con todos los duelos humanos? Nos parece que la persona que sufre, que vive en un espacio lleno de fragilidad, de vulnerabilidad, de necesidad y de posibilidades, de proyectos frustrados y de esperanzas nuevas, sumido en la tristeza, para nosotros es un espacio sagrado, en el que hay que entrar despacio y con sumo respeto a la persona, a su dignidad, a lo que vive, a lo que siente…Jesús de Nazaret lo expresaba con ardor y amor: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Seamos paños de lágrimas

Acompañar en el sufrimiento y en el dolor es tarea de trascendencia. Nuestra tarea es ser alentadores, anunciadores de esperanza. Esto implica la firme decisión de compartir nuestro tiempo, nuestra escucha, nuestros bienes materiales, económicos, humanos y espirituales con los más necesitados. Es el momento de intensificar otro tipo de relaciones basadas en la compasión; escuchar y acompañar en el dolor, dejarnos tocar por la vida y las historias de las personas, sabiendo que esto es lo que les ayudará a ponerse en pie, y buscar las soluciones o emprender las acciones necesarias para resolver sus problemas.
En estos momentos, es preciso contar con un ambiente familiar estructurado, con redes de apoyo y tener vínculos relacionales fuertes y sólidos. Además, es esencial priorizar la proximidad de las personas y de las comunidades, la escucha, la cercanía y la acogida humanizadora.
El Papa Francisco nos está recordando a los cristianos, ahora y más que nunca, hemos de ser testigos de esperanza y militantes de la alegría; eso habrá de hacerse palpable en nuestros encuentros, celebraciones, liturgia.
¿Qué podemos hacer para consolar?

– El quehacer compasivo habrá de atender a distintas dimensiones y posibilidades para consolar a los que sufren la tristeza:
– A nivel personal: dejarse afectar por las realidades sufrientes y tristes de los que están a nuestro alrededor: familia, trabajo, vecinos, amigos, parroquia. Acoger, escuchar y ayudar, dentro de nuestras posibilidades.

– Construcción de la comunidad que acoge, consuela, anima, acompaña, inserta y alegra. Participar en Grupos de vida cristiana, vida ascendente, de parejas jóvenes, de Cáritas, asociaciones de tipo humanitario y de voluntariado.

-Conocer y colaborar con iniciativas que pueden dar una ayuda más estructural a los que sufren: Centro de Escucha Guadalupe, Asociación “Por ellos”, Teléfono de la esperanza, Cruz Roja…

-Promoción personal, tanto nuestra como de los demás, actuando con pedagogías y proyectos que incorporan, dignifican y hacen protagonistas a las personas de sus propias vidas e historias. Animar a vivir con un estilo de vida más sencillo, comunicativo, dialogante, cercano.

-Colaborar para que nuestras celebraciones y encuentros sociales, lúdicos, religiosos…sean signo de la esperanza y la militancia de la alegría.

José Moreno Losada.

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DETALLES DE PASTOR

 

oveja maternalEs cierto que no es lo mismo predicar que dar trigo, pero cuando vemos semillas buenas es para alegrarse y hacerlas notar, porque seguro que de ahí saldrán buenas espigas y buen pan para partir y compartir. Digo esto a colación de todo lo que está queriendo ser este año eclesial de la misericordia…

Bienaventuranza de misericordia

Son muchas las palabras, reflexiones y discursos que se están haciendo en torno a este tema, detalle que debería ser normal ya que se trata de la clave transversal del quehacer teológico programado en las bienaventuranzas, aunque el año no estuviera dedicado a ello. Así lo ha proclamado el papa Francisco al hablarnos de que el nombre auténtico de Dios es el de la misericordia, como su rostro. Pero es bueno destacar los hechos concretos que se presentan como signos discretos y callados, a la vez que auténticos y profundos, que caminan en esa dirección de hacer normal lo más central e importante de la misión. En este sentido, quiero recoger pequeños signos que para mí están siendo significativos y cercanos.

La llamada de mi arzobispo

En estos días recibía una llamada telefónica de mi arzobispo, Celso Morga. Sinceramente, pensé que sería alguna cuestión de organización respecto a mi trabajo pastoral… pero no, su llamada era para interesarse por mi salud, mi ánimo, mis cuidados personales. Es decir, que le interesa y le importa cómo pueda estar yo y cómo me van las cosas. Me alegró el gesto, ni puedo ni quiero esconderlo, y me satisface cuando otros compañeros me hablan de que es algo habitual y natural en él, porque a ellos también les ha entregado su mano cuidadosa.

Esta naturalidad nos favorece a todos y crea un buen clima de confianza y ánimo general. Pero en la conversación me comentó que acababa de estar por el barrio de los Colorines, zona muy marginal de nuestra ciudad. Había estado allí sin más preparativos, ni componendas, echando una mañana de visita y encuentro con la realidad y las personas que en aquel lugar viven, sienten, sufren, buscan… Visitó los proyectos de Cáritas, los talleres de formación personal de mujeres, jóvenes; más que hablarles, les escuchó en todo lo que quisieron compartir con él.

Como hacía Jesús de Nazaret…

Entró en casas de gente que, desde la calle, le invitaron a visitar. Un ejemplo de ello fue el de una mujer de etnia gitana que se lo pidió expresamente, diciéndole que era «pobre pero muy limpia». Allí vio cómo en una casita viven nueve personas, que le han retirado la renta básica porque venden frutas ilegalmente en las calles, y él, atónito, veía la realidad en directo como hacía Jesús de Nazaret, como hace  Vicente -el sacerdote que le acompañaba- a diario en esa barriada de dolor y sufrimiento, junto a todos los que colaboran en esa parroquia y en esos proyectos. Me confesó que le había impactado la realidad de la pobreza y el sufrimiento de ese barrio, hablamos de cómo esa situación circunda a toda la ciudad como una corona de espinas, como lo llamaba el arzobispo emérito Antonio Montero.

Le mostré agradecimiento por todos esos gestos que, con motivo del Año de la Misericordia, está realizando en peregrinación callada y sencilla a los lugares de dolor y periferia. Sé que ha estado en el Centro Hermano dedicado a los transeúntes, en los comedores sociales de la ciudad y que tiene previsto seguir con toda una serie peregrinaciones de este tipo. Y él se mostró contento de todas las iniciativas que se están desarrollando con este espíritu en nuestra diócesis, tanto desde las parroquias y los sacerdotes, como de laicos y personas comprometidas que están apostando por favorecer las entrañas de misericordia que deben ser el centro de toda nuestra doctrina, nuestras normas, nuestros cultos, nuestros bienes.

Buen estilo y buen corazón

Este tono vital y de gestos nos llama a interpelarnos a todo el presbiterio. A mí me provoca y lo agradezco, porque por ahí ha de venir mi renovación, la de todos. De broma le decía que si había crisis a los sesenta, porque me voy acercando a ellos, y se reía diciéndome que a los cuarenta, a los cincuenta, a los sesenta… y que había que estar vigilantes. Él, de alguna manera, está vigilante y dispuesto a descubrir la archidiócesis desde todos los lugares y todas sus periferias, buen estilo y buen corazón.

Y recuerdo que, en la felicitación de la Navidad, nos contaba cómo el Papa le había dicho, al destinarle como pastor nuestro, que iba a disfrutar más que detrás de aquella mesa y esos papeles. Confesó allí que era verdad que el año que llevaba con nosotros había sido de gozo y buen ánimo, con sensaciones nuevas. La conversación telefónica me reafirmaba en esta sensación tan agradable: nuestro arzobispo está contento y disfrutando de su quehacer pastoral, se está dejando tocar por la realidad y abierto a ella, quiere a los sacerdotes y se preocupa y, al mismo tiempo, quiere abrir sus entrañas a los que son más pobres y sufren. Este gesto no puede ser otra cosa que felicitante para él y para nosotros. Hoy, sé que lo demás vendrá por añadidura y, al hilo de esta bienaventuranza, se me ocurre una invocación sencilla: «Oscar Romero, ruega por nosotros».

José Moreno Losada. Sacerdote de Badajoz

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Orar para perdonar las ofensas

ENSÉÑANOS A PERDONAR

Hemos sido bautizados en el Espíritu del perdón, el que da fuerzas para la reconciliación. Pidamos, hoy, esa fuerza como bautizados en Cristo:

Desde la Vida
Padre divino, un nuevo año nos ha abierto las puertas, la humanidad ha sido invitada por la Iglesia a vivirlo con el corazón encendido y alumbrado por la misericordia entrañable de nuestro Dios. Desde el Espíritu de la Navidad el corazón se nos abre, guiados por el Papa Francisco, para mirar nuestra mundo y contemplamos junto a él “un río de miseria y de violencia” que asola y hace sufrir a los humanos. Nuestro corazón necesita salir de la indiferencia y de la realidad envolvente de la dinámica de la ofensa, que hiere y nos deja siempre heridos. No queremos vivir desde la ofensa, deseamos acoger tu invitación paterna para entrar en tu corazón de misericordia y de perdón. Queremos descubrirte en tu misericordia y desde nuestro corazón herido hoy te levantamos nuestras súplicas de hijos pródigos, que deseamos volver a tu casa y ser de tu familia, entrando por la puerta de tu perdón gratuito y amable. Queremos vivir a fondo tu obra de misericordia que nos invita a perdonar las ofensas y todas las injurias:

Perdonarnos a nosotros mismos

Enséñanos a saber acogernos a nosotros mismos en aquellos que nos duele y nos ofende de nuestras propias personas, aquello que no aceptamos con paz y nos lleva a ser ofensivos y violentos con los que nos rodean. Sánanos en nuestra propia soberbia y ayúdanos a reconciliarnos con nosotros mismos, a querernos como somos, a perdonarnos a nosotros mismos para saber perdonar a los demás. Que nunca olvidemos cómo supiste ponerte en la fila de los pecadores, con ternura, para adentrarte con todos en el Jordán y sentir caer sobre ti el agua del perdón y del deseo de la reconciliación personal y universal.

Desde la debilidad y la humildad

Descúbrenos como de la ofensa se sale por la vía de la humildad, que toma la iniciativa y hace del perdón el lugar del encuentro más allá del sentimiento ofendido. Que sepamos ver cómo siendo Dios, el santo, es el que se abaja, por amor humilde, y se acerca a la humanidad a traer un perdón, que no había sido pedido y que no fue reconocido por muchos. Ha sido la divinidad la que se ha acercado para hacerse misericordia, y ha aparecido en el mundo despojado y pobre, manifestando que necesita El de la misericordia de los pecadores. Tú, en la señal de un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre, nos invita a dar los primeros pasos para pedir perdón en la ofensa, haya venido de donde haya venido.

A todos, sin límites

Haznos sentir tu perdón sin límites y la alegría de este poder de perdonar. Que sepamos mirarte en lo alto de la cruz, sanando a toda la humanidad y pidiendo al Padre nuestro perdón sin ningún límite: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Danos la alegría de tu Reino, la que muestra que hay más contento en el cielo por un solo pecador amado que se arrepienta que por miles, que siendo perfectos, no se han abierto a la vía de la compasión y del perdón fraterno. Ayúdanos a entender que el mayor poder que tú nos has dado, a través de tu Espíritu de resurrección, es el de poder perdonar todo, y que sabremos hacerlo cuando hayamos aceptado tu amor y tu perdón gratuito. Amén

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Perdonar las ofensas (Obra de misericordia)

Ojo por ojo y todo el mundo será ciego…

Comenzamos un año nuevo y por todos los lados nos deseamos la salud, la bendición, la felicidad, y lo expresamos todo con una palabra universal como es la paz. Desear la paz es desearnos todo, así lo hacemos en la eucaristía cada domingo, ¿pero, de verdad, deseamos la paz auténtica de la que habla el Evangelio, la que trae Jesús de Nazaret?

La realidad nos habla más bien de venganza y de violencia de un modo estructural y ambiental en nuestro mundo y en nuestra sociedad. Los datos nos hablan de un mundo en guerra y el Papa Francisco, proféticamente lo viene denunciando y llamando a la conversión, por eso nos habla de misericordia. En la Navidad nos ha hablado de un río de miseria y de violencia que asola el mundo, cuestionó de esta manera: “¿Cómo es posible que perdure la opresión del hombre contra el hombre, que la arrogancia del más fuerte continúe humillando al más débil, arrinconándolo en los márgenes más miserables de nuestro mundo?”. Estamos viviendo desde la ofensa y la venganza, por eso podemos hablar de un mundo en guerra: la guerra de Siria, la del África subsahriana (Sudán del Sur, República centroafricana, Etiopía, Uganda, Congo), en la zona de Asia y el Pacífico, en América Latina (especialmente Colombia), en la zona De Oriente medio y el norte de África; y, finalmente, en Europa con los refugiados (Ucrania). Desde principios de siglo no había en el mundo un mapa de conflictos tan extenso y con tantos fuegos abiertos a la vez como el que tenemos en el presente. En el fondo de todos los conflictos está siempre la ofensa, los que se sienten ofendidos por los otros. Ya el adagio nos habla que si nos movemos desde la ofensa la marea de la violencia será imparable y la paz será imposible.

La ofensa se adentra en el corazón del hombre e invita al rencor para permanecer unido a él. Cuando eso ocurre la muerte se apodera de lo humano, y acaba con el otro que me ha ofendido al mismo tiempo que acaba con la bondad y la paz del que se venga. Cuando eso ocurre las sociedades se vuelven poco humanas y habitables, la sospecha, la desconfianza, la frialdad, la indiferencia, la lejanía se apoderan de los sentimientos y nos hacemos cada vez más cerrados e individualistas en todos los ámbitos: políticos, regionales, económicos, sociales, familiares, religiosos, deportivos… podemos decir de algún modo que la ofensa por la ofensa acaba con todo, da muerte a todos los que se adentran en ella con el rencor. Las heridas son enormes y el sufrimiento se extiende y se universaliza como una marea imparable, así se generan los ríos de miseria y sufrimiento humano.

Como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…

cruzmanoSiguiendo al Evangelista Lucas, cada vez que rezamos con la oración propia de los cristianos, pedimos a Dios el perdón de nuestros pecados, de nuestras ofensas con respecto a El, pero también añadimos lo que ha de ser nuestra especificidad de seguidores de Jesús en medio del mundo :”así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Presentamos nuestro deseo de perdonar toda ofensa y toda injuria recibida en nuestra vida.
El perdón, en primer lugar, de las ofensas que los “hermanos” nos hacen “siete veces al día”: “Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás” (Lc 17,3-4). Pero no sólo a los hermanos, sino “a todo deudor”, es decir, a los  enemigos, a quienes les odien, maldigan y maltraten (Lc 6,27-28; 6,22). El odio, la maldición y los malos
tratos, las injurias y la proscripción “por causa del Hijo del hombre” es la deuda que deben perdonar los cristianos, como Cristo en la cruz les perdonó a ellos. Respondiendo al mal con el bien, “serán hijos del Altísimo”: “Amad a vuestros enemigos; haced el bien y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso…. perdonad y seréis perdonados” (Lc 6,35-37).

El lío de la misericordia

Dolor y esperanzaEl perdón es la clave de la misericordia, estamos llamados a ejercerlo, sabiendo que hemos de caminar en un sentido integral y saludable del perdón que vence a la ofensa, a toda ofensa:
– El camino de la reconciliación personal: saber hacer examen de conciencia y perdonándonos en nuestras debilidades, viviendo el mandato de saber amarnos a nosotros mismos con las claves el amor de Dios que nos ha bendecido en Cristo, como hijos amados suyos y siempre está dispuesto al perdón y a la misericordia para que podamos tener su paz y su fuerza.
– El camino de la humildad y su poder de perdón, que no distingue entre ofensor y ofendido en lo que le afecta, sino que con la libertad del Espíritu de Jesús, da los pasos necesarios para entrar en el perdón mutuo sin más condición que la ternura y la compasión. Poder de perdonar que libera de todo rencor y deseo de venganza, sabiendo que en la violencia perdemos todos, pero en el perdón todo es ganancia.

¿Qué tenemos que hacer?

Imágenes– Cuidar nuestro proyecto de vida personal. Tratar de conocernos mejor a nosotros mismos, profundizar en la vivencia de todas las emociones y encauzarlas para hacerlas lugares de vida y crecimiento personal, sin querer reprimirlas ni anularlas. Buscar espacios comunitarios y grupales – ámbitos parroquiales, movimientos, ejercicios espirituales- que nos ayuden a esta visión humana y cristiana de nuestra propia persona.
– Analizar las relaciones de conflicto, separación, exclusión, división, indiferencia que nos rodean a nivel personal, familiar, laboral, social, político, económico, religioso. Buscar caminos de sanación, acercamiento, implicación en orden a saber pedir perdón y restablecer relaciones sanas, que curen heridas y resuciten lo bueno de lo vivido.
– Saber vivir la dinámica del perdón en la relación con Dios y los hermanos, a nivel personal y comunitario, redescubriendo los procesos de conversión y la celebración gozosa del sacramento de la reconciliación

– Informarnos y preocuparnos por las situaciones de violencia y ofensa que se dan en nuestro mundo y trabajar por la paz y el perdón con todas las asociaciones y organismos que se implican por los que sufren la guerra y toda clase de persecución y violencia.

– Cuidar las relaciones con las personas que son de otras ideas políticas, religiosas, clases sociales para que siempre sean desde el respeto y la ternura.

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De madrina e ahijado

Querido ahijado Marido:

El 18 de diciembre de hace tan solo un año, me llamaron tus padres para darme una buena noticia, ese día me enteré que vendrías a este mundo y desde ese mismo momento yo ya estaba ilusionada y quería a ese bebé, que en, tan solo, unos meses tendríamos en nuestros brazos. Llegó el ansiado día de tu nacimiento, ese largo 20 de julio, hasta que en la mañana del 21 decidiste venir a conocernos. Yo me sentía tan insignificante cuando te tenía en mis brazos, y tan feliz, a la vez, por tu llegada…
Después el 7 de octubre, noche en la que tus padres me comunicaron la feliz noticia que me hacia la persona más afortunada del mundo. Habían pensado en mí como una segunda madre para ti, porque era alguien especial para ellos. Hoy también me convierto en alguien especial para ti, por lo que llevo meses pensando qué podría regalarte el día de tu bautizo. Voy a ser tu madrina y quería que mi regalo lo recordaras siempre…

Deseo regalarte en este día tres cosas: amor, libertad y paciencia. El amor como pilar principal; la libertad entendida como entrega, no como libertinaje; y la paciencia como sinónimo de ternura. Así siempre estarías protegido ante la adversidad de la vida, de golpe y porrazo te habría enseñado a vivir. Pero estos valores no se regalan, se adquieren y se aprenden. La vida es como un juego y por supuesto todos los que te queremos y conocemos deseamos que tú, con la ayuda de Dios, ganes tu partida de la vida.

Lo primero que debes saber es que aquí no juegas solo, en esta partida te van a acompañar pilares fundamentales como lo son papá y mamá, ellos son las personas que más te quieren, incluso antes de verte nacer, ¡valóralos!; tienes la suerte de conocer a tus abuelos, serán las fichas más tiernas de la partida, te van a mimar, ¡mímalos!; también estamos tus tíos, seremos los segundos padres pero más comprensivos, los segundos abuelos pero más modernos y los segundos hermanos pero más sabios. Y en este caso, yo, como madrina, te ofreceré cariño, ayuda, consejo y siempre tendrás un regalo especial, todo esto te lo ofreceré con el amor de Dios.

Supongo que la primera vez que tú puedas leer esta carta tendrás unos seis años, yo te recordaré releerla a los diez, porque es importante que el día de tu comunión aprecies que las personas que te queremos seguimos caminando a tu lado, el amor hace la unión familiar. Empiezas a hacerte mayor y tus padres no lo querrán ver, ten mucha paciencia con ellos y no tengas prisa contigo mismo. La libertad debes cogerla de la mano del respeto, y esto no es nada fácil, por eso te pido que nos entiendas cada vez que te pongamos límites, porque los necesitarás. Espero que en tu mayoría de edad me tengas presente y vuelvas a leerme, porque empezarás tu vida adulta y la confirmación estará cerca. Papá y mamá verán día a día como creces, para ellos te pido que mezcles la paciencia y el amor, escucha sus consejos que nadie va a querer nada mejor para ti. Sé que en la adolescencia ya verás la libertad desde otra perspectiva y que podrás ser totalmente dueño de la tuya. Los años van a seguir pasando y siempre vas a seguir necesitando una mano amiga, la mía siempre la vas a tener, pero has de saber que una vida rica y llena de amor sólo se consigue caminando por el camino de Dios.

Amor, libertad y paciencia. Vivir como un buen cristiano y crecer en una familia católica, ese es el regalo que más te enriquecerá desde hoy y hasta siempre. Yo, siendo tu tía, ahora que voy a ser también tu madrina me siento mucho más, y por ello, en un día tan importante como tu bautizo te lo quiero comunicar; a partir de hoy, soy tus pies para enseñarte a caminar, tus manos para enseñarte a cuidar lo que cojas con ellas, tus ojos para que veas la vida con felicidad, tu corazón para que hagas todo con amor, tu hombro para que llores en tus días no tan buenos y tus sonrisas, para que nunca te falte ni una. Sé que, junto a tus padres, recibo el encargo de enseñarte a vivir como un cristiano, y si me ha quedado claro algo, al escribirte esta carta, es que el regalo no sólo te lo doy, sino que también lo recibo.

Hoy han puesto en mis manos el placer de poder iniciarte en la Iglesia y nada me podía hacer más feliz que presentarte como un nuevo cristiano ante los ojos de Dios. Mario, es mi obligación, a la par que mi ilusión, iniciarte en el seno de una familia católica y ayudarte en el camino, pero ten muy claro que no puedo decirte como vivir; yo no puedo vivir por ti. Tu vida es tuya y harás con ella aquello que tú quieras hacer. Simplemente tienes que hacerlo con amor. Desde el momento en que naciste, te estoy viendo y te veré crecer, tropezar y caer, confundirte, llorar y reír y en mis ojos siempre veras una mirada tierna, la mirada de una segunda madre, llena de comprensión y amor ante tus defectos.

Te quiero Mario, gracias por venir a alegrarnos los días.
Adela Méndez Durán.

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Navidad: Dios desalojado

(Dar posada al peregrino)

FAMILIA Y VIVIENDA

Llegamos a Diciembre y nos adentramos en el tiempo de Adviento para culminar con el tiempo de la Navidad. Se trata de un tiempo de esperas y esperanza. Los seres humanos soñamos con la historia de cada día y con el deseo de la justicia y la dignidad, y los cristianos nos alentamos con la esperanza de la vida eterna que nos ha sido prometida en Jesucristo. Aguardamos la plenitud del Reino, pero lo hacemos en activo, trabajando cada día en la normalidad, con el deseo de que sea bendita normalidad. En esta tensión nos adentramos cuando vislumbramos que todos estamos llamados a compartir la casa del Padre Dios en el futuro, a la vez que descubrimos que este mundo presente está falto de misericordia en todos los que en su peregrinar no encuentran un hospedaje digno, una casa para vivir con dignidad. Por eso queremos hacer resonar en nuestro corazón una de las obras de misericordia: “Dar posada al peregrino”, que corresponde al derecho humano fundamental de que toda persona tenga una vivienda digna. La doctrina de la Iglesia lo afirma con claridad: “La familia tiene derecho a una vivienda decente, apta para la vida familiar, y proporcionada al número de sus miembros, en un ambiente físicamente sano que ofrezca los servicios básicos para la vida de la familia y de la comunidad” (Carta de los derechos de la familia de 1983 en el art. 11, cf. Familiaris Consortio, 46; Pacem in Terris, 11)

DESALOJADOS

Todos somos peregrinos en la historia, nacemos y peregrinamos hacia un destino mistérico. Mientras vamos de camino todos necesitamos sentirnos alojados y nos da miedo vivir en la intemperie, desalojados, sin techo, ser transeúntes sin referencia de hogar y de calor humano y familiar. La realidad nos muestra una muchedumbre ingente de desalojados en nuestra sociedad por motivos diferentes:
En nuestro mundo hay 174 millones de migrantes con dirección al norte y 60 millones con dirección al sur, por razones y motivos variados. En lo que se refiere a los refugiados, este año más de 800.000 personas habrían llegado a Europa a través del Mediterráneo, y más de 3.400 habrían perdido la vida en esa ruta. Miles de personas –más de treinta mil en España- viven a la intemperie en la calle sin referencia de hogar alguno. A todo esto últimamente se suman los desahucios, según el CGPJ en el primer trimestre de 2013 se ejecutaron 19.468 desahucios, lo que arroja una media diaria de 216.
Efectivamente la pérdida del empleo y la vivienda, perder el trabajo, ser desahuciado, vivir en la calle, verse obligado a cambiar de lugar de residencia o país por miedo, persecución, pobreza… son cambios drásticos, situaciones de pérdidas que, vividas de manera prolongada en el tiempo, crea situaciones personales y familiares de sufrimiento, desesperanza, preocupación, incertidumbre. La persona entra en un estado de indefensión, en el que especialmente, necesita del amparo social y comunitario, la falta de éste hace que la persona se sienta desprotegida, desalojada y pueda llegar a experimentar la depresión y vacío existencial.

LA SEÑAL DE DIOS: un desalojado

“Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.” (Lc 2,6-7)
En el tiempo de Navidad vamos a escuchar repetidamente que la señal de Dios, según el evangelio, es el desalojo, un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre porque no había alojamiento para él. Como le puede ocurrir a cualquier refugiado, perseguido, desahuciado, emigrante, transeúnte. Está clara la identificación de Dios con los que no tienen vivienda, con los que son “peregrinos del mundo y la historia”, no hay duda de que es verdad que se ha hecho uno con ellos, y que por eso puede decir que lo que le hagamos a ellos se lo hacemos a Él.

EL LÍO DE LA MISERICORDIA

Desde nuestro Dios, que se nos muestra en Jesús como pobre, perseguido, peregrino, transeúnte, desalojado, estamos llamados a “dar posada al peregrino”, a acoger al que está desalojado, desahuciado, en la calle, a la intemperie.“La ‘buena acogida’ comprende desde la hospitalidad a la comprensión, la valorización necesaria para el recíproco reconocimiento; destierra los prejuicios y busca una convivencia en armonía. Nuestra sociedad es, y en el futuro próximo será, en mayor medida, multiétnica e intercultural. Como cristianos la actitud que habríamos de adoptar ante los inmigrantes está recogida en la Ley de Santidad: “Si un inmigrante se instala en vuestra tierra, no le molestaréis; será para vosotros un nativo más y le amarás como a ti mismo, pues también vosotros fuisteis inmigrantes en Egipto” (Lv 19, 33-34).

Compromiso:
– Relaciones de acogida, vecindad y fraternidad con los que nos rodean y especialmente con los que han llegado de fuera. Hacer de nuestra casa un espacio abierto y de acogida.
– Tratamiento laboral justo a todos los inmigrantes en nuestros espacios familiares, empresariales. Apoyo a sus reivindicaciones justas y solidarias.
– Tener presente a los inmigrantes en todos los foros y contar con ellos en nuestras programaciones: Familiares, escolares, comunidades parroquiales, Movimientos, asociaciones.
– Dejarnos evangelizar por los inmigrantes, aprender de sus historias, de sus actitudes solidarias.
– Reclamar el acceso a una vivienda digna como derecho constitucional. No hacer de la vivienda, que es un derecho, un negocio.
-Mantenernos cercanos a aquellas personas que pierden sus viviendas, que al menos en este trance no sientan que la comunidad los ignora. Abrir las puertas con facilidad de todos los espacios, personales y comunitarios, que pueden acoger a lo que se ven abocados al sufrimiento de abandonar sus casas. Asociarnos para responder a casos concretos.

-Colaborar con las instituciones que cuidan de los que viven en la calle y de los transeúntes o peregrinos. En nuestra parroquia establecer lazos fuertes con el Centro Hermano de Cáritas, que todos nosotros junto con los niños y jóvenes lleguemos a conocer este proyecto y las opciones de cáritas.

Orando:
Dios Padre de todos, que en tu gran amor y misericordia nos has querido dar a tu propio Hijo, para amarnos hasta el extremo y darnos tu Espíritu para que habite en nuestros cuerpos como un templo suyo. Tú que habitas en nuestro interior y que quieres que te abramos las puertas de nuestra vida, siendo nuestro creador, te has hecho criatura y te has mostrado débil y pequeño en un nacimiento lleno de intemperie, de pobreza y desalojo. Tu señal nos deja perplejos y confusos: ¿por qué has querido ser siervo siendo rey, vivir a la intemperie siendo tu el señor de la creación, ser peregrino y no tener donde reclinar la cabeza si eres señor de los Cielos y de la tierra?
Miramos nuestro mundo y su dolor en millones de hermanos que son deshabitados y desalojados, que viven en el margen y a la intemperie, solos y a pie de la historia y del mundo. Los vemos con tu corazón y comenzamos a entender tu mensaje, ellos son nuestros hermanos y en ellos te revelas tú para con nosotros. Los ha elegido para venir a habitar en nuestros corazones y en nuestras casas, sabemos que cada vez que nos acercamos y nos hacemos prójimos de ellos, te acogemos a Ti y te adentras de nosotros para darnos tu vida y tu gracia. Ayúdanos a entender que cuando ejercemos la hospitalidad favoreciendo a los que no tienen hogar ni calor estamos adentrándonos en tu verdadera señal y tú estás naciendo en nosotros y en nuestros corazones. Queremos verte en los refugiados actuales, peregrinos, emigrantes, perseguidos, transeúntes, desahuciados, abre nuestros ojos y nuestro corazón desde Belén.

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Ante las elecciones

Adviento y política

La Fiesta de Cristo Rey nos abría los ojos para un adviento que reclama recuperar la esperanza desde la política. Otra política es posible donde se co-impliquen las esperas de los últimos con las promesas de Dios que provocan la esperanza:

EN UN MUNDO POLÍTICO DESNORTADO

¿Otro mundo es posible?
– Izquierda: el fracaso del “socialismo real” desde la caída del muro de Berlín. ¿No hay alternativa al capitalismo? Da la sensación de que se ha perdido la esperanza de la izquierda con todas sus esperas: fin de la pobreza, igualdad entre los seres humanos, estructuras económicas que aúnen liberta y justicia, creación de un mundo solidario.

– Derecha: El capitalismo se ha puesto al servicio de la satisfacción de deseos individuales, que nunca podrán ser satisfechos.

– Un solo Dios: el mercado. Se defiende que el mercado dejado al albur de sus propias leyes genera más riqueza social que el capitalismo mixto regulado por el Estado. A la política se le ha despojado del carácter de acción que podría producir un cambio hacia algo mejor. Ha desaparecido la esperanza de un cambio de naturaleza política. La política sólo es lugar de estancamiento, tanto para los liberales que querrían reformar fuertes y rápidas para la eficacia del mercado, como para los de izquierda que no ven posibilidad de alternativa por ningún lado.
Y qué podemos hacer:

Desde la Palabra y la historia de la salvación:

– Ningún sistema político es el más acorde con el sueño divino. Sólo dos constantes para analizarlos todos: la Alianza de Dios con su Pueblo y el sufrimiento de los más débiles. La soberanía de Dios que relativiza toda forma de poder y la preocupación divina por la suerte de los más indefensos marcan la hoja de ruta de la “política bíblica”.

PROMESA, ESPERANZA Y POLÍTICA

En un mundo de tecnología y éxitos, se nos llama a deslindar sueños, utopías, de la verdad y de la mentira. Las promesas del mercado y de las promesas divinas. La preocupación por el sufrimiento ha de ser clave de discernimiento de los sueños y las promesas que son del evangelio para el mundo: “la suerte de los huérfanos y las viudas actuales”.

Una escatología situada denuncia una iglesia acomodada, que se afana con la postmodernidad para resolver sus angustias existenciales. La preocupación cristiana no ha de ser la finitud o el nihilismo filosófico, sino la injusticia y el sufrimiento del inocente. Nuestro reto es que los pobres estén en el centro de la política. No nos basta con recordar las bondades del bien común. Además fieles a Dios, queremos promesas que estén referidas a la liberación de sufrimientos concretos que están aconteciendo hoy. Estamos convencidos de que hay ricos porque hay pobres, no podemos consentir que los ricos sean más ricos porque consiguen que los pobres sean más pobres, como está ocurriendo en esta crisis.

No debemos aceptar que “ni un pobre sea vendido por un par de sandalias”. González Faus distingue entre una “izquierda económica” comprometida en la defensa de los derechos primarios del ser humano: alimentación, vivienda, salud y educación dignas, y una “izquierda cultural” preocupada por la satisfacción de deseos individuales propios. Los privilegios de las élites nos han hecho olvidar los derechos humanos de los pobres en nuestras sociedades y en el mundo. La sociedad se ha tenido hacer cargo de las reivindicaciones de los últimos y los pobres porque los políticos profesionales se han olvidado de los descalzos de nuestro mundo.

El reinado de Cristo y su mensaje evangélico es una manifestación acerca de que la historia es transformable, no está predeterminada. Avanzar por los caminos de los pequeños signos que hacen esperar contra toda esperanza. Ese es el programa del Reino que viene por los signos y señales que se dan con los ciegos, los cojos, los pobres… Crear condiciones de posibilidad de algo nuevo en personas concretas, en contextos sociales, familiares, educativos, políticos. Se trata de ir forzando, también políticamente, la realidad hacia donde marca el sueño de la esperanza cristiana, con las claves escatológicas del Reino. Un forzamiento que es transformador y conquistado desde una esperanza activa, protagonizada y liderada.

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Adviento en BlaBlaCar

Adviento: pasado, presente y futuro en un solo abrazo.

Han sido dos días de esperas y esperanza, mezcladas y tensionadas como corresponde al tiempo escatológico de nuestro adviento ante Aquel que era, es y siempre será.

Ayer madrugaba para ir a Mérida y allí encontrarme con una persona anónima y desconocida, Charo que en su coche, junto a otra pasajera Loly -también anónima para mí-, vía Blablacar íbamos a realizar un viaje hasta Madrid, en un camino en el que se iban desvelando concepciones y visiones de la vida, con sencillez y sin profundidad al principio para ir ahondando después. Compartían su visión crítica de la ciudad de Mérida, unas personas de fuera  que viven allí por motivos familiares, por hijos que tienen unas necesidades especiales y que en esta ciudad se aliviaban.

Ellas, ambas funcionarias con responsabilidades de cierta singularidad en sanidad y política social, viajaban por motivos de trabajo y de visita al hijo universitario en la capital madrileña.
La razón de mi viaje era de otro, mi compañero Eugenio presentaba su tesis doctoral, y digo presentar porque no tuvo que defenderla. Su presentación bastó para que el tribunal, a una, sólo dijera alabanzas y bendiciones del trabajo elaborado durante cuatro años por este doctorando. Su aportación se consideraba singular y única  en su investigación en torno al pensamiento y formación,  de Diego Sánchez de Badajoz, sacerdote talaverano del siglo XVI.  En su presentación entraban ganas de leer este trabajo, que un extremeño –rememorando a otro paisano-  presentaba en la sede de la UNED en la facultad de Humanidades en Madrid. Lo rodeamos un buen coro de compañeros y amigos llegados de Extremadura y gozamos con su éxito, del que nos hacemos portavoces como testigos de primera mano que brindamos con el champán oportuno en la cafetería académica. Allí la espera daba su fruto, signo de escatología presente: “los que sembraban con lágrimas, cosechaban entre cantares”.

Aprovechando el viaje, vivía con gozo el encuentro con Carmen Ledesma y Álvaro Mota, jóvenes estudiantes que componen el equipo permanente y liberado del movimiento de  la Juventud Estudiante Católica. Pasear con ellos por las calles madrileñas, tomar un bocadillo de calamares junto a la plaza mayor en el contexto del mercado navideño, un dulce con café en la Mallorquina, paseo por el palacio real, la Almudena, momentos de reflexión para compartir vida y preocupaciones… para después cenar con un grupo de personas que se adentran en el silencio acompañados por las dominicas  y que desde ah
í se encuentran y se hacen familia en la vorágine de la masa de lo anónimo y lo desconocido para no perder la identidad y querer que el Reino siga avanzando y siendo levadura en la masa, porque otro mundo es posible.
Mundo del que hablaba Álvaro en la entrevista grabada, que en la mañana de hoy viernes, le hacía Jesús Bastante de Religión digital, acerca del movimiento de la Juventud estudiante católica, la iglesia  en la universidad, el sentido del estudio y  la clave evangelizadora de unos jóvenes que creen, siguiendo a Jesús, que la fuerza de la resurrección ya está actuando.  Esperanza que  corresponde a una escatología de plenitud y de futuro, ya incoada, porque aunque su Reino no es de este mundo, sin embargo habita ya dentro de nosotros y nos mueve más allá de nosotros mismo y nuestros límites.

Esta tarde volvía con jóvenes de Calamonte hasta Mérida, también en el quehacer del Blablacar. Estos hablaban de su deseo, como pareja,  de algún día poder dejar la vorágine de Madrid  y poder vivir en la paz y la serenidad de nuestra tierra extremeña y de la ciudad de Badajoz, apenas valorada durante sus carreras universitarias de Ingeniería y Economía y hoy deseada.  Yo venía con el deseo  y la ilusión de llegar a la residencia de Mayores de la Granadilla, donde se  iba a desarrollar el concierto regalado por el coro Vocalis a  nuestros mayores, con los que celebro la Eucaristía todos los domingos.
Todo un  lujo,  diría yo, de escatología consecuente. Ahí están todos nuestros mayores, los que no saben mucho de doctrina ni de futuro, quizá solo de un presente condensado de pasados en los que han ido dando a jirones sus vidas preparando una sociedad mejor para los que ahora vivimos y vienen, en una postguerra de esfuerzo y sacrificio, a la vez, que de austeridad. Hoy se movían en sus corazones con unos villancicos que les avivaba el alma y las palmas con los que acompañaban. Gozaban y eso les bastaba, se sentían privilegiados y señores, teniendo a ese coro de más de treinta personas que  “gratis et amore” que les hacían sentirse importantes y queridos. Estaban allí dando su arte melodioso, con cariño y ternura, para estos mayores que han dado su vida, y que viven el presente, mirando al pasado y confiando en un horizonte de descanso y de luz. Descanso luminoso y alegre que hoy  culminaba con tono de África, en una canción graciosa y bailable, en un idioma africano que nadie sabíamos pero que a todos nos alegraba, como será el idioma y el canto de Dios cuando  nos lleve a su gloria. Así cantaban:así cantaban

Al llegar ahora a casa, me adentro en los sentimientos vividos en estos días, y me siento esperanzado y con ganas de esperanzar a otros. Mañana será el encuentro con los jóvenes estudiantes de la diócesis de Badajoz,  donde la alegría y la esperanza será de futuro y de deseo de vivir  en un mundo mejor, que están dispuestos a construir  con la fuerza de lo alto. En ellos las escatología será tensional y luchadora, bipolar, ellos tratan de  ir a por todas arriesgando en el presente, porque otro mundo es posible,  ya tienen y buscan animosos  la fuerza de Jesús de Nazaret que  inició ese nuevo mundo imparable en la sencillez y pobreza de su nacimiento en Belén.

 

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¿A muerte con el Papa Francisco?

EL PAPA FRANCISCO, PROFETA HOY

Acabado el viaje pastoral del Papa a África, no puedo menos de hacerme esta pregunta interpeladora para toda la iglesia y para todos los que nos consideramos cristianos. Carlos Osoro acaba de decir que está a muerte con el Papa Francisco, pero no hay duda de que quien está a muerte con los débiles es este Papa. A mí me surge la pregunta sobre la profecía, ese ser profetas al que estamos llamados todos por nuestro Bautismo en Cristo.

¿Profetas del éxito o de la verdad?

Ser profetas de la oficialidad establecida por los cánones del mercado, del éxito, de la competitividad es oficio de lo común y de lo ordinario en nuestro mundo. Está muy bien pagado y considerado, aunque sólo es de unos pocos y por poco tiempo. Se dice que cualquiera puede ser la mejor voz pero de ochenta mil sólo una es elegida, quedando en el camino miles sin éxito, miles de excluidos sin hogar ni voz.

El camino de la coherencia, la verdad y lo profundo genera otro tipo de profetismo que no va por la ruta del éxito y lo externo. Se trata de la profecía de la justicia y la dignidad, que no encuentra veredas fáciles ni gratuitas, más bien hay que caminar en medio de abrojos y de desiertos con cierta soledad. Así le ocurrió al profeta Jeremías cuando en medio del pueblo era sincero y hacía lectura creyente y coherente de la situación que estaban viviendo y que abocaba al dolor y al fracaso del pueblo, reclamando una conversión para la fidelidad al Dios de la vida y del pueblo, buscando caminos de verdad y fraternidad entre todos.

No hay duda que los verdaderos profetas de Dios son los que caminan por estas sendas de la verdad de lo humano, de la dignidad de la justicia, de la verdad entrañable y compasiva. La de aquellos que olvidándose de sí y arriesgando se creen el aserto de que quien quiera guardar su vida la perderá y el que esté dispuesto a perderla la encontrará.

Jesús, el profeta de Dios

El referente más directo de la profecía divina no es otro que el propio Jesús de Nazaret. En él encontramos al profeta definitivo, que nos trae el corazón del Padre del Padre y con la fuerza del Espíritu desea que su fuego se adentre en el mundo y toque los corazones de todos los humanos. Se trata del fuego de la verdad, la vida y el camino que lleva a la fraternidad universal venciendo toda tentación de poder, riqueza y éxito que se implanta desde la injusticia, la desigualdad y la exclusión. Él es profeta de la verdadera autoridad y el magisterio lavando los pies de sus discípulos, es rey del universo sintiendo compasión ante la muchedumbre perdida como ovejas sin pastor para los que multiplica el pan, es el único Señor tomando el pan y entregando su vida en la cruz por todos los hombres. Se trata del profeta crucificado que ha resucitado y ha sido validado por el Espíritu del Padre, como el único salvador. Es el profeta de la radicalidad ganada y del amor plenificado, en él está la plenitud de la profecía. Y en él hemos sido bautizados nosotros para ser también con él profetas, participando de su profetismo.

Bautizados para ser profetas

Tras él han sido y son muchos los que se dejan quemar por su fuego y son verdaderos profetas en medio de la historia. Desde el propio papa Francisco, como acabamos de verlo en su viaje arriesgado y comprometido a África, pasando por los misioneros que son afectados por enfermedades como el ébola o aquellos que están al lado de los refugiados defendiendo sus derechos; son miles, multitudes los que están tocados de la gracia y se plantean sus vidas con radicalidad. No entran en los caminos de lo fácil dejándose engañar por promesas terrenales, vacías de espíritu, de entrega y de fraternidad auténtica. Optan por proyectos de vida personales y comunitarios que son alternativa en medio de nuestro mundo y que nos abren los ojos para creer que otro mundo es posible y que el evangelio se está cumpliendo en medio del mundo. Saben que por su bautismo son sacerdotes, profetas y reyes como El.
Todos estamos invitados a vivir nuestro profetismo bautismal: “Quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”

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Profesionales y fraternos

Profesión y fraternidad

El pasado viernes, 27 de noviembre, Profesionales Cristianos – PX de la Diócesis Mérida – Badajoz celebramos un acto público en el Centro Joven de Badajoz bajo el título “Experiencias de Fraternidad en el mundo profesional”, consistente en mesas de experiencias profesionales vividas desde la fraternidad.

Tras un año de análisis, reflexión y lectura creyente acerca de la vivencia de la fraternidad en los ámbitos profesionales, el movimiento organizamos este acto con el objetivo de escuchar experiencias de vida de otras personas procedentes de ámbitos laborales, sociales y culturales cercanos.

En un contexto de diálogo y familiaridad, compartieron su vida Vicente -que se dedica al ejercicio de la abogacía-, Silvia -que está viviendo una etapa de paro laboral-, José Antonio – periodista– y Juan Carlos –enfermero en un centro de salud rural. Fueron invitados a compartir por militantes del movimiento, desde el convencimiento de ser personas identificadas como fraternales e inquietas en los ambientes en los que PX desarrolla tu misión, tratando que desde ellos se pudiera recibir la buena noticia de vivencias, que hacen explícito y real aquello que el Evangelio nos sugiere como levadura y sal en medio de la historia y del ser profesional. Cada uno aportó luz y ayudó a interpelar y animar en este camino de realización personal y fraternal a quienes estuvieron presentes.

Vicente mostró un itinerario de formación que venía desde ser friegaplatos a una formación seria en Derecho para ejercer un trabajo que le realizara como persona y que le diera sentido a su vida y a la de su familia. Todo ello desde la preocupación por un trabajo bien hecho en favor de los demás y con un sentido de justicia, así como de discernimiento moral para que la persona estuviera por encima del propio beneficio o lucro personal, tanto en su quehacer como abogado, como en las orientaciones a sus clientes que depositan su confianza en él.

Silvia, bióloga con un gran recorrido de formación y entrega en sus trabajos medioambientales y humanos, ha estado viviendo un parón laboral que le ha llevado a redefinirse personalmente, y a entregarse a la familia, sobre todo a la educación de su hijo, desde la búsqueda de una educación integral y alternativa que genere verdaderos valores y propicien una felicidad auténtica. En ese camino se ha encontrado con un colectivo de personas inquietas, con las que ha podido ir compartiendo su situación laboral y de búsqueda mutua y compartida de salidas y horizontes para todos. Tiene la experiencia de la fraternidad en una situación de paro, pero no de inactividad o alejamiento social, sino de comunidad y ayuda mutua en esa situación, sacándole incluso lo mejor para ella y los otros.

José Antonio, desde una normalidad deslumbrante en su silla de ruedas, mostró cómo lo que puede ser una limitación física la ha convertido en su vida en una herramienta de construcción personal para realizarse profesional y humanamente. Incluso la enfermedad cerebral de su hija le ha puesto en el disparadero de luchar por la normalidad social y de derechos de aquellos que sufren alguna situación de limitación física o intelectual. Desde ahí lee su trabajo profesional de periodista, y su quehacer en la revista GRADA, así como en la Fundación PRIMERA FILA, desde donde mueven, conciencian y comprometen a la sociedad para crecer en lo que ha de considerarse igualdad a fondo perdido. Una profesión y una vida que muestra sin contradicción, que el corazón tiene razones que la razón no entiende, pero que es capaz de moverla para que actúe y transforme, porque para el amor y la entrega nada es imposible.

Juan Carlos, enfermero en zona rural, mostró la experiencia de relaciones de fraternidad desde su ser coordinador en el Centro de Salud de Alburquerque. Hizo hincapié en las relaciones horizontales (de igual a igual), frente a las verticales, y en tener en cuenta que tu compañero/a es una persona, con su vida cotidiana, sus dificultades y mochilas propias. Además, recordó la importancia de la disponibilidad, la cercanía y el compañerismo en el ambiente profesional.

El acto finalizó con un rato de diálogo distendido, profundizando en las experiencias compartidas y leídas en el marco de la fraternidad.

Para más información sobre el movimiento: http://www.profesionalescristianos.com/

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