Espiritualidad y sentido, al hilo de una canción

Comenzando el curso en la facultad de Educación

POR QUÉ…
¿Por qué?… no es una pregunta, es la pregunta. Nacemos y somos problemáticos, la existencia nos pone en el umbrete de una cuestión apasionante e irrenunciable, la de afrontar la vida. Nos agarramos al pecho de nuestra madre y comenzamos una relación exterior que nos va haciendo en el existere, según vamos saliendo de nosotros mismos y nos vamos relacionando. La cuestión de la relación es la cuestión de la vida: relación con el medio físico, social y con nosotros mismos. Tenemos un mundo interior intransferible, hemos de resolver nuestro vivir, por eso no podemos deshacernos del “¿Por qué?”, sea en un modo u otro. Aunque intentemos soslayarlo, disfrazarlo u olvidarle, acabará imponiéndose como necesitad. Tenemos un interior y no podemos renunciar a él porque nos identifica y nos consagra como humanos.
PARA QUÉ…
 La necesidad de resolver el por qué, está también ligada esencialmente al para qué.  La cuestión del sentido, el preguntarnos por el fundamento de la realidad y de lo que hemos de vivir está transversalizado por la necesidad de darle sentido a nuestro caminar, no podemos vivir sin horizontes de comprensión de la realidad. Hemos de agarrarnos y apropiarnos de un paradigma de razón y de sentido en el que vayamos interpretando lo que  sentimos y hacemos a diario, somos en proceso, necesitamos dirección y sentido. De ahí nacen los valores fundamentales de nuestro ser, desde donde tomamos decisiones y nos vamos configurando con originalidad y deseo de autenticidad. Esto es lo que llamamos interioridad y que fundamenta la espiritualidad de lo humano.
PARA QUIÉN…
En el horizonte se sentido y en nuestra espiritualidad se plantea la alternativa de la seguridad o la entrega. Ser para nosotros mismos o ser con y para los demás. El riesgo de la existencia nos lo jugamos en esta elección permanente, tan radical como diaria. Poner en el horizonte de nuestra vida a los otros y  descubrirnos en la relación con ellos, desde claves de amor y de entrega, de dignidad y de justicia es un reto apasionante para el que se necesitan profundas convicciones. Aquí entre en juego la posible religiosidad del ser humano. Y aquí se entronca nuestra materia en la facultad de educación.
ESO QUE TÚ ME DAS…https://youtu.be/hE6CsyWv8Zs
Este curso he querido comenzar con este canto del ya fallecido cantante de Jarabe de Palo. Considero que esta canción es un testimonio de esa razón de vivir, de ese sentido de existencia y de esa religiosidad del amor. Lo que hace que una vida tenga sentido  y uno pueda acceder, incluso a la muerte, agradecido, habiéndose sentido amado y amante de la vida.
Vivimos en la rapidez, ahora en la preocupación de una pandemia, es tiempo de profundizar el  por qué, para qué y para quién de nuestra vida, y en nuestro caso de nuestro estudio, y de este deseo de ser maestros de educación infantil. Hemos de considerar cómo queremos vivir nuestro ser estudiantes en este tiempo de pandemia, para que no sea ella la que pase por nosotros sin que nosotros pasemos por ella. Este tiempo hemos de preguntarnos y de respondernos, para hacer de este límite una posibilidad. Seguro que este tiempo encierra novedades y alternativas para una educación más profunda y con-sentido.
APORTA UNA CANCIÓN…
Os invito alumnos a que aportéis, desde vuestro sentir y emoción, alguna canción que consideráis que también tocan las preguntas y las respuestas del sentido de la vida y de lo importante frente a lo accesorio… Yo he oído muchas en estos tiempos que tienen un gran profundidad, más allá del “resistiré”.Compartamos, habla de tu canción y  de su mensaje.

Jubileo por la tierra: sabbath universal e integral

JUBILEO POR LA TIERRA

Desde la delegación de Ecumenismo y Diálogo interreligioso de Mérida-Badajoz nos sumamos a la oración del tiempo de la creación. Hoy se nos pide sensibilidad profunda y creyente con el tema de la ecología integral. Es una cuestión urgente ligada a nuestra salvación y el proyecto de la creación de Dios.

tiempo creación

Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo.” (Levítico 25,10)

Del 1 de septiembre al 4 de octubre, la familia cristiana celebra el Tiempo de la Creación   a través de la oración ecuménica, la realización y propuesta de acciones más sostenibles para vivir en nuestra casa común y la incidencia en la esfera pública. Esta celebración mundial comenzó en 1989 con el reconocimiento por parte del Patriarcado De Constantinopla de la Jornada Mundial de Oración por la Creación. Este año 2020, el  Papa Francisco, el patriarca Bartolomé, el Consejo Mundial de Iglesias y muchos otros líderes han hecho una llamada a los creyentes a celebrarlo con el lema Jubileo por la Tierra.

Las Sagradas Escrituras comienzan con Dios afirmando que toda la creación es “muy buena” (Gn. 1,31). Como cocreadores y custodios de la creación de Dios, estamos llamados a proteger su bondad (Gn. 2,15, Jeremías 29: 5-7). Nuestra vocación de proteger y nutrir la vida se relaciona con la sostenibilidad de los sistemas ecológicos, económicos, sociales y políticos. Con un equilibrio más justo de estos aspectos de la vida, que mantengan la salud de la Tierra y proteja a sus criaturas.

De acuerdo con esta sabiduría, la Ley de Moisés incluía disposiciones para el Sabbath. El séptimo día de cada semana, el pueblo de Dios estaba libre de la necesidad de producir o consumir. El descanso se extendía a los animales, y a la tierra misma, honrando al Creador al permitir que la creación descansara. Después del séptimo, séptimo (49o) año, el pueblo de Dios debía dedicar un año a esta justicia ecológica, social y económica restauradora. Un Jubileo para la Tierra.

Al vivir en un mundo post-COVID-19, ¿podemos imaginar nuevas formasde vida justas y sostenibles que den a la Tierra el descanso que necesita,que satisfagan a todos con lo necesario para restaurar los hábitats yrenovar la diversidad biológica? Que la Santa Sabiduría inspire nuestraimaginación.Animamos a toda la familia cristiana compartir la Oración Ecuménica del Tiempo de la Creación 2020.

ORACION:

Creador de Vida,por Tu palabra, la Tierra produjo plantas que dieron semillas y árboles de todo tipo que dieron frutos; los ríos, las montañas, los minerales, los mares y los bosques sostuvieron la vida; los ojos de todos te miraban para satisfacer las necesidades de cada ser vivo. Y a lo largo del tiempo la Tierra ha sostenido la vida.

Con los ciclos planetarios de días y estaciones, renovación y crecimiento, abriste tu mano para dar a las criaturas el alimento en el momento adecuado. En tu Sabiduría, concediste un Sabbath; un tiempo bendito para descansar en gratitud por todo lo que has dado; un tiempo para liberarnos del consumo desenfrenado; un tiempo para permitir que la Tierra y todas las criaturas descansen de la carga de la producción.

Pero en estos días nuestra vida está llevando al planeta más allá de sus límites. Nuestras demandas de crecimiento, y nuestro interminable ciclo de producción y consumo están agotando nuestro mundo. Los bosques se agotan, la tierra se seca, los campos fallan, los desiertos avanzan, los mares se acidifican, las tormentas se intensifican. No hemos permitido a la Tierra guardar su Sabbath, y la Tierra está luchando por renovarse.

Durante este Tiempo de la Creación, te pedimos que nos concedas el valor de celebrar un Sabbath para nuestro planeta. Fortalécenos con la fe para confiar en tu providencia. Inspira nuestra creatividad para compartir lo que se nos ha dado. Enséñanos a estar satisfechos con lo necesario. Y mientras proclamamos un Jubileo para la Tierra, envía tu Espíritu Santo para renovar la faz de la creación. En el nombre de Aquel que vino a proclamar la buena nueva a toda la Creación, Jesucristo.

Amén.

La procesión del crucificado-resucitado va por estos tiempos…

La asociación sacerdotal del Prado ha vuelto a congregar a sacerdotes de distintas diócesis españolas en la casa de ejercicios de Santa Teresa en Avila, del 24 al 29 de Agosto. Ha dirigido el trabajo de oración y estudio del evangelio José Joaquín Castellón Martín, sacerdote diocesano de Sevilla, con gran implicación en la misión de esta asociación con la Iglesia en China. El tema tratado ha sido de profundización en la Palabra de Dios contemplando al crucificado en Galilea, ya resucitado. La cruz y la gloria en la vida del presbítero, en su persona y su misión.

“El crucificado va delante de vosotros a Galilea, allí lo veréis”

crucificado

Así ha sido, lo hemos visto en Galilea. Un grupo de sacerdotes diocsanos, más de una veintena, llegados de distintas diócesis españolas, hemos participado en los ejercicios espirituales organizados por la asociación sacerdotal del Prado en Ávila del 24 al 29 de Agosto.  La pandemia no ha obstaculizado este evento anual de encuentro con la palabra de Dios, aunque la asistencia ha disminuido notablemente. Nos ha acompañado el sacerdote diocesano José Joaquín Castellón Martín. Ha compartido con el grupo su trabajo de estudio de evangelio realizado a lo largo de este año en su vida personal. En dicho estudio se ha adentrado en el descubrimiento del crucificado en Galilea, tras la resurrección.

Jose Joaquin

Una profundización sobre el seguimiento a Jesús de Nazaret y la asunción de su cruz por el Reino, especialmente en la vida del presbítero y su misión en medio de la comunidad eclesial y de la humanidad sufriente. La palabra se ha hecho luz e interpelación directa de corazón a corazón, de Dios a cada uno de nosotros, en la intimidad que es propia entre el discípulo y el maestro de la verdad y de la vida. Intimidad que no siempre se pone tan alcance de nuestro quehacer y que tan necesario se muestra para ser fieles y renovarnos en lo más auténtico de nuestra vocación ministerial.

La oración se hace lugar expresivo de lo descubierto y me atrevo, con cierto pudor, a mostraros lo que me ha tocado y llamado a conversión en estos días de encuentro entre discípulos con el Señor, descubriéndonos con él siervos y discípulos enviado. Oración que compartí en la celebración eucarística final y donde recojo el alimento de vida que nos sirvió José Joaquín con una gran fidelidad a la Palabra descubierta y trabajada por él durante todo este año.

Oración sacerdotal con el crucificado, ya resucitado, en Galilea:

Oración y estudio evangelio

“Señor, te doy gracias con estos hermanos, con los que he hecho procesión a Galilea para encontrarnos contigo crucificado en la alegría de tu resurrección. Gracias por la aportación de este hermano del Prado, José Joaquín, que nos ha servido con desnudez tu palabra de vida

Mi inmadurez y tu cruz

Me he visto más inmaduro de lo que creía, descubriendo que no se madura con el tiempo, sin más, sino con el conocimiento profundo de tu persona, amigo de Nazaret. Al descubrir lo que es la cruz de mi inmadurez, me he sentido mucho menos crucificado de lo que me creía, sí, ojalá estuviera yo más abrazado a la tu cruz, Cristo amado. Tengo que confesar que me has ayudado a purificar mis pobres deseos y ahora te deseo resucitado, pero con las señales de crucificado, donde tú estás cada día abrazándome en mis hermanos más pobres y dolidos del camino.

Elegido y enviado

Me he sentido más elegido en mi debilidad, ganado en mayor gratuidad, con menos deseo de gloria mía y más afán de la gloria divina, que se me da en tu cruz. Sí hoy, me veo más agraciado y quiero ser más agradecido, saber que por la encarnación me viene la gracia de Dios en los otros, y que solo así se puede llegar al verdadero compromiso de la pobreza y la compasión divina y solidaria. A ver, sin en este nuevo sentir, ya alcanzo al pesebre de tu pobreza para alimentarme bien de la vida de mi gente.

Tu sabiduría de crucificado

De nuevo me sorprendes con tu clave de que no son los “sabios y entendidos…”, que tu sabiduría es la de la cruz, esa asignatura para mí tan pendiente, pero que en estos días, con estos hermanos al lado, he clarificado mucho más los temas centrales de lo que soy por ti, y me descubro en proceso, siento que ahora puede ser tiempo de gracia y de salvación para mí, para esta Iglesia débil, para este mundo herido.

En el silencio me has ayudado a discernir y distinguir persecución y combate: ojalá me alegre más y me queje menos de la persecución y sepa combatir bien el combate, con conciencia y determinación, ese combate del verdadero seguimiento, el de la entrega en libertad.

Fraternidad ministerial

fraternidad

Lo confieso abiertamente, necesito el equipo apostólico, mi debilidad me marca la norma que tú me das como maestro, al menos de dos en dos, compartiendo vida y misión, tendré que buscar como pordiosero en el lugar del encuentro con otros apóstoles ordenados tal como necesito. Me uniré a los que ya lo hacen, ayúdame a entrar en ese modo de servidumbre y discipulado. Y seguiré con todos los que tú ya me has unido en la vida, compañeros de ministerio y de todos los de bautismo, en un laicado tan adulto y tan hermano de lo que amo y sueño.

Resucitado en el crucificado

Cómo ha gustado profundizar en el entendimiento y contemplación del espíritu del resucitado que actúa en los que me rodean, en una lista interminable de nombres y corazones, y ahí me llamas a ser testigo de tu resurrección y a proclamarla desde todos estos hermanos tan anónimos, como fieles y sufrientes. Ojalá sepa verte resucitado en los que más se dan en el dolor y la pobreza, en los crucificados de hoy. Hazme más disciplinado en el estudio del evangelio, en el cuaderno de vida y en la lectura creyente –siempre comenzando-, para que sepa estar como las vírgenes despiertas y expectantes.

A donde tú quieras

crucificado

Y sí, lo confieso, ya va siendo de que me haga de un buen reglamento de vida, ese proyecto de vida y de acción compartido. Cuando he sido joven, y no tan joven, he ido donde he querido…a ver si ahora ya voy avanzando en obediencia evangélica y dejo que la realidad, reedificada y resignificada, me lleve donde el Padre quiera que vaya para escuchar más limpiamente su palabra y quiera dejarme llevar por su voluntad para dejar que hagas en mí las obras que tú quieras que serán mayores que las mías. Amén.

La visita del Obispo del lugar

 El obispo de Ávila, compartió con el grupo de sacerdotes la eucaristía en una de las tardes. El marco temático y eucarística fue lugar para compartir, desde la palabra ebangélica, su vivencia personal e íntima de la enfermedad del covid19, en fuerte gravedad, en la que ha sentido la debilidad, la cruz del desvalimiento y la necesidad de los otros,  y ha compartido el caminar del pueblo y de toda la humanidad en la mayor vulnerabilidad. Se agradece esa confesión vital de fraternidad ministerial y cristiana.

Obispo de Ávila

“Todo lo que tú me das”. Bailemos, por Dios

Las procesiones han ido por dentro… y no les ha faltado un himno oficial para desfilar y bailar en la fiesta del corpus 2020. Ha sido con un realismo y con una voz, propia del pan diario del pueblo, cada uno a su ritmo, en distintos espacios y con músicas muy variadas, con emociones múltiples y con pasos muy cambiados, pero todos tocados por lo entrañable de un Dios que se deshace a trozos siendo pan para cada situación, para cada alma, para cada ser humano, para cada sentimiento…aunque haya sido de noche.

Prohibido prohibir el baile…

La imagen puede contener: José Moreno, de pie e interior

Hemos echado de menos el baile… prohibido prohibir el baile! Volvamos a bailar. Hay muchos modos de hacerlo, pero es imprescindible para vivir. Hay que bailar con la vida, no hay más remedio ni mayor Alegría! En estos días nos han llegado muchas canciones con ritmo y emociones profundas que se adaptaban al momento vital de toda la población, eran como lenitivos y colirios para momentos de dolor y lamento, yo mismo ponía música en mi barrio cada tarde a las ocho para todos los vecinos con canciones de ternura y de ánimo profundo.

Ayer, festividad del corpus, me estuvo acompañando todo el día una canción llena de vida y de baile con la verdad de lo humano, me refiero a la del cantante jarabe de palo, en su situación de enfermedad y ultimidad, dando las gracias a todos los que le estaban rodeando y bailando con él su enfermedad y su dolor – https://www.youtube.com/watch?v=hE6CsyWv8Zs- agradece todo lo que me das… tu entrega, tu amor. Me parece referente de lo que necesitamos para vivir y bailar con la vida.

Ayer también bromeábamos entre compañeros, con unas imágenes de baile de nuestros padres y madres. Yo decía que teníamos que bailar y me decía un compañero que nosotros no hemos bailado, porque estaba prohibido bailar en el seminario… y si lo hacías parecía que faltabas a algo. Qué curioso, cómo si no tuviéramos que bailar todos con toda la vida. Ahora mismo está este compañero bailando con una enfermedad y lo está haciendo con un ritmo ejemplar, como muchas personas que conozco.

Mi madre me enseñó a bailar en las siestas del verano para que pudiera bailar yo con los pasos acertados en los bailes populares … y le encantaba que bailáramos con ella en la caseta municipal en la feria del pueblo, orgullosa de nosotros, marcando un ritmo de alegría y amor. Siempre me ha encantado bailar… lo he hecho con abuelos, jóvenes, niños, en Perú, en bodas, en navidades con la familia, en cumpleaños, en la parroquia con los niños y niñas de los centros que nos rodean… Y entiendo que debe estar prohibido prohibir bailar. Que cada uno lo haga como quiera, hasta sin moverse, pero que baile en su alma a ritmo de emociones y sentimientos verdaderos. Que nunca nos falte el baile… el otro día veía la película “el niño que domó el viento”, bailaban ante la muerte para abrazar la vida nueva del que moría, también vi la “teoría del todo”, y baialba Hawking desde su silla de ruedas y su enfermedad, aunque antes no le gustaba bailar… saber bailar con lo guapo y con lo feo… bailar al ritmo de la vida, de lo humano y de lo divino. Hoy Alberto GAta, joven amigo, está en la última sesión de quimio y está sabiendo bailar con su enfermedad de un modo muy sano y nos ha invitado a bailar con él, con sentimientos de hermano y de comunidad. Ahora estamos bailando con la exposición solidarizARTE en la parroquia con el arte de amar y amando el arte… Y no es un juego de palabras. Por eso hoy te invito a “rezar bailando” con la canción de Jarabe de palo, yo lo estoy haciendo, y pienso en mi madre que en el cielo sigue bailando como lo hizo en su vida, con todos los momentos que tuvo con vivir, y con nosotros:

https://www.youtube.com/watch?v=hE6CsyWv8Zs

Yo declaro esta canción himno del Corpus 2020 en todo mi territorio personal, en el salón de mi vida. La procesión va por dentro: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”.

Corpus Christi: presencia, justicia y caridad

Celebrar el Día de Caridad significa partir y compartir el pan en comunidad, responder a la propuesta de vida que Dios nos hace para aprender a vivir como hermanos, con el corazón y el alma en atenta mirada hacia los demás, para dar la vida y hacer propia la misión de Jesús: amar al mundo y mostrarle lo que Dios le ama.

VÍNCULO DEL PAN PARTIDO EN LA COMUNIDAD

“Lo reconocieron al partir el pan” (Lc 24,33)

Tu cuerpo y mi vida

eucaristía

El creador, el padre amoroso, en la fuerza de la pasión por la humanidad, se hizo creatura, y la revolución se estableció en todo el universo, por un absoluto que se hacía señal en un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Un sencillo hombre de la historia de cada día, que anduvo por las calles, las plazas, los caminos, a pie descalzo para sentir en su propia vida lo que era la vida de lo humano. Ahí se abrió al misterio del pan de cada día y ahí aprendió a partirlo y a compartirlo. Su propia vida fue entendida como el pan que se parte y se reparte entre los hermanos, lo hizo en todo su vivir diario y lo celebró en la mesa de la entrega definitiva cuando selló una alianza eterna de amor con su cuerpo y con su sangre: “Tomad y comed todos de él”.

No podía morir esta entrega, este amor comprometido, este deseo de justicia y de misericordia sin límites. Lo crucificaron, pero al hacerlo no lo enterraban, sino que lo sembraron para siempre. El amor es más fuerte que la muerte y se impone a ella. El pan partido se empodera del hambre de la humanidad en su deseo de fraternidad y esperanza, para alimentarla como pan de vida eterna. Y ahora todos podemos comer su cuerpo y beber su sangre, todos podemos ser habitados por el Resucitado que, como Dios destrozado, se nos da a trozos para que podamos vivir por El, con El y en El. Ya nada nos podrá separar de Él y todo nos vinculará como hermanos con nosotros y con toda la creación. La eucaristía es la pascua de la creación.

La comunidad cristiana que celebre la Eucaristía ha de tener una fe viva con dimensión social y caritativa. Los Santos Padres nos decían que, si no hay justicia, la Eucaristía se vacía de sentido, no podemos ni recibir ni adorar a Cristo en la Eucaristía, ni acercarnos a él, sin pedir el «pan nuestro de cada día», el de la dignidad de todos los seres humanos y de saber pedirlo con nuestras vidas diarias.

La verdadera adoración a Cristo en el misterio de la Eucaristía nos lleva a reconocerlo en el rostro de todos nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados y crucificados de la historia. No podemos olvidar los creyentes que, en ese Pan bajado del cielo, precisamente ahí, está presente el Crucificado que ha Resucitado. Necesitamos altar, sagrario y vida, sin separarlos. Por tanto, no impidamos a Cristo estar realmente presente allí donde Él quiere estar para llevar su Evangelio de dignidad, verdad y justicia. La presencia real de Cristo en la Eucaristía nos está pidiendo entrar en el verdadero camino del amén cristiano, aquél que se verifica en la entrega radical a favor de los hermanos con el deseo que tengan vida abundante. Hoy, como nunca, el reto está en que la presencia real de Cristo llegue como sanación, consuelo, verdad y libertad a todos los que sufren en el alma o en el cuerpo.

José Moreno Losada

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Santísima Trinidad: “alegres en la comunidad del amor”

La Iglesia, la comunidad y la Trinidad

Hemos sido creados a imagen de Dios, no somos individuos, somos personas que sólo se entienden en la comunidad de lo humano y en la relación con lo divino. Dios no ha creados individuos, ha creado la humanidad y todo su mundo, a toda ella ama y se dirige desde su corazón. El hombre en la soledad se destruye, ella es signo del pecado, Dios no ha creado un hombre solitario, sino llamado a ser imagen de Dios en su ser comunidad, sólo puede realizarse en la relación amorosa que lo completa y lo engrandece. Por eso no es bueno que nadie esté solo. Los cristianos para ser imagen de nuestro Dios estamos llamados a vivir en el horizonte de “nadie en soledad”. Nos divinizamos cuando construimos lazos de comunión en cualquiera de los ambientes que nos movemos: matrimonio, familia, trabajo, calle, política… y la Parroquia, como Iglesia, está llamada ser sacramento de la unidad de los hombres entre sí y de éstos con Dios. La vinculación es la clave de la trinidad divina, entre el Padre, el Hijo y el Espíritu hay una conexión de amor mutuo absoluto, una corriente dinamizadora de vida y de identidad.

Ni Dios, ni el hombre, clausurados

La fe en Jesús, Hijo del Padre, Resucitado por el Espíritu del amor, llevó a los primeros cristianos a vivir alegres y vinculados en comunidad, a pesar de las dificultades tan rudas que encontraban. Era tal el sentido comunitario y positivo que tenían, que contagiaron a toda la ciudad. Experimentaban la alegría que ya les prometió Jesús: “Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría” (Jn 16,20).  La tristeza nos hunde y nos repliega sobre nosotros mismos. El Papa Francisco nos advierte del gran riesgo de la tristeza individualista: “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien” (EG 2). Encerrados en nosotros mismos, en nuestra comodidad, nuestro placer, nuestra propia entraña, nos adentramos en la destrucción de lo amado y de lo creativo, nos empequeñecemos y nos agobiamos en el propio ego, adelgazando el yo que se realiza sólo en el nosotros de la comunidad y la fraternidad.

 Un corriente de amor que produce alegría

Nuestra religión es la religión de la presencia del Cristo vivo vivida en la comunidad. La alegría cristiana nace del encuentro con Cristo resucitado, como la de aquellos dos de Emaús (Lc 24, 13-35), es fruto de una experiencia de fe en Él y de comunión con Aquel que es Camino, Verdad y Vida (Jn 14,6), que me muestra cuál es el sentido de mi vida en el mundo, la grandeza de mi destino. Sólo el Señor Jesús puede ofrecer la alegría que nadie nos podrá arrebatar (Jn16, 22), porque nos adentra en la corriente del amor absoluto del Padre, que da el Espíritu a todos los que se lo piden en el nombre de Jesús.

No hay alegría sin comunidad

La alegría verdadera se desarrolla dentro de la persona y se realiza en la comunidad. El mismo Espíritu de Jesús Resucitado es el que provoca, como en aquellos discípulos de Emaús, ese gozo interior que hace volver a la comunidad para recrearla a imagen de Dios, la que hace la Iglesia sacramento de unidad, de los hombres con Dios y entre ellos mismos, junto a la naturaleza. Esa alegría comunitaria no podemos comprarla ni poseerla, se nos ofrece gratuitamente cuando vamos de camino abierto a los otros, como hacía Jesús. Nos visita de pronto cuando acogemos al inmigrante y nos sorprende el huésped, cuando cuidamos al enfermo y él nos ofrece su salud, cuando vestimos al desnudo y él nos ofrece su traje nuevo, cuando vamos a ver al preso que nos libera, cuando damos de comer al hambriento y él nos ofrece un banquete como el que nuca habríamos podido imaginar (Mt. 25, 35-49). Serán ellos los que escriban nuestros nombres en el cielo, en el corazón del Padre-Madre del cielo: “alegraos más bien de que vuestros nombres estén escritos en el cielo” (Lc. 10,20). Hoy en el día de la Santísima Trinidad nuestro credo nos invita a renovarnos en el horizonte de lo comunitario y de lo universal. Al amor trinitario y definitivo de Dios llegamos por el camino de la fraternidad consumada en la historia y plenificada en la resurrección.

“Los curas y la pandemia “

Sacerdotes diocesanos ante la pandemia y el confinamiento (Estudio del evangelio)

Necesitábamos encontrarnos y retomar el estudido del evangelio, pero primero compartir lo que estamos viviendo y nos está descubriendo y sugiriendo el momento actual de crisis sanitaria, económica, política, social, cultural… a nosotros sacerdotes que estamos en medio de las comunidades parroquiales y otros grupos y movimientos cristianos. Nos interesan las claves del Papa en estos momentos.

Grupo de estudio del Evangelio: reencuentro

grupo

Alegría del reencuentro. Tras estos meses de confinamiento necesitábamos volver a nuestro grupo de estudio del evangelio, ese espacio de acompañamiento mutuo donde el evangelio y la vida van articulando nuestro ministerio sacerdotal. Nos acoge divinamente Leonardo, con él festejamos la canonización de Charles de Foucauld, la espiritualidad de la fraternidad de Jesús, a la que pertenece. Carisma necesario hoy por su radicalismo evangélico, sencillez, pobreza, apertura, fraternidad, hospitalidad, vida aparentemente infructuosa.https://www.facebook.com/1566593959/videos/10222569291372124/

Del confinamiento y la vida: lo descubierto

Necesitábamos compartir cómo hemos vivido el confinamiento y este nuevo momento, y percibimos cosas muy sencillas. Tiempo nuevo. Menos activismo. Hemos aprendido a dejarnos hacer por la situación. En nuestra secularidad noes hemos reencontrado con la casa, el hogar, abriéndonos a actividades cotidianas: limpieza, comida. Nos hemos encontrado con los vecinos desde la cotidianeidad, los necesitábamos y deseábamos los momentos alegres con los aplausos de las 8. Junto con la sociedad hemos sentido pobreza, vulnerabilidad, y hemos disfrutado de la gracia del compartir, hemos sido conscientes de la gran cadena de solidaridad. Ministerialmente nos han interpelado todos los sanitarios  desprotegidos y otros profesionales que han vivido la entrega desde su vocación, anteponiendo sus servicios a su seguridad. Nos ha costado vivir la dureza de los duelos, la muerte vivida en la soledad y en la impotencia.

Nos duele y nos preocupa

Nos duele y cuestiona cómo la pandemia ha enriquecido más a los poderosos (Amazon…), que siempre disponen de más medios para superar las adversidades y aprovechar la necesidad ajena. Nos escandaliza y preocupa el circo político, sin capacidad de acuerdos y tensando las relaciones provocando un estado de creciente crispación. Nos cuestiona cómo se presenta y se vive la dificultad de tomar decisiones cuando se cruzan intereses. Necesidad de habilidad para congeniar las diversas dimensiones (política, económica, sanitaria….). La complejidad de todo cuando todo está interconectado y nada se puede entender sin otras perspectivas y sin priorizar.

La iglesia y lo que se juega

En el ámbito eclesial y comunitario nos fijamos y detenemos en las manifestaciones eclesiales: Cáritas, celebraciones domésticas y las redes sociales, lo que se ha llenado de creatividad, cercanía, compromiso, radicalidad, riesgo… pero por otro lado nos interrogan las exposiciones del santísimo en los campanarios y terrazas, y otras acciones cultuales y lecturas apocalípticas y sectarias del momento.  Nos preguntamos a nosotros mismos: ¿Qué eclesiología hay detrás de las distintas repuestas? ¿Qué teología? ¿Qué imagen de Dios? ¿Provocador? ¿Consentidor? ¿Curandero? ¿Situado desde arriba, viendo la realidad a distancia? ¿Encarnado? ¿Sufriente? ¿Vulnerable? ¿Lavador de pies?  Nos preguntamos si hemos dado pasos serios en la dirección de un cuestionamiento profundo y evangélico: ¿Un Dios que remueve conciencias, que desea respuestas organizadas, que nos impulsa a generar una nueva humanidad?

En este momento nos vemos urgidos en nuestro ministerio y en nuestro equipo para la necesidad de pararse, reflexionar, analizar, (ver, juzgar, actuar). Que la ayuda inmediata a situaciones de necesidades primarias no impida la reflexión más profunda. Hemos querido profundizar cómo hemos tratado los cristianos y los presbíteros la ausencia de misas, los templos cerrados. Prisas por recuperar cuanto antes el culto comunitario. Nos preocupa que pueda haber de fondo el peligro de reducir la Eucaristía al culto, al mero rito y perdamos el verdadero sentido eucarístico de la iglesia, del bautizado, del ministerio. Es nuestra vida la que tiene que ser eucarística, de entrega y servicio. En este sentido creemos que si hemos estado contemplando la realidad y dejándonos empapar por ella seguro que hemos podido comulgar a diario con muchos signos del pan partido y entregado a los hermanos, de los que han estado dispuestos a salir de su comodidad para salvar, para curar, cuidar, alimentar, acompañar, escuchar…

Confirmados en la fe: el Papa

En la reflexión nos hemos querido abrir al hermano mayor que nos confirma en la fe y en la entrega de nuestro ser ministerial, al papa Francisco. Nos hemos querido abrir ypreguntar por las claves que nos ha ofrecido en este contexto:

1.- Es claro lo que aparece en Laudato Si. Todo está relacionado: las personas, las naciones, las dimensiones (política, economía, sanidad, ecología…) Pandemia globalizada que exige respuesta global. Como el proyecto amado de la creación y el horizonte último de la nueva creación, en este situación de gemidos de parto y esperanza.

2.- Importancia de los pobres. La necesidad de descubrir, desde el evangelio, que lo pobres han de ser los destinatarios principales de los cuidados y los protagonistas de cambios: «Mirar a los más pobres, en estos días, puede ayudarnos a todos a ser conscientes de lo que realmente nos está pasando y de nuestra verdadera condición »… “Ustedes (Los movimientos populares) son constructores indispensables de ese cambio impostergable».

3.- Valoración de lo pequeño y los pequeños. Pequeñas acciones que nos aproximen al ideal, al horizonte orientador. Hoy se nos llama a un nuevo estilo de vida en la sencillez y en la sobriedad para transformar el mundo. La conversión de cada uno al “buen vivir”

4.- Diseñar una nueva realidad.  La nueva creación en gestación, nos llama a un conversión muy profunda, como hizo Jonás en Nínive. Se nos está llamando para pasar incluso del  crecimiento sostenible al decrecimiento, para llegar a la simetría de la fraternidad y del buen vivir como humanidad, a la universalidad como clave de salvación, hoy estamos en estado de Noé y necesitamos construir la barca, la canoa universal, la casa común:« Espero que los gobiernos comprendan que los paradigmas tecnocráticos (sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos) no son suficientes para abordar esta crisis ni los otros grandes problemas de la humanidad.Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades las que deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir”.

5.- Llamados a ser buena noticia, se nos pide que realicemos el ministerio como personas de esperanza. No podemos olvidar, nos dice el papa, que hemos de vivir de la esperanza propia de nuestra fe que confiesa que con nuestro Dios “la vida nunca muere”.

Razones para seguir viviendo… para resistir desde el evangelio y la vida

 El encuentro fraternal, la comida compartida, el ánimo fortalecido, y los sueños renovados. Ahora es un momento único para profundizar en el evangelio, en el encuentro con Cristo, para soñar la comunidad y reconstruir la iglesia en medio del grito de la tierra. La pandemia es una ocasión única para vivir este tiempo como Kairós verdadero. Aquí es momento de verdad, humildad y conversión a una fe original, a una comunidad más auténtica y simétrica, a una sinodalidad hecha de compromiso con la alegría del evangelio. Los sacerdotes estamos llamados a profundizar y convertirnos, hasta que lleguemos a ser realmente eucaristícos en la claves del verdadero sacerdocio de Jesucristo. Tenemos que caminar en esta reflexión de lo nuevo, en tiempos de dolor y oscuridad, pero esperanzados por la gracia y la presencia del Espíritu del Resucitado.

Nosotros, seguiremos encontrándonos para seguir profundizando, al hilo del estudio del evangelio que nos llama a adentrarnos en la sencillez del pesebre, en lo oculto del pueblo en Nazaret, en la bondad de construir la comunidad, en la elaboración de ese pan amasado de vida y evangelio para la mesa en el altar de la naturaleza y la comunión de la humanidad, en el compromiso de estar al lado de los pobres y crucificados de la historia, y que nunca nos falte la luz para poder ver los signos del espíritu del resucitado que actua sin fronteras en cada lugar y en cada tiempo, ahora más que  nunca. “Dichosos los ojos que ven… lo que nosotros hemos podido ver hoy en esta casa y hogar del sacerdote de los Santos de Maimona. El nos preparó orgulloso su mesa, el pan estaba caliente y el vino de la propia tierra, nos alegró el corazón para volver al cenáculo, aunque se cierren los templos. Leonardo es un gran anfitrión y cocinero¡¡¡

Compartimos: Antonio Sáenz Blanco; Leonardo Terrazas Berrocal; Eugenio Campanario Larguero; José Moreno Losada. Sacerdotes diocesanos de Mérida -Badajoz.

Lo santos

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Pentecostés en webinar: Europa y Amazonia.

Webinar en Pentecostés:

Ayer el Espíritu rompió fronteras en un webinar europeo-amazónico.

webinar

Día de alerta:79… Me levanto ilusionado y desayuno con la naturaleza, su vida y su color… me siento parte de ella y quiero amarla y cuidarla, agradecer y cantarla, contemplarla y gozarla, dar y acoger… Lo hago desde una experiencia significativa del Pentecostés 2020. Ayer fue un día del Espíritu en la redes, sentimos la casa común de un modo especial, nos vimos en el camino que viene desde Laudato si y que ahora va por “Querida amazonia”.

El pentecostés 2020 ha estado rodeado de vida y de luz para mí, primero en una vigilia en la noche en la parroquia de Jesús Obrero, cerro de reyes (Badajoz), donde se gritaba desde ese barrio sencillo y obrero que otro mundo es posible. Ayer en las eucaristía celebradas con los mayores y en la parroquia. Pero quiero resaltar un hecho propio del Espíritu en estos momentos: un Webinar, a través de zoom, organizado por la ACO -acción católica obrera de Madrid- en la que intervine junto a Trini Ruíz, Jose Ortiz, Thony Huera y Adela Salas, reflexionando sobre la ecología integral: el amor a la tierra y la humanidad.
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Formamos una comunidad telemática impresionante: personas de Badajoz, Madrid, Zaragoza, Barcelona, Córdoba, Toledo, Huesca… y los de la Amazonia, jóvenes y profesionales de Puyo y Quito… en Ecuador. Todos abiertos al espíritu, a leer este momento del mundo, de la naturaleza, de la humanidad…como grito, llamada y envío. El horizonte uno y único: la casa común. Las claves bien sencillas a la luz del Espíritu: ¿A quién le afectan más los problemas del mundo y la naturaleza?, en la naturaleza todo está interconectado, no es admisible todo lo técnicamente realizable, la economía ha de ser familia o mata, y todos necesitamos de sentido y esperanza, no sirve de nada una tecnología sin trascendencia ni dirección.

Sentimos y descubrimos que el Espíritu está gimiendo en la creación, en la tierra y en la humanidad, y nos llama a creer y colaborar con un planeta esperanzado. El camino es sencillo: encarnación por compasión, compromiso por fraternidad, entrega gratuita por amor, alegría por lo nuevo y lo posible, señales de que mucha gente está abierta al amor y favorecen el parto de la libertad de todo lo creado. El deseo de ser hoy Iglesia encarnada e inculturada, comprometida y arriesgada, descentrada y entregada, esperanzada y evangelizadora con la alegría del espíritu del amor.
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Y al final el deseo profundo de esperanzarnos y esperanzar, porque ahora es tiempo de gracia y de luz, en medio de la desgracia y de la noche. No podemos tener miedo si El ha resucitado, el crucificado, y hoy sigue enviándonos su Espíritu de vida para no recaer en el temor sino lanzarnos en el amor de lo nuevo y auténtico. Queremos vivir de otra manera: decrecer para crecer, cuidarnos frente al éxito, comunidad frente a soledad de riqueza llena de insatisfacción.

Ayer se abrieron las puertas, hicimos cenáculo universal, entendimos el mismo lenguaje y nos sentimos parte del mismo cuerpo y de la misma casa, siendo diversos y plurales. Ayer vivimos la experiencia de una acción católica conectada -participamos miembros de movimientos especializados en distintos ambientes-  por el mismo espíritu y llamada a ser sal y luz desde lo pequeño y lo insignificante pero amando al mundo entero.
La Amazonía se hizo rostro verdadero en los que participaron desde allá y nosotros sentimos el deseo de aprender con ellos el “Buen vivir” de los pueblos originarios, que pueden sacarnos de nuestros lodos salvajes y desnaturalizados. Buscar juntos el buen vivir el lenguaje del amor que podrá expresarse en la pluralidad de idiomas y culturas, pero con un mismo Espíritu, el que une lo humano y lo divino en el amor total.https://www.facebook.com/1566593959/videos/10222584913602670/
Jesus obrero
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Felicitación y comunión con la comunidad musulmana extremeña

Feliz Eid Al-Fitr

Aprovechamos este tiempo para felicitar a nuestros hermanos musulmanes en el deseo de una fraternidad universal que anime los grandes valores de la paz, la justicia y la hermandad.

Queridos hermanos y hermanas musulmanes de Extremadura:

Hoy es un día de felicidad y regocijo para vuestra comunidad pues hoy es el Id al-Fitr, la fiesta que marca el fin de vuestro mes sagrado del Ramadán, un mes importante para vosotros desde el punto de vista espiritual, familiar y social. Un mes que dedicáis a cultivaros espiritualmente con la oración y la lectura del Corán; a reuniros con la familia y demás seres queridos y a ayudar a los más necesitados. Sin embargo el Ramadán de este año ha sido atípico a consecuencia de la pandemia del Covid 19 pues habéis tenido que celebrarlo en vuestras casas y cerrar vuestras mezquitas para protegeros del contagio. También cristianos y judíos tuvimos que celebrar la semana santa y el pesaj respectivamente de manera privada por la pandemia. Para protegernos del coronavirus no hubo procesiones de semana santa ni actos religiosos en iglesias y sinagogas. Aún así aquellos momentos de confinamiento nos sirvieron para poder rezar, meditar y cultivarnos espiritualmente.

La pandemia del Covid 19 nos ha afectado a todos por igual sin distinción de religiones. Por ello la comunidad cristiana de Mérida-Badajoz desea reiterar su cercanía y solidaridad con las comunidades islámicas de Extremadura por el reciente fallecimiento de Riay Tatary Bakry, presidente de la Comisión Islámica de España y gran referente del Islam y del diálogo interreligioso en nuestro país.
Pese al dolor y al sufrimiento causados por esta pandemia hay lugar para la esperanza y por ello deseamos que nuestros lazos de amistad y fraternidad se hagan más fuertes para así construir un mundo mejor más fraterno, más solidario, más justo, más tolerante y más rico en diversidad cultural y espiritual. Para hacerlo posible puede servirnos de inspiración común a cristianos y musulmanes el documento sobre la fraternidad humana firmado entre el Papa Francisco y el imán de la Universidad Al-Azhar (El Cairo, Egipto) Ahmed Al-Tayyeb en Abu Dhabi en febrero del 2019. Ese documento histórico es esencial para fomentar la fraternidad y la buena convivencia pacífica entre todos los seres humanos sea cual sea su religión. También es un llamamiento a desterrar de nuestro mundo la violencia irracional cometida en nombre de Dios.

Con el deseo y la esperanza mutuos de un mundo más fraterno tras la pandemia del coronavirus, os deseamos en nombre de la comunidad cristiana de Mérida-Badajoz un feliz Eid Al-Fitr.

José Moreno Losada y Alberto Gata Tocón
Delegación diocesana de relaciones ecuménicas e interreligiosas de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

La imagen puede contener: 3 personas, incluido Adel Najjar, personas de pie, cielo y exterior
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De “Laudato si” a “Querida Amazonia”

“Caminos abiertos y cambios necesarios”

 papa libro

El curso pasado acometíamos el trabajo –encargado por PPC- de disponer la encíclica Laudato si con claves y propuestas de trabajo para poder adentrar al pueblo de Dios y gente de buena voluntad en el tesoro de reflexión y profundidad que dicha encíclica presentaba con novedad y necesidad, desde el grito del mundo y de lo humano, en el deseo de una ecología integral. Ahora se cumple el quinto aniversario de dicha encíclica que no ha dejado indiferente a nadie, y nosotros nos vemos envueltos con gozo en el mismo trabajo realizado anteriormente, con el deseo de que no tarde tanto en aparecer, pero respecto al documento sinodal amazónico y la exhortación “Querida Amazonía”. En este trecho consideramos que siguen abriéndose los caminos de profundización y de llamada a la conversión en clave de compromiso y de esperanza para la Iglesia y para la humanidad. A la iglesia le corresponde dejarse interpelar y caminar en la conversión para ser fiel a los cambios que el mundo y el anuncio del evangelio les propone en el hoy de nuestro vivir, en nuestra historia actual. Dentro de estos cambios notamos que en estos cinco años se vienen subrayando y consolidando los siguientes:

  • Pastorales, hasta tener la alegría del Evangelio (EG).

 En primer lugar, se detecta o se plantea que seguimos necesitando en la Iglesia, una conversión pastoral fundamentada en la Evangelii Gaudium. Traducido al roman paladino, la interpelación más directa, es claramente, que dejemos de llorar para tener la Alegría del Evangelio. Esto nos parece sumamente hermoso. Todos nosotros tenemos experiencias personales de qué es y cómo se vive todo lo que la Evangelii Gaudium desarrolla. Nos parece que esta llamada a la conversión, es algo a agradecer pues tener la Alegría verdadera, la del Evangelio es lo más grande con lo que podemos contar en este mundo.

 

  • Ecológico-interculturales, porque todo está interconectado (LS)

 

Este camino, que no es uno sino dos, porque puede ser considerado por un lado la faceta intercultural y por otra la socioambiental, es el más rompedor. Viene a ser el desarrollo y la concreción de lo que se plantea en la Laudato Si. Es una cuestión muy amplia que puede resumirse en cinco claves fundamentales, que vendrían a ser como una síntesis básica de los contenidos de esta encíclica. Algunas de estas claves de interpretación son bien conocidas y compartidas por sectores sociales no necesariamente religiosos, como puedan ser el de los ecologistas o los científicos. Pero tiene un planteamiento mucho más integral porque incluye la dimensión espiritual o trascendente de la personal, Plantea indirectamente que esa dimensión religiosa se considere y respete dentro de una sociedad civil plural. En el libro que hemos escrito con materiales para trabajar esta Encíclica (Ortiz, Moreno, & Ruiz, 2019. Laudato Si. Ed. PPC), indicábamos como claves interpretativas las siguientes:

  • Los problemas ambientales a quien más afectan es a los más pobres o de los países empobrecidos.
  • Todo está interconectado: lo local tiene repercusiones globales
  • La Economía o administración de la Casa Común tiene mucho que ver con la Ecología o estudio de la Casa Común.
  • Nos domina el paradigma tecnocrático
  • La Feliz Sobriedad como meta en la vida.

En esta conversión y en el desarrollo de este punto, apenas se fija el periodismo mediático, pero tiene unas repercusiones vitales muy grandes. Como presentan los tres primeros capítulos de la Exhortación postsinodal Querida Amazonía, están relacionados con este tema,  así como los capítulos III y IV del documento postsinodal ofrecen muchas más claves complementarias para el diagnóstico y la reflexión sobre estas cuestiones.

 

  • Sinodales, que van más allá de lo organizativo (Aepiscopalis Communio).

 La conversión sinodal, organizativa para quienes nos describen desde fuera, especialmente los titulares de los periódicos, es la que parece ser más importante, porque es donde están contemplado los detalles relativos a la ordenación de varones casados o los ministerios femeninos, diaconados, etc.  Sin quitar importancia a estos asuntos, que evidentemente la tienen, hay que tener claro que estos aspectos no son lo más nuclear ni transformador del Sínodo. Las modificaciones estructurales que se plantean en estos apartados tienen que ver con toda parte ejecutiva y de toma de pequeñas y grandes decisiones en la vida cotidiana de la iglesia, de modo colegiado y discernido, sinodal. En este ámbito también hay mucho que aprender por parte de nosotros, el laicado europeo. Los planteamientos de lo colectivo están mucho más inculturados en los pueblos panamazónicos y el individualismo propio de nuestras sociedades occidentales ricas puede ser corregido y superado teniendo como ejemplo muchos de los procesos que se han llevado a cabo en este Sínodo y en la etapa postsinodal que ahora comienza.

Y un sueño

 El Papa Francisco, que vive nuestros clamores sinodales de familia e Iglesia en camino, católica y universal, apostólica, amazónica y romana, ha soñado con nosotros. Y al igual que hacen muchos pueblos amazónicos, donde hay costumbre ancestral de expresar, de verbalizar los sueños, nos ha querido comunicar con toda humildad su mensaje en una hermosa Encíclica, Querida Amazonía. Os invitamos a leerla despacio, a saborearla. Es muy bonita, profunda, teologal.

cardenal-barreto-libro-laudato-siNos interpela y anima a que miremos de otra manera. Tiene el sueño cultural (QA capítulo segundo) de que podamos cambiar el enfoque fijado por la cultura de cada uno, para ver. Y sueña también en que nos abramos a un diagnóstico social tan evidente e inclusivo (QA capítulo primero), que podamos ser capaces de descubrir lugares teológicos, ámbitos espacio-temporales donde Dios se manifiesta, se nos revela a través de los sucedidos y la historia, y desde donde, además, nos convoca, nos llama (QA capítulo tercero). Es el reto de descubrir o abrirse sencillamente a la experiencia de Dios. A una nueva experiencia de Dios. Responder a la llamada y subir. Subir con los otros, los diferentes, lo diferente. Inculturados todos y entre todos, en sinodalidad, y con Francisco.

Ese es el sueño del Papa, un sueño eclesial (QA capítulo cuarto). Conducir(nos) no ya hacia el Sumak Kawsay, el Buen Vivir, sino mucho más allá del sol (LS), hacia Cristo Resucitado, la plenitud más plena, la Eucaristía viva, vivida, vivificante.

Percibir la mano de Dios en todo lo existente, saber que Cristo fue materia, creer que el crucificado es el Resucitado, poder celebrar en cada ahora que la creatura es Creador y no nos abandona, esperar la Pascua Definitiva.

Trini Ruíz, José Ortíz, Jose Moreno.