Gratuidad, gratitud, providencia. Antonia, humanidad fuera de lo común.

Antonia y la Providencia


Me recojo en la tarde de un día tranquilo pero profundo. En la mañana un taller con preadolescentes en la parroquia con una programación diseñada por Fínibus, la animadora de la tropa solidaria, que nos ha dejado impactados a todos. Tres horas intensas trabajando sobre un tema poco común: “la gratuidad”. El texto evangélico de referencia es aquél que se nos invita a dar gratis lo que hemos recibido gratis, o sea, todo lo que es esencial como la vida, respirar, la luz, la familia…

Impresiona descubrir la gratuidad de la vida y la grandeza del agradecimiento. Una palabra tan sencilla “gracias”, cómo la hacemos tan compleja. Entre las tareas para casa nos ponen una que me parece muy acertada, se llama el diario de la gratitud. Cada día hemos de apuntar un gesto recibido por el que estamos agradecidos, por el que tenemos que dar gracias, se pide que sea muy sencillo y diario.

Ahora en este silencio orante, pienso en mi día y salen mil detalles para agradecer, pero elijo uno para profundizar. He visitado a Antonia, bastante enferma, y me ha transmitido fuerza, equilibrio y serenidad, lo agradezco en el alma y me detengo en ella.

Entre los cristianos hablar de la providencia es poner nuestra confianza en Dios, aquello de “buscad el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura”. Pero en los colorines –antigua cuestas de orinaza-, gurugú, moreras y en el barrio de la estación la providencia está unida a una presencia ya histórica de unas mujeres que viven en comunidad y que se llaman religiosas de la Providencia. Profesionales de la salud especialmente, que han vivido siempre de su trabajo como todo ciudadano, pero que tenían como claves de vida, ser y hacer desde la providencia evangélica. Andariegas por esas calles de Dios, familia de los más pobres, compañía de los más solos, luz de los más perdidos, visita de los enfermos, pan de los hambrientos, defensoras de los inocentes… pero siendo unas más en el barrio, en la calle.

Y entre ellas, hoy destaco a Antonia, sencilla y callada, firme y fiel. Recuerdo los años en que mi madre estuvo postrada, sin salir de casa, nunca le faltó la cercanía, la presencia, alegre, sencilla y humilde de esta mujer. Llegaba yo y notaba que mi madre estaba animada, enseguida me preguntaba si me imaginaba quién había estado a verla. Yo observaba sobre la mesa camilla un sencillo bote de colonia, con el olor que a mi madre más le gustaba, y lo adivinaba enseguida, había estado Antonia. Para ella como un ángel. Hoy he sido yo quien he ido a verla, en esta larga enfermedad que la va debilitando en ultimidad, quería transmitirle algo con mi presencia recordando la suya con mi madre. Y el milagro ha sido de ella para mí, en su debilidad me ha mostrado un equilibrio, una serenidad y una paz admirables. Me comentaba que lo estaba viviendo como algo muy natural, que no se sentía perturbada en estos momentos y lo agradecía a Dios, saber vivir y saber morir. Me confiesa que nunca le ha faltado la providencia divina y ahora menos, que se ve rodeada y querida de esta comunidad de hermanas. Yo me vengo iluminado, tengo que confesar abiertamente que allí donde encuentro personas que viven desde la Providencia, siempre hallo una humanidad poco común, extraordinaria. Por eso, no puedo separar a Antonia de la Providencia, hoy doy gracias por ella y su fe, por su humanidad tan sencilla y tan fuera de lo común. 
José Moreno Losada

¿La escuela, un problema? No, es la solución

Por una ley de consenso en educación, sin dilación…

Menos politiqueo y más política educativa. Se trata de unir fuerzas, convicciones y potenciar lo que hace verdaderos ciudadanos con espíritu de comunión y compromiso para la humanidad. No olvidemos que la ecología integral comienza por volver a lo más humano y mucho de esto se cuece en la escuela, no hagan de ella un campo de batalla, porque está llamada a ser una verdadera mesa de comunión.

La “prota”: Paula y la oveja perdida

Ciudadanía, política y escuela

Sueño, como la inmensa mayoría de los españoles, con una ley de educación de consenso, plural, que esté pensada desde y por los alumnos, que una, anime y resuelva los problemas de la escuela hoy. Así lo deseaba y expresaba hoy en mi interior desde una vivencia sencilla y entrañable. Considero que los grandes problemas que se dirimen entre políticos, son eso, problema de políticos más que problemas de la “polis”. Los ciudadanos si saben y sienten los problemas verdaderos de la escuela y la educación y no andan de las batallas que se inventan otros por otros intereses.

No hay problemas normalmente en las escuelas, entre los padres, entre los maestros, entre los alumnos… hay una gran normalidad, en medio de problemas generales y transversales que son de un calado profundo y que requieren tratamiento integral, de cambio de paradigma educativo por estar viviendo un cambio de época. No es el problema de la religión en la escuela, ni de las actividades complementarias… las cuestiones candentes y fundamentales en la educación.

La familia, el colegio, la vida…

Hoy he participado en una actividad en un colegio concertado, en la relación familia con el aula, tienen programado en educación infantil, lo que ellos llaman la semana del “prota”. En esos días un niño es centro de atención entre sus compañeros y habla de él, de su vida, de sus familias, sus juegos, su casa, sus amigos, etc. Y en medio de la semana se hace una actividad que está programada por sus padres y pueden incorporar algún colaborador. Yo he estado de colaborador, el encuentro ha sido gracioso y agraciado, por lo menos para los que lo hemos preparado. El contenido muy sencillo: la parábola de la oveja perdida, encontrada y curada. La hemos visto, oído, cantado, dibujado, pegado… y al hilo de ella, hemos presentado la profesión de los padres de Paula que son enfermeros, lo que es una herida, cómo se limpia, cómo se cura, como se le pone una tirita…cómo no hay que tener miedo a las batas blancas que son nuestras amigas, ni a la jeringuilla que nos pone la vacuna porque es nuestro escudo. YO he sido relator, con mi traje de payaso que ya se va haciendo conocido y viejo, como yo, me he emocionado viendo cómo cantaban con alegría el “hola don Pepito, hola don José…”, todos querían tocarme y ponerse mi nariz y yo tan feliz¡ Vamos, que me han hecho protagonista, que no está nada mal para mi edad de abuelo.

La maestra, el aula, el colegio, el ideario.

Me ha impresionado el orden de la clase, las habilidades desarrolladas en ellos, su capacidad de organización y de colaboración, su seguridad en participación y expresión, sus ganas de aprender y su diálogo permanente, la confianza y apoyo en su maestra Marisa. Puedo asegurar que en cuarenta minutos he podido comprobar un nivel de programación, objetivos, desarrollo en el aula, admirables. Al mismo tiempo que una ilusión en los padres y una colaboración de lujo. Imagino que esto pasa en miles de aulas, en este caso educación infantil, con niños de cinco años. Es fundamental el estilo de escuela, el ideario de centro, el claustro, la familia, se trata de formar personas sabiendo que el centro de la educación, son ellos, esos pequeños alumnos, que ya necesitan una formación integral, en todas sus dimensiones, y para eso hacen falta todas las manos, no las que manipulan, sino las que potencian, acompañan, encienden, despiertan, y sobre todo los corazones de los que creen en la libertad y en la grandeza de cada ser humano en cada uno de estos pequeños.

La escuela, la humanidad, la comunidad.

Hoy he vuelto a oler la escuela desde abajo, con colores, dibujos, pegamento, algodón, cantos, vídeos…y sintiéndome abrazado por los veinticinco “pitufos” que todos estaban dispuestos a levantarme del suelo, porque yo ya mayor no podía sin su ayuda. Creo en la escuela y en la educación integral, no creo en los problemas que inventan los políticos en torno a la educación y que no tienen que ver nada con los verdaderos problemas que tienen las escuelas de nuestro país. Menos politiqueo y más política educativa. Se trata de unir fuerzas, convicciones y potenciar lo que hace verdaderos ciudadanos con espíritu de comunión y compromiso para la humanidad. No olvidemos que la ecología integral comienza por volver a lo más humano y mucho de esto se cuece en la escuela, no hagan de ella un campo de batalla, porque está llamada a ser una verdadera mesa de comunión.

José Moreno Losada.

Un humanidad poco común -octavario por la unidad de los cristianos-

Reunión de pastores: por lo humano del evangelio

Tejedores de la unidad en la Iglesia

El octavario de oración por la unidad de los cristianos vuelve a ser motivo de nuestro encuentro para compartir, celebrar, reflexionar y actuar juntos, desde nuestras iglesias vamos al mismo evangelio y escuchamos la misma llamada a la conversión hoy. La necesidad urgente de lo humano  y de una ecología integral, se convierte en una llamada para seguir trabajando por la unidad en esta vía ecuménica, donde somos llamados a la unidad por todos los que sufren en el mundo, especialmente los inmigrantes, refugiados, perseguidos, excluidos. 

“Nos mostraron una humanidad poco común”

foto gladys

Nos volvemos a encontrar las distintas iglesias cristianas de nuestra tierra. Los pastores de la iglesia ortodoxa rumana, evangélica española, bautista y católica reflexionamos juntos y nos disponemos a seguir avanzando en nuestra relación y en el deseo de ser significativos en nuestra sociedad. Nos preside en la Semana de Oración por la Unidad, un lema muy especial que nos habla de “humanidad poco común”. Un relato que refiere la acogida de Publio a los pasajeros de la nave que transportaba a Pablo a Roma, junto a los soldados y con algunos prisioneros más, tras sufrir una grave tempestad. Un relato de gran actualidad si pensamos en las travesías de los emigrantes y refugiados en busca de puerto seguro en el Mediterráneo.

celebracion

Es un relato que claramente nos interpela a los cristianos y gente de buena voluntad para unirnos en la acción para tratar con solícita humanidad a cuantos nos piden ayuda y acuden a nuestras orillas existenciales demandando sentimientos verdaderamente humanos. Los que emigran vienen de situaciones de padecimiento de males sociales y desórdenes que les obligan a huir, muchos por su fe o sus ideas, otros por situación económica y de supervivencia. Es necesario ayudar a esos países promoviendo en ellos el respeto a los derechos humanos, la libertad religiosa y el bienestar social que ahora no pueden legítimamente ofrecer a cuentos se ven obligados a emigrar.

Miramos el quehacer de nuestras comunidades y nos alegra ver que estamos comprometidos con los problemas que realmente afectan a nuestro momento histórico, tanto en el ámbito de lo más humano como puede ser la inmigración, la pobreza, la exclusión, por eso nos vemos vinculados a cuestiones de la comunidad rumana, de exiliados venezolanos, de acogida a los latinos y africanos, así como a personas paradas, sin hogar, adicciones, etc. Allí donde un hombre sufre, tiene miedo, le falta libertad, o siente la exclusión allí está para nosotros el eco de la Palabra de Dios y el altar de nuestras celebraciones. Del mismo modo nos duele el fuego en Australia o las sequías en África, todo lo que tiene que ver con una naturaleza esquilmada y dolorida que se convierte en foco de sufrimiento para los humanos, especialmente para los más pobres de la tierra que son, por cierto, los que menos contaminan y maltratan la creación. Al ver que tenemos las mismas preocupaciones y sentimientos, basados en la misma fe y persona de Jesús de Nazaret, entendemos que estamos llamados a seguir trabajando por la unidad de nuestras iglesias.

Hoy la unidad de nuestra fe nos pide que aportemos al mundo esa humanidad evangélica que es tan poco común en esta cultura y organización del mundo que impide que sea realmente una “una casa común”, como nos ha iluminado la encíclica Laudato si. El mismo sínodo amazónico, ha puesto en el centro de la vida de nuestra Iglesia la necesidad de volver a lo natural y a lo humano, la feliz sobriedad a la que nos invita el humanismo cristiano en el camino a la verdadera salvación. Hoy toca reconciliarnos para lograr la verdadera armonía que hace que no sólo estemos conectados sino vinculados por esa humanidad, esos sentimientos de Cristo, que nos humanizan y nos salvan. La demanda de humanidad y armonía en nuestro mundo se convierte en un grito para que nos unamos y superemos las divisiones, está claro que la unidad de nuestra fe vendrá por el camino de la preocupación común por lo humano, es en el hombre, sobre todo en el pobre y excluido donde vemos la presencia viva de lo divino.

Ojalá volvamos a la sencillez del origen y sepamos creer como los sencillos, como lo hacen nuestros pequeños en nuestras comunidades eclesiales.

Credo niños

Mariano Arellano (Evangélico)

Miguel Ángel  Caja( Bautista)

Joan Sibur ( Ortodoxo)

José Moreno (Católico)

El afán y la vida de cada día, el tiempo ordinario

Lo ordinario, clave litúrgica fundamental para poder entender las entrañas de una espiritualidad verdadera, porque celebrar lo ordinario es celebrar lo verdadero de la vida, lo más auténtico lo que traemos entre manos todos los días. Jesús en el Evangelio nos recomienda esta postura ante la vida, vivir con consciencia y conciencia el presente, asumir la tarea, el afán de cada día más allá de pretensiones de futuro y de seguridad

Cada día tiene su afán…”

La luz

Tras el adviento y el tiempo de Navidad, volvemos en la liturgia a lo ordinario. Esta clave litúrgica es fundamental para poder entender las entrañas de una espiritualidad verdadera, porque celebrar lo ordinario es celebrar lo verdadero de la vida, lo más auténtico lo que traemos entre manos todos los días. Jesús en el Evangelio nos recomienda esta postura ante la vida, vivir con consciencia y conciencia el presente, asumir la tarea, el afán de cada día más allá de pretensiones de futuro y de seguridad. La eternidad se gesta en la vida de cada día, en cada momento, en cada encuentro, y eso ocurre cada día. No podemos añadir un codo nuestra estatura, ni un día a nuestros años, pero sí podemos adentrarnos en lo cotidiano y hacernos cargo con conciencia de cada día, porque a cada día le basta con su afán. Basta de agobios y preocupaciones extraordinarias ocupémonos de lo diario.

Un modo de pensar y sentir

“De qué te sirve ganar el mundo entero si pierdes tu vida”

Dehesa

La cultura actual se muestra ávida de lo extraordinario, de las sensaciones y emociones nuevas, pretende hacer de la vida espectáculo para mantener un nivel de bienestar y huir del vacío interior. Los medios de comunicación y las relaciones personales bailan, con normalidad, a ese ritmo tan rápido como superficial. Casi todo parece de usar y tirar. Pero la vida real no va por esos caminos, lo auténtico camina por otras veredas, no muy transitadas, pero que conducen a la verdadera fuente donde está la única agua que puede apagar y saciar de una vez por todas nuestra sed: las veredas del silencio y la contemplación, de lo continuo y lo constante, de lo diario y lo fiel, de lo callado y sentido, de lo sufrido y lo amado, de lo aceptado y entregado. El tiempo ordinario en la clave litúrgica es el marco propio de la vida oculta y sencilla de Nazaret, donde se gesta lo que después será considerado más extraordinario de la historia, sin esta vida sencilla y diaria no habría pascua verdadera, ni entrega radical, no habría muerte en libertad, ni resurrección liberadora. El grano de trigo ha de caer en la tierra de lo diario para un día poder ser espiga. La verdadera vida y el compromiso auténtico pasa por lo diario.

Lo de cada día

La señal: un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”

Carmen

La profundidad del compromiso en la vida del creyente tiene su raíz en la vida misma. Abrirse a lo que es más diario en nosotros, desde lo más básico, ha de ser asignatura fundamental. Tomar conciencia de nuestra respiración, los latidos del corazón, poder ver, andar, tocar y sentir, recibir la luz del sol, sentirnos parte del universo, saber que la naturaleza está en nuestras manos para sanarnos y llenarnos de vida y, sobre todo, la conciencia de la gratuidad en lo mas estructural de nuestras existencias. Cada día es un don regalado y viene con el deseo de la sabiduría de lo diario, la que proclama que el día a día no se puede guardar, es para gastarlo en luz y en verdad, para fecundarlo con eternidad. La sabiduría que hace de lo diario lo extraordinario, del momento la siembra de lo permanente. Recibirlo de un modo agradecido y entregarlo ilusionadamente es la tarea del hombre creyente que se abre al compromiso de la vida, queriéndola vivir desde lo más cotidiano y más básico, desde la respiración anónima al cuidado de una tierra que se abre y recibe la semilla, cuando el sembrador con esperanza se arriesga enterrándola en el surco.

La vecindad

“Estos son mi madre y mis hermanos”

madre y hermanos

 Y en lo diario, lo vivido y lo amado. Aquí nadie se hace alguien sino es con el otro. La realidad de la alteridad también regalada es el altar en el que lo divino se hace totalmente humano. Es el otro, el tú, quien posibilita que yo sea yo, tenga singularidad e identidad. Me hago en la relación con los otros en lo diario, sin pretenderlo soy hijo, hermano, vecino, compañero… hasta enemigo y anónimo. Todo me viene autentificado por mi relación con los otros, estoy en ellos y ellos en mí. No puedo decirme ni conocerme sin el vivir diario con los otros. No puedo ser sin Nazaret: hijo, vecino, trabajo, calle, camino, tierra… Jesús descubrió al Padre en los hermanos y a los hermanos en el Padre, pero lo hizo en lo oculto del vivir sencillo y constante, donde la vida se hace filosofía y las decisiones de lo cotidiano se convierten en dogmas del sentir y del amar. Abrirme y valorar las personas que cada día me encuentro y que son las cotidianas en el camino de la existencia es reconocer la presencia de la imagen de Dios que todos llevamos dentro, la que no se agota en cada individualidad, sino que se complementa y se encuentra con todas las imágenes que hay en los otros, sean quiénes sean, sin exclusión alguna.

El trabajo de la vida

“Tomo el pan lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed que esto es mi cuerpo…”

digno

Por un trabajo decente y digno, por un trabajo humano. Somos colaboradores de Dios y lo somos no en acciones extraordinarias o puntuales, sino en el compromiso de un trabajo que se define por su bien interno. Nuestra dignidad nos constituye en cocreadores de la obra divina. Dios sostiene y mantiene nuestro mundo y humanidad, pero la pone en nuestras manos, en nuestro protagonismo personal, para que avancemos en la construcción de su reino. Se trata de saber que todo lo que trabajo tiene sentido, no tanto por lo que yo obtengo realizándolo, sino por lo que otros reciben de mí al hacerlo. El bien interno de todo trabajo está en el servicio que ofrezco a los demás, sólo así soy imagen de este Dios que diariamente y de un modo gratuito me regala la vida y el mundo, para que yo pueda ser tan gratuito y bondadoso como él. La dignidad del trabajo no sólo esta fuera de mí, sino en los sentimientos con los que yo colaboro. Ni que decir tiene, que esta gratuidad nacida de la fe, y hecha compromiso, no puede casarse de ninguna manera con la injusticia. No es de recibo que el trabajo se haya mercantilizado arrastrando una deshumanización que no genera ni bien-estar para todos, ni mucho menos bien-ser. La desigualdad basada en la inequidad es terrorismo de lo diario, hoy necesitamos con urgencia el compromiso por un trabajo decente y digno para todos. Todo lo que hagamos cada día por dignificar a los trabajadores y su labor será material eterno del reino de Dios.

El servicio y la generosidad

“Amaos unos a otros como yo os he amado”

ver

La esperanza de lo utópico y del reino pasa por el afán de cada día. Es en lo diario donde podemos buscar el reino de Dios y su justicia, lo extraordinario vendrá por añadidura. El reto del día a día es la “casa común”, nuestras aspiraciones se cifran en los deseos más profundos de lo humano, en los que se revela la voluntad amorosa y compasiva de Dios Padre: la fraternidad universal, la dignidad de cada ser humano, los derechos básicos de cada persona, la justicia que reconoce el valor de lo humano más allá de razas, fronteras, religiones… Pero esta grandeza pasa por la sencillez, de saber decrecer para crecer, de vivir con menos para vivir más, de entregarse para enriquecerse. Por eso las claves de lo diario han de fundamentar lo que es la entraña de nuestra fe: El cuidado de la naturaleza, nuestra casa, el cuidado de cada uno de nosotros, templos del Espíritu, el cuidado de nuestros hermanos, la familia universal.

Jóvenes economistas que irán a Asís

Economía francesco…

Jóvenes estudiantes Católicos ( JEC) participarán  en el encuentro de economistas de Francisco en Asís. Les mueven sus interrogantes permanentes del qué, por qué, para qué y para quién estudian. El deseo de unir evangelio y estudio, les lleva a buscar el verdadero bien interno de su ser y hacer, desde su futura profesión. Jóvenes economistas que se abren a la construcción de un mundo mejor, de la casa común, donde la eco-nomos esté al servicio de la persona, del bien común. Creen que es posible una economía de comunión y que los cristianos han de caminar a favor de ella.

Economia Francisco

El Papa Francisco hace meses convocó para marzo de 2020 en Asís (Umbria) a jóvenes economistas y empresarios de todo el mundo. Su objetivo es ambicioso: crear un pacto global que humanice la economía. Las peticiones han desbordado la oferta y hay más de dos mil jóvenes economistas de más de 150 países del mundo que ya están matriculados para este encuentro. Será en el lugar de nacimiento de San Francisco de Asís, uno de los patronos de Italia.

Lleva por título ‘Economy of Francesco’ (Economía de Francesco) y tendrá lugar del 26 al 28 de marzo de 2020. Será un encuentro de estudio, encuentro e investigación.  El evento está inspirado en las Exhortaciones Apostólicas del Papa ‘Evangelii Gaudium’ y ‘Laudato Si’, en las que denuncia enérgicamente “el estado patológico de gran parte de la economía mundial”, hablando de una “economía que mata”. Detrás de esta idea está el economista Luigino Bruni, uno de los mayores representantes de la llamada “economía de comunión”.

Se pretende desencadenar un proceso, alimentarlo y darle continuidad. Me sorprende gratamente que millares de jóvenes economistas se unan en este deseo de una economía de comunión, de una alternativa a una economía que mata. Pero además me satisface que dos de esos jóvenes economistas, sean dos miembros de la juventud estudiante católica de Extremadura.

eduardo

Uno, Eduardo Martín, placentino, que tras estudiar economía en Salamanca y haber pasado una estancia en Bolivia, ahora ocupa la presidencia del movimiento en Madrid, dando tres años de su vida para animar la vida de los estudiantes, que buscan un estudio con sentido y compromiso humano desde el sentido evangélico.

Ismael

Otro, Ismael Pérez, emeritense de nacimiento que, tras acabar estudios de grado en economía y master en la complutense, actualmente está investigando en la universidad de Extremadura en la facultad de economía, e iniciándose en la docencia universitaria, a la vez que es miembro del equipo del consejo de la juventud de Extremadura.

Dos jóvenes que se preguntaron, desde su ser y creer,  qué estudiar, por qué, para quién y que ahora no quieren desaprovechar esta ocasión de humanización y comunión para una economía que se digna y justa, que esté llena de ética. Me satisface conocer y compartir espacios de vida y compromiso de pastoral universitaria con estos jóvenes, haber sido testigo de sus procesos personales, de sus decisiones y opciones que le han llevado a vivir este evento como algo significativo en sus vidas, de su unión entre creer y vivir. Se suman al listado de estudiantes comprometidos, que han realizado un estudio “con-sentido”, de los que me interpelan y me renuevan con sus aspiraciones y su compromiso por una economía de comunión, en el verdadero deseo de que otro mundo es posible, y que están convencidos de que todos formamos parte de la casa común.

José Moreno Losada.

A música celestial: en pobreza, debilidad y humildad, oculto.

A música celestial… 

(La verdad de la Navidad en su música)

nacimiento

Así le debió sonar a los pastores aquella noche en Belén, y así me ha sonado a mí este tercer domingo adviento que nos pone a las puertas cercanas de la celebración de la nochebuena, invitándonos al gozo de la verdadera alegría. He tenido tres momentos intensos de canto y música en este domingo de Adviento que invita a la alegría. El viernes en Zafra, con mis compañeros, nos abrimos al estudio del evangelio según Mateo, quien en su capítulo cuarto nos propone un modo de vencer el deseo de riqueza, de éxito y de poder que puede tentar continuamente al ser humano. Nos muestra el evangelista que Jesús los superó por caminos de radicalidad optando en su vida por la pobreza que enriquece, la debilidad que fortalece y la humildad que empodera. Algo realmente escandaloso, hasta el punto de llevar al que había nacido en el pesebre hasta el leño de la cruz por la fuerza de su coherencia. Me preguntaba yo por la presencia de este niño recién nacido en toda esta música celestial.

El pobre que nos enriquece a todos

(La orquesta de Extremadura y el Coro de Cámara, junto a nueve coros extremeños más en el palacio de congresos)Mesías

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He sido testigo orante del concierto del “mesías de Haendel participativo”. Patrocinado por la Caixa, allí estaban cientos de voces que cantaban al unísono. La pieza elegida y el momento de ofrecerla no podía ser más ideal en las vísperas navideñas que nos hablan de esperanza que surge en torno al recién nacido, Jesús. Se podía seguir la letra en un folleto que ayudaba a entender la parte festiva o lúgubre de lo que se entonaba desde el profeta Isaías, dando cuenta de la gloria del mesías y su reino esperado, o el tono del siervo de Yahve, hombre dolorido llevado al matadero. La crítica artística la dejo en manos de expertos conocidos que vi allí mismo, lo que asumo para mí es cómo me emocionó y me llevó a la oración y a la contemplación de ese momento, sabiendo que lo que ha provocado este arte, belleza, música, canto, ha sido la pobreza de un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre, así tal cual. Pensaba y sentía en mi interior una alegría profunda, todo aquél espectáculo tan rico y cuidado, no tendría sentido sin aquel silencio, oscuridad y pobreza del Belén anónimo, del aldeano nacido en la mayor intemperie y arropado por la ternura de su madre, el cuidado de su padre y la colegialidad de otros pobres, de la luz de los astros, de la tierra que olía a paja y ovejas, y de los animales que querían ser hermanos de aquél que venía en pobreza porque era el todopoderoso. Me quedo con el aleluya y el amén, reforzado y brindado para la eternidad, de la mayor pobreza la mayor riqueza. Ojalá el mundo descubriera esta pobreza que enriquece. Se puede vivir mucho más con menos. Nos sobra casi todo, nos falta saber andar descalzo y desnudos en la verdadera confianza del que nos lleva y cubre con su sombra. No hay navidad sin la pobreza liberadora del mesías.

La debilidad que fortalece

(El coro del cerro de Reyes con los mayores de la Granadilla)Bendición Belén

manos

En la mañana del domingo de “gaudete” –estad siempre alegres- celebro la eucaristía en la residencia de los mayores de la Granadilla. Asisten los fieles de siempre: cojos, ciegos, enfermos, pobres, débiles, acompañados por el director que hoy ha querido compartir este espacio con nosotros sacrificando su día libre, y de nuevo la música nos envuelve. En este caso el coro del Cerro de Reyes, que siempre es fiel a la cita con nosotros en la navidad, para ayudarnos a vivir con gozo a través de su música y sus cantos llenos de pasión y de amor. Nos llevan por cantos de adviento y acento prenavideño, después nos acompañan a inaugurar el belén montado en la entrada, que el año anterior fue reconocido con el primer premio del ayuntamiento de Badajoz en el certamen de belenes. Este año está divino, como corresponde a su significado, pero lo es porque nos ponemos alrededor del mismo y allí se cumple cien por cien la palabra bíblica antes proclamada: los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los mudos cantan, los pobres se alegran… y lo débiles se sienten fuertes, esperanzados, queridos, alegres, con ganas de fiesta y de vivas… imparables. Cómo no recordar a ese Dios todopoderoso, que se despojó de su rango, haciéndose uno de tantos, acercándose a los pobres, ciegos, cojos… para hacerlos sentir únicos, amados, fuertes. El niño envuelto en pañales en su debilidad es el creador del mundo entero, así es, los débiles del mundo cuando se unen y se cuidan, se hacen los más fuertes del mundo, imbatibles, como lo fue Jesús, el roto en la cruz nos ha curado a todos y nos ha salvado. La mayor debilidad se ha convertido en el fundamento de todo lo creado. En la Granadilla hoy, el canto se ha hecho vida, el villancico ha sido himno de la alegría y de la fuerza esperanzada de los mayores. Este mundo no necesita ser más fuerte, ni poderoso, sino más humano, abrazarse en la debilidad con el cuidado de la ternura y el amor, sólo eso nos hará fuertes, hay que volver a la fuerza de la debilidad amada. Sobra la fuerza competitiva, nos hace falta la humildad del niño de Nazaret, el que se educó en sabiduría y gracia.

La humildad de lo oculto ha sido ensalzada hasta el cielo

(La coplista Pilar Boyero en el convento de Talavera la Real)Copla en la clausura

copla

Ese Jesús oculto en Nazaret, treinta años de vida oculta, toda una historia. En la tarde allí estábamos en el nuevo locutorio del convento carmelitano de Talavera, la comunidad religiosa en sillas sencillas y sobrias, y sacando asiento para unos cuantos invitados. El piano de Pedro Monty preparado y tocando acordes, acompañado de sus hijos y su esposa, y al fondo se oyen cantos y gárgaras de Pilar Boyero que se prepara para una actuación singular y única, un concierto de copla española en un convento de clausura. Esta artista acompañada por la sencillez de sus padres y alguna amiga más que vienen de lejos por oírla, entre ellos un joven cubano recién llegado a España, la Tata del convento, y algún cura invitado junto al del pueblo. Entre las monjas, Rosario que cumple noventa años el 24 de diciembre y que hace unos días le cantaron la “salve” como despedida en su agonía, pero que no ha querido perderse el concierto y se ha resistido, hoy tatareaba las canciones. Ha sido una tarde de gozo, de alegría, de sencillez, tan oculta como gloriosa, para unos y para otros. La coplera nos ha dado su saber hacer, cantar, con la delicadeza y el arte que la caracteriza, pero todo hemos recibido de esta comunidad esa acogida que solo puede ejercerse en la verdadera humildad de lo humano. Ellas proclaman el canto del magnificat, de la grandeza de los que han encontrado el amor absoluto y ahora saben vivir en la libertad de la pobreza, la debilidad y lo humilde, en lo oculto de esta casa común, que quiere ser de Dios. Ellas lo verbalizan con sus gestos, su cercanía, su humor, su canto, sus gritos, sus olés… La humildad se ha abrazado, se han abrazado la cantante y la madre superiora, como madre e hija, y ese gesto ha sido el mayor aleluya en este domingo de la alegría en la esperanza del adviento que se abre a la Navidad. Hoy se ha vuelto a evidenciar que este mundo ha de caminar por sendas de lo más humilde y sencillos, solo los que son así cambian el mundo a mejor. Sobra el orgullo, nos falta la humildad del recién nacido en Belén.

El obispo y la pancarta de los católicos en la marcha del clima

Jornada

Pude participar en la jornada organizada en el aula Pablo VI en la que se enlazaba la cumbre con el planteamiento católico del “cuidado de la casa común”, a la que se nos ha invitado desde la encíclica Laudato si. Me alegró profundamente ser testigo de ese hecho y en especial de las dos mesas redondas sobre la desinversión ética y la educación para la ecología. Las personas que intervinieron dieron altura y profundidad, allí se respiraba lo que es una iglesia abierta al mundo, la iglesia del encuentro, la del concilio Vaticano II, la de Gaudium et spes, donde se nos dice que son nuestros los gozos y los sufrimientos de nuestro mundo y nuestra humanidad.

libro

La tarde noche me permitió gozar de una cena celebración con jóvenes estudiantes católicos (JEC) de Europa, Latinoamérica y África, presentes en la cumbre y partícipes desde su ser creyentes con la fuerza del evangelio y de la utopía de la casa común. Desayuné con inmigrantes en la parroquia de Angustias, cerca de Atocha.

Pero hoy escribo subrayando mi participación en la vigilia oración que se celebró en la Iglesia de san Jerónimo, donde partimos con la pancarta para adentrarnos en ese mar humano que deseaba una acción verdadera y urgente para cuidar nuestro planeta y cuidar nuestra humanidad porque “no hay planeta B”, “ni un grado más, ni una especie menos”, “os vais a enterar queremos ecología integral”, hasta “laudato si, petróleo no”…

Aplauso solitario, de corazón

Quiero destacar el desarrollo de la oración en la que intervinieron jóvenes de las distintas latitudes, cantantes comprometido, algunos religiosos… y un obispo, José Cobo, que comulgaba de corazón con el acontecimiento. No pude menos que aplaudir al terminar su intervención reflexiva y exhortativa en torno a lo que estábamos celebrando y las razones de nuestro compromiso.

Solo aplaudí yo, pero no me avergoncé, lo confieso, porque lo hice de corazón, me alegraba una reflexión elaborada desde el corazón de un pastor que sintonizaba con el corazón de la Iglesia y del mundo, y que nos animaba a esa unidad de fe y de vida, de cielo y de tierra, de cuerpo y de espíritu, de oración y de justicia. Hace poco tiempo me ocurrió algo parecido, una sensación de cercanía y buenas formas de pastor en Mallorca, con Sebastiá Taltavull. Da alegría encontrar pastores y recordar al profeta cuando nos decía que Dios nos daría pastores según su corazón.

José Cobo, desde la palabra y la vida

pancarta

El obispo Cobo, con la sencillez de la palabra y el revestimiento sencillo de la estola, nos acercó a la mística profunda que motivaba nuestra presencia en aquella oración y en la actividad para la que íbamos a ser bendecidos en la calle, antes de unirnos a esa marea inmensa de hermanos que desean un mundo mejor, más limpio, sano, natural y justo. Para ello utilizó una pedagogía homilética pura.

Una introducción de enmarque y motivación general, dándonos la fundamentación teológica de lo que estábamos realizando en ese momento.

Fundamentación teológica-cristológica

Dios nos ha creado en relación de amor con esta casa común de la que formamos parte, por eso no podemos estar indiferentes a este grito del planeta, queremos llevarlo a Dios y dejar que se adentre dentro de nosotros, para dejarnos afectar por él. La cumbre COOP25 se convierte paran nosotros creyentes en un signo y en una oportunidad. Nuestra oración lo es por la humanidad, nosotros creemos que transforma, desde Dios nos sentimos llamados a la conversión y a la misión, queremos llevar hasta Dios a la realidad y queremos estar en esa realidad desde Dios. Ser sus manos para restaurar, colaborar en la resurrección y esperanzar nuestro mundo frente al pecado que destruye y angustia, aguardando que se cumpla la confianza del apóstol de que “Dios será todo en todos”.

Para compartir y comprometernos lo haremos con la voz humana de nuestro Dios que se ha hecho carne en Cristo, ahí se nos ha humanizado para siempre y ahí se fundamenta nuestro adviento esperanzado. Aguardamos la celebración cristiana de la encarnación, del nacimiento de Dios en un pesebre, rodeado de cielo y tierra, de ángeles y estrellas, de gente sencilla…ahí nos llega su voz humana, la que entendemos y la que nos ilumina para leer creyentemente este momento y los signos propios del mismo. Signos que son muy sencillos,  el obispo Cobo eligió tres propios del momento: tierra, pancarta y paloma.

Tierra, pancarta y paloma

En esta ciudad de hormigón y cristal, se nos pide volver a la tierra, a nuestro suelo, a nuestra realidad concreta y verdadera. La palabra y el barro son constitutivos de nuestra verdad y nuestro ser, el Alfarero nos ha dado forma y vida, plural y diversa. Madrid se convierte en lugar de encuentro de diversidad y riqueza variada, llamada a un mismo compromiso. Somos una muchedumbre, pero necesitamos ser más y ser más generosos. No basta con proclamar las medidas hay que hacerlas realidad, las palabras han de ir acompañadas de las obras. Tenemos que ir todos, llegar a todos, porque la casa es común, por eso el grito del planeta nos pide saber ir “con todos”

marcha

El “con todos” hoy lo expresamos en la sencillez de esta pancarta. La vamos a portar entre todos, en medio de muchas otras, porque queremos despertar conciencias y concienciarnos, caminar con quienes toman postura y desean transformar la realidad respetando la naturaleza y la humanidad. Lo hacemos viviendo el espíritu de la Laudato Si, la que nos hace reflexionar sobre lo que le pasa a nuestro mundo y nos interpela con el evangelio de la creación para que sepamos apostar por una verdadera ecología integral.

La paloma nos devuelve al Evangelio, a la paz, la armonía, la reconciliación. Nos vale como Palabra para nuestra lectura creyente hoy el pasaje del diluvio y el papel de la paloma en él. La situación era de destrucción y de crisis de la creación, nos sirve de referencia para aprender y educar a nuestros niños y jóvenes. El relato nos da la clave de novedad y esperanza: cuando dejamos hasta los instintos naturales, hombres y animales, para subirnos al mismo barco y subsistir juntos, para poder seguir siendo fecundos, entonces, nace la verdadera armonía, aquella en la que habíamos sido creados. Hoy necesitamos construir arcas nuevas frente al caos, tiendas del encuentro y de la comunión, estamos sedientos de paz universal, de unión con la naturaleza, con nosotros mismos, con los demás y con la trascendencia.

La paloma nos habla de un camino espiritual, interior, estamos ante un problema que es más ético que económico y político, aunque también lo sea. Necesitamos llegar a un diálogo pleno en esperanza. Dios sigue confiando en el hombre, como lo hizo en Noé. Si hacemos este camino de conversión espiritual, la paloma vendrá alegre con el brote verde de olivo que habla de nueva alianza y verdadera armonía. Nos toca la acción, vayamos con todos, pero llevemos el espíritu de la esperanza desde el compromiso de la fraternidad que ya ha sido inaugurada en Cristo resucitado, en El llegaremos a la plenitud, porque será todo en todos y todos seremos en él. Estamos en Adviento, hoy lo gritaremos.

Gracias, hay que compartirlo

Tenía que contarlo, él lo dijo mejor, como lo tenía trabajado, pensado, orado, escrito…sería bueno poder conocerlo en su integridad para trabajarlo, pensarlo, orarlo personal y comunitariamente. Gracias por su participación en esta celebración, que animaba a la Iglesia a estar viva y activa en un acto tan ecológico, humano y trascendente.

Inmaculada

Me llegaba, al día siguiente,  la noticia en la radio de que en la víspera de la Inmaculada concepción, en este contexto de un Madrid tocado de cumbre  del clima y de vida humana,  habría tres celebraciones solemnes de vigilias, presididas cada una por los obispos Osoro, Martínez Camino y Rouco, y soñaba si habrían reflexionado juntos en este contexto, para decir palabras iluminadoras sobre la creación y su pureza, de las relaciones limpias y puras, de la dignidad de lo creado y de lo humano, con el espíritu de la Laudato si, a la luz de María.

Así lo hacen los sacerdotes de la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias, junto a Atocha. Compartir la palabra y amasarla juntos, metiéndola en la vida real y concreta para unir  palabras y obras, tierra y forma, paloma y rama de olivo. La ecología es un reto para todos interior y exterior, dentro y fuera de la Iglesia, arriba y abajo, y tiene que ser aquí porque no hay planeta B, María lo sabía y lo proclamaba, Magnificat¡

COP25 y el cuidado de la casa común.

CATÓLICOS POR LA ECOLOGÍA INTEGRAL, POR EL CLIMA

La  tentación del buen ángel me pudo y aquí estoy en el corazón de Madrid, desayunando con inmigrantes latinoamericanos, la mayoría venezolanos, que cenan, duermen y desayunan en estos locales de la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias, junto Atocha. Aquí han escuchado la llamada del cardenal de Madrid, haciéndose eco del Papa Francisco, para que se abran las parroquias a los pobres e inmigrantes. Ayer llegué con Trini Ruiz, Botánica extremeña, profesional cristiana y militante ecológica, pudimos estar en la jornada celebrada en el Aula Pablo VI, de la pontificia de Salamanca en la capital, convocados por el movimiento mundial católico por el Clima: “La cumbre del clima y el cuidado de la casa común”. El salón lleno de personas inquietas, algún representante de la conferencia episcopal, pero sobre todo, laicos cristianos de distintos colectivos, formados y comprometidos  en este reto por una ecología integral, que respete el medio ambiente y el ámbito social ciudadano. De este modo la Iglesia se hace visible de un modo paralelo y se une a cientos de iniciativas que estos días van acompañando la COP25 que se presenta como una llamada a la acción.

En el encuentro había economistas, filósofos, teólogos, ecólogos, periodistas, ingenieros, abogados, sociólogos, botánicos…todos preocupados por lo ambiental y lo social, deseosos de una conversión ética, económica, política, de modos de vida, y todo esto con mucha urgencia y sentido evangélico.  En el marco del encuentro, una clave transversal como es la marcada por la encíclica Laudato Si, nosotros nos presentábamos con nuestra reciente edición de un libro sobre dicha encíclica en PPC.

Allí se reconocía que el Papa Francisco, su proyecto pastoral, está liderando una verdadera preocupación humana, que está siendo un papa del cielo y de la tierra, de lo humano y lo divino, sin separarlo, aunando liberación y salvación, que llama a una verdadera conversión a lo humano y a lo fraterno aquí y ahora. Por eso sentía que no podía faltar, y ahí estaba con Profesionales cristianos y con jóvenes estudiantes católicos (JEC) que están participando activamente en la COP25, representando este deseo profundo de transformación en el mundo. Nosotros participando desde la universidad de Extremadura y desde nuestra iglesia diocesana, no podemos estar ausentes de esta aventura que marca nuestro siglo y que se convierte en piedra de toque de sentido de vida y de humanidad.

Hoy, día 6,  participaremos en la oración programada – preparada por la JEC- en la Iglesia de san Jerónimo en la tarde y , desde allí, nos sumaremos como cristianos católicos en la manifestación- Con Greta-aunando nuestro grito al de toda la humanidad –con el símbolo de Greta-, seguimos a Jesús que se vinculó con la creación y con la humanidad, siendo “uno de tantos” y dando la vida por todos, en especial por los más débiles del mundo.

Hoy me he sentido impactado por este desayuno con inmigrantes, ha bastado media hora  con ellos, para sentir que otro mundo se hace necesario y que la justicia ha de ser integral y armónica porque todos necesitamos de todos. Anoche cené con jóvenes cristianos comprometidos desde su estudio, unos de Chile, otros de Nigeria, Ecuador, Perú, Madrid, Badajoz, Plasencia… Algo nuevo está naciendo, faltan redes y nudos. Pongámonos a la acción por una ecología integral, yo agradecido por poder vivir este acontecimiento.

José Moreno Losada.

Día de la ¿Dis?-capacidad. La diversidad que humaniza

¿Dis-capacidad o diversidad que enriquece? Con APNABA

La imagen puede contener: textoHoy me despierto con este día que se dice de la discapacidad y no puedo menos que recordar un evento reciente celebrado en el salón de actos de la facultad de educación, un taller sobre la diversidad en la escuela. Lo organizamos en colaboración con APANABA, asociación de padres de Badajoz que tienen hijos con autismo. Tomaron la palabra personas relacionados con esa asociación, muy significativas: Ana Clara, psicóloga de la asociación, que es la que realiza los diagnósticos en los niños para las familias y les sigue en sus procesos, mamá de un niño con autismo de siete años, Marta Prieto, pedagoga terapeuta en el colegio público Leopoldo Pastor Sito de la ciudad, y que es mamá de dos hijos con autismo; y Rafa, estudiante de estadística, que convive con un hermano con autismo. El cartel era de un saber y de un vivir sin desperdicio, hablaron con propiedad intelectual de conocimiento teórico del tema, pero sobre todo desde la sabiduría de sus propias vidas compartidas y de la riqueza de sus personas recibidas de ese compartir vida con sus hijos y hermano. La intención del taller era descubrir por parte de los alumnos de magisterio claves pedagógicas y didácticas ante la diversidad del alumnado. La experiencia superó con creces las expectativas porque cuando la vida profunda y experimentada de los que aman y se entregan ocupan la cátedra de la universidad, entonces el aula se hace templo, la vida altar, y los alumnos devotos sinceros de una vocación que está mucho más allá de lo que sospechaban. Un descubrir que la clave de sentido vital no está en lo que tenemos, sabemos, hacemos, ni siquiera sentimos sin más, sino que está en la relación y en el encuentro verdadero y profundo de lo humano y de lo natural. El encuentro se define por la apertura a la realidad del otro que tiene significado en sí misma y que se abre como posibilidad para mí, porque no hay yo sin tú, y no existe ningún tú que no tenga vida para mí, aunque a veces me llegue en el dolor o en la dificultad. El otro es vida, es dignidad, es don y es amor. Saber recibirlo para poder encontrarnos es la filosofía del aprender a aprender, no hay otra más verdadera y profunda. Hoy en este mundo tan conectado, pero tan desvinculado, el reto es redescubrirnos en el encuentro desnudo de nuestra realidad personal, en la que somos no por lo que nos reviste, sino por lo que amamos en lo diferente como complementariedad y riqueza. La felicidad es una tarea interior y sólo se encuentra en la alteridad recibida y amada en el encuentro verdadero. Eso fue lo que presentaron estos ponentes, lo dijeron con palabras, pero allí brilló sus vidas, la sensibilidad que tienen y muestran orgullosos porque la han recibido de aquellos que la sociedad considera en muchos casos discapacitados, pero que a ellos les han hecho capaces de amar en verdad y de un modo absolutamente nuevo. Hicieron presentes a los ausentes y se notaba que su discurso se lo habían regalado ellos. Ojalá la escuela y el mundo sepamos aprender de esta cátedra y hagamos de nuestra vida un taller de encuentro con todo lo diverso, porque solo ahí está el verdadero amor y el verdadero sentido de la vida.

José Moreno Losada.

Oye padre el grito de tu pueblo, el grito de la tierra…

Oración ante la cumbre mundial del clima

cumbre

Tú amas todo lo que existe y no odias nada de lo que has hecho, porque si algo odiaras no lo habrías creado. Nada puede existir y mantenerse si tú no lo quieres.  Dios tú eres bueno con todos, porque a ti todo pertenece, y amas todo lo que existe. (Sab., 11,24-26)

Padre de la creación y Señor nuestro, acudimos a ti confiados en tu misericordia. Ahora cuando se reúnen en Madrid los mandatarios de muchos países, con la ausencia significativa de otros, cuando el planeta y la humanidad no pueden ahogar ni acallar el grito de un dolor evidente e inminente, cuando tememos y nos angustiamos, cuando sentimos el sufrimiento de gran parte de la humanidad y de agotamiento de la naturaleza, acudimos a ti confiados en tu poder y en tu verdad, en tu amor y en tu justicia.

Padre nuestro, Tú te sirves de muchos modos para ayudarnos a descubrir el desafío humano y ecológico que hoy tiene planteado nuestro mundo, como creación y como humanidad, queremos poner en tus manos los deseos profundos que este tiempo de la creación provoca en nosotros, para que sólo tú seas nuestro verdadero Señor y no la ambición de riqueza:

 Tú nos dices que de nada sirve querer preservar poderes políticos, económicos y tecnológicos en nuestro mundo si nuestras conciencias permanecen adormecidas y no somos conscientes ni responsables de lo que le está pasando a nuestra casa común. Ayúdanos a despertar y ayudar a los demás a abrir los ojos ante los problemas y sufrimientos que están sobre todos los hombres y la naturaleza, para que nos dispongamos a la acción.

Señor tu nos creaste para vivir y ser felices, con una dignidad especial. Pero en nuestro mundo hemos reducido a las personas a meros objetos, a veces, sin tener ni siquiera derecho a vivir, o aun viviendo, a no tener lo mínimo para realizarse. Esto produce consecuencias mortales en la humanidad y degenerativas en la naturaleza y el ambiente, ayúdanos a escuchar el grito de los más pequeños y débiles de la tierra y, en ellos, el grito de su tierra y sus espacios naturales y saludables para todo el mundo.

  Abre nuestros corazones a todos los problemas climáticos que deterioran la salud, todo lo que corrompe y contamina la atmósfera. Que de verdad se respeten los acuerdos y las normas internacionales y se establezcan de un modo justo para no seguir violando la seguridad y bienestar de la humanidad por agotamiento de la riqueza natural que tú nos has regalado.

Señor, es escandalosa la generación de desechos y acumulación desorbitada de residuos tóxicos, y de una cultura del descarte que amenaza al planeta entero. Haznos conscientes la importancia de no producir basura evitable y aprender a reutilizar y reciclar todo lo que producimos para no seguir destruyendo tu creación amada.

armonia

Los jóvenes movidos por el Espíritu están gritando que el clima es un bien común de todos y para todos y que debemos disminuir el uso de combustibles fósiles, limitar el cambio de los suelos con la deforestación, enséñanos a respetar a los jóvenes y apoyar sus reivindicaciones cuando nos dicen que nos hay dos planetas y que este hay que salvarlo. Que se acabe las migraciones forzadas de animales, de vegetales y sobre todo de hombres y mujeres que huyen de la pobreza arriesgando sus vidas.

El agua potable y limpia es un bien escaso y en grave peligro. “El acceso al agua potable y segura que es un derecho humano básico, fundamental y universal” se está conculcando y destruyendo por intereses mercantiles y de poder. Nos da miedo hasta dela posible guerra por el aguda. Haznos comprometidos en el uso del agua y en la defensa de este bien universal para todos.

reclamo

Padre, creador y señor, enséñanos a vivir más sencillamente para que todos sencillamente puedan vivir; haznos austeros y cuidadosos para que nuestra naturaleza la vivamos en fraternidad y la gocemos en su esplendor de gratuidad y belleza, evitando su corrupción, y danos entrañas para darnos cuenta del dolor de los hermanos y de la conexión y vinculación con todo lo creado.

Ilumina la mente, el corazón y la voluntad de nuestros responsables políticos, ayúdanos a concienciarnos y concienciar como ciudadanía para cuidarnos y cuidar nuestra casa común.

 Te lo pedimos por cristo Nuestro Señor, que nos mostró el verdadero camino de la Ecología integral. Por los siglos de los siglos. Amén.