Las pesetas y los ajos… con Manos Unidas

Ahora o nunca…Ha llegado el momento, enterremos las pesetas con corazón. No estaría mal que las últimas pesetas que andan perdidas por ahí, y que no son pocas, acabaran dando vida a los que menos vida tienen, a los más pobres del mundo. Así lo quiere hacer Manos Unidas en una campaña que acaban de sacar a la luz para recoger las últimas pesetas en pro de proyectos contra el hambre en el mundo.

cartel peseta

Recuerdo que mi abuelo Maximino nos decía muchas veces que el dinero tendría que ser como los ajos que se picara todos los años, en su idea estaba que ojalá supiéramos volver y no olvidar todos  la limpieza de lo poco y lo necesario. Lo recuerdo en estos momentos en que nos dicen que a partir del 31 de Enero ya dejarán de tener valor las monedas y billetes de la antigua peseta. Y ahora en este momento, Manos Unidas nos llama la atención con una propuesta que debe acaparar nuestra consideración.

Ha llegado el momento, enterremos las pesetas con corazón. No estaría mal que las últimas pesetas que andan perdidas por ahí, y que no son pocas, acabaran dando vida a los que menos vida tienen, a los más pobres del mundo. Así lo quiere hacer Manos Unidas en una campaña que acaban de sacar a la luz para recoger las últimas pesetas en pro de proyectos contra el hambre en el mundo. Unir nuestras pesetas perdidas para que salven y encuentren a los desheredados de este mundo. No está mal acabar así con una moneda que tanta historia ha tenido en nuestro pueblo, cargada de sueños, éxitos, fracasos, alegría y tristeza, riqueza y pobreza…

Nuestra parroquia de Guadalupe en Badajoz, nos ponemos en colaboración con esta ONG católica para intentar llevar a buen puerto esta campaña. Los niños y adolescentes de nuestros procesos catecumenales se pondrán a la caza de la pesetas perdidas instando a padres y abuelos, a hacer una búsqueda precisa en esos lugares olvidados y escondidos, donde se pueden hallar restos de lo que fue nuestra riqueza y nuestro ahorro. Lo hacemos al hilo de la reflexión de qué son los pobres del mundo, de qué adolecen, porqué sufren y dónde están las causas de esa pobreza. A la vez que reflexionamos sobre la abundancia y los defectos de una riqueza mal digerida por lo que estamos en los más altos lugares de la economía. No quedará lejos la reflexión de que el dinero pasa y se funde con la nada, también tiene contados sus días y su valor, también es mortal. Como lo somos todos nosotros, que no nos llevaremos nada en esa frontera inexcusable.

La invitación una vez más será a tomar conciencia de la necesidad de cuidarnos y compartir unos con otros la vida y los bienes, sabiendo que en la fraternidad universal está el horizonte que hace posible nuestra paz y nuestra verdadera seguridad. Los niños lo tomarán como una aventura, ojalá los mayores estemos atentos y salgamos de nuestra comodidad, para una cosa tan simple y sencilla como buscar unas pesetas y entregarlas con la conciencia de que son, como nosotros, como la hierba y la flor del campo, que hoy es y mañana deja de serlo.

pesetas
pesetas Pepe

Yo ya he hecho mi rebusco y no se me ha dado mal…. os invito a hacer lo mismo. Ojalá nos sirva de símbolo para el adviento que nos viene, ir despojándonos de vestiduras corruptas para llegar más libres a nuestro horizonte y nuestra meta de libertad absoluta. La esperanza en la resurrección nos empuja al compromiso por la justicia y a la practica radical de la generosidad. Veamos en esta historia de las pesetas unb signo de nuestra pobreza y nuestro deseo de vida y libertad.

El sueño hecho realidad: un libro nuevo para una iglesia sinodal

Portada del libro editado por PPC
Portada del libro editado por PPC

“Proponer y presentar un libro de trabajo y reflexión no es usual, pero lo es menos que el trabajo presentado esté realizado con un planteamiento de verdadera sinodalidad entre muchos colaboradores”

“En esta pequeña aportación que hacemos se funde la verdad de un sínodo abierto, el sueño de un Papa inquieto, el eco de una feligresía universal, y el deseo de una iglesia de verdadera sinodalidad”

“No es baladí que los pueblos originarios se conviertan en punto de reflexión y conversión para toda la iglesia, sigue siendo cierto que Dios se hace fuerte en la debilidad”

El libro está prologado por el Cardenal Pedro Ricardo Barreto  S.J., arzobispo de Huancayo,  Presidente de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM

Recien constituida  la CEAMA (Conferencia Eclesial de la Amazonia) y en el primer aniversario de la clausura de Sínodo para la región Panamazónica, nos alegra poder presentar a través de la Editorial PPC, el libro “Querida Amazonía. Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. La obra está enfocada a ayudar a todo tipo de personas y comunidades cristianas que quieran conocer la Exhortación apostólica Querida Amazonía y el Documento Final del Sínodo de los Obispos 2019. Incluye distintas propuestas pedagógicas que pueden adaptarse a niños, jóvenes y adultos.
La redacción del libro ha sido para nosotros una experiencia en línea sinodal con la esperanza de crecer en alegría del Evangelio y servicio a los pobres. El  trabajo hunde sus raíces en el proceso de antes, durante y después del Sínodo. Con esta visión, aborda las condiciones de una pastoral en salida que busca la conversión eclesial y el encuentro. Desde realidades eclesiales de la región amazónica hemos compartido fe y vivencias con muy variadas personas, europeas y de la Amazonía, de la jerarquía eclesiástica y de la base popular, seglares con compromiso y sacerdores, líderes de comunidades, mayores y jóvenes, hombres y mujeres,  del campo y de la Universidad. Un proceso de camino a la sinodalidad.

El libro está prologado por el Cardenal Pedro Ricardo Barreto  S.J. (Arzobispo de Huancayo,  Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM). Contiene Lecturas Creyentes de la Realidadde Ana Gamarra (Doctora en Economía y especialista en Finanzas P úblicas,  Perú – Unión Europea); el  Equipo Itinerante de la REPAM; Arturo Angulo (Consultor de la FAO en América Latina, Africa y España); Galo Bilbao (Profesor de la Universidad de Deusto, experto en Ética y Derechos Humanos); Oraciones de Arely de Dios Román (Licenciada en Turismo, de la Universidad Tecnológica de Honduras); Sonia Fernández Holguín, (Licenciada en Matemáticas, de Entreculturas, España) y Susana Guerrero (Máster en Gerencia Social y Estrategias y Tecnologías para el Desarrollo, de Perú) y Cesar Caro (Sacerdote y Misionero en Indiana, Perú).

César L. Caro
César L. Caro

También recoge Hechos de Vida de Patricia Gualinga (Defensora del pueblo originario kichwa de Sarayaku, Ecuador); Alirio Cáceres (Ingeniero Químico Ambientalista y Teólogo de Colombia); Noelia Morales, Educadora de los HH. Maristas en Bolivia; Thony Huera, Ingeniero Ambiental de la Universidad Estatal Amazónica de Ecuador y Pilar Cuevas, Misionera Carmelita Vedruna en  España y Reflexiones de Jose Javier Travieso CMF, (Obispo del Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, Perú), Fernándo Lopez SJ, (del Consejo Indigenista Misionero en Brasil), Andrez Piña  (Sacerdote diocesano, Misionero en  Aucayo, Perú; Dominik Skatula, (Misionera laica en Alto Napo, Perú); Eugenia Lloris, (Misionera de la Fraternidad del Verbum Dei en Brasil); Sebastián Taltavull , (Obispo de Mallorca, España); Tania Ávila , (Teóloga de la Red Amerindia  en  Cochabamba, Bolivia);  Adela Salas, Arquitecta,  (Instituto de Habitabilidad Básica ICHaB-UPM de Madrid, España) y Mauricio López (Primer Secretario Ejecutivo de la REPAM).

Esperamos que este libro, con sus textos originales del documento, metodología y propuestas de trabajo sea útil para acercarnos a “Querida Amazonía”, escucharnos mutuamente, reconocernos, dejarnos iluminar por la Palabra de Dios e interpretar los signos de los tiempos desde nuestra fe.

José Ortiz Jiménez, José Moreno Losada, Trinidad Ruiz Téllez.

Movimiento de Profesionales Cristianos. Acción Católica Española.

¿Qué imagen de Dios? Terroristas y niños

En estos momentos de atentados terroristas de radicales islamistas por Europa, considero importante reflexionar en torno a la cuestión sobre la “imagen de Dios”. Detrás de esos atentados hay imágenes muy deformadas de lo divino, por no tener una buena formación religiosa. Actualmente estoy trabajando la psicopedagogía religiosa del niño en la edad de educación infantil, no es baladí la imagen de Dios que tenemos y la que trabajamos con los niños. La vida nos demuestra que una buena imagen de Dios se convierte en clave de vida intelectual, emotiva y moral para muchos y evita deformaciones y errores graves.

La imagen de dios: los terroristas y los niños

austria

En estos días nos preocupa, junto a las noticias de la covid19, los datos que nos llegan de atentados terroristas de extremistas y radicales religiosos. Me pregunto qué imagen de Dios es la que habita en estos seres humanos que llegan a matar en nombre de su divinidad y que se arriesgan a morir ellos mismos en ese gesto de fidelidad y obediencia sagrada. Lo hago en este momento en que mi labor docente en la universidad, en la facultad de educación explico a los alumnos y descubro con ellos la psicopedagogía religiosa en los niños de tres a seis años.  Me planteo cuál es la imagen de Dios que se va creando en el interior de cada persona y cómo. Los investigadores de la temática nos hablan de que es muy crucial, como en otros aspectos de la persona, la imagen que reciban en este trienio en el que ya van a sus coles, a recibir la educación infantil, y allí muchos padres eligen la clase de religión. Aunque la imagen la transmitimos entre todos: familia, parroquia, etc.

Vallejo

Me vienen a mi mente dos hechos de vida en torno a la cuestión de la imagen de Dios y la vivencia de la misma en las personas humanas. Una más lejana, la leí en el libro “Puerta a la esperanza” de Vallejo Nájera. En esta obra él quiso ir relatando la vivencia de una enfermedad cancerígena que le abocaba a la muerte. Él, una persona renacentista, gran psiquiatra, buen escritor y hábil arista de la pintura, quiso dejar la estela de su aprender a vivir muriendo, y  a morir viviendo. En la primera parte es él mismo quien va relatando las etapas, momentos y vivencias, y cuando ya no podía hacerlo por sí mismo, se grababa y se lo contaba a otros para que lo transcribieran y lo sumaran a lo anterior, con el deseo de darlo a luz cuando él estuviera ya en la otra orilla. Lo traigo a colación, porque me llamó la atención cómo en los momentos más duros y de mayor debilidad, cuando su yo estaba más roto, cuenta que lo que le consolaba, pacificaba y le calmaba era recitar lenta y casi silenciosamente las oraciones primeras que aprendió y rezó con su madre en su más tierna infancia. Imagino que entre los tres y los seis años. Fue esa estructura básica sobre la que asentó el sentido y el proyecto de su vida, y en los momentos más duros era ahí donde volvía para vivir su despedida y su ultimidad.

El otro hecho de vida es muy reciente, sólo hace unos días. Acudió a buscarme en la parroquia, previa cita concertada, un señor de unos cuarenta y algo de años. Actualmente está viviendo un proceso de liberación de una adicción que le ha hecho tocar suelo, caer muy bajo. Venía a hablar de su vida y a reconciliarse interiormente con Dios, con su Cristo me decía él. El relato de su vida me sedujo.

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Su madre queda viuda con seis hijos, sin poder atenderlos, vienen a los hogares, residencia Hernán Cortés. Ahí está hasta los once años en que va una formación en carpintería a otra población y termina trabajando, a los quince años, en un taller de su pueblo, ganando dos mil pesetas semanales que pone en manos de su madre para ayudar en la casa. A partir de ahí sigue creciendo en formación, se hace autónomo, llega a tener una empresa con varios trabajadores. Casado y con dos hijas vive en Madrid y trabaja. Allí vive una vida normalizada y exitosa, con vivencia religiosa familiar y transmisión de la fe a sus hijas. Pero el estrés y el éxito le confunde y acaba enganchado en lo que le quitaría su imagen y su profundidad. Vuelve a rehacerse con otra familia y otro hijo, pero la caída le llega de nuevo. Y ahora ya roto del todo busca su rehabilitación en este centro y con esta terapia. Pero me habla de ese Dios que conoció desde pequeño en el hogar con las religiosas de san Vicente de Paul, de cómo le ha acompañado en toda su vida. Cuando le ha faltado la espiritualidad, se ha separado de ese Dios que le habita, se ha destruido. Ahora le da vergüenza volver a El, pero lo necesita. Quiere limpiarse, volver a su amistad, tener su comunidad cristiana, su oración, su vida sacramental, necesita recomponerse en lo mejor que ha recibido y ha tenido. Me decía que él sabe dónde está la vida, la verdad y tiene que volver a ella. Pero ahora por él mismo, va a luchar por su propia vida. Yo le hablaba de cómo Jesús no dice que hemos de amar a los demás “como a nosotros mismos” y le felicitaba por esta visión de Dios que él tiene. Me contaba que en su proceso había sido muy feliz cuando había ayudado a otros que estaban en esta situación en la que él se encuentra.

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Dos personas tan distintas y lejanas y sin embargo con una imagen de Dios de infancia que les da vida y les empuja a lo mejor de sus propias personas. Una imagen que les sana, les cura, les consuela. Todo esto me cuestiona que imagen de Dios tenemos todos: los creyentes, los agnósticos, los ateos, incluso los indiferentes., también los niños y los terroristas. Es muy importante el tema de la imagen de Dios en el ser humano, y como presentemos la formación intelectual, emotiva y moral a nuestros pequeños. No deberíamos olvidar apuntes de este tipo al plantearnos la enseñanza religiosa escolar y sus razones.

José Moreno Losada.  Profesor de pedagogía y didáctica de la Enseñanza Religiosa Escolar. UEx.

Difuntos en soledad

55 cadáveres sin nombre… sin un tú, sin rostros…

Este año la proximidad a los cementerios  ha quedado cercenada por las normas de confinamiento. No haremos ritos religiosos, no podremos ir en grupos, etc. Pero es ocasión propicia para reflexionar sobre la soledad en la muerte y los muertos en soledad. La referencia del otro como clave de vida. De fondo la máxima evangélica: para qué sirve ganar el mundo entero si perdemos la vida… El cuidado del “nosotros”, la fraternidad universal horizonte único frente a la muerte.

cementerio

La pandemia no deja tranquilos ni a vivos ni a muertos, o demasiados tranquilos a todos. Son muchas las voces que intentan despertarnos en este proceso pandémico a mirar más allá de nosotros mismos, de nuestro propio ego encerrado y a pensar en claves de comunidad.

Nos quejamos y con razón de cómo necesitamos relacionarnos y tocarnos y vivimos con dolor la situación de confinamiento, aquello que nos limita en la posibilidad del encuentro con los otros queridos. Hemos gritado de angustia ante el proceso final de seres queridos, que morían en la soledad del hospital, nos rebelamos a no poderles manifestar en ese momento el cariño de la presencia cercana, del acompañamiento en su angustia y en su despedida última. Y ahora que llega esta fecha simbólica de un nosotros que va más allá de la muerte, estos días en que nos rebelamos ante el olvido de los que murieron y procuramos mantener vivo su aliento, aunque sea sólo en el recuerdo, vemos que también llegan los recortes de presencia en los camposantos, en esos dormitorios de la último y de la esperanza. No se podrá celebrar en ellos nuestros ritos religiosos, nos podremos ir juntos a estar un rato en el silencio de lo entrañable y querido, tendrá que ser con horario, con escalada y de a pocos.

La pandemia también toca a los muertos, también se adentra en el nosotros de lo pretendido inmortal y lo dificulta. Otro dato más para la reflexión. Pero al compartir esta reflexión de soledad en la muerte, me acojo a la noticia rápida de esta mañana en la radio, que me ha tocado profundamente, se hablaba de que en la primera ola de muertes de la pandemia había cincuenta y cinco personas fallecidas que no habían sido reclamadas por nadie. Cadáveres olvidados que habrán tenido que solventar cómo enterrarlos en el ámbito de la burocracia fría de una organización.

Me pregunto por esa soledad en la muerte, por las personas que están tras ese aparente exiguo número y pienso en las personas que carecen de ese tesoro tan importante como es el pertenecer a un tú que te reconoce y te pone nombre, que sabe de ti y te quiere.

Me adentro en el pensamiento de Enmanuel Levinas y su discurso de que somos yo ante el rostro del otro. No hay yo sin otro, sin nosotros, somos ante el otro y para el otro. Esto no lo descubrió este filósofo en su despacho sino atravesando los horrores de la segunda guerra mundial y del holocausto ¿Servirá esta travesía de la pandemia para que redescubramos el nosotros de un modo nuevo y salgamos de modos de vida que han roto los lazos de hermandad con la naturaleza, que nos han aislado en unos egos sin ventanas, que han impedido la visión de una fraternidad universal que salva a todos? Qué bueno sería que salgamos de esta travesía con un corazón nuevo para que ningún cadáver muera sin rostro, sin un tú, un nosotros que le reconozca identidad y lo reclame.

José Moreno Losada

LA PARROQUIA Y SUS PEQUEÑOS

Me satisface poder compartir esta reflexión, lectura creyente, que un laico de nuestra parroquia, Diego Mota,  hace ante el acontecimiento de los niños que han recibido su primera comunión y el trabajo que realizan las catequistas tan calladamente durante los tres años previos a este acontecimiento.

Las primeras comuniones, los catequistas y la parroquia

El sábado pasado finalizaron las primeras comuniones en nuestra comunidad. Con ello, sesenta preciosos niños y niñas culminaban un fructífero largo tiempo de catequesis en el que, con su presencia, la de los padres y, en algunos casos, los abuelos, han inundado la parroquia de alegría, algarabía, inocencia y candor, dando vida a la misma. En las eucaristías no ha faltado el coro que tanto coadyuva a dar solemnidad a la celebración.

El premio, al coronar ese hermoso puerto sin confrontación alguna, sin liderazgos, sin codazos, sin competir y sin dopaje alguno, era recibir por primera vez al Señor, con todo lo que ello representa.

  En las etapas recorridas, no exentas de dureza, incluso de alguna pájara, con algún momento de desaliento, pero con mucha confianza y sin perder el horizonte, han estado guiados por un grupo de abnegados y abnegadas catequistas con alta preparación, mucho entusiasmo y una fe como para mover y escalar montañas, magníficamente coordinados por ese director deportivo que lo mismo se pone el maillot de sus ornamentos propios que el de payaso. Sin olvidar de ningún modo a los padres, que los han acompañado en los distintos momentos que la parroquia ha organizado, en las eucaristías dominicales y, lo que es más importante, en la continuidad que se les ha dado en sus hogares y en el día a día.  Auténtica y viva catequesis para niños, padres y para toda la comunidad porque a todos llega la gracia que el Señor derrama a través de esa rica formación.

En el periodo de preparación hemos recibido muchos signos de la gracia que el Señor ha ido derramando en estos niños y su familia. Sin ser el  más importantes, pero sí muy significativo, esos mil doscientos cincuenta Euros que han ido ahorrando y han entregado con mucho cariño para los más pobres, gesto que dice mucho de lo que ha calado en ellos el mensaje de Jesús.

Esos niños y niñas, junto con los más mayores, que conforman los otros grupos de nuestra comunidad-tropa solidaria, poscomunión, pos confirmación, JEC, Graduados-constituyen la gran cantera, el potencial, la esperanza de futuro de nuestra rica comunidad. Esta les apoya, acompaña y confía en ellos para ir cogiendo el relevo y el testigo en esta carrera permanente que libramos para dar una fiel respuesta de fe -con todo lo que ello lleva implícito-  en nuestro caminar diario: en las acciones de cada día, en el ámbito en el que cada uno nos movemos, sin perder otros horizontes que reclaman esa respuesta. A ese compromiso nos lleva esta comunión, alimento que sustenta la espiritualidad a cultivar y de la que debe emanar/partir esa Buena Noticia que queremos ser, convencidos de la fuerza del Evangelio.

Nadie está solo, no podemos caminar solos. Somos Iglesia, comunidad. “El seguimiento de Jesús es personal pero no individual”.

Nuestra comunidad, acompañada y guiada por los sacerdotes, Paco y Pepe, está en el camino, evaluando permanentemente su hacer e implementando acciones que la enriquecen. Tenemos un gran potencial  humano en todos los ámbitos en los que la comunidad actúa y está representada, que son muchos y variados. Todos importantes, necesarios por igual.

Hoy, quizá más que nunca -y me alejo de tópicos-cuando vemos tanta desunión en tantas parcelas de nuestro país, de nuestro mundo, tenemos que ser sal y luz que, desde el realismo,sazone e irradie esperanza en un mundo tan desesperanzado.

A punto de comenzar un nuevo curso catequístico, mucho ánimo a todos. El Señor va a seguir inspirando, iluminando y fortaleciendo a todos, bajo el amparo y protección -este año, que conmemoramos los 25 años de la fundación de la parroquia, con más cariño- de nuestra Madre, bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe.

Con la alegría y la fuerza que emana de una comunidad tan diversa y rica en carismas, pero con un mismo Espíritu.

Diego Mota Mimbrero

Día del docente: “Encender luces”

“Encender la luz de la vida en ellos” Día del docente.

Hoy día de los docentes tenemos el reto de pararnos y concienciarnos de la necesidad de una escuela para la nueva ciudadanía que tanto se demanda y con urgencia se reclama. Los niños y los jóvenes están abierto para encenderse en llamas de un espíritu nuevo, están por hacer. Tenemos la grave responsabilidad de abrirlos a la posibilidad de otro mundo, que sea realmente de ellos y para todos. El horizonte de esta nueva encíclica del Papa sobre la fraternidad universal y la amistad social es una iluminación para el camino pedagógico que debemos promover y en el que nos tenemos que implicar. Esta todo en juego. Los docentes son un valor primordial y un tesoro a cuidar, el bien interno de su profesión es esencial para nuestro mundo.

Día del docente

“El alumno no es un cubo a llenar sino un fuego a encender”

cole

El contexto de pandemia y las condiciones de vida que se imponen han llevado a un reconocimiento de la figura de los docentes en la sociedad. En general ha sido con muchas profesiones, la revalorización de su ser y su hacer, su necesidad e importancia. De alguna manera hemos sentido una llamada profunda para recobrar y reconocer cuáles son los bienes internos de dichas profesiones. Eso que llevamos mucho tiempo repitiendo de que las profesiones no existen por razón de los que la ejercen sino por la de aquellos que las necesitan.

No hay duda de que estamos en un mundo que grita desde muchos ámbitos, tanto desde la naturaleza, como desde lo humano, en vertientes importantes de salud, pobreza, educación, política… el grito reclama una nueva ciudadanía. Dicha ciudadanía vendrá por la educación que ejerza la tribu sobre sobre todos sus miembros especialmente sobre los niños y los jóvenes. El reto para la institución escolar en todos sus niveles, desde infantil hasta la universidad, es urgente.

La reflexión sobre el discernimiento de lo que es necesidad, deseo y capricho ha de ser urgente atendiendo a que los son necesidades materiales, culturales y espirituales de cada persona. Pero al mismo tiempo hemos de corregir la miopía que nos impide ver las necesidades de todas las personas, esa visión que nos impide que nos ubiquemos en deseos y mucho menos en caprichos, cuando las necesidades de otros semejantes están sin cubrir. Nos pura cuestión de limosna, sino de justicia y dignidad, amén de la ética del diablo que nos dice que si seguimos actuando frente a la naturaleza y estos semejantes seremos nosotros mismos víctimas de nuestras acciones porque los problemas que surgen son universales en razón de la globalización y de la interconexión de esta casa común que habitamos. Tanto el papa en su encíclica Laudato si, donde nos habla de lo que le pasa a nuestra casa, como en los objetivos propuestos para el desarrollo sostenible (ODS) nos están urgiendo para una nueva ciudadanía  que ha de asentarse en pilares básicos de la sociedad como son la familia y la escuela.

Los docentes son figuras claves de este instrumento de construcción ciudadana, hoy como nunca necesitamos personas vocacionadas y bien valoradas para esta labor tan fundamental en la humanidad. La vocación a la docencia ha de ser alimentada y fortalecida, tiene mucho de utopía y de entrega. Los niños y jóvenes de nuestra sociedad necesitan referentes de vida, inquietud y compromiso, que asienten una verdadera confianza y un deseo de transformación en el corazón de los educandos. Para eso hace falta fe firme y esperanzada en que los niños y jóvenes son la luz de nuestro mundo, que ellos tienen que ser encendidos para iluminar las tinieblas que  ahora mismo nos cubren, y que el mañana es su hoy. Ahora toca sembrar en este otoño de lo humano para cosechar los frutos de una nueva ciudadanía que se armoniza con la naturaleza, que produce paz en el interior de cada ser humano y que articula una verdadera fraternidad universal, donde día a día se puede renovar la esperanza.

Me siento agraciado de moverme en estos espacios educativos, en esta facultad de educación, de estar rodeado de personas que creen y crean escuela en un orden nuevo y constructivo creyendo en una nueva humanidad. Me sumo al canto elevado  y alabado de este colegio donde mi amigo Pedro Monty, desde su ser y hacer de maestro, anima, dinamiza y congrega para seguir creyendo en la escuela y en los maestros. Por eso os enlazo con este himno y este coro escolar para el día de los docentes.

Escuchemos este canto y veamos este vídeo desde la esperanza alumbrada hoy en este colegio de las Vaguadas de Badajoz:

“Somos luz

 Podemos pensar en nuestra vida personal y escolar: ¿Qué han encendido en nosotros? ¿Qué docentes nos han iluminado en nuestro caminar vital y escolar?

Otro otoño, nueva historia

Nihil novum… en “El nuevo lazo”

La naturaleza nos envuelve, pero ella quiere participar de nuestra historia. Es cierto que pasa el día y la noche, para volver a pasar… pero también lo es que cada día, cada momento se pueden hacer únicos y originales. No por repetitivos pierden la gracia, hacerlos únicos con la naturalidad del amor es el verdadero oficio de lo humano. No hay otra tarea que naturalizar lo humano y humanizar la naturaleza. Por la armonía y la ecología integral en el trajín de cada día. La mascarilla puede ser una oportunidad, la pandemia un kairós, para volver a lo más auténtico de lo humano y de la historia en un una naturaleza que está gritando, pidiendo compasión y misericordia, porque llora como madre.

Otro otoño para la esperanza

Estrenamos nuevo otoño y parece que todo vuelve, que no hay “Nada hay nuevo bajo el sol” como proclama el Eclesiastés. Runrún bíblico que me acompañaba hace unos días, todo se repite. Y allí estaba yo en el taller Toyota para pasar una nueva revisión de mi coche, repitiendo escena y encuentros. En el tiempo de espera me acerco a un bar para tomar algo de desayuno, el local se llama “El nuevo lazo”, buen ambiente, sencillo y ligado a los moteros por lo que observo en sus adornos y frases pintadas. Al rato entra una mujer, que me saluda y se vuelve para manifestarme que mi cara le resulta conocida, yo había sentido algo parecido. Nos ponemos a conversar para ver de dónde viene nuestro punto de conocimiento: la parroquia, la residencia de mayores, la facultad… no lo ve claro. Al instante vuelve, emocionada, con lágrimas en sus ojos, y me comenta “usted celebró el entierro de mi madre”. Lo recuerda con un momento especial, junto a su familia lo han recordado muchas veces, la homilía les consoló y el modo de celebrarlo, aunque no nos conocíamos de nada y no me correspondía a mí, estaba allí para sustituir a otro compañero. Yo también me emociono al escuchar su relato.

Nuevo lazo

Le pregunto cuánto tiempo hace de la muerte de su madre, pensando que serán meses, pero me dice que fue el 2013. Me sorprende ese recuerdo tan vivo y me hace pensar que igual no hay nada nuevo bajo el sol, pero lo que vivimos cada día es único y puede dejar una huella que no se borra, porque ha tocado el interior, las entrañas, aunque haya parecido repetitivo. Quizá sea eso lo grandioso de lo humano, que vivimos en el ciclo de la naturaleza, que nos hace volver y volver, pero tenemos lo divino de la historia que puede hacer que algo sea auténtico y original para siempre. Y me consuelo ante el escepticismo del Eclesiastés, ahora tan cercano en esta pandemia.

Espiritualidad y sentido, al hilo de una canción

Comenzando el curso en la facultad de Educación

POR QUÉ…
¿Por qué?… no es una pregunta, es la pregunta. Nacemos y somos problemáticos, la existencia nos pone en el umbrete de una cuestión apasionante e irrenunciable, la de afrontar la vida. Nos agarramos al pecho de nuestra madre y comenzamos una relación exterior que nos va haciendo en el existere, según vamos saliendo de nosotros mismos y nos vamos relacionando. La cuestión de la relación es la cuestión de la vida: relación con el medio físico, social y con nosotros mismos. Tenemos un mundo interior intransferible, hemos de resolver nuestro vivir, por eso no podemos deshacernos del “¿Por qué?”, sea en un modo u otro. Aunque intentemos soslayarlo, disfrazarlo u olvidarle, acabará imponiéndose como necesitad. Tenemos un interior y no podemos renunciar a él porque nos identifica y nos consagra como humanos.
PARA QUÉ…
 La necesidad de resolver el por qué, está también ligada esencialmente al para qué.  La cuestión del sentido, el preguntarnos por el fundamento de la realidad y de lo que hemos de vivir está transversalizado por la necesidad de darle sentido a nuestro caminar, no podemos vivir sin horizontes de comprensión de la realidad. Hemos de agarrarnos y apropiarnos de un paradigma de razón y de sentido en el que vayamos interpretando lo que  sentimos y hacemos a diario, somos en proceso, necesitamos dirección y sentido. De ahí nacen los valores fundamentales de nuestro ser, desde donde tomamos decisiones y nos vamos configurando con originalidad y deseo de autenticidad. Esto es lo que llamamos interioridad y que fundamenta la espiritualidad de lo humano.
PARA QUIÉN…
En el horizonte se sentido y en nuestra espiritualidad se plantea la alternativa de la seguridad o la entrega. Ser para nosotros mismos o ser con y para los demás. El riesgo de la existencia nos lo jugamos en esta elección permanente, tan radical como diaria. Poner en el horizonte de nuestra vida a los otros y  descubrirnos en la relación con ellos, desde claves de amor y de entrega, de dignidad y de justicia es un reto apasionante para el que se necesitan profundas convicciones. Aquí entre en juego la posible religiosidad del ser humano. Y aquí se entronca nuestra materia en la facultad de educación.
ESO QUE TÚ ME DAS…https://youtu.be/hE6CsyWv8Zs
Este curso he querido comenzar con este canto del ya fallecido cantante de Jarabe de Palo. Considero que esta canción es un testimonio de esa razón de vivir, de ese sentido de existencia y de esa religiosidad del amor. Lo que hace que una vida tenga sentido  y uno pueda acceder, incluso a la muerte, agradecido, habiéndose sentido amado y amante de la vida.
Vivimos en la rapidez, ahora en la preocupación de una pandemia, es tiempo de profundizar el  por qué, para qué y para quién de nuestra vida, y en nuestro caso de nuestro estudio, y de este deseo de ser maestros de educación infantil. Hemos de considerar cómo queremos vivir nuestro ser estudiantes en este tiempo de pandemia, para que no sea ella la que pase por nosotros sin que nosotros pasemos por ella. Este tiempo hemos de preguntarnos y de respondernos, para hacer de este límite una posibilidad. Seguro que este tiempo encierra novedades y alternativas para una educación más profunda y con-sentido.
APORTA UNA CANCIÓN…
Os invito alumnos a que aportéis, desde vuestro sentir y emoción, alguna canción que consideráis que también tocan las preguntas y las respuestas del sentido de la vida y de lo importante frente a lo accesorio… Yo he oído muchas en estos tiempos que tienen un gran profundidad, más allá del “resistiré”.Compartamos, habla de tu canción y  de su mensaje.

Jubileo por la tierra: sabbath universal e integral

JUBILEO POR LA TIERRA

Desde la delegación de Ecumenismo y Diálogo interreligioso de Mérida-Badajoz nos sumamos a la oración del tiempo de la creación. Hoy se nos pide sensibilidad profunda y creyente con el tema de la ecología integral. Es una cuestión urgente ligada a nuestra salvación y el proyecto de la creación de Dios.

tiempo creación

Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo.” (Levítico 25,10)

Del 1 de septiembre al 4 de octubre, la familia cristiana celebra el Tiempo de la Creación   a través de la oración ecuménica, la realización y propuesta de acciones más sostenibles para vivir en nuestra casa común y la incidencia en la esfera pública. Esta celebración mundial comenzó en 1989 con el reconocimiento por parte del Patriarcado De Constantinopla de la Jornada Mundial de Oración por la Creación. Este año 2020, el  Papa Francisco, el patriarca Bartolomé, el Consejo Mundial de Iglesias y muchos otros líderes han hecho una llamada a los creyentes a celebrarlo con el lema Jubileo por la Tierra.

Las Sagradas Escrituras comienzan con Dios afirmando que toda la creación es “muy buena” (Gn. 1,31). Como cocreadores y custodios de la creación de Dios, estamos llamados a proteger su bondad (Gn. 2,15, Jeremías 29: 5-7). Nuestra vocación de proteger y nutrir la vida se relaciona con la sostenibilidad de los sistemas ecológicos, económicos, sociales y políticos. Con un equilibrio más justo de estos aspectos de la vida, que mantengan la salud de la Tierra y proteja a sus criaturas.

De acuerdo con esta sabiduría, la Ley de Moisés incluía disposiciones para el Sabbath. El séptimo día de cada semana, el pueblo de Dios estaba libre de la necesidad de producir o consumir. El descanso se extendía a los animales, y a la tierra misma, honrando al Creador al permitir que la creación descansara. Después del séptimo, séptimo (49o) año, el pueblo de Dios debía dedicar un año a esta justicia ecológica, social y económica restauradora. Un Jubileo para la Tierra.

Al vivir en un mundo post-COVID-19, ¿podemos imaginar nuevas formasde vida justas y sostenibles que den a la Tierra el descanso que necesita,que satisfagan a todos con lo necesario para restaurar los hábitats yrenovar la diversidad biológica? Que la Santa Sabiduría inspire nuestraimaginación.Animamos a toda la familia cristiana compartir la Oración Ecuménica del Tiempo de la Creación 2020.

ORACION:

Creador de Vida,por Tu palabra, la Tierra produjo plantas que dieron semillas y árboles de todo tipo que dieron frutos; los ríos, las montañas, los minerales, los mares y los bosques sostuvieron la vida; los ojos de todos te miraban para satisfacer las necesidades de cada ser vivo. Y a lo largo del tiempo la Tierra ha sostenido la vida.

Con los ciclos planetarios de días y estaciones, renovación y crecimiento, abriste tu mano para dar a las criaturas el alimento en el momento adecuado. En tu Sabiduría, concediste un Sabbath; un tiempo bendito para descansar en gratitud por todo lo que has dado; un tiempo para liberarnos del consumo desenfrenado; un tiempo para permitir que la Tierra y todas las criaturas descansen de la carga de la producción.

Pero en estos días nuestra vida está llevando al planeta más allá de sus límites. Nuestras demandas de crecimiento, y nuestro interminable ciclo de producción y consumo están agotando nuestro mundo. Los bosques se agotan, la tierra se seca, los campos fallan, los desiertos avanzan, los mares se acidifican, las tormentas se intensifican. No hemos permitido a la Tierra guardar su Sabbath, y la Tierra está luchando por renovarse.

Durante este Tiempo de la Creación, te pedimos que nos concedas el valor de celebrar un Sabbath para nuestro planeta. Fortalécenos con la fe para confiar en tu providencia. Inspira nuestra creatividad para compartir lo que se nos ha dado. Enséñanos a estar satisfechos con lo necesario. Y mientras proclamamos un Jubileo para la Tierra, envía tu Espíritu Santo para renovar la faz de la creación. En el nombre de Aquel que vino a proclamar la buena nueva a toda la Creación, Jesucristo.

Amén.

La procesión del crucificado-resucitado va por estos tiempos…

La asociación sacerdotal del Prado ha vuelto a congregar a sacerdotes de distintas diócesis españolas en la casa de ejercicios de Santa Teresa en Avila, del 24 al 29 de Agosto. Ha dirigido el trabajo de oración y estudio del evangelio José Joaquín Castellón Martín, sacerdote diocesano de Sevilla, con gran implicación en la misión de esta asociación con la Iglesia en China. El tema tratado ha sido de profundización en la Palabra de Dios contemplando al crucificado en Galilea, ya resucitado. La cruz y la gloria en la vida del presbítero, en su persona y su misión.

“El crucificado va delante de vosotros a Galilea, allí lo veréis”

crucificado

Así ha sido, lo hemos visto en Galilea. Un grupo de sacerdotes diocsanos, más de una veintena, llegados de distintas diócesis españolas, hemos participado en los ejercicios espirituales organizados por la asociación sacerdotal del Prado en Ávila del 24 al 29 de Agosto.  La pandemia no ha obstaculizado este evento anual de encuentro con la palabra de Dios, aunque la asistencia ha disminuido notablemente. Nos ha acompañado el sacerdote diocesano José Joaquín Castellón Martín. Ha compartido con el grupo su trabajo de estudio de evangelio realizado a lo largo de este año en su vida personal. En dicho estudio se ha adentrado en el descubrimiento del crucificado en Galilea, tras la resurrección.

Jose Joaquin

Una profundización sobre el seguimiento a Jesús de Nazaret y la asunción de su cruz por el Reino, especialmente en la vida del presbítero y su misión en medio de la comunidad eclesial y de la humanidad sufriente. La palabra se ha hecho luz e interpelación directa de corazón a corazón, de Dios a cada uno de nosotros, en la intimidad que es propia entre el discípulo y el maestro de la verdad y de la vida. Intimidad que no siempre se pone tan alcance de nuestro quehacer y que tan necesario se muestra para ser fieles y renovarnos en lo más auténtico de nuestra vocación ministerial.

La oración se hace lugar expresivo de lo descubierto y me atrevo, con cierto pudor, a mostraros lo que me ha tocado y llamado a conversión en estos días de encuentro entre discípulos con el Señor, descubriéndonos con él siervos y discípulos enviado. Oración que compartí en la celebración eucarística final y donde recojo el alimento de vida que nos sirvió José Joaquín con una gran fidelidad a la Palabra descubierta y trabajada por él durante todo este año.

Oración sacerdotal con el crucificado, ya resucitado, en Galilea:

Oración y estudio evangelio

“Señor, te doy gracias con estos hermanos, con los que he hecho procesión a Galilea para encontrarnos contigo crucificado en la alegría de tu resurrección. Gracias por la aportación de este hermano del Prado, José Joaquín, que nos ha servido con desnudez tu palabra de vida

Mi inmadurez y tu cruz

Me he visto más inmaduro de lo que creía, descubriendo que no se madura con el tiempo, sin más, sino con el conocimiento profundo de tu persona, amigo de Nazaret. Al descubrir lo que es la cruz de mi inmadurez, me he sentido mucho menos crucificado de lo que me creía, sí, ojalá estuviera yo más abrazado a la tu cruz, Cristo amado. Tengo que confesar que me has ayudado a purificar mis pobres deseos y ahora te deseo resucitado, pero con las señales de crucificado, donde tú estás cada día abrazándome en mis hermanos más pobres y dolidos del camino.

Elegido y enviado

Me he sentido más elegido en mi debilidad, ganado en mayor gratuidad, con menos deseo de gloria mía y más afán de la gloria divina, que se me da en tu cruz. Sí hoy, me veo más agraciado y quiero ser más agradecido, saber que por la encarnación me viene la gracia de Dios en los otros, y que solo así se puede llegar al verdadero compromiso de la pobreza y la compasión divina y solidaria. A ver, sin en este nuevo sentir, ya alcanzo al pesebre de tu pobreza para alimentarme bien de la vida de mi gente.

Tu sabiduría de crucificado

De nuevo me sorprendes con tu clave de que no son los “sabios y entendidos…”, que tu sabiduría es la de la cruz, esa asignatura para mí tan pendiente, pero que en estos días, con estos hermanos al lado, he clarificado mucho más los temas centrales de lo que soy por ti, y me descubro en proceso, siento que ahora puede ser tiempo de gracia y de salvación para mí, para esta Iglesia débil, para este mundo herido.

En el silencio me has ayudado a discernir y distinguir persecución y combate: ojalá me alegre más y me queje menos de la persecución y sepa combatir bien el combate, con conciencia y determinación, ese combate del verdadero seguimiento, el de la entrega en libertad.

Fraternidad ministerial

fraternidad

Lo confieso abiertamente, necesito el equipo apostólico, mi debilidad me marca la norma que tú me das como maestro, al menos de dos en dos, compartiendo vida y misión, tendré que buscar como pordiosero en el lugar del encuentro con otros apóstoles ordenados tal como necesito. Me uniré a los que ya lo hacen, ayúdame a entrar en ese modo de servidumbre y discipulado. Y seguiré con todos los que tú ya me has unido en la vida, compañeros de ministerio y de todos los de bautismo, en un laicado tan adulto y tan hermano de lo que amo y sueño.

Resucitado en el crucificado

Cómo ha gustado profundizar en el entendimiento y contemplación del espíritu del resucitado que actúa en los que me rodean, en una lista interminable de nombres y corazones, y ahí me llamas a ser testigo de tu resurrección y a proclamarla desde todos estos hermanos tan anónimos, como fieles y sufrientes. Ojalá sepa verte resucitado en los que más se dan en el dolor y la pobreza, en los crucificados de hoy. Hazme más disciplinado en el estudio del evangelio, en el cuaderno de vida y en la lectura creyente –siempre comenzando-, para que sepa estar como las vírgenes despiertas y expectantes.

A donde tú quieras

crucificado

Y sí, lo confieso, ya va siendo de que me haga de un buen reglamento de vida, ese proyecto de vida y de acción compartido. Cuando he sido joven, y no tan joven, he ido donde he querido…a ver si ahora ya voy avanzando en obediencia evangélica y dejo que la realidad, reedificada y resignificada, me lleve donde el Padre quiera que vaya para escuchar más limpiamente su palabra y quiera dejarme llevar por su voluntad para dejar que hagas en mí las obras que tú quieras que serán mayores que las mías. Amén.

La visita del Obispo del lugar

 El obispo de Ávila, compartió con el grupo de sacerdotes la eucaristía en una de las tardes. El marco temático y eucarística fue lugar para compartir, desde la palabra ebangélica, su vivencia personal e íntima de la enfermedad del covid19, en fuerte gravedad, en la que ha sentido la debilidad, la cruz del desvalimiento y la necesidad de los otros,  y ha compartido el caminar del pueblo y de toda la humanidad en la mayor vulnerabilidad. Se agradece esa confesión vital de fraternidad ministerial y cristiana.

Obispo de Ávila