El obispo y la pancarta de los católicos en la marcha del clima

Jornada

Pude participar en la jornada organizada en el aula Pablo VI en la que se enlazaba la cumbre con el planteamiento católico del “cuidado de la casa común”, a la que se nos ha invitado desde la encíclica Laudato si. Me alegró profundamente ser testigo de ese hecho y en especial de las dos mesas redondas sobre la desinversión ética y la educación para la ecología. Las personas que intervinieron dieron altura y profundidad, allí se respiraba lo que es una iglesia abierta al mundo, la iglesia del encuentro, la del concilio Vaticano II, la de Gaudium et spes, donde se nos dice que son nuestros los gozos y los sufrimientos de nuestro mundo y nuestra humanidad.

libro

La tarde noche me permitió gozar de una cena celebración con jóvenes estudiantes católicos (JEC) de Europa, Latinoamérica y África, presentes en la cumbre y partícipes desde su ser creyentes con la fuerza del evangelio y de la utopía de la casa común. Desayuné con inmigrantes en la parroquia de Angustias, cerca de Atocha.

Pero hoy escribo subrayando mi participación en la vigilia oración que se celebró en la Iglesia de san Jerónimo, donde partimos con la pancarta para adentrarnos en ese mar humano que deseaba una acción verdadera y urgente para cuidar nuestro planeta y cuidar nuestra humanidad porque “no hay planeta B”, “ni un grado más, ni una especie menos”, “os vais a enterar queremos ecología integral”, hasta “laudato si, petróleo no”…

Aplauso solitario, de corazón

Quiero destacar el desarrollo de la oración en la que intervinieron jóvenes de las distintas latitudes, cantantes comprometido, algunos religiosos… y un obispo, José Cobo, que comulgaba de corazón con el acontecimiento. No pude menos que aplaudir al terminar su intervención reflexiva y exhortativa en torno a lo que estábamos celebrando y las razones de nuestro compromiso.

Solo aplaudí yo, pero no me avergoncé, lo confieso, porque lo hice de corazón, me alegraba una reflexión elaborada desde el corazón de un pastor que sintonizaba con el corazón de la Iglesia y del mundo, y que nos animaba a esa unidad de fe y de vida, de cielo y de tierra, de cuerpo y de espíritu, de oración y de justicia. Hace poco tiempo me ocurrió algo parecido, una sensación de cercanía y buenas formas de pastor en Mallorca, con Sebastiá Taltavull. Da alegría encontrar pastores y recordar al profeta cuando nos decía que Dios nos daría pastores según su corazón.

José Cobo, desde la palabra y la vida

pancarta

El obispo Cobo, con la sencillez de la palabra y el revestimiento sencillo de la estola, nos acercó a la mística profunda que motivaba nuestra presencia en aquella oración y en la actividad para la que íbamos a ser bendecidos en la calle, antes de unirnos a esa marea inmensa de hermanos que desean un mundo mejor, más limpio, sano, natural y justo. Para ello utilizó una pedagogía homilética pura.

Una introducción de enmarque y motivación general, dándonos la fundamentación teológica de lo que estábamos realizando en ese momento.

Fundamentación teológica-cristológica

Dios nos ha creado en relación de amor con esta casa común de la que formamos parte, por eso no podemos estar indiferentes a este grito del planeta, queremos llevarlo a Dios y dejar que se adentre dentro de nosotros, para dejarnos afectar por él. La cumbre COOP25 se convierte paran nosotros creyentes en un signo y en una oportunidad. Nuestra oración lo es por la humanidad, nosotros creemos que transforma, desde Dios nos sentimos llamados a la conversión y a la misión, queremos llevar hasta Dios a la realidad y queremos estar en esa realidad desde Dios. Ser sus manos para restaurar, colaborar en la resurrección y esperanzar nuestro mundo frente al pecado que destruye y angustia, aguardando que se cumpla la confianza del apóstol de que “Dios será todo en todos”.

Para compartir y comprometernos lo haremos con la voz humana de nuestro Dios que se ha hecho carne en Cristo, ahí se nos ha humanizado para siempre y ahí se fundamenta nuestro adviento esperanzado. Aguardamos la celebración cristiana de la encarnación, del nacimiento de Dios en un pesebre, rodeado de cielo y tierra, de ángeles y estrellas, de gente sencilla…ahí nos llega su voz humana, la que entendemos y la que nos ilumina para leer creyentemente este momento y los signos propios del mismo. Signos que son muy sencillos,  el obispo Cobo eligió tres propios del momento: tierra, pancarta y paloma.

Tierra, pancarta y paloma

En esta ciudad de hormigón y cristal, se nos pide volver a la tierra, a nuestro suelo, a nuestra realidad concreta y verdadera. La palabra y el barro son constitutivos de nuestra verdad y nuestro ser, el Alfarero nos ha dado forma y vida, plural y diversa. Madrid se convierte en lugar de encuentro de diversidad y riqueza variada, llamada a un mismo compromiso. Somos una muchedumbre, pero necesitamos ser más y ser más generosos. No basta con proclamar las medidas hay que hacerlas realidad, las palabras han de ir acompañadas de las obras. Tenemos que ir todos, llegar a todos, porque la casa es común, por eso el grito del planeta nos pide saber ir “con todos”

marcha

El “con todos” hoy lo expresamos en la sencillez de esta pancarta. La vamos a portar entre todos, en medio de muchas otras, porque queremos despertar conciencias y concienciarnos, caminar con quienes toman postura y desean transformar la realidad respetando la naturaleza y la humanidad. Lo hacemos viviendo el espíritu de la Laudato Si, la que nos hace reflexionar sobre lo que le pasa a nuestro mundo y nos interpela con el evangelio de la creación para que sepamos apostar por una verdadera ecología integral.

La paloma nos devuelve al Evangelio, a la paz, la armonía, la reconciliación. Nos vale como Palabra para nuestra lectura creyente hoy el pasaje del diluvio y el papel de la paloma en él. La situación era de destrucción y de crisis de la creación, nos sirve de referencia para aprender y educar a nuestros niños y jóvenes. El relato nos da la clave de novedad y esperanza: cuando dejamos hasta los instintos naturales, hombres y animales, para subirnos al mismo barco y subsistir juntos, para poder seguir siendo fecundos, entonces, nace la verdadera armonía, aquella en la que habíamos sido creados. Hoy necesitamos construir arcas nuevas frente al caos, tiendas del encuentro y de la comunión, estamos sedientos de paz universal, de unión con la naturaleza, con nosotros mismos, con los demás y con la trascendencia.

La paloma nos habla de un camino espiritual, interior, estamos ante un problema que es más ético que económico y político, aunque también lo sea. Necesitamos llegar a un diálogo pleno en esperanza. Dios sigue confiando en el hombre, como lo hizo en Noé. Si hacemos este camino de conversión espiritual, la paloma vendrá alegre con el brote verde de olivo que habla de nueva alianza y verdadera armonía. Nos toca la acción, vayamos con todos, pero llevemos el espíritu de la esperanza desde el compromiso de la fraternidad que ya ha sido inaugurada en Cristo resucitado, en El llegaremos a la plenitud, porque será todo en todos y todos seremos en él. Estamos en Adviento, hoy lo gritaremos.

Gracias, hay que compartirlo

Tenía que contarlo, él lo dijo mejor, como lo tenía trabajado, pensado, orado, escrito…sería bueno poder conocerlo en su integridad para trabajarlo, pensarlo, orarlo personal y comunitariamente. Gracias por su participación en esta celebración, que animaba a la Iglesia a estar viva y activa en un acto tan ecológico, humano y trascendente.

Inmaculada

Me llegaba, al día siguiente,  la noticia en la radio de que en la víspera de la Inmaculada concepción, en este contexto de un Madrid tocado de cumbre  del clima y de vida humana,  habría tres celebraciones solemnes de vigilias, presididas cada una por los obispos Osoro, Martínez Camino y Rouco, y soñaba si habrían reflexionado juntos en este contexto, para decir palabras iluminadoras sobre la creación y su pureza, de las relaciones limpias y puras, de la dignidad de lo creado y de lo humano, con el espíritu de la Laudato si, a la luz de María.

Así lo hacen los sacerdotes de la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias, junto a Atocha. Compartir la palabra y amasarla juntos, metiéndola en la vida real y concreta para unir  palabras y obras, tierra y forma, paloma y rama de olivo. La ecología es un reto para todos interior y exterior, dentro y fuera de la Iglesia, arriba y abajo, y tiene que ser aquí porque no hay planeta B, María lo sabía y lo proclamaba, Magnificat¡

COP25 y el cuidado de la casa común.

CATÓLICOS POR LA ECOLOGÍA INTEGRAL, POR EL CLIMA

La  tentación del buen ángel me pudo y aquí estoy en el corazón de Madrid, desayunando con inmigrantes latinoamericanos, la mayoría venezolanos, que cenan, duermen y desayunan en estos locales de la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias, junto Atocha. Aquí han escuchado la llamada del cardenal de Madrid, haciéndose eco del Papa Francisco, para que se abran las parroquias a los pobres e inmigrantes. Ayer llegué con Trini Ruiz, Botánica extremeña, profesional cristiana y militante ecológica, pudimos estar en la jornada celebrada en el Aula Pablo VI, de la pontificia de Salamanca en la capital, convocados por el movimiento mundial católico por el Clima: “La cumbre del clima y el cuidado de la casa común”. El salón lleno de personas inquietas, algún representante de la conferencia episcopal, pero sobre todo, laicos cristianos de distintos colectivos, formados y comprometidos  en este reto por una ecología integral, que respete el medio ambiente y el ámbito social ciudadano. De este modo la Iglesia se hace visible de un modo paralelo y se une a cientos de iniciativas que estos días van acompañando la COP25 que se presenta como una llamada a la acción.

En el encuentro había economistas, filósofos, teólogos, ecólogos, periodistas, ingenieros, abogados, sociólogos, botánicos…todos preocupados por lo ambiental y lo social, deseosos de una conversión ética, económica, política, de modos de vida, y todo esto con mucha urgencia y sentido evangélico.  En el marco del encuentro, una clave transversal como es la marcada por la encíclica Laudato Si, nosotros nos presentábamos con nuestra reciente edición de un libro sobre dicha encíclica en PPC.

Allí se reconocía que el Papa Francisco, su proyecto pastoral, está liderando una verdadera preocupación humana, que está siendo un papa del cielo y de la tierra, de lo humano y lo divino, sin separarlo, aunando liberación y salvación, que llama a una verdadera conversión a lo humano y a lo fraterno aquí y ahora. Por eso sentía que no podía faltar, y ahí estaba con Profesionales cristianos y con jóvenes estudiantes católicos (JEC) que están participando activamente en la COP25, representando este deseo profundo de transformación en el mundo. Nosotros participando desde la universidad de Extremadura y desde nuestra iglesia diocesana, no podemos estar ausentes de esta aventura que marca nuestro siglo y que se convierte en piedra de toque de sentido de vida y de humanidad.

Hoy, día 6,  participaremos en la oración programada – preparada por la JEC- en la Iglesia de san Jerónimo en la tarde y , desde allí, nos sumaremos como cristianos católicos en la manifestación- Con Greta-aunando nuestro grito al de toda la humanidad –con el símbolo de Greta-, seguimos a Jesús que se vinculó con la creación y con la humanidad, siendo “uno de tantos” y dando la vida por todos, en especial por los más débiles del mundo.

Hoy me he sentido impactado por este desayuno con inmigrantes, ha bastado media hora  con ellos, para sentir que otro mundo se hace necesario y que la justicia ha de ser integral y armónica porque todos necesitamos de todos. Anoche cené con jóvenes cristianos comprometidos desde su estudio, unos de Chile, otros de Nigeria, Ecuador, Perú, Madrid, Badajoz, Plasencia… Algo nuevo está naciendo, faltan redes y nudos. Pongámonos a la acción por una ecología integral, yo agradecido por poder vivir este acontecimiento.

José Moreno Losada.

Día de la ¿Dis?-capacidad. La diversidad que humaniza

¿Dis-capacidad o diversidad que enriquece? Con APNABA

La imagen puede contener: textoHoy me despierto con este día que se dice de la discapacidad y no puedo menos que recordar un evento reciente celebrado en el salón de actos de la facultad de educación, un taller sobre la diversidad en la escuela. Lo organizamos en colaboración con APANABA, asociación de padres de Badajoz que tienen hijos con autismo. Tomaron la palabra personas relacionados con esa asociación, muy significativas: Ana Clara, psicóloga de la asociación, que es la que realiza los diagnósticos en los niños para las familias y les sigue en sus procesos, mamá de un niño con autismo de siete años, Marta Prieto, pedagoga terapeuta en el colegio público Leopoldo Pastor Sito de la ciudad, y que es mamá de dos hijos con autismo; y Rafa, estudiante de estadística, que convive con un hermano con autismo. El cartel era de un saber y de un vivir sin desperdicio, hablaron con propiedad intelectual de conocimiento teórico del tema, pero sobre todo desde la sabiduría de sus propias vidas compartidas y de la riqueza de sus personas recibidas de ese compartir vida con sus hijos y hermano. La intención del taller era descubrir por parte de los alumnos de magisterio claves pedagógicas y didácticas ante la diversidad del alumnado. La experiencia superó con creces las expectativas porque cuando la vida profunda y experimentada de los que aman y se entregan ocupan la cátedra de la universidad, entonces el aula se hace templo, la vida altar, y los alumnos devotos sinceros de una vocación que está mucho más allá de lo que sospechaban. Un descubrir que la clave de sentido vital no está en lo que tenemos, sabemos, hacemos, ni siquiera sentimos sin más, sino que está en la relación y en el encuentro verdadero y profundo de lo humano y de lo natural. El encuentro se define por la apertura a la realidad del otro que tiene significado en sí misma y que se abre como posibilidad para mí, porque no hay yo sin tú, y no existe ningún tú que no tenga vida para mí, aunque a veces me llegue en el dolor o en la dificultad. El otro es vida, es dignidad, es don y es amor. Saber recibirlo para poder encontrarnos es la filosofía del aprender a aprender, no hay otra más verdadera y profunda. Hoy en este mundo tan conectado, pero tan desvinculado, el reto es redescubrirnos en el encuentro desnudo de nuestra realidad personal, en la que somos no por lo que nos reviste, sino por lo que amamos en lo diferente como complementariedad y riqueza. La felicidad es una tarea interior y sólo se encuentra en la alteridad recibida y amada en el encuentro verdadero. Eso fue lo que presentaron estos ponentes, lo dijeron con palabras, pero allí brilló sus vidas, la sensibilidad que tienen y muestran orgullosos porque la han recibido de aquellos que la sociedad considera en muchos casos discapacitados, pero que a ellos les han hecho capaces de amar en verdad y de un modo absolutamente nuevo. Hicieron presentes a los ausentes y se notaba que su discurso se lo habían regalado ellos. Ojalá la escuela y el mundo sepamos aprender de esta cátedra y hagamos de nuestra vida un taller de encuentro con todo lo diverso, porque solo ahí está el verdadero amor y el verdadero sentido de la vida.

José Moreno Losada.

Oye padre el grito de tu pueblo, el grito de la tierra…

Oración ante la cumbre mundial del clima

cumbre

Tú amas todo lo que existe y no odias nada de lo que has hecho, porque si algo odiaras no lo habrías creado. Nada puede existir y mantenerse si tú no lo quieres.  Dios tú eres bueno con todos, porque a ti todo pertenece, y amas todo lo que existe. (Sab., 11,24-26)

Padre de la creación y Señor nuestro, acudimos a ti confiados en tu misericordia. Ahora cuando se reúnen en Madrid los mandatarios de muchos países, con la ausencia significativa de otros, cuando el planeta y la humanidad no pueden ahogar ni acallar el grito de un dolor evidente e inminente, cuando tememos y nos angustiamos, cuando sentimos el sufrimiento de gran parte de la humanidad y de agotamiento de la naturaleza, acudimos a ti confiados en tu poder y en tu verdad, en tu amor y en tu justicia.

Padre nuestro, Tú te sirves de muchos modos para ayudarnos a descubrir el desafío humano y ecológico que hoy tiene planteado nuestro mundo, como creación y como humanidad, queremos poner en tus manos los deseos profundos que este tiempo de la creación provoca en nosotros, para que sólo tú seas nuestro verdadero Señor y no la ambición de riqueza:

 Tú nos dices que de nada sirve querer preservar poderes políticos, económicos y tecnológicos en nuestro mundo si nuestras conciencias permanecen adormecidas y no somos conscientes ni responsables de lo que le está pasando a nuestra casa común. Ayúdanos a despertar y ayudar a los demás a abrir los ojos ante los problemas y sufrimientos que están sobre todos los hombres y la naturaleza, para que nos dispongamos a la acción.

Señor tu nos creaste para vivir y ser felices, con una dignidad especial. Pero en nuestro mundo hemos reducido a las personas a meros objetos, a veces, sin tener ni siquiera derecho a vivir, o aun viviendo, a no tener lo mínimo para realizarse. Esto produce consecuencias mortales en la humanidad y degenerativas en la naturaleza y el ambiente, ayúdanos a escuchar el grito de los más pequeños y débiles de la tierra y, en ellos, el grito de su tierra y sus espacios naturales y saludables para todo el mundo.

  Abre nuestros corazones a todos los problemas climáticos que deterioran la salud, todo lo que corrompe y contamina la atmósfera. Que de verdad se respeten los acuerdos y las normas internacionales y se establezcan de un modo justo para no seguir violando la seguridad y bienestar de la humanidad por agotamiento de la riqueza natural que tú nos has regalado.

Señor, es escandalosa la generación de desechos y acumulación desorbitada de residuos tóxicos, y de una cultura del descarte que amenaza al planeta entero. Haznos conscientes la importancia de no producir basura evitable y aprender a reutilizar y reciclar todo lo que producimos para no seguir destruyendo tu creación amada.

armonia

Los jóvenes movidos por el Espíritu están gritando que el clima es un bien común de todos y para todos y que debemos disminuir el uso de combustibles fósiles, limitar el cambio de los suelos con la deforestación, enséñanos a respetar a los jóvenes y apoyar sus reivindicaciones cuando nos dicen que nos hay dos planetas y que este hay que salvarlo. Que se acabe las migraciones forzadas de animales, de vegetales y sobre todo de hombres y mujeres que huyen de la pobreza arriesgando sus vidas.

El agua potable y limpia es un bien escaso y en grave peligro. “El acceso al agua potable y segura que es un derecho humano básico, fundamental y universal” se está conculcando y destruyendo por intereses mercantiles y de poder. Nos da miedo hasta dela posible guerra por el aguda. Haznos comprometidos en el uso del agua y en la defensa de este bien universal para todos.

reclamo

Padre, creador y señor, enséñanos a vivir más sencillamente para que todos sencillamente puedan vivir; haznos austeros y cuidadosos para que nuestra naturaleza la vivamos en fraternidad y la gocemos en su esplendor de gratuidad y belleza, evitando su corrupción, y danos entrañas para darnos cuenta del dolor de los hermanos y de la conexión y vinculación con todo lo creado.

Ilumina la mente, el corazón y la voluntad de nuestros responsables políticos, ayúdanos a concienciarnos y concienciar como ciudadanía para cuidarnos y cuidar nuestra casa común.

 Te lo pedimos por cristo Nuestro Señor, que nos mostró el verdadero camino de la Ecología integral. Por los siglos de los siglos. Amén.

La iglesia y la ecología, un adviento para soñar despiertos

El adviento nos llama a la conversión para la esperanza, a redescubrir las fuentes y volver a beber aguas de vida y de ilusión esperanzada. No habrá esperanza sin dolor, necesitamos mirar la realidad con el corazón, con compasión y dejarnos afectar por ella. La indiferencia condena a los otros, pero también al que la ejerce, quitándole lo mejor de sus entrañas. Por eso la búsqueda de la esperanza  ha de comenzar por abrir los ojos. La encíclica Laudato si nos indica caminos de reflexión para abrir nuestra mirada a la situación actual, para después invitarnos a la propuesta y el sueño de una ecología integral y de una iglesia que la ejerce

ADVIENTO

Hacia Paraíso
Hacia Paraíso Maria das Dores Rodrigues

La realidad del mundo muestra dolor entre sus esperanzas, y en muchas ocasiones no encuentra razones para la esperanza. La fatiga viene por todo aquello que desespera en las esperas históricas que han de mostrar los caminos de la liberación del hombre en la armonía con la naturaleza, consigo mismo y con los demás. El papa francisco, se ha hecho eco en la encíclica Laudato si, de este clamor que desespera y nos ha llamado a la conciencia y a la consciencia del momento actual, para situarnos en un presente comprometido, de conversión, que sea esperanzador. El dolor afecta y desespera, desfigura la esperanza y, muchas veces, no la hace creíble. El adviento nos llama a la conversión para la esperanza, a redescubrir las fuentes y volver a beber en fuentes de aguas de vida y de ilusión esperanzada. No habrá esperanza sin dolor, necesitamos mirar la realidad con el corazón, con compasión y dejarnos afectar por ella. Darnos cuenta que formamos parte de estas situaciones y que no podemos ser indiferentes a ella. La indiferencia condena a los otros, pero también al que la ejerce, quitándole lo mejor de sus entrañas. Por eso la búsqueda de la esperanza  ha de comenzar por abrir los ojos. La encíclica Laudato si nos indica caminos de reflexión para abrir nuestra mirada a la situación actual, para después invitarnos a la propuesta y el sueño de una ecología integral. Dejemos que  nos ayude en este adviento a despertar y sentir la realidad:

  • – Venimos de vuelta: nos creíamos que el progreso y la capacidad humana, sin más, nos llevarían a la plenitud pero hoy nos damos cuentas que hay cuestiones fundamentales que nos provocan inquietud y que necesitan respuestas rápidas porque están provocando sufrimiento, inseguridad y desconfianza en gran parte de la humanidad.
  •  Nos damos cuenta de que la tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería, crece la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes.
  • – Se desarrolla la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos, millones y millones en el día a día, como a las cosas que rápidamente se convierten en basura. Así como el fenómeno de la rapidación, que nos agota como personas y nos expropia de la construcción serena de nuestro interior y de nuestro yo personal y profundo. Vivimos sin calidad de vida, sin calidad humana.
  • – El clima es un bien común, de todos y para todos. Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. Pero aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas.
  •  Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre
  • – Las dinámicas de los medios del mundo digital que, cuando se convierten en omnipresentes, no favorecen el desarrollo de una capacidad de vivir sabiamente, de pensar en profundidad, de amar con generosidad. Esto hace que desarrolle una profunda y melancólica insatisfacción en las relaciones interpersonales, o un dañino aislamiento.
  • – Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Es curioso, como nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo.
  •  La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. La gente ya no parece creer en un futuro feliz, no confía ciegamente en un mañana mejor a partir de las condiciones actuales del mundo y de las capacidades técnicas.
  • – Hoy, se toma conciencia de que el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia, y vislumbra que son otros los caminos fundamentales para un futuro feliz. Se va tomando conciencia de que las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.

El adviento nos convoca proféticamente a saber mirar la realidad con profundidad y dejarnos afectar por ella. Primero desde la toma de conciencia y el análisis de lo que está ocurriendo en nuestro mundo y después escuchando y buscando los caminos que como creyentes y como comunidad hemos de sembrar y aportar en la ciudadanía universal, en el cuidado de la casa común. Necesitamos una Iglesia profética que sepa sembrar esperanza en este mundo, para eso ella misma tendrá que convertirse y liberarse para poder volar y soñar, ofreciendo caminos de verdadera ilusión esperanzadora, para todos y especialmente para los más desesperados de la historia. ¿Qué Iglesia para este mundo, para este momento? Los vientos y la reflexiones que vamos teniendo en la realidad eclesial apuntan un nuevo modo de ser iglesia y de situarse en el mundo, de construirse por dentro y de relacionarse con la humanidad y sus problemas. El adviento es tiempo para abrirnos a las indicaciones de ese deseo de Iglesia que está intentando extenderse y encarnarse en todas las comunidades cristianas que la conforman.  Por eso debemos aprovechar este tiempo de adviento para repensar y renovar nuestro ser y sentir eclesial, para recuperar su dimensión profética y esperanzadora para el mundo de hoy.

Soñar la Iglesia…para un mundo nuevo, para sembrar esperanza.

I.-   Iglesia afectada:  Porque tuve hambre y sed…

Tu promesa nos habla de compromiso, de encarnación, de hacerte uno de tantos, por eso ante los problemas de la humanidad no podemos ser indiferentes. Tú no estás mostrando que hoy, como nunca, el mundo, la sociedad y los alejados necesitan una iglesia afectada, con sensibilidad profunda y auténtica, y éste es el verdadero tesoro que los cristianos llevamos en vasos de barro para que los demás pueden beber consuelo y esperanza.

 II.- Una Iglesia arriesgada: “Que no nos venza el miedo y el pesimismo, tentaciones del maligno”

La esperanza se fecunda y crece en el compromiso arriesgado. Lo mejor de la Iglesia no se desarrolla cuando el criterio es la seguridad o la conservación –provocados por el miedo- sin más frente al mundo. Tú nos haces ver que la persona y la comunidad cristiana se realiza y se enriquece cuando se abre y arriesga sin miedo para realizar los deseos y sueños más profundos y comprometidos especialmente de los sufrientes. Ante los problemas de hoy tú nos lanzas al riesgo

     III.- Una Iglesia generosa y gratuita: “Deseamos una Iglesia pobre y para los pobres”

Vencer la tentación de la posesión como elemento de seguridad es condición básica para poder vivir lo comunitario y ser comprometidos. El adviento nos invita a la generosidad,  sólo la iglesia que se da y se entrega enriquece y lleva a la plenitud  su realidad sacramental.  El reto es claro, no debemos guardarnos nada ante los sufrimientos y los dolores de la humanidad: “Ha echado  lo que tenía para vivir” (Mc 12,44).

     IV.- La iglesia que busca el verdadero reconocimiento: “ Se despojó de su categoría… Por lo cual Dios lo exaltó..”

El éxito puede ser el mayor obstáculo para llegar a la verdadera y profunda alegría eclesial, que se gesta en la coherencia de lo auténtico y lo original.  Jesús sabía que esa clave ponía en juego lo más importante de la vida de la comunidad: “No tentarás al Señor tu Dios”. El reconocimiento, hoy no puede venir por una defensa de la institución y sus tradiciones, sino por una vuelta a la fuente original del Evangelio, dejándonos purificar y transformar por él.

V.- Una iglesia que sirve: “Os he lavado los pies, haced vosotros lo mismo”

“Sacerdotes, obispos, cardenales o Papa, sin Cristo, y este crucificado, no somos nada”… (Francisco). El poder, tan necesario junto a la verdadera autoridad para el bien común, fuera del contexto del compromiso y la comunidad, se hace cruel e injusto. Hoy necesitamos una iglesia que tenga y use de verdadera autoridad, al estilo de Jesús.

VI.- Una iglesia sencilla y corresponsable: “

En medio del consumo y de la rapidez competititva, nos sentimos llamados, a seguir el estilo de Jesús: los sentó en grupo… y cogió los cinco panes y los dos peces… (Mc 6,30-42) Todo contando con ellos, con los discípulos y con todos los demás, con su realidad y su autonomía personal, para que todos fueran protagonistas del acontecimiento; “Tus cinco panes  y dos peces”, cosa de pocos para muchos, ahí está el misterio de la Iglesia.

VII.- Iglesia de la comunidad y la fraternidad:“acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños”

La claridad del evangelio debe ser fuente de la alternativa a un mundo de relaciones sin calidad humana: “Lo tenían todo en común…” (Act 4,32). La fe es comunitaria y construye comunidad. Una comunidad abierta al mundo: “Id por todo el mundo” (Mc 16,15). Vivir y generar fraternidad… ahí está escondido el misterio de la vida y del reino.

VIII.- Una Iglesia encarnada:“el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura”

Nada más lejos del Evangelio que huir de la vida, la historia, la humanidad. El reino está dentro de vosotros y en medio de la realidad, como los lirios, los pájaros, la pesca, la oveja perdida, la siembra, el padre y el hijo, la mujer que barre en la casa, el administrador, el empresario, el obrero, el viñador, el pastor, la plaza, la sinagoga, el camino, el lago, la orilla, mar adentro… Encarnarse, meterse en el mundo, como la levadura en la masa, como la sal en el guiso, como el grano de trigo en la tierra, todo para darse y entregarse, para hacer el mundo según Dios. Así lo haces y así lo pides a todos los bautizados. El adviento mira a la encarnación y a la resurrección.

 IX.- Una Iglesia universal desde los últimos: “Sed compasivos como vuestro padre celestial es compasivo”

Con verdadera humildad: a nadie debáis nada más que amor. Para los cristianos el texto de Mateo (cap.25) sobre el juicio escatológico no es complementario ni específico, es transversal y general en lo que se refiere a las verdaderas competencias cristianas para las que nos habilita la gracia y no debemos saltarlo por alto u olvidarlo. Y menos debe hacerlo la Iglesia si tiene o quiere  tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.

X.- Una iglesia de Cristo: “Sin Él, no podemos hacer nada”(Jn 15,5)”

No hay duda, la Iglesia no puede ser sin Cristo: y, si lo hacemos, pierde su valor más auténtico. Vivir desde el Padre es la clave fundamental desde la que vivió Jesús y es lo quiso transmitirnos como elemento central de la fe. Para poder enriquecer al mundo con el tesoro de Cristo y su evangelio, hemos de en el Padre :“Si esto hace con los lirios y con los pájaros que no hará por vosotros, hombres de poca fe” (Mt 6,28).

Ecología integral y obispo sinodal (Taltavull)

Una experiencia apostólica sobre ecología integral y sinodalidad en Mallorca

Un fin de semana en la Diócesis de Mallorca junto  a profesionales cristianos  y su pastor Sebastiá Taltavull. Centrados en la ecología integral en un verdadero ambiente de iglesia sinodal. La bondad de un pastor que vive y respira con la Iglesia de la alegría del evangelio, de la laudato si y de la comunión eclesial. Algo nuevo se ve en esa diócesis, en su laicado y en su pastor. Suspiramos por una presencia significativa entre los estudiantes y en los ambientes profesionales.

Ecología integral y sinodalidad en  Mallorca (Laudato si)

Profesionales Cristianos y Ecología

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La edición del libro de PPC sobre “Laudato si”  y la consiliaría de profesionales cristianos me ha conducido a visitar una tierra por primera vez, en las islas baleares. En concreto a Palma, en la isla de Mallorca. Allí un buen grupo de profesionales cristianos comprometidos que vienen caminando en procesos de vida y de fe compartida desde 1991, iniciados con Gabriel Mengual, nos llamaron y nos acogieron para compartir una jornada de oración y trabajo acerca de la ecología integral por ser la temática que nos va a ocupar durante este trienio a todo el movimiento en España. Se trataba de avanzar en la profundización de esta propuesta que viene animada por el Papa Francisco  desde la Laudato si, como un planteamiento de evangelización y entrega a favor del mundo para que tenga vida, respondiendo a los retos más importantes que la humanidad tiene planteados actualmente tanto respecto al ser humano como a toda la creación de la que forma parte como naturaleza.

Allí fuimos desgranando cinco claves acerca de esta temática y una propuesta de vida, centrada en la sobriedad del buen vivir. Todo ello en el contexto del último sínodo panamazónico y avanzando modos de trabajo, reflexión y acción que nos conduzcan a ese otro mundo que es posible, que para nosotros es un ya del Reino y que nos invita al compromiso por su justicia y su verdad, con predilección por los que más sufren el dolor y la pobreza que causan los males de la contaminación, la inequidad, el cambio climático, la tecnologización, la rapidación,etc. Todo ello desde un descubrimiento del evangelio de la creación, de la buena noticia que ahora y aquí es necesario proclamar y testimoniar.

Tres líneas fundamentales:  Alegría del evangelio, conversión ecológica y sinodalidad.

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 Allí hemos hablado de las tres líneas fundamentales que se están proponiendo a nivel eclesial en esta etapa pastoral: por una parte la vuelta a la originalidad y centralidad del evangelio  y de Cristo, para recobrar la alegría que hemos de experimentar y compartir, fieles al concilio Vaticano II, en su deseo de ser iglesia en el mundo. Junto a ello, la necesidad de una conversión radical, la que ofrece vías de vida que no vienen por el éxito y la pura eficacia de un comercio, de una producción y del puro consumo, sino por el cuidado de la tierra y de la humanidad en un modo de vivir que  a fuerza de ser más humano y natural  hace más felicitante y justa la vida de todos, la conversión ecológica integral. Y junto a eso, un elemento, que es “conditio sine qua non” para que la Iglesia pueda ser evangelizada y evangelizadora, como es su condición de sinodal. La sinodalidad que se abre  a la realidad de lo comunitario y de lo familiar, como única vía posible de ser verdadero sacramento de la unidad de la Iglesia, para dar razón de la esperanza hoy. Otro modo y modelo de Iglesia, para ser más auténtica a ella misma, en su ser y su hacer. Una sinodalidad que viene del pan compartido y del vino consagrado, de un mismo Cristo que es todo en todos y en el que hemos sido bautizados para avanzar junto en una dirección de sentido y de salvación. Una iglesia en la que los ministerios se verifican por su servicio y su saber ponerse los últimos para la que comunidad tenga vida, sin buscarse a sí mismos, ni entender la autoridad como un poder sino como la clave de comunión en la búsqueda participativa y activa de todos los miembros de la comunidad. Ahí nos sentimos alegres e integrados los movimientos de Juventud estudiante católica y de profesionales cristianos, que hacemos propuestas concretas para construir nuestras iglesias diocesanas con los obispos en esta dirección evangelizadora para hoy. Por eso estábamos allí Edu Martín, presidente de JEC,  y yo, como consiliario de Profesionales cristianos.

Sebastiá Taltavull, un obispo para una iglesia sinodal

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En esta jornada y encuentro, ha sido tanto para mí como para Edu, que me ha acompañado, una experiencia de iglesia sinodal profunda.  Edu como joven, así resumía nuestra estancia en Mallorca, “me he sentido iglesia y sinodal cien por cien”, cosa que me cuesta en otros espacios eclesiásticos. Tanto por la comunidad de jóvenes con la que estuvimos y sus acompañantes, como por la comunidad de profesionales y los que se sumaron al evento. Pero destacaba este joven el modo de ser y estar del obispo. Haber pasado una jornada completa como uno más en la asamblea, aportando con una riqueza extraordinaria al tema que tratábamos, mostrando sus deseos, sus debilidades y sus temores, con respecto a su iglesia diocesana en el momento que vive. Irradiando alegría y esperanza, desde la debilidad y los retos que se plantean, creyendo en la posibilidad de la transformación y de más autenticidad en la comunidad eclesial que preside y sirve.

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En el mismo tono, los laicos que allí participaban, se sentían parte de un mismo proyecto, sintonizaban perfectamente con lo que se estaba proponiendo, y conocían la línea compartida de pastoral que este pastor guiaba y acompañaba. A mí me llamó mucho la atención un detalle simbólico, que deseo conocer más para compartirlo, acababa de salir de imprenta su carta pastoral con el proyecto diocesano, después de haberlo estado trabajando un año y medio, con las distintas realidades eclesiales: cáritas, catequesis, ecología, pastoral universitaria, turismo… Estaba gozoso con este fruto, lo presentaba a todos con un cariño tremendo. Pero no lo daba cerrado, sino totalmente abierto, en un formato de cuaderno, donde cada apartado o dimensión lleva varias páginas en blanco para que uno puede comentar, sumar, criticar, proponer… lo que piensa, tanto a nivel personal, como grupal, parroquial, de movimiento, congregación,etc. Y un correo electrónico directo y personal del propio pastor para poder conectar y comunicar, de tal manera que se pueda producir un verdadero diálogo y encuentro entre él y su comunidad diocesana.

Algunos de los laicos presentes me daban testimonio de que esas propuestas habían sido elaboradas en contraste con las bases pastorales de cada dimensión, reflexionadas juntos y elaboradas en comunión dialogante. Realmente ese fue el estilo que vivió con nosotros, en el encuentro y al día siguiente en el obispado y en su propia casa en la que nos recibió como hermanos y nos hizo beber un vaso de agua fresca, como discípulos enviados del Señor. Hasta nos explicó su escudo y su simbología. Algo que no tuvo que explicar mucho fue el lema elegido como obispo, porque lo hizo vida con nosotros: “Vosotros sois mis amigos” (Jn 15,14a). Precisamente hoy, 25 noviembre, es el segundo aniversario del inicio de su ministerio episcopal en esa diócesis .Gracias.

La jornada sobre la pobreza y una tesis doctoral en la Politécnica

UNA TESIS DOCTORAL EN LA  III JORNADA MUNDIAL DE LA POBREZA

El día de la pobreza y la esperanza no frustrada

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“La esperanza de los pobres nunca se frustrará” (Salmo 19,9). Este versículo del salmo es el que nos propone el Papa Francisco en su mensaje mundial para la tercera jornada mundial sobre la pobreza (17 nov). Se trata de un lema de esperanza, que puede sonar a teórico y pura liturgia, pero que si se une a la vida y nos abrimos a lo que está ocurriendo hoy, podemos ver señales de que hay razones para creer en lo que nos dice el salmista desde las entrañas de lo divino y lo humano. Así me ocurrió a mí ayer en el corazón de la  universidad politécnica madrileña, en el salón de grados de la histórica escuela superior de arquitectura. Allí hizo su lectura de tesis la ya sobresaliente doctora Adela Salas Ruiz, joven pacense, que  presentó su trabajo acerca del “Jacinto de agua como material de construcción en África Subsahariana”, o sea la planta que vulgarmente llamamos camalote y que conocemos por ser brutalmente invasora en el Guadiana.

La historia de un proceso, un estudio con-sentido

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En la politécnica, ante este acto de defensa de tesis, no puede menos que descalzarme en mi interior según se iba desarrollando el acto, y fui también arrodillándome ante  Dios y suspirando mi credo cristiano. En aquel acto, se hacía sacramento, señal de vida y de esperanza, el proceso de esta joven universitaria extremeña. De sus raíces, la recuerdo de niña con un corazón alegre y responsable, queriendo vivir a fondo todo sin dejarse escapar nada, en un contexto familiar donde se cree en cada uno y en sus posibilidades, sin exigirle nada pero potenciando todo lo que ayuda a madurar como persona. El colegio de las Josefinas fue apoyo y estructura de colaboración en este proceso. Siendo adolescente comienza en un grupo de revisión de vida de JEC, dónde además de preguntarse por su ser joven, creyente, se planteaban su ser estudiante. Tres preguntas fundamentales de autonomía y de orientación, de sentido en la vida, por qué, para qué y para quién estudiamos, desde una perspectiva humanística y evangelizadora.

Interrogantes de vida . Juicio entrañable del tribunal

Estas preguntas se las hizo en serio esta joven y recuerdo un artículo pequeño pero profundo antes de arribar a la complutense a iniciar sus estudios de arquitectura, acerca de la universitaria que quería ser. Allí desbrozaba que deseaba un estudio que le realizara en su ser, que buscara el verdadero bien interno de la sabiduría y que estuviera al servicio de lo demás, que le permitiera amar y entregarse a los otros. Durante sus años de estudios universitarios, cuidó al máximo estos planteamientos, atendiendo a su exterior, a su cabeza, a su quehacer de estudio, pero cuidando también su interior y su espíritu. No olvido cuando me pidió que le acompañara como padrino al sacramento de la confirmación en la catedral de la Almudena, manifestándome que ella quería vivir su estudio como compromiso creyente de entrega y generosidad. Más tarde terminó brillantemente su carrera con un proyecto magnífico orientado también al tercer mundo. Y junto a su estudio hemos celebrado hasta el amor de pareja, en su matrimonio con Luis, donde se comprometieron a cuidarse mutuamente y ayudarse a ”volar” uno al otro en lo mejor de sus personas, cosas que hasta ahora se van cumpliendo.

El estudio para los pobres: mejorar la vida de los otros

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Y ahora tras cuatro años de investigación científica rigurosa, de compromiso radical con un estudio consentido al servicio de los más pobres, tras superar barreras y dificultades como un pequeño David ante la inmensidad del Goliat curricular Universitario, presenta su tesis doctoral. Así lo sentía yo: Camino de la tesis Ayer ese salón era templo, la palabra era proclamada por una joven mujer que ya sabe de estar en Etiopía, Mozambique, y que pronto se irá Puyo. Lo hacía en la lengua de pentecostés en la universalidad, de un corazón sin vallas ni fronteras. Con el mayor rigor de lo científico y del mayor ecumenismo de saberes en el encuentro de las ciencias y de lo humano. Hasta lo pudimos entender los rurales que fuimos de Extremadura junto a los universitarios de alto rango, un lenguaje de vida. El tribunal no pudo menos que hacer eco y antífona de la profundidad y aportación original y auténtica, en contenido y en dirección del trabajo, manifestando admiración y alabanza, tanto a la forma como al espíritu que lo transversalizaba. La directora proclamó la libertad y compromiso de la aspirante, y esta le agradeció al a directora que le hubiera permitido hacer la tesis que realmente ella, desde su mente, corazón y sus manos quería hacer.

Ayer se abrazaron la verdad y el bien, como no podía ser menos.

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El acto académico, dese su liturgia académica, acabó generando comunidad universitaria de fraternidad universal, y puso la periferia y la pobreza en el altar de la sabiduría humana universitaria.  Allí se fundió la ciencia, el saber, el amor, la justicia, el estudio, el servicio, la excelencia y la entrega viva y limpia de los que quieren ser puros y limpios de corazón. Ayer venció el bien al mal, y el saber se hizo bueno, sencillo y entregado. Ayer Adela fue la universitaria que quería ser.  Y así lo reconoció un miembro del tribunal cuando afirmó que tres almas impregnaban de forma equilibrada el trabajo que juzgaban: la cooperante comprometida, la investigadora rigurosa y la arquitecto vocacional. Y alabó la importancia de ocuparse, también en los trabajos de tesis de las necesidades apremiantes del llamado tercer mundo desde la investigación de excelencia de un centro público como la ETSAM. Ayer el estudio tenía un por qué, un para qué y, sobre todo, un para quién: los pobres. Apostamos por una ecología integral, también en el estudio universitario. La doctoranda nos explica: Objetivos de la tesis

José Moreno Losada

El rezo vivo de una catequista

Creer y orar, fe y vida, el corazón de la catequista y el amor del Padre

María José Hurtado y AlbertoLo propio de un creyente es unir fe y vida, leer la vida desde Dios y encontrar a Dios en la vida. El catequista, persona creyente y testimonial, busca poner en contacto, para el encuentro, al catequizando -en nuestro caso al niño que se inicia en la fe- con Dios, para que comience a establecerse una relación intersubjetiva que fundamente una verdadera autonomía humana en el catequizando. Es la relación personal con nuestro Dios, con el Padre, lo que nos configura como cristianos, como seguidores de Jesús, que supo vivir unido al Padre en todo, y que para ello se ponía a la escucha constante de lo que Dios le podía decir en las cosas de cada día, por eso oraba en la mañana temprano, al terminar el día, en el camino, en el lago, en el monte, en el llano, con otros, en soledad… hasta en el templo, por eso se enfadó cuando vió que no rezaban de verdad y se dedicaban a negociar con lo religioso, con la casa del Padre. Muchas veces me pregunto cómo será la oración, el diálogo de nuestros catequistas con el Señor. El otro día María José, estaba emocionada por la vivencia con uno de sus niños de catequesis, y me hablaba en tono de oración sincera. Le pedí que hiciera el esfuerzo de escribir esa oración que me estaba expresando y ella, sabiendo que puede enriquecer a otros, y deseando contar lo que el Padre le había concedido, lo ha hecho para poder compartirlo y aquí lo tenéis.

La oración agradecida de la catequista

“Cada sesión de catequesis es un nuevo regalo que el buen Padre me ofrece, pero también es una nueva prueba en la que me siento examinada por El. Aunque a decir verdad, me presento siempre a ese examen alegre y con la confianza de que El me acompaña y no me va a dejar sola, al menos así es como se lo pido cada día: “por favor, Padre pon en mi boca tus palabras para que sea capaz de transmitir a estos niños que me has encomendado todo lo que sé (que es muy poco) sobre ti, pero especialmente que consiga hacerles llegar todo tu Amor”.

Hoy no ha sido un día cualquiera, ha sido uno de los días más ricos en emociones que he tenido desde que empecé a realizar el servicio de catequista en la parroquia.

Como cada día llegué con la alegría de volver a estar con los pequeños, disfrutar con su inocencia, llenarme de sus risas y travesuras y al mismo tiempo aprender con ellos y de ellos, pues no hay sesión de la que no me lleve una nueva enseñanza: la facilidad que tienen para perdonarse y volver a ser amigos, la generosidad con la que comparten sus libros, lápices, etc.

Pero (siempre hay un pero) este nuevo curso se me presenta un reto al que no estaba segura de saber hacerle frente y es que en el grupo de “peques” que acompañaré, junto con otra catequista y hasta el día de su Primera Comunión, hay un niño diferente, un niño con TEA (trastorno del espectro autista). Difícil, por supuesto, y en especial por no tener preparación en este campo.

Sentí duda e incapacidad pero como siempre me abandoné en las manos del Padre. Y el Padre me hizo el regalo. El regalo de ver la cara de satisfacción y la alegría de Alberto por el trabajo que había realizado durante la sesión de ese día: una ficha para repasar, colorear y completar sobre el tema que estábamos trabajando, la Biblia. Alberto me abrazó, me cogió de la mano y me traspasó su satisfacción, me contagió su alegría y me inundó de felicidad. Me dio mucha paz, pero sobre todo hizo que mi confianza en el Padre creciera al mil por uno.

Alberto me mostró el rostro de Dios, del Dios que se nos muestra débil, del Dios que nos pide que estemos con los ojos abiertos y los oídos atentos, del Dios que cada día nos pone a prueba pero también del Dios que nos ama y que jamás nos abandona.

Sé que Alberto no siempre estará en la misma línea de hoy, pero igualmente sé que en esos momentos el buen Padre también estará conmigo. Hoy le doy gracias por el regalo que me ha hecho a través de Alberto.”

María José Hurtado Morera. Catequista en la Parroquia de Guadalupe en

La foto y el cardenal Barreto

Anécdotas de vida con cardenales y obispos… El papa con nuestro libro

El Papa y nuestro libro

A veces te ocurren cosas que no esperas y que no estaban programadas.  Nunca he tenido una relación directa ni personal con cardenales de la santa iglesia. Pero en estos últimos meses he vivido encuentros de familiaridad con algunos de ellos y me alegra saber que el Papa no está solo, le acompaña el pueblo de Dios y pastores del pueblo.

Cardenal  Ayuso

Primero Miguel Ayuso, recién nombrado en el último consistorio, a quien conocía de temporadas relajadas y tranquilas en el santuario de Regla en Chipiona. Buen comboniano, que trabajaba en el dicasterio de las relaciones interreligiosas, que primero fue nombrado obispo, y ahora elegido del colegio.

Ayuso y Pepe

Su sencillez y cercanía, su visión de los temas, de la Iglesia y del mundo, me parecen muy equilibrados, sensatos, sencillos y humildes, a la vez que profundos y muy elaborados, con una formación teológica, humanística y vivencial de primero orden, con un deseo de implicarse en el desarrollo de una Iglesia realmente conciliar y dispuesto a comprometerse en este proyecto que anima el Papa Francisco.

Cardenal  Ángel Pedro Barreto

Barreto

Junto a él, quiero hoy hablar del Cardenal Pedro Barreto. En estos días leía su síntesis del trabajo del sínodo sobre la amazonia, lo resume muy sencillamente,-  como hace siempre que habla para que lo puedan entender todos- en tres palabras: conversión (conversión a la espiritualidad de escuchar a Dios, a los demás, a lo invisible), convicción (aún más fuerte al final de la asamblea) y compromiso (compromiso de servir a Cristo y amar y servir a los demás con el cuidado de nuestra casa común).

Desde el Huito en Jaén (Perú)

Lo conocí siendo recién nombrado obispo en Jaén de Bracamoros, del vicariato de San Ignacio, zona de la amazonía, sustituyendo a monseñor  Izurquiza en Perú.  Sacerdotes de Badajoz colaborábamos en tiempos vacacionales impartiendo cursos intensivos de teología en el Seminario de San Luis, en el Huito, de dicha diócesis, regentado por los jesuitas para promover vocaciones sacerdotales diocesanas. Acudían seminaristas de cinco jurisdicciones eclesiásticas, algunas de ellas de la selva. Su intención es que ellos vieran referentes de sacerdotes diocesanos que estaban preparados teológicamente, y que no sólo eran los jesuitas. La intención es que ellos se preparan y fueran los que regentaran y llevaran adelante en el futuro sus diócesis sin depender de manos de fuera y de congregaciones concretas. Las experiencias fueron enriquecedoras, sobre todo para Ricardo Cabezas y yo que acudimos en más de diez ocasiones. De ahí venía mi conocimiento de este obispo de Perú.

Roma, el sínodo y el libro “Laudato si”, claves y propuestas.

Me dio mucha alegría, cuando al ir a Roma, en octubre pasado, a un encuentro de Católicos por la defensa del Clima,  en el congreso asistió presidiendo el cardenal Barreto y nada más entrar y vernos, me abrazó y me recordó con mucho cariño. Yo pensaba que después de diez años, y con su vida ajetreada de cambios y compromisos, amén del vaivén del cardenalato con el Papa Francisco, su memoria no me reconocería. Pues no fue así al contrario, enseguida charlamos y le presentamos el libro que habíamos elaborado Trini Ruíz, Jose Ortíz – de profesionales cristianos de Badajoz-  y yo, sobre la encíclica Laudato si, en la editorial PPC. Se alegró un montón de este tipo de trabajo, en el que participaban referentes humanos y eclesiales, de aquí y de allí de la amazonia, de Latinoamérica. Lo compartimos también con el buen apóstol Mauricio, alma de la reflexión teológica pastoral de la amazonia y de los pueblos originarios. Y enseguida, nos mostraron su colaboración y deseo de que  le llegara al papa Francisco, porque se iba a alegrar de ello. Le dimos un ejemplar para que se lo diera en los días del sínodo.

Vigilia de oración con indígenas de la Amazonia. Canto vigilia

Después de eso, coincidimos  en una vigilia de oración organizada con los  indígenas, la noche antes de la eucaristía con la que se abría el Sínodo en Roma. Fue una noche de cantos, bailes, de oración profunda e intensa, alegres en el Dios de la vida que pone en el centro la periferia, no hay duda de que aquella celebración fue realmente una Magnificat eclesial vivido en el centro del Vaticano y presidido por los más sencillos del mundo, los más transparentes, los que buscan y viven una verdadera ecología integral y que tienen que “amazonizarnos” a todo el mundo, tienen que llevarnos estos pueblos originarios a la verdadera originalidad de lo humano y lo natural.  Me alegró ver cómo el cardenal era uno más entre ellos, se emocionaba con ellos, tocaba las palmas con ellos, cantaba con ellos, se abrazaba a ellos, les hablaba como hablan ellos… era un cardenal del pueblo que cree en el Espíritu, y en las claves evangélicas de Jesús de Nazaret. Para mi fue un testimonio brutal.

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El obispo de Puyo, Burgalés Rafael Cob

Lo mismo sentí tomando un café y helado con el obispo de Puyo Rafael Cob, partícipe de nuestra obra con su gran prólogo, que también ha sido servidor y alma de esta reflexión tan sinodal que trae renovación, creatividad y ánimo a una Iglesia, que necesita rejuvenecerse y volver a lo original del evangelio.

El correo, la llamada y la foto

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Ayer me sorprendió un correo electrónico, del cardenal Barreto, en el que me pedía el teléfono para hablar conmigo. Lo había encontrado en unos de mis blogs, en “de lo divino y de lo humano”, que había estado leyendo y visitando. Quería contarme sus impresiones, su experiencia del sínodo, hablarme de nuestro libro, de su entrega al Papa Francisco y de las manifestaciones de este con respecto a la obra, así como el detalle de haber fotografiado al Papa cuando recibió el libro de sus manos, para hacernos llegar ese signo de comunión y ánimo en la tarea. El Papa nos bendecía y nos animaba a seguir en el trabajo por el evangelio y la humanidad, en el cuidado de la casa común. La verdad que estos detalles animan en la tarea. Pero lo que más me gusta es pensar que el Papa no está solo en esta lucha, que a su alrededor hay personas como estos cardenales, estos obispos, estos indígenas, así como muchos religiosos, laicos, sacerdotes que deseamos seguir en el espíritu del concilio de una Iglesia encarnada y evangelizadora que se entrega en diálogo con los dolores, fatigas, gozos y alegrías de lo humano y del mundo, en el deseo de avanzar en un reino de justicia, de paz, de vida, de salud, de fraternidad, de equidad, de respeto.. y que eso hoy pasa por un mundo que está interconectado pero que necesita la vinculación de la “casa común”, el sentido de familia y de amor, que transforma y salva.

En la vigilia sencilla y directa, palabras de Barreto: https://youtu.be/Y4qvJ_JJZvk

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La muerte y la vida, el Misterio.

Reflexión ante la muerte 

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Alfonso Bazaga nos recordaba en el cumpleaños de su hijo Alfonso, la reflexión viva que permanece en él, ante la donación de órganos que realizaron para dar vida a otros, cuando a él ya no le quedaba respiro, aunque parecía dormido y le hubiera gustado el milagro de su revivir. La vida se escapó en un instante entre las manos de Miriam, su esposa, y sus dos bellas y amadas hijas Miriam y Alba. En ese instante trágico sólo quedaba ser fiel a la vida, aunque se estuviera perdiendo a nuestros ojos, y hacer fecunda su muerte, por un amor que es más fuerte que ella. Y todo con la esperanza que él mismo mantenía de que el amor nos habla de resurrección y de esperanza.

Hoy es Mamen -tras leer esta carta en el hoy- , del equipo de limpieza de la facultad, la que me para, desde su duelo y su enfado con lo sagrado, porque el corazoncito que ya latía en el seno de su hija, ese corazón tan querido y tan esperado, ha dejado de latir, el hijo esperado ya sólo es un sueño pasado. Habrá que seguir amando y luchando para poder alumbrar la vida de este joven matrimonio.

Dos situaciones muy distintas, pero ambas en las orillas del misterio de la vida y de la muerte. La cuestión del sentido sigue viva y presente en el corazón de lo humano y de toda la creación. El deseo de la vida está traspasado por la fuerza del amor. Vivir es amar, por eso la muerte no puede ser nuestro horizonte, el amor la inquieta y desea transformarla.

Pronto rezaremos en el día de los difuntos, no deja de ser un signo cristiano, creyente, de que el amor es más fuerte que la muerte. Me uno a Alfonso y a Mamen rezando y esperando la vida sobre la muerte.

José Moreno Losada.