Jóvenes y líderes?

Llevaba tiempo dejándome llevar por las llamadas del diario HOY anunciando los lugares mágicos y misteriosos de Extremadura para el verano, seleccionando  esta garganta de Cuartos en Losar de la Vera  de la que estoy disfrutando ocho días de verdadero paraíso y lujo sencillo  de una naturaleza que te abraza en la sonoridad, la luz, la temperatura amicable, el color de la naturaleza, así como la cercanía y la familiaridad de un pueblo que te seduce y que hace que te sientas en tu propia casa– gracias al obispado de Plasencia-. La gente me mira con sonrisa amplia cuando entro en el agua de la garganta bajo el puente de Cuartos y grito con todas mis fuerzas  “Viva Extremadura”. Pero me sale del alma. Hoy mismo, he estado en Viandar, Talaveruela y Valverde de la Vera en una caminata por parajes únicos y originales que te hacen vivir y sentirte parte de la tierra que pisas y gozoso de compartirla con los que te acogen y te saludan al paso.

Pero la grandiosidad del lugar se hace palabra y verdad en los jóvenes con los que comparto unas jornadas de formación, que por auténticas y originales son casi increíbles. Del mismo modo que estos lugares se hacen verdaderos en el encuentro sentido con ellos, desde la vivencia de una estancia en los mimos, así ocurre con esta cincuentena de jóvenes extremeños entre quince y treinta años que dedican ocho días intensos de formación en cuestiones que ellos mismos eligen  y preparan previamente. Yo los acompaño  desde hace veinte años, soy testigo privilegiado de este espacio humano juvenil que considero único. Me centro en el grupo de universitarios, casi treinta, que este año tienen como tema central “jóvenes, líderes de hoy”.  Se organizan en un movimiento especializado de la acción católica de jóvenes estudiantes –JEC-, se plantean cuestiones de crecimiento personal humano y cristiano, situados en su mundo juvenil, estudiantil y social en claves de actualidad. Consideran que antes situaciones de especial dificultad, cuando tocan vivir tiempos recios, resultan más necesarias aquellas propuestas que construyen un mundo más justo y sostenible. Pero además de propuestas se necesitan procesos que, concretándolas y poniéndolas en funcionamiento, transformen la realidad mediante el compromiso de personas y colectivos que apuesten por la utopía y que no acepten, la dictadura de los mercados sin control ciudadano ni la destrucción de la naturaleza por un consumismo egoísta e insolidario. Pero estas propuestas  y los procesos necesitan de personas que se comprometan generosamente desde la clave del servicio y la entrega, que busque el bien para todos desde las necesidades de los más vulnerables. Son las dinámicas que estos jóvenes quieren llevar a todos los espacios familiares, de amigos, barrio, pueblo, ciudad, país y al trabajo  hasta las realidades más globales.  Ellos saben que esto tiene una dinámica sencilla donde “gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” (Galeano).

A lo largo de estos días, analizando la realidad y sus necesidades más fuertes, ellos están detectando que se precisan personas concretas que asuman el difícil servicio de actuar como líderes que animan, canalizan y acompañan estos procesos de cambio desde la clave de una humanidad más justa. Ellos entienden que hay que salir de la comodidad que acepta pasivamente la buena o mala suerte  y es necesario convocar y convornos – los mismos jóvenes- al compromiso que moviliza y descentra, que solidariza activamente con los abandonados en las cunetas de la sociedad indolora. Ellos se están planteando, con claves evangélicas, si no están llamados a un servicio especial de liderazgo para que sea más viable un camino de proyectos emancipadores.

El evangelio de Jesús y el liderazgo que él ha mostrado, basado en el servicio, el compromiso, la opción por los últimos,  la entrega, la gratuidad y  la comunidad corresponsable, con una autoridad ganada en el ejercicio de la atención a los que sufren, está siendo el referente desde el que están reflexionando y profundizando, así como el testimonio que va desde estudio de Nelson Mandela  a jóvenes anónimos que sin pretenderlo están siendo líderes que recuperan el verdadero sentido del liderazgo de lo humano y de lo fraterno en una sociedad en la que estamos llamados a la participación para que el  mundo sea menos triste y más  humano y justo.

Yo me siento testigo privilegiado del lugar, de la serenidad y la paz que me otorga  el agua, la luz, el sol en esta garganta de Cuartos, pero sobre todo del milagro de estos jóvenes que buscan un tesoro siendo conscientes  de que la riqueza mayor está dentro de ellos mismos, que han encontrado un referente de levadura y de semilla de vida que es imparable en el liderazgo evangélico de Jesús de Nazaret, que están dispuestos a fermentar y a sembrarse en todos los ambientes para que todos tengan más vida. No me cabe la menor duda de que en ellos hay  una luz que no podrá apagarse  y que alumbrará en los institutos, la universidad, las profesiones, la sociedad, la política, la ciudadanía. La razón de creerlo es que ya son veinte años al lado de estos procesos y no puedo negar lo que se me ha hecho evidente en la vida. Dentro de unos meses me tocara defender públicamente un trabajo de tesis doctoral sobre un tema cercano del que estoy hablando en este artículo y os puedo asegurar que está lleno de vida, personas, nombres y también de lugares paradisiacos  como estos de la Vera en Extremadura. Me siento agraciado y agradecido, literalmente salto de gozo y de alegría sobre estas aguas  de la Vera, bautizado en el espíritu de estos jóvenes que me saben a resurrección y a esperanza.

José Moreno Losada.

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Flores: a veces y para siempre

“Las vecinas y su corona de gloria”

dibujo1Más de una vez al pasar por la floristería del barrio, en estos últimos años cuando mi madre ya no salía apenas a la calle, he entrado y he comprado unos claveles rojos y blancos como a ella siempre le gustaban, especialmente para adornar las tumbas de los seres queridos en Granja. Recuerdo el cuidado y esmero con que ella y mi tía Victoria, su hermana, ponían esas flores en esos floreros sencillos y elegantes que jugaban con el blanco brillante y limpio del mármol,  tallado con la imagen de san José, del que se sentían contentas y orgullosas. Yo las he comprado siempre con ese criterio de “las flores en vida”, y porque sabía que le encantaba verlas en su contraste junto  a la talla sencilla de la virgen y entre las fotografías de mi padre, la abuela, el tío…

Alguna vez hablamos del tema de las flores  y de los entierros,  yo manifestaba mi opinión de que me parecía una exageración esos gastos inútiles de flores para tirarlas en menos de veinticuatro horas, que prefería hacer limosnas para los pobres. Pero ella me decía que se podían hacer las dos cosas, y me avisaba para que cuando llegara el momento no pusiera  ninguna pega a todas las personas que quisieran hacerse presente con este don de color, contraste y belleza, para acompañarle en su despedida, porque a mí me encantan y quiero tenerlas cerca como signo de todas las personas que me quieren y que yo he querido. Intenté ser fiel  a su deseo y tengo que confesar que me alegré de verla rodeada de flores de seres queridos por todas partes, ya nos encargaremos los hijos de hacer las obras de limosnas pertinentes para que se hagan las dos cosas, como sé que ella hacía en lo oculto.

Ella siempre estaba preocupada cuando sabía del fallecimiento de algún vecino de participar en el regalo de la corona, llamaba a Justi, Carmelita, Mercedes…para que la tuvieran en cuenta que ya ella pagaría cuando fuera al pueblo. Se trata de un rito de vecinos con un significado  real de reconocimiento y de cariño para la persona que marcha junto al Padre y de consuelo para los que quedan en este mundo. Así lo sentí yo cuando a llegar al pueblo y entrar en la iglesia vi desfilar a los vecinos con su corona de flores elegida con cariño y belleza para su vecina Dolores, la mejor corona posible. Lo había visto muchas veces, pero este sentimiento fue especial. Siempre hemos vivido con gozo la vecindad, primero en Guadalupe, y después muchísimos años en Cervantes. Puedo decir que mi madre sentía próximos a todos, y lo de todos le afectaba. Así nos lo transmitió. La corona de los vecinos la vi como  la corona de gloria que no se marchita, mis flores –las que hemos comprado en la casa- habían acompañado a mi madre a veces, estas le acompañaban en el “para siempre”, era como la fuerza de la comunidad vecinal y universal que la celebraban ante Dios y querían acompañarla en su entrada de triunfo en el cielo de la gloria donde se encontrará con todos los vecinos que ya se fueron delante de ella, también con su corona de gloria.

geranio El jaleo me impidió detenerme con cada gesto de flor y belleza, pero me alegró que se saliera con la suya y que en ese momento estuviera cubierta con una montaña de flores, que gritaban: “no está muerta, está dormida en las manos del Padre”, de alguna manera me dieron el calor que le faltaba al último beso frío que le pude dar en esta orilla.  Sentí  como mi madre me estaría mirando emocionada y cómplice  diciéndome: “¿Ves Pepe lo que te decía…? GRACIAS”. Allí estaban flores de la vecina especial, la corona de la calle, la de los movimientos cristianos JEC y PX – no por mí, sino por ella-, la de los amigos y familiares de mis hermanos, de personas de Mérida, Cheles, Olivenza, Equipos de Nuestra Señora, Facultad , Departamento…Abrazos en la belleza del color festivo que consuela y anima en la esperanza de lo definitivo. Por eso esta tarde, tras pasar esta mañana por la floristería sin ser todavía capaz de entrar para traerle flores junto a su foto –mañana lo haré- , quería agradecer desde las flores de las vecinas de Granja, en esa  sacramental de la corona de gloria que no se marchita, a todas las personas que nos habéis acompañado en este trance y nos habéis mostrado el cariño que tenéis hacia nosotros y sobre todo el amor y la estima que teníais a mi madre Dolores. Ojalá sepamos corresponder con el mismo cariño y consuelo que estamos teniendo de todos vosotros. Seguro que ella os estará abrazando y besando para siempre con ese cariño que la identificaba.

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La legión de María, la parroquia y el barrio

Eucaristía de gloria y resurrección
Llegamos hace casi dos décadas a este barrio de la estación de Badajoz. Para mí conocido por los casi veinte años vividos en el seminario como seminarista y como formador, toda mi vida mirando al Seminario aunque ahora sea desde más lejos, no físicamente porque me acuesto y me levanto diariamente con su horizonte. Pero para mi madre era algo nuevo, ella siempre había vivido en nuestro pueblo Granja de Torrehermosa, ahora se venía a vivir conmigo para que no estuviera sólo, una vez que mi padre había fallecido hacía dos años. Era un reto insertarse y hacer su propio camino y sus relaciones. Algunos me dijeron que cómo traía mi madre al polígono el nevero, a las afueras de la ciudad y del barrio. Pero ella se abrió camino y hoy todo el barrio me habla de su persona y me huele a su ausencia.
Esta tarde ha sido una celebración eucarística entrañable en su parroquia de  San Fernando, rodeado de todas sus amigas que han sido vecinas, conocidas, parroquianas, viudas, y la asociación de la legión de María como nexo fundamental, que son las que me han invitado a celebrar con ellas recordando a mi madre como miembro de su asociación. Satu, amiga del alma, nos ha leído la palabra de Dios que nos recordaba como Dios siempre nos atrae con lazos de ternura y de amor entrañable, después el evangelio nos ha recordado como Jesús decía a los discípulos aquello de ir a un pueblo y buscar personas y casas de confianza y permanecer allí hasta el final. Allí estaban todas personas de confianza de mi madre con las que ha estado hasta que se ha ido al cielo.

En la  reflexión me he dejado llevar por la familiaridad que me producían todas las personas que estaban allí participando, con sus cantos,  sus lágrimas, sus risas y respondiéndome con libertad según yo iba hablando y comentando que se cumplía aquella palabra que se acababa de proclamar. Les manifesté como mi madre se había sentido querida, integrada, mimada, valorada en la legión de María, en la parroquia y en el barrio. Se sentía una más de la barriada participando en todo, conociendo toda la realidad, participando activamente en todas las cosas de la parroquia –decía que allí no se podía ir sin monedero porque siempre había que dar para algo-, cofradía, viudas, tómbolas, ferias… Entre todos ella se sentía una más. Por eso, nunca se integró en los espacios parroquiales en los que yo participaba o en mis historias, ella tenía las suyas propias con su personalidad y autonomía humana y creyente, en su barrio y su parroquia. Todo lo compartía conmigo, de tal manera que hoy en la eucaristía les decía según veía sus rostros que de todos sabía montón de cosas, que mi madre las vivía como propias, tanto de alegría, de dolor, de sufrimiento, de enfermedad, pobreza…

En este sentido, les decía que también se cumplía la  palabra del evangelio. Mi madre llegó  y buscó personas de confianza para confiar y para dar la suya.  Recuerdo una anécdota de sus primeros días, salió a comprar y entró en una tienda, al ver cómo compraba una señora le gustó sus modos y su elección,  la siguió a otros comercios –carnicería, pescadería…-, la señora al darse cuenta le dijo que si la perseguía,  ella le dijo que sí que le gustaba su modo de comprar y pensó que donde fuera ella los productos serían buenos. Y también le preguntó que a qué peluquería iba porque le gustaba su peinado. Después se hicieron muy buenas amigas y se reían de esta anécdota. Pero así hizo en todo, también en su ser creyente, se acercó a la parroquia conoció a las personas que participaban y poco a poco fue tomando su terreno para entregarse, vivir y gozar con todos.

Encuentro universitarios 040Los sacerdotes todos, Manuel Amezcua, Diego, Miguel, Ramón, Juan Pablo, Gregorio, Manuel Fernández, Tomás…todos la han querido  y cuidado con un cariño exquisito que le hacía sentirse bien. Desde ahí un grupo cada vez más grande de amigas y hermanas de verdad: Satu, Mari, Ángeles, Paca, Emiliana, Josefa, Estrella, Carmen, MariCarmen, Isabel, Leo, María, Pepe, Juan…  y los espacios: la sala de mayores, cáritas, viudas, asamblea, cofradía… y sobre todo la legión de María de la que hizo miembro -siempre al lado de Mari-, así como su grupo para tomarse las copitas donde cada una llevaba suelto para pagar lo suyo. Las libretas sencillas, con letra pobre pero luminosa de ternura, están llenas de teléfonos. Hoy se me venían a la mente sus viajes, comidas, oraciones, peregrinaciones, vacaciones, Eucaristías, vigilias, rosarios, adoración, Semanas Santas, Cristo…

Yo les comentaba que para ella era fundamental la parroquia, les expliqué porque no le traía yo la comunión y prefería que lo hiciera el párroco  o las personas encargadas de ello, que la visitaran las de la legión, etc. Del mismo modo que la peluquera cuando ya no pudo salir venía a casa a peinarla, le hablaba de todas las  personas del barrio que conoció allí  y después les llevaba sus recuerdos de vuelta, así quería yo que la comunidad cristiana siguiera dándole su vida y su relación. Cosa que agradezco en el alma a todos lo que lo hicieron, bien saben la alegría que le causaba cada vez que algunos de ellos pasaban por la puerta y le traían el sabor y el olor del barrio, la parroquia y el pan eucarístico de la comunidad de la que ella forma parte en vida y corazón. Ella no ha dejado de ser un miembro vivo en la parroquia desde su dolor y su parálisis, siempre interesada por la vida de la parroquia y de los pobres.

Después de la Eucaristía, tras el canto a la Virgen, nos hemos abrazado y hemos reído recordando a mi madre, he llorado con gozo al verme rodeado de todas sus amigas y hermanas de fe con las que ella ha compartido, gozado, orado, cantado, llorado, bailado, comido, participado… una por una nos hemos abrazado, como hubiera hecho ella, les he contado cosas que sabía porque mi madre me comunicaba sus alegrías y sus sufrimientos, así como sus gozos. Ha sido un momento de gloria y resurrección, allí estaba el espíritu, el carácter dicharachero y entrañable de mi madre Dolores. Y la alegría más grande que me han dado, ha sido un comentario cuando con bromas le he pedido que se fotografiaran todas conmigo en el altar como le hubiera gustado a ella para que nos viera desde el cielo abrazados, alguien anónimamente ha dicho: “es como su madre…tiene las mismas cosas y los mismos golpes”.  No había hoy mejor piropo para mí ni mayor consuelo. Gracias.

 

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Los besos divinos de mi madre (III)

EL BESO DE LO PÚBLICO

conciertoMi madre ha muerto recientemente. Con ella hemos vivido, mis hermanos y yo, ocho años de relación intensa dada su situación de debilidad radical de parálisis progresiva. En esta etapa nos ha sacado lo mejor de nosotros mismos y nos ha construido con más fuerza desde su maternidad entregada. Mi sobrino mayor dice que era imposible estar con ella y no dejarte cambiar por su ternura, que todos somos ahora mejores y más cálidos en nuestras relaciones. Pero quiero hablar de lo que ha sido un proceso largo y de los signos de lo público y de lo profesional que han hecho posible esta vivencia amor y cuidado a la madre mayor y necesitada. El duelo se hace consuelo cuando recogemos todo lo recibido y amado en la historia de lo vivido.

- Desde la sanidad pública hemos contado con los mejores medios y atenciones, la edad de la persona no ha sido una razón para excluirla de lo bueno y necesario, más bien al revés. Los profesionales que la han tocado y acompañado –cada uno en su estilo- le han hecho sentirse querida, valorada, animada: médicos, enfermeras, especialistas, hospitales… Han sido ocho años de continuidad y atención personalizada con relación de cercanía y dedicación.

corazónde gente- Cuando llegaron los signos de su dependencia, fue valorada y enseguida el Plan Concilia, coordinado desde la Cruz Roja en Extremadura, fue nuestro auxilio y nuestro escudo, continuado después por la ley de dependencia. A través de ellos han llegado a mi casa profesionales con un sentido interno de la profesión inmenso, las cuidadoras –Querube y Milagros- han hecho honor a sus nombres, nunca podremos olvidar su trabajo realizado con un amor y un cuidado de nuestra madre impagable. No han escatimado nada de su persona para entregarse y hacer que mi madre se sintiera querida, segura, abrazada, alegre, consentida, comunicada… La ayuda económica para poder pagar estos servicios, pero sobre todo la estructura organizativa de este planteamiento es claramente uno de los mayores signos del reino para los creyentes.

IglesiaDiocesanaCartel- En los últimos momentos hemos visto a profesionales que no optaban por la rápido o lo fácil en el diagnostico y en los medios. Siempre han pensado en la persona y su bienestar, y para ello han determinado lo que consideraban mejor. Nos han ayudado a que su calidad de vida no sufriera, a que pudiera abrirse a un proceso de cuidados paliativos que le ayudaran a estar bien y a facilitarnos a nosotros el acompañamiento en la etapa final. Recuerdo en los días últimos que estuvieron los de cuidado paliativos valorando con nosotros, en el hospital, como hacer lo mejor para ella y nosotros, nos transmitieron una paz y un cariño de profundidad y estilo. Y me quedo con un detalle del coordinador de los cuidados, cuando al finalizar la conversación, con una naturalidad diligente se inclinó sobre mi madre – bastante ausente- y la besó con fuerza y pasión como si fuera la suya. Traigo a colación este gesto, porque ha quedado en mí como sacramento de toda la experiencia vivida en estos ocho años en el encuentro con los medios públicos de sanidad, ayudas a domicilio y dependencia, con sus profesionales, así como de todos vosotros que nos habéis acompañado. Desde ellos proclamo mi credo en el bien de lo común y lo público.

Necesito, hoy desde mi madre, homenajear a todos los que con su profesión vocacionada han entendido que el bien de su profesión no son ellos mismos y los beneficios que puedan obtener externamente de ella, sino la necesidad que los otros – los más débiles y especialmente en la pública- tienen de su saber y sobre todo de su hacer con amor.

casa 005Bendigo a todos los profesionales que han estado en el proceso de acompañamiento que hemos tenido con mi madre hasta que se ha marchado con la paz de sentirse siempre querida, y los sacramentalizo a todos en la persona de Milagros, su cuidadora. Ellos son de los que han entendido el verdadero bien interno profesional, aquel que consigue querer y besar a la persona poniéndola como centro de todo su saber y todo su hacer. Desde ellos se valora lo público como la mejor herramienta de la justicia, la igualdad, la dignidad del ser humano. Por eso en estas circunstancias, desde esta experiencia, con el deseo de que sea universalizada en toda nuestra sociedad, proclamo el valor y la defensa de lo que es de todos, y confieso que prefiero pagar impuestos y que no me los bajen si es para el mayor bien de todos. Deseamos que todas las personas débiles, enfermas, paradas, ancianas puedan vivir y experimentar el abrazo de lo comunitario que mi madre ha recibido desde las estructuras sociales y profesionales de la que nos hemos dotado buscando la dignidad y la igualdad de lo humano entre nosotros. Merece la pena la política de lo común y lo merece sobre todo cuando está llena de profesionales que saben de vocación y de entrega, de búsqueda del bien interno de todo lo que hacen para que sea a favor de los otros y con los otros.

José Moreno Losada.

 

 

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Los besos divinos de mi madre (II)

EL BESO DEL EVANGELIO (anécdotas maternas)

Chércoles  dice acertadamente, a mi entender, que lo que  habla el evangelio es verdad, no porque lo diga el evangelio, sino que el evangelio lo dice porque es verdad en la vida. En mi madre hemos sentido la vida del evangelio, Dios nos ha besado en ella. Y como Jesús hacía parábolas de anécdotas, me vais a permitir que haga lo mismo, que hable del reino de Dios desde  anécdotas maternas:

Dolor y esperanza-          Ama y confía en  Dios sobre todas las cosas: En una reunión de profesionales cristianos jóvenes, de las muchas que hemos tenido en casa con ella delante,  hablábamos sobre la presencia de Dios en la vida y la dificultad, a veces, de descubrirlo. Escuchó todo y al final se lanza y nos dice, mirad yo ya soy mayor y os puedo decir que Dios a mí  nunca me ha fallado. A veces parece que no está, pero al final aparece, os lo aseguro siempre está con nosotros.  No puedo menos que recordar el evangelio cuando Jesús ora diciendo: “Así Padre, te ha parecido mejor…se lo has revelado a los sencillos, mientras los sabios y entendidos no se enteran”.

-          Nunca olvides el bien recibido: Un día comenta con una vecina que lo estamos pasando mal con el dinero, no llega el fruto de la cosecha del verano, ella está igual.  Más tarde  la vecina viene con monedas de cinco duros en una bolsa, había roto su hucha para compartirla con nosotros y evitar los apuros. Mi madre  más tarde me lo cuenta y me pide que nunca en la vida me olvide de esa mujer y su familia para cualquier cosa que necesiten.  Y yo no puedo menos que recordar  cuando Jesús curó a los diez leprosos y se extrañaba de que “Sólo un leproso ha vuelto para dar gracias…”

mirada-         Dios y el cielo es una fiesta… con baile incluido: nos enseñó a bailar y le gustaba que bailáramos con ella en las fiestas del pueblo, para que la vieran con sus hijos. Una noche me decía: “Pepe, la que se va armar cuando yo llegue al cielo…la cantidad de gente que me espera y que me conocen…y relataba lo que podría ser el encuentro con ellos: mi padre, los abuelos, los titos, las primas, las vecinas…”. Y yo no puedo menos de recordar aquello de que “conviene que yo me vaya…vuestra alegría sera completa”.

-          La casa abierta: Visita, una vecina, se quedó viuda, sus hijos fuera… mi madre hizo que viniera a dormir a nuestra casa para que no pasara las noches solas… Recibir y acoger no era una obligación, sino un quehacer que produce gozo permanente. Y yo no puedo menos que recordar: “Venid a mí…cuándo Señor? Cada vez que lo hicisteis con uno de los necesitados”.

carnavales en casa-          El cuidado de los débiles:  Una noche en la madrugada, me levanto para atenderla, cuando lo estoy haciendo, me dice: “Pepe, qué bien vas a dormir cuando yo no esté… así cuidé yo a los abuelos y he dormido siempre con una paz tremenda”. Y no puedo menos de recordar aquello de “dad y se os dará…una medida remecida y rebosante”.

-          Dejarse querer como has querido: “Pepe, te das cuenta los besos que me dais…vosotros que os daba coraje de que os besara tanto y tan fuerte…”  Sabes lo que te digo que  a mí, así como estoy con vosotros y con el cariño que me tenéis, viendo que estáis tan unidos, no me importaría vivir unos añitos más…yo no pido el billete para irme, cuando Dios quiera aquí estoy, pero en fila no me pongo. Y yo no puedo menos de recordar “amaos unos a otros como yo os he amado”.

Y como decía Juan…son tantas las anécdotas de vida que nos ha regalado Dios en ella..que podríamos estar escribiendo toda una -su- vida.

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Los besos divinos de mi madre (I)

abuela risaEn la reflexión en torno a mi madre y su vida para la misa de acción de gracias celebrada en mi parroquia utilicé la metáfora del beso. Mi madre era muy besucona, le gustaba besar mucho, fuerte y sonoro. Eso nos enervaba a nosotros, a mis sobrinos… pero recuerdo que en su enfermedad un día me decía: “Pepe, con el coraje que os daba de los besos que yo daba y ahora que no tengo fuerzas, te das cuenta qué tú y tus hermanos estáis todo le día besándome cómo lo hacía yo con vosotros”. Es verdad yo ya me había fijado, como los tres hermanos hacíamos los mismo sin ponernos de acuerdo, nos salía del alma besarla como ella besaba. Por eso pensé en para hablar de ella en lo besos de Dios. Es un oficio bonito de amor y ternura de la divinidad que no hemos subrayado lo suficiente. En mi madre Dios nos ha besado sin pudor, con fuerza, muchas veces y de un modo muy sonoro. Por eso me atrevo a describir algo de esos besos que ya son eternos. Dios, no hay duda, nos ha amado en la ternura y en los besos de mi madre.

EL BESO DE LA HISTORIA: La sencillez de Dios. (más…)

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Madre, Adiós¡

ORACÓN FILIAL EN EL ATARDECER DE LA MADRE

Cada atardecer siento el regalo inmenso de la puesta de sol que gratuitamente se ofrece y se adentra en nuestro balcón. Junto al ventanal se ilumina el rostro de mi madre con su corona sencilla de cabello plateado que la hace señora de consuelo y de serenidad luminosa para mí. Allí contemplo como su “yo” se deshace como el sol que se va escondiendo, siento cómo ella lo hay ido entregando como hija, hermana, esposa, madre, vecina, peregrina…en relaciones afectivas y alegres, también de dolor asumido y compartido. Me alegra sentir que cuando su persona ya no se ha sostenido sobre ella misma, por ser debilidad radical, la hemos sostenido, con el mismo amor y afecto que ella ha entregado, aquellos que la consideramos como un “tú” valioso en nuestra vida, como un tesoro que no queremos perder, y que nos gustaría hacerlo eterno para que nunca nos faltara.

geranioPero en la suavidad de la tarde, en el color de las nubes, en el azul del cielo, en el fuego del sol…contemplo y acepto, que el “tú” materno se deshace y nuestro amor mortal no es capaz de sostener su debilidad en el yo entregado y ultimado. Es ahí donde nos abrimos a la esperanza con la confianza de que tu “yo”, madre, es un “tú” amado por el absoluto de la vida, por el Padre y Señor de todas las cosas, y que el amor que El te manifiesta -y del que tú siempre te has fiado- identificándote ahora con Jesús entregando su “yo” en la Cruz, nos confirma que tu muerte está vencida para siempre, que nada te podrá separar de ese amor que da la vida eterna. Por eso queremos acompañarte, acariciándote cómo nunca lo hicimos, para que el paso sea sereno y amoroso, confiados en el Espíritu que nos asegura que irás delante de nosotros -a prepararnos morada- , en la compañía de la madre de Jesús -Virgen de los Dolores- .

campoMientras contemplo y oro con esta luz y esta gracia del atardecer, entro en la comunión de los santos y voy recorriendo a todos nuestros seres queridos que ya dieron el paso definitivo dejando su yo mortal para encontrar en el Tú de Dios su ser resucitado y definitivo, el que nunca muere más. A ellos les pido que vengan y estén cerca para acompañarte y hacer que tu paso lo sea de alegría y de fiesta. Y sueño que el día que los demás tengamos que pasar de esta vida al Padre, lo haremos siendo acariciados por ti madre, ya resucitada. Pero ahorano queremos otra cosa, que vivir cada instante en la caricia para que aunque aparentemente tu yo -que es nuestro tú valioso- esté desvanecido por la entrega total, nuestro amor sea soporte de “ti” en un amor sin límites, aunque sea débil y mortal en nuestro corazón de caminantes.

Y es ahora cuando el dormir está siendo tu lugar más seguro, como si estuvieras entrando a la puerta de la luz y de la paz por el sueño, queremos mirar al horizonte de tu sueño y anhelar contigo la vida que no acaba, la que está llena de la alegría de Dios y de los hermanos, la que no tiene llanto, ni luto, ni dolor… y no puedo dejar de pensar en mis adentros contemplado tu rostro dormido aquello que tú has sembrado en nuestros corazones para nunca perder ni el sentido ni la esperanza, porque como tú decías: “Dios nunca me ha faltado en la vida, y menos cuando más lo he necesitado”. Por eso hoy pienso, sueño y anhelo contigo y desde ti:

BaileDios es un sueño de los hombres y los hombres un sueño de Dios. ¿Por qué no? En el sueño somos gestados y en el sueño nos despedimos para ser siempre lo que fuimos en la esfera de un futuro esperanzado; futuro que se abre rompiéndose en el horizonte del absoluto. Nada queda agarrado en la historia de lo humano y, sin embargo, todo puede ser vivido en el anhelo de la vida, el deseo y el espíritu de la eternidad.

Anhelar es abrirse a la búsqueda de un horizonte para caminar, de una inquietud para vivir, de un cimiento para apoyarse, de un lugar para identificarse, de mares para navegar, de un camino para ir, de una vejez para arribar a la otra orilla.abuela risa Permanecer es morir; pero salir, andar, caminar en búsqueda inquieta de quien quiere ser y hacerse, eso es vivir. El proceso es imparable, y la humanidad, cansada de permanecer, se siente agonizante. Así, en cada uno de sus suspiros, anhela volver a la fuente del agua de la vida, al espíritu, a la creación inquietante de un amanecer que anuncia las albricias de lo verdaderamente humano y que escapa de la institucionalización de lo normado en el mercado del tiempo, porque abre espacios de libertad creativa y creadora, porque todo está por hacer en el camino de la eternidad. No debemos, no podemos renunciar al anhelo del absoluto, porque solo en él podremos descansar con este corazón inquieto que nos golpea y empuja al nuevo día, al apocalíptico octavo, donde todo se hará nuevo, porque el primer mundo ha pasado y el mar ya no existe.

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Sacerdotes ¿Para qué?

LOS BIENES INTERNOS DE NUESTRA PROFESIÓN

DSC02014_editedHoy hace 33 años que nos ordenamos de sacerdotes siete compañeros. Permanecemos en el ministerio, gracias a Dios, y solemos reunirnos para celebrarlo. Comparto esta reflexión que tiene que ver con el movimiento de profesionales cristianos que acompaño y con la tesis doctoral que pronto defenderé, si Dios quiere, sobre el estudio con-sentido y el bien interno de las profesiones.

META Y FINALIDAD DE MI PROFESIÓN

-          En primer lugar manifestar que el ámbito en el que yo me he movido es bastante amplio y plural: sacerdote, profesor en la universidad, director del servicio de asistencia religiosa en la misma, profesor también  en el Seminario Diocesano, Director y profesor del Instituto de Ciencias Religiosas de Mérida-Badajoz, delegado de Pastoral Universitaria en la diócesis, compartido con otras responsabilidades de consiliaria en la JEC y profesionales. Este maremagnun enriquecedor del que he formado parte hace que me sea difícil definirme profesionalmente y  responder a esta encuesta del movimiento. De todos modos me ceñiré al hecho de ser sacerdote y desde ahí intentaré hacer mi reflexión, tal como me habéis pedido, con el fin de poder profundizar también en las mismas claves que los demás militantes del movimiento y hacer este sugerente planteamiento del sacerdocio como profesión, pues normalmente al entenderlo como una vocación específica y consagrada, que conlleva estado de vida propio pues no se ha considerado o reflexionado de esta manera.

-          Principal meta, finalidad y sentido del ser sacerdote en la sociedad :

-  E. Bloch, filósofo marxista, decía que las religiones habían dado un gran servicio en la historia humana porque habían mantenido la esperanza dentro de ella con sus utopías religiosas, aunque al día de hoy ya no eran necesarias, Creo que algo de esto puede iluminar el sentido de mi profesión: llamados a ser “hombres de esperanza”; o trabajadores de la esperanza en medio del pueblo. Desde que me ordené sacerdote tengo en la mente un slogan que considero fundamental: me hacía sacerdote para servir a los hombres y a Dios; sin poder separar una cosa y otra. Una esperanza que está alimentada del evangelio de Jesús de Nazaret y que se ofrece desde el quehacer comunitario de la Iglesia en medio del mundo.  Ahí entendía que estaba la meta de esta profesión, ponerme al servicio de los hombres en nombre de Dios, para acompañar en la construcción de una Iglesia que sirviera al mundo y transmitiera esperanza a las personas. Ni que decir tiene que el centro de esta profesión está en las personas humanas y el servicio a las mismas en orden a su construcción interna y a la búsqueda de sentido.

-          Servicio a la sociedad y criterios de calidad de dicho servicio:

  • grupo-gente-laicos-GLos que estudian el hecho religioso nos hablan de que en la ciudad de Madrid, por ejemplo, deben vivir -  y bastante bien a nivel económico y de consideración social- casi tres mil adivinos, vedores, nigromantes,etc… más que sacerdotes católicos. Eso en una sociedad donde parece que lo  religioso se  desprecia y está llamado a desaparecer. Menos sacerdotes, más adivinos… algo debe necesitar y demandar la sociedad cuando puede haber tanto vividor de este tema. Entiendo que la sociedad, en cuanto es una sociedad religiosa y está preocupada por el horizonte de sentido de su vida y su existencia, necesita acompañamiento e iluminación en sus vidas, para leer creyentemente su propia vida, para celebrarla, compartirla comunitariamente, etc… Así se demanda un sacerdote para la celebración de oficio de difuntos, como  para tomar un café y plantear cuestiones de vida interna o de moral, así como formarse para ser catequistas,  para conocer la palabra de Dios, para acompañar la comunidad cristiana, aportar valores al a sociedad, etc… Se necesita en una sociedad religiosa, donde tiene gran implantación la Iglesia católica, personas consagradas ministerialmente que se ofrecen y viven desde ese ser Iglesia que quiere vivir y ser en medio del mundo. En este sentido creo que podemos hablar de un servicio social desde lo religioso, llevado a cabo por los sacerdotes. Cualquier persona de nuestra sociedad, al menos en nuestros ámbitos, ha tenido relación con sacerdotes y muchas de la vidas personales tienen o han tenido conexión con este servicio de una u otra manera.
  • El servicio ha de serlo:
    • De la Palabra: expertos en la Palabra de Dios para servirla al Pueblo de manera que la pueda digerir y unirla y conectarla con  la propia vida.
    • De la celebración: Servir a la comunidad y las personas dentro de ellas para llevar a la celebración sus vivencias y experiencias de sentido realizadas desde la fe en la historia personal y comunitaria.
    • Atención y cuidado especial de la comunidad cristiana, para trabajar en comunión y corresponsabilidad, potenciando la participación de todos como adultos cristianos en la Iglesia y en el mundo.
    • Animar y acompañar la presencia de los laicos cristianos en el mundo y en los ambientes en los que construyen la sociedad según Dios  desde todos los ambientes y espacios.
    • Con la preocupación especial por los más pobres para que se haga evidente el Reino de Dios en medio de los Hombres, con su predilección por los mas pobres y más sufrientes.
    • Trabajo en equipo compartido: no existen misiones sino una única misión que viene del Padre en Cristo y que quiere llegar a todos los hombres como amor. Miembros d e un presbiterio diocesano y en comunión con el laicado en orden a realizar la presencia de la iglesia y el evangelio en medio del mundo.
    • Lo criterios de calidad han de ir  al hilo de estas dimensiones del servicio, se trata dehacerlo con conciencia, preparación y dedicación, amén de la gratuidad y generosidad que siempre han de estar presente.

-          Principales medios que se precisan:

  • Formación continuada y profunda. Expertos en lectura creyente de la vida.
  • Verdadero proyecto personal y comunitario del quehacer ministerial y planificación pastoral en coordinación con los demás responsables de la pastoral..
  • Equipo sacerdotal.
  • Trabajo con verdaderos equipos:  sacerdotales y laicos.
  • Cuidado personal y espiritual.

-          Corrupción:

  • exposición 2El trigo y la cizaña van juntos en mi propia persona y en mi propio ejercicio de la profesión. No todo en mí es trigo limpio, aunque sí tengo el deseo  de serlo.
  • Considero que se dan  porcentajes de corrupción, a veces solapado por entender que es una vocación sagrada, pero entiendo que  según esté la construcción y la madurez de la persona, pues esto acaba afectando a la realización del ministerio. En nosotros considero que la cuestión afectiva es un elemento determinante del ejercicio del ministerio y de la relación con las personas; no es fácil estar equilibrados para realizar  bien la misión de verdadera entrega.
  • De todos modos más que corrupción: se trataría de posturas ideológicas que sitúan a las personas de modos muy determinados en el  ejercicio de la profesión sacerdotal en  medio de la iglesia.
  • Al día de hoy, el peligro que pervierte: es el desencanto y la desilusión en una sociedad que ya no da significación social a esta profesión y eso puede llevar a la pasividad, al mantener y aguantar perdiendo el verdadero espíritu  y empuje evangélico que nuestro tiempo demanda y necesita de un modo u otro. Por ejemplo son muy pocos sacerdotes los que trabajan realmente con jóvenes, o con obreros y profesionales, o en ámbitos de pobreza y marginación…
  • También está la tentación de comodidad y la seguridad; incluso el amor al dinero, o a lo poco que se tiene; cuando no un excesivo amor al cargo propio.
  • Después están las  perversiones de personas enfermas pero que esto es lo común en todas las profesiones, pienso.
  • La prevención está en el cuidado de la persona, en el equipo, en la verdadera coordinación y preparación de los aspirantes al sacerdocio, es decir, los seminaristas.

-        017  Formación ética:

  • Considero fundamental la formación de la persona integralmente y que desde ahí se entienda el quehacer de la profesión. La profesión no es un poder en tus manos para ti ante los demás, sino el modo de ejercer tus ser para los demás, son ellos los que han de estar en el centro. La profesión responde a lo que el otro realmente necesita de ti.
  • El quehacer y el ser sacerdote ha de responder a una Iglesia comprometida y encarnada en el ahora, con un talante evangelizador que renueve el rostro de la Iglesia para que anuncie con alegría y ardor el verdadero evangelio de Jesucristo y esto no puede si no nos hemos preparado para eso.
  • El mismo seminario se debería repensar en este contexto para responder a una persona situada en el mundo enriquecida con la experiencia del pueblo, con la formación teológica y la experiencia de Dios amasada de vida y de Palabra en medio de la comunidad.
  • La estructura del ministerio también requiere el trabajo corporativo y comunitario de una Iglesia verdaderamente diocesana y sinodal – camino  juntos y unidos-. Esto conlleva una ética del evangelio que ha de nacer del seguimiento de Jesús y en la que necesitamos apoyarnos unos a otros para hacerla posible.

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El cuerpo de Cristo: Amén

pan partidoDe locura. “Cogió el pan lo partió y les dijo: tomad, comed que es mi cuerpo…y lo mismo con el vino, tomad, bebed es mi sangre”. Y nosotros nos acercamos ahora, lo comulgamos y decimos Amén. De locura. El papa acaba de confesarnos que se le saltaron las lágrimas en la oración de una mañana de esta primavera, eran de tristeza que se convertirán en alegría plena, provocadas por la crucifixión de jóvenes sirios que por amor y fidelidad a Cristo no habían aceptado la propuesta de renegar de su fe para acoger el credo musulmán impuesto, su amén ha sido radical en fidelidad al maestro y han bebido la misma copa que Él. Ha muerto crucificados por la fuerza del Crucificado que ha resucitado y vive para siempre, el que nos hace auténticamente libres para que la libertad y la justicia de la resurrección pueda llegar a todos los hombres por los que se ha dado en comida y ha derramado su sangre.

Celebramos en estos días la fiesta del Corpus Christi, de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y de nuestro encuentro sacramental con Él. Ahí está el amén de la fidelidad radical del Padre al Hijo que lo resucita, y del Hijo al Padre que ha arriesgado en su existencia aceptando la cruz a favor de la liberación y salvación de todos los pueblos de la tierra. Celebrar la Eucaristía es manifestar el deseo de entrar en ese amén divino y humano que nos ha sido regalado en Jesucristo.

En él es posible hacer creíble ante el mundo y los desheredados de la humanidad, su presencia real en medio de la historia, ligada a la presencia real en la eucaristía. En el pan glorioso del resucitado está la fuerza que nos ayuda a proclamar que el inocente ajusticiado ha sido liberado para siempre y ya tiene alimento de vida eterna para todos, especialmente los que sufren, que es posible la justicia. Que no se impone la farsa de los mecanismos que desnudan al desnudo y despiden vacíos a los hambrientos, que ya ha hay una palabra definitiva de fraternidad y de pan compartido que es imparable en la historia. Hay destino y sentido, hay un amén de la verdad, la vida y la luz.

Esta es la razón por la que este Papa, que llora ante el amén de unos jóvenes en la intemperie de la resurrección, nos pide que nuestro amén sea misionero que llegue a todas las periferias, que no impidamos a Cristo estar realmente presente allí donde El quiere estar para llevar su Evangelio de dignidad, verdad y justicia. Se lo acaba de pedir a la acción católica italiana – y en ella a todos nosotros-: salid de vuestras parroquias e id a las periferias, o al menos no impidáis que Cristo salga y vaya a ellos. Sabemos que en nuestra sociedad no somos perseguidos por nuestra fe y no nos llevan a la crucifixión, pero sí puede ocurrir que crucifiquemos la fe y la presencia real de Cristo por nuestra comodidad, inercias, costumbres, ritualismos, arribismos, encorsetamientos, miedos, seguridades, ortodoxias, fidelidades pasivas, doctrinas frías, leyes apagadas, indiferencias, apego al dinero y a la fama. Todo eso puede impedir nuestro amén auténtico, el propio de los que son de Cristo.

La presencia real de Cristo en la Eucaristía nos está pidiendo –como nos dice el Papa Francisco- entrar en el verdadero camino del amén cristiano, aquél que se verifica en la entrega radical a favor de los hermanos con el deseo que tengan vida abundante. Hoy como nunca el reto está en que la presencia real de Cristo llegue como sanación, consuelo, dignidad, justicia, verdad, libertad a todos los que sufren en el alma o en el cuerpo. La Eucaristía reclama para verificar su autenticidad el amén de la fraternidad y del amor, y este se encarna en la historia cuando desde la tierra el cielo proclama su justicia y a todo el mundo llega su pregón de alegría y felicidad.
José Moreno Losada.

 

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“Un solo Dios, pero no solitario”

Homilía en la festividad de la Santísima Trinidad

parroquia guadalupe altarAl terminar la celebración una feligresa cariñosa, Manoli, me ha recordado que ayer en la asamblea parroquial hablé de la necesidad de cuidar la más la página web de la parroquia, e insinué que una cosa fácil sería un apartado que podría llamarse“el rincón de la homilía”. Lo decía yo porque Paco Maya, el párroco, es muy cuidadoso y ordenado con este ministerio, siempre escribe de un modo desarrollado lo que va a compartir –yo soy más de esquemas- , de tal manera que yo le echo un vistazo a ver por dónde va normalmente su escrito y hasta le copio descaradamente. Quiero decir que eltrabajo está hecho y que seguro que muchas personas les apetecería volver tranquilamente sobre su reflexión homilética y gustarla, amén de todos aquellos que sin estar en la eucaristía quisieran acercarse a ella. Más de una vez la han pedido y se ha fotocopiado en la misma sacristía después de la celebración eucarística. Pero hoy me lo decía porque le hubiera gustado que yo tuviera escrito lo que he aportado en el comentario homilético en la festividad de la Santísima Trinidad. Yo llevaba un esquema, que he adaptado de modo distinto en la residencia de los mayores y en la parroquia. Pero como no vale pedir que otros hagan cosas que uno no está dispuesto a hacer, aquí estoy, con el calor de una tarde veraniega adelantada, intentando sacar hilvanes de lo ya dicho en el momento de la celebración, aunque falta todo ese entorno de riqueza que es una comunidad viva, rica, alegre y participativa que me seducía esta mañana cuando estaba en el ambón, y que me da una capacidad creativa que ahora me costará recoger.

Introducción.

pintadaTras la celebración pneumatológica de Pentecostés, la liturgia nos propone adentrarnos en el misterio de la Trinidad divina, esa formulación sencilla que unimos a la cruz en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Misterio que ha dado para escribir lo que no podría contarse ni decirse a lo largo de la historia de la Iglesia y de la Teología, que ha llevado a discusiones, herejías y divisiones de primer orden, que nos ha ofrecido conceptos y términos de una riqueza tremenda como el de “persona, relación, comunión…” a la vez que a algunos crípticos e indescifrables pretendiendo decir lo que de ningún modo se podía expresar, sino solo sentir tanto en la relación entre ellos –Tres personas distintas en una sola naturaleza, de las que se puede decir lo mismo de uno que de otro y al mismo tiempo- como en la comunicación con la humanidad y el orden que pretendemos darle entre ellos, ya sea en torno al patriarcalismo o en la discusión de la “y” entre el Hijo y el Espíritu. Un galimatías lleno de riquezas que puede quedarnos fríos en la fe de la vida y del cada día, ahí donde la Trinidad se nos revela “histórica y económicamente” como nos dicen los teólogos actuales muchos más acordes con el existencialismo y el personalismo, cunas de un humanismo lleno de entrañas de compasión y de amor. Hoy necesitamos entrar en la contemplación de este misterio desde la vida, sabiendo que en la vida es como Dios nos ha ido revelando quién es él, así le respondió a Moisés cuando este le pidió que le diera su seña de identidad para poder decirle al pueblo quién era ese Dios: “Yo soy el que soy…actúo…”, o sea, por mis obrar me conoceréis. Y así ha sido.

El misterio de la Trinidad.

Recuerdo como Ricardo –nuestro querido teólogo y párroco del Perpetuo- siempre hace referencia a una cita del sexto concilio de Toledo, en el que hablando sobre el credo cristiano y haciendo referencia a la Trinidad, se decía “creemos en un solo Dios, pero no en un Dios solitario”. Un modo sencillo y existencial de entender el concepto teológico. Dios se nos ha revelado como el Dios que ni es solitario ni quiere la soledad. Así lo ha ido descubriendo Israel a lo largo de los siglos y así lo hemos desarrollado los cristianos en una comprensión teológica de la historia, como historia de la salvación en la que Dios ha actuado y se ha dado a conocer como comunidad entrañable en el absoluto de lo divino.

El Padre.

jabones 011Cada atardecer y cada amanecer es una proclamación del misterio de la creación en la perspectiva de la paternidad amorosa y creativa. Lo dice el libro de la Sabiduría: todo lo que has creado lo has hecho porque lo “has querido”, sino no lo hubieras creado. Ahora vamos a bautizar un niño pequeño, que ha sido creado por el amor del Padre. Israel ha ido entendiendo no sólo que un dios poderoso ha hecho el cielo y la tierra, sino que lo ha hecho con un corazón de Padre eligiendo como hijo a un pueblo muy pequeño, con un corazón de salvación. Y nos ha hecho a su imagen, por eso “no es bueno que el hombre esté solo”, y el primero que ha actuado contra la soledad estructura de lo humano y de su pecado ha sido el propio Dios, haciéndose Dios de su pueblo y en especial de los pequeños y de los más humildes: niños, pobres, viudas, extranjeros, enfermos… Y hemos conocido totalmente al Padre cuando nos ha dado al Hijo.

El Hijo.

DSC02184_editedY en esa relación de amor ha llegado al extremo como nos dice el evangelio de Juan hoy: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su hijo único”. Ahí hemos conocido al Hijo, en ese hombre obediente hasta la muerte y muerte de Cruz, para que nosotros tuviéramos vida. En la humanidad de Jesús de Nazaret hemos descubierto al hijo que nos descubre al Padre: “nadie conoce al Padre, sino el Hijo y todo aquél a quien El se lo quiera dar a conocer”. Sí, ha sido Jesús quien nos ha mostrado el corazón del Padre: “Todo lo que hago se lo he visto hacer a mi Padre…su voluntad es mi alimento…os digo lo que le he escuchado…quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. Él es la imagen de Dios invisible –nos dice Pablo- y Él quiere vivir en nosotros y darnos sus sentimientos de Hijo del Padre, para que no sintamos amados como El: “como el Padre me ama así os he amado yo”, “El padre está en mí y yo en él”. Este Jesús es el de la buena noticia: “nunca os dejaré solos, siempre, todos los días estaré con vosotros”. Y el que invita y desea  esta unidad para nosotros, la de la Trinidad: “Que sean uno, como Tú y yo somos uno, para que el mundo crea”. Para esta experiencia de absolutez y de amor nos ha prometido su Espíritu.Hemos conocido realmente al Hijo porque nos ha dado al Padre.

El Espíritu Santo.

IMG_1150Del Espíritu no deberíamos hablar, sólo sentir. Es el Don de Cristo, quien lo tiene le pertenece. ¿Se puede definir lo que es amar, enamorarse, ser hijo, ser padre, amigo, hermano? no, sólo el que ama y lo es, lo sabe. El Espíritu de Cristo es el que potencia en nosotros los sentimientos de Cristo, el que nos descubre habitados por el amor del Padre y del Hijo, empujándonos en un horizonte de futuro y de sentido que nada ni nadie nos podrá quitar jamás: “nadie nos podrá separar jamás del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús…porque el que tiene el Espíritu de Cristo le pertenece”. El Espíritu es la fuerza de la relación amorosa que nos identifica y nos une, sacándonos de toda soledad. Por eso Jesús lo tenía claro, “os conviene que yo me vaya…cuando me vaya os enviaré mi Espíritu…y vosotros haréis cosas mayores que yo…”. Es en el Espíritu donde el Padre y el Hijo se dan totalmente sin reservas: “El Espíritu está sobre mí… Este  es mi hijo amado, el predilecto…Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu”. Recibir el Espíritu es entrar en estar relación amorosa de la que tanto nos han hablado nuestros místicos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Es desde esta clave de amor como pedimos con el himno: “Ven espíritu divino…entra hasta el fondo del alma divina luz y enriquécenos…”. El Padre y el Hijo nos han dado el Espíritu de su amor.

El absoluto.

IMG_2284En el misterio de la historia y de la economía de la salvación hemos ido descubriendo la personalidad de nuestro Dios como Padre, Hijo y Espíritu, y en ellos hemos descubierto el horizonte absoluto de la naturaleza divina, en su unidad amorosa. Un horizonte de vida y de esperanza en el que se resuelve el enigma de lo humano y la cuestión de nuestro sentido.

Hemos sido creados a imagen de Dios, no somos individuos, somos personas que sólo se entienden en la comunidad de lo humano y en la relación con lo divino. Dios no ha creados individuos, ha creado la humanidad y todo su mundo, a toda ella ama y se dirige desde su corazón. El hombre en la soledad se destruye, ella es signo del pecado, Dios no ha creado un hombre solitario, sino llamado a ser imagen de Dios en su ser comunidad, sólo puede realizarse en la relación amorosa que lo completa y lo engrandece. Por eso no es bueno que nadie esté solo. Los cristianos para ser imagen de nuestro Dios estamos llamados a vivir en el horizonte de “nadie en soledad”. Nos divinizamos cuando construimos lazos de comunión en cualquiera de los ambientes que nos movemos: matrimonio, familia, trabajo, calle, política… y la Parroquia, que como Iglesia, está llamada ser sacramento de la unidad de los hombres entre sí y de éstos con Dios.

buen  pastorCristo, siendo la imagen viva y visible, es nuestro referente de humanización en el amor trinitario, Él no ha hecho otro cosa que construir la unidad con el corazón del Padre. Unidad que se ha centrado en la reconstrucción del hombre herido y caído, el excluido, separado de la comunidad. Su buena noticia ha prometido el reino de la fraternidad. En él se nos ha aclarado que como no hay creación particular, ni humanidad individual en el origen , tampoco la habrá en el horizonte. Todos estamos llamados a la nueva creación, todo el hombre, todos los hombres, toda la historia, con toda la creación. No hay salvaciones, ni resurrecciones individuales, en el corazón del Padre se acoge y se transforma toda la historia y toda la creación cristificadas. Por eso no hay otro camino de salvación que el del hermano, el del hombre pobre y necesitado con el que todos nos podemos identificar, como lo hizo Cristo: “porque estuve hambriento, enfermo, en la cárcel, desnudo… ¿Cuándo? …cada vez que lo hicisteis con uno de ellos lo hicisteis conmigo”. El que tiene el Espíritu de Cristo que da el Padre, se hace próximo amante de todo lo que le rodea y le necesita.

El Espíritu nos hace testigos del amor trinitario de Dios. La señal de Espíritu en medio de la historia somos los bautizados, en nosotros él se hace vivo y actuante en medio de la historia, aunque para él no hay límites ni fronteras pudiendo soplar donde quiere y como quiere. Nosotros somos testigos de su fuerza cuando nos dejamos habitar por él. Hemos sentido en nuestro corazón el amor del Padre y lo hemos llamado de corazón a corazón, hemos conocido las entrañas de Cristo y nos hemos sentido seducidos por él, y todo esto ha sido posible porque el Espíritu nos habita y nos llama a la unidad.

imagesCAR1205GEl camino hacia el absoluto es todo para nosotros, es nuestro sentido, por eso en la historia nuestro horizonte no está en el pasado, sino en la esperanza de un futuro en el que el absoluto del amor nos consagrará, nos hará definitivos y eternos en el amor de hermanos, en la casa del padre, abrazados por el Hijo y en el gozo del Espíritu. Y entonces, sólo entonces, estaremos contentos¡¡¡
Ahora sólo nos quedar buscar y vivir ese sentido de absoluto en nuestras propias historias de cada día, dejarnos invadir por el amor de Dios para que vaya ganándonos en el terreno de lo humano, porque nosotros no creemos en un dios solitario, sino en un solo Dios que es comunidad y amor, y hacia Él vamos con todos los hermanos, con toda la historia y con toda la creación. Es nuestro credo y nuestra fe en la Trinidad comunitaria de Dios la que nos empuja a gritar y comprometernos: “Para que nadie nunca en ningún lugar esté solo”.

Nuestra comunidad parroquial hoy se hace sacramento de este misterio trinitario en esta celebración de la Eucaristía, en la que Trinidad se nos da como comida en un trozo de pan lleno de justicia y dignidad, en un altar que es trono de la humanidad y de la creación, en una asamblea que está llena del Espíritu y de su vida, porque es nuestra gloria por los siglos de lo siglos.

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