Celebración diocesana en Badajoz: presbiterio y obispos

Recuerdo, homenaje, regalo

El presbiterio de la diócesis de Mérida-Badajoz, presidido por su arzobispo Celso Morga, ha celebrado el encuentro navideño ya tradicional entre ellos. En este año ha estado caracterizado dicha convivencia por elementos de celebración propios.

Celebración eucarística in memoriam del arzobispo Santiago García Aracill

eucaristíaLa catedral se abrió para la Eucaristía oficial de la Iglesia diocesana intercediendo ante Dios por el que fuera el arzobispo anterior Don Santiago García Aracil, fallecido recientemente el 28 de Diciembre pasado, y que pastoreó nuestra iglesia desde el año 2004 al 2015.

Don Celso hizo semblanza de su trabajo pastoral y leyó emotivas palabras suyas escritas como testamento espiritual “en el que pedía que se unieran a nuestras intenciones por él, las intenciones por sacerdotes que habían trabajado con él y ya habían fallecido, así como su expreso deseo de pedir perdón por todo aquello que hubiera molestado de su quehacer y toma de decisiones a los demás, con razón o sin ella, especialmente en el presbiterio, también por si no fue lo testimonial que pudieran esperar de su persona y su ministerio.”

En la Eucaristía estuvieron presentes los obispos de Coria-Cáceres y el de Plasencia, y el recién nombrado José María Gil Tamayo. La representación política, el presidente de la Junta de Extremadura, el alcalde de la ciudad de Badajoz, otras autoridades civiles y militares, así como una representación nutrida de religiosos y fieles de la iglesia diocesana.

Homenaje a los sacerdotes en sus 25 y 50 años sacerdotales

homenajePosteriormente se trasladaron al seminario todos los sacerdotes junto a los obispos presentes. En el salón de actos se reconocieron y felicitaron a los sacerdotes que este año cumplen sus bodas de oro y plata sacerdotales. Compartieron sus experiencias y agradecieron todo lo que ha supuesto el sacerdocio en sus vidas. Javier Moreno Soltero presentó una acción de gracias a Dios por las raíces y las claves sacerdotales que recibieron tanto de su familia como del seminario y la riqueza de haber compartido con el presbiterio la tarea de servir a los pueblos, queriendo hacer siempre la voluntad de Dios siendo hombres de fe y de compasión en medio de la humanidad.

comida fraternalDon Julián García Franganillo expresó todo lo que había supuesto el Concilio en sus vidas ministeriales desde su ordenación, así como sus servicios en la diócesis a lo largo de este medio siglo, recordó a los compañeros que ya no están y habló con fe de este último tramo en el que van decelerando en sus actividades, no en su pasión de entrega y vida cristiana, y preparando el equipaje sabiendo que están cercanos a su partida para el encuentro con el Padre.

Entrega de báculo a José María Gil Tamayo

BaculoTras este homenaje, se hizo entrega de un báculo al nuevo obispo Gil Tamayo, en nombre de la diócesis y su presbiterio. Un modo de abrazar y animar en su nueva tarea a este compañero del presbiterio que acaba de asumir la responsabilidad del ministerio episcopal que ejerce en Ávila, desde el 15 de Diciembre pasado. José María Gil, emocionado y agradecido, dirigió palabras entrañables a todos sus compañeros de presbiterio y manifestó lo que considera claves fundamentales para su ministerio y la comunión entre los presbíteros:

Agradezco a la diócesis lo que soy, en ella me he formado:

“Vengo a estar con mi presbiterio. Me siento orgulloso y lo que soy se lo agradezco a este presbiterio. A mis formadores, mis párrocos, los profesores, a los compañeros… este es el seminario en el que he aprendido la teología, con la que vivo y donde me ha formado en las distintas dimensiones.”

Nunca olvidaré la pastoral rural, mis primeros años de sacerdocio:

“Siempre recordaré los primeros nueve años de ministerio en los pequeños pueblos. Como me ha recordado algunas veces Don Antonio Montero: “Que bien me vino aquello, aquel primer nombramiento de cura en tres pueblos pequeños de la Serena…”. Ahora me toca acompañar a sacerdotes como don Virgilio que con sus noventa y cinco años sigue atendiendo pequeños pueblos en Avila.”

He aprendido que el ministerio y la autoridad sólo debe vivirse como servicio:

“Con 62 años se ven las cosas se de otra manera, ejercer la autoridad como servicio, así lo he visto y vivido en la Iglesia, desde el párroco Enrique con el que trabajé como el presidente de la conferencia, Don Ricardo Blázquez con el que he sido secretario los últimos años”.

Me alegra oír hablar con frescura del Concilio Vaticano II, ahí tenemos que beber y de él vivir:

“Me alegra cómo se recuerda y se habla del concilio en nuestra diócesis. El concilio hemos de recordarlo, hablar de él y reavivarlo entre nosotros, así lo han querido los últimos papas, Sam Juan Pablo, Benedicto XVI, y el papa Francisco cuando nos habla de iglesia en salida, puertas abiertas, propositiva”.

Los sacerdotes en estos momentos necesitamos la radicalidad de la santidad evangélica y la comunión entre nosotros, presbíteros santos y en comunión, centrados en lo esencial, en Cristo:

“Estamos en momentos difíciles para los sacerdotes, puestos en las pantallas, se nos pide un plus de santidad, pero no de rigorismos, sino de radicalidad, evangélica, que nos sacuda, con reconocimieinto de nuestros defectos y pecados, sin autoflagelación, pero sí con exigencia y dispuesto a la autenticidad. Hemos de vivir y ejercer una fraternidad entre nosotros sin fisuras, sin distracción de pequeñas singularidades y características que nos desvíen de lo esencial, no podemos seguir rizando el rizo de la autorreferencia, hemos de abrirnos a la comunión y la misión más allá de las diferencias. No podemos olvidar nuestro fundamento cristiano, incardinación en Cristo, siendo Hijos de Dios, y desde ahí la fraternidad humana, porque somos pocos y nos necesitamos, y la fraternidad sacramental entre los sacerdotes, como nos proponía la “presbiterorum ordinis”.

No vale el puro cambio de lenguaje, necesitamos cambios verdaderos:

“Hoy no podemos ir cambiando sólo de lenguajes y hablar ahora de periferia, porque se lleva, porque si no vamos a la radicalidad del mensaje no seremos auténticos… Juntos hemos de preocuparnos de las vocaciones sacerdotales para que haya relevo y no haya saltos generacionales, porque ya hay iglesias que no pueden celebrar los 25 años sacerdotales porque no tienen sacerdotes de esas generaciones”.

Lo vivido en Taizé-Madrid

HOSPITALIDAD Y CONFIANZA:

Jóvenes, hospitalidad y confianza

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La imagen puede contener: una o varias personas y multitudUna nueva experiencia que me transforma y me convierte en un hombre de esperanza y utopía. Estoy pasando cinco días con más de quince mil jóvenes en Madrid, acabaremos el año y comenzaremos el año nuevo, basados en dos claves fundamentales de vida: la hospitalidad y confianza.

Detrás de estas palabras hay un movimiento que nació con espíritu ecuménico en Francia, en una aldea, en Taizé, en 1940, liderado por el hermano Roger. Un protestante que, tras la segunda guerra mundial, propone un camino de unidad, fraternidad y humanidad, convocando a cristianos de todas las iglesias y hombres de buena voluntad.

Sus instrumentos son muy sencillos, las vías del silencio, la interioridad, la contemplación, la alteridad y la búsqueda del sentido de la vida en lo profundo del corazón del hombre, donde puede encontrarse con el absoluto, que le ayuda a contemplar al otro como un hermano, a vivir en la alabanza de lo pobre y lo pequeño.

De ahí surge una comunidad ecuménica que es germen de fraternidad evangélica universal. Conocido en todo el mundo, es seguido por millones de jóvenes peregrinos en búsqueda, que encuentran en Taizé un lugar de paz y de unidad interior y humana.

Ahora llevan cuarenta años haciendo lo que llaman la peregrinación de la confianza, este año la celebramos en Madrid y yo he tenido la suerte de participar con un grupo de jóvenes de Extremadura que estamos gozando y llenos de este espíritu de comunión y de esperanza.

Han venido de todas partes del mundo, nos movemos como riadas de humanidad en medio de la urbe, apenas se nota que vamos caminando, pero es impresionante cuando al atardecer, con la luz de un sol entregado, llegamos a IFEMA y allí nos encontramos todos en el pabellón cuatro convertido en templo de lo humano y lo divino. Con un orden, un silencio, un espíritu que lo invade todo de fraternidad, paz y unidad.

Ahí sentimos que es posible otro mundo, otro estilo vida, una humanidad reconciliada y unida. Pasamos el día entre el silencio, la oración, el canto, la reflexión, en un compartir de todo lo que somos y tenemos, ahí gritamos: laudato si.

Son cinco las propuestas que desde la comunidad de Taizé se hacen a los jóvenes del mundo, desde la comunidad universal cristiana:

-Descubramos en Dios la fuente de la hospitalidad: la creación es un signo de donación y acogida positiva de Dios ante todo lo creado, el propio Cristo se ha hecho carne para acogernos en toda nuestra debilidad.

-Estemos atentos a la presencia de Cristo en nuestras vidas: Dios se revela y se hace cercano en lo humano, el otro es lugar de la revelación y la presencia de Dios, tiene un valor absoluto.

-Acoger nuestros dones y limitaciones: somos criaturas llenas de la belleza y la bondad de Dios. Sentimos y acogemos nuestros límites en la ternura y el cuidado de un Dios padre, que se manifiesta en la fraternidad de lo humano. Nos vemos llenos de riquezas y posibilidades para los otros, Dios nos ha hecho buen pan para alimentar los corazones de los más pequeños del mundo.

-Encontremos en la Iglesia un lugar de amistad: la Iglesia está llamada a semilla de humanidad, de derecho y justicia, portadora de salvación, para el hombre consigo mismo, para el encuentro con los demás, y el cuidado de la casa común. Llamados a ser sacramento, señales del amor de Dios en el mundo.

-Realicemos una hospitalidad generosa: nuestro mundo globalizado enferma de individualismo y cerrazón, abramos la puertas de nuestra vida para sanarnos, deja que Cristo y la humanidad, en él, entren dentro de ti y verás la luz de la vida y sanarás por dentro, nadie podrá robarte tu alegría y tu salvación.

Son claves para un mundo que busca salvación, sanación, alegría, esperanza. La juventud es un tesoro y cree y crea lo que el mundo necesita. Yo me siento llamado a conversión por el corazón de todos estos jóvenes soy un afortunado. Creo en el ecumenismo y en el diálogo interreligioso, creo en la paz y en la humanidad. Me siento llamado a seguir caminando y quiero seguir gastando mis últimos cuartos existenciales y ministeriales en estos asuntos de lo divino y de lo humano. Deseo más hospitalidad y confianza en mí para los demás.

La navidad de un Dios pobre y olvidado

Navidad, la pobreza de Dios

No es fácil imaginar qué se celebra en la Navidad, hay un modo pagano de celebrarlo que nos ha ganado el terreno y ha usurpado de un modo eficiente la verdad profunda del sentido cristiano de la Navidad, la riqueza se ha adueñado de la fiesta y su sentido, revestida de valores emocionales que unimos a la familia y a la alegría, pero que quedan ahogados por las prisas, el mercado, el capricho, el placer, cuando no por la locura y la molicie. Hoy el reto para los creyentes y seguidores de Jesús de Nazaret – y también para los hombres de buena voluntad- no puede ser otro que recuperar ese sentir propio de Dios que es el que corresponde con las celebraciones del tiempo de navidad en la liturgia cristiana. ¿Qué es lo propio y genuino de la fiesta de Navidad?

La gran aportación judeocristiana a la humanidad fue su sentido del tiempo en la clave de la historia. Para ellos el tiempo se abre en proceso no puramente cíclico, sin con apertura lineal, en el que aparece un punto de origen, alfa, y otro de destino y dirección, omega. Entre ellos hay un proceso llamado historia, abierto porque está marcado por dos libertades genuinas y propias, la de Dios y la de su imagen en el mundo, el hombre. Dos seres libres que están llamados a vivir, crear, a esperar amando. Así la historia se abre a la salvación, encuentra un fundamento de origen y destino que es el amor absoluto y generoso de un Dios que no se busca, sino que se entrega.

La clave del don es la que define y manifiesta la esencia de lo divino en su relación con la historia, Dios es el Dios de la historia que elige a su pueblo para llevar la salvación al hombre herido y caído, este salvador es el que ha creado por puro amor y generosidad extrema, su palabra se ha hecho fecunda, hace lo que dice, por eso su promesa es creíble: “vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios, seréis para mí como un hijo y yo seré un padre para vosotros”. Ahí está la clave de la historia no hay otra, el amor y la generosidad de lo divino que fundamenta lo más humano, lo más encarnado.

En ese proceso de amor y generosidad, se abre el mundo de las creaturas y queda fecundado por la donación del absoluto sin límites, el creador se hace criatura, el poderoso se hace débil, el señor se hace siervo y viene a darse. Dios por su riqueza amorosa se hace el más pobre de la historia en una señal determinante de su riqueza: “Esta es la señal, un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. El primero ahora es el último, pero en su pequeñez sigue siendo el fundamento de todo lo creado, el poder de la vida, el señor de la historia. Ahí está el milagro de la encarnación, el núcleo de lo que celebramos, la desnudez del absoluto en la nada del mundo y de la historia. No pude haber mayor amor en mayor pobreza. Nuestro Dios se hace divino en la pobreza y así se universaliza, amando a todas las criaturas con las se religa eternamente, afectándose en todo lo creado, e identificándose para siempre con los más pobres y desheredados de la historia. Nada le podrá separar ya a Dios de los pobres, nada ni nadie podrá separar a los pobres del amor de Dios que se ha manifestado en el niño de María en Belén, Jesús de Nazaret. En el establo de Belén se gesta el mayor amor del mundo en la pobreza, que se mostrará definitivamente en la madera de la cruz en el calvario, para hacerse gloria y resurrección definitiva, sellando la historia en un amor generoso engendrado en la mayor de las pobrezas.

Y ahí te encuentro ahora Señor, en mi mundo, en esta cultura de la liquidez sin horizonte, en la que se te desnuda hasta de nombre, donde ya no te conocen los niños, ni los jóvenes, donde te confunden los adultos y te lloran los abuelos. Ahora, donde eres ninguneado por los sedientos ignorantes que no saben “dónde mana aquesta fonte, que mana y corre, aunque es de noche…”
Miro la humanidad, herida y perdida, borrando tu nombre por las calles y las ciudades, buscando la verdad y la luz a tientas y con mentiras, tiran de mí y yo mismo me confundo y me pierdo, aunque siento tu mano asida a la mía. Y confieso tu aliento, allí donde eres el más olvidado, por tu generosidad a fondo perdido, sigues dándonos la vida a los que con orgullo te damos la espalda. Así es la navidad, el olvido de un Dios que sigue siendo pobreza en su absoluto amor, y que sigue amándonos en nuestro corazón de olvidos y pretensiones de querer ser divinos sin Dios. Tú sigues amando en una señal en pañales y acostada en la pobreza de este siglo, que llora porque no es humano, y no sabe que eso le ocurre porque ha perdido a su Dios, un Dios que hoy encarna su gloria y su poder amoroso en la pobreza del olvido.

Y ante él recuerdo la invitación entrañable del Papa Francisco para recuperar a nuestro Dios de su ocultez y el olvido navideño:

“Procuremos no mundanizar la Navidad, ni convertirla en una bonita fiesta tradicional pero centrada en nosotros y no en Jesús. Celebraremos la Navidad si sabemos dedicar tiempo al silencio, como hizo José; si le decimos a Dios “aquí estoy”, como María; si salimos de nosotros mismos para ir al encuentro de Jesús, como los pastores; si no nos dejamos cegar por el brillo de luces artificiales, de regalos y comidas, y en cambio ayudamos a alguien que pasa necesidad, porque Dios se hizo pobre en Navidad.”(Francisco)

José Moreno Losada

En Polonia nos jugamos mucho: Ecología integral y salvación.

SEGÚN NUESTRO EXPERTO ADOLFO MARROQUÍ ESTO ES LO QUE ESTÁ PASANDO…
En el escenario más adverso, es decir el aumento de 2 ºC, el informe del IPCC prevé una rápida evacuación de personas en las zonas de los trópicos; resultando que en algunas partes del mundo, las fronteras nacionales resultarán inútiles, puesto que no será posible contener las migraciones de millones de personas, por muchos muros que se intenten construir.

Los informes de los expertos apuntan a que, por el contrario, los Gobiernos tienen que actuar para reducir las emisiones de GEI, y tienen que ir más allá de las medidas adoptadas en el Acuerdo de París, ya que estás no serán suficientes para evitar los 2 ºC de calentamiento. En concreto, se señala que para limitar el calentamiento globa, se necesitarían transiciones rápidas y de gran alcance en la utilización del suelo, la energía, la industria, la edificación, el transporte y el urbanismo.

En suma, sería necesario que las emisiones netas globales de dióxido de carbono de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45 % respecto de los niveles de 2010, y siguieran disminuyendo hasta conseguir emisiones cero aproximadamente en 2050.

Una de las acciones en las que más énfasis ponen los expertos del IPCC es en un impuesto a las emisiones de CO2 (dióxido de carbono). Asegurando que poner un precio al carbón es vital para promover la mitigación, estimando además que para ser efectivo, el precio tendría que ir aumentando con los años, y pasar de situarse entre los 135 y los 5.500 dólares por tonelada de CO2 en 2030, y de entre 690 y 27.000 por tonelada para el año 2100

ANTE ESTO NUESTRA EXPERTA Y MILITANTE CRISTIANA TRINIDAD RUIZ NOS INVITA A PEREGRINAR DE VERDAD…

¿Peregrinaciones Climáticas?

“El Papa Francisco está llamando a la acción. Es tiempo de responder. Únete a nosotros en un viaje para orar por la creación, vivir simplemente, y abogar por nuestro hogar común. Regístrate y te apoyaremos en el camino” Con esas palabras recibe la página de inicio de la web del Movimiento Católico Mundial por el Clima.
Se está construyendo un movimiento vibrante para responder a esa invitación. En la red y en todo el mundo. La llamada del Papa, materializada en la enclíclica Laudato Si, es una propuesta directa al cuidado de nuestro hogar común , la Tierra, basada en una larga historia de enseñanza católica y una nueva forma de ver la realidad.
Conocedores de que el Papa Francisco ha instado a los 1.200 millones de católicos del mundo y a todas las personas de buena voluntad a tomar medidas urgentes contra la injusticia del cambio climático y la crisis ecológica, para proteger a los pobres y las generaciones futuras, existe desde hace tres años una iniciativa internacional, que surgió de pequeños grupos locales pero que va teniendo ya un alcance globalizado. Su seguimiento puede hacerse fácilmente en Twitter y Facebook, y en la www.catholicglobalclimatemovement.global. Así lo hacen decenas de miles de personas que participan en sus acciones, las cerca de 700 Organizaciones, miembros que se han adherido hasta la fecha de hoy, Parroquias e Instituciones católicas, y animadores o capítulos locales. El movimiento surgió en Estados Unidos y Canadá. Se está desarrollando mucho en los países de América Latina, especialmente Ecuador, desde donde se coordina toda la implantación para los de habla hispana. Aquí en España han iniciado su difusión Paz y Bien, organización franciscana, y otras vinculadas a la Comisión Episcopal de Pastoral Social, (Cáritas, Justicia y Paz). Está en fase todavía incipiente. Yo personalmente os animo a que os unáis a ella.
Me parece que es una riqueza de la Iglesia, que podemos compartir y disfrutar. Un regalo al alcance de todo el que quiera sumarse a este modo colectivo de vivir la fe que es la participación en las Acciones que proponen estas personas en las sucesivas Campañas. Programan varias a lo largo del año y suministran por internet todos los materiales para poder imprimirlos en las Parroquias o los Centros, por ejemplo. Para enterarse de ellas lo mejor es seguirlas por Twitter o Facebook, o si no se tienen Redes Sociales, estar atentos a los medios de comunicación eclesiales.
La próxima Campaña se llama Peregrinación por el Clima. Con motivo de de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático que se celebrará en Katowice Polonia (14 Diciembre 2018), va a haber peregrinos camindo desde lugares simbólicos de Europa (por ejemplo Asís, el hogar de San Francisco), hasta el lugar donde tendrán lugar las reuniones de la Asamblea COP24Katowice. Estamos invitados a unirnos en oración con los caminantes y compartirla brevemente por internet a través de una pequeña sencilla plataforma que han habilitado. También desde el Movimiento Católico Mundial por el Clima, se nos está animando a que unirnos ecuménicamente a otros colectivos cristianos y a personas de buena voluntad creyentes y no creyentes, que compartan esta misma preocupación. La llamada en esta ocasión es de Formación en Cambio Climático, Causas y Consecuencias para los más débiles. Y desde ahí, asumir compromisos personales, pasar a la acción, individual y colectiva, diocesana y ciudadana y firmando escritos, interpelando y dialogando sobre nuestra opción.
En 2015, las naciones se reunieron en París para establecer un pacto climático innovador. Ahora lo hacen para discutir cuánto van a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. La voz católica para la creación es una parte importante de la conversación. Únete.
Datos sobre la cumbre hoy

El ángel de Mari Paz

LA OVEJA PERDIDA Y EL ÁNGEL

Resultado de imagen de oveja perdidaEn un grupo de vida cristiana, al hilo del evangelio, una de las componentes contó un hecho de vida que me iluminó y que recuerdo hoy al escuchar la parábola de la oveja perdida y del pastor que dejó las noventa y nueve para ir en busca de ella.  Mari Paz salió cerca de las cinco de su trabajo en el hospital, se había quedado más tiempo porque era la coordinadora y le gustaba dejarlo todo en orden para el día siguiente. Era verano y hacía calor, buscaba su coche en la vía de la universidad donde lo dejaba en la mañana, y al acercarse ve a una señora mayor en pleno sol, que le pide que se acerque y le ruega que le ayude que se encuentra perdida y sola. En la mañana había estado con su hijo, con ciertos trastornos psicológicos, en la consulta de los pinos, de allí le habían enviado con una carta al hospital. Ella se había quedado en el coche esperando a su hijo porque le costaba la movilidad, y el hijo se marchó a la consulta y no había vuelto a saber nada de él, no sabía qué hacer. El coche abierto y ella sin poder comunicar con nadie, no tenía teléfonos de sus otros hijos, esperaba volver a casa con este hijo. Mari Paz extrajo los datos que pudo de la conversación y se volvió al hospital. Se acercó a urgencias y comenzó a indagar con ayuda de buenos trabajadores, al final localizó al hijo en una cama, donde estaba siendo medicado y atado porque estaba muy nervioso. Le preguntó cómo estaba y por su madre, a lo que él respondió que estaba muy nervioso y violento porque su madre estaba fuera y no sabía nada de él. Vio que las llaves del coche estaban en la mesilla, le calmó, recabó datos de sus hermanos, se volvió, cerró el coche, acompañó a la madre hasta el lugar de su hijo, pidió que le dejaran estar junto a él, aunque estuviera prohibido y localizó a un familiar que enseguida se hizo presente. Al final ya pudo marcharse a su casa, mucho más tarde de lo que podía haber previsto esa mañana. Por la noche recibía una llamada de la hija de la señora, se deshacía en bendiciones y agradecimientos a su comportamiento con su madre mayor y le hacía eco de la frase que repetía constantemente: “ha sido un ángel que Dios me ha enviado”.EN BUSCA DE LA OVEJA PERDIDA

“Mantenerse en pie en una cultura líquida” -Adviento-

Dios justo, entre lo líquido y lo rápido

La cultura fecundada por la liquidez de lo que pasa y la flexibilidad de lo más oportuno y práctico, nos agarra al momento, se cifra en luces cortas, y no es capaz de mirada profunda ni alargada en el horizonte, no hay quien dé a las luces largas del sentido. Y es en esta sociedad y en esta cultura, en la que es difícil mantenerse en pie, los niños, jóvenes, adultos, mayores en la vorágine de lo que tiene precio y éxito muy pasajero, vivimos en una “rapidación” que nos impide entrar en lo profundo y en lo ancho de la vida, en las medidas que posibilitan mantenerse en pie ante la verdad, la justicia y la libertad. Andamos rápidos y rotos, con prisas y sin dirección, desnortados y agotados.

Pero el Dios de la lealtad y la rectitud cumple su promesa y se hace de nuevo nuestra justicia. Va a bajar a liberarnos. Lo hizo históricamente en la sencillez y la pobreza de Belén, vaciado en el Calvario, para llenarnos de vida y gloria. Lo hace cotidianamente permaneciendo cerca de nosotros y arropándonos con un amor tan absoluto como anónimo, desde la luz del día, el pan de la mesa y los hermanos que nos rodean, hasta en los más pobres y débiles que pordiosean nuestra santidad y nuestra bondad, en las migajas del amor de Dios que nos sobre pasa a diario en lo que tenemos y somos. Lo hará definitivamente, cuando nos levante y alce nuestra cabeza hasta la plenitud para acoger nuestra liberación definitiva.

Dinámica liberadora del adviento

Una dinámica liberadora que genera vuelos del verdadero amor mutuo y universal, pero que requiere un proceso de esperanza germinada que tiene un “ya” en tensión con un “todavía no”, una única venida de Dios que se abre trifásicamente para que nos encontremos radicalmente con su amor definitivo y caminemos a la plenitud en lo hondo de su trinidad junto a toda la humanidad y toda la creación. Un proceso que viene marcado por sus venidas y encuentros:

Venida histórica: Decrecer para crecer. El Jesús del Belén y el calvario nos muestran el camino de la venida radical del amor de Dios hecho carne en Jesús, por la acción del Espíritu. Amor que permanece para siempre y que nunca se ha marchado de entre nosotros. Nuestro Dios no nos ha dejado, a veces, puede parecer que no está entre nosotros. Eso ocurre cuando nos embotamos con el vicio de la ceguera de nosotros mismos, nos llenamos de lo que es vacío, y entramos en el agobio de querer guardar lo que se ha de dar, generando divisiones, desigualdades, sufrimientos, pobrezas, que nos hacen mal a todos y no salvan a nadie. Pero él permanece identificado con el olvido en los pequeños y sufrientes de la historia.

Venida sacramental y resucitada: Cuando yo me vaya os enviaré mi Espíritu y todo lo que pidáis en mi nombre os lo concederé. Ahora estás glorioso entre nosotros, sacramentalmente. Nos invitas a ser Iglesia en medio del mundo y sólo nos da como misión, para alimentar nuestra esperanza, que sepamos señalar todos los signos de presencia y acción de tu Espíritu en medio del mundo. No hay día, lugar, historia en la que tu espíritu resucitado no esté cumpliendo su promesa, y no esté siendo y haciendo su justicia. El mundo está lleno de la gloria de Dios, de las acciones y signos del reino de Dios que no tiene vuelta atrás. Sólo el pecado de la seguridad y el éxito nos puede hacer ciegos para no verlo, encerrándonos en una soledad y vacío existencial con nosotros mismos. Cómo necesitamos ser hoy iglesia “en salida” para encontrarnos con el Espíritu del resucitado que cada mañana nos visita y vive con nosotros.

Venida en plenitud: Estad siempre despiertos, vivid en pie. Hay sentido y horizonte, cumplirá su promesa definitiva y lo que pudo parecer tentación se convertirá en regalo y en don: “Seréis como Dios”, el será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos en el HIJO, por la acción del Espíritu. Y lo seremos con toda la creación que está gimiendo con dolores de parto ante la nueva creación que se avecina. Y ahí en esa plenitud, nuestro amor colmado, se hará grito de toda la humanidad y de toda la naturaleza, en una armonía viva y definitiva, que cantará para siempre sin fisura alguna: LAUDATO SI.
o Un nuevo adviento para reconocer y amar su Venida a nosotros y acoger su liberación.

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La vida en nuestras manos

(Revisando y profundizando nuestros proyectos de vida)

Un año más nos hemos adentrado juntos en un quehacer que puede parecer extraño al mundo, y quizá también en más de un ámbito eclesial, el grupo de revisión de vida de profesionales cristianos de acción católica hemos revisado nuestros proyectos personales de vida y acción. Hemos empleado un fin de semana para trabajar en común nuestras vidas en aquellos aspectos que consideramos fundamentales en orden a proyectar y vivir nuestra propia existencia haciéndonos cargo de nuestra historia, encargándonos de nuestra persona, profesión, familia, ciudadanía, vida de fe… buscando la profundidad y la riqueza de lo integral.

Hemos estado en Betania, unas dependencias que las hermanas clarisas tienen en la dehesilla de calamón y que ofrecen con generosidad a personas que quieran hacer silencio y profundizar en sus vidas. Para nosotros ha sido un lugar de paz, comunión y vida fraterna. No solo nos reunimos para realizar una actividad sino para adentrarnos como comunidad de fe en lo que realmente nos importa a cada uno y a todos en conjunto, la vida.
Normalmente llevamos nuestra reflexión elaborada. Miramos nuestros objetivos y proyectos de años anteriores, nos ponemos en situación y analizamos nuestro presente. Pasos dados y cuestiones que hoy son retos y exigen discernimiento personal y compartido. Yo mismo abrí mis cuestiones para dar comienzo al encuentro, tras una oración agradecida en la que tomamos conciencia de la presencia de Dios, en quien creemos y confiamos. En nuestro grupo se encuentran profesionales de distintas ramas: empresario, docentes de universidad, instituto, educación infantil, ingeniero informático, médico, gerente de empresa, y yo sacerdote. Cinco casados y dos con hijos. Todos con menos de cuarenta, excepto yo que ando ya por el último tercio vital. Allí vamos desgranando nuestras reflexiones sobre las dimensiones fundamentales de nuestras vidas y lo fundamental que en este momento nos estamos planteando existencialmente.

Este año si tuviera que destacar palabras claves que han estado presentes y nos han calado de unos para otros serían las de conciencia, consciencia y presente. Conciencia en el sentido de seguir ahondando en nuestras vidas y en nuestras experiencias diarias vitales, familiares, profesionales, sociales en orden a descubrir lo bueno, lo verdadero, lo noble, aquello que de verdad nos llena y nos dignifica, tanto hacia nosotros mismos como en la relación con los otros. Pero para ello aparecía como necesidad fundante de nuestra personalidad, la conquista de vivir en la consciencia de lo que somos y hacemos. Asumir el protagonismo de nuestra vida y de nuestras acciones desde lo profundo, sabiendo entrar dentro de nosotros mismos antes de realizar la vida de cada día y sabiendo gustarla y elaborarla después de haberlo realizado. Ese difícil ejercicio de saber silenciarnos, o lo que es lo mismo, de estar en cada momento haciendo lo que estamos haciendo con toda nuestra persona, centrados de verdad y unificados para que lo que hacemos sea desde lo profundo, con verdadera consciencia. Y a esta clave se unía el deseo de saber vivir el presente, de no entregarlo a un pasado añorado o culpable, y de no hipotecarlo con un miedo adelantado de futuro, por lo que vaya a suceder. No, queremos un presente que sea capaz de agradecer o sanar el pasado, pero sin atarse a él, y que fecunde un futuro equilibrado, que avance sin miedo en creatividad y autenticidad. Un presente real y satisfactorio, donde nuestro yo avance en la construcción de una identidad querida y nunca acabada, abierta y entregada. Una personalidad que sienta y viva todo lo que le acontece, salud y enfermedad, alegría y tristeza, éxito y fracaso, soledad y compañía… y que de todo sepa aprender y ganar, con la disposición de riesgo y pérdida que lleva ensayar nuestra historia, sabiendo que es definitivo y único lo que parece puro ensayo.

Desde ahí aparecían aspiraciones de vida y gracia:

-El sacerdote deseaba más amor al evangelio y a Cristo para ser mejor servidor.
-El médico, tras su reciente oposición, se encamina a seguir haciendo de sus pacientes verdaderos protagonistas de su vida y de su salud, incluso de sus tratamientos, porque todos tenemos poder de sanar y de sanarnos. Le llama tratar a sus pacientes con los mismos sentimientos de Cristo.
-El ingeniero quiere arriesgar para salir de la comodidad de una rutina que da seguridad, pero estanca, para abrirse horizontes de creatividad, cuidando las relaciones ya adquiridas que no son de usar y tirar.
– A Los profesores de universidad no les llena ya cualquier investigación por muy de altura que sea, desean una investigación aplicada que tenga que ver con lo humano y lo ético, con lo que más necesita nuestra sociedad.
– La maestra le inquieta tener un espíritu vivo y profundo para encender la llama en los pequeños y seguir avanzando desde su identidad de compromiso con los más pobres.
– Los de empresa han de discernir si lo que hacen es entrega o adicción, la empresa puede vivirte toda la vida, pero las personas han de cuidar de no dar toda la vida a la empresa. No es fácil buscar el equilibrio y hallar la frontera en una juventud apasionada y apasionante cuando se abre todo un mundo de expectativas y posibilidades.
– La profesora de secundaria quiere seguir siendo un referente para sus alumnos en el cuidado de la persona y en sus razones de fe y sentido de vida. Pero tendrá que aprender a decir no, porque cada día tiene su afán y cada etapa sus prioridades y ahora está el pequeño que no sólo necesita pecho sino atención y cuidado…
Así se van desgranando realidades, momentos, deseos, expectativas, objetivos, herramientas… y en el fondo de todo LA VIDA. Pero en la gracia de ser conscientes, de querer vivir en conciencia y de tomar el presente como una ofrenda para ser y darnos, arriesgando en las personas que realmente queremos ser. Para ser nosotros los que vivamos realmente nuestras vidas y nuestras muertes, como lo hizo Jesús de Nazaret.La imagen puede contener: 7 personas, incluido José Moreno, personas sonriendo, personas sentadas, tabla y comida


Proyectos de vida.      José Moreno Losada

 

Sonia y Andrés, manos de Dios.

Sonia y Andrés Barrios, entre ellos Dios

El día del maestro tuve la posibilidad de dedicarme a otras cosas al ser fiesta en la facultad. En la mañana pude sumergirme, junto a veinte preadolescentes –la tropa solidaria-, en el mar de lo diferente, en el mundo de ASPACEBA -Asociación de paralíticos cerebrales de Badajoz-. Allí nos han acogido y hemos descubierto todo un mundo de relaciones, de vida, de lucha, de interioridad, de movilidad más allá de los límites, del baile en la silla de ruedas, de la creación de la radio, de las artes gráficas realizadas en cadena. Al final los chavales hablaban de felicidad, satisfacción, valentía… es lo que habían visto y sentido en su encuentro con los usuarios y monitores de ese centro. Hemos interrelacionado con ellos y nos sentimos llenos de vida, como dice el evangelio, ellos han compartido hoy con nosotros todo lo que tienen para vivir, han abierto su centro y sus vidas.

La “limosna” de Sonia: su nombre

Y la “limosna” más valorada es la que nos ha dado Sonia. Ella no tiene movilidad alguna, sólo su cabeza. Mientras hablábamos y nos contaban todas las cosas, ella no cejó en su empeño de ir controlando con golpes de su cabeza el ordenador para que fuera escribiendo su nombre: “s o n i a”, hasta que el altavoz lo proclamó para todos.

Música divina y  joven

En la noche tuve la oportunidad de sumergirme en la música de un pianista célebre, Andrés Barrios, muy joven, creador y creativo, fusionando flamenco, jazz, movía su cuerpo y sus manos con perfección y belleza. En una de sus obras que llama “dibujando el firmamento”, recordé la mañana, las limitaciones de movilidad, los esfuerzos de Sonia.

Oración:

Y no pude menos que orar al Dios que los une a los dos, que los ama, y que mueve sus espíritus para crecer y crear el sonido, el movimiento, la comunicación, en su propia realidad personal. El Dios que los llevará a la Gloria y que ahora los quiere unidos en la diferencia, los quiere hermanos, y a los dos los ve creativos y creadores. En los dos he visto las manos de Dios.

Limosnas de vida: aprendiendo

Comparsa Colorido sobre Ruedas (ASPACEBA) - Desfile de Comparsas Carnaval de Badajoz 2018

José Moreno Losada

El día del maestro: Carta a una maestra

Maestra con espíritu

¿Cómo siendo tan sencilla tienes éxito en la escuela? Hoy has estado en la facultad de educación de la universidad de Extremadura y has hablado a más de un centenar de alumnos de cuarto curso de magisterio de primaria e infantil, durante más de una hora y no han pestañeado, es más cuando has terminado han hecho eco de tu intervención sin ninguna dificultad. Han conectado contigo, te han sentido a su lado.

He elegido la mejor profesión

Has terminado diciendo que, en medio de la ambigüedad y tensión de la acción pedagógica y educativa, todo merecía la pena porque “habías elegido la mejor profesión”. No puede darse una razón más clara y fuerte del bien interno de la docencia, creer que esta profesión es la mejor por lo que puede aportar al otro como persona. Desde ahí, está claro que los objetivos, lo contenidos, etc. sólo son instrumentos y medios para una relación maestro – alumno, donde el sujeto y actor principal es el discente, a quien sirve creativa y arriesgadamente el docente para que vaya creciendo, entre errores y aciertos de su propia vida y de los que los rodean. Así ha quedado patente en la facultad de educación de Badajoz, donde esta semana estamos queriendo celebrar la festividad del centro, el día del maestro.

La facultad y los futuros maestros

Se hacen actividades, más programadas por profesores que por alumnos, un acto más académico con conferencia, consideraciones a los jubilados recientes, y algún reconocimiento académico a los alumnos ya egresados. Pero los alumnos no sienten emociones propias en esta semana, no organizan, no reflexionan, no participan…y por lo que yo tanteo entre los que ultiman sus estudios, no están contentos, agradecidos, satisfechos con la facultad, y es que lo has dicho tú al comenzar: “haciendo lo mismo de siempre no podemos esperar resultados diferentes”. Se puede estar trabajando un montón, pero no llegar a la “emoción”, a la persona de modo integral, en un aprender a aprender que ilusione y motive.Algo está fallando y es serio, van a ser los futuros maestros de generaciones de niños. No somos capaces de asimilar eso de que no es una época de cambios sino un cambio de época. Sobran profetas de calamidades y jueces condenatorios, faltan vigías de esperanza y anuncio de lo nuevo, personas con opciones de vida.

Una mujer amada y amante, tus opciones

Es lo que yo noto en ti,te veo como una persona con opciones, una profesional vocacionada. Es cierto que eres premio Joaquín Sama de la comunidad autónoma, una candidata extremeña propuesta a nivel nacional como mejor docente -sin saber quién te ha propuesto-, pero sobre todo eres una mujer amada y amante, esposa y madre, que disfruta de comerse una naranja de su patio y organizar una ginkana con sus hijos pequeños y los amigos en el día de todos los santos para encontrar la momia mejicana por el pueblecito de san Rafael de Olivenza, donde has optado por vivir como mejor lugar para tus hijos. Alguien, que en educación, cree en la cooperación más que en la competitividad, en el riesgo más que en la seguridad, en la creatividad y en las inteligencias múltiples que habitan el corazón y el interior de lo humano. Necesitamos tu espíritu en la facultad, hoy lo hemos disfrutado.

Me ha encantado como has comenzado tu ponencia, partiendo de la vida, esa idea tan sugerente para ellos de que escribieran una carta personal a ellos mismos como futuros maestros y que la abrieran dentro de catorce años que son los que tú llevas de camino en la docencia. Le has sugerido esa idea, abriéndote a ellos y poniendo de manifiesto cuál es tu carta, después de esos mismos años, a aquella joven inquieta que salía de la facultad dispuesta a ser profesora, porque para ella era la mejor profesión que podía elegir. Y me tomo la libertad de airear “tus consejos elaborados para ti misma, catorce años después de ejercer, pensando en aquella joven de ayer recién licenciada”:

“DECÁLOGO PARA ANGELINES PRINCIPIANTE:

1.- Note agobies, tienes toda la vida para aprender y para equivocarte.
2.- Te va a salir mal y también te va a salir bien.
3.- Ten paciencia contigo y con ellos/as.
4.- No estés sola, trabaja con gente.
5.- Aprende de los/as que tengan experiencia.
6.- Aprende de los/as que vengan con ideas nuevas.
7.- Contágiate y tírate a la piscina.
8.- Nunca nunca dejes de formarte.
9.- Hay muchas formas de aprender.
10.- Diviértete y no dejes de jugar.

Este curso en el que los profesionales cristianos estamos trabajando el tema de la igualdad y la equidad desde nuestras profesiones y haremos la síntesis de nuestros criterios de acción desde las tareas profesionales fundamentales para la equidad, tú aportarás mucho desde este trabajo previo realizado, mirando tu curriculum experiencial de profesora de instituto en un ámbito rural extremeño. Ahí donde parece tan difícil cambiar los modos y los modelos de enseñanza, donde tanto se habla de fracaso escolar, donde tanto margen tiene ganado la pobreza también en este campo educativo, ahí tú eres profesional cristiana porque eres un motivo de esperanza y una señal para la salvación. Algo nuevo está brotando, tu espíritu lo proclama a los cuatro vientos y hay algunos que se están dando cuenta, la escuela puede ser nueva, necesitamos abrirnos a este cambio de época con creatividad e ilusión.Gozo con el camino compartido y por poder ser testigo de tu proceso profesional, gracias por saber decirlo con la misma sencillez con la que vives.


José Moreno Losada.

Adiós y Gracias: Una vida entregada al seminario de Badajoz

Al sacerdote LUIS MAYA GARDUÑO

Hemos celebrado la eucaristía de vísperas del Domingo en la parroquia, me ha acompañado Ángel Maya y otro compañero sacerdote muy mayor de Tui-Vigo mayor, ambos jubilados. A la hora de rezar el padre nuestro, teniendo en cuenta que se celebraba el día de la Iglesia diocesana, he pedido a la asamblea que pidiéramos especialmente por estos sacerdotes que han gastado sus vidas en fidelidad a la Iglesia y hemos orado singularmente por Luis Maya Garduño, que está muy enfermo en Clideba, lo está acompañando Ángel. Desde ellos hemos hecho presentes a todas las personas buenas de Iglesia que hemos encontrado en nuestras vidas, le hemos dado gloria a Dios por ellos y lo hemos alabado por su misericordia con nosotros rodeándonos de tanta gracia y comunidad viva y verdadera.

Después Ángel y yo hemos paseado un rato y tomado un refresco que le sirviera a él como cena antes de irse a pasar la noche en el hospital con el sacerdote Luis Maya. Estando ahí me llama mi compañero Paco y me dice que a Luis lo están sedando porque ya está terminando, nos hemos acercado inmediatamente y hemos visto cómo ya está en sus últimos momentos, en su respiración ajetreada y cansada, entregado totalmente al paso que ha de dar para entrar en la casa del Padre. Ahí está un sacerdote de setenta y dos años, que tras un proceso cancerígeno que se sumaba a su corazón operado, está tocando a su fin.

Hace días me comentaba Ángel cómo este familiar sacerdote, le decía que tras haberse dedicado en alma y vida al seminario como profesor durante más de cuatro décadas, le había faltado oír dos palabras:”adiós y gracias”. Y desde entonces me viene rondando en la cabeza y en el corazón esta queja humilde y este lamento. Por eso hoy al verlo ultimando su vida, expirando, siento como la necesidad de exclamar muy fuerte un adiós afectivo, profundo, y un gracias real, personal y colectivo.

Yo le conocí con dieciséis años, él tendría veintisiete, era mi profesor de filosofía antigua, media, moderna, así como de varias materias más. En teología fue uno de los profesores que más nos explicó grandes tratados teológicos y además fue nuestro formador durante tres años. Tengo el grato recuerdo de que predicó en mi primera celebración de la eucaristía en mi pueblo natal. De sus primeras clases hace cuarenta y cuatro años, de mi primera misa treinta y siete. Hemos sido decenas de generaciones de sacerdotes los que nos hemos abierto al pensar filosófico en saber sobre el hombre y la realidad del ser, así como al misterio de Dios, de la gracia y de los sacramentos. Formado en Comillas, con la luz reciente del Concilio Vaticano II, vino a nosotros con una formación excelente que mantuvo actualizada durante toda su vida. Cada años veíamos como sus apuntes eran actualizados y podíamos reconocer artículos nuevos y actuales de revistas muy variadas de teología que conformaban su renovada biblioteca personal. Al comienzo lo hacía compartiendo su labor pastoral en pueblos muy sencillos y pequeños de los aledaños de Olivenza como eran San Francisco y San Rafael, donde vivía con sus padres y su hermana, que sufría una discapacidad severa –hoy residente en la providencia en Ribera del Fresno-. Allí supo ser sencillo con los sencillos, con los agricultores y los colonos a los que apreciaba y servía de corazón con su saber y su hacer.

Para muchos, además, fue formador de nuestros últimos años en el Seminario mayor antes de ordenarnos. Ahí le reconocimos como un hombre que respetó nuestra libertad, y nos ayudó a crecer en todo lo que en nosotros eran deseos de perfeccionarnos y enriquecernos, como personas, como creyentes y en orden la ministerio. Nunca olvidaremos que fue en esa época cuando comenzamos a montar obras de teatros clásica y viajar a pueblos y parroquias de la diócesis a representarlas y convivir con la gente, un modo de presencia, de pastoral vocacional, así como de inserción en el mundo rural y en contacto con los sacerdotes que nos caracterizó en nuestra personalidad y en nuestros deseos de sacerdotes encarnados y entregaos. Nunca olvidaremos a don Luis con su seat 1430 marrón detrás del autobús, dispuesto a ir donde lo lleváramos y compartir nuestra nuestras ilusiones.

Tampoco olvidaremos el “Bar miseria”, que nos permitía montar para después de las clases tomarnos una copita antes de ir al comedor y convivir unos con otros y con los profesores, con aquellos aperitivos que traíamos como productos sencillos de nuestras casas para compartir con todos, así obtener algunas perrillas para la caja de la comunidad.

Pero sobre todo no olvidaremos su cuidado de formación en lo que era esencial, como la celebración de la eucaristía, esas fichas sencillas bien pensadas y trabajadas cada día en las que sellaba homilías con una profundidad y calado bíblico y teológico que nos marcaron en la seriedad de lo que se celebraba y en el sentido de la vida que nos propiciaba aquella palabra y aquel altar. Nuca nos condicionó en ideología y siempre nos sirvió lo mejor para pensar y crecer con lo último y más serio de teología y de la pastoral. Nunca nos pidió nada a cambio, y mucho menos pensar o ser como él. Por eso mismo, nos fue muy fácil después sentirlo como compañero y quererlo y valorarlo como era, con su singularidad en carácter, humor y sencillez.