Un cura rural se confiesa…

EL CORAZÓN ECLESIAL DE UN CURA RURAL

El nuevo cura de Pallares

Miguel Ángel García Encinas, al que nombramos normalmente como “Guadi” entre los compañeros, está encargado hace años de la parroquia de Monesterio, pero también ha venido atendiendo como sacerdote en Montemolín, ahora le encargan de Pallares y deja éste último. A la hora de hacer estos cambios, aunque parezcan sin importancia, los sentimientos ministeriales se interpelan y se preguntan, del cómo y por qué vamos  de una comunidad a otra y , sobre todo, con el espíritu que se desea ir. Por eso me ha parecido muy interesante esta comunicación, reflexión, lectura creyente -como le queramos llamar- de  este sacerdote ante este pueblo al que va a ir acompañar ministerialmente cuando ya hace dos décadas que comenzó su itinerario de cura de almas. Podríamos decir que es una confesión de corazón, a pie descalzo y a fe desnuda:

El sentimiento creyente del nuevo cura de Pallares

“Creo en la Iglesia”

Me situaba ante el día de hoy, ante el inicio oficial de mi servicio a  esta Parroquia de S. María Magdalena de Pallares, en estos días de tantas presentaciones y tomas de posesiones de tantos compañeros que están disponibles para la Iglesia Diocesana y su pastor, D. Celso, hasta el punto de aceptar cambios, mudanzas, nueva misión y nuevas realidades… Eso me hacía pensar en el día de hoy en mi postura y sentir ante la Iglesia, tanto la diocesana como la universal y doméstica. Y al hacerlo me reafirmo esta tarde ante vosotros sin dudarlo en la afirmación del credo: “creo en la Iglesia”. Pero no en cualquier Iglesia, Creo en ésta Iglesia concreta de Mérida- Badajoz, con tanta gente buena y tanta misión tan bien realizada; y con sus defectos y pecados, pero yo Creo en ésta Iglesia y no en la que otros quieren presentarme.
Sé que en el credo hay graduación de verdades de fe, que no es lo mismo decir creo en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu que en la Iglesia. La institución eclesial no es tanto objeto directo de fe, como contenido divino, cuanto del lugar desde el que creo y en el que vivo mi fe en el Dios de la vida y sin la cual no hubiera llegado a ser la persona que soy, ni tener la esperanza que tengo, ni el amor y la entrega a la que aspiro en medio de mis pecados y debilidades.

Desde lo vivido y conocido
Pero hoy al comenzar un servicio nuevo en esta comunidad de Pallares, me reafirmo en mi afecto y amor a la Iglesia, y puedo hacerlo desde los pastores que he conocido; tanto desde Don Antonio Montero, como Don Santiago, y don Celso, que  es el que me envía aquí con vosotros desde el día de hoy. Ninguna de las posibles debilidades que en ellos o en mis compañeros sacerdotes se den, van a poner en cuestión la realidad fundamental que es la comunidad eclesial como lugar en el que se gesta mi fe. Todas sus atenciones y desvelos lo son para agradecer al Padre el cuidado que nos tiene. Puedo estar en disconformidad con algunos de sus planteamientos; y deseo mostrar con claridad mis pensamientos –sabiendo que yo soy tan o más pecador que ellos- pero el ser de la Iglesia forma parte de mi ser y desde ahí lo vivo, tanto en lo bueno –que es con mucho lo más- como en lo defectuoso que tenemos que sufrir unos de otros. Sé que no debo caer en la tentación de confundir la Iglesia identificándola con uno de ellos, ni conmigo mismo y mis opciones.
Pero hoy siento que creo en la Iglesia desde el fondo de ella, desde sus entrañas enraizadas en el Padre. Y ahí veo la Iglesia de mi origen, la de mis padres  y abuelos emigrantes que dejaron su tierra querida de Granada; sencillos y callados en el sufrimiento y fuertes en la lucha por nosotros y en el sentido de la vida ganado día a día en medio de esfuerzos  garantizados en la confianza en el Señor.

Desde la propia historia personal

Ahí está la iglesia de mi barrio en la que me crié, las comunidades en las que he servido y trabajado en estos 20 años de sacerdocio; su gente, sus devociones, sus catequesis, sus rezos, sus fiestas, sus alegrías, sus dolores. La iglesia que me llevó al seminario siendo un joven de 18 años , creyendo en mí, confiando en mí, cuando solo era un muchacho desorientado ante la vida y la fe. Creo en la  Iglesia desde esa vivencia de Seminario, de compañeros, de formadores, de profesores, de actividades veraniegas…tanto y tantos han conformado mi existencia y  mi personalidad que  no sería la persona que soy sin toda esa vida eclesial regalada. Creo en la Iglesia desde mi sacerdocio, a veces tibio, vivido en Los Santos de Maimona, Azuaga y Malcocinado, Badajoz con su seminario diocesano, Fregenal de la Sierra y Bodonal de la Sierra, Monesterio y Montemolín donde tanto aprendo y seguiré aprendiendo en estos últimos años… hilos, hilvanes de una historia impagable de vivencias con el pueblo, la gente. Y en concreto desde unos cristianos y cristianas que me han llevado en volandas, para que vuele más y para que corrija mejor mis defectos, aceptándolos y entendiendo que no hay mayor  perfección que la compasión integral para nosotros mismos y para los demás.

El deseo de  una Iglesia encarnada y abierta…
Creo en la Iglesia que nos pide e interpela para que miremos juntos el momento actual, y que ahora nos recuerda constantemente –más desde el Papa Francisco- que volvamos a Jesús y miremos con ojos de justicia y caridad a los hermanos, especialmente a los que sufren y viven en el dolor y la pobreza.
Por eso hoy vengo con ganas y alegría a esta comunidad de Pallares, con el deseo de regenerarme eclesialmente, de ver en positivo esta realidad del Espíritu que nos pide renovación interna y profunda a nuestra iglesia diocesana. Vengo con el deseo de ser nuevo, de convertirme, de volver al amor primero, de recuperar el rostro genuino de esta Iglesia que debe ser continuidad de la encarnación del Hijo para que todo hombre se pueda encontrar con el evangelio de Jesucristo. Hoy pido por mis obispos, Antonio, Santiago y Celso, pero sobre todo pediré que el Señor me saque de mis tibiezas eclesiales, de mis amores e inquietudes olvidadas o gastadas, de mis incoherencias y dobleces, de mis dudas institucionales, que me lleve a una fidelidad renovada y creativa. Rezo para que este momento eclesial no sea para destruir sino para convertirnos y construir la Iglesia de la fe, la que ilumina y  transforma con un corazón lleno de los sentimientos de Cristo, sin ahogarse en la institucionalización que paraliza.
Y me acerco a vosotros con la misma disponibilidad y cercanía que siempre me han caracterizado como persona y pastor. Desde hoy me pongo a vuestra disposición y espero que vayamos conociéndonos como personas y cristianos, compartiendo juntos la alegría del Evangelio de Jesús.
Muchas gracias a todos.

Miguel Angel García Encinas.

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Curas restaurados y orantes

EJERCICIOS   ESPIRITUALES  EN ÁVILA

Como cada año, he podido disfrutar  de este lugar y tiempo de ejercicios espirituales en tierra de Santa Teresa de Jesús, han sido unos días de verdadero descanso espiritual y de encuentro con la Palabra hecha carne en Jesucristto  a la luz del Evangelio. El marco pradosiano nos favorece y nos regala, ya tradicionalmente,  con este encuentro de curas de tantos sitios unidos por un mismo evangelio y un mismo celo y deseo apostólico que respondemos a la convocatoria que nos hacen al final de curso. Aquí os doy cuenta de dicho encuentro en el que una vez más “el rostro del Señor ha brilado y nosotros hemos sido restaurados” para poder volver a la tarea pastoral con nuevo ánimo.

De muchas diócesis

Cincuenta sacerdotes diocesanos de toda España están celebrando los ejercicios espirituales organizados por el Prado, instituto sacerdotal que inició el Padre Antonio Chevrier en Lyon (Francia) y que se extendió por distintos países con monseñor Ancel, obispo auxiliar de Lyon, que fue sacerdote obrero. El carisma está activo por más de cincuenta países en cuatro continentes, su singularidad viene dada por el deseo de animar y acompañar a los sacerdotes para  llevar la riqueza del Evangelio a los más pobres y necesitados de la sociedad. Abierto también en su espiritualidad a un sector de laicado y de vida consagrada femenina.

Pesebre, Crucificado y  Eucaristía

Armando Pasqualotto, sacerdote pradosiano de Treviso (Italia), que actualmente forma parte del equipo internacional de dicha obra y es responsable del acompañamiento a España,  es quien está dirigiendo a lo largo de estos días, del 22 al 27 de Agosto, las reflexiones para profundizar en la Palabra de Dios y en la vida ministerial de estos sacerdotes llegados de distintas diócesis españolas. El Tema de los ejercicios es la “Contemplación de Jesucristo a través del mural de Saint Fons”. La clave fundamental que están siguiendo es la del “conocimiento de Jesucristo”, a través del estudio del Evangelio. La orientación específica en estas jornadas está siendo no tanto el conocimiento intelectual de la Palabra de Dios, sino la entrada contemplativa y afectiva en el misterio cristológico, de la persona de Jesús de Nazaret y la revelación de la salvación en él para la humanidad.

Tres están siendo los referentes en torno a la mirada creyente y afectiva a Jesucristo: la del Pesebre (pobreza), la del crucificado (muerte a sí mismo) y la del tabernáculo-eucaristía (caridad). Los tres grandes misterios de encarnación, muerte y resurrección. Desde el la profundización bíblica, a lo largo de la oración y el silencio los sacerdotes han sido animados a profundizar en el discipulado del Cristo del pesebre, del Cristo Crucificado y del Cristo pan de vida. Las jornadas se desarrollan en momentos de oración comunitaria, de iluminación de puntos para el estudio del evangelio y conocimiento interno de Cristo, de grandes espacios de silencio, de celebración eucarística compartida.

Cada año se celebran estas jornadas de ejercicios espirituales en Ávila, en estas fechas de vacaciones, abiertas al clero en general, al mismo tiempo se ha celebrado  este año otra tanda en Lérida.Es un servicio que los sacerdotes del Prado vienen ofreciendo al clero español desde hace décadas y es un lugar de encuentro y gozo de muchos sacerdotes que les   atraen las claves pradosianas en lo que se refiere a la formación del los sacerdotes diocesanos y la espiritualidad secular como hombres de la Palabra encarnada y de Pan compartido y repartido, para los más pobres y sufrientes,  en  medio de la gente del pueblo de Dios.

 

 

 

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La vida, nos trae y nos lleva

“No hay vuelta, la vida  nos trae y nos lleva”

(Volver a la casa y al pueblo)

Volver sentidos y entregados

Amalgama de sentimientos confundidos, sin control. Aparentemente normalización, alegría, buenas presencias y palabras amables y de cariño… pero el frío interior corta el ánimo, la ausencia se hace grito de la presencia que duele, el vacío no sólo está hueco sino caído, y no sabes cómo sentirlo, mucho menos cómo decirlo y compartirlo. Nos hemos subido al coche para volver, hemos salido de Granja de Torrehermosa, íbamos ya por Azuaga, el silencio era total, pero ninguno de los tres  hermanos estábamos callados en nuestro interior, todos musitando, sintiendo, elaborando, controlando, evaluando, repasando. Al menos yo,  detalle por detalle, palabra por palabra, gesto por gesto, persona por persona, mirada por mirada, lleno el corazón y soledad sentida. Al ir, íbamos entre bromas y risas, al volver venimos sentidos, vencidos y entregados, porque volver no es volver sino aceptar lo que va dejando de ser.

Hoy el deseo vital hubiera sido detener las olas de nuestra historia, para que no sigan yendo y viniendo para que de una vez se estén quietas, pero la realidad no lo permite. Puedes volver al recuerdo, pero no detener el futuro que se te viene y se te impone aunque no quieras en su marcha permanente: la casa habitada por el silencio, fotografías de momentos detenidos sólo con el alma pero ya acabados y ultimados, deseo de restablecerlo todo, de obrarlo de nuevo,  para que siga siendo igual, cuando ya no puede ser, ya no cabe, esa ola se fue y aunque estemos de fondo, yendo y viniendo nosotros, ellos ya no están y otros se están yendo por el mismo camino y la misma debilidad.

Los  que quedan de ella

Hemos ido a los de cerca, a los hermanos de la madre, para encontrar lo mismo, la ola sigue, y ahora sin suavidad, ya tocando bordes de ellos, dando olvidos, delgadez, lágrimas de presente y de amor sincero pero en el olvido de nombres, de relaciones y referencias. Disimulamos y mostramos que todo sigue igual pero el mayor ya está en el borde, ya no borda solo pinta, y toca acariciarlo y dejar que nos toque los pies  en la orilla de la vida, con el vaivén de  su debilidad olvidada y con su yo. Ese yo que pide ser reconocido, cuando él mismo comienza a dejar de conocerse en lo más entrañable y en lo  más querido, aunque guarda con corazón la foto vieja de sus padres como algo de actualidad sin ocaso.

La nacencia

Nos hemos detenido en la calle, en la puerta de la casa en la que nacimos, aprendimos a andar y amar, a jugar y a reír, a llorar y caernos, hemos querido volver a  la infancia. La hemos abrazado entrando en casa de los vecinos, para oler a los nuestros que se fueron. Los hemos vistos cariñosos, han caído lágrimas, nos han besado como padres, nos han aliviado en emoción,  pero también ya están en su borde. Nos hemos  emocionado con sus hijas, nos hemos reído con el recuerdo, pero ya acabado y consumado, sólo dispuesto para pasarlo por el corazón. Nos hemos dicho que estábamos muy bien, los que ayer fuimos niños de una misma edad, pero metidos debajo de la ola que sigue yendo y viniendo, gastando la piedra y la concha del vivir y del querer en todos, aunque en cada uno a su manera.

La ola de la vida es imparable

Hoy, hemos vuelto al pueblo, hemos entrado en la casa, hemos besado a los que quedan, nos hemos parado en la nacencia, pero  íbamos riendo como quien puede  parar la ola del ayer, y ha sido  ella  la que ha jugado con nosotros y nos ha quedado atrás, confirmando que el pasado, pasado está, y el presente corre con otras olas que traen un futuro rápido. Vaivenes que siguen quedando rotos en el volver de la ola, en la vida convertida en la  arena de los que queremos. De ellos, los que nos siguen enseñando y presagiando que de las olas, del vaivén de la vida, sólo queda el sentimiento y el amor de ese toque que, aunque no podemos detenerlo al ir y al volver, en su tensión  va llenando la vida en aquello mismo que la va vaciando. Somos ir y venir, ellos se fueron,  ahora otros  están en los bordes de la ola y no podemos detenerlos ni en su soledad, ni en sus olvidos, ni en su delgadez o sordera, y nosotros ya lo sabemos por haber caminado con los nuestros.

Tenemos la señal de la vida: saber vivir, saber morir

Volvemos en silencio contemplativo, el silencio que nos da  el tener la señal de la vida. Sentimos que  ya ha pasado nuestro momento de crecimiento y ahora nos toca abrirnos para ir bajando en ternura y suavidad el tramo de lo más querido y más necesitado de nuestra propia historia y nuestro propio yo. Ya es hora de volver a reencontrarnos, recordarnos, unirnos y disponernos para entregarnos en la orilla de la vida, porque no hay vuelta, sólo nos queda la esperanza de  que haya otra orilla y allí nos reencontremos de una vez para siempre en un mar en calma divina y serena, abrazados eternamente a los que quisimos. Ahora, con nuestro cariño nos toca ser sombra de ternura y generosidad para que otros  puedan crecer.

José Moreno Losada

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Profetas, ¿De qué?

“Invitados a arriesgar”

(Eco de la homilía del pasado Domingo)

¿Profetas del éxito o de la verdad?

JUANNNNSer profetas de la oficialidad establecida por los cánones del mercado, del éxito, de la competitividad es oficio de lo común y de lo ordinario en nuestro mundo. Está muy bien pagado y considerado, aunque sólo es de unos pocos y por poco tiempo. Se dice que cualquiera puede ser la mejor voz pero de ochenta mil sólo una es elegida, quedando en el camino miles sin éxito, miles de excluidos sin hogar ni voz.

El camino de la coherencia, la verdad y lo profundo genera otro tipo de profetismo que no va por la ruta del éxito y lo externo. Se trata de la profecía de la justicia y la dignidad, que no encuentra veredas fáciles ni gratuitas, más bien hay que caminar en medio de abrojos y de desiertos con cierta soledad. Así le ocurrió al profeta Jeremías cuando en medio del pueblo era sincero y hacía lectura creyente y coherente de la situación que estaban viviendo y que abocaba al dolor y al fracaso del pueblo, reclamando una conversión para la fidelidad al Dios de la vida y del pueblo, buscando caminos de verdad y fraternidad entre todos.

No hay duda que los verdaderos profetas de Dios son los que caminan por estas sendas de la verdad de lo humano, de la dignidad de la justicia, de la verdad entrañable y compasiva. La de aquellos que olvidándose de sí y arriesgando se creen el aserto de que quien quiera guardar su vida la perderá y el que esté dispuesto a perderla la encontrará.

Jesús, el profeta de Dios

El referente más directo de la profecía divina no es otro que el propio Jesús de Nazaret. En él encontramos al profeta definitivo, que nos trae el corazón del Padre del Padre y con la fuerza del Espíritu desea que su fuego se adentre en el mundo y toque los corazones de todos los humanos. Se trata del fuego de la verdad, la vida y el camino que lleva a la fraternidad universal venciendo toda tentación de poder, riqueza y éxito que se implanta desde la injusticia, la desigualdad y la exclusión. Él es profeta de la verdadera autoridad y el magisterio lavando los pies de sus discípulos, es rey del universo sintiendo compasión ante la muchedumbre perdida como ovejas sin pastor para los que multiplica el pan, es el único Señor tomando el pan y entregando su vida en la cruz por todos los hombres. Se trata del profeta crucificado que ha resucitado y ha sido validado por el Espíritu del Padre, como el único salvador. Es el profeta de la radicalidad ganada y del amor plenificado, en él está la plenitud de la profecía. Y en él hemos sido bautizados nosotros para ser también con él profetas, participando de su profetismo.

Bautizados para ser profetas

PapaTras él han sido y son muchos los que se dejan quemar por su fuego y son verdaderos profetas en medio de la historia. Desde el propio papa Francisco, pasando por los misioneros que son afectados por enfermedades como el ébola o aquellos que están al lado de los refugiados defendiendo sus derechos; son miles, multitudes los que están tocados de la gracia y se plantean sus vidas con radicalidad. No entran en los caminos de lo fácil dejándose engañar por promesas terrenales, vacías de espíritu, de entrega y de fraternidad auténtica. Optan por proyectos de vida personales y comunitarios que son alternativa en medio de nuestro mundo y que nos abren los ojos para creer que otro mundo es posible y que el evangelio se está cumpliendo en medio del mundo. Saben que por su bautismo son sacerdotes, profetas y reyes como El.

Todos estamos invitados a vivir nuestro profetismo bautismal: “Quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”

José Moreno Losada

Presbítero de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe

Badajoz

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Olimpiadas en cuerpo y alma

Correr, luchar… por una corona que no se marchita”

La grandeza de los atletlas

Llego del descanso veraniego y me dejo seducir por las imágenes plasmáticas televisivas que nos dan primeros planos, nos hacen  espectadores privilegiados de las pruebas deportivas en las olimpiadas de Brasil, algo nunca soñado. Tener este privilegio de poder vivir al detalle preciso y exacto lo que acontece allende de los mares. La belleza de las pruebas y el ejercicio de los atletas nos arrastran y nos elevan hasta en el espíritu, los mismos comentaristas  loan el trabajo, la dificultad, la superación, el dominio, la entrega, la colaboración, el equipo, la deportividad… hasta el papa Francisco se ha hecho eco de esta imagen de dominio, equilibrio, belleza, unidad, valores, etc. de los que son ejemplo para el mundo las olimpiadas y los participantes en ellas.

La riqueza del cuerpo almado y del alma encarnada

Siempre el ser humano en la comprensión de su realidad entendió que la unidad de su ser pasaba  por la riqueza del su cuerpo como expresión de su construcción personal. El cuerpo es tarea de lo humano, porque no hay humanidad sin corporeidad. Hasta el punto de que es inviable hablar del espíritu humano sino es desde su corporeidad, y no es posible hablar de su cuerpo humano sino es de su ser almado. No hay alma sin cuerpo, ni realidad de cuerpo humano sin ser almado, los dualismos dialécticos y contrarios han sido siempre enemigos de la belleza, la bondad y la unidad que el génesis proclamaba al hablar de ser humano en su estructura de cuerpo almado y de alma encarnada. Por eso, ver a jóvenes con ese dominio del cuerpo, interrelacionándose e incluso compitiendo ordenadamente, nos eleva en el alma y nos seduce. Cuántos habrán contemplado estas imágenes y habrán sentido- miles, millones-, pensado, querido, dolido, ilusionado, motivado…al  tiempo que habrán sido interpelados en sus vidas y en sus modos de tratar y vivir su corporeidad. Seguro que  la realidad que hemos contemplado en los deportistas, más allá de sus logros,  ha dinamizado pensamientos positivos y deseos de tratar y ser mejores cuerpos en nuestro ser personal.

La olimpiada del Espíritu

Del mismo modo pasaba hace un mes en Polonia, allí más de un millón de jóvenes, selección de otros muchos, expresaban el trabajo y el cuidado de su espíritu, de sus personas encarnadas y almadas. Allí se reunieron para celebrar unas jornadas de juventud donde el horizonte, la carrera y la meta era el amor y la misericordia entrañable. Un ejercicio que requiere del alma y de todo el ser para poder realizarse en verdaderas obras. El Papa iluminó aquellos juegos  del Espíritu,con palabras sabias, invitando a salir del diván de lo cómodo y lo indiferente, donde engorda y muere el espíritu, para ser protagonistas de sus vidas y aceptar el reto de hacer un mundo mejor y más cuidado, tanto en la relación con la naturaleza como con toda la humanidad. Allí también se abrían horizontes y deseos de bondad, interpelación de inquietud y compromiso para todos los que lo siguieron y contemplaron con corazón abierto. Pero todos estos encuentros luminosos requieren ser preparados y vividos en realidades mas cotidianas y permanentes para ser posibles.

Estudiantes Extremeños con Espíritu

Yo he sido testigo en esta etapa veraniega de ámbitos olímpicos de jóvenes del Espíritu – seguidores de Jesús- bien encarnados, de estudiantes con espíritu cristiano. El primero a nivel regional, en Losar de la Vera, donde una cincuentena de jóvenes de quince a treinta años, mitad de institutos y mitad universitarios, durante ocho días entraron en el  ejercicio de formación integral acerca de cuestiones de calado vital como son las modas para los adolescentes y el tema de la afectividad, la sexualidad y la pareja para los más jóvenes. Ocho días de gozo, encuentro, reflexión, oración, pero sobre todo de formación juvenil con claves directas de protagonismo y de búsqueda personal en orden a las personas que quieren ser y construir, para no hacer vidas sobre arena. Cada año vengo convertido e interpelado por estos jóvenes, sencillos y normales, que están en nuestras aulas pero que son olímpicos de un espíritu sano, abierto, inquieto. Los descubro como buscadores, creyentes, limpios, abiertos… no hay duda de que van obteniendo  y luciendo una corona que no se marchita.

Jóvenes de todo el mundo por una corona que no se marchita

La segunda parte, que no he vivido directamente, pero que la he seguido con el corazón y las imágenes, ha sido – como las olimpiadas- un encuentro internacional que se ha celebrado en Madrid, organizado por la juventud estudiante católica. Jóvenes de más de 25 países de cuatro continentes han estado una semana completa tratando cosas fundamentales del Espíritu y de lo humano. A la luz del espíritu del Papa Francisco en la “Laudato, Si”, han reflexionado juntos y compartido vivencias sobre la problemática ecológica de nuestro mundo, el cuidado de la casa, así como de la problemática de lo humano, el cuidado del hermano, la violencia y la paz. Han  participado desde un joven palestina, arriesgada y comprometida, de quince años, hasta africanos, latinos, indios… Todos movidos por el ejercicio de un espíritu de jóvenes que creen en la humanidad, en la posibilidad de un mundo nuevo, movidos por la convicción de que les habita el Espíritu de Jesús que los hace atletas de la bondad y del amor en la construcción del mundo. Espíritu que no cree en desigualdades, fronteras, separaciones, corrupciones, destrucción, que gime con dolores de parto ante una nueva creación que se avecina, que se está gestando en corazones de jóvenes como estos.

Alvaro y Carmen, atletas en cuerpo y alma.

Soy testigo de que esta preparación ha estado fundamentalmente en manos de dos jóvenes universitarios extremeños, Álvaro  Mota y Carmen Ledesma, ellos como verdaderos atletas llevan años de formación y entrenamiento, por eso se lanzaron a la organización de este encuentro internacional. Han quedado extenuados, como los buenos atletas, porque lo han dado todo para hacerlo posible, pero también sé que la corona que les habita y les encabeza no se va a marchitar porque saben dónde está su tesoro y allí están poniendo el corazón.  Son, sin duda, atletas del Espíritu. No buscan el éxito sino la corona de la vida que no se marchita y se comparte para que todos tengan más vida. Aunque todos le daríamos la medalla de oro en dobles, por aquello de que el Señor los envió de dos en dos.

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Jesús, sacerdote y apóstol obrero de la HOAC

HA MUERTO JESUS MARTÍN MENDIETA, UN APOSTOL DEL MUNDO OBRERO

Acaba de morir un sacerdote nacido en el mundo obrero y dedicado en alma vida y corazón al mismo. Ha fallecido en la residencia sacerdotal de la diócesis de Bilbao, donde fueron sus comienzos y desde donde evangelizó en Galicia, Andalucía y Extremadura, siendo el cura de la UVA durante decenios. Incansable apóstol del mundo obrero y de las barriadas pobres. Traigo a colación esta reflexión que elaboré para un material del apostolado seglar, sobre el ministerio sacerdotal y el laicado.

Hecho de vida

Suelo ir a una peluquería del barrio en el que vivo y el barbero, Paco, siempre habla de lo que sabe que interesa a sus clientes. A mí me habla del barrio, de la parroquia, de los sacerdotes, porque sabe dónde me muevo. Recuerdo que un día me comentaba el homenaje que el barrio, en el que vive gente pobre y muy sencilla, había organizado a un sacerdote que se había significado en su labor social y había muerto; yo le comenté que ese año don Jesús Martín, el cura de la «UVA», cumplía sus cincuenta años de sacerdocio, pero él me contestó que a don Jesús no le hacían homenaje porque era uno más del barrio. Me callé y muchas veces me sirve de oración en mi vida sacerdotal esta afirmación.

Es cierto, Jesús Martín es uno más del barrio, ahora tiene ochenta y siete años y vive en una residencia para sacerdotes, pero todos los días se pone en marcha en el bus urbano y se dirige a su barrio con su gente, y allí sigue celebrando la Eucaristía con el nuevo párroco. Los conoce a todos, se sabe el nombre de los que conducen autobuses, de las mujeres que salen a diario a realizar limpieza en el centro de la ciudad, te dice el nombre y el número de todos los que están en la cárcel y que son de su parroquia, la cantidad de analfabetos, de parados…; a los niños, que él mismo ha bautizado, les da caramelos, y continuamente va cargado con la edición del TÚ, hoja mensual de la HOAC, que en ocasiones él lee a los que no saben hacerlo. Ha celebrado la vida, la muerte y los sufrimientos de todos ellos y ha deseado transmitir la fe y la esperanza, les ha entregado la Palabra de vida en las catequesis y grupos de vida y les ha perdonado en nombre del Padre.

Vivió su infancia en el País Vasco, pudo ser un bandido, dice él, pero se dejó tocar por el Dios de la vida y siempre ha estado al lado de los obreros y ha buscado anunciarles y vivir con ellos el Evangelio, en su tierra, en Sevilla, en Ferrol y, por último, en la ciudad de Badajoz, en esta parroquia pobre y humilde de un barrio marginal de la ciudad.

Un consiliario apóstol de la HOAC, un sacerdote de cuerpo entero entregado con radicalidad allí donde la Iglesia lo ha llamado a trabajar por el reino entre los últimos; lo que más le satisface y le alimenta actualmente es hacer la voluntad del Padre, sin importarle mucho los resultados, y siempre se despide con su «hasta mañana en el altar».

El presbítero: ministerio que sirve y acompaña en nombre de Jesús

El barbero me contestó que a don Jesús no le hacían homenaje porque era uno más del barrio».

Palabras sencillas que nos hablan de la Iglesia como sacramento de unidad en medio de los hombres. Así es Dios, que en Jesucristo se hace compañero de la humanidad entrando más dentro de ella que ella misma (Flp 2, 6-11).
Los presbíteros, por tanto, deben presidir de forma que, buscando, no sus intereses, sino los de Jesucristo, trabajen juntamente con los fieles seglares y se porten entre ellos a imitación del Maestro, que entre los hombres «no vino a ser servido, sino a servir, y dar su vida en redención de muchos» (Mt 20, 28) (PO 9).

Mirando a Cristo

«Al cura Jesús lo que más le satisface y le alimenta actualmente —como siempre— es hacer la voluntad del Padre, sin importarle mucho los resultados, y siempre se despide con su “hasta mañana en el altar”».

Esta actitud del presbítero, de obediencia al Padre, sólo es sostenible fundamentándose en Cristo; si toda la comunidad ha de mirar a Cristo para ser signo y señal de su resurrección, los presbíteros dentro de ella «conseguirán la unidad de su vida uniéndose a Cristo en el conocimiento de la voluntad del Padre y en la entrega de sí mismos por el rebaño que se les ha confiado.
En este sentido el presbítero mirando a Cristo sabe que:

  • Es un hombre para los demás. Sus experiencias más profundas han de ser siempre accesibles a todos: «Los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1ss.).
  • Habla de Dios con las experiencias de todos sus hermanos que él hace suyas; incluso las más banales. Todo ello sin buscar gloria propia.
  • Su pasión es hacer la voluntad del Padre, que no quiere que nadie se pierda: pobres, ignorantes, pecadores…
  • Toda su actividad termina en el Padre. Los dones recibidos por el Padre han sido dados en hechos y palabras de salvación, y, ahora, enriquecidos por la acogida de los hombres, retornan al origen con ofrendas de alabanza.
  • Cristo es el único «Mediador» (1 Tm 2, 5) y el sacerdote ha de ser un intermediario para disponer los espíritus para ese gran acto de fe en la paternidad de Dios.

El presbítero en la comunidad eclesial

«Ha celebrado la vida, la muerte y los sufrimientos de todos ellos y ha deseado transmitir la fe y la esperanza, les ha entregado la Palabra de vida en las catequesis y grupos de vida y les ha perdonado en nombre del Padre…».

La identidad del presbítero como la de la comunidad eclesial es la de la «Comunión y Misión». El presbítero es testigo con la comunidad y en medio de ella y se siente llamado a que se realicen las claves fundamentales de la comunión (Hch 4, 32):

  • Todo lo tenían en común.
  • Tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús.
  • Al servicio del Reino: incorporando a los pequeños y a los pobres en la comunidad.

La misión, del mismo modo, es de la comunidad eclesial, y ahí tiene su especificidad el ministerio pastoral:

  • Salir a los caminos con las «palabras y los signos» de Jesús para anunciar la salvación en su persona.
  • La Palabra: leyendo creyentemente la vida y los acontecimientos de la historia humana.
  • Los sacramentos: celebrando la vida y las señales de la resurrección.
    • Bautizando en su nombre a los que se conviertan (Mt 28, 19).
    • «Haciendo esto en memoria suya» (cf. Lc 22, 19).

Para caminar y vivir unidos

El presbítero, discípulo del Resucitado «con» y «en medio» de la comunidad, para que él siga acompañando de modo encarnado a las personas de nuestro tiempo.

«Un presbítero diocesano, un consiliario de Acción Católica, un apóstol de la HOAC, un sacerdote de cuerpo entero entregado con radicalidad allí donde la Iglesia lo ha llamado a trabajar por el Reino entre los últimos».

La misión y la vivencia de la comunión no es fácil para nadie, todos necesitamos de todos para que se pueda realizar. Los presbíteros necesitan claramente de la ayuda de la comunidad a la que sirven para ser fieles a la misma, y esta también necesita presbíteros auténticos y originales que la ayuden a construirse en la unidad. El Concilio lo expresa con mucha claridad: «Este Sagrado Concilio, aun teniendo presente los gozos de la vida sacerdotal, no puede olvidar las dificultades en que se ven los presbíteros en las actuales circunstancias de la vida de hoy. Sabe también cuánto se transforman las condiciones económicas y sociales e incluso las costumbres humanas, y cuánto se muda el orden de valores en el aprecio de los hombres; por lo cual los ministros de la Iglesia, e incluso muchas veces los fieles cristianos, se sienten en este mundo como ajenos a él, buscando angustiosamente los medios idóneos y las palabras para poder comunicar con él. Porque los nuevos impedimentos que obstaculizan la fe, la aparente esterilidad del trabajo realizado, y la acerba soledad que sienten pueden ponerles en peligro de que decaigan sus ánimos» (PO 22).

José Moreno Losada.

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Palabra, corazón y manos

DIÁLOGO INTERRELGIOSO: PALABRA, CORAZÓN Y MANOS

Monseñor Ayuso: ¿obispo de la curia o un apóstol para el diálogo?

En algún momento el Papa Francisco avisó de que no tenía sentido hacer obispos curiales, carrera eclesiástica. Recientemente consagró obispo a Miguel Angel Ayuso, un comboniano sevillano, que es actualmente Secretario del Pontifico Consejo Interreligioso y Viceprefecto de la comisión para las relaciones religiosas con los musulmanes. ¿Era una contradicción del papa? Creo que no.

Durante el verano tengo la suerte de pasar unos días en el seno de la casa de los franciscanos en el santuario de la Virgen de Regla. Me siento afortunado porque allí se pueden disfrutar de cosas que no tienen precio: el descanso, la luz, el mar, el silencio, el agua, los paseos… y la gente. Entre ellos un señor callado, discreto, anónimo que decían que era un monseñor de Roma.  Pero que este año lo he descubierto de un modo nuevo, al encontrarlo con la misma sencillez pero con el anillo de plata que le delata como nuevo obispo de la Iglesia católica. Eso ha dado pie a más conversación y encuentro personal.

Un apoyo y ánimo para mi trabajo en el campo del diálogo

Recuerdo cuando don Celso, arzobispo de Mérida-Badajoz, me hizo el encargo de animar la cuestión del ecumenismo y del diálogo interreligioso. Aunque había tenido contactos con este tema a nivel docente, no había realizado labor pastoral directa de calle con el mismo, ahora surgía un nuevo reto. Al buscar  información en las redes me encontré con que Miguel Ángel Ayuso, ese señor discreto de Regla que traía regalos de Roma y Jerusalén a los más desvalidos de la residencia, el tal monseñor, era una pieza clave en el dicasterio  romano dedicado al diálogo interreligioso, y especialmente en lo que se refiere a la comunidad islámica mundial. Preparado de desde el ámbito comboniano, ha estado más de veinte años entre Egipto y Sudán, ha ocupado cargos docentes sobre el mundo árabe e islámico, conocedor de lenguas, viajero incansabe… y hace unos años lo recabó Roma para trabajar, junto al Cardenal Turán, en esta labor tan urgente de la relación interreligiosa, por su conocimiento y experiencia tanto teológica, como pastoral, vivencial y dedicación de vida y alma a la causa.

Este año lo volvía a encontrar en la casa de espiritualidad de Regla, equipado con su anillo como indicación de su nueva situación ministerial. Toda la casa vivía el acontecimiento como algo propio y gozaban de esta cercanía del obispo, que seguía viviendo en la normalidad y humildad de todos los años, incluso más cercano y cariñoso, o al menos más expresivo.

Una bella conferencia sobre la misericordia y el diálogo entre las religiones

Ayer nos regaló una conferencia en el marco del claustro franciscano, al que acudieron feligreses de Chipiona, especialmente muchas personas de las que veranean en esta playa tan familiar y humanizadora, que tiene como centro el santuario de la Virgen. La comunidad franciscana, con motivo del año de la misericordia van organizando actividades de tipo espiritual y formativo acerca de esta actitud fundamental cristiana que hemos de traducir en obras. El obispo Ayuso intervino disertando sobre la “misericordia y el diálogo interreligioso”, desarrolló claves fundamentales de dicha actitud en el encuentro con otras religiones, aplicándolo a la relación personal en ámbitos culturales donde la realidad actual nos llama a convivir y a cuidar la casa común.

Claves sencillas y fundamentales

Las ideas fundamentales, partiendo de los últimos pontificados papales y subrayando el del Papa Francisco, que nos hizo llegar fueron sencillas como su persona, a la vez que de una gran profundidad y radicalidad. Expuso:

-El diálogo interreligioso es una condición urgente para la paz en el mundo, por eso es una necesidad y condición fundamental para los cristianos. Aunque no es sencillo, hemos de llegar al diálogo de la “amistad”, como el papa propone.

– La  apertura y el verdadero diálogo viene desde una identidad con una profunda formación en nuestro ser cristiano  y una buena  información de las otras religiones.

– El diálogo de la amistad  es un compromiso: Saliendo de nosotros mismos con la palabra, escuchando la palabra del otro, haciendo que las palabras se encuentren y se unan, para que puedan encontrarse los corazones, y ha de acabar con un buen apretón de manos: Palabra, corazón y manos. Así de sencillo lo expone el papa Francisco.

– El diálogo no es algo teórico es un reto para vivirlo a pie de calle,  en todas las iglesias locales y parroquiales, sólo así se evitarán los simplismos que acaban que en fundamentalismos. La comunidad internacional a través de la ley ha de acabar con el terror que nos invade, y nosotros hemos de aprovechar este momento: para conocernos, amarnos, ayudarnos y defendernos de esta plaga de terrorismo que ataca al mundo y a la humanidad. Todos los que tenemos sentimientos religiosos hemos de unirnos en la lucha para la dignidad humana y el cuidado de la casa común de la creación.

– Es también momento de orar, de conversión, para hacer la paz nuestra tarea, pedirlo desde nuestros corazones religiosos.

– Concluyendo: La cuestión del diálogo hoy tiene una importancia fundamental, el papa nos dice que el diálogo interreligoso no es otra cosa que hacernos compañeros de viaje, en nuestro peregrinar terreno, hacia la verdad. Saber ir con todos los hombres de buena voluntad que tienen sentimientos religiosos auténticos, fuera de todo descarte y exclusión indiferente,  divisoria y violenta, buscando la verdad y el reino del paraíso prometido y esperado desde la fe.

Un ministerio sencillo para dialogar a pie descalzo

De este modo Monseñor Ayuso, traía a pie de calle y de playa los discursos y el trabajo elaborado y cuidado a nivel mundial del Vaticano en su trabajo por el verdadero diálogo entre las religiones, ni que decir tiene que no es un obispo para la curia, sino que se ha elegido un apóstol para la Iglesia del diálogo que quiere caminar por la amistad, el papa cuenta con él para esta labor tan esencial hoy. Subrayo esas claves del Papa para el diálogo, que seguro que van a ser las de este obispo para su misión apostólica: Palabra, corazón y manos.

José Moreno Losada, desde el Santuario de Regla en Chipiona.

 

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Los hábitos, sí hacen al monje

Detalles y vida

yo con borregoA ninguno no es extraño el adagio de que “el hábito no hace al monje”, aclarando que la vocación es cuestión interna de opción fundamental, y que la procesión, también el hábito, ha de ir por dentro. Ya lo decía Jesús en el Evangelio referenciando las filacterias de los fariseos y sus vestimentas externas, de las que siguen abundando,  y volviendo como reclamo de presencia e identidad, en los ámbitos religiosos, aunque el papa se ha descargado de bastante de ellas para poder andar más ligero de equipaje y hacer un camino más real y cercano al original del maestro.

Sin embargo, los hábitos  – costumbres, acciones, gestos, sentimientos, decir, acoger…- si hacen perceptible y cognoscible un quehacer y una misión. Lo digo al hilo de anécdotas vividas personalmente en días de descanso, unas en la playa con la familia y otras en la Vera con los estudiantes.

La Homilía y el tono

Relajado y gozoso en la playa de Chipiona con mis sobrinos y su niña pequeña Paula, que no llega al año, una señora mayor, tras escuchar cómo me dirijo y le hablo a la niña, se va acercando y me pregunta: ¿eres tú o no… porque estoy oyendo y me parece la voz de la predicación de mi parroquia, pero te veo  con una niña pequeña, con bañador… en toda esta barahunda y no me lo explicaba, pero tu voz, el tono, lo que decías, me ha confirmado, al poco estaba allí con su marido para saludarnos y hablar de los nietos y de nuestro quehacer de abuelos.

La,la,la,la, la…, una identidad de gozo.

Inconfundible la letra y original, verdad? Un día en medio de las aguas marinas y sus olas, contento como un niño a quien le hacen un regalo no esperado, entro  y grito, tarareo el lalalala gozoso de tono de aleluya. Mis cercanos, se ríen y me dicen  que cómo soy tan escandalaso. Les respondo que allí no me conoce nadie y me desahogo, que tengo ganas de gritar, en tono gracioso… y desde lejos hay alguien que comienza a gritar: Pepe, Pepe… y viene nadando a toda prisa para besarme con una alegría tremenda. Es Carmen Gema, una estudiante de biología, ya graduada, de nuestros grupos que está allí con su familia.  Ha escuchado tararear a mi modo ese lalala, y me dice que es inconfundible que no me veía, pero que al escucharlo sintió inmediatamente que era yo.  Un lalalala… tan compartido en espacios juveniles y estudiantiles, y coreado a veces por todos, remedando mis bromas tontas.

La gracia de estado

Nos explicaban en el Seminario que los sacerdotes teníamos la gracia de estado. Ante preguntas prácticas de algo tan teológico, un buen sacerdote, tan grande como sencillo, don Antonio Fuentes, nos ponía un ejemplo tonto y clarificador: “Estaréis en el bar del pueblo, estará alguien borracho, ya veréis que os conozca o no, acabará hablando con vosotros… y escucharéis”.  Había terminado el baño, mis familia a su apartamento, yo a mi residencia franciscana en  Regla. Me paro en un banco para ver caer el sol, mi hamaca a mi lado, mi toalla, en bañador… contemplando con paz la caída del astro sobre las aguas y su resplandor de despedida, esponjando el alma en su adiós. Vienen dos señoras, una agobiada, con ansiedad, débil, se hace prueba de azúcar ella misma,  se analiza, la otra le acompaña preocupada. Se siente en el mismo banco, le pregunto, le digo que se tranquilice… poco a poco se le va pasando, creo que le toqué su mano… se recupera y me dice: Mire, no sé que me ha pasado, pero usted me ha dado una paz, como si le rodeara algo  que me sanaba y tranquilizaba, no sé, como si fuera usted sacerdote o algo de eso, algo sagrado. Yo me acordé de la gracia de estado y de la simplicidad con la que lo explicaba Antonio Fuentes.

YO confieso…

En Losar de la Vera, Garganta de Cuartos, ocho días intensos y vivos. Un restaurante junto a la garganta, siete u ocho camareros…algunos de otros años, otros nuevos. Me suelo acercar a leer el periódico, descansar, tomar un café. Se acercan, uno a uno, en estos días todos me hablan de sus vidas, sus situaciones, hasta de sus fallos, preocupaciones, sus alegrías… sus vidas mucho más interesantes que las noticias del gobierno… La camarera me besa con alegría el último día, los camareros me abrazan y nos esperan para el curso que viene… Confesiones en toda regla sin saber por qué, y diciéndome padre… y yo sin hábito.

El facebook y los blogs

Me acerco a la Iglesia del Carmen de la Antilla, un tono de acogida y silencio agradable, tomo foto para compartir. Se acerca una señora de Zafra y me dice que si soy José Moreno Losada, me sorprendo porque no sé quién es. Me habla de sacerdotes conocidos, y me dice que al verme me ha reconocido, porque ella se lee todo lo que escribo en los blogs y me sigue. Me saluda con un cariño especial y me siente como alguien suyo. YO me quedo sintiendo su cariño y su delicadeza, su cercanía…y me alegra de que estemos compartiendo tanto sin yo saberlo.

Por tanto…

Lo confirmo sin duda que el hábito no hace mucho en el monje, pero que  el monje si ha de tener hábitos para que los otros puedan descansar y encontrar lo que Dios quiere darles, a través de instrumentos pequeños y débiles, como soy yo.

Gracias Padre, porque estas cosas se las has revelado a los sencillos y pequeños, y no a  los sabios y entendidos, si Padre así te ha parecido mejor. Dame los hábitos propios de tu sensibilidad y tu amabilidad por el mundo y los humanos. Que mi afectividad sea como la tuya, y tu ternura se empodere de mí. Que los que me rodean me sigan haciendo como tú quieres que sea y que yo me deje interpelar por ti, y todas las anécdotas entrañables que pones a mi lado.

 

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Masacre y respuesta…

Desde la Escuela…

Acabo de formar parte de un tribunal de fin de grado en magisterio, Jana ha presentado un trabajo acerca del diálogo interreligioso en las aulas, un proyecto de intervención para el diálogo y el encuentro entre religiones y cultura, para niños de primaria que son musulmanes, evangélicos y católicos, en una barriada pobre, de inmigrantes, etnia gitana… y esto el día después de otra masacre. Esta debe ser nuestra respuesta, también con los niños y desde los niños, , somos vecinos y hermanos, hay mostruos pero estamos juntos frente a ellos, no nos van a separar, nos queremos conocer y querer.

Me encanta la reflexión de este hermano y amigo sociólogo que es Imanol Zubero. A ella me sumo desde el trabajo de Ana y desde mi quehacer en esta facultad de educación en Badajoz:

Releyendo a Bauman el día después de la matanza de Niza (y escuchando a Zaz)

Un muñeco junto a una de las víctimas.

¡Qué seguro, confortable, cálido y amigable sería el mundo si fueran los monstruos y sólo los monstruos quienes perpetraran actos monstruosos!

Daños colaterales, Fondo de Cultura Económica, 2011, p. 182.

Europa fue capaz de vivir y aprendió el arte de vivir con los demás. En Europa, como en ningún otro lugar, “el Otro” es el vecino de la puerta de al lado o al otro lado del pasillo, y los europeos, tanto si les gusta como si no, deben negociar los términos de su vecindad a pesar de las diferencias y la alteridad que los separa.

Ceguera moral (con L. Donskis), Paidós, 2015, p. 238.

Y en esta tensión debemos seguir viviendo. Entre la posibilidad de que el monstruo sea la persona que vive en la puerta de al lado y la necesidad ineludible de reconocer y construir la vecindad a pesar de la alteridad. No dejándonos ganar por el miedo que tantas veces nos lleva a convertirnos en el mismo monstruo al que queremos combatir. No renunciando a mejorar en el arte, tan trabajosamente aprendido, de vivir con los demás, y no sólo con los nuestros. (Imanol Zubero)

Creo firmemente que la solución viene por aprender a ser vecino y no por atacar para defenderno. La mejor defenesa no es buen ataque, sino un buen camino de justicia y dignidad, de fraternidad compartida, de verdadera vecindad. Y es posible en la escuela y en la calle.. es posible.

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La aspiración al amor verdadero

A la luz del Papa Francisco

Preparando el material para las jornadas de formación para universitarios acerca de la afectivadad y las relaciones, nos detenemos en el juzgar, buscamos luces iluminadoras, evangelizadoras acerca del amor. Para ello nos detenemos también en el pensamiento cercano y sencillo del papa Francisco que nos ayuda a profundizar en la afectividad realizada en el amor de Cristo,élnos presenta, desde las claves que da san Pablo en su himno a la caridad en la carta a los Corintios, las pistas para discernir y aspirar al mejor corazón, al mejor carisma y a la mayor felicidad, al amor más auténtico. No es una obligación, se trata de una sensibilidad integrada e incrustada en nuestras entrañas, de un modo de ser y de sentir con respecto a nosotros mismos, los demás y Dios. Lo tomamos de su comentario al texto paulino en la exhortación “Amoris laetitia” (La alegría del amor). Lo hemos sintetizado como algo nuclear del documento y del pensamiento del Papa, aunque no es lo que más se difunde. En las jornadas de formación de los jóvenes universitarios será tema central a la hora de juzgar acerca de la afectividad y de las relaciones.

Dias bonitosPor un amor verdadero:

I.- El amor es paciente, su paciencia se afianza en el reconocimiento de que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es. Que tu amor sea ejercicio de una profunda compasión que te lleve a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente a como a ti te gustaría.

II.- El amor es servicial, se expresa más en las obras que en las palabras, se hace fecundo cuando nos entregamos y nos donamos sin medidas, sin reclamar nada a cambio, cuando lo hacemos por el solo gusto de dar y de servir.

III.- El amor no tiene envidia sino que procura descubrir su propio camino para ser feliz, dejando que los demás encuentren el suyo. Lo que sí hace es rechazar la injusticia y buscar a los que sufren para ser causa de su alegría, con deseos de verdadera equidad.

IV.- El amor es humilde y sabe que para poder comprender, disculpar o servir a los demás de corazón es indispensable sanar el orgullo y cultivar los sentimientos de humildad.

V.- El amor camina por la senda de la amabilidad, genera vínculos, cultiva lazos, crea nuevas redes de integración, construye una trama social firme. Para ello ejercita la capacidad de decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan.

VI.- El amor se hace excelente cuando se desprende de sí mismo y es capaz de ir más allá de la justicia, se desborda en gratuidad total sin esperar nada a cambio, hasta llegar al amor más grande que es dar la vida por los demás.

VII.- El amor no se deja vencer por el mal, reacciona ante la molestia con la bendición del corazón, deseando el bien del otro, orando por su liberación y sanación del espíritu del mal, deseando su bendición.

VIII.- El amor no permite que los malos sentimientos penetren en sus entrañas, no deja que el rencor se adueñe de sus sentimientos, al contrario intenta comprender la debilidad ajena y trata de excusar a las personas como hacía Jesús.

IX.- El amor huye de la venganza que se alegra de la injusticia ajena, sino que se alegra con el bien del otro, cuando se le reconoce la dignidad, cuando se valoran sus capacidades y sus buenas obras. Le hace feliz la felicidad del otro porque no se cierra en si mismo ni en sus propias necesidades.

X.- El amor no se deja vencer por las amenazas, se impone contra toda dificultad o juicio, no exige que el amor del otro sea perfecto para valorarlo. Acepta que el otro ama como es y como puede, con su límites, que su amor es real aunque sea limitado y terreno. Por eso convive con la imperfección, la disculpa y saber guardar silencio ante lo limitado del amado.

XI.- El amor confía, deja en libertad, no domina ni posee. Favorece con su libertad la sinceridad y la trasparencia del otro al donar confianza, le ayuda a mostrarse realmente como es.

XII.- El amor sabe de esperas y de esperanzas, sabe que el otro puede cambiar, que en su interior está el bien, y sobre todo sabe que en el corazón del Padre está llamado a la plenitud del Cielo, por eso le puede mirar con esperanza, en plenitud aunque ahora no sea visible su amor.

XIII.- La persona que ama es fuerte, capaz de romper la cadena del odio y del mal, lo soporta todo y no se deja dominar por el rencor, el desprecio hacia los otros, o de lastimar o cobrarse de algo. El amor lo es a pesar de todo, es más fuerte que la muerte.

Conclusión:

cruzmano“Y si no tengo amor no soy nada…”

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