¿Te quieres unir? Celebración ecuménica de clausura

Celebración ecuménica ¿Quieres unirte?

Hoy vía online celebraremos las distintas iglesias de Extremadura una vigilia de oración compartida. Nos gustaría invitarte y unirte en Espíritu y Amor a esta oración ecuménica y universal.

CLAUSURA CELEBRACIÓN: Os esperamos¡¡¡ Hoy a las 20 horas.
Oración ecuménica
Durante toda esta semana hemos estado unidos y vinculados por la oración y reflexión sobre el ecumenismo. Ahora llegamos al momento celebrativo final, una celebración ecuménica de oración y vivencia de nuestra fe y nuestro deseo de unidad y de amor, en medio de una situación que nos reclama cuidado y ternura universal frente a esta pandemia globalizada.
Os INVITAMOS DE CORAZÓN a uniros online esta noche a las 20 horas. Estaremos cristianos de confesiones distintas, pero unidos con un mismo espíritu. La misma elaboración de la celebración ha sido realmente una experiencia sacramental y significativa de lo que es el deseo de la unidad, enraizados en el corazón de Cristo, mirándonos a los ojos con la clave de la fe y la esperanza. Unidos por su Palabra y por su sangre. Por eso deseamos que todos los que podamos estamos unidos a las ocho. Aquí tenéis el enlace donde nos encontraremos para orar con un mismo Espíritu y un mismo amor.
Deseamos llegar a todos fieles posibles, ayúdanos a difundirlo.
Enlace:

Oración unidad de los cristianos (3)

El pastor de la Iglesia Bautista de Badajoz, Miguel Ángel Caja, nos invita hoy desde la palabra a vivir en la unidad dentro de la pluralidad. No hemos de ser uniformes, pero si hemos de vestir todos el vestido de Jesucristo, la misericordia entrañable, para querernos como Dios nos quiere. Abrirnos a la Palabra es aceptar de corazón que Dios nos ama y nos perdona en nuestra propia realidad y singularidad.

OCTAVARIO,
Oración por la unidad de los cristianos.
Día 3
Miguel Angel Caja

La mansedumbre y la vestidura del amor compasivo. Miguel Ángel Caja, Pastor de la Iglesia Bautista, nos exhorta a la compasión. No es posible convivir juntos y mantenernos unidos siendo uniformes, necesitamos saber aprender a lo común en la diferencia y en la limitación. Una cristiandad diversa y plural pero totalmente unida a Cristo. En un mundo dividido nosotros estamos llamados a revestirnos de Cristo. Lo sabemos. El comienzo de la lucha contra el odio, la respuesta cristiana fundamental al odio, no es el mandamiento del amor, sino aquello que necesariamente debe precederlo a fin de que el mandamiento resulte soportable y comprensible. Es un mandamiento previo: creer en Cristo que nos ama en la diversidad. La raíz del amor cristiano no es la voluntad de amar, sino la fe en que uno es amado, la fe en que uno es amado por Dios, aunque sea indigno o, más bien, sin que se tenga en cuenta su valor. Si Dios nos quiere a todos nosotros hemos de ser cauces de ese amor sin precio ni medidas.

Oración por la unidad de los cristianos (2)

Octavario unidad Cristianos (2)

Cristo en el centro de nuestra vida y el amor raíz y cimiento de nuestro ser. Es el camino verdadero para llegar a la unidad. Mariano Arellano, pastor De la Iglesia evangélica española, nos ilumina hoy con la palabra y nos invita a abrirnos a la única paternidad universal que es la que nos da Dios Padre en el sentir del único Espíritu verdadero. No hay mayor Dogma y Verdad.

CON LA IGLESIA EVÁNGELICA ESPAÑOLA

ORACIÓN PARA HOY

Pastor Evangélico y Arzobispo Mérida-BadajozHoy nos ayuda adentrarnos en la palabra de Dios nuestro hermano el pastor Mariano Arellano, de la iglesia evangélica española en Extremadura. Un verdadero animador del ecumenismo espiritual, doctrinal y caritativo. Nos dejamos iluminar por su predicación y su ministerio en el deseo de centrarnos en Cristo que nos hace hijos del Padre en el Espíritu.

Apostamos por la unidad de lo humano y lo natural: ecuménicamente

Apostamos por la unidad de lo humano y lo natural

(Por un ecumenismo espiritual e integral)

Comunicado interconfesional cristiano en Extremadura ante el octavario para la unidad de los cristianos.

Por la unidad de los cristiano. Oremos.

Un año más, los cristianos de todo el mundo se unen en el deseo de la unidad entre todos ellos. Este año esta celebración   tiene lugar en medio de las duras circunstancias que la pandemia del COVID19 nos lleva imponiendo desde hace ya tanto tiempo.  Una emergencia sanitaria que ha puesto más de relieve, si cabe, nuestra vulnerabilidad, la interdependencia en la que se mueve la gran familia humana, una llamada mucho más fuerte a la unidad en todos los sentidos.  Vivimos en una gran aldea global en la que es muy evidente que se han globalizado las crisis y retos que juntos debemos afrontar.

En todas nuestras comunidades existe el deseo, por eso oramos, de que podamos aprender también a globalizar la solidaridad de modo que no haya problemas que nos parezcan lejanos ni seres humanos que nos resulten ajenos.  La gran familia cristiana quiere, junto a todas las personas de buena voluntad, seguir aportando semillas de justicia y paz para la sociedad de la que somos parte.  Queremos aprender también a ser más coherentes y responsables con nuestros principios y valores.

Estos días de reflexión y unión nos ayudarán a reflexionar en ese sentido, a vivir un cristianismo verdaderamente universal, es decir, uno en el que todos tenemos cabida con nuestras diferencias doctrinales e históricas.  Un cristianismo que aboga por la plenitud de la vida con la dignidad y libertad que le son inherentes.  Y desde ahí queremos ser servidores de una sociedad y una humanidad nueva, fraterna y solidaria.

Hemos de unirnos por la defensa de la dignidad humana, en especial de aquellos menos favorecidos y situaciones más débiles ya sea por razón económica, social, de salud o geográfica, y también por el fomento de unas relaciones más armónicas con nuestro medio ambiente, con toda la naturaleza, porque también nuestro mundo requiere una responsabilidad global que vaya mucho más allá de algunos intereses locales e inmediatos.

El lema de este año se toma de las palabras del Evangelio de Juan que nos recuerda:  “Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia[1];  y en ese camino queremos seguir transitando,  amar y cuidar como Jesús lo hizo,  seguir aprendiendo a hacerlo en la dirección adecuada para poder dar frutos de esperanza,  fraternidad y conciencia ecológica tan necesarias en nuestro frágil y bello mundo. Queremos amar y comprometernos con la sociedad en estos momentos de una manera unida y firme. Confesamos que nos une un mismo sentir y una misma humanidad, una sangre que no tiene apellidos, ni raza, ni lengua, ni se separa en el destino universal de la salvación que esperamos sea de plenitud para todo el mundo. Queremos caminar con todos los hombres en la construcción de una casa común llena de dignidad y basada en la justicia y en el cuidado muto. Queremos manifestar de modo conjunto que apostamos por la ternura y el cuidado de la vida, de lo humano y lo natural, como verdadera respuesta a todo dolor y sufrimiento de nuestra humanidad y de nuestra naturaleza. Nos comprometemos para seguir caminando en un camino ecuménico espiritual y de ecología integral.

Mariano Arellano, Miguel Ángel Caja, Joan Sibur y José Moreno (Representantes de la Iglesia evangélica española, Iglesia bautista, Iglesia ortodoxa rumana, Iglesia católica)

permaneced

Bendito año nuevo

“Bendición y protección”

Comenzamos un nuevo año, es nuestro modo de contar el tiempo. Pero contarlo no es vivirlo, precisamente hoy al comenzar un nuevo año lo que nos deseamos unos a otros es que esté lleno de vida y en este contexto de pandemia lo concretamos aún más en el deseo de que tus días estén llenos de salud. La salud para los cristianos tiene que ver con la salvación, la que nos llega de Dios.

Los israelitas son conscientes de su ser criaturas, de la necesidad de Dios para vivir y poder tener una existencia llena de paz y de amor, por eso buscaban la bendición del Señor. Solo él puede bendecirnos y protegernos, darnos su luz y concedernos su favor. Cuando él fija su corazón, su mirada, en nosotros entonces es cuando llega la paz al pueblo. La palabra de Dios hoy nos invita a buscar y desear esa bendición de Dios, su salvación.

Tenemos un referente de grandeza humana, María, que supo buscar y abrirse radicalmente a la bendición divina. Fiel a la tradición de su pueblo, consciente de lo que el Señor había realizado en la historia, no tuvo ningún miedo ni reparo en situarse como una esclava del Señor, porque ella sabía que Dios da la libertad a los que le son fieles. Y en medio de la dificultad y los contratiempos de su vida, en su historia, no se echó atrás a lo que Dios le proponía, aunque no entrara en la lógica de lo humano, porque ella sabía que Yahvé derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, que despide vacíos a los ricos y da pan a los hambrientos.  Sabe de la misericordia del Señor, la que se derrama siglo por siglo, desde Abrahám hasta hoy. Tocada de gracia entre todas las mujeres, nos dio el fruto de su vientre, y la bendición divina se hizo carne en la humanidad de Jesús de Nazaret.

Desde ese nacimiento divino en lo humano, no hay nada de nuestra historia, de nuestros gozos y sufrimientos, que le sea ajeno a Dios, todo le afecta y todo lo ama, en él esta nuestra esperanza contra toda desesperanza. La humanidad de Cristo y sus sentimientos son la mayor bendición de un Dios humanado que nos cuida, protege y da la vida por nosotros, El es nuestra salud, nuestra salvación. Fieles a este Cristo, nacido de María, y con la actitud de la Madre de Dios, hoy se nos invita a buscar y recibir la bendición de Dios. Lo hemos de hacer en este contexto de dolor y de pandemia, de grito universal y desde los más empobrecidos de la tierra

¿Por dónde nos llegará la bendición y la protección divina, la salud de nuestro ser, nuestra salvación en este nuevo año? Las actitudes básicas han de ser abrirnos a esa humanidad de Cristo donde el Padre nos hace hijos suyos y nos lleva a su vida. Abrirse en el tiempo a la humanidad de Jesús de Nazaret, es seguir creyendo que Dios está a favor de los últimos, y que no olvida ningún gesto de amor y de entrega por muy anónimo que sea.  Ahora es tiempo de salvación y de gracia. Este tiempo, este año es lugar propicio para la bendición y el cuidado de Dios. Nos toca a todos nosotros ser manos de Dios para bendecir nuestra humanidad, para curarla y cuidarla, para practicar la justicia, para andar por los caminos de la fraternidad universal a la que nos está invitando el Papa Francisco.  2021 Es año y tiempo de salvación y bendición.

José Moreno Losada

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Alfonsa Cabaña, una vida de amor

Día 18 de diciembre, día de la esperanza. Alfonsa, no podías irte de otra manera, tenía que ser llena de esperanza como has vivido toda tu existencia. Mujer de esperanza, pero ¿ qué era lo que alimentaba tu esperanza?

Alfonsa, hija querida de Dios.

Agradecida de la vida, llegaste siendo querida y te marchas llena de agradecimiento por todo lo que has vivido. De fondo el descubrimiento de un Dios Padre, de cuyos brazos nunca te ha podido bajar nada ni nadie, más bien has sido tú quien has proclamado a los cuatro vientos que este Padre no abandona nunca a nadie. Los sentimientos de Dios te han embargado en la libertad del amor y nunca has salido de esa esfera de sentirte querida y querer a tiempo completo. Tú has aprendido y sentido lo que es un amor sin límites, a cuerpo entero, recibiéndolo todo y no quedándote con nada en todas tus relaciones. Tu modo de contar tu vida y tu historia te delataba como hija querida de Dios, descubriste en lo más humano lo más divino, y en lo más pequeño lo más fuerte. Te has entregado en los brazos del padre en estos últimos días sin ningún miedo, porque tú no deseabas la muerte, pero no la temías porque amabas y creías en la resurrección en el encuentro de lo definitivo, en el amor que es más fuerte que la muerte y sabías de la otra orilla esperada, la de la comunión perfecta.

Alfonsa, mujer de Iglesia.

Como Cristo ama a su iglesia así se han querido Alfonsa y Alfonso. Tras la muerte de Alfonso tu mística de vida y resurrección ha sido tan profunda como evidente, el amor es más fuerte que la muerte. Como referente en vuestra vida matrimonial la unión de Cristo y la Iglesia. Ahí te has mantenido Alfonsa, como María ante Jesús, has amado tu familia de un modo único, ahí has puesto tu identidad y tu currículum de entrega con radicalidad: hija, hermana, esposa, madre, abuela, sobrina… ningún hilo quedó sin ser enhebrado en tu ternura y delicadeza. Fuerte y firme en convicciones y valores hasta límites insospechados. Desde el respeto más profundo y la sinceridad más cuidada. Y lo que fuiste para Alfonso y para tus hijas, tus seres queridos, exactamente igual lo has sido para tu familia la Iglesia. Mujer diez en tu sentido creyente y eclesial, por la gracia de Dios, como tú decías. Es cierto, hallaste gracia ante Dios y nos diste un fruto eclesial de primer grado. Fiel a las normas y orientaciones morales de tu iglesia, firme en tus convicciones y coherente con el evangelio de Jesús, con la crítica de unos sentimientos de celo por la casa de tu Padre Dios. Nunca te derrumbaste, los defectos de tu Iglesia fueron lugar para tu humidad y tu entrega sin medida, poniendo por delante de toda la misión del amor y del encuentro. Hoy somos una muchedumbre innumerable los que testimoniamos que tú has lavado tus mantos en la sangre del cordero y brillas entre los santos de los que nos canta el apocalipsis.

Alfonsa, madre de la humanidad.

Tu maternidad, ahí es donde te has hecho imagen de Dios más verdadera, junto a la paternidad de Alfonso. Tú eres madre, lo has sido de cuerpo entero. Has entendido al Dios Madre, como lo entendió María, a quien mirabas con predilección en tu devoción espiritual. Esa mujer de Dios que fue madre de la humanidad. Desde tu apertura generosa a la vida en tus hijas, un ejército de amor adiestrados en la entrega y en la coherencia, sumando ternura e interpelación, acompañamiento y libertad, amor y compromiso, alegría y compasión, saber recibir y generosidad. De esas experiencias que se han sentido en el corazón no como sucesos aislados, sino como un proceso, como una fuente inagotable, como un río en crecida, que ha satisfecho hasta la sed de los últimos. Sí, esa es tu corona, los pobres, los últimos han sido tus hijos, los has puesto en el mismo lugar que tus seres queridos, a partes iguales, eso solo lo sabéis Alfonso y tú, pero lo intuyen vuestros seres más queridos y allegados. Tratad a los demás como a vosotros mismos, ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo he sido amado por ti, querido, alegrado, compartido… Has entrado por la puerta de los benditos: Venid benditos de mi padre porque tuve hambre y me diste de comer… cada vez que lo hicisteis con uno de estos los humildes hermanos, lo hicisteis conmigo. Tú has partido el pan y lo has compartido, tu casa y tu haciendo ha sido Emaús y se han multiplicado los panes para los que lo necesitaban, porque en tu espiritualidad franciscana estaba claro que se podía vivir mucho con poco, y que lo primero no era el tener sino el ser, y eso lo daba Dios por gracia.

Alfonsa, mujer cristiana.

Cómo podías vivir tan enamorada de Cristo, nunca te pareció suficiente tu encuentro y tu conocimiento de El, de su vida, sus sentimientos, sus obras, su presencia viva y real. Devorabas su palabra, cantabas con él, orabas intensamente y tu vida nunca estuvo vacía. Jesús te enseñó a sentir que su misericordia y ternura son eternas y disfrutabas en su presencia. Has tenido la gracia de vivir la mística, la sabiduría de los sencillos, esa que nadie te podía quitar. Bendigo a Dios por esa experiencia última que pudimos compartir esa semana en Taizé, qué regalo más grande me hizo el Señor de poder tenerte y convivir en aquel lugar tan joven y dinámico. Nos sentimos tan a gusto, nos parecía tan normal aquello… cómo olvidar aquél aleluya glorioso del sábado con las velas de la vida tan encendidas, a miles, con aquellos cantos de victoria… sentíamos tocar el cielo y es que estaba tan cerca de ti y tú estabas tan cerca del cielo. Ahora me recojo y lo escucho sintiéndote al lado. Doy gracias, junto a tus hijas y tu familia, por tu vida y tu amor. No has muerto, te has ido con el Padre, tú lo sabías y así lo has confesado en tu despedida: mi vida está cumplida, estoy preparada para partir, siento dejar aquí a mis seres queridos, pero creo firmemente en la resurrección y me pongo en las manos del Padre. No has tenido miedo a la muerte, la has acogido franciscanamente como hermana, sabiendo que te abría las puertas de la vida eterna, donde todos volveremos a encontrarnos.

No dudamos de que nos seguirás amando y cuidando, porque como tú proclamabas en Cristo el “amor es más fuerte que la muerte”. Nos consuela este texto bíblico paulino de Fillipenses que tú has rezado muchas veces desde la escatología cristiana y que te consolaba esperando el reencuentro de lo amado:

“Pero lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo. Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo,y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios, apoyada en la fe, y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, .tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos. No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús.”

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La ternura de Dios en un pesebre y su luz

Navidad, para recuperar la ternura

Si recuperáramos la ternura habría merecido la pena. Nos ha salvado la ternura de Dios, la misma que nos creó, que hizo que se encarnara, muriera en la cruz y se dejara ver resucitado. La salvación no vendrá por esquemas humanos que nos estén centrados en la ternura que nace del amor. Ni el progreso, ni el éxito, tanto de orden físico, químico, biológico, incluso filosófico, podrán salvarnos sin la ternura del verdadero amor de lo humano que fundamental en el absoluto hecho criatura en un pesebre por pura compasión y ternura desbordante. La infinitud que calma el deseo de la humanidad está en la debilidad de la ternura que nos hace divinos siendo muy humanos. Ojalá esta navidad se la de la ternura

Belén infantil

La ternura no tiene precio, no se puede pagar ni comprar. Incluso en el quehacer de la prostitución si algo se da de ternura será porque gratuitamente lo done el corazón de esa persona usada. Nada de la ternura es de mercado y ni siquiera exigible, lo que sale del corazón ha de ser en verdadera libertad.

Nos preguntamos si esta navidad será navidad, y muchas voces dicen que podría ser una verdadera navidad, o lo que es lo mismo que podríamos entrar en la verdad auténtica del misterio de la Navidad que celebra el humanismo cristiano. Hoy mismo rezaba yo con el salmo que proclama, desde el corazón del pobre creyente, “Tu ternura y tu misericordia, Señor, son eternas“. Llevo varios días dando vueltas a la cuestión de la ternura, motivado por el adviento y por el misterio de la encarnación, por la humanidad desnuda de Jesús.

Recuerdo un día que acompañé a un joven estudiante que tenía que pasar consulta en urología, donde se encontraba mi amiga Marisol como secretaria. Allí nos recibió y nos trató con una ternura encomiable, como era su modo natural de atender. Al salir, el joven me dijo: “Pepe así tenían que ser todos los funcionarios”.  Yo compartí con él la reflexión de que a los funcionarios le podemos pedir que sean eficaces, hábiles, respeto mutuo, pero no le podemos exigir la ternura. La ternura sale del corazón agradecido y generoso, que hace de esa cualidad un modo de vivir entregado, está unida al amor.

La navidad es la escuela divina de la ternura, desde ella se nos abren los ojos para contemplar la creación y descubrirla, más allá de toda ciencia y toda filosofía, como obra de amor llena de belleza y de ternura como nos dice el libro bíblico de la Sabiduría: “Señor tú todo lo haces porque lo amas, sino lo amaras no lo crearías… y por eso también lo sostienes”.

La navidad nos presenta la ternura de un Dios todopoderoso que por amor se hace “uno de tantos”, desnudo como un pobre niño al nacer, despojado de su rango, para poder “decir al abatido una palabra de aliento”. No puede ser otra la señal de la ternura divina: “Un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Incluso aparece como un ser necesitado de la mayor ternura de María y José, y de todos los que le rodeaban.

Y no puedo menos de adentrarme en la ternura recibida y regalada con la que mi vida se ha ido haciendo, comenzando por esos seres entrañables, que en su sencillez e incluso rudeza, supieron hacerse migas para ser nuestro alimento, esa madre que se deformó dándonos forma con su generosidad radical, enseñándonos a valorar lo que era verdaderamente importante en la vida. Ese padre que siempre fue el último en recibir y el primero en dar y en darse, en matarse trabajando sin límites para que nosotros creciéramos en la mayor libertad posible sin necesidad. Hasta esos abuelos que nadie disfrutó como nosotros, porque la generosidad de nuestros padres, nos hicieron sentir que eran parte nuestra, carne de nuestra carne. Y desde esas realidades tan sencillas y humanas, la grandeza de la fe en un Dios que se nos daba en ellos mismos y en el que no enseñaron a confiar y a sentirnos queridos por El.

Ahora venimos de un mundo de prisas, de comercios, de consumos, de cálculos permanentes, de individualismos forzados, con consecuencias de deshumanización no decidida pero sufrida, de olvidos y dejaciones, de separaciones sin sentido de los más amados. Un virus ha entrado por la puerta de servicio, a media noche, cuando nadie lo esperaba. Viene en nombre de todos y nadie lo reconoce, lo estudiamos y queremos acabar con él. Preparamos las respuestas científicas, incluso alguna filosófica, buscamos la vacuna … pero nada de esto es integral. Hay una llamada trascendental y escondida, una estrella que iluminará la noche de la oscuridad y el desconcierto en el que estamos sumidos, y esa es la TERNURA.  Es el momento de volver a lo más humano y a los más divino, a la verdadera señal: “un niño -una humanidad- envuelta en pañales y acostada en un pesebre”, el signo de la verdadera ternura, la que no se puede exigir, ni comprar ni vender, pero es la que salva y dignifica, la que cura y acompaña, la que hace sentir el verdadero amor y conduce a la auténtica fraternidad. La que nos hace sentirnos hijos y hermanos de la misma bondad. No hay otra salvación que la ternura del corazón y esta es la que hace la Navidad verdadera ¡Feliz Navidad¡

Feliz ternura, desde la parroquia

José Moreno Losada.

Voluntarios a imagen de Dios – Día internacional del voluntariado-

Hoy día del voluntariado estamos llamados los creyentes a saber mirar desde el Padre la marea inmensa de compasión entrañable que se derrama sobre el mundo, con los sentimientos de Cristo y con la fuerza del Espíritu. Esa iglesia es la verdadera señal de la cruz, del pan partido, del padre bueno.

“A imagen de Dios”, Voluntarios de la Trinidad

Trinidad compasiva

Me encanta cuando en teología se descubre que el concepto persona nació en el contexto de la Trinidad. Personas con identidad propia pero que se descubren y se muestran en la relación entre ellas, las divinas procesiones. Hoy en el día del voluntariado, disfruto pensando en esa muchedumbre inmensa que cantan en la plenitud de la historia y que cuando se pregunta el apocalipsis quiénes son y de dónde vienen, se dice que estos son los que vienen de la gran tribulación que han lavado sus mantos en la sangre del cordero. Sí , hay millones de personas que están lavando sus mantos en la sangre del cordero, en las heridas y en el dolor de una humanidad sufriente. Ahora en este tiempo de pandemia se vuelve a hacer evidente la tribulación y los que con sus mantos blancos son ternura y sanación, consuelo y ánimo, en el valle de las lágrimas.

El cristianismo si algo aporta en la historia de la humanidad es la clave de un amor con fundamento absoluto que dota de sentido toda la historia y toda la creación. Desde el amor también señala el dolor y el sufrimiento que busca la compasión, la que sale de las entrañas auténticas de lo más humano que nos hace próximos de los más sufrientes y caídos al borde del camino. La Iglesia sabe que su identidad se la juega en la verdad de este amor que no puede quedarse en ortodoxia y requiere su ortopraxis, su realización histórica y concreta en todos los momentos por los que atraviesa la humanidad en el camino de la historia.

Una iglesia compasiva, que se hace entrañas de misericordia en el campo del mundo.  Por eso hoy miro a los voluntarios que se mueven con la fe y que configuran una iglesia samaritana, unida a todos los hombres de buena voluntad que caminan en el mismo deseo del amor comprometido. Y en estos voluntarios cristianos siento la presencia inagotable de la Trinidad.

Son voluntarios en el nombre del Padre:

voluntarios

Contemplo los que me rodean en mi parroquia, en los movimientos, en las obras de nuestra ciudad y región, en otros ámbitos internacionales y descubro sus sentimientos de hijos de Dios. La experiencia de un Dios que les hace sentirse hijos queridos marca la vivencia de una confianza ilimitada que les hace arriesgar sin miedo a favor de los otros. Su concepción de la fraternidad se me hace evidente y cálida, y la siento cuando me acerco a ellos y veo su trabajo y su discurso. No puedo no creer en el Padre cuando los siento tan hermanos de los que sufren. Vosotros sois imagen de Dios Padre.

Son voluntarios en el nombre del Hijo:

Los sentimientos con los que se mueven y con los que oran y celebran su vivencia del encuentro con los que lo necesitan me reavivan los sentimientos de Cristo, aquellos que decía el apóstol san Pablo que habían de ser los determinantes en los seguidores de Jesús. Veo vuestra ternura, paciencia, acogida, alegría, cercanía, dedicación, generosidad… y cómo no creer que Cristo haya resucitado, que el crucificado ha vencido la oscuridad y sabe del amor que es más fuerte que la muerte. Vosotros sois imagen del Hijo muerto y resucitado.

Son voluntarios en el Espíritu Santo:

es

¿De dónde viene vuestra motivación y fuerza? ¿Por qué no os quemáis ni os cansáis, aunque no tenéis éxito a los ojos del mundo? ¿por qué seguís creyendo que gente pequeña en sitios pequeños haciendo pequeñas cosas sois el motor de la esperanza y de la verdadera transformación de la realidad? No hay duda que os sostiene el espíritu divino, que habéis recibido del Padre por el Hijo. Me encanta saber que detrás de vuestra acción está la contemplación, la eucaristía, una espiritualidad de lo sencillo y lo profundo, un saber que es el Padre quien por su Espíritu os sigue haciendo imágenes vivas de Jesús de Nazaret. Y que lo hace de modo insospechado, en lugares no conocidos, en gritos muy silenciados, en gestos de una evidencia trascendente, en ojos y corazones que rebosan luz y alegría, aunque a veces se mezclan con la ira y la pena, que también son motores de cambio y de fuerza del mismo espíritu.

cruz

Son señal de la cruz

Voluntarios sois para la iglesia de hoy la mejor confesión de fe, el credo más vivo, seguid haciendo con vuestras vidas el signo de la cruz en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, porque sólo esa cruz vivida es nuestra fuerza y nuestro poder.

José Moreno Losada

Las pesetas y los ajos… con Manos Unidas

Ahora o nunca…Ha llegado el momento, enterremos las pesetas con corazón. No estaría mal que las últimas pesetas que andan perdidas por ahí, y que no son pocas, acabaran dando vida a los que menos vida tienen, a los más pobres del mundo. Así lo quiere hacer Manos Unidas en una campaña que acaban de sacar a la luz para recoger las últimas pesetas en pro de proyectos contra el hambre en el mundo.

cartel peseta

Recuerdo que mi abuelo Maximino nos decía muchas veces que el dinero tendría que ser como los ajos que se picara todos los años, en su idea estaba que ojalá supiéramos volver y no olvidar todos  la limpieza de lo poco y lo necesario. Lo recuerdo en estos momentos en que nos dicen que a partir del 31 de Enero ya dejarán de tener valor las monedas y billetes de la antigua peseta. Y ahora en este momento, Manos Unidas nos llama la atención con una propuesta que debe acaparar nuestra consideración.

Ha llegado el momento, enterremos las pesetas con corazón. No estaría mal que las últimas pesetas que andan perdidas por ahí, y que no son pocas, acabaran dando vida a los que menos vida tienen, a los más pobres del mundo. Así lo quiere hacer Manos Unidas en una campaña que acaban de sacar a la luz para recoger las últimas pesetas en pro de proyectos contra el hambre en el mundo. Unir nuestras pesetas perdidas para que salven y encuentren a los desheredados de este mundo. No está mal acabar así con una moneda que tanta historia ha tenido en nuestro pueblo, cargada de sueños, éxitos, fracasos, alegría y tristeza, riqueza y pobreza…

Nuestra parroquia de Guadalupe en Badajoz, nos ponemos en colaboración con esta ONG católica para intentar llevar a buen puerto esta campaña. Los niños y adolescentes de nuestros procesos catecumenales se pondrán a la caza de la pesetas perdidas instando a padres y abuelos, a hacer una búsqueda precisa en esos lugares olvidados y escondidos, donde se pueden hallar restos de lo que fue nuestra riqueza y nuestro ahorro. Lo hacemos al hilo de la reflexión de qué son los pobres del mundo, de qué adolecen, porqué sufren y dónde están las causas de esa pobreza. A la vez que reflexionamos sobre la abundancia y los defectos de una riqueza mal digerida por lo que estamos en los más altos lugares de la economía. No quedará lejos la reflexión de que el dinero pasa y se funde con la nada, también tiene contados sus días y su valor, también es mortal. Como lo somos todos nosotros, que no nos llevaremos nada en esa frontera inexcusable.

La invitación una vez más será a tomar conciencia de la necesidad de cuidarnos y compartir unos con otros la vida y los bienes, sabiendo que en la fraternidad universal está el horizonte que hace posible nuestra paz y nuestra verdadera seguridad. Los niños lo tomarán como una aventura, ojalá los mayores estemos atentos y salgamos de nuestra comodidad, para una cosa tan simple y sencilla como buscar unas pesetas y entregarlas con la conciencia de que son, como nosotros, como la hierba y la flor del campo, que hoy es y mañana deja de serlo.

pesetas
pesetas Pepe

Yo ya he hecho mi rebusco y no se me ha dado mal…. os invito a hacer lo mismo. Ojalá nos sirva de símbolo para el adviento que nos viene, ir despojándonos de vestiduras corruptas para llegar más libres a nuestro horizonte y nuestra meta de libertad absoluta. La esperanza en la resurrección nos empuja al compromiso por la justicia y a la practica radical de la generosidad. Veamos en esta historia de las pesetas unb signo de nuestra pobreza y nuestro deseo de vida y libertad.

El sueño hecho realidad: un libro nuevo para una iglesia sinodal

Portada del libro editado por PPC
Portada del libro editado por PPC

“Proponer y presentar un libro de trabajo y reflexión no es usual, pero lo es menos que el trabajo presentado esté realizado con un planteamiento de verdadera sinodalidad entre muchos colaboradores”

“En esta pequeña aportación que hacemos se funde la verdad de un sínodo abierto, el sueño de un Papa inquieto, el eco de una feligresía universal, y el deseo de una iglesia de verdadera sinodalidad”

“No es baladí que los pueblos originarios se conviertan en punto de reflexión y conversión para toda la iglesia, sigue siendo cierto que Dios se hace fuerte en la debilidad”

El libro está prologado por el Cardenal Pedro Ricardo Barreto  S.J., arzobispo de Huancayo,  Presidente de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM

Recien constituida  la CEAMA (Conferencia Eclesial de la Amazonia) y en el primer aniversario de la clausura de Sínodo para la región Panamazónica, nos alegra poder presentar a través de la Editorial PPC, el libro “Querida Amazonía. Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. La obra está enfocada a ayudar a todo tipo de personas y comunidades cristianas que quieran conocer la Exhortación apostólica Querida Amazonía y el Documento Final del Sínodo de los Obispos 2019. Incluye distintas propuestas pedagógicas que pueden adaptarse a niños, jóvenes y adultos.
La redacción del libro ha sido para nosotros una experiencia en línea sinodal con la esperanza de crecer en alegría del Evangelio y servicio a los pobres. El  trabajo hunde sus raíces en el proceso de antes, durante y después del Sínodo. Con esta visión, aborda las condiciones de una pastoral en salida que busca la conversión eclesial y el encuentro. Desde realidades eclesiales de la región amazónica hemos compartido fe y vivencias con muy variadas personas, europeas y de la Amazonía, de la jerarquía eclesiástica y de la base popular, seglares con compromiso y sacerdores, líderes de comunidades, mayores y jóvenes, hombres y mujeres,  del campo y de la Universidad. Un proceso de camino a la sinodalidad.

El libro está prologado por el Cardenal Pedro Ricardo Barreto  S.J. (Arzobispo de Huancayo,  Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM). Contiene Lecturas Creyentes de la Realidadde Ana Gamarra (Doctora en Economía y especialista en Finanzas P úblicas,  Perú – Unión Europea); el  Equipo Itinerante de la REPAM; Arturo Angulo (Consultor de la FAO en América Latina, Africa y España); Galo Bilbao (Profesor de la Universidad de Deusto, experto en Ética y Derechos Humanos); Oraciones de Arely de Dios Román (Licenciada en Turismo, de la Universidad Tecnológica de Honduras); Sonia Fernández Holguín, (Licenciada en Matemáticas, de Entreculturas, España) y Susana Guerrero (Máster en Gerencia Social y Estrategias y Tecnologías para el Desarrollo, de Perú) y Cesar Caro (Sacerdote y Misionero en Indiana, Perú).

César L. Caro
César L. Caro

También recoge Hechos de Vida de Patricia Gualinga (Defensora del pueblo originario kichwa de Sarayaku, Ecuador); Alirio Cáceres (Ingeniero Químico Ambientalista y Teólogo de Colombia); Noelia Morales, Educadora de los HH. Maristas en Bolivia; Thony Huera, Ingeniero Ambiental de la Universidad Estatal Amazónica de Ecuador y Pilar Cuevas, Misionera Carmelita Vedruna en  España y Reflexiones de Jose Javier Travieso CMF, (Obispo del Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, Perú), Fernándo Lopez SJ, (del Consejo Indigenista Misionero en Brasil), Andrez Piña  (Sacerdote diocesano, Misionero en  Aucayo, Perú; Dominik Skatula, (Misionera laica en Alto Napo, Perú); Eugenia Lloris, (Misionera de la Fraternidad del Verbum Dei en Brasil); Sebastián Taltavull , (Obispo de Mallorca, España); Tania Ávila , (Teóloga de la Red Amerindia  en  Cochabamba, Bolivia);  Adela Salas, Arquitecta,  (Instituto de Habitabilidad Básica ICHaB-UPM de Madrid, España) y Mauricio López (Primer Secretario Ejecutivo de la REPAM).

Esperamos que este libro, con sus textos originales del documento, metodología y propuestas de trabajo sea útil para acercarnos a “Querida Amazonía”, escucharnos mutuamente, reconocernos, dejarnos iluminar por la Palabra de Dios e interpretar los signos de los tiempos desde nuestra fe.

José Ortiz Jiménez, José Moreno Losada, Trinidad Ruiz Téllez.

Movimiento de Profesionales Cristianos. Acción Católica Española.