CON CUIDADO Y TACTO PARA LOS VULNERABLES: NUESTRO MAYORES

El grito de Marisa, una geriatra vocacionada:

Nuestros mayores se lo merecen. Basta ya! Por una información cuidada y con tacto hacia los mayores. No son vulnerables por el coronavirus sino por que su edad lo es en el proceso de la vida humana, ahí llegaremos todos y no olvidemos la máxima evangélica: “la medida que uséis la usarán con vosotros”… sed compasivos. Nuestros mayores se merecen una reflexión cuidada para que sepamos estar con ellos en esta pandemia, ellos precisamente son más víctimas que generadores de ella.

Soy médico de familia, pero trabajo de geriatra desde hace 15 años en un centro residencial de mayores. Hace una semana que estoy en aislamiento por coronavirus, y gracias a Dios los dos últimos días que trabajé usé mascarillas y guantes, a pesar que la indicación era de no usarlos porque no había material para todo el personal y además podríamos crear alarma social ! Cuando la alarma social ya estaba creada!

Quiero transmitir dos mensajes a toda la población, y en especial a los políticos y a los medios de comunicación, porque me duele profundamente algunos aspectos de lo que está ocurriendo y de cómo se está transmitiendo.

El primero, es para todas las personas mayores que atendemos en centros residenciales y a todas las que están en sus domicilios (me refiero a nuestros padres y abuelos ) . Quiero que piensen que se merecen la mejor atención asistencial que necesiten, que no son pacientes de segunda, que ahora son como dicen los medios constantemente la población vulnerable, pero que durante años han estado trabajando para que nosotros tengamos una carrera y un futuro, nos han apoyado siempre cuando los hemos necesitado, nos han cuidado a nuestros hijos ,… Me gustaría llegar a todos ellos y poder decirles con claridad:  “nuestra sociedad está en deuda con vosotros ! Os queremos y os necesitamos, nos habéis dado la vida. Estamos con vosotros.” Y  no, no es justo que ahora toda la información que reciben, si ven la televisión o la radio, mientras están aislados, solos y sin familia, es que se van a morir por este virus, que si llegan al hospital, y hay que decidir, les quitarán el respirador a ellos … que los encuentran muertos en las residencias, que los ponen en sitios aparte, que no se utilizan los medios con ellos para ser más eficaces y economizar esos medios para otros ciudadanos más jóvenes, más útiles.

Yo que hablo con mi padre de 86 años cada día, noto como se va deprimiendo, como me dice que si tiene síntomas no va a llamar al 112 para que le dejen morir solo en el Hospital …Reflexionar en los medios de comunicación , y no dar información q empeora la salud de nuestros padres, seamos respetuosos y tengamos tacto, ternura, verdad y amor.Gracias a todas las personas mayores que han permitido que hoy seamos las personas q somos. Sin ellos no estaríamos aquí, ni tendríamos todos los conocimientos y medios que tenemos.

El segundo mensaje es de ánimo, a todo el personal sanitario y no sanitario, que cada día se levanta y lucha contra el coronavirus, ayudando a quien lo necesita .ellos se las ingenian para atender sin el material necesario! Gracias en especial a todos los médicos de residencia de mayores , que estamos olvidados de la administración  en estos momentos, y después de pedir un protocolo específico para residencias, lo mandan tarde y sin el material necesario para todo el personal. Y con la indicación clara de no derivar personas mayores al Hospital. Hay que revisar estos modos y protocolos, hay que presentarlos de un modo humano y ético. Las prisas, el agobio y el miedo no pueden derivar en exclusión y descarte en esta pandemia. No son ellos los culpables, son víctimas como todos y requieren compasión y proximidad.

Hay que pedir a los medios de comunicación que no se sobrepasen en la información y cuiden cómo la dan. Es necesario que nuestros padres y abuelos sientan y crean que estamos con ellos y no los vamos a abandonar si enferman. Tenemos que pensar que en una semana que llevamos aislados nos sentimos solos y desesperados en ocasiones , es bueno preguntarse  que será estar así meses y sin expectativa de mejorar en los estadios últimos de la vida. Pues eso es lo que sienten nuestros padres en su vejez, soledad, limitaciones…Ojalá esta ocasión sirva para hacernos más próximos de los que han dado su vida por nosotros y se merecen una vida –  y mucho más, una muerte-digna. Pensemos en dignificar esta pandemia y todos sus modos.

Marisa. Médico en  Residencia de Mayores.

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La homilía de hoy en labios de una médico

Médicos ante el coronavirus: “nos abren los ojos”

Profesionales de salud vocación y capacidad de trabajo

Profesionales de salud vocación y capacidad de trabajo

Metidos hasta lo profundo del barro de esta pandemia están resplandeciendo y abriendo los ojos a una sociedad que aplaude a rabiar a estos profesionales que saben y viven el bien interno de sus profesiones

Aquí tenemos el ejemplo de una mujer médico de familia, madre de tres hijas, que todos los días va a su consulta y que tiene claro lo que es su conciencia y su profesión, lo que le toca vivir y dar en este momento, fiel al sentido de su vida y del amor a todos, especialmente a los suyos como son sus padres, su esposo, sus hijas.

Hemos venido a hacer el bien, a sembrarlo. Dejemos que se nos abran los ojos. Habrá milagro. Os lo aseguro

Profesionales de la salud: nos abren los ojos

Del evangelio del Domingo: “con barro y agua limpia, para que tus ojos se abran”

Dios quiere abrir mis ojos, regalarme la luz, sacarme de mi oscuridad y de mi ceguera. Jesús es la luz que viene a este mundo, pero las tinieblas no lo reciben. Una vez más la cuaresma nos toca a la puerta del corazón y nos habla de la luz de la vida, nos pide abrir ventanas, salir para ver. No se trata de encerrarnos en nosotros mismos, eso nos oscurece, sino de caminar en la historia, en la calle, la casa, la plaza, los caminos… y dejarnos tocar en lo profundo por la vida real, la de los sencillos y los pobres. Ellos tienen la mirada propia de lo divino, Dios en la vida diaria, pobre y sencilla les revela quién es Él y donde está su verdad de amor y de justicia. Es en la vida de los sencillos donde se aprende a valorar lo pequeño, a agradecer la vida, a compartir lo que se tiene, a unirse para vivir mejor todos. Salir de la ceguera del consumo, del tener, del éxito, del individualismo, es todo un reto que se logra por el camino de la fraternidad y de la entrega, del ayuno y de la limosna, pero para eso hay que encontrarse con el Dios encarnado en los sencillos y dejarse abrir los ojos del corazón por ellos.

Me abriste los ojos en esta pandemia

medico

Dónde está la sencillez y lo profundo de la vida… te la puedes encontrar en cualquier lugar, calle, plaza, escuela, o en el centro médico, en ese profesional que te atiende. Anoche conversaba con una amiga profesional a la que me une el proceso de su vida desde hace más de 25 años, desde la vida de sus padres, después el fin de su carrera de medicina, su matrimonio, su maternidad, ya triple, sus hijas… bautizos, rezos, canciones… Hablamos de este momento de crisis sanitaria y humana, yo le preguntaba por interpelaciones que tengo en mi interior pensando en los profesionales de medicina. Tras la conversación, esta es la síntesis que os ofrezco. Me abrió los ojos, como Jesús al ciego, me puso el barro de lo que está aconteciendo en su consulta, en su trabajo en estos días, y comencé a ver mucho mejor el papel y el sentido de la medicina, el bien interno de esta profesión y la cantidad de personas que se lo creen y lo quieren vivir sin ser héroes, callada y anónima. Anoche me hablaba de su rubor por la noticia y la gente que la llamaba para felicitarle por haber leído estas notas. Yo sólo quiero que todos pensemos y actuemos, me decía, yo soy muy normal y quiero estar en silencio. Pero, traicionándola, os sirvo lo  que recibí de su reflexión.

Desde la vida sencilla de Elena, médico de familia

primaria

“Ahora mismo me siento tranquila, con confianza, fe y esperanza. Estamos entrenados y tenemos gran capacidad de sacrificio. Nuestra entrega a la sociedad es nuestra función, así que no hay más que pensar. Nos cuidaremos lo que podamos y entre todos, lo conseguiremos.

Quienes más me preocupan son los mayores, especialmente me preocupan mis padres, su edad los hace más vulnerables, así que, llevo sin verlos 10 días. Pero ellos pueden estar aislados. Esta situación se lleva de la mejor forma que podemos, especialmente mis niñas que están muy apegadas a mis padres.

Como profesional, sé lo que me corresponde, precisamente las raíces de mi vocación: AYUDAR y ayudaré en todo lo que esté capacitada como médico y como persona, que se traduce en otro de los pilares: ENTREGA. Intentaré tener todas las precauciones posibles aunque tengo asumido que no serán las suficientes, tengo claro el lugar que ocupo en trabajo. Cuando vuelvo a casa, limpieza extrema para atender a mi familia, mi otro deseo desde la niñez.

La vida seguirá para la mayoría y si me tocara a mí terminarla… sufriría por mis niñas pero lo asumo. Sería su historia, sería la historia de mis tres hijas. Siento como profesional y como madre que apostamos por dejarle un mundo mejor, muchas enseñanzas y especialmente 3 hermanas.

“Nuestros padres nos dejaron un mundo a nosotros, nosotros a vosotros … y a ellas. Ahora es tiempo de reflexión …. virus del mundo…”

Respecto a la sociedad …. para mí es muy egoísta, pero espero que esta situación les haga recapacitar, su interioridad …. el bien ser… El bien cada día para todo el que se cruce en tu camino. La sociedad ahora es clave, se necesita mucho respeto ante los consejos sanitarios. Mira que me duele ver cada día el egoísmo y falta de respeto de muchos. Ahora parece que están respondiendo, afortunadamente.

Confío en el Padre, estoy tranquila, necesito recuperar mi voz para seguir informando estos días, estar al 100% y seguir construyendo un mundo mejor.”

 Así quiere Dios su Iglesia:  https://youtu.be/xy4EiHs5Gec

Templos cerrados, Iglesia abierta en salida (Libres de corazón ante el virus)

“Si quieres…vente conmigo (con-nosotros)…

No hay bien que por mal no venga… decía Jesús: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré…” se refería a aquello que había dicho a la Samaritana cuando esta le preguntó si se debería adorar a Dios en el monte o en el Templo. Jesús afirmó que ya iba a llegar el momento en que a Dios se le adorara en Espíritu y verdad, o sea, de corazón.

Ahora este virus nos ha hecho cerrar los templos, pero de ningún modo ha cerrado el corazón de los creyentes de espíritu y verdad, esos son templos vivos en medio del mundo, ahí está el Cristo crucificado y resucitado, ahí está la verdadera semana santa y la auténtica procesión.

Tendremos que abrir ojos, despertad corazones y mover manos y pies para que este mensaje de vida y esperanza, de fraternidad y amor se haga realidad, para que el reino de Dios avance en medio de la tierra, como la levadura en la masa, la sal en el guiso y la luz en la casa. Por eso nos atrevemos a comulgar desde las redes a seguir haciendo comunidad, casa de todos, iglesia con estos medios sencillos… ahora nuestro templo puedo estar en Youtube, vamos a intentarlo:

Hemos abierto otra vía de comunión y de espíritu…de puertas abiertas y corazón libre, la iglesia sigue abierta y en salida, se han cerrado los templos pero la iglesia y la comunidad ahora más viva y despierta que nunca…vamos¡¡¡: Si quieres suscribirte a este templo virtual y comunitario, no lo dudes.

https://www.youtube.com/watch?v=a6mjvOK8dLw

Si te animas… nos unimos¡¡¡

Si quieres pincha aquí: Un nuevo templo

“Estado de alarma y estado del alma”

El estado de alarma requiere una revisión profunda del estado del alma. Es un momento propicio y de misericordia para volver a lo profundo del ser humano, del encuentro con la naturaleza en armonía, de revelarnos como humanidad fraterna, que sabe que la victoria sólo viene de lo profundo, de la humanidad amante y amada. El progreso necesita corazón, la riqueza necesita generosidad, el éxito necesita humanismo y bien común. Tocan las campanas de pequeñez de las criaturas y buscan el bien ser de cada uno de nosotros. Como el evangelio: “Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?” (Mt 16,26)

(A todos los seres de buena voluntad)

alarma

El estado de alarma o emergencia ya está aquí, no sabían cuándo ni cómo decirlo, pero ya se decidieron, el bien común gritó y ya no se podía acallar el peligro que estaba llegando sin dilación alguna, con una fuerza desbordada que exigía radicalidad en la respuesta. Ahora toca vivirlo en las claves de una cuaresma laica y secular, regularizada por la salud, pero tocando todas las dimensiones exteriores desde las que vivimos: economía, relaciones sociales, familia, estudios, trabajos, calle, ciudad, campo, etc. Hay que retirarse porque han tocado las campanas de la urgencia y toda la población ha de silenciarse, ayunar y ser cuidadosos, generosos por ciudadanía. Aquellas normas tradicionales y consideradas ya caducas ahora vuelven, sin imponen y todos hemos de cumplirlas, algunas si nos las saltamos pagaremos la penitencia, en multas de miles de euros, eso es lo que parece que más duele. Aunque ya estamos dudando que sea eso lo que más nos duele.

ser humano

Sin embargo, noto que los discursos tanto de los políticos, como de los técnicos y profesionales de distintos órdenes, que están queriendo colaborar activamente en esta problemática, se dirigen a una dimensión de la persona que no es exterior, más bien lo contrario, se dirigen a las entrañas, lo que religiosamente se llama el corazón, tradicionalmente el alma de la persona.

Siempre la humanidad caminó con preguntas profundas sobre ella misma, estas giraban en torno al qué, cómo y quién soy. Desde el pensamiento cristiano, se fundamentaron respuestas sencillas pero firmes en occidente:

creacion

el hombre es unidad en cuerpo y el alma, el hombre es alguien y el hombre es libre. Todo ello configuraba un ser que tenía como meta el ser almado, vivir unificado, construyendo su yo y viviendo en verdadera libertad. Pero ese ser único, singular, libre no podía serlo sin el mundo, sin la historia. El yo no podía construirse sin la naturaleza ni sin los otros, todos formamos parte de un nosotros y este es universal.

Matrix

Hasta aquí la antropología fundamental, pero los avatares de nuestra historia, con la grandeza de la técnica y la pequeñez de los humanos egoístas, adelgazaron al yo hasta el punto del puro bienestar, alejándose del bienser, nos devolvieron a la naturaleza cíclica y cerrada, manipulada, y nos hemos perdido en un horizonte que no entendemos. Y ahora llega un pequeño virus que se hace gigante y poderoso, que avanza como quiere entre nosotros, y nos obliga a dirigirnos al centro de las personas, al corazón de la humanidad, al alma de lo real y de lo profundo.

ubuntu

 Todos, presidentes, ministros, médicos, educadores, maestros, curas, frailes, ciudadanía… nos damos cuenta que hay que parar, que tenemos que quedarnos en casa. Pero el reto, no es sólo quedarse físicamente en ella, sino entrar en lo profundo. El reto es para volver a lo humano, a lo auténtico. El mundo y la humanidad necesita que estemos unificados, que seamos almas encarnadas y cuerpos almados, un crecimiento integral de nuestro ser. Solo así podremos tender y desear  estar unidos todos los hombres, con toda la naturaleza. Volver a encontrarnos con el yo, salir de ese adelgazamiento líquido y egoizante, valorarnos como personas. Este reconocimiento nos ayudará a entender la dignidad de cada persona, más allá de raza, lugar, o nivel económico y cultural de cada humano, a reconocer un valor absoluto. Y a volver a entender que nuestra libertad no es la capacidad de elegir, que nos viene dada por naturaleza sin más, sino la de elegir realmente en aquello que nos une y nos desarrolla como personas, elegir en la dirección de lo bueno, lo bello, la comunión. Solo así entendermos que no soy libre si a ti te falta la libertad, si estás manipulado y maltratado.  El estado de alarma está urgiendo y necesitando la revisión del estado del alma. Si ganamos al virus con alarma pero sin alma, no será victoria sino pura violencia, sólo batalla, porque la tensión interior, la división, la inhumano, la esclavitud seguirá viviendo entre nosotros, y las muertes y el dolor no vendrán por el “coronavirus”, pero seguirán atacando desde los virus del alma de una humanidad desvencijada y herida. Dejemos de ser personas “desalmadas”, aprovechemos el silencio, la quietud, el ayuno del ego, y  busquemos cada uno el ser y la liberad de nuestra propia alma, para poder ser hermanos de los otros, del mundo, y amantes de la historia como lugar de salvación.

José Moreno Losada

Coronavirus: ¿Jonás en Nínive?

Ante la pandemia del coronavirus, comparto esta reflexión que me parece un “ver” excelente para adentrarnos en un “juzgar humano y evangélico” y en un “actuar de vida y verdad”….¿Qué mundo queremos dejar a nuestros hijos? ¿Y para nosotros mismos, porque esta pandemia es un ya… Comparto la reflexión que yo he recibido de F. Morelli:

coronavirus

Entre las muchas reflexiones que leo en estos días, me ayuda a mi lectura creyente sobre el “coronavirus” la que me llega del psicólogo Moratelli en Italia. Por Italia, en las redes, se mueve la reflexión de este profesional, que veo muy aparente para los momentos y conversaciones que mantenemos en estos momentos en España y en Extremadura. Esta tarde tengo un encuentro con profesionales y voluntarios del Centro de la Luz en Badajoz, con motivo del tiempo de cuaresma propio de los cristianos, allí siempre abundamos en que la idea de dependencia es universal y es condición de lo humano, no solo para los usuarios del centro sino para todos y de muchas maneras.

Hoy pensaba hablar de “Sobriedad y generosidad”, como dos claves de construcción de un modo nuevo de vivir, de hacer ciudadanía y comunidad. Llamadas a la conversión interior por caminos de autenticidad. Ahora que me pongo a ultimar la preparación pienso introducirla con esta reflexión que me parece un “ver” excelente para adentrarnos en un “juzgar humano y evangélico” y en un “actuar de vida y verdad”….¿Qué mundo queremos dejar a nuestros hijos? ¿Y para nosotros mismos, porque esta pandemia es un ya… Comparto la reflexión que yo he recibido de F. Morelli:

El manifiesta que el universo tiene su manera de devolver el equilibro a las cosas según sus propias leyes, cuando estas se ven alteradas. Los tiempos que estamos viviendo, llenos de paradojas, dan que pensar… China la más preocupante en el cambio climático tiene que bloquearse; la economía se colapsa, pero la contaminación baja considerablemente; ante las ideologías discriminatorias el virus nos hace discriminados, aun siendo de raza blanca, occidentales y con lujos económicos; ante la productividad y el consumo que nos agota en la rapidación, nos toca estar en casa con nuestros hijos hora por hora, sin dinero a cambio, en un parón forzado para saber vivir de otro modo; en una sociedad donde la crianza se delega por fuerzas mayores, el virus cierra las escuelas y nos obliga a pensar el tiempo y la relación familiar de otra manera, poniendo al papá y a la mamá junto a los hijos, para ser familia; ahora nos toca estar juntos sin tocarnos, valorar esos gestos de lo diario que necesitan profundidad para ser verdaderos y deseados. Y me encanta la conclusión y juicio del psicólogo italiano cuando afirma que en una fase social en la que pensar en uno mismo se ha vuelto la norma, este virus nos manda un mensaje claro: la única manera de salir de esta es hacer piña, hacer resurgir en nosotros el sentimiento de ayuda al prójimo, de pertenencia a un colectivo, de ser parte de algo mayor sobre lo que ser responsables y que ello a su vez se responsabilice para con nosotros.La sentencia de Moratelli es clara para el actuar: La corresponsabilidad, sentir que de tus acciones depende la suerte de los que te rodean, y que tú dependes de ellos.

En la reflexión aparece  claro que lo importante no es lo que ha pasado y por qué, que también, sino qué tenemos que hacer y aprender de este acontecimiento, que si lo profundizamos y lo vivimos con claves humanas y compartidas puede enriquecernos mundialmente y pasar de ser pandemia a ser punto de partida de otro modo de vivir, otro mundo es posible.

Recogiendo esta reflexión plantearé el tema de la invitación a la sobriedad como camino de realización humana y personal en la historia de hoy, decrecer para crecer, se puede vivir mucho más con menos. La riqueza de una sobriedad auténtica que nos lleva a lo profundo y auténtico de nosotros y de los demás. La que nos hace generosos y hermanos de la naturaleza y de todos los pueblos. Un modo de “buen vivir” que nos acerca a una felicidad más natural y más humana, menos artificial y economicista. La cultura de la proximidad, del buen samaritano como criterio de vida y horizonte de personalidad. Creo que no hay mejor marco para acoger la cuaresma en este momento vital de nuestro de mundo, y ahora con esta vivencia de la pandemia mundial, donde un virus puede evangelizarnos mucho más allá de lo que podríamos sospechar. Igual estamos ante  la predicación de  un Jonás para hoy y nuestra Nínive, Y comenzando por sus mandatarios, tan débiles y dependientes como todos, hacemos universalmente examen de conciencia -el papa nos está ayudando con sus preguntas de ecología integral- , nos abrimos al dolor de nuestros pecados, con propósito de la enmienda y dispuestos a cumplir bien la penitencia, sabiendo que no hay salvaciones individuales que aquí hemos de salvarnos juntos y todos. Como dicen los africanos: UBUNTU.

José Moreno Losada.

Desde lo alto, en lo profundo, ante el absoluto de lo real

Transfiguración

II DOMINGO DE CUARESMA
8 de marzo

Desde lo alto

Apartarse, subir a lo alto… es una invitación cuaresmal que no es de ruptura con la realidad, sino un modo nuevo de adentrarse en ella, para que nada quede sin ser vivido en profundidad, incluso el posible fracaso vital de la cruz. Vivir desde lo alto, no supone quedarse en espacios propios protegidos, al margen de la realidad ancha y vasta de este mundo, sino saber vivir con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo, para que el corazón en su justo equilibrio sea humano siendo divino y sea divino siendo humano.

El silencio y la oración son laboratorio de salvación, de lectura creyente que es capaz de ver con los ojos de Dios, de juzgar con el corazón de Cristo, y de actuar con la fuerza del Espíritu Santo.

Abrirnos a la mirada del Padre, dialogar con Jesucristo y dejarnos fecundar por las mociones y los deseos del Espíritu dentro de nosotros, es el camino de la vida interior, de la verdadera espiritualidad.

Así seremos humanos, encarnados en un compromiso evangélico fecundo, a la vez que gozaremos y sentiremos la presencia del Dios de lo alto que se hizo pobre y cercano para que nosotros voláramos muy alto. (José Moreno)

Para lo profundo de mí mismo

El papa Pablo VI dijo en una ocasión: “El hombre contemporáneo, fascinado por el mundo, ha salido de su casa buscando fuera de sí mismo la felicidad, y en su viaje hacia fuera de sí, ha perdido la llave para regresar a su propio hogar”.

El camino espiritual es el camino que nos conduce de nuevo a “nuestro propio hogar”. En la segunda parte de la vida, muchas personas, después de haber explorado el mundo exterior, emprenden el camino que les conduce hacia su mundo interior.

Es el camino más largo de todo ser humano, sin salir de casa. Se trata de atravesar el estado egocéntrico, para aproximarse al “mi mismo esencial”. Pues como dice H. von Baltasar: “la persona es un ser con un Misterio en su interior que es mayor que él”, “en el que vivimos, nos movemos y existimos” Gal. 2.20. A las personas que estamos inmersos en un mundo técnico, racionalizado y consumista nos resulta difícil descubrir las dimensiones invisibles de la Realidad.

La mirada técnica es unilateral. No habla al corazón, al centro de nuestro ser. De esta manera, la mirada interior corre el peligro de quedar atrofiada. Nuestra visión de la Realidad se queda en sus aspectos periféricos. Las dimensiones interiores quedan ocultas y, para muchos, parecen irreales. Pero es en ese nivel de profundidad de nuestro ser, donde podemos experimentar, de un modo natural, la unidad de cuanto existe y de la que forma parte la vida humana. El olvido de esta dimensión profunda conduce a “una anemia espiritual” que ha conducido a que la “epidemia más grave del mundo moderno sea la superficialidad”, como atinadamente dice Raimon PanikKar.

El camino de la meditación, bien orientado, puede ser la llave que nos ayude a descubrir el interior que somos, donde “habita” nuestro propio misterio, que toca otro Misterio. (Abdón Rodríguez)

Ayunando en la realidad del absoluto

#Como latas de cerveza*

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y músicas de radios…
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

*Ernesto Cardenal*

https://www.facebook.com/david.gale.507/videos/10212110131735347/

 

Cardenal, no pierda la sencillez…

El recuerdo de lo sencillo, del pensar y el sentir de este obispo

omellaRepaso mis apuntes, mis escritos, y me encuentro con hilvanes de un día de encuentro entre los sacerdotes de las tres diócesis extremeñas, en el monasterio de Guadalupe. Allí nos animó en la fe y en el ministerio, Juan José Omella, que acaba de ser elegido para animar y primerear la conferencia episcopal española. Me trae gratos recuerdo aquel encuentro por la sencillez que mostró y la cercanía que tuvo. Por eso ahora que está en los medios y que todos buscan su perfil, yo prefiero quedarme con aquella experiencia sencilla y deseo que no pierda su sencillez…

Una mirada entrañable al mundo, sus esperanzas y dolores

Aquél día, en Guadalupe, Omella nos habló siguiendo las claves del Papa Francisco, propició elementos de contemplación y reflexión que son retos para el momento eclesial actual en medio de nuestra sociedad. Comenzó invitando a una mirada esperanzada sobre el mundo, dando cuenta de cómo la sociedad está en búsqueda, se siente dolida en todo lo que le produce infelicidad, y está abierta a cauces de reflexión y de revisión de vida que lleve a una profundidad que posibilite una vida mejor y más digna. Señaló elementos de esta cultura y esta inquietud en las que estamos llamados a estar atentos y disponibles: jóvenes que aceptan retos de interioridad y de novedad, conciencia de la situación de la mujer y la necesidad de valorar su ser y su hacer en nuestro hoy, la inquietud por lo desigual y por el dolor en muchos de los ciudadanos con ánimos de favorecer lo digno y humano en los más débiles de la tierra.

La fidelidad ha de ser creativa y renovadora

Ante esta realidad subrayó líneas de transformación estructural que han de nacer desde los propios espacios parroquiales en los que estamos, la llamada a ser  fieles y creativos al mismo tiempo. Es tiempo de sembrar más que de cosechar, no hemos sido llamados a ganar sino a fecundar la realidad, para eso nuestras estructuras han de ser de una acogida radical, de una presentación limpia del evangelio y de la persona de Cristo, de siembra permanente y gratuita, de celebraciones vivas y de vida encarnada,  abiertos a las problemáticas que hacen sufrir a las personas que nos rodean, presentes en la ciudad y sus ambientes, comprometidos en las cuestiones de orden social y en torno a la pobreza.

No hay fecundidad sin santidad, sin Cristo no podemos hacer nada

Omella, una vez señalados los restos estructurales sencillos a pie de parroquia para los sacerdotes, invitó, desde la última exhortación del Papa, a la santidad que ha de estar de fondo en el quehacer y ser del sacerdote para que su ministerio pueda ser fecundo. Habló de que la santidad ha de ser encontrada y sentida en la vida de lo diario y lo normal, en lo sencillo de las vidas de las gentes, donde el espíritu cada día va actuando y santificando. Para ello anotaba dos claves sencillas que autentifican la santidad: una que sea una santidad que no sea notada por los otros, como espectáculo, y otra que no sea creída por parte del que la ejerce. Invitaba a lo profundo y a lo auténtico, de aquellos que con naturalidad ofrecen y dan su vida, sin hacerse notar, pero dándose con radicalidad en el acompañamiento de vida y de encuentro con el propio pueblo al que se sirve. Esta santidad no es viable sino es en el encuentro profundo y radical con Jesucristo y su Palabra, como Jesús hacía con su Padre. Señaló que, sin apasionamiento por Cristo, la predicación y la acción queda vacía y no puede ser fecunda. Y animó a renovarse en la verdadera espiritualidad del bautismo y ministerial.

Sacerdotes diocesanos, al estilo de san Juan de Ávila, mirando al Maestro

Posteriormente presidió la Eucaristía, junto a los demás obispos extremeños, animando a ser pastores del pueblo en medio de la gente, compartiendo la vida diaria de los que forman parte de la comunidad parroquial a la que sirven los sacerdotes, y hacerlo con el espíritu de la misión y el compromiso de los que han sido elegidos por Dios, para este momento y esta causa, no dejarnos vencer por un cansancio que nace de la falta del amor y la confianza en Dios. Se nos ha mostrado en Jesucristo que no estamos llamados al éxito sino a vivir en la verdad, verdad que viene por la vida de la minoridad evangélica, como la presentan las parábolas de lo pequeño y profundo, de lo que se gesta sin gloria, pero se hace eterno, muriendo y resucitando. El gozo de un sacerdote no ha de ser su acción, sino la confianza en que Dios actúa y se hace eficaz, a su modo, a pesar de nuestra debilidad y pobreza. Hoy es tiempo para la fidelidad en lo pequeño y lo insignificante. Los sacerdotes aplaudieron y agradecieron la sencillez y cercanía de estas palabras y de esta invitación a caminar, tan llenas de ánimo y ternura, llena de anécdotas de vida.

Movimiento rural cristiano, minoría evangélica

“Laicos cristianos, sal y levadura en el medio rural”

LII ASAMBLEA GENERAL DEL MOVIMIENTO RURAL CRISTIANO

cartel

En la casa de oración de Santa María de los Negrales, llegados de una quincena de diócesis españolas, se han reunido -del 28 de Febrero, al 1 de Marzo – militantes del movimiento rural cristiano de acción católica, junto a algunos consiliarios, para su LII Asamblea general. Mujeres y hombres rurales que, a lo largo de más de sesenta años, a la luz del evangelio, con el espíritu del Concilio Vaticano II, embarrados en la vida de sus pueblos, comprometidos con la realidad, quieren vivir con coherencia la fe y ser auténtica iglesia encarnada y comprometida en su propio ámbito rural.  No deja de ser sacramental y significativo este singular poder de encontrarse, organizados en este movimiento eclesial, viniendo de rincones de nuestro país, de ser familia y comunidad viva en torno al tema del mundo rural, ahora cuando comienza a hablarse de la España vaciada, de ese mundo rural que tanto olvido, indiferencia y dolor ha sufrido en el contexto de una sociedad urbanizada y tecnificada. Su sencilla y comprometida organización es signo de una iglesia viva y laica.

Evangelizar, a la luz de Francisco, en el mundo rural

sesión

Con el lema “Laicos Cristianos, evangelizadores del mundo rural en claves del Papa Francisco”, les he podido acompañar, desde mi ser sacerdote diocesano y consiliario de Profesionales Cristianos de A.C. He querido servirles en aquello que me pidieron. Con ellos hemos analizado los cambios que la sociedad está viviendo en este cambio de época que presenta unos retos nuevos y radicales en el mundo de hoy tanto a nivel económico, social, cultural, político, tecnológico, religioso, que afectan a la situación de lo humano y también a la realidad de lo rural. En este contexto han mirado cuáles son los sufrimientos del mundo de hoy, cómo se reflejan en los pueblos, y cómo están afectando al ser cristiano, a los laicos y a la realidad del movimiento rural cristiano. Qué gusto oír y contemplar análisis desde lo vivido y sentido cada día en su propia realidad.

En sintonía con las claves de una iglesia misionera y “en salida”Pueblo y evangelio

Mto.Rural C 002

Las claves del Papa Francisco, hechas verbos, “primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar”, a la luz de los escritos referente, especialmente “Evangelium gaudium”, “Laudato si” y “Aepiscopale communio”, junto a la “Querida amazonia”, han sido desmenuzadas y concretadas por estos cristianos de a pie y de calle, que permanecen en este movimiento. Ahí descubren el tesoro del evangelio del pueblo que tienen  experimentado, el gozo de sus procesos y de las personas que son. Están convencidos de las riquezas de lo rural, que tanto pueden sanar al mundo de hoy y servir de referente para la Iglesia y su modo de ser y de hacer. El mundo puede recibir mucho bien del mundo rural y la Iglesia habrá de saber ruralizarse, hacerse pequeña, en las aldeas, para volver al espíritu primero y original. Pero para eso habrán de acoger esa realidad y los que forman parte de ella anunciarla y defenderla, luchar por su presente y su futuro. Yo contemplaba como sus vidas sus procesos, su confesión de fe hacían que me sintiera rodeado de personas calladas y profundas que son verdaderos santos de la puerta de al lado, de sus pueblos ocultos y pobres.

Comprometidos con su realidad rural

Primerear

Como movimiento sienten la necesidad de ser miembros activos y comprometidos en lo que se refiere al despertar de la sociedad en torno a los pueblos y el mundo rural. Hoy como nunca se necesita la relación de comunión entre los pueblos, para cuidarse y ser riqueza y apoyo de una sociedad nueva llena de humanidad, cuidado, cercanía y sentido comunitario del vivir lo humano y en el encuentro con la naturaleza. Quieren aportar esa sabiduría que les viene de ese Jesús tan humano y tan rural, a veces olvidada, de que se puede ser feliz con poco, que no es el éxito lo que nos hace fecundo, y que nuestro horizonte no es el poder sobre los otros, sino la capacidad de construir comunidad y servicio mutuo para caminar hacia un sentido de la vida más pleno y compartido. Sienten la alegría de estar en sintonía con lo que la Iglesia está queriendo vivir en estos momentos, impulsados por la pastoral del papa Francisco, y con los sueños y expectativas que se han marcado en el reciente congreso de laicos en el que han querido participar muy activamente, y en el que les hubiera gustado que hubiera tenido más presencia la realidad rural de nuestra sociedad y de nuestra iglesia. Es curioso, me llamaba la atención, como son apóstoles de cuerpo entero, que el cansancio y la pequeñez de su realidad, no les quita el sueño de lo que creen y esperan, y todo porque quieren llevar vida.El tesoro de lo rural: lo que necesitamos

Voz y nudo en la red de la España vaciada

Involucar

Este movimiento desea estar vinculado con el movimiento de la España vaciada, ser nexo de unión y de vínculos auténticos, a la vez que desean ser en la Iglesia levadura y luz para que realmente los cristianos de todos los pueblos ,de mundo rural, tomen conciencia de la necesidad de valorar, cuidar y defender las riquezas y valores que son propios del mundo rural y hacer una iglesia viva y comprometida en cada pequeño pueblo, sabiendo que la comunidad es la base de la iglesia, que basta que dos o tres se reúnan en nombre de Jesús con profundidad para que el Espíritu actúe y se haga fuerte en la debilidad, aunque el clero sea escaso y sólo acuda circunstancialmente, ellos son iglesia. No quieren que al guiso de los pueblos les falte su sal, no quieren ser sosos.

Quieren ser pueblo de Dios con las claves de una Iglesia misionera, en salida.

acompañar

El reto está en ir viviendo en el seno de la iglesia y en el corazón del mundo la realidad significativa del evangelio que no va por la riqueza, el éxito, ni el poder, sino por la autenticidad que se hace fuerte en la debilidad y que confunde a los fuertes con un saber vivir que va más allá del puro progresar, consumir, rapidarse, crece. Desean mostrar y primerear la senda que va por el camino de sentir, compartir, acompañarse, fructificar, gozar, celebrar y construir lo comunitario desde el amor de lo sencillo y real. Por ello salen de la asamblea con el deseo ser ellos mismos, más auténticos, renovados en el ardor como los discípulos de Emaús, de vivir en fidelidad al evangelio y a su realidad rural, para comprometerse a favor de la vida, la justicia, la paz, con la fuerza y el poder de Jesús de Nazaret, que supo vivir en la identidad profunda de su ser pueblo sin olvidarlo nunca. A mí me han encendido el corazón, he vuelto con muchas ganas de ser yo más auténtico en la parcela que me toca.

Celebrar y festejar con vida y esperanza

Mujeres de altar

Las oraciones y la celebración de la eucaristía han vuelto a poner en el centro el fundamento de este movimiento que es Cristo y han traído al altar vida, casa, trabajo, calle, pueblo, dolor, esperanza, y deseo de ser luz y sal para todos. No faltó la fiesta, la risa, el buen vino y el queso exquisito, el teatro, el baile, el juego…lo mejor y singular de cada tierra y de cada pueblo, que no están muertos, sino vivos y que ahora es el momento de aprender de ellos y reconocer su importancia para la sociedad y para la Iglesia española. Los militantes del movimiento rural son razón para que la iglesia siga creyendo, soñando y esperando, ahora es tiempo de salvación y ellos son profetas que lo gritan, desde su resistencia e ilusión. Lo que hubiera dado yo porque nuestros obispos y los sacerdotes pudieran haber compartido esta experiencia, para ver en concreto la praxis de todo lo que hemos traído entre manos en el reciente congreso, en estos sencillos apóstoles, estas mujeres y hombres de pueblo.Una canción de fiesta y alegría

José Moreno Losada.

LA CUARESMA: CAMINO DE SILENCIO A LA LIBERTAD VINCULADA

Cuaresma

SILENCIO, ORACIÓN, AYUNO Y LIMOSNA

Introducción

cuaresma

Tradicionalmente la Iglesia siempre ha predicado en el tiempo litúrgico de la cuaresma la práctica de la oración, el ayuno y la limosna. Son los tres pilares que se nos ofrecen para construir el camino que conduce a la pascua, a nuestra libertad en el Espíritu de Cristo Resucitado. Cuando se presentan estos tres medios no debemos hacerlo de un modo aislado entre ellos, ni separado de la vida y la persona del que los practica, sino al revés, se presentan desde una clave fundamental que los transversaliza a los tres para hacerlos auténticos en su verdadera finalidad y meta: la verdadera libertad y salvación que nos ofrece Cristo, nuestro verdadero referente en el camino de la vida, y por lo mismo de la verdadera oración, ayuno y limosna. Buscamos y seguimos a Cristo, y él es quien nos invita a estos caminos que él mismo ha experimentado y ofrece como proceso de verdadera interioridad, realización y salvación. Venimos hablando de la vinculación verdadera, pero esta no es posible sin profundidad, necesitamos construir una estructura interior personal y comunitaria que haga posible el verdadero vínculo que nace el amor de Dios experimentado en nuestro espíritu.

Sorprende cómo la liturgia elige para la proclamación del tiempo cuaresmal aquellos textos evangélicos que proponen estos tres medios desde la horizontalidad del silencio y la verticalidad de lo escondido, del interior del ser humano, en su espíritu, ahí donde el Padre se encuentra con nosotros y ve lo oculto; es el silencio donde encontramos a Dios y la verdad de la realidad. Nos da una categoría fundamental de interioridad para estos caminos como son el silencio, lo oculto y lo profundo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-“Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará». (Mt 6, 1-18)

Claramente para la comunidad eclesial el camino de la cuaresma tiene como horizonte el incorporarse más profundamente a Cristo, a su vida y a su Espíritu. Estos caminos son claves para adentrarse en ser y sentir del Cristo. Y la categoría fundamental del ser y del vivir de Cristo es silenciado, oculto y en profundidad ante el Padre.

 Son criterios de vida, de lo humano y de lo divino, que él ha recibido del Padre y que los vive haciéndose portador de un modo de ser humano según Dios. Nos dice que todo lo que él hace se lo ha visto hacer al Padre, que no hace nada por su cuenta, ni dice nada que no sea de él (Jn 5,19).

Cuando vemos a Jesús en el desierto de la vida, lo descubrimos como testigo del Dios del silencio y lo oculto, de la entrega, frente a los dioses y los ídolos. Jesús nos da cuenta sacramental de esa actitud silenciosa y contemplativa propia de lo divino y del absoluto.

Desde esa experiencia fundante, nos invita a adentrarnos en lo profundo, en los más auténtico y verdadero, en lo que da la vida. Y tanto la oración, como el ayuno y la limosna son expresiones del tesoro más auténtico que puede darnos la palabra de vida, el alimento que nos hace eternos, y la divinidad que se nos regala sólo por amor. Pero la condición evangélica de estos caminos son el silencio, la profundidad y lo oculto.  Sin silencio y anonimato no se pueden ejercer, pierden su valor, aunque nos hayamos esforzado en hacerlo.  Él, Cristo, lo ha recibido del modo de ser del Padre en la creación y en la historia. ¿Qué hay detrás de este silencio contemplativo y de esas claves de vida, cómo es ese Dios de Jesús que lo ha hecho a su manera, y qué nos invita a dejarnos hacer nosotros también por su espíritu de silencio e interioridad? Caminemos en silencio a la luz de su palabra y encontraremos la luz.

Desde el congreso de laicos, a pie de pueblo

El laicado y el clero

Agustín y el MRC, un referente.

Al hilo del congreso: “Pueblo de Dios en salida”

Jesús

Al comienzo no fue así… le decía Jesús a sus contemporáneos cuando le hablaban de las leyes y sus legalismos, sus divisiones y sus incapacidades para vivir en la comunión y en el verdadero amor. Leyes por dureza, y les acusaba de que muchas leyes que decían divinas, en el fondo eran preceptos humanos, a veces por intereses de otro orden muy distinto al verdadero sentido divino y compasivo. Algo así ocurre en la Iglesia, el clericalismo no es sino el producto de algo que se ha ido haciendo en la historia eclesial y que no pertenece a la tradición sino a las tradiciones, como ya nos avisaba el gran teólogo Congar, en “Jalones para una teología del laicado”. Jesús no fue un sacerdote en su época, ni pertenecía a ese linaje, fue un hombre del pueblo, un laico, que fundamentó su vida en el Padre y en el deseo del Reino y que quiso construir comunidad y fraternidad en la esperanza del amor definitivo y total para la creación y para la humanidad, en el corazón trinitario divino que nos hace hijos del Padre en el Hijo, por el Espíritu Santo. Le respondieron mujeres y hombres sencillos del pueblo, algunos venían de la pobreza y la dificultad, algunos de la conversión de su riqueza y sus dones. En debilidad, pero aprendiendo del maestro, aprendiendo junto a él a superar divisiones. En esa iglesia primitiva, en esos orígenes, sólo había un credo firme en el crucificado que había resucitado, y una esperanza de que su promesa definitiva se iba a cumplir y todos serían uno en El, llegando a la vida sin término, a la comunidad paradisiaca, que ya ha comenzado en los que se aman, pero espera plenitud. Comían el mismo pan y tenían la misma memoria, por eso, aún en su pecado y debilidad, seguían al Maestro.

clero

Ha sido después, cuando la institucionalización, olvidándose de su origen y cayendo en la autorreferencialidad, ha marcado estratos, divisiones, órdenes, normas, poniendo a unos muy cerca de Dios y de su poder, y a otros lejos, llenos de intermediarios y de dueños de la viña, olvidando que sólo hay un Señor, un maestro, un padre, un dios nada manipulable.

congreso

El congreso de los laicos en Madrid, este fin de semana, ha querido ser un volver a la fuente, al agua viva de la verdadera evangelización, a la conciencia de lo cristiano, a lo original, donde no hay división sino amor al mundo para salvarlo, y el deseo de salvar une y hace riqueza de la diversidad bien fundamentada. Allí se ha hablado de que hacen falta laicos verdaderamente “cristianos”, así como curas, obispos…y hasta papas, también verdaderamente “cristianos”. Hemos hablado de sal y de luz, nada nuevo, sólo que hay que repetirlo cuando nos vamos sintiendo sosos y un poco apagados.

Llego del congreso y me encuentro una nota en Facebook de mi amigo Agustín Cornejo, cura de Miajadas, de la diócesis de Plasencia. Recuerdo que en el congreso me he encontrado con dos mujeres de su parroquia, pertenecientes al movimiento rural cristiano, de las que han crecido como personas y como cristianas, con las que este cura ha compartido camino desde hace décadas. Ahora él está mayor y débil, pero su espiritualidad y su ministerio sigue teniendo el mismo sentido y la misma fecundidad, ha sido un cura del concilio que ha entendido la Iglesia como pueblo de Dios, y ha creído en el laicado cristiano como verdadero protagonista eclesial, como iglesia en el mundo. De esas personas a las que este congreso le queda pequeño, pero seguro que lo ha amado y se ha alegrado de él. No dudo de que escuchará con gozo el testimonio y la vivencia de estas hermanas de su parroquia a las que ha visto crecer y a las que anima a seguir dando la vida por el pueblo, por el mundo rural.  Por eso oro y creo en el congreso, porque personas como Agustín hacen creíble lo oculto, lo que no ven los sabios ni los entendidos. Y me permito compartir con vosotros esta pequeña reflexión, al hilo de las líneas que él ha escrito:

Agustin

Más Dios en la debilidad

Acabo de leer un mensaje del cura Agustín de Miajadas. Un sacerdote profundo y activo de la diócesis de Plasencia, un hombre de Dios y del pueblo. Ahora, tras cincuenta años de ministerio vivo y profundo,  le toca vivir la debilidad en su vejez, en la enfermedad y nos dice así en las redes, tras su cumpleaños: “Que he tenido el ordenador raro, que me hubiese gustado deciros algo cada uno algo particular, y mira me he quedado en el pobre “me gusta” .A todos os doy las gracias, y que ser mayor, voy viendo no es una desgracia, trae con los años muchas cosas gratas. entre otras, a Dios le veo más cercano, se quiere más a la gente y viceversa etc. etc. A todos, un abrazo cordial.” Yo lo leo y descubro al Dios de la vida, al que se hace fuerte en la debilidad y quiero seguir aprendiendo de la mística, la cercanía y la humanidad de este cura de pueblo, un cura de Miajadas, no porque el pueblo sea suyo, sino porque no hay duda de que él es posesión del pueblo, se ha dado y sigue haciéndolo desde la debilidad, con luz y esperanza. Un cura cristiano que camina con laicos cristianos en medio del mundo. Gracias de corazón, hermano.