Sacramentos y señal: el pesebre de mi casa

El pesebre de mi casa…

El pesebre de casa

El pesebre de casa

La vida del ser humano tiene una dimensión misteriosa y sacramental. Nos relacionamos con el mundo, con los demás y, lo que es más importante, con nosotros mismos en nuestro interior. Ahí se acumulan nuestras experiencias vividas, en las que se mezclan lugares, tiempos, sentimientos, emociones, nombres, memoria, profecía. Eso hace que nuestro vivir sea un marco grandioso en el que situamos miles de “rincones” de vida y sentido. Al pedirme que hable de un rincón del pueblo, se me hace difícil deslindar uno de ellos, porque son tantos los que uno puedo escoger, ya sea de infancia, adolescencia, juventud, madurez…religioso, social, festivo, memorial… los poyos de la plaza, la piedra roaera, la caseta de la feria, las macetas de mi madre en el patio, el altar de la parroquia, el bar central, la piscina, el cementerio, la ermita…Pero no sé porqué hay algo que me invita a detenerme, casi bíblicamente, y elegir algo muy singular y específico, si queréis personal y familiar. Recuerdo el texto lucano: “Esta será la señal, un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Siempre me ha llamado la atención el detalle del pesebre en el evangelio y el hondo significado teológico que tiene, por eso señalo para compartir en esta publicación granjeña, un rincón que me habla, me hace sentir, con el que rezo, me sereno, me animo, me emociono…: “el pesebre de mi casa”.

Al morir mis padres, mis hermanos y yo tuvimos que decidir respecto a sus cosas, y yo me hice cargo de la casa. Mi madre se acordaba constantemente de su casa, me decía que una de las cosas que más le costaba al morir era dejar su casa para siempre, aunque llevaba casi diez años sin estar en ella. El valor sentimental de la misma, su dimensión sacramental, nos ganó sobre la racionalidad al faltar ella. Había que ponerla al día para poder usarla de vez en cuando, una obra de pura actualización, en especial en el patio y el último cuerpo que era la antigua cuadra y pajar, que ya mis padres habían preparado para descanso, pero que estaba muy derruida. Al obrar esa parte, solo dejé el pesebre. Se trata de un símbolo muy sencillo, pero tremendamente significativo. ¿Qué me dice y qué “me siente”? Podría deciros que es como un eco de vida inagotable, habla si yo quiero y me silencia si lo deseo. Es punto de encuentro y grito de la ecología integral.

En él recuerdo la relación del hombre con la naturaleza y el mundo animal, en el pesebre se conjuntaban la necesidad del animal y el cuidado del hombre, que atento a los que le ayudaban a sacar el pan de la tierra, les trataban con ternura y tesón, les disciplinaban sin que les faltara lo necesario para vivir. A las mulas como mulas, a la burra como burra…cada bestia con su rol y su carga, unas para arar, cosechar, recoger, otras para llevar y traer, medio transporte, para trillar…la conexión tierra, siembra y cosecha, mundo vegetal y animal, sin fisura en el encuentro con el ser humano y sus quehaceres. Pero además me habla de familia, de hermanos y hermanas, de trabajo compartido, de alegría creada, también de silencio, enfermedad y muerte, de luto doloroso del más joven.

Recuerdo el día que mi tía Victoria, entró a ver la obra e identificó el pesebre, su casa… Todo compartido y vivido en sencillez y colaboración. Recuerdo personas: abuelo, abuela, tíos, tías, primos… recuerdo momentos, palabras, sentimientos…recuerdo trabajo, sudores, olores… y rezo desde la vida al Dios de lo sencillo y de lo profundo. El pesebre es para mí: armonía, profundidad, respeto, trabajo, fraternidad, sacrificio, lucha, fidelidad, cercanía, servicio… Un pequeño tesoro que no tiene precio, y que tiene un valor especial para los que lo vivieron y lo sintieron, porque solo se ve bien con los ojos del corazón. Y es que hoy, para mí, el pesebre, nuestro pesebre, sigue siendo parte de la señal de la vida y de lo entrañable.

José Moreno Losada

TEMAS

José Moreno Losada

De lo divino y lo humano

Papa Francisco, mi pobre eco ante tu carta

Me siento agraciado y agradecido como sacerdote, agradezco al Papa su carta dirigida a los sacerdotes del mundo y quiero responder de corazón a ella… Imagino que no le llegará físicamente, pero seguro que en el Espíritu nos confortamos y nos animamos mutuamente, él nos une y nos lanza a mirar lo que está por delante, sin dejarnos paralizar por lo que queda atrás, fijos los ojos en EL.

Acabo de leer su carta, Papa Francisco, dirigida a todos los sacerdotes del mundo con motivo del aniversario del Santo Cura de Ars, el mismo día en que pasaba yo por esa población volviendo de Taizé. Las vacaciones me han permitido leerla con paz y con calma en medio de las actividades tan fecundas que me depara el verano.

Al recibirla me ha llenado de consuelo, de ánimo y de ganas de seguir adelante, comprometiéndome en el deseo de transformarme para ser mejor pan para el pueblo y más enraizado en Jesús de Nazaret, que ha sido que nos ha elegido, sabiendo de nuestras flaquezas.

necesito hacer eco, responder, desde mi pobreza y singularidad, a los sentimientos compartidos. Agradezco el tono paterno y fraternal de la misma, sobre todo en estos momentos, donde a veces nos podemos sentir desnortados ante una realidad que se impone y nos pilla desprevenidos.

MOreno en Taizé

Comienza usted haciendo referencia a todos los que intentamos en nuestro foro interno dejarlo todo, y batirnos en la trinchera de la vida y de la historia dando la cara y cuidando del pueblo de Dios, sabiendo que no es nuestra propiedad, sino que nosotros somos de ellos, y no como siervos sino como amigos del que envía.

El dolor no debe paralizarnos

Entiendo perfectamente su primer deseo para todos los sacerdotes ante la realidad que estamos viviendo, nos habla del dolor de los que han sufrido abuso de poder y de conciencia, incluida la sexualidad, por parte de los sacerdotes, y nos pide que si, en otro tiempo, hubo omisión hoy no puede haber nada más que conversión, transparencia, sinceridad y solidaridad con las víctimas por nuestra parte.

El punto de partida no puede estar más claro, hemos de dejarnos afectar personal y colectivamente por los problemas y ser fieles a nuestra misión, apostando por jugarnos la vida por el evangelio en tiempos de turbulencia. El dolor no deber paralizarnos sino lanzarnos a buscar una mayor pureza y enraización evangélica.

Nos dirige con ternura a mirar con gratitud la vida ministerial  y nuestra vocación, a hacer lectura creyente de lo que vivimos y a reconocer existencialmente cómo se ha desarrollado nuestra vocación  para la vida y la comunidad.

Sacerdotes de Jaén en la catedral de Baeza
Sacerdotes de Jaén en la catedral de Baeza

Dios se ha valido de mí

Me alegra que me invite a algo que intento hacer casi siempre que me paro interiormente para recolocarme y reanimarme en el espíritu, volver a los pasos, momentos,  personas, decisiones, experiencias…en las que he sentido con claridad y con pasión la presencia y la fuerza del espíritu para la misión, alimentarme de la propia vida y poder descubrir que Dios se ha valido de mi, incluso allí dónde he sido más débil y más pobre.

Hasta mis heridas han sido lugar de su fuerza sanadora para los otros, así como para mí mismo, ¡cuántas veces me he sentido sanador herido en la misión! Lo mismo me ha ocurrido, estoy totalmente de acuerdo, con las heridas y los límites de otros.

Tras la invitación a la alabanza y la gratitud, se empeña en darnos ánimo y a prevenirnos contra las tentaciones que más pueden acecharnos en el momento presente, me parece de una gran lucidez lo que nos indica tan sencillamente.

Lo primero está claro, es aceptar nuestros límites y debilidad, nuestra insignificancia social, y no dar rodeos ante el sufrimiento y la realidad. Nos previene de los revestimientos de falsa espiritualidad y racionalización para el escapismo personal y comunitario.

Abusos clero

No a la tristeza apostólica

Y lo que me parece más directo y que más me toca, a lo que vengo dándole vueltas últimamente, es a la tentación de la acedia, esa en la que el sacerdote dejándose llevar por la tristeza apostólica, ante la dificultad, el desánimo, los fallos, las noticias, las deserciones, los escándalos, casi sin darnos cuenta, nos esteriliza, nos acostumbra y nos volvemos sosos como la sal que de nada sirve ya.

Ante sus palabras yo quiero cuidarme para seguir despertando cada día, para pasar del peligro del desánimo a la fe, me anima saber que el papa, se dirige a Jesucristo, y junto a Él, ruega para que a mí no me falte la fe.

Me comprometo a los dos retos esperanzadores que me propone, el primero cuidar mi vinculación con Cristo, su evangelio, con los otros apóstoles, meterme en mi interior y cuidar la espiritualidad sana y encarnada, enraizada en el pueblo en sus heridas y sus alegrías, con corazón y sentimientos de verdadero Pastor.

Y desde ahí, la vinculación con la gente, con el pueblo, con la calle, con la vida, con el olfato de los sencillos que saben vencer dificultades nuevas con espíritu firme y convencido. Y me uno al espíritu de la alabanza, al que nace de los más pobres y de los más sencillos de la historia, la alabanza que no viene por el éxito o el poder, sino por la fecundidad y la gracia de lo auténtico, lo sencillo y lo fraterno.

Apuesto por la renovación y la esperanza desde mi pobre persona y ministerio.

Gracias, Papa Francisco por confortarnos en la fe y en la misión.

Oración ante la cruz de Taizé

Video: Iglesia y tumba de Roger

Refugiado en esta pequeña y silenciosa iglesia, me abro al reto de mirarte en la cruz, en la de tu vida y mi vida, en la de la historia de la humanidad, en proceso vivo, doloroso y esperanzado. Quiero hoy renovar mi credo, ahí donde confieso que padeciste, fuiste crucificado, muerto y sepultado y que resucitaste al tercer día. Contigo quiero creer que hay muchas historias no cerradas en mi vida, heridas, también en la vida de los otros, en toda la historia de la humanidad. Heridas en el silencio, ocultas y calladas, aparentemente fracasadas. Pero ninguna de ella, me dices tú, olvidadas en tu corazón, porque para ti nada está perdido del todo.
Tú vas recogiendo todo el sufrimiento del mundo y de la humanidad, lo haces propio y te lo cargas sobre tus hombros, te identificas con ese dolor para no olvidarlo. Lo incorporas a tu cuerpo para injertarlo en tu resurrección y hacerle justicia amorosa, para sanarlo y salvarlo, para darle la razón y el sentido. Y, sólo después de glorificado, lo olvidas porque ya es victoria y gloria tuya, es un signo. Los fracasos justificados y glorificados se convierten en tus signos, y dan muestra de tu poder: “tú enjugarás las lágrimas de todos los ojos sufrientes e inocentes de toda la historia”.

En ti, crucificado exaltado, se proclamará la verdad luminosa que saca del olvido y hace justicia a los olvidados y a los desheredados. En tu luz veremos con limpieza de corazón todo lo vivido y amasado por cada hombre en su vivir y por toda la humanidad en el camino de la historia, en medio del mundo. Sólo tu juicio será verdadero y hará verdad la vida, la justificará, iluminará todo y nada quedará en el resquicio de la duda y de la tiniebla, mucho menos de la injusticia sufrida por el inocente.

Tú me invitas a adentrarme en tu mirada divina y amorosa, larga y profunda, de sentido pleno, y me hablas de un reino preparado para todos, desde la creación del mundo, y que estás esperándonos. Tú nos proclamas que en tu cruz tenemos la razón del absoluto para la esperanza en la resurrección y en la vida, razón amorosa que ya nada ni nadie nos podrá quitar, porque tú has resucitado. ¡El crucificado ha resucitado!

Y tu razón de absoluto esperanzado se reviste hoy, para mí, en el hambre y en la desnudez divina encarnada en lo humano, en los crucificados de hoy, en el hambre, la sed, la desnudez, dolor, exclusión, inmigrantes, sin techo, presos… y oigo el clamor profético en la calle: Ecce homo, ecce Deus. Y es ahí, debajo de esa cruz amasada hoy, donde todo signo de familia y de acogida en la humanidad rota se convierte en rayo de luz y vuelve a dar una razón para la esperanza. Toda fraternidad que nace de la cruz y bajo ella apunta eternidad en el amor, en el que es más fuerte que la muerte. Cada vez que se hace un gesto de justicia y fraternidad, entre los caídos, se prolonga la encarnación de nuestro Dios en el amor: “ub cáritas, ibi Deus est”.

Tú me abres la puerta en los necesitados, ahí está el verdadero encuentro contigo. Abre mis ojos para que vea, hazme discípulo que pase por la necesidad, que sienta en mí la desnudez, el hambre, el frío de la humanidad sufriente. Yo aprenda a sufrir por el evangelio y eso me haga feliz y dichoso. Llévame junto a los crucificados de la historia, aliméntame de tu resurrección para que sepa encender la vida y la historia de los otros con chispas de esperanza. Hazme discípulo de tu cruz para que pueda entrar mi mano en tu costado y mis dedos en la señal de tus clavos en mis hermanos. Que encuentre ahí el sentir y el sabor de la gloria y la resurrección para no perder nunca tu esperanza en el fracaso y en la debilidad. Hazme realmente sencillo, como tú, para que entre en la gracia de tu reino, descubriendo sin límites que hay mucha más alegría en dar-se que en recibir. AMEN.
Video:Interior Iglesita taizé

Jóvenes estudiantes católicos esperanzados¡

JUVENTUD ESTUDIANTE CATÓLICA DECIDIDA Y COMPROMETIDA

(Jornadas de formación de jóvenes estudiantes extremeños en Losar de la Vera)

Jornadas  Jec

Un año más he disfrutado de la experiencia compartida con jóvenes estudiantes en Losar de la Vera. Se trata de una semana de formación organizada por el movimiento de Juventud Estudiante Católica de Extremadura en la garganta de cuartos, en el albergue de la diócesis de Plasencia. Este año os cuento lo que han sido las jornadas y para ello prefiero la voz de otros. La primera es de un joven que ha estado allí, Rubén, que lleva muchos años de proceso catequético parroquial y que, desde ahí, se inició en el movimiento como militante cristiano activo en el instituto y ahora pasa a la universidad. La segunda voz la tomo de un sacerdote incansable pastoralmente, que acompaña e inicia en el  movimiento, desde hace más de veinte años a los jóvenes de su parroquia como continuidad de un verdadero proceso de iniciación cristiana hasta su madurez apostólica. Ahora el actual presidente de la JEC, Edu, liberado por tres años en Madrid para servicio de los jóvenes en la Iglesia en España, viene de esos procesos y de esa parroquia.

Así nos lo relata el joven Rubén:

JÓVENES QUE QUIEREN CAMBIAR EL MUNDO Y LA IGLESIA

grupo

“Hace apenas una semana me montaba en un autobús, rumbo a Losar de la Vera, rodeado de algunos amigos y muchas personas que no conocía. Nos adentrábamos en una semana que, sin darnos cuenta, nos haría replantearnos muchas cosas en nuestras vidas.

Durante estos días hemos estado trabajando, descubriendo, compartiendo y reflexionando, desde el documento del Papa “Laudato si”, sobre nuestro papel en el cuidado del medio ambiente (en el caso de la etapa de secundaria, bajo el lema de “Todo está relacionado”), y sobre cómo tomamos las decisiones, qué componente emocional, racional o impulsivo interviene cuando las tomamos, cómo afectan a los demás y que repercusión pueden tener a nivel global (en el caso de la etapa de universidad, con el tema “Toma de decisiones y compromiso social”). Todo esto lo hemos hecho bajo las claves del ver, juzgar y actuar, sin dejar de lado nuestra realidad de estudiantes y de cristianos, y nuestro deseo de mejorar tanto en el ámbito personal, como en el ámbito social y estudiantil.

Si tuviera que destacar algo de esta semana, sería sin duda el buen ambiente que se ha ido creando a lo largo de los días, las relaciones de amistad con jóvenes de toda Extremadura (así como algunos de Sevilla o Salamanca), los juegos, veladas, conversaciones, momentos de confianza plena en la que compartes aquello que más te preocupa, y, sobre todo, el sentirte escuchado, sentir que no estás solo, que hay más jóvenes cristianos que quieren cambiar este mundo y que, mediante pequeñas acciones (más o menos asequibles) se puede conseguir.

Para concluir, agradezco a la JEC (Juventud Estudiante Católica) por ofrecernos este espacio único del que me llevo mucho aprendizaje, mucha fuerza para seguir creciendo como persona y como cristiano, y muchas claves para cambiar mi forma de vivir la vida conmigo mismo y con los demás.

El juicio apostólico y pastoral de Pepe habla de:

TOMAR EN SERIO A LOS JÓVENES

jovenes

Terminó el campamento, Jornadas de Estudio, JEC19 en el que han participado varios jóvenes de nuestra comunidad. Durante años nuestra parroquia ha optado por este movimiento a la hora de integrar y hacer protagonistas a los jóvenes en la vida comunitaria. Van ya varias generaciones de chavales que han encontrado en su proceso formativo la posibilidad de afianzar una amistad permanente y un estilo de vida madura y comprometida en lo personal, profesional, social y cristiana. La mayoría de sus miembros comienzan en los grupos de la catequesis de Iniciación Cristiana y continúan a lo largo de su etapa de Instituto, pasando posteriormente a formar parte de los grupos de Universidad en los destinos que han elegido para estudiar sus carreras. Así el extraordinario grupo que ha terminado este curso segundo de Bachillerato toma el compromiso de continuar en la JEC en Salamanca, Sevilla, Madrid, Zaragoza… A niveles generales es alarmante la deserción de los jóvenes en la Iglesia y la falta de una respuesta válida en la pastoral juvenil. Y sin embargo nuestra experiencia demuestra que no todo está perdido, que los hay dispuestos a entender y seguir a Jesús, siempre que, como hizo el mismo Jesús, se los tome en serio y se favorezca un protagonismo y un acompañamiento mutuo entre ellos, animadores y sacerdotes, de tú a tú, caminantes en Samaría, que eso es la intrincada cultura moderna, y a veces hacia Emaús, desde la decepción y sus problemas personales. Algo muy diferente a esa forma incomprensible que tienen actualmente de verlos y actuar los responsables en la Iglesia, como si fueran clientes infantiles y consumidores de eventos, peregrinaciones, retiros, adoraciones y demás actos puntuales que para lo único que están sirviendo es para satisfacción de sus organizadores y jefes y animar emocionalmente a los chavales durante unos días. Cuando no hay procesos, cuando no hay continuidad en tiempo, recursos, organización, programación y contactos serios con otros jóvenes que les sirvan de referencia, lo de la pastoral juvenil es mera fachada.

Gracias Rubén y Pepe, creo que vuestro relato es fiel y presenta lo que hemos vivido y gozado en estos días.

“Decidir y mojarse…al estilo de Jesús”

Haremos un recorrido apasionante por nuestra afectividad, por la sociedad desde la perspectiva de su influencia, por el paso decisivo y de decisión de Jesús por nuestra vida, y acabaremos decidiendo si queremos coger las riendas de nuestra vida para vivir el Evangelio desde cada decisión que tomemos.

Si eres estudiante o graduado y quieres compartir este espacio no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

¿Nos jugamos mucho… cómo decidimos?

(APRENDER A DISCERNIR)

Jornadas de Formación de la Juventud Estudiante Católica -JEC-

Del 15 al 21 de Julio en Losar de la Vera, Garganta de Cuartos

Campamento 18

Los jóvenes estudiantes católicos tienen como reto la formación de sus personas, quieren hacerlo de un modo integral. A lo largo del curso vamos caminando entre estudios, familia, tiempo libre, y no dejamos nuestras reuniones de grupo de vida, que son complementadas por algunos encuentros y sobre todo por la realización de nuestros proyectos de vida. Pero se nos hace difícil una formación más continuada y profunda en temas que consideramos fundamentales para construir nuestras personas. Por eso entendemos que un compromiso fuerte para nuestra formación es reservarnos una semana o algo más para nuestras jornadas de formación en tiempo de verano, que es cuando más disponemos todos para poder encontrarnos y así hacer un camino juntos en aspectos fundamentales de nuestras vidas.

 Se trata de unos días que nos dedicamos a nosotros mismos, a trabajar nuestras personas, y lo hacemos en claves de comunidad, en espacio de naturaleza y descanso, en modos de serenidad y paz, descansando a la vez que pensando y compartiendo, para ver en más profundidad, juzgar con más elementos y con visión evangélica, y proponernos retos y opciones personales y comunitarias en orden a ir creciendo en autenticidad y personalidad con perspectiva humanistas y cristianas.

En esos días nos sentimos y formamos parte de la familia de la JEC, especialmente en Extremadura, esos lazos son los que nos identifican y nos animan a ir creciendo como jóvenes, estudiantes y como creyentes en la iglesia.

El tema de formación elegido por los universitarios y graduados es de gran importancia para la vida. No es casual que lo hayamos decidido “saber decidir y elegir”, el discernimiento. En realidad, estamos constantemente decidiendo. De cómo tomemos esas decisiones, incluso la de este mismo tema, dependerá todo el proceso que venga después, y su resultado. Para nosotros, para los demás, y para nuestro entorno. Es decir: aunque la mayoría de las veces no nos demos cuenta, las decisiones que tomamos (consciente o inconscientemente) tienen consecuencias en nosotros mismos, en la gente de alrededor y, cómo no, en el resto del mundo.

Por eso son importantes varias cuestiones, fundamentales en nuestra vida, a poco que indaguemos en ellas:

Las razones, las circunstancias, las personas, nuestra persona, la sociedad, y en general, todo aquello que nos lleva a tomar una decisión determinada: los elementos de influencia en nuestra toma de decisiones. Las consecuencias que estas decisiones tienen en los diferentes niveles. El saber analizar y encauzar las emociones y los sentimientos en nuestras decisiones. La forma de decidir, incluso más allá de las mismas decisiones, que nos acerca al Evangelio, a la persona de Jesús, en función del proceso de discernimiento que llevemos a cabo. No se trata tanto de lo que lleguemos a decidir, sino de cómo lo hagamos, y sobre qué.

Esto será en líneas generales lo que trabajemos en todos estos días. Lo plasmaremos, además, analizando la vida y el testimonio de personas que han reflexionado sobre sus procesos para que podamos contrastar con ellos. Y miraremos cómo el compromiso nace de decisiones bien elaboradas y profundas.

Haremos un recorrido apasionante por nuestra afectividad, por la sociedad desde la perspectiva de su influencia, por el paso decisivo y de decisión de Jesús por nuestra vida, y acabaremos decidiendo si queremos coger las riendas de nuestra vida para vivir el Evangelio desde cada decisión que tomemos. En la libertad de este proceso reside una de las claves de la felicidad del ser humano. En nuestra mano está la opción radical por elegirla.

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Si eres estudiante o graduado y quieres compartir este espacio no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Inscripción:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeeLC6bg19A-LrWtLr-1oyY2lcYPdieaFZIo14j2eSbK9DKbQ/viewform?fbclid=IwAR2p2kKqviO5r8qg2t_cFYKUnc3e9Fyh4tH8RVJZodnuCiPqq2NXsIA8Gts

Buen viaje don Celso

El arzobispo Celso visita a sus misioneros en Perú

Detalle de pastor

Buen viaje don Celso
En escuelas que atiende Manuel Vélez, sacerdote diocesano de Badajoz en la diócesis de Cajamarca.

Son las doce de la noche, oigo de fondo el runruneo de la feria de san Juan, atracciones y casetas. Me alegro del detalle de las horas de silencio musical para los niños con autismo y su uso de las atracciones, lo que debería ser normal todavía es extraordinario. Pero hay muchas cosas que son extraordinarias e incluso anónimas como la que relato.

Acabo de recibir un watsap del arzobispo Celso, está en Barajas, preparado para coger el vuelo que le llevará a Lima, para visitar a nuestros misioneros en Perú. Bromeo con él referenciándole una cita bíblica en la que Jesús le dice al pastor Pedro que cuando era joven, él mismo se ceñía e iba donde quería, pero cuando seas mayor otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras.

Hace unos días teníamos una conversación larga y profunda, agradezco su actitud de escucha, compartí con él sentimientos personales sobre nuestra diócesis y su gobierno. Me siento en libertad para poder hacerlo y eso es un bien en la Iglesia. Al terminar esa conversación hablábamos de su próximo viaje a Perú, que ya le coge a trasmano por edad y situación personal, pero la insistencia del delegado de misiones le ha podido y ahí está embarcando allende los mares, para abrazar a sus sacerdotes y conocer su trabajo apostólico en esas tierras, aunque también lleva el deseo de poder captar algún sacerdote que se una a este presbiterio para realizar la tarea pastoral.

Qué curioso, a visitar misioneros con el deseo de que nativos de allá vengan a misionar acá, un poco misterioso. De todos modos, y sin entrar en detalle, lo que quiero es manifestar mi aplauso a este gesto de bondad y de cercanía de un pastor con su presbiterio. Es cierto que esto no basta para el gobierno, pero también lo es que sin esta actitud la perfección carece de compasión y misericordia y se hace infecunda, aunque parezca efectiva. En este aspecto deseo parecerme a mi pastor, que la ternura y el cariño sean verdaderos y que no le falten nunca. Pediremos para que la autoridad también le acompañe en su quehacer apostólico. Buen viaje don Celso.

Lo que quiero es manifestar mi aplauso a este gesto de bondad y de cercanía de un pastor con su presbiterio

“En misión, con la alegría del Evangelio”

“Si quieres, ven y verás”

Ejercicios

Una invitación sugerente para comenzar unos días de descanso e interioridad…el cuidado de nuestro espíritu, por una ecología integral verdadera.

“En misión, con la alegría del Evangelio”

“Y se le abrieron los ojos y le reconocieron” (Lc 24,31)
“La misión es una pasión por Jesús, pero al mismo tiempo, por su pueblo” (EG,268)

Ejercicios Espirituales, del 31 junio al 6 de Julio
Casa de oración de Villagonzalo

Esquema:

1.- El peligro de perder la alegría cristiana: La acedia.
“Mira que estoy a la puerta y llamo…” (Ap 3,20)
2.- El Gozo del evangelio y la alegría de ser cristiano.
“Estad siempre alegres en el Señor” (Filp 4,4)
3.- Ecología e interioridad: del silencio a la libertad.
“Entra en tu cuarto, en lo escondido…donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (Mt 6)
4.- Con la mirada de Dios.
“Que el Padre ilumine los ojos de vuestro corazón” (Ef 1,18)
5.- Ante el rostro de la misericordia divina.
“Revestirnos de compasión” (Col 3,12)
6.-Bautizados en Cristo: originales y nuevos. Mujeres divinas: religiosas.
“El que pierda su vida por mí y por la buena noticia, la salvará” (Mc 8,34)
7.- Sabiendo morir para resucitar.
“Atesorad tesoros en el cielo…” (Mt 6,19)
8.- En Cristo, junto a los crucificados de la historia.
“Cada vez que lo hicisteis…” (Mt 25,31ss)
9.- Rodeados de estampas vivas de resurrección.
“Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme” (Lc 24,39)
10.- Un nuevo modo de vivir hoy y aquí: Ecología integral.
“De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida…” (Mc 8,35)

Contacto: jose.moreno.losada@gmail.com

Señor, que vea ( En el 38 aniversario sacerdotal)

Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu

ORACIÓN SACERDOTAL

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De nuevo Señor, en este último tercio de la vida, cuando me estoy gastando mis últimos cuartos, siento la mano bendita y amorosa de tu bendición en el sol que declina y se desnuda en la ausencia, cuando ya va de caída. Contemplo cómo la nube hoy no lo cubre y sólo se rinde, como nodriza amable, para que no tema a la noche y cuida su descanso. Pero yo sigo con el interrogante peregrino de lo humano y lo divino, deseando saber, con todo lo creado que me rodea, quién es el hombre y a dónde va. Me lo pregunto hoy en este aniversario, cuando en la mañana el sol comienza a brillar,  y lo haré también esta noche cuando con su marcha nos llega  la oscuridad de una soledad no habitada.

Somos, Padre, hijos del momento, nos vemos abocados a interpretar el presente y lo hacemos siendo perdidos, aunque hablamos de Oriente y Occidente, de Norte y de Sur, sin más referencia que los límites que nos sobrepasan y se imponen: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién, qué y a qué nos están llamando? ¿Qué afirma este grito gigante y multitudinario de dolor humano sabido y contrastado? ¿De dónde viene la sordera  universal en el ahogo de la dignidad machacada en la inocencia  más pura y martirizada de la historia? ¿Qué intereses, tan anónimos como encarnados, son los que mueven los hilos de este mundo donde han sido expulsados y masacrados los quijotes y los buenos sanchopanzas?

¿Y dónde estás Tú, mi Dios… dónde tu rostro, tus manos, tu costado, tu sangre, tu cuerpo, tu cruz y tu calvario, tu amor, tu grito, tu sed compasiva y entregada en el espíritu? –  Oigo tu clamor  en la brisa  que me responde: en las víctimas sacrificadas y en los corderos degollados. Y yo grito: “Silencio”, como si de una película del momento se tratara.

Lavatorio

¿Dónde tu Iglesia, tus elegidos, tus apóstoles y enviados, los profetas del pueblo, los mártires y los confesores, la multitud de testigos que han lavado sus mantos en la sangre de aquel cordero… y dónde estoy yo, ellos…? Desorientados, desnortados, asegurados y acomodados, dormidos y separados, con discursos que no acaban y conceptos tan discutidos como vacíos, todo en la vaciedad de lo abstracto, de la coma y del término que justifica hasta la violencia y la separación. Señor, qué desajuste y desasosiego, cuando no acedia y apatía, necesito tu voz y tu ofrenda, como el ciego del camino pido un milagro para verte, para verme, para ver mi mundo, para entender el momento.

tarta

Y sólo tu ofrenda, cuando cae la tarde, me envuelve y me salva de estos poderes e imperios que se imponen, tensos y acabados, dentro y fuera de tu cuerpo amado, de tu unidad querida, en la historia, la humanidad y el universo, la ofrenda de ti mismo como fuente y horizonte: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…aprended de mí que soy manso y humilde”…

Danos, Jesús, tu mirada y tu espíritu para desentrañar nuestro momento, enraízanos en ti y haznos crecer en tu gracia y tu luz. Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu, para que borrachos de tu gracia volvamos a ti y te encontremos encarnado, crucificado y resucitado, haz que volvamos a meter nuestros dedos y nuestras manos en tu costado y en tus clavos. Renuévanos por dentro y danos un espíritu firme, ayúdanos a ser creativos y creadores en la humildad del momento y en sencillo de la humanidad atribulada en los pobres y cansados de hoy.

tarjetas

Espíritu divino, te siento vivo en el deseo que me habita, aunque me veo roto y descosido por dentro y por fuera. Gracias por poder compartir con los hermanos,  con los que busco cercanía y luz en lo desnortado y  desorientado de nuestra ceguera  institucional y nuestra pobreza pecadora. Tú nos vuelves a llamar y a invitar para seguir dando pasos, sin dar palos de ciego, desde un corazón compasivo, como el tuyo, abrazados con todos,  los que, como nosotros, esperan tu palabra de vida y tu aliento. Solo tú, Señor, puedes abrir nuestros ojos y nosotros, como el ciego del camino, te suplicamos como Iglesia al atardecer: “Señor, que vea”.

José Moreno Losada.

Justicia y caridad: Presencia Real

Como estaba el pan disperso…

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Un amén de liberación y salvación

Son muchas las generaciones que, aun con el paso del tiempo, continúan dando vida a aquello de que «tres jueves al año brillan más que el sol…», donde uno de ellos, tras la senda de la Pascua, ya en domingo, sentimos ahora tan cerca: es la entrañable celebración del Corpus Christi. Los católicos, en esta fiesta del Corpus, conmemoramos la presencia real de Cristo en la Eucaristía y de nuestro encuentro sacramental con Él. Algo que se ha incrustado en el arte, la literatura, la música, la pintura y, lo que es esencial, en un modo de ser y estar en el mundo. Ahí, en el albor de ese misterio, se esconde el amén de la fidelidad radical del Padre al Hijo que lo resucita, y del Hijo al Padre que ha arriesgado en su existencia aceptando la cruz a favor de la liberación y la salvación de todos los pueblos de la tierra.

La eucaristía exige justicia

Celebrar la Eucaristía es manifestar el deseo de entrar en ese amén divino y humano que nos ha sido regalado en Jesucristo, la conexión del amor de Dios con la humanidad a través de la sencillez del pan, convertido en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Así, desde este pan consagrado es posible hacer creíble ante el mundo y los desheredados de la humanidad su presencia real en medio de la historia, ligada a la presencia real en la Eucaristía. En el pan glorioso del Resucitado está la fuerza que nos ayuda a proclamar que el inocente ajusticiado ha sido liberado para siempre y ya tiene alimento de vida eterna para todos, especialmente para los que sufren. Nos enseña, sin descanso, que es posible la justicia, la compasión y la misericordia; que no se impone la farsa de los mecanismos que desnudan al desnudo y despiden vacíos a los hambrientos, y que ya hay una palabra definitiva de fraternidad y de pan compartido, que es imparable en la historia. Hay destino y sentido, hay un amén de la verdad, la vida y la luz.

El pan de nuestra tierra y el cuerpo de nuestro pueblo

En esta tierra nuestra de Extremadura, donde sentimos el dolor del paro y la pobreza y donde miramos el horizonte de los refugiados en un camino sin llegada, donde sabemos de la pobreza de gran parte de la humanidad que nos mira con esperanza,  ahí nuestra fe nos empuja a celebrar esta fiesta tan nuestra! con alegría y compromiso.  Cáritas es un instrumento de esta presencia real; ahí se unen Eucaristía y vida, sagrario e historia. Por eso, no puede haber comunidad cristiana que celebre la Eucaristía y no tenga dimensión social y caritativa. Los Santos Padres nos decían que si no hay justicia, la Eucaristía se vacía de sentido, no podemos ni recibir ni adorar a Cristo en la Eucaristía, ni acercarnos a él, sin pedir el «pan nuestro de cada día», el de la dignidad de todos los seres humanos y de saber pedirlo con nuestras vidas diarias. La verdadera adoración a Cristo en el misterio de la Eucaristía nos lleva a reconocerlo en el rostro de todos nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados y crucificados de la historia. No podemos olvidar los creyentes que, en ese Pan bajado del cielo, precisamente ahí, está presente el Crucificado que ha Resucitado. Necesitamos sagrario y vida, sin separarlos. Por tanto, no impidamos a Cristo estar realmente presente allí donde Él quiere estar para llevar su Evangelio de dignidad, verdad y justicia. La presencia real de Cristo en la Eucaristía nos está pidiendo entrar en el verdadero camino del amén cristiano, aquél que se verifica en la entrega radical a favor de los hermanos con el deseo que tengan vida abundante. Hoy, como nunca, el reto está en que la presencia real de Cristo llegue como sanación, consuelo, verdad y libertad a todos los que sufren en el alma o en el cuerpo.

José Moreno Losada

POR DIOS, nadie en soledad – Stma. Trinidad-

Introducción

Tras la celebración pneumatológica de Pentecostés, la liturgia nos propone adentrarnos en el misterio de la Trinidad divina, esa formulación sencilla que unimos a la cruz en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Misterio que ha dado para escribir lo que no podría contarse ni decirse a lo largo de la historia de la Iglesia y de la Teología, que ha llevado a discusiones, herejías y divisiones de primer orden, que nos ha ofrecido conceptos y términos de una riqueza tremenda como el de “persona, relación, comunión…”, a la vez que a algunos crípticos e indescifrables pretendiendo decir lo que de ningún modo se podía expresar, sino solo sentir tanto en la relación entre ellos –Tres personas distintas en una sola naturaleza, de las que se puede decir lo mismo de uno que de otro y al mismo tiempo- como en la comunicación con la humanidad y el orden que pretendemos darle entre ellos, ya sea en torno al patriarcalismo o en la discusión de la “y” entre el Hijo y el Espíritu. Un galimatías lleno de riquezas que puede quedarnos fríos en la fe de la vida y del cada día, ahí donde la Trinidad se nos revela “histórica y económicamente” como nos dicen los teólogos actuales muchos más acordes con el existencialismo y el personalismo, cunas de un humanismo lleno de entrañas de compasión y de amor. Hoy necesitamos entrar en la contemplación de este misterio desde  la vida, sabiendo que en la vida es como Dios nos ha ido revelando quién es él, así le respondió a Moisés cuando este le pidió que le diera su seña de identidad para poder decirle al pueblo quién era ese Dios: “Yo soy el que soy… actúo…”, o sea, por mis obrar me conoceréis. Y así ha sido.

El misterio de la Trinidad

Recuerdo como Ricardo –nuestro querido teólogo y párroco del Perpetuo- siempre hace referencia a una cita del sexto concilio de Toledo, en el que hablando sobre el credo cristiano y haciendo referencia a la Trinidad, se decía “creemos en un solo Dios, pero no en un Dios solitario”. Un modo sencillo y existencial de entender el concepto teológico. Dios se nos ha revelado como el Dios que ni es solitario ni quiere la soledad. Así lo ha ido descubriendo Israel a lo largo de los siglos y así lo hemos desarrollado los cristianos en una comprensión teológica de la historia, como historia de la salvación en la que Dios ha actuado y se ha dado a conocer como comunidad entrañable en el absoluto de lo divino.

El Padre

Cada atardecer y cada amanecer es una proclamación del misterio de la creación en la perspectiva de la paternidad amorosa y creativa. Lo dice el libro de la Sabiduría: todo lo que has creado lo has hecho porque lo “has querido”, sino no lo hubieras creado. Ahora vamos a bautizar un niño pequeño, que ha sido creado por el amor del Padre. Israel ha ido entendiendo no sólo que un dios poderoso ha hecho el cielo y la tierra, sino que lo ha hecho con un corazón de Padre eligiendo como hijo a un pueblo muy pequeño, con un corazón de salvación. Y nos ha hecho a su imagen, por eso “no es bueno que el hombre esté solo”, y el primero que ha actuado contra la soledad estructura de lo humano y de su pecado ha sido el propio Dios, haciéndose Dios de su pueblo y en especial de los pequeños y de los más humildes: niños, pobres, viudas, extranjeros, enfermos… Y hemos conocido totalmente al Padre cuando nos ha dado al Hijo.

El Hijo

Y en esa relación de amor ha llegado al extremo como nos dice el evangelio de Juan hoy: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su hijo único”. Ahí hemos conocido al Hijo, en ese hombre obediente hasta la muerte y muerte de Cruz, para que nosotros tuviéramos vida. En la humanidad de Jesús de Nazaret hemos descubierto al hijo que nos descubre al Padre: “nadie conoce al Padre, sino el Hijo y todo aquél a quien El se lo quiera dar a conocer”. Sí, ha sido Jesús quien nos ha mostrado el corazón del Padre: “Todo lo que hago se lo he visto hacer a mi Padre…su voluntad es mi alimento…os digo lo que le he escuchado…quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. Él es la imagen de Dios invisible –nos dice Pablo- y Él quiere vivir en nosotros y darnos sus sentimientos de Hijo del Padre, para que no sintamos amados como El: “como el Padre me ama así os he amado yo”, “El padre está en mí y yo en él”. Este Jesús es el de la buena noticia: “nunca os dejaré solos, siempre, todos los días estaré con vosotros”. Y el que invita y desea  esta unidad para nosotros, la de la Trinidad: “Que sean uno, como Tú y yo somos uno, para que el mundo crea”. Para esta experiencia de absolutez y de amor nos ha prometido su Espíritu. Hemos conocido realmente al Hijo porque nos ha dado al Padre.

 El Espíritu Santo

Del Espíritu no deberíamos hablar, sólo sentir. Es el Don de Cristo, quien lo tiene le pertenece. ¿Se puede definir lo que es amar, enamorarse, ser hijo, ser padre, amigo, hermano? no, sólo el que ama y lo es, lo sabe. El Espíritu de Cristo es el que potencia en nosotros los sentimientos de Cristo, el que nos descubre habitados por el amor del Padre y del Hijo, empujándonos en un horizonte de futuro y de sentido que nada ni nadie nos podrá quitar jamás: “nadie nos podrá separar jamás del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús…porque el que tiene el Espíritu de Cristo le pertenece”. El Espíritu es la fuerza de la relación amorosa que nos identifica y nos une, sacándonos de toda soledad. Por eso Jesús lo tenía claro, “os conviene que yo me vaya…cuando me vaya os enviaré mi Espíritu…y vosotros haréis cosas mayores que yo…”. Es en el Espíritu donde el Padre y el Hijo se dan totalmente sin reservas: “El Espíritu está sobre mí…Este es mi hijo amado, el predilecto…Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu”. Recibir el Espíritu es entrar en estar relación amorosa de la que tanto nos han hablado nuestros místicos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Es desde esta clave de amor como pedimos con el himno: “Ven espíritu divino…entra hasta el fondo del alma divina luz y enriquécenos…”. El Padre y el Hijo nos han dado el Espíritu de su amor.

El absoluto

En el misterio de la historia y de la economía de la salvación hemos ido descubriendo la personalidad de nuestro Dios  Padre, Hijo y Espíritu, y en ellos hemos descubierto el horizonte absoluto de la naturaleza divina, en su unidad amorosa. Un horizonte de vida y de esperanza en el que se resuelve el enigma de lo humano y la cuestión de nuestro sentido.

Hemos sido creados a imagen de Dios, no somos individuos, somos personas que sólo se entienden en la comunidad de lo humano y en la relación con lo divino. Dios no ha creados individuos, ha creado la humanidad y todo su mundo, a toda ella ama y se dirige desde su corazón. El hombre en la soledad se destruye, ella es signo del pecado, Dios no ha creado un hombre solitario, sino llamado a ser imagen de Dios en su ser comunidad, sólo puede realizarse en la relación amorosa que lo completa y lo engrandece. Por eso no es bueno que nadie esté solo. Los cristianos para ser imagen de nuestro Dios estamos llamados a vivir en el horizonte de “nadie en soledad”. Nos divinizamos cuando construimos lazos de comunión en cualquiera de los ambientes que nos movemos: matrimonio, familia, trabajo, calle, política… y la Parroquia, que como Iglesia, está llamada ser sacramento de la unidad de los hombres entre sí y de éstos con Dios.

Cristo, siendo la imagen viva y visible, es nuestro referente de humanización en el amor trinitario, Él no ha hecho otro cosa que construir la unidad con el corazón del Padre. Unidad que se ha centrado en la reconstrucción del hombre herido y caído, el excluido, separado de la comunidad. Su buena noticia ha prometido el reino de la fraternidad. En él se nos ha aclarado que como no hay creación particular, ni humanidad individual en el origen , tampoco la habrá en el horizonte. Todos estamos llamados a la nueva creación, todo el hombre, todos los hombres, toda la historia, con toda la creación. No hay salvaciones, ni resurrecciones individuales, en el corazón del Padre se acoge y se transforma toda la historia y toda la creación cristificadas. Por eso no hay otro camino de salvación que el del hermano, el del hombre pobre y necesitado con el que todos nos podemos identificar, como lo hizo Cristo: “porque estuve hambriento, enfermo, en la cárcel, desnudo… ¿Cuándo? …cada vez que lo hicisteis con uno de ellos lo hicisteis conmigo”. El que tiene el Espíritu de Cristo que da el Padre, se hace próximo amante de todo lo que le rodea y le necesita.

El Espíritu nos hace testigos del amor trinitario de Dios. La señal de Espíritu en medio de la historia somos los bautizados, en nosotros él se hace vivo y actuante en medio de la historia, aunque para  él no hay límites ni fronteras pudiendo soplar donde quiere y como quiere. Nosotros somos testigos de su fuerza cuando nos dejamos habitar por él. Hemos sentido en nuestro corazón el amor del Padre y lo hemos llamado de corazón a corazón, hemos conocido las entrañas de Cristo y nos hemos sentido seducidos por él, y todo esto ha sido posible porque el Espíritu nos habita y nos llama a la unidad.

El camino para el misterio

 El camino hacia el absoluto es todo para nosotros, es nuestro sentido, por eso en la historia nuestro horizonte no está en el pasado, sino en la esperanza de un futuro en el que el absoluto del amor nos consagrará, nos hará definitivos y eternos en el amor de hermanos, en la casa del padre, abrazados por el Hijo y en el gozo del Espíritu. Y entonces, sólo entonces, ¡estaremos contentos!

Ahora  sólo nos quedar buscar y vivir ese sentido de absoluto en nuestras propias historias de cada día, dejarnos invadir por el amor de Dios para que vaya ganándonos en el terreno de lo humano, porque nosotros no creemos en un dios solitario, sino en un solo Dios que es comunidad y amor, y hacia Él vamos con todos los hermanos, con toda la historia y con toda la creación. Es nuestro credo y nuestra fe en la Trinidad comunitaria de Dios la que nos empuja a gritar y comprometernos: “Para que nadie nunca en ningún lugar esté solo”.

Nuestra comunidad parroquial hoy se hace sacramento de este misterio trinitario en esta celebración de la Eucaristía, en la que Trinidad se nos da como comida en un trozo de pan lleno de justicia y dignidad, en un altar que es trono de la humanidad y de la creación y en una asamblea que está llena del Espíritu y de su vida, porque es nuestra gloria por los siglos de lo siglos…

José Moreno Losada. Sacerdote de Badajoz.