Los “discapacitados” nos capacitan para la esperanza

Adviento y discapacidad: razones para la esperanza.

Estuvimos unidos por un mismo Padre y unos mismos sentimientos: Padre de todos.

Estad atentos…
La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie e interiorEl primer Domingo de Adviento coincidió con el día de la Discapacidad. En nuestra comunidad el maridaje fue perfecto. Nuestra celebración tuvo un color especial, Dios se nos ha revelado y manifestado en Apnaba y Aspaceba, dos centros de chavales con autismo y con parálisis cerebral que están al lado del centro parroquial.  Ese Domingo se nos pedía estar atentos al Señor que llega, y ciertamente llegó espabilándonos.

Una madre “normal” que pide “normalidad”
El testimonio de una madre de Aspaceba ha resonado fuerte en nuestra comunidad parroquial de Guadalupe. Dolores, cuando terminaba la Eucaristía del primer Domingo de Adviento coincidiendo con el día de la discapacidad, subió al ambón desde donde se proclama y se predica la Palabra de Dios y dijo palabras que, siendo humanas, se hacían para nosotros divinas. Así dijo: “Soy Dolores, madre de una niña con parálisis cerebral del centro de Aspaceba. Digo niña porque aunque tenga treinta y ocho años, ellos serán siempre nuestros niños. Tengo que confesaros que si la aventura de ser padres es un reto permanente de obstáculos, dificultades y logros, la de tener un hijo con un problema especial como los chicos de Apnaba o Aspaceba, es una aventura todavía mayor, las dificultades y obstáculos se multiplican y los logros son pequeños, lentos, a veces imperceptibles y a veces se estancan y hay que aceptar que hasta aquí hemos llegado…otras también es verdad los cambios son enormes y sorprendentes. Estas realidades han existido siempre pero afortunadamente en la forma de abordarlas se ha avanzado mucho. Antes cada familia tenía que resolver su problema como pudiera, hoy se han unido y han pasado del anonimato, de esconder incluso a sus hijos, a trabajar y luchar por conseguir unos derechos y una dignidad de vida que tanto a los chicos como a las propias familias les corresponde. Contar ahora los orígenes de cada asociación, Apnaba y Aspaceba, no procede, pero sí mirar con enorme gozo cómo han florecido los dos edificios de estos centros, junto a esta parroquia, así me gusta mirarlos, como flores que llevan mucho de arado, de siembra, de riego, mucho mimo…y también muchas inclemencias. Ahí están, dando acogida y recogiendo entre sus muros tantas sonrisas, alegrías y bienestar de nuestros hijos. Seguimos avanzando y queremos llegar a que la sociedad entera tome conciencia de estas personas y los integre totalmente en ella, no solo proporcionando medios, quitando obstáculos y barreras sino mirándolos con los ojos de la normalidad, conociéndolos, tratándolos y queriéndolos como se merecen.”

Tesoro y sagrarios vivos
Con estas palabras, en nombre de Aspaceba, agradecía a la parroquia Virgen de Guadalupe que abriera sus puertas y corazón a estas realidades. Sí, hoy el primer Domingo de Adviento, cuando comienza el tiempo de la esperanza y se nos llama a vivir en lo profundo, a mirar la realidad como Dios la mira, hemos comenzado con un deseo que es “estar atentos a la realidad, porque en ella está la salvación”. Creemos que hay mucha salvación en estos centros, no por sus edificios sino por la marea de vida que se mueve dentro de ellos, en los usuarios, los trabajadores, los padres… Ahí vemos claves de la verdadera vida y salvación, porque ellos tienen una mirada positiva y esperanzadora de la vida, allí donde parece que no se puede esperar nada luchan incansablemente esperando un pasito más, donde otros sólo ven límites ellos ven posibilidades, miran dejándose afectar y organizan su vida en sus familias para que ellos puedan dar pasos poniéndolos los primeros para que sean ellos los que marcan el ritmo, miran comunitariamente dejando de ser individuos para ser asociación, familia grande, y además creen que el mundo se puede transformar y hacerse más auténtico y original, que se pueden derribar barreras como dice el proyecto de la parroquia, mirando y midiendo a las personas no por lo que tienen, saben o pueden sino por lo que son, por la capacidad de amar y de ser amados. Por eso, Dolores, nos decía que muchas gracias por lo que hacíamos por ellos, pero no dejaba de darnos una enseñanza cuando nos decía que hoy al salir de la parroquia no sólo se iban a llevar unos dulces a casa, sino que ellos nos daban una gotita de aceite para la alcuza de la vida, porque ellos, los que llamamos discapacitados, son muy capaces de sacar lo mejor de cada uno de nosotros si le damos la oportunidad, así lo sienten sus padres y los que están cerca de ellos.

Resultado de imagen de discapacitados en parroquia guadalupeNuestra parroquia está orgullosa de ellos, porque sabemos que no solo tenemos el sagrario eucarístico en la capilla donde reservamos el pan consagrado de la eucaristía, el Cristo hecho pan, sino que tenemos también esos sagrarios vivientes en los que realmente está presente el Dios que se da a trozos en todos los que vemos pasear en nuestro entorno, en ese hervidero de vida y esperanza que son los centros de Apnaba y Aspaceba. Hoy hemos celebrado que la salvación también nos llega por ellos y que no podemos dejarla escapar, queremos estar atentos y recibir el tesoro que encierran en su debilidad para hacernos fuertes, queremos hacer lo que nos pedía esta madre: conocerlos, acercarnos, tratarlos, celebrar con ellos, quererlos con toda normalidad, darles el mejor sitio de nuestra comunidad porque ellos son más imagen de Dios que nadie, en su sencillez, naturalidad, pobreza, confianza… Hoy ha sido un comienzo de Adviento singular y original, hemos visto al Dios salvador de un modo especial en aquellos que viven desde el autismo y la parálisis cerebral y en los que los rodean con amor y dedicación. Gracias Dios mío por ayudarnos a abrir los ojos y estar más atentos.

Adviento, sin barreras, de dulce.

ENDÚLZATE Y SOLIDARÍZATE

(Dulces que rompen barreras- Parroquia Guadalupe de Badajoz)

La vida no es una noria

La imagen puede contener: 5 personas, personas comiendo, personas sentadas, tabla y comida“Ven, ven, Señor, no tardes…”  El canto de entrada nos anunciará este próximo Domingo que los cristianos comenzamos un nuevo año litúrgico. Volvemos a adentrarnos en el misterio de la humanidad y la divinidad de Jesús de Nazaret, el Cristo, nuestro Señor, en su encarnación, muerte y resurrección. Para nosotros la historia no es el lugar cíclico, no es la noria del tiempo donde todo se repite, sino que en el ciclo de la naturaleza vamos viviendo con una concepción lineal de la historia, ella es para nosotros lugar de promesa y de esperanza. Estamos llamados a vivir cada día como único e irrepetible, con un valor capaz de eternidad si se realiza en el amor fundamentado. Desde lo relativo nos abrimos a lo absoluto, por eso cada tramo, cada paso, cada año nos vamos adentrando más en el misterio de la vida y de la verdad. Vamos descubriendo con la luz de lo trascendente que lo diario es el lugar de lo fecundo, que las relaciones son el espacio de lo vivido, que lo que tenemos, sabemos o podemos sólo tiene sentido en el horizonte de una vida que trasciende el existir en el ser.  Por eso cada día tiene su afán, cada año su historia, y no dejamos de avanzar en proyectos significativos de fraternidad y de cuidado mutuo.

Los dulces  de familia y vida

Por eso volvemos a encontrarnos, al comenzar el Adviento, con la fiesta del “DULCE SOLIDARIO”, una costumbre sencilla que viene arraigando entre nuestra comunidad parroquial de Guadalupe, en el barrio de Valdepasillas en Badajoz. Se trata de algo muy sencillo y familiar, a mí me recuerda a mi pueblo, a mi casa, a mi familia de origen, que al llegar estas fechas se comenzaban a preparar los dulces que nos iban a acompañar en los días de fiesta navideños. Estos eran la base, aunque después se compraran algunos mantecados y algo de turrón. Se juntaban mi madre y mis tías, amasaban juntas, íbamos al horno del pan en el pueblo, freían los roscos… y después se distribuían entre todas las familias, y llevábamos a aquellos que no podían hacerlo o que estaban de luto ese año, y así aliviábamos su pena. Aquello tenía hasta su olor especial. Pues así ocurre el primer fin de semana, al comienzo del Adviento, en nuestra parroquia. Muchas personas se disponen, preparan sus mejores dulces, incluidas familias de Segura de León, Monjas de Talavera y de Gévora, hasta nos llega la dulzura de las mujeres del taller de los Colorines, etc. La sacristía se convierte en un almacén de familiaridad, cariño, generosidad, de alegría y hasta de buen olor, amén del buen sabor, me trae recuerdos de aquella infancia y de aquellos dulces tan familiares, tan compartidos. Y compartimos entre todos: unos traen sus dulces y otros los compran, o hacemos las dos cosas a la vez. Así las ganancias son seguras, que la Parroquia nunca pierde.

Fuera barreras

Ahora bien, como no somos cíclicos sino históricos, vivimos desde promesas y esperanzas, cada año la fiesta del dulce solidario tiene una mirada, una perspectiva. Este año el horizonte está en “romper barreras”. Nuestra parroquia está situada entre centros especiales como son APNABA Y ASPACEBA (Niños con autismo y paralíticos cerebrales). Nosotros queremos ser comunidad con ellos, no queremos que haya barreras, por eso deseamos conocerlos, compartir, celebrar juntos, sentirnos familia, y que ellos sepan que esta parroquia es su casa. Estamos estableciendo relaciones mutuas de enriquecimiento auténtico para todos. Ellos nos enriquecen sobremanera con sus experiencias, su presencia, con sus familias. Es algo maravilloso la oleada de ternura y cuidado que ejercen esas asociaciones, derrumbando barreras para crecer en dignidad e igualdad. Y eso hace que este año nuestro proyecto de concienciación y generosidad tenga como objetivo poder ayudar en objetivos de mejora de estos centros en lo que se refiere a la relación de los usuarios con su entorno. La comunidad se va concienciando de esta realidad y va colaborando, mostrando que no están solos que los consideramos nuestros. Por eso esta venta de dulces tiene una doble dimensión: nos hace más hogar, agranda nuestra familia parroquial, integra más a todos los que la formamos, pero a la vez es taller de igualdad y dignidad. Compartimos desde la alegría para ser más hermanos y más justos.

Por una ciudad compasiva

Por eso nuestro lema evangélico en este primer domingo de Adviento es claro: Despierta, abre los ojos, muévete, ENDÚLZATE Y SOLIDARÍZATE.

N.B.- Estaremos el sábado, día 2,  por la tarde a partir de las seis hasta las ocho y el Domingo, día 3, en la mañana a partir de las once. Parroquia de Guadalupe,  junto al instituto bioclimático.

Un ejército de mujeres (Religiosas, género e igualdad)

Las religiosas en el mundo y en la Iglesia

De la violencia de género y la igualdad

Miles de mujeres y hombres salen a la calle contra la violencia machistaHace tiempo escribía algo que aparecía en la tribuna de este diario HOY sobre la igualdad de género como tema transversal tratado en las jornadas de formación de los jóvenes estudiantes católicos y los profesionales cristianos que les acompañaban en el paradisíaco paraje de la Garganta de Cuartos en Losar de la Vera. Allí confesaba yo mis reticencias al tema y me conversión a la importancia y relevancia de este tema en la formación de los jóvenes y, en mi caso, también de los adultos. Hoy día de concienciación del tema la violencia de género y la necesidad de combatirlo he vuelto a sentirme tocado de un modo especial.

María mujer de Dios, mujer de libertad

En la mañana mientras me aseaba escuchaba la radio, en este caso a Pepa Bueno que me ponía al día de la cuestión celebrada con testimonios directos y opiniones varias. Después enseguida recibía los watsap con las canciones reflexivas y motivadoras, como la de Bebe en su enlace de YouTube, “Malo”, y yo hice mi propia aportación en audio a mis conocidos dando gracias a Dios por todo lo que he recibido en mi vida de las mujeres, sin las cuales yo no sería lo que soy sin duda alguna. Y hasta alguna canción religiosa mariana en la que aparece la grandeza de la Virgen como mujer viva y transformadora: “Madre de los pobres, los humildes y sencillos, de los triste y los niños… tú la más pobre porque nada ambicionaste…toda tu riqueza fue tenerle solo a Él” y en ella a esa mujer que sabe del Dios que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, que despide vacíos a los ricos y sacia de alimentos a los pobres…”. En ella veía representada a la humanidad en su perspectiva femenina y materna, en su lucha y su verdad, en su dignidad y la justicia que se le debe.

La mirada divina y su feminidad

Pero la verdadera vivencia la experimenté en el quehacer que hoy me tocaba desde mi ministerio. Mercedes, religiosa presidenta de la Confederación de religiosos de nuestra diócesis, me había pedido que si podía acompañar a los religiosos en el retiro con el que se preparan para este tiempo de Adviento que ya mismo vamos a comenzar los cristianos. El tema deseado tenía que ver con la esperanza en nuestro tiempo. Yo que siempre quiero estar dispuesto para los religiosos, porque creo que les debemos muchísimo, acepté y pensé en compartir con ellos un tema de la palabra de Dios que me parece iluminador y provocador de ánimo y de esperanza: “La mirada salvífica y esperanzadora de Dios sobre la humanidad”. Y allí estaba yo con mis apuntes y mi deseo de ser instrumento útil en esos hilvanes para que pudieran contemplar a Dios y la vida, en el tono de la esperanza histórico salvífica.

Cuarenta mujeres vírgenes, pobres y obedientes: madres, llenas de riquezas y libres

Allí estaban unas cuarenta mujeres –varones no había en este caso- dispuestas a pasar un día de silencio y de oración contemplativa que alimente su vida consagrada, en orden a profundizar en el conocimiento de Cristo para más amarle y seguirle, y renovar su fidelidad a Dios en su entrega consagrada a los hermanos. Y al comenzar la oración , se me vino al corazón, la imagen de todas ellas, una a una, porque yo les iba a hablar de la mirada divina y allí sentía y percibía yo, que eran sus miradas la que eran divinas, y que serían ellas las que a lo largo del día me iban a estar hablando de la mirada compasiva y fecunda de Dios. Allí estaban mujeres que organizan y llevan todo el peso del comedor de Martín Cansado y muchas cosas más, las que atienden ancianos cerca de Valdebotoa, las que se desviven en el cerro de Reyes con las mujeres del barrio en la promoción de la mujer y quieren pasar de la asistencia a la transformación viva y eficaz de las personas débiles y rotas, las que colaboran en el centro hermano acompañando fraternal y maternalmente a los adictos, las que atienden y cuidan enfermos a diario, las que acompañan a estudiantes en las residencias, las que organizan empresas de solidaridad y transformación de reciclaje, las que dan su vida por los que tienen problemas serios psicológicos como la esquizofrenia, las que han cuidado a enfermos del sida, las que van a la cárcel con los presos, las que avivan colegios con espíritu de humanismo cristiano, las que acompañan niños y jóvenes en las parroquias, las que visitan a ancianos que viven solos en sus casas, las que han pasado años y años en países pobres… las que cada día se levantan muy temprano y están todo el día maquinando como ser más para los demás, como darse mientras haya fuerza y se cuidan en su interior en su apertura al misterio de lo divino en Jesucristo para poder amar como él nos ama… y así seguía y continuaba en cada rostro, en cada conversación, en cada mirada, contemplando lo que yo balbuceaba e intentaba decir con hilvanes del libro del  génesis, palabras de los profetas, citas de los evangelios, claves de la cristología paulina… y hechos de vida que a flor de piel les podía iluminar lo que, día a día, ellas van luchando y conquistando en la realidad de un amor en el que se consumen y se gastan.

Madres sin límites, ricas en su pobreza… y libres

Muchas de ellas mayores, alguna ya bastante mayor y se confesaba de que su pecado era que ya no podía hacer todo lo que deseaba a favor de los más necesitados, que le estaba costando mucho aceptar su debilidad y ofrecerla, junto a los débiles de la historia. Allí no podía por menos de ver cómo se realizaban los verdaderos votos evangélicos de su vida consagrada: Vírgenes no para la esterilidad, sino para una maternidad sin límites, una fecundidad que cubre a los rotos y a los más inútiles a los ojos del mundo que son los preferidos de Dios; con un voto de pobreza que no les llevaba a la ruina sino a la verdadera riqueza, la de aquellos que se gastan enriqueciendo a los demás con su generosidad y que pueden alabar a Dios porque descubren que las riquezas de este mundo pasan a cuchilla por la polilla y la carcoma, pero la riqueza de la bondad de Dios en inmortal y nadie la puede quitar del corazón de los sencillos, por eso ellas viven con la paz mayor del mundo; y obedientes sin entregar la libertad, al revés llevándola al máximo, porque para ser libres las liberó Cristo, no tienen otro horizonte de obediencia que la surge del corazón del Padre Dios ante las necesidades de los hermanos, ahí está su horizonte, no buscan hacer lo que quieran, sino lo que los hermanos más necesitan. Por eso si tienen que habilitar un lugar para la ola del frío de este invierno se preparan y ya tienen sus hamacas y sus sacos de dormir comprados para todos los pobres de la calle, y están dispuestas a dormir con ellos, porque quieren formar una casa cálida con ellos, un lugar que lo sientan como familiar. Sienten que Dios les manda servir a los desheredados y en eso está su verdadera libertad, en hacer lo que el Padre les sugiere con su espíritu. Nos quieren ser perfectas pero se desviven por ser compasivas, y es que no hay otro camino de perfección que el amor compasivo.

Perdón por las violencias del descuido, la minusvaloración, a veces,  la desigualdad  o el no aprecio…

Por eso hoy, sentía deseos –aunque no lo he hecho explícitamente- de pedirles perdón por las veces que desde el ministerio sacerdotal -varones-  no las valoramos en su grandeza evangélica para la iglesia, por las veces que no son valoradas por los obispos, por los espacios en los que son especialistas y no se les tiene en cuenta para programar y decidir eclesialmente, porque a veces encuentran más apoyo en el mundo secular y hasta político para sus intenciones que en la propia institución eclesial, porque en nuestros planes diocesanos no contamos lo suficiente con su aportación a la hora de planificar y compartir responsabilidades, porque a veces en las comunidades parroquiales no se les reconoce el protagonismo de entrega que ejercen y el servicio que prestan… De alguna manera, violencias que tienen de trasfondo la cuestión del género, cadencias históricas, que al día de hoy estamos llamados a superar con rapidez por razones humanas, sociales, culturales y lo que es más urgente: razones evangélicas y eclesiales, porque hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres y en este tema me da que estamos obedeciendo más a “nuestro ser varones” que a Dios, aunque lo revistamos hasta de teología. Bendigo a Dios porque hoy me ha mirado divinamente en este ejército de mujeres consagradas con una virginidad que las hace madres universales, con una pobreza que enriquece a muchísimos, y con una obediencia que está haciendo libre a muchas de las personas con las que se encuentran y a las que sirven especialmente en ámbitos de pobreza, debilidad y dolor.

Ah y gracias a todos los religiosos en España, y en la Iglesia, que han mantenido la llama encendida en momentos de oscuridad y desorientación, sufriendo en sus propias carnes la tentación de la huida, pero permaneciendo en la búsquedas de la fidelidad a Dios y a los hombres con el deseo de caminos nuevos y

Como niños…

Lex orandi, lex credendi – Día internacional del Niño –

Haceos como niños

La imagen puede contener: 1 persona, de pie, calzado y niñosEn esta mañana, Padre, al enterarme de que celebramos el dí­a internacional del niño me acuerdo de tu hijo Jesús, envuelto en pañales y acostado en un pesebre, y recuerdo sus palabras invitándonos a ser como niños para entrar en el Reino de los cielos, en la dinámica verdadera de la vida auténtica y original, la que es transparente y sin tapujos.

Fuertes en la debilidad

La imagen puede contener: 1 persona, durmiendo y primer planoEn esa invitación me siento llamado a saber vivir en la debilidad y en la dependencia. En una sociedad en la que todos queremos ser independientes, fuertes, superiores, y así­ educamos a nuestros hijos, tú te presentas envuelto en pañales, recordando lo que realmente somos criaturas débiles que necesitamos de los demás. Nos presentas la debilidad como la oportunidad de vivir en el verdadero agradecimiento y en la confianza total, llegamos a la vida en la intemperie de la mayor necesidad, sedientos de vida sin más armas que la compasión que inspiramos en la mayor de las debilidades y ahí­ nos muestras nuestra grandeza. Señor cómo celebro tu ser y tu amor cuando a los más pequeños y recién nacidos los veo rodeados y protegidos de toda su familia, siendo el centro y lo más importante para ellos, disfruto en cada bautismo, en el que ponemos como centro de nuestras vidas, de la familia y de la iglesia, a los seres pequeños que nos ganan para el amor y la ternura. Ayúdame Señor a ser como un niño, a reconciliarme con mi debilidad, a no esconderla ni huir de ella, sino acogerla, compartirla y celebrarla junto a los demás y agradecer todo gesto de ternura y cuidado que reciba en mi vida.

Auténticos y transparentes

También descubro tu llamada a la transparencia de los verdaderos sentimientos y emociones. En una sociedad en la que se brindan unas emociones y se ocultan otras, en las que se utilizan algunas de ellas para vendernos y se nos vende para vencer otras que se les califican como negativas, tú nos muestras en los niños la coherencia de los sentimientos, el crecimiento en todas las emociones como la alegrí­a y la tristeza, el miedo y la valentía, la timidez y la ira,  en todas hay vida, verdad, amor. Encauzarlas y vivirlas es el reto, ocultarlas es morir y romper la verdad de lo que la existencia nos da y nos quita. Ayúdame Señor a ser transparente, a vivir en lo auténtico y lo original, a mostrar sentimientos verdaderos, a encauzar y no reprimir lo que siento y lo que soy. Dame la luz suficiente en mi experiencia para poder conocer los sentimientos de los demás y sus emociones sin juzgarlos, a quererlos como son y acogerlos para darles mis mejores sentimientos y emocionarnos juntos en la fraternidad y en la facilidad de un mundo y una vida mejor para todos.

Gozosos y confiados

bisaMe seduce su alegrí­a y su alboroto, su gozo de vivir y de encontrarse, su expresa petición de cariño y cuidado, y su expresión libre de afecto y cariño. En un mundo en el que la alegrí­a se busca en el puro bienestar, tú me muestras a los que son gozosos por el puro bien-ser, por el abrazo y la risa, por el juego y la esperanza, por la confianza y el riesgo. Sácame Señor de la comodidad de lo reglado, de la seguridad de lo medido y controlado, llévame a la naturalidad del encuentro, de la sorpresa, de la admiración, de creer en lo imposible desde la pequeñez de lo diario y de lo posible, entra la magia del Espí­ritu en mi corazón para ser creativo en la creación, para soñar lo nuevo y lo imposible, para dormir en la paz de una vida cansada de andar en el riesgo y de lo nuevo. No permitas que me encierre en lo conseguido, en la soberbia de lo ganado, haz que me levante cada día con la programación de lo que vendrá por gracia y será nuevo en el corazón que, aunque tocado de años, se siente vivo y alegre como el del niño que sabe que hoy todo será nuevo.

Padre dame un corazón de niño como el tuyo, dame un corazón divino como el de los niños, un corazón divino y humano.

P.D.- Sin olvidar que el mejor instrumento es: Derechos humanos

Laicos y obispos en reflexión compartida

Entre obispos y laicos de A.C. especializada

Me pongo a orar en la mañana y sigo con la colección de guiones de los ejercicios espirituales de este año con el lema de Hebreos: “Fijos los ojos en Jesús” (12,2). En concreto a la luz de la bienaventuranza “bienaventurados los ojos que ven lo que veis”, y la invitación a reavivar la esperanza. Al contemplar este texto que me invita a vivir feliz en medio de aflicciones y dificultades, porque Cristo se deja ver y sostiene mi vida ministerial, recuerdo la vivencia de este fin de semana –Encuentro de consiliarios de JEC en Salamanca, Reunión del equipo de profesionales en la sede de Madrid, encuentro con obispos en Arturo Soria-  y en concreto la tarde de ayer  en la casa de Ejercicios, junto a Añastro, donde cuatro obispos de la CEAS (Javier Salinas, Carlos Escribano, Antonio  Gómez Cantero, Antonio Algora) y el director del secretariado de dicha comisión (Luis Manuel) escucharon y dialogaron con los equipos permanentes de la Juventud  Estudiante Católica y Profesionales Cristianos, atendiendo al sector del estudio, la escuela-universidad, la profesión  y el ámbito cultural.

Un proceso de reflexión y vida

Para los obispos está siendo un trabajo maratoniano de diálogo y encuentro con los movimientos de la Acción Católica especializada de España, en la mañana habían estado con los movimientos de ámbito rural, por la tarde con nosotros y el lunes se encontraron  en la mañana con la Frater, enfermedad y discapacidad, y los movimientos especializados en el sector obrero  por la tarde.  Todos los movimientos han estado realizando un proceso de reflexión y puesta a punto durante tres años, acompañados por el obispo consiliario Carlos Escribano,  y ahora es el momento de sentarse a la mesa y compartirlo en primer lugar con los obispos de la CEAS para después llevarlo y ofrecerlo a todos los demás obispos en la conferencia episcopal española. El proceso ha invitado a analizar la realidad actual de los movimientos en el contexto secular y eclesial que vivimos, la actualización de su proyecto evangelizador y las posibilidades  de evangelizar en el mundo actual con las nuevas claves y modos a los que se nos está llamando como conversión pastoral en estos momentos, desde la perspectiva de la iglesia misionera, en salida que sabe y quiere estar en las fronteras, ocupando no solo los espacios sino viviendo también los tiempos y los procesos.

¿Un punto aparte?                                                                                                                                

El ambiente de ayer inspiraba la necesidad y el gozo de poder poner un punto y aparte y vivir una etapa nueva y viva, esperanzadora, de estos movimientos en conexión con los pastores y los proyectos pastorales de la Iglesia en España. No vivir de un pasado, salir de lo que  pudiera separar y sospechar, para entrar con plena confianza en la tarea de evangelizar y llevar al hombre de hoy la buena noticia que le pertenece y que el Padre Dios quiere regalar a todos, especialmente a los que más sufren y desorientados viven. Todos deseamos un nuevo momento. Reconocemos que la situación cultural, política, económica, cultural  es nueva y está llena de dificultades y posibilidades, ahora no es tiempo de quejas sino de encarnación amorosa y compasiva, desde la debilidad y la pequeñez, pero con la firmeza de un evangelio que es válido para esta tierra y que llama a conversión a esta Iglesia que somos nosotros, para centrarnos en Jesús, nuestro Cristo, el verdadero Señor. Desde ahí ayer nos autoconcienciamos, pastores y laicos, del potencial evangelizador que tenemos entre mano en estos movimientos, de la vida profunda y apuesta seria de jóvenes y adultos por el evangelio y por el amor a la Iglesia que se entrega. Disfrutamos de una reflexión presentada por laicos jóvenes y profesionales de una altura y nivel admirable. Allí se detectaba formación, opciones, compromiso, fe y deseos de comunión para el único fin de esa iglesia que somos como es el evangelizar.

Espacio, tiempo, proceso

Si algo quedó claro que no hay otro camino de generar apóstoles de Cristo que  estando en los espacios que tenemos que estar, con el tiempo que nos lleva a la verdad de lo profundo y de lo coherente, y siendo fieles a los verdaderos procesos que no se quedan ni en sucesos ni en puros momentos. Que entienden que el anuncio no puede serlo superficial ni el primer momento ni en el segundo y que todo esto es verdad no porque lo digamos nosotros o una doctrina, sino que la propia vida experimentada por estos laicos jóvenes y  adultos lo  confirma y valida.

Tiempo de escucha

Me maravilló ser y sentir a la Iglesia que escucha, durante casi dos horas los obispos y los consiliarios que allí estábamos, nos  dejamos invadir por una reflexión llevada a cabo  por dos laicos, Alvaro Mota -joven estudiante- y Roberto  Vidal -profesional cristiano- que traían los análisis y claves descubiertas a pie de calle y de vivencias de cientos de bautizados  de sus movimientos, organizados para vivir su fe, sabiendo que le va la vida en ello. Fue una verdadera experiencia de poder fijar los ojos en el Jesús que nos reaviva la esperanza: allí estaban los que venían de la vida, de la tribulación y los proyectos de esperanza y justicia, los expertos de la vida, los que saben de caminos andados, los que tienen corazones centrados y fijos en el Jesús del Evangelio, el Cristo, que enseñorea sus vidas. Lo hacen desde la realidad de lo pequeño, de la mostaza y la levadura, insignificantes pero fecundos, desde el pesebre, la cruz y compartiendo la mesa del Resucitado. Son los que se encuentran con los sufrimientos y alegrías de los hombres, siendo los suyos propios porque son unos más en la ciudadanía de lo secular y lo laical.

Un diálogo sincero

A partir de ahí el tiempo siguiente fue de comunión e interpelación en la comprensión mutua de pastores y laicos, sintiéndonos llamados a responder unidos en el Espíritu a este momento apasionante de la historia y de la Iglesia en nuestra sociedad, en nuestras realidades humanas cotidianas. La tarea sigue, la esperanza la mantiene, y lo de ayer ha de ser un punto de partida de un momento nuevo porque los espacios y los tiempos así  nos lo piden y así lo queremos todos. Ayer la cuarta nota de la Acción Católica, estuvo más clara y más vida, y sobre todo fue fraterna. Esta Iglesia es la que realmente queremos y la acción católica especializada quiere seguir apostando por ella junto a sus  pastores.

 

 

Aquellas lecciones de Vida Eterna

Otilia, aquella conversación de la Vida Eterna

La imagen puede contener: 1 personaAlgún compañero me reclama que no he escrito nada de carácter escatológico en estas fechas en que celebramos la comunión de los Santos y rezamos por nuestros difuntos. Le digo que lo haré y ahora me dispongo a cumplir con ese deber. Al hacerlo recuerdo que tengo algo pendiente, pues no hace mucho tiempo que Otilia de la Cruz pasó de esta orilla de la vida a la del Padre Dios, deseosa de encontrarse con la vida eterna. A ella me une el haber compartido algunas cosas importantes, pero hoy recuerdo el comienzo de mi relación con ella y quiero traerla a colación para situarme ante las celebraciones de estos días, para entrar en comunión con los amados que se fueron y orar juntos por ellos ante el Padre de la Vida eterna.

El último encuentro

La última ocasión de encuentro directo fue en un paseo por la margen derecha del río Guadiana, en ese espacio tan agraciado que tenemos ahora en la ciudad, ibas paseando este estío con tu esposo y nos dio alegría encontrarnos, para hablar como siempre de la vida, y compartir lo que estaba siendo tu lucha por la vida, tu planteamiento ante la enfermedad y ese espíritu tan característico tuyo de beber la existencia a sorbos, gustando el momento y agraciándolo con posturas de creatividad y de belleza, en la naturalidad del encuentro y del gozo en la relación viva y familiar. Me alegró encontrarme con vosotros, cuando el verano ya estaba venciéndose, pero tú no te dabas por vencida.

Aquella celebración de la vida en la enfermedad

Antes del verano, también había gozado de una velada en tu casa de campo, la que está cerca las de tus hermanos, la que estaba llena de lenguaje tuyo, de formas y de vidas que te caracterizaban y que tú explicabas como obra de lo antiguo, acción de lo nuevo y transformación de tu gusto y de tu mano, el orgullo del que sabe sacar del arca lo viejo y lo nuevo. Me encantó esa fiesta sencilla de vida y luz en la noche, rodeada de familia, tus hijos, tus nietos y algunos hermanos, me agradó formar parte de tu familia en esos momentos en los que tú sabiendo la gravedad de tu enfermedad, hacías de la vida un canto y me invitabas a formar parte de esa mesa y esa casa, como otro hermano con el compartías la fe y la esperanza.

Aquella inquietud  y deseo de Vida Eterna

La imagen puede contener: 1 personaPero hoy quiero enlazar con el comienzo de nuestra relación. Fue en la escuela de Teología, antes de ser Instituto de Ciencias Religiosas, allí estabas tú ávida de saber y gozando con los descubrimientos de la reflexión de la fe, tanto desde el ámbito de lo bíblico como de lo teológico. Nos conocimos en la asignatura de Escatología, en esa materia en la que, abriéndonos a la historia como lugar abierto que propicia la esperanza, escuchábamos la promesa de salvación y el contenido de la misma, en la que el absoluto que prometía, él mismo se hacía objeto de lo prometido, veníamos de Dios y a él volveríamos para que nuestro corazón descansara de su inquietud. Allí nos abrimos al sentido de la vida, a la valoración de lo auténtico, al discernimiento de lo eterno, aquello que puede permanecer porque se fundamenta en el amor. Y se nos abrían los ojos esperando la transformación radical de nuestro ser, aquello de que todo el hombre, todos los hombres, con toda la creación estábamos llamados a la glorificación de la resurrección a ser criaturas nuevas en el amor del crucificado que ha resucitado. Cada clase la vivías con una inquietud inmensa, llena de interrogantes, abierta a profundizar en la esperanza, dispuesta a crear creyendo, a vivir muriendo y morir viviendo cada día, cada instante. Gozabas con los pasos que íbamos dando en la reflexión. Por eso quisiste, cosas de Oti, que un día yo fuera a tu casa para compartir con Ramón, una charla escatológica. Tú compartías con él lo que íbamos exponiendo en clase, lo que ibas descubriendo con la lectura de la obra de Ruíz de la Peña, pero deseabas que yo confirmara con mi presencia un café otoñal de carácter escatológico, y yo rendido allí estuve compartiendo reflexión y gozando de ese encuentro de altura. A partir de ahí nos tratamos con familiaridad y nos ayudaron los medios informáticos para estar en contacto. Ha sido más de una conversación vital y agradable la que he mantenido contigo y con tu familia y me alegro enormemente de ello.

Tu estilo

Notaba en ti un estilo de vida fecundo y creativo, novedoso y lanzado, creído y apostado, esperanzado y vitalista. Desde ahí, no podía ser menos, tu vivencia de la enfermedad ha sido muy sana, has ganado y has ofrecido mucha salud a los que te rodeaban, muchas ganas de vivir y muchísimos momentos inolvidables. No has dejado de estar presente y viva allí donde tú sabías que tenías un lugar y un hueco en el que aportar, aunque fuera con la mayor debilidad, siempre revestida de estilo y grandeza, buscando la belleza de lo natural y agradable. Los que te han tenido sabían que tenían un tesoro, no querían y temían perderte.

Alimenta nuestra esperanza, necesitamos tu respuesta

No hay texto alternativo automático disponible.Ahora, ya has vivido el encuentro de lo definitivo, ya más que preguntas tienes respuestas vivas y directas de lo eterno y lo más bello. Te he dejado este tiempo porque esperaba a que te situaras y que le ayudaras al Padre Dios a reordenar el cielo y a renovarlo, seguro que ya le has dado la vuelta y habrás colaborado con ese acento de mansión familiar de casa de espíritus buenos que son los que habitan esa gloria. Yo sé que no te vas a olvidar de nosotros, ahora eres tú la que tienes que venir a nuestro café de invierno, en el que a veces se siente soledad y frío – lo siento especialmente por Ramón- para hablarnos del calor y del amor de la Vida Eterna, para que en ti gocemos de la comunión de los Santos y nuestros credo sea más vivo y más esperanzado. Viviste la vida a sorbos, no te dejaste ninguno atrás y nos enseñaste a brindar desde el momento por la esperanza de lo eterno, ahora serás luz y referente de lo eterno y nos ayudarás a seguir caminando en nuestra historia que quiere terminar en Vida Eterna, allí donde seguro nos esperas y nos abrazaremos en la estancia que ya nos estás preparando, con tu sabiduría y tu estilo, ahora ya mucho más divino.

José Moreno Losada

Nacionalismo, emoción y sacralidad

El hombre, ser creatural y dependiente, necesita de absoluto y referente que le dé sentido y le marque el horizonte como meta del vivir y del ser. El contexto paradisiaco es lugar de esperanza y de fundamento cuando un absoluto la garantiza y lo promete como realidad y futuro para todos. Pero el paraíso lo sostiene la divinidad que fundamenta la libertad verdadera y la plenitud, dignidad que no es natural sino que se recibe como don en el ser de la alteridad y de la comunión. No otra cosa señalaba la antropología y la cosmología israelita que los cristianos y occidente hemos heredado.

Desde ahí viene nuestro concepto de persona, de cosmos, de igualdad, de dignidad, de sociedad, ciudadanía y humanidad, de pueblo. Un pueblo educado en el camino de la historia en medio de aciertos y equivocaciones, de éxitos y fracasos, de vida y de muerte.

Cuando el referente absoluto sacralizado se rechaza y se vive sin él, entonces el hombre queda a la intemperie y traslada su expectativa de las promesas divinas a otras promesas terrenales que se revisten con nombres de totalidad y plenitud. La totalidad sólo viene dada en la desacralización en el horizonte terreno sin trascendencia, en el subjetivismo supremo. Entonces se absolutizan y se sacralizan elementos parciales como dadores de sentido de la interioridad de lo humano: el terreno, la bandera, la lengua, la riqueza. La envidia y la violencia entre Caín y Abel están servidos, y se repite entre otros hermanos y conciudadanos. Donde había hermanos ahora hay contrincantes y competitividad, deseos de separarse y aislarse para defender lo propio de un yo inventado frente a un nosotros querido y real en el que ya no se cree.

Todo lo que duele son elementos limitados que al absolutizarse se hacen excluyentes, divisorios, e incluso se inventan relatos de una historia martirizada y victimizada, que justifica la sacralización de momentos y de elementos, que fuera de ese contexto creado quedarían en acontecimientos de un proceso normalizado y cotidiano, comparable con el sufrimiento y la dificultades de otros grupos, aunque hayan sido en órdenes distintos. Entonces aparecen los líderes que avanzan con sentimientos del pueblo, alimentándolos y prometiendo una plenitud y una felicidad en la libertad, que supone la liberación de los otros, el encerramiento en lo propio, como lugar de lo único verdadero y original. Ofrecen paraísos y piden sacrificios y lucha.

Ni que decir tiene que estamos culturalmente en momentos de una secularización desacralizadora, de postverdad, que afecta a la ciudadanía, donde no solamente se silencian y olvidan los elementos religiosos, sino la educación de la interioridad y del ser almado, falta esa construcción personal donde el absoluto pasa por encima de las parcialidades y la singularidades.

No se trata entonces de ciudadanos sentidos, cargados de valores de lo humano y de lo comunitario, los que luchan por una independencia de los otros, sino vacíos de mirada compartida, heridos, no comprometidos con las claves de lo humano y de lo fraterno, al margen de la nueva ciudadanía utópica, la que en la globalización considera que otro mundo es posible y otra ciudadanía se hace viable.

Cataluña según los sociólogos es una de las sociedades más secularizada, más descreída y más plana, la mercantilización se ha hecho dueña de la realidad. Con ese caldo de cultivo, la interioridad y la sacralidad en este caso de la independencia se ha encauzado desde la pura emocionalidad, pero las emociones sin el fundamento de lo razonable en lo humano, de la libertad de todos y de la justicia de lo universal, se convierten en simplificaciones maniqueas que destruyen lo que realmente nos ayudaría a plenificarnos a todos desde el encuentro, se destruye la relación posible en la que las propias diferencias serían lugar de tolerancia y de ecumenismos culturales y humanos, y no de rechazos mutuos. Entonces hacemos divino lo emocional de lo que nos identifica, frente a los otros que nos dan muerte y estamos dispuestos al martirio frente al faraón de turno.

Pero esa realidad que afecta a este pueblo hermano y sus líderes en esta lucha decidida, no está muy lejos de los que los rodeamos y ahora nos sentimos afectados, como miembros de otro nacionalismo, en el que podemos caer como respuesta emocional también.

Tampoco está lejos, el planteamiento cerrado y plano, de las demás opciones políticas, donde parece que se puede cambiar la historia a base de nuevas promesas y leyes, en una dirección o en otra, conservadora o revolucionaria, sin cambiar los corazones, sin educar en emociones humanas profundas.

La democracia no es solo cuestión de leyes y obligaciones, tampoco de puros derechos y revoluciones o cambios, sino de seres humanos con interioridad y elevados que saben de verdad, de luz y de justicia. Hay que pasar de las emociones superficiales y manejadas con estereotipos a las emociones profundas que no sólo vienen de un subjetivismo de capricho, sino de una fe compartida en la interioridad de la trascendencia humana, se encauce en la religiosidad de un absoluto con nombre, o en la interioridad del sin nombre, pero con espíritu sagrado de lo absoluto más allá de mi propio yo, que se diluye si no tiene un nosotros de referencia humano y universal.

Es inviable el encuentro, el diálogo, la sanación de lo herido, el camino nuevo, el proceso de lo ordenado y lo democrático si no trabajamos la interioridad y el espíritu de nuestro ser en la confluencia de todo aquello que nos haga humanos y hermanos. Para este trabajo, como decía la canción, traigan todas las manos, las religiosas, las filosóficas, las éticas, las artísticas, las políticas, pero todas con lo profundo del sentido. Porque sólo quien tiene un por qué puede dialogar, encontrarse, unirse y respetarse, en lo igual y en lo diferente.

Es cierto que la educación en nuestros conciudadanos catalanes ha favorecido lo que hoy estamos viendo, pero en las demás regiones no tenemos signos, tampoco en nuestro parlamento, que estemos creando una nueva ciudadanía, la que exige la verdadera comprensión de lo humano como referente de dignidad universal y central, frente a lo propio y lo individual.

Amar a corazón partido. Felicidades¡

Amar desde el dolor, el verdadero consuelo y alivio

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, anteojos e interiorAnónima, sencilla, callada, oculta… pero fuerte, firme, decidida, profunda. Así es ella y así es su vida, la que me sirve hoy para rezar y cantar el magníficat de la vida esperanzada, desde el dolor fecundo que se entrega y aquilata el verbo amar con hilos de ternura y cuidado, hilos  que en la gratuidad radical no tienen precio, pero asientan la belleza de lo eterno que no puede pagarse ni con todo el oro del mundo.

Un punto de partida de amistad y familiaridad
Los conocí en la situación de mayor dolor en sus vidas, la mitad de su corazón, su hija mayor ascendía, joven y bella, a los cielos en un doloroso día de Agosto, cerca de la fiesta del Salvador, patrón de la querida aldea de Cuenca, vecina de nuestro pueblo de  Granja. Allí estaba yo de descanso y me acerqué a participar en aquella ceremonia de fe esperanzada, en el mayor dolor, junto al padre Jesús Nazareno cargado con su cruz, imagen con la que se identificaba antes  la familia  González Montero, y ahora es ella la que se identifica con ellos, a partir de ese dolor vivido y de ese medio corazón entregado. El párroco, afectado por el dolor trágico, me  ofreció que presidiera yo la ceremonia de siembra dolorosa de esa espiga que florecía y ya era enterrada. Y lo hice con una predicación que se dirigió a los jóvenes haciendo un canto a  la vida y a la esperanza, desde aquella joven alegre y ya acabada en su camino vital, pero Dios quiso llegar también a sus padres, y al día siguiente estábamos compartiendo mesa de dolor, silencio y oración  en su  hogar herido.

A partir de ahí una relación de hermandad y familiaridad de las mejores que Dios me ha regalado en mi camino ministerial, a la luz de la Palabra y la esperanza de la vida Eterna.  Sí, me refiero a Belina y Antonio, a sus hijas Araceli – ya celestial- y Elena, con su marido Adolfo y sus  ángeles: Elena, Pilar y María, a los que he ido acompañando y compartiendo camino vital. Pero hoy me centro en ella, Belina,  la madre, la esposa, la abuela, la hermana, la sobrina, la prima, la vecina, mi familiar… la creyente, la mujer.

Belina, corazón a trozos
Se enfrentó al dolor con silencio, mitigó la pena con la vida, no consintió que la mitad del corazón herido anulara su otra mitad, al contrario, hizo crecer lo que quedaba de hálito maternal para sanar y consolar la parte herida, sin perder la esperanza ni el rumbo, cuando nada parecía tener sentido y  todo sonaba a truncado.  Permaneció firme junto Antonio, madre junto a Elena, hermana para sus hermanos, amiga para los amigos, sobrina y prima para los suyos, y cercana, abrazada  a Dios y la Virgen María hasta los tuétanos, para seguir viviendo-muriendo. Aguardando la esperanza. Y en ese hueco, una relación de amistad conmigo y con mi madre que nunca olvidaré, y de la que sigo gozando con libertad y frescura, como de algo mío y propio que me ha sido regalado, en la mayor gratuidad y con la mejor complicidad de lo sencillo, lo transparente y lo amado, en los mayores gestos de ternura y cuidado sin esperar nada a cambio.
La imagen puede contener: 7 personas, personas sonriendo, personas de pie e interiorAdmiro su vida, la pasión y entusiasmo con los que fecunda cada día, en la labor más callada y sacrificada de su casa, su mesa, su familia, su pueblo, su ciudad, sus amistades. Nada la ha parado y ha sabido llenar de cosas profundas la vida de cada día en la misión que tenía encomendada. Ha sido fiel y tenaz, ahí está rodeada y querida de todo lo que ha sembrado gratuitamente y que ya está siendo fruto vivo para ella. Mujer fuerte, viva, inteligente y hacendosa.

Al estilo de Nazaret, desde lo sencillo y lo oculto
En ella reconozco a la mujer discreta, centrada a su Nazaret oculto, necesitando muy poco para vivir porque saber distinguir necesidad de deseo y de capricho. La vida entregada en el acompañamiento a Elena, en la colaboración con su maternidad y en la recepción gozosa de sus tres nietas, donde ella entiende que el cielo la bendice y se hace aliado de su vida para que su dolor sea  amor y hasta alegría, sabiendo que el buen Dios hace de debilidad fuerza, y de la muerte vida verdadera. Por eso nunca ha perdido su esperanza y por eso juega a querer y que se sientan queridos los que le rodean.  No es extraña, encuentra gozo en hacer gozar, belleza en embellecer a los suyos, y eso sin hacerse notar. La virgen María es su modelo. Ha entendido aquello del Evangelio que lo más importante sólo lo tienen los sencillos y hace lo posible para que sus niñas estén llenas de la sabiduría de lo sencillo: del coser, de los gatos, de la merienda, del canto, del cuento, de la piscina de casa…

Cumpleaños feliz , de vida, luz y sorpresa
La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas sentadasAhora cumple sus setenta años de vida, ya es tronco  fuerte y firme, del que salen ramas llenas de frutos de vida y belleza, de infancia y juego, de risas y cantos, de carreras y sustos… y su hija, en complicidad con muchos le ha preparado una fiesta en silencio,  a la que estoy invitado como “hermano” y me siento feliz de esta invitación y de poder participar en esta comida de acción de gracias a Dios, por ella y su vida.  Será sorprendida por familia y amigos… Me uno a todos los que la aman: Antonio, Elena,  Elenita, Pilar, María… y toda una multitud que participamos de su sencillez y su entrega callada. Lo haremos como tú lo haces, en silencio, pero lo haremos para sorprenderte y abrazarte todos juntos y decirte que te queremos porque eres un tesoro para nosotros.

 Ver: La sorpresa

Lo que Dios ha unido…

La realidad sacramental del amor

Hoy somos asamblea y comunidad

Ayer no había relación entre muchos de nosotros, nunca nos habíamos visto, ni hablado, y sin embargo hoy formamos una comunidad, una asamblea celebrativa, estamos reunidos por un mismo motivo y la misma razón: la celebración del misterio del amor entre los nuevos esposos. No deja de ser mistérico una comunidad que celebra y se une en torno a la invitación de dos personas que dicen amarse y que están dispuestos a comprometerse en una alianza de vida y de comunión para siempre, abiertos a la vida y a la fecundidad con ilusión y con esperanza. Reconocemos la fuerza que tiene el amor y la amistad que congrega a personas tan distintas y tan distantes, para celebrar juntos la vida, lo que tiene un matrimonio de humano y de divino.

Y lo hacemos en el ámbito de lo divino y de lo sagrado, con Dios por testigo, porque los contrayentes creen en el creador y en el Dios de la vida que fundamenta y realiza lo que él mismo es, porque Dios para nosotros los cristianos no es otra cosa sino amor. O sea, que estamos celebrando un sacramento, una señal de Dios en medio de los hombres que se nos ha dado y revelado en la estas personas concretas que son estos hermanos nuestros. Hasta ahora nuestra vinculación era con uno de ellos, ya fuera como familia, como amigos, compañeros de trabajo, vecinos, pero a partir de ahora por su invitación nuestra relación en cada uno de ellos se amplía y pasaremos a considerarlos nuestros en su relación de pareja, de matrimonio y de familia. Para eso nos han invitado y nos han congregado a todos. Y reconocemos que el buen Dios ha estado de fondo de sus vidas y presente en su encuentro para la relación de pareja y de matrimonio. Somos, por tanto, una asamblea formada tanto por los lazos de lo humano como de lo divino. Nuestro encuentro es celebración de lo auténtico y de lo original que se produce en esta relación de pareja.

El sacramento es proceso de vidas que se encuentran: un misterio desvelado en la historia.

Cada persona es un misterio que arriba a la existencia en la dependencia más absoluta, pero que viene con la fuerza de la vida dispuesto a luchar para hacerse, viviendo en la relación con los otros. Somos tú antes de ser yo, así nacemos y venimos a la vida.

Él fue recibido en primogenitura por sus padres…

Por otra parte, ella, arribada al mundo en lo entrañable de lo rural…

Dos mundos personales que lo han sido rodeados de una multitud de testigos y de colaboradores, sin los cuales no podría ser posible lo que hoy está ocurriendo, porque no hubieran sido posibles sus personas y su capacidad de amar en cada uno de ellos. Por eso esta celebración no podía ser callada ni oculta, porque de algún modo nos pertenecen y les pertenecemos, porque somos parte de sus historias vividas y de alguna manera todos estamos vivos en esta relación y en este enlace. Somos parte del sacramento de sus historias, cada uno desde un lugar, una relación, una perspectiva y unos afectos distintos pero complementarios.

El encuentro y el amor esponsal

Y cuando sus personas estaban maduras, sus caminos conquistados en lo que al mundo y a lo humano se refiere en la configuración de su personalidad y de su profesionalidad, es cuando se conocen y desarrollan esa dimensión de la persona que es única en cada relación, en el enamoramiento de lo común para el deseo de compartir la vida y de mirar en la misma dirección, entregando los sentimientos de modo radical para optar por la otra persona y su historia, en el deseo de formar una nueva familia, de ser tronco con savia de vida auténtica, y poder fecundar aquello que no tiene precio y es lo que más vale en el amor auténtico, como es la transmisión de la vida. Hoy son para nosotros personas capacitadas para amar al otro con una dedicación enamorada, para entregarse sin precio y dedicarse a un vivir compartido que de un sentido trascendente a la persona, llevándola más allá de sí misma, en la creación de un nosotros lleno de alteridad y de misterio en vidas que vendrán para ser amadas y cuidadas como ellos lo están siendo. Ahí se desvela el Dios del encuentro, del enamoramiento, de deseo de la otra persona y de su vida, del compromiso y la entrega, del querer compartir la vida y los sentimientos, de ser fecundos, de caminar y envejecer juntos, queriendo ser mucho más que dos. Y aquí hemos escuchado la Palabra de Dios, la que nos da:

Las claves para amar y vivir en lo que creéis

  • El amor es más fuerte que la muerte y no se puede pagar ni con todas las riquezas del mundo.
  • Lo que más vale en la vida y lo que más felices nos ha hecho no ha sido lo ganado, ni lo conquistado, sino lo recibido en el encuentro con los otros, en las relaciones de familiaridad y compromiso mutuo en la amistad auténtica: la verdadera bondad.
  • A los que aman todo les sirve para el bien: hasta la debilidad y los fracasos cuando se viven en el amor son lugares de salvación y de felicidad, de luz y de esperanza, aunque se den mezclados con el dolor.
  • El amor está llamado a ser cuidadoso, capaz de perdón, lleno de ternura y creativo en fidelidad verdadera, en la que apuesta por el otro siempre.
  • La construcción de un amor verdadero, de una familia llena de profundidad, va más allá del éxito, pasa por la riqueza de lo profundo, de lo diario, de lo sacrificado y entregado, del proyecto querido y consensuado, del diálogo abierto y los caminos nuevos descubiertos, en la generosidad sin límite y en el encuentro permanente que es capaz de romper con sencillez y gracia la superficialidad para ser realmente profundos en la vida.

Vuestro compromiso y nuestro deseo-oración

Hoy aquí no estamos realizando un negocio, ni un trato, sino que somos testigos de un proceso, de un proyecto compartido, de un misterio realizado en la señal de dos personas que se aman y confían en el amor, sin olvidar sus debilidades y necesidades, pero arriesgando en un camino que desean de esperanza y de fecundidad. Hemos venido a la existencia a vivir, pero la vida si no tiene amor se muere sin esperanza, se agota y se acaba, hoy dais un “sí, quiero”, es el verdadero arma que tenemos frente al egoísmo y la muerte. Solo lo que se ama se hace eterno. Nosotros hoy deseamos que seáis eternos, que vuestro amor bendecido por el buen Dios sea para siempre y que nosotros formemos parte de ese amor como testigos y como hermanos.

Un tren de justicia en Extremadura

Vía

POR UNOS RAÍLES DE DECENCIA, JUSTICIA E IGUALDAD EN EXTREMADURA.

Los consiliarios de los movimientos de Acción Católica de las diócesis extremeñas nos reunimos, con frecuencia, desde hace décadas para compartir nuestra tarea, que incluye acompañar a laicos cristianos, ciudadanos cristianos de nuestra tierra, en su compromiso de ordenar la sociedad según el espíritu del Evangelio. En nuestros encuentros presentamos la vida de los pueblos y de la gente, con el ánimo de iluminarla con la Palabra de Dios. Así nos ayudamos a caminar con nuestros hermanos en sus proyectos humanos y sociales. Al reunirnos en el comienzo de este curso nos detenemos en un hecho que nos alegra y nos interpela. La sociedad extremeña está crecientemente sensibilizada ante un grave problema: nuestra muy deficiente red ferroviaria.

Las movilizaciones que se viven desde hace años y que ahora se concretan en actos como la peregrinación de “La milana bonita” y otras expresiones de distintos ámbitos (sectoriales, culturales, empresariales, profesionales), así como las manifestaciones populares en las ciudades extremeñas más significativas, son un signo de la construcción de una ciudadanía que toma conciencia de una realidad indecente, por desigual e injusta, ya que penaliza nuestro derecho al desarrollo. A todo esto queremos nosotros, hoy, unir nuestra voz y nuestra acción.

Los movimientos populares nos hacen ver que Extremadura cuenta con el ferrocarril más obsoleto del país; sufrimos una deficiente prestación del servicio tanto para viajeros como para mercancías, con la lógica repercusión negativa en los sectores socioeconómicos de la región. Somos el único territorio de España sin servicio de larga distancia, ya que hemos perdido los que teníamos en 2010, por lo que tenemos los trenes de peor calidad y más antiguos. Contamos con un quince por ciento de vías de comienzos del siglo pasado, en los que no se avanza a más de 50 km por hora; y hay numerosos tramos cuyo mal estado impide una velocidad mínima. A todo ello se suma la insignificancia real que supone el corredor de mercancías entre Sines (Portugal) y la conexión con Europa. Con esta realidad no es extraño que descienda el número de viajeros; lo que llama la atención es que aun así sigamos viajando en nuestros desfasados trenes.

Ante esta realidad nos alegra que nuestro pueblo crecientemente se movilice, viva su ciudadanía en los niveles fundamentales de sentir y pensar la realidad, para hacerse cargo de ella buscando transformarla en bien de lo común y lo público. No se trata de la queja y el lamento, sino del trabajo comprometido por la defensa de los derechos que van anejos a la decencia, la igualdad básica y la justicia humana. Como ciudadanos y sacerdotes nos duele que el dicho evangélico de que “al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene para dárselo al que tiene más” se ha hecho realidad sin misericordia en nuestra tierra, desde la política económica y distributiva. Así lo vemos en el caso del tren. No es que no mejoremos: es que nos han despojado incluso de lo que ya teníamos. Pero si mala era la situación ferroviaria, más preocupante era el silencio del pueblo, la indiferencia y el sometimiento acrítico a una realidad indigna e injusta. Por ello nos alegra ver que se cumple, cada vez más, otro dicho evangélico: “Donde dos o tres se reúnen…” Ahora es un pueblo el que se congrega para reflexionar, sentir y actuar; su voz se oye y se abren caminos de respuestas válidas y justas. En nuestras comunidades eclesiales y en nuestros pueblos hemos de vivir este espíritu de superación y de exigencia. Porque los cristianos hemos de caminar unidos en todo aquello que trae bondad para nuestro pueblo y sus gentes; hemos de estar codo con codo con todos para mejorar la realidad y así favorecer a los que más lo necesitan. No podemos esperar que nos llueva del cielo lo que hemos de conseguir con pasos de nuestra propia acción solidaria y comprometida.
Desde la buena voluntad de la ciudadanía compartida, nos unimos a nuestro pueblo, del que hemos salido; animamos a saber crear plataformas vivas y continuas, hasta que realmente las promesas lejanas se hagan sacramento de realidad concreta para nuestra región. Pedimos a los políticos que no sean ellos los que acompañen a los movimientos; sino que, representando a nuestro pueblo, se presenten ante la administración competente para que lo que es un derecho no se entienda como una dádiva o una concesión, que no da respuesta a la desigualdad y la injusticia estructural. Serán el pueblo y los movimientos los que acompañen a nuestros políticos, para que su voz tenga la fuerza y el calor de lo que los pueblos unidos pueden lograr en paz y justicia. Por ello, pedimos que los representantes políticos sean capaces también de tener una única voz, como único es el deseo de toda la sociedad extremeña en este esfuerzo por unos trenes y unos raíles que estén llenos de decencia, igualdad y justicia.

Los sacerdotes-consiliarios -20 sacerdotes- de los movimientos de Acción Católica de Extremadura.