Lo que tú verías en mis ojos…

Un año con tu ausencia

Querida Madre:

Poema EN LA ORILLA Jose Moreno Losada FRecuerdo cuando al llegar a casa, tu mirada se encontraba con la mía, te centrabas en mis ojos de un modo silencioso e inmediatamente aplicabas tu clave de interpretación que nunca fallaba. Sabías interpretar mi alegría, preocupación, inquietud, miedo, rabia, fracaso, esperanza, agradecimiento, cansancio…nada se escapaba a tu mirada entrañable. Tú sabías que nadie me conocía como tú y es que para nadie era tan único como para ti.

Ahora cuando llego a casa, traigo la mirada pero la tengo que guardar para mí mismo, ya no tengo otros ojos, que mirándome desde el corazón materno, desentrañen mis sentimientos. Ahora siento tu ausencia y mi soledad. Ya me lo decías y me lo avisabas tú, que no te querías ir porque imaginabas mi llegada y me sentías muy solo, no querías que estuviera solo. La verdad que sí lo estoy, pero también es verdad que sigo todos tus consejos preparatorios y nunca me falta la fe ni el cariño de mucha gente que me rodea, e incluso puedo interpretar la soledad como descanso, contemplación y profundización. Ya sabías que no me quedaba solo, me lo decías cada vez que terminaba una reunión en casa, que asistías a algún evento comunitario con los jóvenes y adultos de la parroquia o los movimientos, y me remitías a la familia especialmente a los hermanos. No hay duda de que están totalmente conmigo y que no me falta nada de ellos, sólo me faltas tú.

madreTe puedo decir que las cosas van bien. Todas aquellas que te preocupaban porque me preocupaban están muy tranquilas. Lo de aquellos papeles que, a veces, llenaban la mesa en la noche ya ha acabado en ese título que tú no entendías de la tesis doctoral, y que me decías que ya estaba bien tanto estudiar, que me quedara tranquilo.

Con los hermanos te puedo decir que la buena herencia que nos has dejado es la ternura con la que nos podemos mirar y querer, estamos disponibles y nos gusta juntarnos; siempre que nos encontramos volvemos a ti y lo hacemos con agrado, alegría, agradecimiento, fiesta, tampoco faltan las lágrimas y el dolorcillo de sentir que no estás con nosotrosy nos sentimos huérfanos de tu mirada y hasta de tu debilidad. El reparto de los bienes entre nosotros, si lo hubieras visto, te hubiera llenado el alma de satisfacción. La casa la han quedado en mis manos, a ver si soy capaz de ponerla bien para que podamos disfrutarla todos. Todavía no he dado tus sábanas bordadas a las nietas pero sé que tengo que hacerlo.

Los demás de la familia avanzan en sus cuidados: Maxi ha comenzado a trabajar, Sara ha encontrado un trabajo, Ana Belén continua con su niños en el cole y hay un novio que cae bien a la familia – a ti te gustaría aunque no sé si te parecería guapo- , Lydia te recuerda y ya ha terminado Educación Infantil, y la noticia bomba es que tu nieto Héctor Gabriel y Estela están esperando familia, ellos piensan que tú les estás ayudando desde el cielo. Gabriel ya jubilado, y no nos dice cuánto cobra cada mes, pero ha debido escapar bien porque no se queja. Las cuñadas, cada una con su tarea, y sí me llevo bien con ellas como me aconsejabas diciéndome que son las que tengo y tenía que llevarme lo mejor posible. Tus amigas siempre me paran, me cuentan, te recuerdan, lloran y se ríen al mismo tiempo con tus cosas y carácter cariñoso y cercano. Milagros, tal como tú le hiciste prometer mil veces, no me ha abandonado y estoy muy bien cuidado y atendido en nuestro piso, hemos cambiado incluso algunas cortinas. El nuevo obispo me preguntó por ti y nuestra relación, me emocioné y lloré al contárselo, él lo anotó en su agenda para celebrar la Eucaristía ese día recordándote a ti.

Ahora ya -día 22- hace el año que te marchaste silenciosamente, no hay día que nos estés en nuestro corazón y en nuestra alma. Nos transmitiste la fe y la esperanza, por eso sentimos que estás muy cerca de nosotros y que nos estás ayudando desde el cielo un montón. Sabemos que nos volveremos a encontrar en el abrazo celestial y lo deseamos. Cuídanos y ayúdanos a vivir con sentido como tú lo hiciste, que nunca nos falte la fe, la esperanza y el buen ánimo y carácter abierto y cariñoso.

Seguimos mirando al atardecer y te vemos en el rojizo del cielo donde nos envías tanta paz y serenidad. Yo me quedo fijo mirando el horizonte y al sol que se esconde, sintiendo quedesde ahí tu me miras fijamente a los ojos me interpretas los míos y me sigues acariciando para seguir hacia adelante. Nos juntaremos en tu aniversario y volveremos a celebrarte sabiendo que ya eres celestial, porque fuiste una madre divina.

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Presencia real

CORPUS CHRISTI

Realmente presente

calizCelebramos la fiesta del Corpus Christi, de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y de nuestro encuentro sacramental con Él. Ahí está el amén de la fidelidad radical del Padre al Hijo que lo resucita, y del Hijo al Padre que ha arriesgado en su existencia aceptando la cruz a favor de la liberación y salvación de todos los pueblos de la tierra. Celebrar la Eucaristía es manifestar el deseo de entrar en ese amén divino y humano que nos ha sido regalado en Jesucristo.

En él es posible hacer creíble ante el mundo y los desheredados de la humanidad, su presencia real en medio de la historia, ligada a la presencia real en la eucaristía. En el pan glorioso del resucitado está la fuerza que nos ayuda a proclamar que el inocente ajusticiado ha sido liberado para siempre y ya tiene alimento de vida eterna para todos, especialmente los que sufren, que es posible la justicia. Que no se impone la farsa de los mecanismos que desnudan al desnudo y despiden vacíos a los hambrientos, que ya ha hay una palabra definitiva de fraternidad y de pan compartido que es imparable en la historia. Hay destino y sentido, hay un amén de la verdad, la vida y la luz.

No impidamos a Cristo estar realmente presente allí donde El quiere estar para llevar su Evangelio de dignidad, verdad y justicia. La presencia real de Cristo en la Eucaristía nos está pidiendo entrar en el verdadero camino del amén cristiano, aquél que se verifica en la entrega radical a favor de los hermanos con el deseo que tengan vida abundante. Hoy, como nunca, el reto está en que la presencia real de Cristo llegue como sanación, consuelo, dignidad, justicia, verdad, libertad a todos los que sufren en el alma o en el cuerpo.

TEXTOS PARA LA CELEBRACIÓN

Éx. 24, 3-8
Sal. 115
Heb. 9, 11-15
Mc. 14, 12-16. 22-26

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Santiago Castelo: poesía, piedad y muerte

“El abanico, el rosario y el breviario de Castelo”

José Miguel Santiago Castelo, acaba de morir y pasar por la agonía para llegar a la luz esperada en su alma más profunda. Su gran amigo de Prada nos cuenta, desde el dolor de estar lejos, su cariño y su amistad de poeta, escritor, periodista y de hermano con Castelo, y nos revela datos entrañables del saber morir de este poeta abriéndose a la muerte abrazándose a su infancia. El detalle es sencillo: Abanico, breviario y rosario. Los une a su enfermedad y a su espera. Al oír estos detalles no puedo menos de volver a mi infancia, cuando mi abuela Victoria, en la etapa final de su enfermedad, tenía en su mesilla, ella que no era de mucha lectura, un devocionario con la novena a san José para pedirle la buena muerte que cumplió con radicalidad franciscana, y su rosario en la mano sin cansarse de rezar avemarías, postrada en la misma cama a la que dobló sus varales con el dolor de ver morir a su hijo joven, mi tío Josele. También viene a mi  memoria el libro del psiquiatra y pintor Vallejo-Nájera, titulado Puerta a la esperanza, que fue escribiendo a lo largo de su enfermedad donde revelaba que lo que más le calmaba y pacificaba, en el dolor y en la tensión de la agonía de su enfermedad, era repetir despacio  las oraciones que de pequeño le enseñaba su madre. Castelo es un nuevo testimonio de la desnudez en la última etapa al encuentro con la muerte y la vida, él mismo confiaba al cura  Granja de Torrehermosa, hace un año, cuando ya sabía de su enfermedad, que lo había tenido todo, más de lo que hubiera soñado y merecido, pero que nada de eso le llenaba ahora, que toda su vida se centraba en la esperanza como deseo y tesoro. Desde ahí le pedía que lo tuviera presente en la Santa Misa del Domingo en el altar y  le escribía cuando comenzaba la procesión del Cristo del Humilladero para que lo pusiera a sus pies con sus rezos procesionales. La tensión de una lucha que se percibía terrenamente perdida en la agonía se hacía verso herido y esperanzado:

“A veces tengo miedo. No sabría

 decir de qué. Pero es un miedo ciego.

Miedo a la soledad, a la agonía,

miedo a perder mi parte de alegría

 y a dudar de un cariño que no niego…

Tengo miedo, Señor. Y ya es de día”.

El aire del abanico, como lo movía su madre para darse mutuamente la suavidad de viento restaurador que da vida como el Espíritu, las cuentas del rosario como rezaban en grupo la maestra modista y sus aprendices en su casa de la Calle Maguilla, siendo testigo callado su padre el carpintero, y el breviario que nunca caía de las manos del aquel párroco y aquellos curas instruidos y piadosos, con su genio propio, han sido sus calmantes y los cuidados mas paliativos para su espíritu y su alma, en la entrega de su cuerpo. Y ahora vuelve, desde esa infancia, desnudo a la tierra que desnudo lo vio nacer, vuelve sencillo, libre, piadoso, con temor de Dios y serena confianza. En estos días he recordado la conversación última con él, estando ya enfermo. Al enterarse de la muerte de mi madre y leer el escrito “in memoriam” de nuestro paisano Paco Tejada, por teléfono me manifestó que sentía cariño por mi madre, porque en sus éxitos había sentido la cercanía de mucha gente, pero recordaba agradecido que cuando llegaba las primeras veces al pueblo, cuando todavía era anónimo y pertenecía a los empedrados de la casa de calle Maguilla, era ella una de sus más fieles seguidoras y aplaudidoras en todas sus presencia en el pueblo. Ahora al saber de su muerte, enseguida pienso que la Dolores de Villagarcía -mi madre- le habrá recibido junto a la gran Encarna Castelo -su madre-, y  todos los granjeños gloriosos, en la gloria soñada de su alma de poeta entrañable de carne y tierra. Cuántas veces miró con deseo escatológico el cementerio de nuestro pueblo, ese dormitorio de las almas, donde yacían los nuestros aguardando una plenitud que nuestro amor deseaba para ellos. A él quiso traer los restos de su padre, madre, hermana, dejando hueco preparado para él mismo, para unirse a ellos en la esperanza de un Dios crucificado en el humilladero y de una Madre en la soledad del dolor tras su cruz, de pie, desde una religiosidad que en él era mezcla de lo popular y lo entrañable, en la belleza de la lírica hecha poesía para gritar los sentimientos de un pueblo: en el dolor y la tristeza, en la riqueza y en la pobreza, en la luz y en la oscuridad, en el canto y en el baile, en el lamento y en el luto, en la risa y la sonrisa, en la mueca del dolor y en los callos de campesino, en la joven y en su novio, en la niña y en el abuelo. Testigo y pregonero de la historia de la gente y de la propia, mezclando un pasado inolvidable y sentido, un presente acariciado y gozoso, y un futuro que, aun escapándose de sus manos se le antojaba familiar y cercano. Siempre hizo gala de extremeño y granjeño y ahora cuando ha entrado en el horizonte de la ultimidad, viene a descansar a este dormitorio almado, con los suyos, dejando atrás todo y enterrándose desnudo en la tierra que desnudo le vio nacer con aquellos versos suyos que portican nuestro cementerio:

Aquí lo más cierto y lo más seguro…

Iré por la vida, seré lo que sea.

Al final me queda un ancho futuro

de habares y lilas, trigal y azalea…

una rosa al aire y un vencejo al vuelo.

Mi cuerpo en mi tierra y mi risa al cielo”

 

José Moreno Losada. Sacerdote y Granjeño.

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Un poeta – periodista y escritor- sencillo y esperanzado

Ha muerto mi paisano José Miguel Santiago Castelo, periodista, poeta, escritor, extremeño auténtico y hombre sencillo y esperanzado. Su muerte me hace reflexionar con emoción:

“MI CUERPO EN MI TIERRA Y MI RISA AL CIELO”

La última nota de cercanía familiar de Santiago Castelo, fue al enterarse de la muerte de mi madre y leer el escrito “in memoriam” de nuestro paisano Paco Tejada. Llamó por teléfono y me manifestó que sentía cariño por mi madre, porque en sus éxitos había sentido la cercanía de mucha gente, pero recordaba agradecido que cuando llegaba las primeras veces al pueblo, cuando todavía era anónimo y pertenecía a los empedrados de la casa de calle Maguilla, era ella una de sus más fieles seguidoras y aplaudidoras en todas sus presencia en el pueblo. Ahora al saber de su muerte, enseguida pienso que la Dolores de Villagarcía -mi madre- le habrá recibido junto a la gran Encarna de Castelo -su madre- en la gloria soñada de su alma de poeta entrañable de carne y tierra. Cuántas veces miró con deseo escatológico el cementerio de nuestro pueblo, ese dormitorio de las almas, donde yacían los nuestros aguardando una plenitud que nuestro amor deseaba para ellos. A él quiso traer los restos de su padre, madre, hermana, dejando hueco preparado para él mismo, para unirse a ellos en la esperanza de un Dios crucificado en el humilladero y de una Madre en la soledad del dolor tras su cruz, de pie, desde una religiosidad que en él era mezcla de lo popular y lo entrañable, en la belleza de la lírica hecha poesía para gritar los sentimientos de un pueblo: en el dolor y la tristeza, en la riqueza y en la pobreza, en la luz y en la oscuridad, en el canto y en el baile, en el lamento y en el luto, en la risa y la sonrisa, en la mueca del dolor y en los callos de campesino, en la joven y en su novio, en la niña y en el abuelo. Testigo y pregonero de la historia de la gente y de la propia, mezclando un pasado inolvidable y sentido, un presente acariciado y gozoso, y un futuro que, aun escapándose de sus manos se le antojaba familiar y cercano. No quiso morir a su pueblo, a sus vecinos, a sus labranzas, a sus costumbres, a sus terrenos, a sus regajos y sus trigales, a sus piedras y cigüeña, a su torre y a su Cristo. Lo llevó siempre donde él fue, hizo gala de granjeño, de la emoción y su cariño, y ahora cuando ha entrado en el horizonte de la ultimidad, viene a descansar a este dormitorio almado, con los suyos, dejando atrás todo y enterrándose desnudo en la tierra que desnudo le vio nacer con aquellos versos suyos que portican nuestro cementerio:

“Aquí lo más cierto
y lo más seguro…
Iré por la vida,
seré lo que sea.
Al final me queda
un ancho futuro
de habares y lilas,
trigal y azalea…
una rosa al aire
y un vencejo al vuelo.
Mi cuerpo en mi tierra
y mi risa al cielo”

He participado esta tarde en el funeral que se ha celebrado en el pueblo,Granja de Torrehermosa, presidido por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Don Celso MOrga, quien ha dirigido unas palabras de luz y consuelo desde el evangelio proclamado, palabras sencillas y cercanas que he querido compartir con vosotros porque sé que os alegrarán:

“Hoy hemos despedido, en el mismo templo parroquial en el que fue bautizado, a José Miguel Santiago Castelo, nuestro querido poeta. Nos han guiado los textos bíblicos que aluden al Reino de Jesucristo; Reino, que por ser de verdad y del amor, aparece saturado por un valor que es transversal a estas realidades: el valor de la sencillez.

Santa Teresa de Jesús, la andariega de Dios, la gran poetisa mística del siglo XVI, cuyo centenario estamos celebrando en este año 2015, tan querida, comentada y admirada por Santiago Castelo, decía que andar en verdad es humildad. Así anduvo Santiago Castelo por estos caminos de Dios. Así anduvo por estos vaivenes de la vida con sus luces y sus sombras, con sus penas y alegrías, con sus encantos y desencantos, con sus pecados y las misericordias de Dios, que son continuas e incontables hacia nosotros. Todos sus seres queridos, sus colegas y amigos, son testigos de que él fue un hombre sencillo, no obstante susc argos, sus altas responsabilidades y su valía personal por todos conocida; desbordaba sencillez. No supo hacerse autopropaganda y nunca se dio autobombo. El sabía expresarlo con sus bellas palabras, no exentas de cierta humorística ironía. Un hombre muy premiado, muy reconocido, pero hombre al que ni se le subían los humos a la cabeza por los reconocimientos que recibió, ni se amargaba por los que le fueron omitidos.

Santiago Castelo ha sabido seguir amando su tierra, a pesar de vivir fuera de ella; su fidelidad a Extremadura, su sentido de pertenencia a nuestra región y sus gentes, han sido prueba de su afán por escaparse, en ella, del ruido y del barullo de otros mundos y ambientes.

Hoy a través de la Eucaristía, la Santa misa en el decir de Santiago Castelo, desde la que siempre creyó y esperó, nos ofrece el marco para dar gracias a Dios por el paso de este hermano entre nosotros. Todos los que le hemos acompañado en esta tarde aquí, también yo que no tuve la fortuna de conocerle, queremos mostrar nuestro afecto hacia él y le agradecéis con cariño por lo que ha sido para vosotros: maestro para muchos, colega para otros tantos, contertulio para otros, amigo, vecino, paisano y buena gente para todos. Y le queremos como él ha sido, con sus virtudes y defectos, con sus grandezas y pequeñeces. Si a las personas no las queremos como son, nuestra amistad se arruina y empobrece, pues estaríamos amando a una imagen idealizada de la persona, pero no a la persona misma.

Damos gracias porque este poeta nuestro ha sabido hablar al corazón del hombre. Si un poeta es auténtico sabe anunciar la verdad y denunciar la metira. Es lo que ha hecho Santiago Castelo con la transparencia cristalina de su buen hablar y escribir poético. En sus poemas cumple esta misión del poeta al reclamar por el dolor de los buenos, y al gritar contra el sufrimiento de los inocentes; a la vez que invoca a Dios que vengan las buenas nósticas sobre aquellos que, en cualquier parte del mundo, todavía alientan las buenas esperanzas. Aunque también tuvo su noche oscura, como San Juan de la Cruz, y así Castelo lo expresó en su poesía:

“A veces tengo miedo. No sabría

 decir de qué. Pero es un miedo ciego. Miedo a la soledad, a la agonía,

miedo a perder mi parte de alegría

 y a dudar de un cariño que no niego…

Tengo miedo, Señor. Y ya es de día”.

Acabo dando gracias a Dios porque Santiago Castelo exaltó su vocación de poeta, de periodista sincero, fiel a sus principios, a los valores de su cultura de origen, a la religión católica. Ha muerto en plena comunión con la Iglesia, recibiendo los sacramentos que el mismo solicitó consciente de su paso. NO es poco…especialmente hoy día. No es poco ser poeta y serlo por vocación, por vocación de servicio y acompañamiento. Ser poeta que habla desde el corazón al corazón. Reciban todos lo familiares y amigos queridos el abrazo de todos los que nos hemos reunido en su pueblo para despedirlo y ponerlo en el cementerio de sus sueños y de sus seres queridos, tras la liturgia de todos aquellos que le conocían y querían desde su niñez. Querido Santiago, que el Maestro Jesús, el maestro de la verdad, del amor y de la vida te acoja en su Reino para siempre. Descansa en paz con todos los tuyos.
Celso Morga, Arzobispo de Mérida-Badajoz.

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“Tú, antes que yo” -Stma. Trinidad-

(Fiesta de la Santísima Trinidad, a pie de vida)

“Tú, antes que yo”, no la traigo aquí como norma de educación, sino a colación de la fiesta de la Trinidad y de los últimos acontecimientos que estoy viviendo y me mueven interiormente. Me doy cuenta que somos mucho más tú que yo, es más, que somos yo en la medida en que somos tu para otros. Y esto que es proclamado por la antropología en la visión existencial de lo humano, está refrendado por la teología en la contemplación del Dios trinitario, y se me hace evidente en signos que me abren a la inteligencia de la comunión como la clave de la salvación y el sentido, según se nos ha manifestado en el Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. En él descubrimos a un solo Dios, pero no solitario, alguien que se preocupa más de hacernos a nosotros que de ser él.

DIOS PADRE: “POR ELLOS”

No hace mucho volví a pasar una tarde con la asociación “por ellos”, padres que ha vivido la experiencia de la muerte de sus hijos. Quedan marcados de un modo único en la ruptura de su maternidad y paternidad cuando pierden la referencia del hijo que les constituía padres. El ser maternidad y paternidad lo confiere alguien que nos hace tú para él en un sentimiento que es único y que cuando desaparece nos llena de vacío y de ruptura como si muriera nuestro propio yo y ya nada puede volver a ser como antes. El hijo, amando el tú de los padres, los constituye y les da su esencia, por eso no quieren ni pueden olvidarlos, más bien se unen para que seguir viviendo por ellos, para mantener la vela encendida de la esperanza de aquellos que, donde estén, estarán musitando un “abba” (papá y mamá) más fuerte que la muerte. Y yo acojo esta vivencia para entender la clave del Padre en la Trinidad que se constituye, como tal, en el amor que le tiene el Hijo.

DIOS HIJO: “TE ESPERAMOS”

tartaEstás en ciernes, tu yo está dormido y quizás ni iniciado, pero eres un tú grandioso que nos traes a todos de cabeza, y parece ser que hay atisbos de que vas a ser una mujer. Ocho años de casados, con vicisitudes y luchas de lo humano en la salud, lo laboral, etc. Un primer intento fallido y ahora eres tú una ecografía rutinaria, un foto de inicio, y todos nos ponemos a saltar de gozo y de alegría: Mamá, Papá, abuelos, titos, primos, amigos… No eres nada y ya eres todo para muchos. Eres un gran tú cuando no hay todavía nada de yo, o cuando tu yo está siendo totalmente gratuito y donado. Muchos se están organizando la vida ya desde ti, sin estar en este mundo: tu madre estará meses acostada sin moverse para que tú puedas llega bien a la vida, tu papá vive totalmente pendiente de cómo va el curso y sigue trabajando para que todo esté preparado para cuando llegues, tus abuelos se organizan y se turnan para poder acompañar a tu mama y hacer viable este momento. Todo por ti, que no has pedido nada, que aún no eres, pero ya tienes nuestro centro. Y yo acojo este amor hacia ti y comprendo desde él el amor de Dios Padre hacia el Hijo, constituyéndolo desde sus entrañas más profundas: “Tú eres mi hijo amado”; “tú nuestra niña querida”.

DIOS ESPIRITU SANTO: “SÍ, QUIERO”

Acabo de participar en la celebración de su boda y ser testigo de un sí quiero, rodeado de un evangelio que me parece apasionante como es el texto lucano de la providencia. Lo tienen claro su horizonte no es el éxito, ni el poder o la riqueza, han encontrado el amor y eso les basta. Se conocieron casualmente en un pueblo de Zamora, ella es de Salamanca y él de Bilbao, se enamoraron y apostaron uno por el otro radicalmente. De su proceso ha salido un amor esperanzado y entregado, un deseo de construir una familia que se fundamente en el amor y ofrezca al mundo sal y levadura de la justicia y de la fraternidad auténtica. Con ellos oramos, comulgamos, festejamos, comimos, bailamos…disfrutamos, en comunidad frente a cualquier visión egoísta o individualista del querer. El sí quiero juvenil y comprometido de estos dos jóvenes en la bella ciudad de Salamanca uniendo culturas, pueblos, cantos, vidas se convierte hoy para mí en la clave para comprender al Espíritu Santo como relación de amor profunda y absoluta del Padre y del Hijo en el que somos insertados por la gracia.

EL VERDADERO NOSOTROS

Desde el misterio trinitario proclamamos que no podemos ser sin los otros. Y esto no es una debilidad sino un signo de la riqueza de nuestro ser social y comunitario. Por eso nos entendemos divinamente cuando miramos a Dios en su trinidad. Es cierto que creemos en un solo Dios, pero no en un Dios solitario, él se nos ha manifestado en la historia de la salvación como Padre, Hijo y Espíritu Santo, su quehacer nos ha mostrado su esencia amorosa y relacional, que ha sido expresada y derramada en la comunión con todos nosotros. Por eso nos sentimos Hijos del Padre en el Hijo, hermanos en Cristo, y parte de ese amor trinitario en el que nos adentra la acción del Espíritu. Ahí enraíza nuestra Iglesia llamada a la comunión y a ser sacramento de unidad de los hombres entre sí y de éstos con Dios. Creemos nuestro credo, cuando a imagen de nuestro Dios trinitario, creamos la comunidad universal fundada en la fraternidad de una sangre que nos habla de la alianza nueva y eterna. Toda la creación y, con ella, toda la humanidad estamos llamados a explotar en el corazón trinitario y amoroso de lo Divino. Celebrar la trinidad es celebrar nuestra comunión y nuestro horizonte amoroso y divino. Celebración que se encarna en la entraña de lo diario y en hechos de la vida tan cotidianos como el padre huérfano, la niña que esperamos o el amor esponsal que une para siempre.

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Ven, Espíritu Divino

Aguardando al Espíritu

“Profeticé como el Señor me había mandado, y el espíritu penetró en ellos, revivieron y se pusieron en pie. Era una inmensa muchedumbre.” (Ez 37)

  Sabemos que para que llegue el espíritu al valle de nuestra historia y restablezca nuestra Iglesia en su autenticidad y originalidad hace falta:

–          Espíritu de justicia y solidaridad.

–          Espíritu tolerante, constructor de la paz.

–          Espíritu de liberación.

–          Espíritu de profundidad humana y de talante personalizador.

–          Espíritu contemplativo, religioso.

–          Espíritu lúcido y consciente.

–          Espíritu profético.

–          Espíritu integrador.

–          Espíritu imaginativo y simbólico.

Este espíritu quiere encarnarse en nosotros para que tengamos vida verdadera y la llevemos  a nuestros ambientes y desde ahí a nuestro mundo:

campa9 En nuestra boca: cuando es alcanzada por el espíritu, puede ser vehículo de una palabra que clama y denuncia, con valentía y libertad, todo lo que deshumaniza en nuestro mundo; palabra que desenmascara nuestras hipocresías, mentiras y falsas justificaciones, que habla para decir verdad aunque pague cara esa palabra , para construir y levantar al caído, para consolar o enmudecer ante el dolor de los hermanos y hermanas. Boca que anuncia buenas noticias, que canta y proclama  los caminos de liberación del pueblo. Boca que saborea el paso del Espíritu en el gran “cuerpo de Dios que es el mundo”, descubre sabores desconocidos y busca lugares y experiencias donde puede encontrar palabras y encuentros místicos  que liberen de la trivialidad y del sinsentido.

gamero En el oído: Cuando el Espíritu llega a él se convierte en oído de discípulo de la vida; capaz de escuchar sus palabras y sus silencios, sus gritos y sus susurros; capaz de reconocer en la realidad a la gran maestra de la vida. Se hace tolerante para escuchar la polifonía de las lenguas del mundo como riqueza, sin que se diluya su propia voz, sin imponerla.

aprendea escuchar al Dios de la vida en los hermanos y las hermanas, sobre todo en aquellos que han sufrido más y que saben más de escucha. Jesús escuchaba el Espíritu en el rumor de la cotidianidad.

tocaEn el corazón: cuando es alcanzado por el Espíritu se transforma en el hogar de la misericordia entrañable y de la acogida incondicional, donde la palabra se hace carne y se fecunda la vida. Lugar de la amistad y el  encuentro; casa abierta especialmente para los sin lugar en la  historia; espacio  donde se unifica la memoria y la esperanza, donde cada persona recobra su dignidad y autoestima al saberse querida y aceptada por sí misma.  También se hace corazón contemplativo, capaz de palpitar  al ver y sentir a Dios en la historia golpeada  por el vacío, por la indiferencia religiosa, por la intranscendencia.

gonzalo-2.jpgEn los ojos: alcanzados por el espíritu se convierten en lugar de lucidez. Con El la mirada se transforma y se aprende a mirar más allá de las apariencias. La mirada se hace honrada con la realidad y desenmascara la mentira, descubre el valor de lo pequeño y oculto; descubre a las personas, grupos y pueblos como sujetos de derechos y los abre a la esperanza. Es una mirada que no posee, que no mata, sino que devuelve y engendra vida personal y social.

manos En las manos: cuando son alcanzadas por el espíritu saben pedir mostrando la indigencia y la necesidad del otro;  acogen lo que la vida trae sin querer controlar y dominar; eligen empeñando la propia libertad del consumo, del acaparamiento y del poder. Se ofrecen sin imponerse , sin sentirse fuerte ni rico. Nos hacen artesanos de una cultura de la sobriedad  y se unen a otras manos para tejer el manto de la solidaridad y la paz. Transforman lo monótono, caduco y trivial en lugar de  la creatividad y el amor.

jueves santoEn los pies: movidos por el espíritu andan caminos de solidaridad, no pierden la dirección adecuada y no dan rodeos, sino que se hacen próximos a todo hombre caído en el camino. Estará de pie con todos los crucificados de la historia  e irán a donde esté a punto de dar a luz la vida, proyectos, esperanza. Sabrán ir despacio, al paso de compañero, y siempre serán pies buscadores, capaces de avanzar, peregrinos…que se descalzarán ante el misterio de la vida, de toda vida por muy insignificante que sea…abrirán caminos nuevos para la justicia

pacoEn las entrañas: cuando el espíritu llega hasta ellas se hacen sensibles a la realidad de una forma profunda  y se duelen en toda circunstancia humana de dolor y sufrimiento, de hombre caídos en el margen del camino asaltados por los ladrones de turno. Cuando los ven desorientados desean como Jesús que tengan pastores que den la vida por ellos y desean acogerlos como la “gallina acoge a los polluelos bajo sus alas. Las entrañas se hacen misericordia y experimentan el gozo de esperar, contra toda esperanza, que vuelvan los hijos pródigos para poder celebrar con el ellos el banquete del amor  incondicional.

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Últimos detalles

BIENVENIDO HERMANO…

Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?… Alzaré la copa de la salvación e invocaré su nombre en medio de la asamblea.

No conocía directamente este movimiento, fue al hacerme cargo de la pastoral universitaria cuando el arzobispo Montero me dijo que les acompañara, a partir de ahí comenzó una historia y una relación que nunca acabará, porque así son las cosas del Reino de Dios. Un movimiento de protagonismo juvenil estudiantil que estaba naciendo y consolidándose en nuestra diócesis, que había nacido de un profesor cristiano inquieto acompañando a adolescentes estudiantes en la parroquia de San José. Me uní al proyecto, como consiliario, solamente en una ocasión estuvo por escrito por necesidades burocráticas en la universidad, de ahí la foto que comento, bueno y los años de la consiliaria general firmado en la Conferencia Episcopal, con el visto bueno arzobispal.

Con este movimiento aprendí y profundicé la pedagogía de la fe y la acción como elementos unificados y vivos, por eso creo en los procesos y en los planteamientos de los movimientos de la Acción Católica en aquello que le es específico. Se trata de un movimiento que no es el obispo, ni los consiliarios, ni los animadores, sino jóvenes estudiantes inquietos que se organizan como bautizados para vivir su fe como jóvenes, estudiantes y católicos en medio de sus ambientes y quehacer personal y estudiantil. Toda una maravilla de iglesia en misión y hacia afuera. Ellos, año por año, desde sus grupos de revisión de vida, desde las asambleas diocesanas, los encuentros y la formación, así como las campañas van viviendo procesos de de vida y de fe centrados en Cristo y su Evangelio, ningún año ha faltado su proyecto asambleario de militancia, espiritualidad y formación, tanto a nivel de secundaria, como de universidad.

Conectados a nivel nacional donde jóvenes de Badajoz han estado participando continuamente, dando años de sus vidas por esta causa, actualmente hay dos, Álvaro y Carmen. A lo largo de estos años son muchos los jóvenes que han vivido estas experiencias y procesos, cada uno a su manera y con su personalidad y circunstancias, han sido cientos y cientos…desde los catorce a los treinta años. Un montón de adultos animadores laicos comprometidos que con su vida y su dinero les han acompañado siendo referentes y acompañantes para su protagonismo juvenil. Y hoy hago homenaje a todos los sacerdotes que hemos compartido este proyecto y aquellos que permanecemos trabajando en él: Nicomedes Silos, Javier Moreno Soltero, José Rubio, Mario Corrales, César Caro, Manuel Matos, Juan Román, José María Barrantes, Leonardo Terrazas, Casto Acedo, Antonio Sáenz, Pedro Alberto, Ricardo, Paco Maya, Carlos Gutiérrez, Paco Portalo, Juan Manuel Medina…

Ahora con alegría y gozo acogemos – desde un nombramiento oficial episcopal de última hora, últimos detalles de un arzobispo que se despide- a Manuel Fernández Rico, que siempre estuvo cercano aunque no compartió esta tarea, seguro que su adhesión nos enriquecerá y el camino se hará mejor con otra persona nueva e inquieta que ya está conectando para empaparse de esta realidad, que aunque no lo parezca, en su debilidad está bien viva. Ahora mismo estamos con el final de la campaña de este año y preparando ya las jornadas anuales de formación que se celebran en Losar de la Vera. Será buena ocasión para que los militantes estudiantes – que es lo fundamental- puedan conocer a quién les ha caído en suerte, como lote y heredad.
Por de pronto ya podemos ir orando, una vez más junto a los estudiantes, en este caso es una oración que me llega de Alberto Gata Tocón, bien conocido en la JEC diocesana, interdiocesana y nacional, una persona que me ha enriquecido sobremanera a mí como consiliario de la JEC:

” Señor, te pedimos por nosotros, los jóvenes universitarios del mundo para que tengamos un futuro mejor. Te pedimos que nos enseñes a valorar el sentido que das al estudio desde tu opción radical por los más pobres.

Que nosotros los jóvenes universitarios veamos nuestras carreras y estudios como una forma de honrar a Dios y de ayuda al prójimo utilizando nuestros conocimientos y habilidades adquiridos en nuestras carreras para el bien de los más necesitados, por la paz y la justicia.

Que aprendamos a valorar y entender la educación que recibimos desde pequeños como un medio de luchar contra la miseria, las injusticias y todos los males del mundo.

Nosotros, los universitarios, te pedimos que podamos ver en el prójimo, sobre todo al más necesitado, al más pobre o al más desvalido a Ti, Jesús, camino y luz de vida para todos los jóvenes.

Sé tú nuestra luz de sabiduría, conocimiento, cultura, erudición y formación científica para todos nosotros los jóvenes universitarios del mundo entero.

Enséñanos a valorar y agradecer con nuestros estudios los sacrificios de nuestros padres, que se esfuerzan tanto económicamente para que tengamos un buen futuro y que seamos hombres y mujeres de provecho el día de mañana.

Apóyanos en los sufrimientos y angustias que padecemos a lo largo de nuestras carreras y vida universitarias para que las saquemos adelante y tengamos un futuro mejor.

Señor, te pedimos que todos los universitarios veamos la universidad como un lugar donde formarse y labrarse su futuro, como templos de la enseñanza y de la sabiduría.

Amen

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Elecciones en Pascua

 

 

Elecciones y el Resucitado

A la hora de votar, una clave pascual a considerar:

De la división excluyente a la justicia universal

– En medio de una realidad tocada por fronteras que dividen y excluyen, que señalan pobres y ricos, propios y extraños, hombres y mujeres, mayores y niños, blancos y negros, buenos y malos, religiosos y ateos, parados y trabajadores, casados y divorciados, locos y cuerdos, listos y torpes, primeros y últimos…el resucitado muestra un poder único y universal que presenta un horizonte de fraternidad universal que ya no tiene vuelta atrás de ningún modo, lo católico se abre en la universalidad de la dignidad de lo humano que ha de llegar a toda la tierra y a todos los días de la historia:

“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar tolo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Mt 28,18-20”

Hoy necesitamos una evangelización que claramente en el mundo pase por una mayor calidad liberadora y transformadora. El encuentro y la comunión con Cristo es la finalidad de la transmisión de la fe. “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y con ello, una orientación a la vida”. Y este encuentro con Jesucristo y con su mensaje de vida nos liberará y transformará. El Papa Pablo VI nos decía que el “núcleo de la Buena Nueva de Jesús es la liberación de todo lo que oprime al hombre, sobre todo la liberación del pecado”. Se requieren evangelizadores con Espíritu que oren y trabajen: “desde el punto de vista de la evangelización, no sirven las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social o misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón” (EG 262)

Es fundamental para realizar la misión tener los sentimientos de Cristo, lo cual supone ejercer como Iglesia de la acogida y de la misericordia. Por sus actitudes y criterios de acogida, de misericordia y sanación. Debemos reconocer, como nos dice el Papa, que “si parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia, se debe también a la existencia de unas estructuras y a un clima poco acogedores en algunas de nuestras parroquias y comunidades, o a una actitud burocrática para dar respuesta a los problemas, simples o complejos, de la vida de nuestros pueblos. En muchas partes hay un predominio de lo administrativo sobre lo pastoral, así como una sacramentalización sin otras formas de evangelización” (EG 63).

Por eso, los métodos y criterios pastorales que hemos de tener presente son los que ya Jesús mantuvo en su relación con la gente: “El mismo arte de Jesús de tratar con los hombres debe ser considerado como elemento esencial de su método evangelizador. Él era capaz de acoger a todos, sin discriminaciones ni exclusiones: en primer lugar los pobres, después los ricos como Zaqueo y José de Arimatea, o los extranjeros como el centurión y la mujer siro-fenicia; los hombres justos como Natanael, o las prostitutas, o los pecadores públicos con los cuales compartió también la mesa. Jesús sabía llegar a la intimidad del hombre y hacer nacer en ella la fe en Dios, que es el primero en amar (cf. Jn 4,10.19), y cuyo amor nos precede siempre y no depende de nuestros méritos, porque el amor es su mismo ser: “Dios es Amor” (1Jn 4,8.16). Él es, de este modo, una enseñanza para la Iglesia evangelizadora, mostrándole el núcleo de la fe cristiana: creer en el amor a través del rostro y de la voz de ese amor, es decir, a través de Jesucristo”. “Por lo tanto, sin disminuir el valor del ideal evangélico, hay que acompañar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas que se van construyendo día a día” (EG 44), teniendo un “corazón misionero que nuca se repliega en sus seguridades, nunca opta por la rigidez autodefensiva” (EG 45) y no comportarnos como controladores sino facilitadores de la gracia (cf. EG 47).

Se trata de mostrar a través de nuestra pastoral el rostro misericordioso, samaritano y acogedor de Jesús, rostro del Dios sanante que nos ha de llevar a desarrollar la fuerza sanante de la fe y a promover un estilo pastoral sano y sanador, capaces de sembrar salud con nuestra manera de ser, de trabajar y de vivir la fe. Nuestro compromiso creyente ha de llevarnos al compromiso por una sociedad más sana desarrollando acciones que incidan en la lucha por unas condiciones de vida más saludable para todos los hombres y mujeres de la tierra (alimentación, vivienda, medio ambiente, cultura, condiciones de trabajo…); el logro de unas estructuras más humanas que promuevan el bienestar integral de las personas; el desarrollo de unas relaciones más justas y solidarias entre los pueblos de la tierra; el respeto a la creación y al desarrollo de una cultura ecológica recta, el saneamiento de políticas insanas que provocan sufrimiento, marginación, paro violencia… .

Pero el signo contundente de la resurrección en la fraternidad universal es cuando los pobres son el centro del corazón de la Iglesia. La iglesia si quiere ser creíble en su anuncio de Cristo resucitado ha de caminar por una opción más clara por los pobres y por un mayor compromiso con la dignificación del hombre, los derechos humanos y la justicia social. La Nueva Evangelización, impulsada por la caridad, que es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia hará brotar la deseada promoción de la justicia y el desarrollo en su sentido más pleno, así como la justa distribución de la riqueza y el respeto de la dignidad de la persona. Esto significa que la acción evangelizadora, sin este anuncio y este complemento del desarrollo y la promoción humana, sería incompleta, quedaría mutilada, pues “de nuestra fe en Cristo, hecho pobre y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad” (EG 186). De aquí que una de las exigencias de la Nueva Evangelización sea preocuparse también por la dimensión social del Evangelio (cf. EG cap. 4), por la dignificación de las personas y por la justicia social. “La “nueva evangelización”, de la que el mundo moderno tiene urgente necesidad y sobre la cual he insistido en más de una ocasión, debe incluir entre sus elementos esenciales el anuncio de la doctrina social de la Iglesia.

En nuestras comunidades, ante la crisis que estamos viviendo, tenemos que tener claro que los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo han de pensarse como respuestas pasajeras, pues “la necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar (…). Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo” (EG 202).

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“Se hace saber …”

DESDE LA CRUZ FLORIDA DE LOS MAYORES

oracion cristo mayoresAyer me invitaron para ser pregonero en LA FIESTA DE PRIMAVERA Y DE CRUZ FLORIDA,  en la residencia de mayores, que siento como propia por el cariño que de todos recibo cada vez que paso por ella. Por eso acepté  con agrado este oficio cuando Marisa y su equipo  me llamaron y me pidieron que viniera a compartir este momento  con esta gran Familia de la Residencia de la Granadilla (Badajoz).  Entendía que se me invitaba a ser pregonero, es decir, a proclamar las verdades de  la vida, a “hacer saber” desde los mayores desde esta residencia pública, y así lo dije:

Se hace saber que la vejez y la ancianidad no es tiempo para morir sino para vivir. Que esta residencia no es una residencia de muerte sino de vida. No es de chatarra sino de forja bien elaborada y cuidada como el Cristo que procesionan.

Se hace saber que lo público es lo común, lo digno y lo justo, que nos pertenece a todos y es una gracia. Que debe ser cuidado como un tesoro magnífico. Aquí está nuestra casa, como le llamáis a vuestras habitaciones, aquí está vuestra familia de vejez y por eso vivís juntos como hermanos.

Se hace saber que la verdadera política es la que fecunda cuidados en la sociedad, protege al ciudadano y se aferra a los más débiles para defenderlos, como orgullo de lo humano y de lo ético, sin entender que son moneda de cambio ni instrumento electoral. Que las personas mayores han de ser el centro y el corazón de esta institución, que todo tiene interés desde ellos. La talla ética y moral de una sociedad la da el cuidado que da a los niños y a los ancianos, a unos porque son el futuro  desde su debilidad, a otros porque son nuestra historia, y su entrega nos ha hecho a nosotros y se merecen el homenaje continuo del agradecimiento y la generosidad total. Que a la ciudadanía no hay que rebajarle los impuestos sino mostrarle que lo que aportan realmente se convierte en justicia y dignidad para todos, sin engaño alguno, y que se prefieren a los débiles y a los dependientes.

Se hace saber: Que si el corazón de este centro han de ser los mayores, la cabeza y las manos son la dirección y el equipo de trabajadores que cada día, con los fondos públicos, hacen posible que funciones este gigante de casi doscientas personas mayores  y con más de un centenar de trabajadores. Trabajadores que lo que les cualifica, además de la técnica y su saber hacer, es su vocación, el cuidado y el cariño que de ningún modo de puede exigir porque no tiene precio, sólo se les puede pedir. Esa es la grandeza de los trabajadores de este ramo, que aportan lo que nadie puede pagar. Pero para hacerlo hay que atender a mejorar las condiciones que facilitan ese cuidado  cercano y familiar, evitando todo lo que  desanima, degenera, y agota a los que quieren hacerlo. Tenemos el orgullo de que la media de edad de esta residencia está más allá de los ochenta y cinco años, hay casi un centenar que está en los noventa.  Esto habla de un cuidado excelente  de la comunidad laboral que aquí trabaja, pero también demanda que se desarrolle el número de trabajadores para una situación que cada vez requiere un trabajo más cuidado  y que exige mucho más tiempo. No se puede seguir con los mismos trabajadores para una población de cuidado que ha aumentado en decenios sus edades.  Se impone la necesidad de cuidar los ámbitos de aquellos que son autónomos y tienen la residencia como hogar, y la de aquellos que necesitan ser asistidos parcial o totalmente  y que requieren cuidados sanitarios y humanos muchos mayores.

Se hace saber  que las familias naturales de los residentes son importántisimos en esta institución. No creemos en ningún momento que la entrada en la residencia pueda ser interpretada como abandono, sino que lo valoramos como búsqueda de cuidados mejores y excelsos para los que lo necesitan. Se trata de una colaboración entre la familia y la administración para hacer la vida mejor de los que queremos.  Por eso hoy homenajeamos a todos los que llenáis de vida con vuestra presencia esta residencia rodeando de cariño insustituible a todos vuestros seres queridos. Tenemos ejemplos que son de antología en  hijos, hermanos, sobrinos, amigos, vecinos…Cada día habremos de luchar por compartir más y mejor esta labor y esta complicidad en la que damos juntos y construimos una ciudad habitable en la que nadie nunca se ha de sentir solo, aparcado o excluido. La residencia quiere ser de la familia y establecer unas relaciones que no sean desde el juicio, la condena o la defensa, sino desde la alianza cumplida de estar todos a todos y para ser todos de todos.

Se hace saber que los ancianos  no sólo reciben, sino que dan. Que la vejez es un lugar de riqueza posible para ellos pero también para todos los que los rodeamos y en especial para los que tratan a diario con ellos. En la ancianidad y en la debilidad del otros podemos enriquecernos en dimensiones personales únicas como son: la ternura, la comunión, la entrega, la alegría, la sabiduría, el discernimiento, la autoestima, la generosidad,  la confianza, la fidelidad, la ilusión, el aguante, la lucha, el despojamiento, la sencillez, el perdón…

Se hace saber  que la cruz, de apariencia dolorosa y triste, puede florecer y llenarse de alegría y de esperanza, que la vejez se puede revestir de ilusión y novedad, de familiaridad y de alegría en complicidad de todos, que el Cristo de la chatarra y roto puede ser de una belleza incalculable  si está lleno de cuidados y de ternura.

José Moreno Losada. Sacerdote.

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Por los muertos en el mar y la persecución

 

VIGILIA DE ORACIÓN EN BADAJOZ.

Nuestros pastores diocesanos, desde la Conferencia Episcopal, nos han llamado recientemente a salir de la indiferencia que nos atenaza como uno de los mayores pecados de la sociedad y de la cultura actual. El cauce ha sido la Instrucción Pastoral “Iglesia, servidora de los pobres”, donde han afirmado con firmeza que necesitamos que Dios haga nuevo nuestro corazón

“Por eso, si queremos ser compañeros de camino de los pobres, necesitamos que Dios nos toque el corazón; sólo así seremos capaces de compartir cansancios y dolores, proyectos y esperanzas con la confianza de que no vamos solos, sino en compañía del buen Pastor”.

Desde los Arciprestazgos de la ciudad de Badajoz, acompañados por las Delegaciones de Inmigración y Ecumenismo, a la luz del deseo de una Iglesia que desea estar cerca de los pobres y de los que sufren, pensando en los últimos acontecimientos de muertes de inmigrantes en pateras y embarcaciones indignas, así como en las muertes y el terror de una persecución religiosa especialmente hacia los cristianos, hemos organizado un encuentro de vigilia celebrativa y orante para la ciudad.

El propósito es esencial: unirnos en el espíritu para abrirnos en comunidad a esas realidades de sufrimiento, a la Palabra de Dios sobre ellas, a la contemplación y a la adoración del crucificado-resucitado que es luz y pan de vida para los que creen en Él. Un Dios que nos promete la vida eterna y que nos invita a compartir nuestros bienes.

Así, fieles a ese espíritu de caridad, forjaremos una colecta entre los presentes, que irádestinada a los sufrientes de Nepal, a través de Cáritas Internacional. De esta manera, aunamos nuestras manos para unirnos y abrirnos para que Dios nos toque el corazón y no permita la indiferencia ante el sufrimiento de los débiles de nuestro mundo.

El encuentro está destinado a todos los miembros de nuestras parroquias y a aquellos que comparten este sentir evangélico en nuestra ciudad: religiosos, movimientos, colegios, voluntariados, ONG´s… El canto, la música, la imagen, el silencio, la Palabra, la Eucaristía y los gestos serán nuestra plegaria y nuestra oración ante el Padre de la única Familia, el Pastor del único rebaño y el Espíritu de la única Vida.

El lugar de la celebración será la Parroquia de San José (de Badajoz), el próximo jueves, 7 de mayo, a las 21:00 horas.

Que la Pascua del Resucitado sea nuestra bendición.

Arciprestazgos de Badajoz

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