Un libro para aterrizar: Laudato si – claves amazónicas-

La editorial PPC propone ‘Laudato si’. Alabado seas, mi Señor’, de los autores José Ortiz Jiménez, José Moreno Losada y Trinidad Ruiz Téllez, donde se ofrece el texto completo de la encíclica y materiales y subsidios que podrán favorecer la formación y acción, personal y comunitaria, a partir de su lectura, reflexión, profundización y posible acción aplicada a la realidad

La carta encíclica ‘Laudato si’ fue presentada en junio del año 2015, segunda encíclica promulgada por el papa Francisco. Se trata de una reflexión y propuesta emblemática para el mundo actual, centrada en una cuestión transversal al plantear el reto de la ecología integral, para los creyentes esencialmente unida a la promesa de la verdadera salvación cristiana.

En estos años la carta está siendo iluminación e interpelación en la Iglesia y en la sociedad mundial, marcando un antes y un después por su saber y acento ecuménico y plural de la sabiduría y del planteamiento de los problemas centrales que está sufriendo la humanidad actual y, con ella, toda la naturaleza.

Hoy no se puede ser cristiano sin entrar en las reflexiones que nos propone el Papa, pero tampoco se puede ser ciudadano con ética sin abrirse a sus interrogantes. Ciudadanía y cristianismo se entrelazan y abrazan en la fraternidad de lo humano y lo esperanzado. Las cuestiones que se lanzan son universales y urgentes. En esta misma dirección se abre ahora el sínodo sobre la Amazonía. Necesitamos colaborar y favorecer la encarnación de este escrito en la comunidad eclesial y en la sociedad.

Futuro y sentido «¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?» (LS 160). Esta pregunta está en el centro de Laudato si’, la esperada encíclica del papa Francisco sobre el cuidado de la casa común. Y continúa: «Esta pregunta no afecta solo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario», y nos conduce a interrogarnos sobre el sentido de la existencia y el valor de la vida social:

«¿Para qué pasamos por este mundo?, ¿para qué vinimos a esta vida?, ¿para qué trabajamos y luchamos?, ¿para qué nos necesita esta tierra?». Si no nos planteamos estas preguntas de fondo –dice el Pontífice– no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan obtener resultados importantes».

Al estilo de Francisco La encíclica toma su nombre de la invocación de san Francisco, «Laudato si’, mi Signore», que en el Cántico de las creaturas recuerda que la tierra, nuestra casa común, «es también como una hermana con la que compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos»

(1). Nosotros mismos «somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está formado por elementos del planeta, su aire nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura» (2). Desde el grito y el dolor, humano y natural Pero ahora esta tierra maltratada y saqueada clama (2) y sus gemidos se unen a los de todos los abandonados del mundo. El papa Francisco nos invita a escucharlos, llamando a todos y cada uno –individuos, familias, colectivos locales, nacionales y comunidad internacional– a una “conversión ecológica”, según expresión de san Juan Pablo II, es decir, a «cambiar de ruta», asumiendo la urgencia y la hermosura del desafío que se nos presenta ante el «cuidado de la casa común».

Ecología integral

Presentación

Con la esperanza de un verdadero cambio de estilo de vida Al mismo tiempo, el papa Francisco reconoce que «se advierte una creciente sensibilidad con respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza, y crece una sincera y dolorosa preocupación por lo que está ocurriendo con nuestro planeta» (19), permitiendo una mirada de esperanza que atraviesa toda la encíclica y envía a todos un mensaje claro y esperanzado: «La humanidad tiene aún la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común» (13); «el ser humano es todavía capaz de intervenir positivamente» (58); «no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, pueden también superarse, volver a elegir el bien y regenerarse» (205).

Dirigido a todos, universal El papa Francisco se dirige, claro está, a los fieles católicos, pero se propone «especialmente entrar en diálogo con todos sobre nuestra casa común» (3): el diálogo aparece en todo el texto, y en el capítulo 5 se vuelve instrumento para afrontar y resolver los problemas. El Papa se abre en diálogo a otras iglesias y comunidades cristianas, otras religiones, a oriente, y agradece todas las colaboraciones que hablan del verdadero ecumenismo del saber: «la reflexión de innumerables científicos, filósofos, teólogos y organizaciones sociales [ha] enriquecido el pensamiento de la Iglesia sobre estas cuestiones» (7) e invita a todos a reconocer «la riqueza que las religiones pueden ofrecer para una ecología integral y para el desarrollo pleno del género humano» (62).

Ver, juzgar y actuar

Un esquema procesual y profundo El recorrido de la encíclica está trazado en el n.º 15 y se desarrolla en seis capítulos. A partir de la escucha de la situación, a partir de los mejores conocimientos científicos disponibles hoy (cap. 1), recurre a la luz de la Biblia y la tradición judeo-cristiana (cap. 2), detectando las raíces del problema (cap. 3) en la tecnocracia y el excesivo repliegue autorreferencial del ser humano. La propuesta de la encíclica (cap. 4) es la de una «ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales» (137), inseparablemente vinculadas con la situación ambiental. En esta perspectiva, el papa Francisco propone (cap. 5) emprender un diálogo honesto a todos los niveles de la vida social, que facilite procesos de decisión transparentes. Y recuerda (cap. 6) que ningún proyecto puede ser eficaz si no está animado por una conciencia formada y responsable, sugiriendo principios para crecer en esta dirección a nivel educativo, espiritual, eclesial, político y teológico. El texto termina con dos oraciones, una que se ofrece para ser compartida con todos los que creen en «un Dios creador omnipotente» (246), y la otra propuesta a quienes profesan la fe en Jesucristo, rimada con el estribillo «Laudato si’», que abre y cierra la encíclica.

La riqueza de lo complementario

El texto está atravesado por algunos ejes temáticos vistos desde variadas perspectivas, que le dan una fuerte coherencia interna: «la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido 9 humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida» (16). Claves, epígrafes y propuestas de trabajo La riqueza de esta encíclica está en la posibilidad de llevarla realmente a nuestra vida personal, a las comunidades cristianas en las que vivimos y a la sociedad de la que formamos parte, en sus vertientes cultural, educativa, sanitaria, económica, política, etc.

Esta edición de PPC ofrece el texto completo de la encíclica y materiales y subsidios que podrán favorecer la formación y acción, personal y comunitaria, a partir de su lectura, reflexión, profundización y posible acción aplicada a la realidad. Sabemos que no será un escrito más para nadie que se acerque con inquietud, tanto a nivel cristiano como humano. La Iglesia tiene que encarnar esta reflexión dentro de ella y en medio del mundo.

Por eso queremos colaborar con el espíritu y el método de la encíclica para rumiar y digerir sus claves, sus análisis, sus juicios y sus propuestas. Queremos hacerlo real y concretamente, con profundidad y verdad, a la que vez que con realismo vital y comunitario.

En la primera parte ofrecemos una reflexión provocada por el documento en orden a ser eco de los verdaderos planteamientos, de su necesidad, su valoración, su análisis de la realidad y su propuesta de cambio de vida que nos invita e interpela a todos. En la elaboración de nuestra reflexión sobre cuestiones fundamentales en torno a la encíclica y su mensaje, hemos seguido las palabras iluminadoras de monseñor Julio Parrilla, obispo de Ecuador.

En la segunda parte, presentamos mapas conceptuales para ver el capítulo en su conjunto y al lado de cada número del texto original incluimos epígrafes marginales que ayuden a descubrir a primera vista las ideas esenciales de cada párrafo. Solo pretendemos facilitar sin condicionar.

A la luz de cada capítulo nos esforzamos en presentar propuestas de trabajo, con una fase más personal y otra más de grupo para compartir en revisión de vida junto a otros creyentes o personas en búsqueda. Más adelante ofrecemos un posible esquema o modelo de sesión de grupo.

Hemos querido recoger ecos de personas que ya han conocido y reflexionado sobre la encíclica, laicos cristianos y comprometidos en medio del mundo en ámbitos y ambientes plurales; ellos nos ofrecen lecturas creyentes que conectan los capítulos con textos bíblicos y oraciones que surgen en el interior “tras la riqueza de lo descubierto” a la luz de la reflexión y propuestas de la Laudato si’, sin olvidar que nos llama a conversión y que esto solo es posible por la acción del Espíritu en nuestro interior. Ojalá este trabajo sirva para que muchas personas adentrándonos en el camino de una ecología verdaderamente integral nos salvemos y lleguemos al conocimiento auténtico de la Verdad.

Lectura de la encíclica

Esquema de las propuestas de trabajo

Al final de cada capítulo de la encíclica se ofrecen algunas pautas de trabajo, tanto en el plano personal como grupal, así como apuntes y materiales de cara a la profundización, interiorización y oración celebrativa.

Presentamos aquí el esquema general en orden a no ser repetitivos en cada sección o capítulo. Se trata de un cuadro sintético que sin cubrir todos los elementos del capítulo nos da la visión de un marco general en orden a situarnos en el tema que va a centrar nuestra reflexión. Servirá, al comienzo del trabajo para abrir la perspectiva del trabajo planteado. Del mismo modo será útil para contrastar las conclusiones una vez realizado el trabajo.

El punto de partida ha de ser la lectura reposada del texto, el encuentro personal con el mensaje. Para ello podemos seguir las siguientes pautas:

Lectura personal. Nos dejamos invadir por la propuesta y atendemos los ecos personales que suscita en cada uno de nosotros, aquello que nos parece lo central, lo que más nos llama o resuena en nuestro interior.

Elección de frases. Un subrayado sencillo desde lo que son llamadas, interpelaciones para nuestra vida personal, familiar, profesional y para la comunidad cristiana a la que pertenecemos y que tenemos como referencia. Nos abrimos a los toques que invitan a la conversión personal y comunitaria, eclesial y ciudadana.

Cuestiones pendientes. Saber acoger las interrogaciones que el texto nos plantea por hacerse difícil en su comprensión, por proponer cosas que cuestionan nuestra visión habitual de la realidad, o invitaciones al cambio de hábitos y de vida. Selección de frases e interrogantes. Podrá ser de gran ayuda centrar tanto lo que nos parece más importante y llamativo como aquello que más nos interroga y nos seduce de lo planteado. Nos quedamos con aquellas frases más relevantes y cuestiones para compartir y seguir profundizando en común con otros. Así podremos llegar a nuestras propias conclusiones.

Preguntas. Presentamos en cada capítulo, tras el trabajo individual, una serie de preguntas que pueden guiar la reflexión del grupo, una vez que nos las hayamos planteado personalmente. El trabajo personal se podrá enriquecer desde el compartir en grupo, tanto las conclusiones como las vivencias. Por eso se propone para el grupo comenzar compartiendo las frases e interrogantes para ver líneas más comunes y subrayadas entre

Pistas para el trabajo personal y comunitario de un vistazo

Es de gran importancia todo lo que nos pueda acercar más a la vida y a su aplicación en nuestros distintos ámbitos humanos, sociales, culturales, laborales, espirituales. Así podremos llegar a conclusiones compartidas.

La segunda parte del trabajo compartido hemos querido centrarla en lo que podríamos llamar la acción encarnada. En ella buscamos el contraste entre el mensaje y nuestra vida ordinaria, nuestro proyecto personal de vida y acción. Todos tenemos una forma de pensar, de sentir y de actuar, lo que podríamos llamar nuestra cultura personalizada, nuestro modo de vivir y ser. Buscamos adentrarnos en la realidad desde la propia vida, y la de nuestra sociedad, en el contraste con el mensaje y reflexión que nos ha propuesto el capítulo tratado de la encíclica. Para ello proponemos unas cuestiones directas y vitales que nos ayudarán a entrar en la encarnación del mensaje de la Laudato si’, más allá de puras ideas y abstracciones.

La Palabra. Al hilo del tema y la orientación teológica y pastoral de los capítulos, presentamos un texto bíblico para abrirnos a la Palabra de Dios de un modo directo y contemplativo. Lectura creyente. Desde los textos bíblicos elegidos, hemos solicitado a distintas personas, comprometidas con el Reino de Dios en medio del mundo, que compartieran con nosotros su lectura creyente del texto propuesto, a la luz de la inspiración de la carta del Papa, en la sección correspondiente. Se trata de dejarnos iluminar por la lectura de fe que un hermano nuestro hace de la Palabra en la vida, desde sus inquietudes y compromisos para vivir en la voluntad de Dios en medio de los hermanos. Ante la palabra del pastor de la Iglesia, el eco de los miembros de ese pueblo de Dios al que se dirige.

Orar desde la vida. Lo mismo hemos querido hacer al presentar la comunión y la relación con el Padre desde la vida de distintos laicos cristianos. Ellos comparten su oración desde la preocupación por la casa común y por la ecología integral, desde las interpelaciones, llamadas e invitaciones a la conversión y al compromiso que nos hace la encíclica. Se trata de recibir el eco del Espíritu Santo en los corazones de estas personas.

Oración para cada día: Acabamos esta parte insinuando una clave de oración para mantenernos unidos espiritualmente en la invocación del Espíritu en orden a nuestra conversión para facilitar el Reino de Dios.

Otros recursos: Hemos seleccionado un conjunto de canciones y vídeos acorde con cada capítulo que pueden servir de complemento para profundizar y realizar otro tipo de actividades en torno al mensaje papal. Pueden ser de gran utilidad para trabajar con personas jóvenes y ofrecer otros recursos y materiales complementarios.

José Ortiz Jiménez, José Moreno Losada y Trinidad Ruiz Téllez

Javier Travieso, un obispo de la amazonia con universitarios extremeños…

La Universidad de Extremadura con la Amazonia

El obispo de San José de Amazonas, en Perú, que va de paso para el sínodo en Roma, una investigadora que une fe y vida y se dedica a unir la universidad de Extremadura con las que están en la amazonia, dos alumnos que son fruto de esas relaciones… y un montón de alumnos que aprenderán algo más de ecología y educación integral… caminos de verdadera pastoral universitaria.

LA UEX CON LA AMAZONIA

Uex

Hace más de veinte años comenzó mi andadura en el ámbito universitario, como profesor y con el encargo de la pastoral católica para aquellos miembros de la comunidad que estuvieran interesados, como un servicio a ellos y con el deseo de hacer universidad, de aportar elementos transversales que enriquecieran a la comunidad estudiantil, en todos sus estamentos, así como a la sociedad y al mundo. Siempre con el criterio evangélico que desarrollara un estudio de “calidad”.

En aquellos comienzos, cuando leía posibilidades de esa pastoral, me parecía un sueño que se pudiera constituir un grupo de profesores comprometidos con el tema de la ética en la innovación docente, que se organizara un viaje con estudiantes a Latinoamérica para dejarnos hacer por aquella realidad, que surgieran ONG de solidaridad en la ingeniería y en la educación, que aquellos alumnos fueran profesores de universidad con conciencia comprometida y transformadora…que la Universidad de Extremadura se vinculara en docencia e investigación con la amazonia y con universidades sencillas de aquellas latitudes, en orden a establecer verdadera relaciones universales de  igualdad y compromiso mutuo. Ahora el sueño ya es narración, historia real, experiencias vividas, compromiso actual, proyecto presente y deseos de futuro. Ahí se sitúa la actividad que este miércoles, a las 12 horas, se realizó en el salón de Actos de la Facultad de Educación. Una conferencia-coloquio, situada en un taller de pedagogía y didáctica de la enseñanza escolar, en la que intervino Javier Travieso,  un antiguo cantautor extremeño, religioso claretiano, que marchó al Perú y ahora es obispo en el Amazonas. Se encuentra de paso para el sínodo sobre la amazonia que ha convocado el Papa Francisco en Roma, para poner en el corazón del mundo un problema medioambiental urgente para toda la humanidad. Él puso voz a la situación del mundo desde aquel rincón privilegiado. Pero le acompañaron dos estudiantes universitarios, Miriam de Badajoz y Thony de Ecuador, símbolo del trasvase y la relación mutua entre estas realidades de facultades de ambas latitudes que caminan con un mismo sentir y deseo de poner su saber al servicio de la sociedad y de la defensa de intereses naturales y humanos. Moderó Trini Ruiz, una enamorada de su estudio comprometido, saber para vivir y para dar vida, salir del puro deseo del currículum y su éxito personal,  para generar equidad y justicia, una botánica que cree en la universidad, que su fe la desarrolla en este espacio al que considera  tierra sagrada y al que ama, la universidad sin fronteras, con el saber de lo ecuménico. Particparon unos trescientos estudiantes. Un paso más por la educación y la ecología integral.

José Moreno Losada.

Diez años de bloguero en RS21… ¡felicitadme¡

 A vino nuevo…

¡Felicitadme! Hace diez años que comencé la andadura de este blog -23 de Julio de 2009-, fue como mi bautismo en estos medios. Muchos de los cercanos me dijeron que comenzar un blog era bastante fácil, pero mantenerlo muy difícil. Yo deseaba ser fiel, era como un compromiso de identidad y misión al mismo tiempo. Mis pretensiones entonces, sin experiencia en el medio, más desde el deseo y mi ser vocacional, las expresaba diciendo que yo quería que fuera: tienda del encuentro, palabra de vida y fuente de agua viva. Mi visión teológica del mismo quedaba reflejada en esta pequeña reflexión:

 El Blog: “Tienda del encuentro”:

  • El blog es lugar de “encuentro. El “encuentro” es el ámbito sacramental propicio en el que Dios se revela y actúa, y el hombre se dice y se reconoce. Todos los medios que propician el encuentro entre las personas son del Padre; El, los pone en nuestras manos para ser “compañeros de camino” que “comparten la conversación y el pan”, para poder sentir “cómo la Palabra nos alegra e inquieta el corazón en el camino”  y ver cómo de la “comunión”  nace la verdadera “razón de la esperanza” ante un  Reino que se está derramando y creciendo en lo cotidiano de la historia.

 El Blog: “Palabra de vida”:

  • El blog es posibilidad de “lectura creyente”. Hoy como nunca siento la necesidad de ser altavoz de lectura creyente de todos los retazos del crucificado- resucitado que voy encontrando a mi alrededor y que me alimentan internamente, y los comulgo en la cotidianidad de los que acompaño y con los que comparto camino y pan en la realidad del laicado cristiano y del mundo.

 

  El Blog: “Fuente de agua viva”

  • El blog puede ser “pozo de Jacob” para establecer el diálogo vivo donde pueda beber nuestra sed vida, de ánimo, de autenticidad, de buena noticia, de esperanza…como encontró la samaritana el agua de la vida. Hoy necesitamos redescubrir fuentes de agua viva y fresca que nos renueven y nos animen en la esperanza del reino que soñamos, y esto sólo lo podemos hacer juntos, a veces será, sin saberlo yo ni tú, desde el coloquio en la noche y en el anonimato como lo hizo Nicodemo.

Tras una década

Diez años después… lo que supone cientos y cientos de hilvanes de vida y sentido, de inmanencia y trascendencia, he de confesar que para mí ha sido encuentro, a veces, con los otros, casi siempre conmigo mismo, de continuo con la vida y siempre con el Padre. Forma parte de interior y de mi oración, es un medio de lectura creyente, lo siento como cuaderno de vida y como pan partido, algo sacramental y eucarístico. En los hilvanes de cada post he sentido como se cumplía la Palabra con mayúsculas, pero haciéndose muy minúscula y casi diaria. Y os puedo asegurar que ha calmado mucha sed interior, me ha aportado serenidad, paz, reconciliación, ánimo, esperanza, positividad…Al comienzo podía ver cuantos accedían y me ruborizaba que fueran miles, con el paso del tiempo no tengo idea de quien accede, pera siento que amo y que puedo ser querido en la comunión que propicia, y me gusta que sea así. Me atrae la idea de que sólo soy voz de la Palabra de vida, y que mi misión no puede ser otra que desear y propiciar, ser instrumento para que a otros les pueda ocurrir lo mismo que me ocurre a mí al escribirlo: “para mí ha sido encuentro, a veces, con los otros, casi siempre conmigo mismo, de continuo con la vida y siempre con el Padre.” Si alguien se ha visto enriquecido en su interioridad por estos posts terrenos -más d uno me lo habéis manifestado explícitamente aquí o en la calle-, hechos en medio del mundo, con los pies en la tierra, la cabeza orientada al cielo y el corazón y las manos en la libertad del espíritu, bendito sea Dios.

Yo alabo al Padre, porque aun en mi torpeza, me ha dejado ver y conocer cosas que muchas veces se les escapan a los sabios y entendidos. Gracias a todos los que facilitáis este blog, desde los técnicos, a los periodistas y coordinadores, a la congregación que lo sostiene… y sobre todo a los que, de vez en cuando, abrís el postigo cuando llamo a vuestra puerta, aunque sea por lo pesado que soy. Un abrazo de corazón y “FELICITADME”.

José Moreno Losada.

Un cardenal nuevo con mesura…

Un cardenal nuevo, un perfil muy humano
Hace unos días, tras conocer que se había hecho público su nombramiento de cardenal, Miguel estaba en el aeropuerto de Sevilla para embarcar rumbo a Roma. Allí se encontró con un amigo que viajaba a Madrid por otros motivos también de cierto reconocimiento en la vida notarial. Comentaba este amigo que le llamaba la atención verlo en un rincón apartado tomándose su café y su torta de Inés Rosales…sin utilizar las comodidades que le oferta el tener pasaporte diplomático. Que esta sencillez no se pierda.
03.09.2019 | José Moreno Losada

Lo extraordinario en lo ordinario

En este domingo del tiempo ordinario, donde se nos invita a tener presente el tiempo de la creación, el cuidado de la vida y el evangelio nos habla de humildad, nos llega la noticia de que el papa ha nombrado nuevos miembros para el colegio cardenalicio. Y entre los llamados está nuestro conocido y cercano Miguel Ayuso Guixot.

No sé por qué, lo primero que pienso para mis adentros es que la noticia no está lejos del evangelio proclamado hoy porque intuyo que en Miguel se cumple el aserto evangélico de que el que su humilla será ensalzado, si es que se puede considerar ensalzamiento el que te llamen a una colaboración estrecha –junto con el papa Francisco- y comprometida con el proyecto de una iglesia encarnada, llamada a estar en salida de un modo humilde y servicial.

No hace muchos días, escribí un artículo sobre una conferencia pronunciada por Monseñor Ayuso en el claustro franciscano del santuario de Regla, allí comentaba que ya se runruneaba que podría ser nombrado cardenal, pero que a él le afectaba poco este comentario. Allí nos habló del espíritu de fraternidad que predica y anima el papa Francisco, siguiendo el espíritu del concilio.

Currículum
Miguel es oriundo de Sevilla, Obispo desde 2016. En su currículum podemos observar que es misionero comboniano, en cuyo instituto se formó y donde profesó en 1980, siendo ordenado sacerdote en 1982. Ha sido profesor, escritor, teólogo, arabista e islamólogo español, habla español, árabe, inglés, francés e italiano. Ha permanecido durante varios años como misionero y profesor en Egipto y Sudán.

Entre 2003 y 2006 fue profesor y director del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos de Roma. Más tarde comenzó a colaborar en el pontificio consejo para el diálogo interreligioso, siendo nombrado secretario en 1012 por Benedicto XVI.

Actualmente es el presidente de dicho consejo pontificio, jugando un papel destacado en la preparación del encuentro en Dubai entre el Papa y el gran Imán y del documento en torno a la fraternidad que firmaron conjuntamente como base de una verdadera relación interreligiosa.

Perfil
Seguro que en estos días, ante la noticia del cardenalato, habrá muchos apuntes en torno a su persona y sus características ministeriales. Yo me atrevo a perfilar su persona desde un lugar concreto y singular; desde la casa de oración de los franciscanos en el santuario de Regla en Chipiona. Es un lugar en el que he coincidido con él en estos últimos años, siempre ha sido un lugar de referencia de descanso para él y su familia.

Recuerdo que los primeros años, la imagen que yo tenía de él era la de un hombre muy discreto, silencioso, que paseaba y pasaba muy inadvertido en la casa y los aledaños. Siempre acompañado por su hermana Natividad, más expresiva y extrovertida. Así me enteré que trabajaba en la curia del Vaticano pero poco más me llegó de él. De esto hace una decena de años, ahora es muy distinta la relación; ha ido creciendo en conocimiento y en gracia. He ido descubriendo, junto a otros compañeros, características de su persona y de su ministerio muy sugerentes y seductoras en el sentido evangélico, siempre dentro de una gran discreción, ocultez y sencillez por su parte.

Cercano y humilde
Notaba yo cómo se acercaba a las personas más sencillas y limitadas que estaban en la residencia en esos días. Las conocía a todas por sus nombres, recordaba sus historias y siempre les traía sus recuerdos cariñosos traídos de Roma sabiendo lo que les podía agradar, rosario, pulsara, medalla, etc.

De destacar la relación entrañable y familiar con Perdi –diminutivo de Perdigón-, laica cristiana comprometida de Mérida que iba a la casa con su madre, ya mayor, y su tía minusválida en su silla de ruedas. Ambas se han ido al cielo con su cariño y su amistad.

En los años que he compartido este lugar de descanso he podido comprender que es un modo de ser y vivir que tiene sus raíces en su experiencia vital por todo el mundo y su modo de relacionarse, ese que como dice el eclesiástico, pide la sabiduría que viene de saber tener un oído atento… a la vida real del pueblo y de la gente.

Compasivo y abierto
Este año mismo en su mesa de comedor, junto a su hermana, estaba Rosario, una señora mayor de Sevilla, hermana de un sacerdote ya fallecido que ellos incorporaban para compartir mesa y ánimo con ella. Recuerdo que tuvo que marcharse por una caída y que la llevó del brazo hasta el taxi; fue él como si fuera un hijo suyo.

Pero la grande es que esto le viene de su historia vocacional como misionero comboniano, donde se comprometió para vivir y anunciar el evangelio en medio de los pobres y los sencillos. Para cumplir ese ministerio se ha formado con una intensidad tremenda en teología, estudios árabes e islámicos, lenguas… todo para estar cerca del pueblo y poder servir más y mejor en medio de realidades duras y difíciles pero con la ternura del evangelio y el deseo de la unidad y la fraternidad.

Recuerdo que no hace mucho un semanario eclesial español de gran tirada hablaba de él y comentaba el periodista que era una “avis rara” en la curia porque su recorrido no había sido curial, sino que había venido de lejos, muy lejos, Egipto, Sudán. De la misión dura y pura para servir en el Vaticano no solo por su saber, sino también por su vivir, su experiencia real y comprometida en el ambiente. En este sentido, la historia no le viene grande y sabe bien que no hay que ganar espacios y ocuparlos, sino tiempos y procesos que sean verdaderos y auténticos.

Yo lo veía como raro. Ahora, que sé su preparación y su experiencia vital, reconozco que no es raro; es sencillez callada donde sus virtudes se conocen no porque él las proclama, sino porque viviendo con él se llegan a descubrir.

Oculto y sencillo
En los días compartidos, me decía un compañero que me diera cuenta cómo no quería notoriedad ninguna, le importunaba la distinción o que se acercaran con los comentarios que estaba saliendo en la presencia secular y religiosa. Hablando con cierta intimidad, me admiraba su sentido de lo oculto y su deseo de sencillez. Me comentaba cómo había sido clave de su vida el deseo de trabajar en lo más callado a fondo perdido, con horizonte evangélico, porque a la larga sólo queda lo que se ha sembrado en el silencio y con la profundidad de una buena preparación y entrega, sin esperar nada a cambio.

Todo lo que le había venido en su vida lo entendía como ministerio y responsabilidad, porque realmente no lo había buscado. En este sentido yo mismo soy testigo de que su relación personal conmigo y con los demás de la casa ha permanecido con fidelidad y cuidado, en condición de igualdad y de servicio. Este año le pedía un escrito que fuera una oración suya desde su trabajo interreligioso en el Vaticano para un libro guía que estábamos elaborando sobre la ‘Laudato si’. Se resistió al comienzo con humildad pero, después, con celeridad me lo sirvió para colaborar en la edición. Y tras conocer el trabajo inmediatamente lo alabó y le reconoció un gran valor.

Hombre de comunión
No me atrevería yo a llamarle un hombre de Francisco porque lo veo más como un hombre de Iglesia y de evangelio. Me explico: en las ocasiones que le he oído, conversaciones relajadas frente al mar, y lo que he leído de él, descubro un hombre abierto, enclavado en el Concilio Vaticano II y desde ahí servidor eclesial en aquello que se le pide.

En el documento de Dubai sobre la fraternidad, se ocupó y preocupó que fuera revisado e iluminado por la Comisión teológica para que fuera lugar de comunión intraeclesial a la vez que interreligioso. Tiene claro que su misión se sitúa en el desarrollo verdadero del Concilio y sus planteamientos eclesiológicos en la relación con el mundo, incluidas las otras religiones. En este sentido, considero que está siendo un colaborador del Papa, no por el Papa, sino por la comunión eclesial a la que estamos llamados todos. En este sentido, comulga con el Papa que no entiende el ministerio como un combate personal, sino comunional y sinodal. Ya el previo del cónclave configuró muchos de los elementos que están asumidos en su proyecto eclesial siendo uno la fraternidad en el mundo y, por lo mismo, interreligiosa, sin confusión pero con amor y solidaridad a favor de lo humano y la salud.

Hombre de curia
No viene de la curia pero he descubierto en él un sentido de ella que me reconcilia con su labor y su significado. Me hablaba que él estaba de acuerdo con un posible planteamiento de la curia que no permita estar con definitividad en servicios burocráticos curiales, donde parece adquirirse unos méritos de carrera según van pasando los años. Entendía él que debería estipularse una serie de años máximos para que los sacerdotes volvieran a sus diócesis de origen a seguir participando de sus presbiterios y de la misión evangelizadora y pastoral de la iglesia diocesana.

Normalizar la curia como servicio y no como poder y estado. Una curia discreta, ejemplar, servicial. Que no es centro de iglesia, sino lugar de servicio y para facilitar la misión universal y comprometido de los cristianos en medio del mundo.

Me gustaba también escuchar cómo tenía un sentido positivo del momento actual de la Iglesia y lo que estaba suponiendo la pastoral y visión eclesial que animaban las últimas encíclicas como desarrollo de las luces conciliares. Incluso lo que puedan ser críticas él consideraba que no eran preocupantes; que sana conocer lo que se piensa y que a veces las voces más extremadas tienen muy poca consistencia detrás. Que no representan al trabajo diario y serio que se hace en los espacios comunitarios eclesiales de verdad, los que tocan la realidad del pueblo y de la vida. Los más trabajadores y auténticos suelen ser mucho más silenciosos y profundos.

Hombre de fraternidad
La última conferencia que escuché y leí de él, me pareció de sencillez y hondura. Cuatro principios fundamentales de claridad humana y creyente enraizados en el evangelio, en la historia de la Iglesia, en el concilio y en las encíclicas.

Desde ahí hizo una presentación del documento a favor de la fraternidad, firmado en Dubai, visto como concreción del verdadero espíritu del Concilio. La fraternidad no es una opción de este papa, sino la fidelidad profunda al evangelio de Cristo y al mandato de la Iglesia en la comunión conciliar que invita a trabajar por la salvación de un modo encarnado y universal.

No me cabe duda, que Miguel Ayuso, este hombre cercano con el que cualquiera se ha podido estar bañando o compartiendo sombra y silla en la playa de Regla, al que han podido ver ayudando a salir a una señora mayor del mar frente las olas, este mismo, será un cardenal de a pie y de calle, profundo y discreto, orante y entregado, esperanzado y profético, oculto y disponible, que querrá que la Iglesia sea de verdad lo que pedimos en la plegaria eucarística: ”Un recinto de verdad, justicia y amor para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando”.

Hombre de familia
Termino con una anécdota cariñosa. Miembro de una familia numerosa con muchos hermanos. Pero destaca la presencia de su hermana Nati, en ella sigue el cordón de la paternidad y de la maternidad de un mundo especial, es la que siempre le ha acompañado en sus días de descanso. Ahí mismo le descubro su gracia y cercanía, no es baladí que un cardenal tenga una hermana que le riña y le cuide para que no se extralimite en lo que pueda hacerle daño a su salud, pero tampoco lo es que sólo le haga caso en lo que convenga. Me alegra la anécdota de esa familiaridad y complementariedad con los suyos que conocemos los cercanos, los que compartimos la casa de Nuestra Señora de Regla en algunos días de verano. Seguro que seguirá siendo como es, siempre nos ha gustado su modo sencillo de relacionarse. Rezaremos por él para que sea un buen cardenal, para hacer una Iglesia llena de la alegría del Evangelio.

Ejercicios espirituales para sacerdotes en Ávila

Unos cincuenta sacerdotes diocesanos, llegados desde norte y sur, Cataluña, País Vasco, Cantabria, Galicia, Castilla, Extremadura, Andalucía, Valencia, incluido un sacerdote de China, han participado en los ejercicios espirituales que, como cada año, organiza elinstituto sacerdotal del Prado de España. Se han celebrado en la casa de oración de Santa Teresa en Ávila, del día 25 al 31 de Agosto.

Los sacerdotes han sido acompañados por Ángel Marín, sacerdote burgalés, que, tras muchos años de ministerio en ámbitos rurales en su diócesis, así como de servicio al Prado en España, ahora sirve y colabora en la archidiócesis de Santiago en Cuba, enviado por su diócesis para esta misión de comunión eclesial.

Ángel, fiel al espíritu y carisma del Prado, ha sido voz de la Palabra para este grupo de compañeros y ha ofrecido un material trabajado personalmente en su estudio del evangelio. Se ha centrado en el aspecto sacerdotal de Hebreos y en la claves fundamentales que presenta cuando invita a fijar los ojos en Jesús, desde una invitación del Padre Dios, que nos ama y nos envía como peregrinos en el ejercicio de nuestro ministerio, y nos busca para renovarnos en la vocación a la que continuamente volvemos a ser llamados.

RENOVAR LA VOCACIÓN

A lo largo de estos días, se ha ido contemplando como la renovación fundamental para el ministerio viene por la Palabra que nos ha llegado hecha carne y verdad en el Hijo, que se ha hecho cercano y semejante mostrándonos un sacerdocio que está más allá de unas ceremonias. Un sacerdocio que nos lleva a aceptar la suerte de los más débiles y sufridos, para abrir el camino de la salvación juntos. Hemos sido interpelados para no quedar el sacerdocio de la Iglesia en ritos sino en la transformación existencial, donde el Espíritu nos mueve a impulsos de la caridad divina.

Sacerdotes del Prado

CLAVES PARA UN MINISTERIO RENOVADO

Para avivarnos en este sentido sacerdotal y ministerial de la Iglesia de Jesucristo se han ofrecido claves sencillas y profundas de contemplación y lectura creyente:

Escuchar desde la humildad y la confianza, el sacerdote sólo puede serlo siendo discípulo, rompiendo la trivialidad y adentrándose en lo profundo de la comunión con Dios en el discipulado de la vida. María es referente de discipulado ante la Palabra.

El ministerio sólo puede hacerse fundamentado en Cristo, en su seguimiento, pues ahí se aprende a predicar y curar. Sólo somos testigos del maestro que es la palabra y la salud para la humanidad. Somos voz de la Palabra.

El ministerio verdadero no pasa por la heroicidad, pero sí por el despojamiento, el camino es siempre orientado a Jerusalén. El seguimiento de Jesús supone andar con él en el abandono confiado al Padre, no hay otra forma de pasar de discípulos a apóstoles.

La tentación del desaliento, de la acedia, sólo podrá superarse cargando con la cruz que nos llega por la misión, por la solidaridad con el pueblo en su vida y por la fidelidad a la Iglesia como servidora de la humanidad. Pasar de nuestros deseos ocultos a la voluntad del Padre es el reto de la verdad ministerial.

No podremos ser discípulos sin la valoración e identificación que nos da el maestro al lavarnos los pies para hacernos dignos de su ministerio amoroso y plenificante. Somos discípulos queridos en nuestra debilidad, elegidos y amados para ser enviados.

La noche de la purificación para los sacerdotes se está abriendo en el amanecer de un cristo resucitado que en diálogo progresivo y abierto nos pide en libertad nuestro amor, en la debilidad que tenemos, pero renovado en autenticidad. Hoy tenemos que volver a encontrarnos con el Cristo, a quién decidimos, seguir hace años, y con quien vamos caminando, para escuchar su pregunta confiada frente a nuestra debilidad manifiesta: “¿Me amas…me quieres?”.

CON LAS REDES REMENDADAS…

Y, ahora con las redes remendadas, por su espíritu, por su palabra, por su amor, nos toca volver a la briega de la pesca, buscando nuevos lados, sabiendo que son todos los pueblos los que están llamados a la salvación, pero que esto hemos de hacerlo en comunión apostólica, desde el servicio y la creatividad de un amor que no cede y que se entrega, porque sabe de quien se ha fiado.

Una vez más, la casa de oración Santa Teresa de Jesús, en las afueras de Ávila, se ha convertido en lugar de encuentro apostólico, de discípulos de Jesús, que quieren vivir el ministerio con las claves propias de una Palabra de la que son deudores y servidores. En el grupo se muestra la riqueza de nuestra iglesia, de sus distintas diócesis, y la comunión de los sacerdotes de querer renovarse y seguir remendando las redes para comenzar un curso nuevo y responder al servicio que han sido llamados. De fondo ha estado vivo el carisma pradosiano de cuidar a los sacerdotes y formarlos para que sean verdaderos discípulos del único maestro, que sirvan en la Iglesia, especialmente a los más pobres para que puedan enriquecerse con la alegría del evangelio que les pertenece con prioridad. La carta reciente del Papa Francisco a los sacerdotes también ha estado muy presente en la oración y el compartir comunitario.

Curas del Prado

Sacramentos y señal: el pesebre de mi casa

El pesebre de mi casa…

El pesebre de casa

El pesebre de casa

La vida del ser humano tiene una dimensión misteriosa y sacramental. Nos relacionamos con el mundo, con los demás y, lo que es más importante, con nosotros mismos en nuestro interior. Ahí se acumulan nuestras experiencias vividas, en las que se mezclan lugares, tiempos, sentimientos, emociones, nombres, memoria, profecía. Eso hace que nuestro vivir sea un marco grandioso en el que situamos miles de “rincones” de vida y sentido. Al pedirme que hable de un rincón del pueblo, se me hace difícil deslindar uno de ellos, porque son tantos los que uno puedo escoger, ya sea de infancia, adolescencia, juventud, madurez…religioso, social, festivo, memorial… los poyos de la plaza, la piedra roaera, la caseta de la feria, las macetas de mi madre en el patio, el altar de la parroquia, el bar central, la piscina, el cementerio, la ermita…Pero no sé porqué hay algo que me invita a detenerme, casi bíblicamente, y elegir algo muy singular y específico, si queréis personal y familiar. Recuerdo el texto lucano: “Esta será la señal, un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Siempre me ha llamado la atención el detalle del pesebre en el evangelio y el hondo significado teológico que tiene, por eso señalo para compartir en esta publicación granjeña, un rincón que me habla, me hace sentir, con el que rezo, me sereno, me animo, me emociono…: “el pesebre de mi casa”.

Al morir mis padres, mis hermanos y yo tuvimos que decidir respecto a sus cosas, y yo me hice cargo de la casa. Mi madre se acordaba constantemente de su casa, me decía que una de las cosas que más le costaba al morir era dejar su casa para siempre, aunque llevaba casi diez años sin estar en ella. El valor sentimental de la misma, su dimensión sacramental, nos ganó sobre la racionalidad al faltar ella. Había que ponerla al día para poder usarla de vez en cuando, una obra de pura actualización, en especial en el patio y el último cuerpo que era la antigua cuadra y pajar, que ya mis padres habían preparado para descanso, pero que estaba muy derruida. Al obrar esa parte, solo dejé el pesebre. Se trata de un símbolo muy sencillo, pero tremendamente significativo. ¿Qué me dice y qué “me siente”? Podría deciros que es como un eco de vida inagotable, habla si yo quiero y me silencia si lo deseo. Es punto de encuentro y grito de la ecología integral.

En él recuerdo la relación del hombre con la naturaleza y el mundo animal, en el pesebre se conjuntaban la necesidad del animal y el cuidado del hombre, que atento a los que le ayudaban a sacar el pan de la tierra, les trataban con ternura y tesón, les disciplinaban sin que les faltara lo necesario para vivir. A las mulas como mulas, a la burra como burra…cada bestia con su rol y su carga, unas para arar, cosechar, recoger, otras para llevar y traer, medio transporte, para trillar…la conexión tierra, siembra y cosecha, mundo vegetal y animal, sin fisura en el encuentro con el ser humano y sus quehaceres. Pero además me habla de familia, de hermanos y hermanas, de trabajo compartido, de alegría creada, también de silencio, enfermedad y muerte, de luto doloroso del más joven.

Recuerdo el día que mi tía Victoria, entró a ver la obra e identificó el pesebre, su casa… Todo compartido y vivido en sencillez y colaboración. Recuerdo personas: abuelo, abuela, tíos, tías, primos… recuerdo momentos, palabras, sentimientos…recuerdo trabajo, sudores, olores… y rezo desde la vida al Dios de lo sencillo y de lo profundo. El pesebre es para mí: armonía, profundidad, respeto, trabajo, fraternidad, sacrificio, lucha, fidelidad, cercanía, servicio… Un pequeño tesoro que no tiene precio, y que tiene un valor especial para los que lo vivieron y lo sintieron, porque solo se ve bien con los ojos del corazón. Y es que hoy, para mí, el pesebre, nuestro pesebre, sigue siendo parte de la señal de la vida y de lo entrañable.

José Moreno Losada

TEMAS

José Moreno Losada

De lo divino y lo humano

Papa Francisco, mi pobre eco ante tu carta

Me siento agraciado y agradecido como sacerdote, agradezco al Papa su carta dirigida a los sacerdotes del mundo y quiero responder de corazón a ella… Imagino que no le llegará físicamente, pero seguro que en el Espíritu nos confortamos y nos animamos mutuamente, él nos une y nos lanza a mirar lo que está por delante, sin dejarnos paralizar por lo que queda atrás, fijos los ojos en EL.

Acabo de leer su carta, Papa Francisco, dirigida a todos los sacerdotes del mundo con motivo del aniversario del Santo Cura de Ars, el mismo día en que pasaba yo por esa población volviendo de Taizé. Las vacaciones me han permitido leerla con paz y con calma en medio de las actividades tan fecundas que me depara el verano.

Al recibirla me ha llenado de consuelo, de ánimo y de ganas de seguir adelante, comprometiéndome en el deseo de transformarme para ser mejor pan para el pueblo y más enraizado en Jesús de Nazaret, que ha sido que nos ha elegido, sabiendo de nuestras flaquezas.

necesito hacer eco, responder, desde mi pobreza y singularidad, a los sentimientos compartidos. Agradezco el tono paterno y fraternal de la misma, sobre todo en estos momentos, donde a veces nos podemos sentir desnortados ante una realidad que se impone y nos pilla desprevenidos.

MOreno en Taizé

Comienza usted haciendo referencia a todos los que intentamos en nuestro foro interno dejarlo todo, y batirnos en la trinchera de la vida y de la historia dando la cara y cuidando del pueblo de Dios, sabiendo que no es nuestra propiedad, sino que nosotros somos de ellos, y no como siervos sino como amigos del que envía.

El dolor no debe paralizarnos

Entiendo perfectamente su primer deseo para todos los sacerdotes ante la realidad que estamos viviendo, nos habla del dolor de los que han sufrido abuso de poder y de conciencia, incluida la sexualidad, por parte de los sacerdotes, y nos pide que si, en otro tiempo, hubo omisión hoy no puede haber nada más que conversión, transparencia, sinceridad y solidaridad con las víctimas por nuestra parte.

El punto de partida no puede estar más claro, hemos de dejarnos afectar personal y colectivamente por los problemas y ser fieles a nuestra misión, apostando por jugarnos la vida por el evangelio en tiempos de turbulencia. El dolor no deber paralizarnos sino lanzarnos a buscar una mayor pureza y enraización evangélica.

Nos dirige con ternura a mirar con gratitud la vida ministerial  y nuestra vocación, a hacer lectura creyente de lo que vivimos y a reconocer existencialmente cómo se ha desarrollado nuestra vocación  para la vida y la comunidad.

Sacerdotes de Jaén en la catedral de Baeza
Sacerdotes de Jaén en la catedral de Baeza

Dios se ha valido de mí

Me alegra que me invite a algo que intento hacer casi siempre que me paro interiormente para recolocarme y reanimarme en el espíritu, volver a los pasos, momentos,  personas, decisiones, experiencias…en las que he sentido con claridad y con pasión la presencia y la fuerza del espíritu para la misión, alimentarme de la propia vida y poder descubrir que Dios se ha valido de mi, incluso allí dónde he sido más débil y más pobre.

Hasta mis heridas han sido lugar de su fuerza sanadora para los otros, así como para mí mismo, ¡cuántas veces me he sentido sanador herido en la misión! Lo mismo me ha ocurrido, estoy totalmente de acuerdo, con las heridas y los límites de otros.

Tras la invitación a la alabanza y la gratitud, se empeña en darnos ánimo y a prevenirnos contra las tentaciones que más pueden acecharnos en el momento presente, me parece de una gran lucidez lo que nos indica tan sencillamente.

Lo primero está claro, es aceptar nuestros límites y debilidad, nuestra insignificancia social, y no dar rodeos ante el sufrimiento y la realidad. Nos previene de los revestimientos de falsa espiritualidad y racionalización para el escapismo personal y comunitario.

Abusos clero

No a la tristeza apostólica

Y lo que me parece más directo y que más me toca, a lo que vengo dándole vueltas últimamente, es a la tentación de la acedia, esa en la que el sacerdote dejándose llevar por la tristeza apostólica, ante la dificultad, el desánimo, los fallos, las noticias, las deserciones, los escándalos, casi sin darnos cuenta, nos esteriliza, nos acostumbra y nos volvemos sosos como la sal que de nada sirve ya.

Ante sus palabras yo quiero cuidarme para seguir despertando cada día, para pasar del peligro del desánimo a la fe, me anima saber que el papa, se dirige a Jesucristo, y junto a Él, ruega para que a mí no me falte la fe.

Me comprometo a los dos retos esperanzadores que me propone, el primero cuidar mi vinculación con Cristo, su evangelio, con los otros apóstoles, meterme en mi interior y cuidar la espiritualidad sana y encarnada, enraizada en el pueblo en sus heridas y sus alegrías, con corazón y sentimientos de verdadero Pastor.

Y desde ahí, la vinculación con la gente, con el pueblo, con la calle, con la vida, con el olfato de los sencillos que saben vencer dificultades nuevas con espíritu firme y convencido. Y me uno al espíritu de la alabanza, al que nace de los más pobres y de los más sencillos de la historia, la alabanza que no viene por el éxito o el poder, sino por la fecundidad y la gracia de lo auténtico, lo sencillo y lo fraterno.

Apuesto por la renovación y la esperanza desde mi pobre persona y ministerio.

Gracias, Papa Francisco por confortarnos en la fe y en la misión.

Oración ante la cruz de Taizé

Video: Iglesia y tumba de Roger

Refugiado en esta pequeña y silenciosa iglesia, me abro al reto de mirarte en la cruz, en la de tu vida y mi vida, en la de la historia de la humanidad, en proceso vivo, doloroso y esperanzado. Quiero hoy renovar mi credo, ahí donde confieso que padeciste, fuiste crucificado, muerto y sepultado y que resucitaste al tercer día. Contigo quiero creer que hay muchas historias no cerradas en mi vida, heridas, también en la vida de los otros, en toda la historia de la humanidad. Heridas en el silencio, ocultas y calladas, aparentemente fracasadas. Pero ninguna de ella, me dices tú, olvidadas en tu corazón, porque para ti nada está perdido del todo.
Tú vas recogiendo todo el sufrimiento del mundo y de la humanidad, lo haces propio y te lo cargas sobre tus hombros, te identificas con ese dolor para no olvidarlo. Lo incorporas a tu cuerpo para injertarlo en tu resurrección y hacerle justicia amorosa, para sanarlo y salvarlo, para darle la razón y el sentido. Y, sólo después de glorificado, lo olvidas porque ya es victoria y gloria tuya, es un signo. Los fracasos justificados y glorificados se convierten en tus signos, y dan muestra de tu poder: “tú enjugarás las lágrimas de todos los ojos sufrientes e inocentes de toda la historia”.

En ti, crucificado exaltado, se proclamará la verdad luminosa que saca del olvido y hace justicia a los olvidados y a los desheredados. En tu luz veremos con limpieza de corazón todo lo vivido y amasado por cada hombre en su vivir y por toda la humanidad en el camino de la historia, en medio del mundo. Sólo tu juicio será verdadero y hará verdad la vida, la justificará, iluminará todo y nada quedará en el resquicio de la duda y de la tiniebla, mucho menos de la injusticia sufrida por el inocente.

Tú me invitas a adentrarme en tu mirada divina y amorosa, larga y profunda, de sentido pleno, y me hablas de un reino preparado para todos, desde la creación del mundo, y que estás esperándonos. Tú nos proclamas que en tu cruz tenemos la razón del absoluto para la esperanza en la resurrección y en la vida, razón amorosa que ya nada ni nadie nos podrá quitar, porque tú has resucitado. ¡El crucificado ha resucitado!

Y tu razón de absoluto esperanzado se reviste hoy, para mí, en el hambre y en la desnudez divina encarnada en lo humano, en los crucificados de hoy, en el hambre, la sed, la desnudez, dolor, exclusión, inmigrantes, sin techo, presos… y oigo el clamor profético en la calle: Ecce homo, ecce Deus. Y es ahí, debajo de esa cruz amasada hoy, donde todo signo de familia y de acogida en la humanidad rota se convierte en rayo de luz y vuelve a dar una razón para la esperanza. Toda fraternidad que nace de la cruz y bajo ella apunta eternidad en el amor, en el que es más fuerte que la muerte. Cada vez que se hace un gesto de justicia y fraternidad, entre los caídos, se prolonga la encarnación de nuestro Dios en el amor: “ub cáritas, ibi Deus est”.

Tú me abres la puerta en los necesitados, ahí está el verdadero encuentro contigo. Abre mis ojos para que vea, hazme discípulo que pase por la necesidad, que sienta en mí la desnudez, el hambre, el frío de la humanidad sufriente. Yo aprenda a sufrir por el evangelio y eso me haga feliz y dichoso. Llévame junto a los crucificados de la historia, aliméntame de tu resurrección para que sepa encender la vida y la historia de los otros con chispas de esperanza. Hazme discípulo de tu cruz para que pueda entrar mi mano en tu costado y mis dedos en la señal de tus clavos en mis hermanos. Que encuentre ahí el sentir y el sabor de la gloria y la resurrección para no perder nunca tu esperanza en el fracaso y en la debilidad. Hazme realmente sencillo, como tú, para que entre en la gracia de tu reino, descubriendo sin límites que hay mucha más alegría en dar-se que en recibir. AMEN.
Video:Interior Iglesita taizé

Jóvenes estudiantes católicos esperanzados¡

JUVENTUD ESTUDIANTE CATÓLICA DECIDIDA Y COMPROMETIDA

(Jornadas de formación de jóvenes estudiantes extremeños en Losar de la Vera)

Jornadas  Jec

Un año más he disfrutado de la experiencia compartida con jóvenes estudiantes en Losar de la Vera. Se trata de una semana de formación organizada por el movimiento de Juventud Estudiante Católica de Extremadura en la garganta de cuartos, en el albergue de la diócesis de Plasencia. Este año os cuento lo que han sido las jornadas y para ello prefiero la voz de otros. La primera es de un joven que ha estado allí, Rubén, que lleva muchos años de proceso catequético parroquial y que, desde ahí, se inició en el movimiento como militante cristiano activo en el instituto y ahora pasa a la universidad. La segunda voz la tomo de un sacerdote incansable pastoralmente, que acompaña e inicia en el  movimiento, desde hace más de veinte años a los jóvenes de su parroquia como continuidad de un verdadero proceso de iniciación cristiana hasta su madurez apostólica. Ahora el actual presidente de la JEC, Edu, liberado por tres años en Madrid para servicio de los jóvenes en la Iglesia en España, viene de esos procesos y de esa parroquia.

Así nos lo relata el joven Rubén:

JÓVENES QUE QUIEREN CAMBIAR EL MUNDO Y LA IGLESIA

grupo

“Hace apenas una semana me montaba en un autobús, rumbo a Losar de la Vera, rodeado de algunos amigos y muchas personas que no conocía. Nos adentrábamos en una semana que, sin darnos cuenta, nos haría replantearnos muchas cosas en nuestras vidas.

Durante estos días hemos estado trabajando, descubriendo, compartiendo y reflexionando, desde el documento del Papa “Laudato si”, sobre nuestro papel en el cuidado del medio ambiente (en el caso de la etapa de secundaria, bajo el lema de “Todo está relacionado”), y sobre cómo tomamos las decisiones, qué componente emocional, racional o impulsivo interviene cuando las tomamos, cómo afectan a los demás y que repercusión pueden tener a nivel global (en el caso de la etapa de universidad, con el tema “Toma de decisiones y compromiso social”). Todo esto lo hemos hecho bajo las claves del ver, juzgar y actuar, sin dejar de lado nuestra realidad de estudiantes y de cristianos, y nuestro deseo de mejorar tanto en el ámbito personal, como en el ámbito social y estudiantil.

Si tuviera que destacar algo de esta semana, sería sin duda el buen ambiente que se ha ido creando a lo largo de los días, las relaciones de amistad con jóvenes de toda Extremadura (así como algunos de Sevilla o Salamanca), los juegos, veladas, conversaciones, momentos de confianza plena en la que compartes aquello que más te preocupa, y, sobre todo, el sentirte escuchado, sentir que no estás solo, que hay más jóvenes cristianos que quieren cambiar este mundo y que, mediante pequeñas acciones (más o menos asequibles) se puede conseguir.

Para concluir, agradezco a la JEC (Juventud Estudiante Católica) por ofrecernos este espacio único del que me llevo mucho aprendizaje, mucha fuerza para seguir creciendo como persona y como cristiano, y muchas claves para cambiar mi forma de vivir la vida conmigo mismo y con los demás.

El juicio apostólico y pastoral de Pepe habla de:

TOMAR EN SERIO A LOS JÓVENES

jovenes

Terminó el campamento, Jornadas de Estudio, JEC19 en el que han participado varios jóvenes de nuestra comunidad. Durante años nuestra parroquia ha optado por este movimiento a la hora de integrar y hacer protagonistas a los jóvenes en la vida comunitaria. Van ya varias generaciones de chavales que han encontrado en su proceso formativo la posibilidad de afianzar una amistad permanente y un estilo de vida madura y comprometida en lo personal, profesional, social y cristiana. La mayoría de sus miembros comienzan en los grupos de la catequesis de Iniciación Cristiana y continúan a lo largo de su etapa de Instituto, pasando posteriormente a formar parte de los grupos de Universidad en los destinos que han elegido para estudiar sus carreras. Así el extraordinario grupo que ha terminado este curso segundo de Bachillerato toma el compromiso de continuar en la JEC en Salamanca, Sevilla, Madrid, Zaragoza… A niveles generales es alarmante la deserción de los jóvenes en la Iglesia y la falta de una respuesta válida en la pastoral juvenil. Y sin embargo nuestra experiencia demuestra que no todo está perdido, que los hay dispuestos a entender y seguir a Jesús, siempre que, como hizo el mismo Jesús, se los tome en serio y se favorezca un protagonismo y un acompañamiento mutuo entre ellos, animadores y sacerdotes, de tú a tú, caminantes en Samaría, que eso es la intrincada cultura moderna, y a veces hacia Emaús, desde la decepción y sus problemas personales. Algo muy diferente a esa forma incomprensible que tienen actualmente de verlos y actuar los responsables en la Iglesia, como si fueran clientes infantiles y consumidores de eventos, peregrinaciones, retiros, adoraciones y demás actos puntuales que para lo único que están sirviendo es para satisfacción de sus organizadores y jefes y animar emocionalmente a los chavales durante unos días. Cuando no hay procesos, cuando no hay continuidad en tiempo, recursos, organización, programación y contactos serios con otros jóvenes que les sirvan de referencia, lo de la pastoral juvenil es mera fachada.

Gracias Rubén y Pepe, creo que vuestro relato es fiel y presenta lo que hemos vivido y gozado en estos días.

“Decidir y mojarse…al estilo de Jesús”

Haremos un recorrido apasionante por nuestra afectividad, por la sociedad desde la perspectiva de su influencia, por el paso decisivo y de decisión de Jesús por nuestra vida, y acabaremos decidiendo si queremos coger las riendas de nuestra vida para vivir el Evangelio desde cada decisión que tomemos.

Si eres estudiante o graduado y quieres compartir este espacio no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

¿Nos jugamos mucho… cómo decidimos?

(APRENDER A DISCERNIR)

Jornadas de Formación de la Juventud Estudiante Católica -JEC-

Del 15 al 21 de Julio en Losar de la Vera, Garganta de Cuartos

Campamento 18

Los jóvenes estudiantes católicos tienen como reto la formación de sus personas, quieren hacerlo de un modo integral. A lo largo del curso vamos caminando entre estudios, familia, tiempo libre, y no dejamos nuestras reuniones de grupo de vida, que son complementadas por algunos encuentros y sobre todo por la realización de nuestros proyectos de vida. Pero se nos hace difícil una formación más continuada y profunda en temas que consideramos fundamentales para construir nuestras personas. Por eso entendemos que un compromiso fuerte para nuestra formación es reservarnos una semana o algo más para nuestras jornadas de formación en tiempo de verano, que es cuando más disponemos todos para poder encontrarnos y así hacer un camino juntos en aspectos fundamentales de nuestras vidas.

 Se trata de unos días que nos dedicamos a nosotros mismos, a trabajar nuestras personas, y lo hacemos en claves de comunidad, en espacio de naturaleza y descanso, en modos de serenidad y paz, descansando a la vez que pensando y compartiendo, para ver en más profundidad, juzgar con más elementos y con visión evangélica, y proponernos retos y opciones personales y comunitarias en orden a ir creciendo en autenticidad y personalidad con perspectiva humanistas y cristianas.

En esos días nos sentimos y formamos parte de la familia de la JEC, especialmente en Extremadura, esos lazos son los que nos identifican y nos animan a ir creciendo como jóvenes, estudiantes y como creyentes en la iglesia.

El tema de formación elegido por los universitarios y graduados es de gran importancia para la vida. No es casual que lo hayamos decidido “saber decidir y elegir”, el discernimiento. En realidad, estamos constantemente decidiendo. De cómo tomemos esas decisiones, incluso la de este mismo tema, dependerá todo el proceso que venga después, y su resultado. Para nosotros, para los demás, y para nuestro entorno. Es decir: aunque la mayoría de las veces no nos demos cuenta, las decisiones que tomamos (consciente o inconscientemente) tienen consecuencias en nosotros mismos, en la gente de alrededor y, cómo no, en el resto del mundo.

Por eso son importantes varias cuestiones, fundamentales en nuestra vida, a poco que indaguemos en ellas:

Las razones, las circunstancias, las personas, nuestra persona, la sociedad, y en general, todo aquello que nos lleva a tomar una decisión determinada: los elementos de influencia en nuestra toma de decisiones. Las consecuencias que estas decisiones tienen en los diferentes niveles. El saber analizar y encauzar las emociones y los sentimientos en nuestras decisiones. La forma de decidir, incluso más allá de las mismas decisiones, que nos acerca al Evangelio, a la persona de Jesús, en función del proceso de discernimiento que llevemos a cabo. No se trata tanto de lo que lleguemos a decidir, sino de cómo lo hagamos, y sobre qué.

Esto será en líneas generales lo que trabajemos en todos estos días. Lo plasmaremos, además, analizando la vida y el testimonio de personas que han reflexionado sobre sus procesos para que podamos contrastar con ellos. Y miraremos cómo el compromiso nace de decisiones bien elaboradas y profundas.

Haremos un recorrido apasionante por nuestra afectividad, por la sociedad desde la perspectiva de su influencia, por el paso decisivo y de decisión de Jesús por nuestra vida, y acabaremos decidiendo si queremos coger las riendas de nuestra vida para vivir el Evangelio desde cada decisión que tomemos. En la libertad de este proceso reside una de las claves de la felicidad del ser humano. En nuestra mano está la opción radical por elegirla.

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Si eres estudiante o graduado y quieres compartir este espacio no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Inscripción:

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