A golpe de noche y luz (Transfiguración)

Os hago llegar esta homilía de un compañero entrañable, Ricardo Cabezas, con motivo del segundo Domingo de Cuaresma.

Tabor y Calvario

cruzEl camino cuaresmal hacia la Pascua es un camino, que, de modo especial a través de las lecturas bíblicas, la liturgia nos presenta como un gran símbolo de toda nuestra vida creyente.  Hoy, a través de estas lecturas, la liturgia ha resaltado dos dimensiones fundamentales de este camino, de esta vida creyente nuestra. Por un lado, ha acentuado su dificultad, su oscuridad: El durísimo camino de Abraham e Isaac, el del Hijo, el de Pedro (“no sabía lo que decía”). El camino de nuestra vida es, en ocasiones, arduo y fatigoso. Las soledades, las ausencias, los achaques, las enfermedades, los sufrimientos de la vida y de sus injusticias nos lo hacen a veces insufrible, etc. Por el otro, la necesidad de seguir avanzando, aun cuando parezca que no hay futuro; pues “Dios está con nosotros”, todo va a terminar en la resurrección: La vida va a triunfar sobre la muerte.

 

cruz parroquial12El vivir no es fácil, tenemos que realizar este camino acompañados, pero en soledad, asumiendo riesgos, dificultades, etc. Pero la narración de la Transfiguración nos ofrece un anuncio de esperanza para todos en este camino. El camino es posible recorrerlo, y al término nos espera la sorpresa de la victoria. Pero todos, a menudo, olvidamos esto último y nos preguntamos una y otra vez: ¿Por qué mantener la esperanza en este caminar, en el que casi ni vemos ni entendemos? Y nos sentimos viviendo la misma experiencia que Abraham, a quien antes le habían arrebatado su pasado (“sal de tu tierra…”) y ahora parece que le van a privar de su futuro (“ofréceme en sacrificio a tu hijo, al único, al que amas, a Isaac”); igualmente Pedro, quien no entiende nada de lo que le acontece (“no sabía lo que decía”), por muy importante que pueda parecer la experiencia que está viviendo

 

 En definitiva, son momentos, experiencias vitales, de desarraigo, de pérdida de futuro, de miedo, de desconcierto…, que todos, con mayor o menor frecuencia, hemos vivido y que a veces resumimos en y con una sola frase: “Se ha hecho de noche”.

 

Entonces nos preguntamos: ¿Y no hay para nosotros ninguna luz que ilumine y dé sentido a nuestro caminar por la historia, aunque “sea de noche”?, ¿no hay pequeñas e insignificantes luces que puedan iluminarnos y hacer que no decaigamos en el camino?

 

nochePor experiencia propia todos sabemos que sí, que en ocasiones este camino, áspero y difícil, se tiñe de una luz nueva; pues en él se dan/vivimos unos acontecimientos con un plus de sentido tan fuerte, que nos desbordan; son situaciones en las que nos resulta más fácil “esperar (en ocasiones) contra toda esperanza” (Rom. 4, 18).  Son momentos en los que llegamos a gritar: “Maestro, ¡qué bien se está aquí!”; son los momentos en los que, “por pura gracia” (Ef. 2, 5), sentimos cerca al Dios que se nos ha hecho infinitamente cercano en Jesús, al Dios “que está a favor nuestro” (II lectura), que nos habla de futuro y de esperanza (I lectura), que nos regala la Palabra, que es su Hijo (Evangelio)

 

Todos necesitamos esos momentos de Tabor, momentos intensos de presencia de Dios, en los que llegamos a recuperar la esperanza porque hemos experimentado el amor y hemos visto y palpado al Dios de la vida, al Dios de las promesas, al Dios del futuro. La transfiguración es luz para el camino, es luz para la esperanza: “En las tinieblas brilló una luz”. El Dios tiniebla total se vuelve presencia luminosa.

 

Es cierto que, como nos ha dicho el evangelio, no son situaciones para quedarnos detenidos en ellas; es cierto que pasan de un modo más o menos rápido y que, al final, “no vemos a nadie más que a Jesús solo” con nosotros; pero siempre esas experiencias quedan en nuestro “recuerdo” y nos sirven de contrapeso de otras en las que únicamente experimentamos la presencia opresiva de la noche.

 ¿Qué puede decirnos todo esto en nuestra vida de cada día; Quizá esto:

 

  • Hay demasiada gente desesperanzada en nuestro entorno, ¿podríamos poner un poco de esperanza en sus vidas? ¿podríamos dejar que otros la pusieran en las nuestras, cuando fuésemos nosotros los desesperanzados?
  • Hay demasiados obstáculos, a veces durísimos, en las vidas de muchas personas bien conocidas de nosotros, ¿podríamos contribuir con nuestra cercanía a eliminar alguno de ellos? ¿podríamos dejar que entren en nuestras vidas personas que nos ayuden a eliminar obstáculos y, a la vez, contribuyan a que, siquiera alguna vez, podamos gritar: “¡Qué bien se está aquí!”?
  • Hay demasiada gente que nunca ha experimentado que alguien apuesta su vida por ellos, ¿podríamos ser en sus vidas testigos creíbles de aquel que “está a favor nuestro”? ¿Podríamos eliminar, al menos, algunas defensas nuestras, que nos impiden experimentar la presencia de tantos (quizá muchos más de los que imaginamos) que son testigos creíbles de ese Dios que apuesta gratuitamente por nosotros?
  • .. Estamos todos invitados a completar la lista desde nuestra vida cotidiana.

 

 Seguro que ya lo estamos haciendo y, tal vez, más de lo que imaginamos; vamos, pues, a celebrarlo comunitariamente en la eucaristía donde siempre comulgamos al Cristo glorioso que desea transfigurarnos y que nos llevará sin duda a la Gloria definitiva.

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Jóvenes resucitados (JEC en Hervás)

“Creamos lo que creemos”

Un centenar de estudiantes de las comunidades de Extremadura, Castilla y León, Madrid, Andalucía y el País Vasco, pertenecientes al movimiento de la Juventud Estudiante Católica (JEC) han estado reunidos los días 20,21 y 22 en Hervás (Cáceres). La convocatoria del encuentro está motivada por lo que viene siendo la preocupación central de los jóvenes que estudian en las universidades, tanto en lo que se refiere al sentido del estudio como a su futuro profesional y las inquietudes vocacionales de sus personas. En concreto han analizado la realidad juvenil desde tres perspectivas que está siendo el núcleo de sus campañas de acción en los medios escolares, institutos y universidades. Su lema trianual a nivel estatal hablar de “crear lo que se cree”, de se activos en el mundo escolar en orden a realizarse de un modo integral, viviendo la unidad de evangelio, estudio, persona y sociedad. Las campañas que traen entre manos este último curso tienen por lema: “¿Eres diferente o sigues la corriente?”-adolescentes-, “Tu estudio, por qué, para qué y para quién” –universitarios-, “Jóvenes empleados o empeñados” –graduados-.

Los adolescentes, estudiantes de bachiller en institutos, han presentado en estas jornadas sus análisis sobre las influencias que viven en el medio social y cultural actual, quiénes y cómo son los que inciden y/o manipulan en sus vidas; ellos buscan “ser diferentes y no dejarse llevar por la corriente”, para ellos han profundizado en el perfil de joven que quieren ser y en las herramientas y medios que deben utilizar y crear entre ellos para no dejarse llevar sin más por lo que pueda estar de moda o pensar el conjunto masificado.

Los universitarios han centrado su atención en “el qué, por qué y para qué estudian” en la universidad, y en qué medida en la universidad se abren horizontes de construcción de sus personas más allá que la pura profesionalización a través de un saber, más en estos momentos de crisis y flexibilización donde el estudio no corresponde sin más con un quehacer laboral. Han analizado las posibilidades que tienen de hacer un estudio más humanizador y constructivo que nos solo les oriente hacia una profesional en concreto, sino hacia la persona que quieren ser y a lo que quieren vivir en esta sociedad formando parte activa de ella en todas las dimensiones posibles.

Los finalistas y graduados, que acaban sus estudios y están especializándose, se han adentrado con su lema, “jóvenes empleados o empeñados”, en la reflexión acerca de lo que es realmente un trabajo decente y lo que puede realizar la vida de una persona en el sentido vocacional, entendiendo que no puede identificarse sin más un quehacer laboral –muchas veces no elegido ni querido en sí mismo- como la orientación vocacional de una existencia que debe ser el verdadero eje transversal de una persona humana concienciada y comprometida. Se han valorado las dificultades actuales para poder vivir realmente lo que es un trabajo decente, la necesidad de agruparse y asociarse para vivir en común el momento de crisis y de dificultad y poder establecer lanzaderas en las que navegando juntos se puedan alcanzar metas humanizadoras del trabajo y del futuro laboral de aquellos que viven con angustia su exposición en una intemperie donde todos sus esfuerzos pueden parecer que no tienen futuro ni apertura a la luz de un vivir realizados de sueños y deseos vocacionales auténticos.

A lo largo de las jornadas han estado acompañados por especialistas de distintos lugares de España que trabajan a favor de los jóvenes y sus futuros vocacionales. Las jornadas han estado presididas por el obispo Carlos Escribano, de Teruel, que está encargado desde la conferencia episcopal española de acompañar a los movimientos de la acción católica, tanto a la general como a los especializados. En la Eucaristía que celebro para los militantes estudiantes los animó a implicarse en la sociedad y ser testigos de su fe desde la construcción de un estudio que favorezca la justicia y la dignidad de todos, teniendo personalidad propia y no dejándose llevar por la competitividad de un mercado que dificulta el crecimiento de las personas y de los valores humanos, según nos inspira el mensaje del Papa Francisco.

Dentro de la acción católica especializada la JEC que trata de animar a los jóvenes estudiantes en su quehacer estudiantil y vocacional de futuro. Se trata de un movimiento de protagonismo juvenil que tiene como compromiso la vivencia de su fe desde la presencia y compromiso en los ámbitos estudiantiles tanto de los institutos como de las universidades. El movimiento está presente en las tres diócesis extremeñas, participando en los institutos y la universidad de la comunidad autónoma.

osoroActualmente los responsables de este movimiento a nivel nacional son tres extremeños, Alvaro Mota Medina, joven pianista, Carmen Ledesma, maestra y psicopedagoga, Sara Cobos, periodista. Ellos viven en Madrid y desde allí coordinan y animan el movimiento a nivel estatal, estando presentes en nueve diócesis españolas. Participan activamente en los consejos de la juventud, tanto a nivel regional como estatal y acaban de difundir un manifiesto acerca de la reforma universitaria y las preocupaciones con las que viven este vaivén continuo de cambios rápidos y poco razonados de las estructuras académicas que tanto afectan a los usuarios que son los jóvenes, especialmente los más débiles y pobres de la sociedad que tienen menos acceso y recursos para los estudios medios y superiores.

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Cuaresma, tiempo para volver

INTRODUCCIÓN:
IMG_5662- La cuaresma como camino de salvación, nos invita a situarnos
desde el pecado que nos revela la falsedad de un mundo de “iguales” en la “desigualdad” más fuerte y grave.
– Nos avisa de que la dinámica del mundo, cuando se queda sin trascendencia divina y humana, se adentra en modos de vida y de personalidad que:
o Atontecen, uniforman, mecanizan, insensibilizan, empobrecen el corazón, y nos van destruyendo en nuestras relaciones con nosotros mismos, con Dios y los demás.

CAMINOS DE HUIDA Y PÉRDIDA:
o Con nosotros mismos: nos somete a un perfeccionamiento externo y de habilidades, dejando al margen el quehacer principal de la vida que es la construcción de nuestra vida, la persona que somos y los que pensamos, sentimos y deseamos como horizonte. Surge el ser humano idiotizado, que puede saber mucho de algo, pero casi nada de todo lo que le incumbe esencial y entrañablemente.

o Dios y todo lo que sea trascendente no entra en los cálculos de lo útil y lo eficaz y se le desecha, teniendo que atiborrarnos de sentidos en cápsulas que alivian pero nunca satisfacen –un millón y medio de antidepresivos en Extremadura-. Nos adiestramos para vivir en el sentido del sin-sentido. El concepto de lo útil entra en una ambigüedad que nos deja desencantados y desesperanzados, muy útiles pero muy perdidos en la oscuridad de una vida que no sabemos a dónde nos lleva.

o Es tal la presión del propio ego en la dificultad de la selva mediática y mercantil que los otros pasan necesariamente a un segundo plano, por la falta de tiempo y por el cansancio que nos impide ser sensibles al dolor de los otros, nos paralizamos para que los otros puedan descansar en nosotros o lo hagamos juntos. Sólo nos valemos en la utilidad porque la dependencia se consagra como inutilidad y carga. No queremos depender de nadie y huimos del dolor de que otros dependientes puedan apoyarse en nuestros brazos agotados de nuestra propia lucha titánica con un mundo de obstáculos permanentes.

CUARESMA: TIEMPO PARA VOLVER

-dibujo3 Del agotamiento del pecado a la libertad de la gracia por el camino de lo auténtico, saliendo del engaño y de la mentira de “una seguridad y una riqueza” que ofrece salvación pero se queda con toda nuestra vida.

– La dinámica de la gracia es invitación a ser “Auténticos y originales”, a ser lo que somos: imágenes verdaderas de Dios, como Jesús de Nazaret fue imagen visible del Dios invisible, porque hacía lo que veía hacer a su Padre.

El camino para la gracia es la conversión. Se trata de volver.
o Volver a entrar en nosotros mismos, En mi propia persona, sabiendo que la felicidad es una tarea interior, no está fuera de nosotros, no nos la dará ningún elemento externo. Se trata de un volver para reconocernos, querernos y así sanarnos. Ayunar de lo que nos absorbe y distrae de nuestro interior y de nuestra unificación personal, lo que nos dispersa y nos hace superficiales. Hemos de comer y beber en este tiempo el silencio que nos permite adentrarnos en nuestra interioridad para estar con nosotros mismos íntimamente y saludablemente. Atendernos y escucharnos para sanarnos.

o Volver a Dios, abrirnos a la trascendencia. Dejar que ese Dios penetre en lo profundo de nuestra vida, permitirle que habite en nosotros, relacionarnos con El y con sus sentimientos. Ahora es el tiempo del encuentro tranquilo y sereno con él, como el tesoro y el valor más auténtico. Hemos de salir de la religión formal e institucional, para entrar en el templo del Dios vivo, del que se nos da en la vida de lo diario y de lo sencillo: esa ha de ser nuestra oración, buscarle y contactar con El: centrados en su Palabra, en la comunidad, en la Eucaristía, en el perdón.

o Volver a los hermanos. No a la pobreza que divide, a la indiferencia que nos apaga, a la división que excluye, a los que son ninguneados por ser nada para el mundo y el mercado. Nos toca a los cristianos, a la iglesia, el oficio de reconciliar, de reconciliarnos con el Espíritu de Jesús. Las claves son de orden profundo y radical:
Perdonados, perdonad: sin límites, en libertad total.
Tomarse al hermano en serio: con el poder de perdonar, compartir.
Entrándonos en el mundo para que sea:
Entrañable – Ayuno para la ternura y la cercanía.
Generoso- compartiendo y poniendo nuestra riqueza en la mesa de la desigualad para acabar con lo desigual.
Justo- Cotemplando la realidad y entrando en ella para cambiarla y transformarla de la política de lo humano y de lo común.
Somos afortunados en esta invitación cuaresmal. La puertas están abiertas y el camino se inaugura a golpe de ceniza. La invitación no puede ser más directa: “Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguien me abre entraré y viviremos juntos”. Es el momento, sin duda, de VOLVER A JESUS Y MIRAR CON CORAZÓN AL HERMANO.

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Carnaval a golpe de evangelio

Las murgas en la residencia de mayores

imagesLes ha dado apuro cantar la canción de propina a la murga de la “mascarada”, porque se refería a los sacerdotes encausados, y le dijeron que estaba yo allí, el capellán de la Granadilla, pero le pedí que lo cantaran y lo hicieron con unción y con buen espíritu. Es que hasta se puede criticar con cuidado y respeto, sin deseo de destruir sino de transformar, así lo han hecho ellos. Pero esta ha sido la última actuación de hoy, en el llamado concurso de murgas de la residencia de mayores de la Granadilla. A lo largo de estos tres días van a pasar más de diez murgas a cantarle a los mayores, bajo el marco de concurso pero va mucho más allá. La “mascarada” decía esta noche que si le daban a ellos el premio que lo quedarían para la propia residencia y los mayores, que el premio para ellos era poder cantar en sitios así.

Lo ponía yo hoy de ejemplo en una de las peticiones en la eucaristía en la parroquia. El hecho de que un montón de murgas del carnaval quisieran pasar por este escenario pobre y sencillo, rodeado de personas mayores en sus sillas de ruedas, con sus muletas, con sus ochenta y tantos..y noventa y algo… ha sido toda una delicia. Lo veía a la luz del evangelio de hoy, cómo ellos han querido llevar la alegría desenfadada y entusiasta a estos mayores, que a veces parece que no cuentan para la vida diaria. De alguna manera hacen lo que Jesús hizo con el leproso -excluido, aislado, en las afueras- lo tocó, lo limpió y lo devolvió al centro de la comunidad con alegría y gozo. En estos días, que parecen locos en Badajoz, estas murgas han tenido su tiempo y su espacio para hacer de los mayores el centro de su atención, para pararse, tocarlos, alegrarles y decirles con cantos y bromas que son importantes y necesarios. Que los queremos, que contamos con ellos, que se merecen lo mejor, que nunca los olvidaremos.

carnavalOs aseguro que estos gestos me reconcilian con el carnaval y con la humanidad, a estos carnavales me apunto, a los de la alegría profunda y consentido, a los que generan fiesta de fraternidad e ilusión, a los que levantan ánimos y despiertan el recuerdo para gozar y levantar a los caídos. Os puedo asegurar que hoy en la residencia lo cojos bailaban, los mudos cantaban, los ciegos veían, los corazones cansados saltaban de alegría…y que tanto la directora, como los técnicos, los trabajadores, y la cafetería que patrocina todos estos actos y que han puesto empeño en que se realizara este concurso en el interior de esa institución, han sido más hermanos. Han demostrado su vocación y su ministerio al mostrarnos que allí no están aparcados los mayores, que ellos tienen vida y la tienen en abundancia.

Bendito sea el Espíritu del Evangelio que hoy se ha movido a raudales en el salón de la residencia, donde confluyen la capilla y la cafetería. Hoy no ha habido muros, desde la Eucaristía hemos celebrado la alegría que después se ha hecho vida intensa en el desfile murguero, que se han dejado allí su pan y su vino compartido en la mesa de lo fraterno hecho fiesta y jolgorio.
Yo ahora en la noche, oro con el salmo:
¡Tu eres nuestro refugio, y nos rodeas con cantos de liberación¡
Hoy la liberación tenía nombre y corazón de murgas que han hecho de la residencia centro de sus vidas, dándole a los mayores el reconocimiento y el calor del corazón que se merecen y necesitan.
¡Vivan los murgueros que reparten alegría y vida!

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Ante la reforma universitaria (JEC)

Por una universidad justa e igualitaria

jecDesde el movimiento Juventud Estudiante Católica creemos que el Real Decreto por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, aprobado el pasado viernes 30 de enero por el Consejo de Ministros, sin consulta ni consenso con los diversos agentes de la comunidad educativa, puede tener severas consecuencias sobre la educación universitaria de nuestro país.

La convergencia con la mayoría de los países europeos al establecer esta reforma, así como la flexibilización de la oferta universitaria y la concesión de autonomía a las universidades para determinar si ofertan Grados de tres o de cuatro años, no puede dejar vía libre a que se produzca una deriva elitista de las enseñanzas universitarias, que aparecería si una parte de esta formación, hasta ahora integrada en los programas de Grados, quedase relegada a la posibilidad de cursar un Máster, que muchas y muchos jóvenes no podrán  permitirse en las condiciones económicas y sociales tan desoladoras en las que se encuentran gran cantidad de familias españolas.

recortes noEsta “flexibilidad” podría originar en el panorama universitario español una considerable divergencia entre los contenidos de unas y otras universidades, así como una acusada heterogeneidad entre ellas, propiciando la aparición de centros educativos de primer y segundo orden.
El argumento, esgrimido por parte del ministro de Educación, de que la reducción de la duración de los Grados supondría un ahorro para las familias al pagar un año menos de formación y al suponer la incorporación de los y las estudiantes al mercado laboral con un año
de antelación es, cuanto menos, cuestionable, teniendo en cuenta que nuestro país exhibe una de las tasas de desempleo juvenil más altas del mundo.

Como jóvenes estudiantes consideramos que las políticas de educación deben dejar de ser un arma arrojadiza entre partidos. La gran variedad de leyes educativas aprobadas en poco tiempo pone de manifiesto la falta de seriedad con la que nuestros gobernantes abordan un tema que, como pocos, requiere de consensos y diálogos con todos los agentes implicados. La actual política de becas está siendo funesta para la igualdad de oportunidades, principio fundamental a cuidar. Este principio debe garantizar que todo individuo, sin importar su condición, pueda distinguir y potenciar al máximo sus talentos y capacidades. Así mismo, el sistema debe saber reconocer y premiar el trabajo responsable y continuado, tanto entre el alumnado como entre el profesorado.PortadaLibro1

Como cristianos comprometidos en el mundo estudiantil, apostamos por una universidad que vaya más allá de la formación técnica, la especialización profesional y las imposiciones del mercado. Creemos en la universidad como espacio privilegiado de la cultura y de la construcción de una humanidad adulta que trabaje por la justicia y la dignidad y que atienda al desarrollo integral de las personas sin distinciones.

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La Tesis de Mario en Cristología

marioAcabo de llegar de Valencia, ayer disfruté allí en la Facultad de Teología escuchando la presentación y defensa de la tesis doctoral de mi amigo Mario, a quien conocí cuando vino de niño al Seminario y he seguido su proceso vital, hasta ahora que a sus treinta y cuatro años estaba ayer entre los doctores doctos de Valencia  compartiendo sus preguntas y sus intuiciones, como Jesús en el templo. Allí mismo estaba su amigo Antonio Maqueda, que ha compartido con él parte del camino teológico y le pedí que hiciera reflexión sobre lo que allí habíamos vivido. Ahora llego a casa y me encuentro que el encargo lo ha hecho con un gusto y una calidad extraordinaria y quiero compartirlo con todos vosotros. Desde aquí podréis intuir el calado de este trabajo teológico de este joven sacerdote de “a pie” que nació “de pie”, según cuenta su padre:

Cristo me amó y murió por mí

Resulta difícil en muchas ocasiones hablar de Dios con la gente que nos rodea, porque Dios es un personaje bajo sospecha. Se nos ha explicado tantas veces la acción de Dios sobre la humanidad de modos que resaltan de tal modo el poder de Dios que, por un lado, se nos hace difícil conciliar esa acción de Dios con la libertad, con la autonomía del hombre. Si Dios nos salva, y de igual modo con su poder podría condenarnos (y esto se ha dicho hasta desde la catequesis más tradicional: “Dios… que premia a los buenos y castiga a los malos”, repetíamos memorizando el catecismo), ¿para qué nos ha concedido Dios la libertad, si luego va a coartarla con la amenaza de la condenación? ¿No habría sido más sencillo hacernos autómatas programados, predestinados de antemano? Dios se convierte, así, en amenaza para mi libertad, para mi autonomía, y para la de todo hombre.

Pero, además, la acción benefactora de Dios sobre la humanidad está puesta en entredicho desde la experiencia del sufrimiento, del dolor, de la misma muerte. Ante las grandes masacres de las que hemos sido testigos (Auschwitz, la antigua Yugoslavia, Ruanda y Congo,…) y los sufrimientos más cotidianos (desde las muertes por desnutrición y epidemias en el Tercer Mundo hasta las experiencias de accidentes de tráfico, crímenes de violencia doméstica, incluido el asesinato de los propios hijos, o enfermedades como el cáncer, el SIDA,…), nos asalta la pregunta: “¿Dónde está Dios?”, ¿cómo podemos creer en un Dios bueno si permite todos estos grandes y pequeños horrores?

Sin embargo, desde la misma Revelación, tanto la Escritura como la Tradición y el Magisterio, seguimos afirmando que tenemos un Dios tan infinitamente bueno que fue capaz del mayor sacrificio, la Encarnación, Muerte y Resurrección de su Hijo Jesucristo, para salvarnos. Seguimos afirmando con san Pablo “la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gál 2,20). Y la Constitución Pastoral “Gaudium et Spes” sobre la Iglesia en el mundo dice en su párrafo 22b: “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre”. No sólo es que se haya unido o se haya entregado por toda la humanidad en abstracto, no, lo hace, como dice san Pablo y subraya la GS, es un encuentro “con todo hombre”, es decir, con todos y cada uno de los seres humanos en su condición y existencia concreta. Y esto se hace tanto más difícil explicarlo cuanto más alejada de la salvación es la existencia concreta de una persona. ¿Cómo se le puede decir a alguien sumido en el dolor, por cualquier causa, que Dios está de su parte, cuidando de él o ella?

Este es el núcleo fundamental de la fe cristiana y el escollo más importante de la increencia. Pero, gracias a Dios, siempre hay personas que, desde el trabajo intelectual más brillante y lúcido y, al mismo tiempo, desde la gran honestidad y sencillez que da una fe profunda y vivida en contacto con las necesidades de los demás, iluminan el camino.

Mario2Es el caso concreto de una tesis doctoral en Teología Dogmática, la de nuestro compañero y hermano Mario Corrales Serrano, que bien merecería ser leída como Santo Tomás de Aquino decía que había que hacer teología, “de rodillas”, porque se está ante el misterio del mismo Dios. El trabajo de Mario Corrales, titulado “La universalidad de Cristo Salvador. Nuevas categorías en la soteriología del siglo XX”, defendido el martes 10 de febrero, y que le ha merecido el título de doctor con la máxima calificación, es una reflexión sobre esta cuestión de cómo Jesús, el Verbo encarnado, muerto y resucitado, es capaz de salvar a cada ser humano concreto de todos los tiempos, lugares y situaciones, partiendo de la fórmula apuntada de Gaudium et Spes, y teniendo en cuenta la crítica de la modernidad a la fe cristiana y a la salvación en concreto.

mario1Mario nos presenta, con rigor y honestidad intelectual, pero también con sabiduría y humildad espiritual, las distintas categorías con las que, a partir del Vaticano II, se ha explicado cómo Jesucristo puede salvar a cada hombre y mujer, desde dos grupos fundamentales.

El primero lo forman las categorías de “representatividad”, “solidaridad” y “proexistencia”, que podemos resumir muy sintéticamente diciendo que Jesucristo actúa por nosotros, pero no “en lugar de” nosotros (la “sustitución vicaria”, categoría común en la tradición anterior al concilio), sino “a favor de” nosotros, en una vida y muerte marcadas por la comunión con nuestras dificultades, limitaciones, debilidades, en el servicio absoluto a los hombres. Aquí se hacen más difíciles sospechas sobre el respeto a la libertad de Dios, ya que no opta por el poder, sino por el servicio, no es su fuerza, sino su renuncia absoluta la que nos salva.

Y el segundo lo forman las categorías de “pobre absoluto” y “buen samaritano”, desde la misericordia que Dios muestra en la Encarnación, vida, muerte y Resurrección de Jesucristo. Desde estas categorías podemos intentar acercarnos al misterio del dolor y del sufrimiento, sabiendo que Jesús lo asumió en su propia vida, haciéndose el pobre absoluto, entendiendo esa pobreza no sólo en el ámbito socioeconómico, sino en cualquier ámbito personal y colectivo, material y espiritual; y trabajó por aliviarla haciéndose el buen samaritano, el capaz de ayudar a quien lo necesita.

Además, estas nuevas categorías implican al creyente en su vivencia de fe concreta, porque tanto unas como otras suponen que Jesús ha abierto el camino por el cual podemos vivir la salvación, cosa que no podíamos hacer por nosotros mismos, pero que podemos seguir ese camino para salvarnos: vivir nuestra vida en solidaridad, al servicio de los demás, haciéndonos pobres con los pobres y siendo buenos samaritanos con nuestros hermanos.

Por tanto, esta tesis doctoral no es sólo un trabajo teológico excelente, sino un esfuerzo espiritual importante, del que podemos extraer consecuencias para la vida de fe, personal y comunitaria, que nos ayuden a vivir el amor y la esperanza que Cristo nos regala en los hechos cotidianos, en las grandes y pequeñas decisiones de nuestra vida.

Antonio Maqueda. Sacerdote.

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Francisco, ¿suceso o proceso?

Papa piesHace unos días, el grupo de profesionales cristianos jóvenes que acompaño, nos reuníamos durante el fin de semana para trabajar sobre nuestros proyectos de vida y de acción. Uno de los miembros contaba cómo, hace unos meses, se había independizado de casa y había alquilado un apartamento para ir conquistando su propio lugar de referencia domiciliario, personal, relacional, etc. Pero todavía vive mucho en casa de su familia, casi más que en su propio apartamento. Ante las interpelaciones de unos y otros, defendía que él quería vivir este gesto no como un suceso sino como un proceso. No en cascada, sino con la tranquilidad y la serenidad de ir haciendo, sin heridas ni brusquedades, un cambio realizador y positivo de su persona. Traigo esto a colación de una pregunta que me planteaban sobre el papa Francisco y el cambio que estaba trayendo a la Iglesia, que si estaba llegando a las bases eclesiales, diócesis, parroquias, movimientos…

 

papaConsidero que hay que distinguir dos niveles en este caminar del Papa Francisco y su ministerio, los gestos y el proceso. Normalmente lo que se da a conocer y se plantea como novedoso son los sucesos, las anécdotas, lo que rompe y llama la atención. Los medios y muchos seguidores ponen todas sus fuerzas en estos elementos, que sacados de contexto y del proceso programático de fondo, no dejan de ser simples «sucesos»; los cuales siendo llamativos pierden su verdadera significatividad, aunque se quiera presentar la anécdota como categoría. En este lugar se sitúan aquellos que buscan el espectáculo tanto en los medios de comunicación, como los «empapados» que ponen como fundamento una persona y sus características –de todos los papas los ha habido-, y también aquellos que quieren ridiculizar y aprovechan los «sucesos» para descalificarlo con cierta ironía incluso dentro de los espacios eclesiales.

 

cardenales1Otra cosa es el proceso que se está generando con los planteamientos de fondo que el papa Francisco está intentado transmitir y perfilar en la Iglesia católica junto a muchísimos cristianos que así lo deseamos y esperamos, desde cardenales, pasando por obispos y sacerdotes, religiosos, así como una multitud incontable de laicos cristianos por todas las partes del mundo. Ahí está el espíritu del Concilio Vaticano II, la línea programática de la «Evangelii Nutiandi», el documento más reciente de «Aparecida», y esa señal que está siendo la «Evangelium Gaudium». cruzConsidero que este documento si está calando en la entrañas de la Iglesia, lo está haciendo no como un «suceso» aislado, sino como un proceso que enraíza en el deseo de una Iglesia que se entiende a sí misma como sacramento de la unidad de los hombres entre sí y de éstos con Dios, que quiere estar en el mundo amando y no condenando la realidad. Se trata de una apuesta por volver a revivir la llamada del Espíritu a las Iglesias como nos referencia el Apocalipsis. Esto sí está calando en los espacios en que yo me muevo como sacerdote tanto en el espacio del presbiterio, en los movimientos de acción católica, en la parroquia, y en la misma secularidad de la universidad, tanto en creyentes como en no creyentes.

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Corre el riesgo del encuentro con el otro

“Convertíos y creed en el evangelio”

 (De nuevo la publicación periódica de Cáritas ha puesto en nuestras manos –Francisco Maya, Ricardo Cabezas, Vicente Martín, Juan Juarégui y Pepe Moreno(yo)-  poder servir de cara a los tiempos litúrgicos de Cuaresma y Pascua de 2015)

cuadernos cuaresma

El tiempo litúrgico nos vuelve a regalar  la cuaresma y la pascua  a todos  nosotros, y nos toca discernir en qué modo y con qué sentimientos queremos vivirlas. Intentemos entrar en nuestro momento histórico personal y comunitario, que es único y está llamado a ser kairós, tiempo de salvación y gracia para todos nosotros. Le preguntamos  a Dios  en este tiempo de conversión hacia Él, con la sencillez de los hijos: ¿Qué tenemos que hacer? Vivimos momentos históricos que están marcados por procesos de transformación y de inquietud.

El Siglo XXI está requiriendo de la humanidad respuestas nuevas a preguntas totalmente originales y no previstas. Los retos son apasionantes, tanto a nivel social y cultural, como en términos relativos a la economía y la política. Ante esta perspectiva, la humanidad necesita reinterpretarse y reorganizarse ante una realidad que presenta cánones nuevos y horizontes anónimos, que esperan ser discernidos y requieren opciones y decisiones de todo orden. En medio de esta trama, está la dimensión trascendente y religiosa que se siente interpelada de un modo novedoso para responder y participar en este proceso transformador, un camino necesario que llamamos de conversión y esperanza. El papa Francisco nos avisa de un peligro en este contexto que vivimos: “Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente” (EG, n. 2).

La Iglesia católica está llamada a integrarse en el proceso desde las claves de la fe, y la urge, como ella misma la llama, la Nueva Evangelización. No cuestiona el contenido y la grandeza del Evangelio, pero se pregunta cómo ser evangelizadora para el hombre de hoy en estos momentos de cambios radicales que vienen acompañados de dificultades y de sufrimientos de personas y pueblos.

La cuestión de la fe necesita volver a ser contemplada y profundizada, la propia Iglesia quiere convertirse y purificarse para que su fe sea auténtica. Sabemos que el camino de la conversión no puede ser otro que el seguimiento de la persona de Jesús. En su despedida, Benedicto XVI nos recordaba algo fundamental sobre la misión de la Iglesia en medio del mundo al decirnos que lo propio ha de ser “prolongar la encarnación de Jesús en medio de la historia; o sea, hacer presente su humanidad, sus palabras y sus signos para que el mundo crea.

Se abre así el reto de una evangelización novedosa que habrá de caminar con la invitación de Pablo a los cristianos de Filipos: “Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús” (Fil 2,5). Es urgente profundizar en las claves de la verdadera evangelización y volver a aquel elemento que Pablo VI subrayaba en la  Evangelii Nutiandi, al hablarnos del testimonio de la fe y de la necesidad de testigos para el hombre de hoy.  Hemos de testimoniar la fe, y el camino será el de los sentimientos cristianos centrados en la misericordia de Dios, que se ha manifestado en Cristo; es ahí donde se nos presenta la santidad y la perfección de Dios. Es, por tanto, el camino de la misericordia el que abre las puertas de la verificación de la fe y de la propuesta de ésta a  los demás. En este sentido, creemos que la llamada permanente a la conversión -especial en estos momentos históricos- nos mueve a reencontrarnos con las obras de la misericordia, aquellas que nos abren los caminos para hacer de la humanidad fraternidad  y que de alguna manera responde a ese interrogante profundo de nuestra conciencia, como voz divina, preguntándonos dónde está nuestro hermano.

Nos abrimos, pues desde esta publicación – a través de Cáritas Española-, a profundizar en este sentido de la fe que nos acerca a la verdadera misericordia. Miramos nuestra realidad con los sentimientos de Cristo para dejarnos afectar por todos, en especial por los que sufren; señalamos los caminos por los que hoy puede andar la misericordia divina y que nos alumbran por dónde puede ir el seguimiento de Cristo; de esta manera, la humanidad puede encontrar en el sacramento de la Iglesia -en los cristianos- los sentimientos verdaderos de Dios y así, seducidos, pueden compartir nuestra fe en Él. La proclamación de la Resurrección de Cristo, animada en el próximo tiempo pascual, nos exige pasar del discurso y la palabra a la referencia  significativa de que el crucificado resucita. Y, para ello, no tenemos oro ni plata,  sino el poder  mostrar, desde la propia vida y la historia, que la misericordia de Dios transforma la realidad, y que el Espíritu de Cristo resucitado, desde nuestra debilidad y desde nuestro hoy, sigue abriendo los ojos del ciego, curando a los cojos, dando buenas noticias a los pobres y sembrando esperanza, vida y resurrección donde hay muerte y dolor desesperanzado.

Nos acogemos a dos claves fundamentales para adentrarnos en el misterio litúrgico de estos tiempos fuertes de Cuaresma y Pascua: por una parte, la llamada a la fe que exige la conversión de volver a la fuente primera y auténtica que es la persona de Jesucristo para  más conocerle, amarle y seguirle; y por otra, desde esta fe y como manifestación de la misma, la conversión del corazón, que está llamado a dejar de ser de piedra, duro, rutinario, indiferente e individualista, para ser de carne, contemplativo, sensible, compasivo, solidario, misericordioso y amante de la justicia. Un corazón que sepa ver, amar, y transformar la realidad para que sea según Dios, como el corazón de Dios quiere que sea. Así se nos pide desde Cáritas Española en su campaña institucional 2014-15:“Los cristianos de todos los rincones de la Tierra estamos llamados a hacer posible la esperanza del Reino en medio del dolor de su Pueblo. Y la esperanza sólo puede ser posible cuando todas las personas nos mitremos unos a otros vestidos de la misma dignidad que nos configura hombres y mujeres integrante de una familia humana común, por encima de creencias, ideologías, etnias, lenguas, culturas, y seamos capaces de restableces entre nosotros y con el mundo desde el amor y la justicia”.

Para adquirirlo:

http://www.caritas.es/publicaciones_compra.aspx?Id=5029&Diocesis=1&Idioma=1

José Moreno Losada.

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Sto. Tomás, fiesta universitaria

PortadaLibro2En este día festivo para la universidad que celebra su patrono, Sto. Tomás de Aquino, me alegra recibir la comunicación de la campaña que este año está llevando a cabo el Movimiento de la Juventud Estudiante Católica de España. Os la hago llegar, porque no creo que haya mejor forma de poder celebrar este día que sabiendo que hay universitarios que se “hacen cargo de su estudio y de la universidad” como realidad que le es propia para servir a la sociedad y construir el Reino en el que creen:

¿Estudiar? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para quién?

 

Los universitarios y universitarias de la Juventud Estudiante Católica, desde nuestra continua preocupación por el fuerte impacto que los modelos educativos y los planteamientos del estudio ejercen en la construcción de una ciudadanía activa, crítica, profunda y participativa, hemos llevado a cabo, durante los últimos años, una serie de campañas que pretendían ahondar en las causas estructurales de la dramática crisis económica que asola a tantos y tantas estudiantes universitarios, así como las consecuencias sociales más directas de este panorama, en el que los rostros de la pobreza han pasado a ser una realidad cercana, palpable y dolorosamente cotidiana.

En esta línea, en el curso 2012-2013, nuestra campaña “Educación: ¿Derecho o negocio?” partía del análisis macroeconómico y de la deriva histórica de una comprensión deshumanizada y sin límites de la economía para mostrar que la causa de muchas injusticias subyace en el sostenimiento de sistemas económicos y políticos deliberadamente injustos.

Durante el curso 2013-2014, el trabajo que lanzamos bajo el lema “Creemos en la justicia, creamos justicia” ponía sobre la mesa las historias de tantos nombres y apellidos que se han convertido en los protagonistas, las víctimas directas de este desolador panorama que crece día a día y deja en los márgenes, en los bordes de los precipicios y en las cunetas, multitud de proyectos de vida.

Este año queremos encaminar nuestra reflexión hacia el sentido del estudio, las razones últimas que tanto nosotros como el resto de estudiantes universitarios encontramos para estudiar.

Son muchas las inercias culturales de nuestra sociedad y pasan, en la mayoría de los casos, por la búsqueda de seguridad personal e individual en medio de tanta incertidumbre laboral.

Sin embargo, nuestro deseo de seguir a Jesús de Nazaret y comprometernos con radicalidad con un Evangelio que nos habla de la primacía de la persona y su dignidad, nos lleva a entender que nuestro estudio es una herramienta poderosa para hacer llegar a otros estudiantes planteamientos profundos y buscar, en el servicio, la vocación por lo comunitario y la opción por los pobres, el sentido de nuestra actividad universitaria.
Por este motivo, lanzamos en este curso 2014-2015 la campaña “¿Estudiar? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para quién?”.

Hoy, más que nunca, es necesario analizar críticamente las motivaciones para estudiar que más comúnmente se nos imponen socialmente, y hacer propuestas constructivas de un estudio “con- sentido” encaminado a, en palabras del Papa Francisco, “resolver las causas estructurales de la pobreza y promover el desarrollo integral de los pobres”.

Juventud Estudiante Católica

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¡Gracias!

Al presentar la tesis doctoral, siento agradecimientos:

JV ArnelasHay trabajos que se consagran por ser punto de partida de un trayecto abierto que mira al futuro como horizonte más importante. Sin embargo, el que tenemos entre manos guarda la singularidad de expresar realmente la filosofía humanizadora del tiempo; así, nos propone que el presente es condensación de los pasados –que, en su día, fueron presentes–, a la vez que preñamiento de los posibles futuros –que un día serán presentes– Quiero manifestar con estas frases, prestadas por la filosofía del tiempo, que el trabajo de investigación que presentamos tiene una preparación de carácter remoto muy amplia, de proximidad vivida en dos decenios y de inmediatez programada en los últimos cuatro años. Cada momento suscita en mi interior agradecimientos sinceros y profundos a personas, colectivos e instituciones.

En la preparación remota, agradezco el horizonte de la familia y su sabiduría de la sencillez; apenas sabían escribir, pero nos enseñaron, tanto a mí como a mis hermanos, el sentido de la vida y nos capacitaron para saber querer y amar donde se asienta el verdadero bien interno de todo lo que es y existe. Recuerdo agradecido a la escuela pública y a sus maestros, especialmente en Granja de Torrehermosa, donde comencé a ser inquieto, a preguntar y a elaborar pequeñas respuestas con el gusto del aprender. Al Seminario Diocesano de San Atón, del que me siento orgulloso al formar parte de esos trescientos cincuenta años que está celebrando ahora, como alumno y profesor del mismo. Celebro la oportunidad de haber pasado por las aulas de la Universidad Pontificia de Salamanca y haber gustado de teólogos sabios que me abrieron horizontes imposibles de cerrar; y homenajeo especialmente a Juan Luis Ruíz de la Peña, profesor y hermano, referente del pensamiento humanista cristiano español del siglo XX en España.

graduacion4En la preparación próxima agradezco de corazón a las dos realidades que han hecho posible una experiencia única de conexión entre mi ministerio sacerdotal y el quehacer universitario: la Iglesia de Mérida-Badajoz y la Universidad de Extremadura. En cada una de ellas se me abren abanicos inmensos de gracia y luz en personas, grupos, acontecimientos, aulas, encuentros, cursos, celebraciones… Van casi veinte años, día por día, de vivencias universitarias y eclesiales en una conexión armónica que me han realizado personalmente.Recuerdo agradecido la confianza depositada en mí por Don Antonio Montero, y que me ha renovado graciosamente Don Santiago García, arzobispos ambos de Mérida-Badajoz, para proponerme como profesor de la Universidad, así como el nombramiento realizado por Don César Chaparro al frente del rectorado en nombre de la Universidad en aquél tiempo; nombramiento que hoy ejerzo como profesor colaborador de esta institución.

En estos decenios he vivido y descubierto la Universidad desde el Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales en la Facultad de Educación, así como en las Facultades de Ciencias, Económicas, Empresariales y de Medicina, en las cuales he ejercido docencia de asignaturas de libre configuración. Agradezco el contacto con miles de jóvenes universitarios de tantas titulaciones distintas en las aulas, el reto de cada curso con rostros e ilusiones nuevas, así como el compartir con muchos profesores –con algunos, incluso, fe y vida– la ilusión de una Universidad de calidad humana.

Imagen2Esta es la vida y el verdadero cuerpo que hoy hacen posible este trabajo de análisis e investigación acerca de la motivación del estudio en los universitarios extremeños y el bien interno de las profesiones. Es lo que me hace creer que es posible un “estudio con-sentido en la Universidad”.
En este mismo tiempo escolar superior, he ido viviendo el ejercicio de un ministerio también integrado en la Universidad desde lo que llamamos eclesialmente la Pastoral Universitaria, para la institución el Servicio de Asistencia Religiosa (SARUEX). Esta dimensión me ha posibilitado un modo de estar y ser en la Universidad donde la gran preocupación ha sido cómo acompañar y favorecer procesos de vida y entrega en el campo universitario, tanto para la construcción de la propia universidad y sus funciones de investigación y docencia, como para colaborar con la inquietud de un saber que es para los demás, y que debe tener como opción preferencial a los más pobres y necesitados de la sociedad y del mundo; lo que podríamos denominar, desde este trabajo, el bien interno de la Universidad de Extremadura. En este camino de vivencias universitarias, no sería justo si no hago especial mención a dos fuentes vivas y creativas, como son los movimientos de Juventud Estudiante Católica y Profesionales Cristianos. Desde ellos he podido llegar a sentir y a querer a la Universidad, a soñarla con la ilusión de que es posible un estudio y un saber al servicio de los otros.

En la preparación ultimadora, está el agradecimiento de todo este proceso de cuatro años en los que se ha ido gestando la elaboración escrita de nuestra investigación. Gracias a los que me han exigido con la clave de que el ser universitario también pasa por la cruz y la gloria de la realización del grado de doctor como criterio de encarnación, exigencia de muchos compañeros de camino, especialmente profesores. A los que me han animado creyendo que merecía la pena que pusiéramos por escrito el trabajo de todos estos años en la Universidad y me han hecho creer que podía hacerlo. A los que me lo han hecho más fácil, ayudándome a solventar las dificultades: el Departamento de Psicología y Antropología, los profesores D. Agustín Franco, Dª Maribel Fajardo y D. Jesús Sánchez, que me han dirigido en todo el proceso hasta ultimar el proyecto de tesis que presentamos. A todos los expertos a los que he podido leer, consultar y contrastar: Emilio Martínez, Galo BilbaoPortadaLibro2, Imanol Zubero, Fernando González, Augusto Hortal, Pedro Luis Arias, Ventura García, Carlos González, Pedro Gómez, Fernando Díaz, Jesús Conill… Colectivamente, quiero destacar a todo el grupo de profesores de la Universidad de Extremadura que pertenecen al Grupo de Innovación Didáctica “Ética del Profesorado Universitario de la UEx”, que es sustrato fundamental de la línea de investigación de la reflexión que presentamos. Y, cómo no, a todos los que en los últimos momentos han colaborado con tablas, figuras, traducciones, maquetación, correcciones ortográficas, portada, presentación… Todos esos ángeles que son los que confortan cuando llegan los momentos de los últimos detalles y te ves como perdido: los que ayudan a encontrarte y llegar a este trozo de labor ultimado para ofrecerlo y contarlo.

Agradezco de corazón que lo que podía haber sido un valle de lágrimas para llegar a la culminación del trabajo, ha sido –en la mayoría de los casos y gracias a todos vosotros– descanso y ánimo en un oasis que ha hecho, de la travesía, un lugar de gracia, consuelo y alegría. Esta ayuda la he tenido desde aquellos que me han dirigido en el trabajo, hasta aquellos –más de mil estudiantes extremeños– que estuvieron dispuestos generosamente a participar activamente respondiendo con interés a las encuestas.
¡Gracias!

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