Existe el mundo obrero y tiene sus mártires

Hoy ha sido un peón de albañil anónimo ¿mañana?… detrás de él toda una historia y toda una vida de dificultad, dolor y sufrimiento. ¿Quién luchó con él y estuvo a su lado defendiendo sus derechos de dignidad, trabajo, salud, familia…? La iglesia y el mundo obrero en España, una cuestión pendiente para hoy.

(En el 75 aniversario de la HOAC)

Muerte  obrero

“Un albañil pierde la vida al desplomarse un talud de tierra en Badajoz. La víctima de 47 años, fue rescatada por sus compañeros, pero dadas las lesiones…murió antes de ser evacuado al hospital”. Noticia en nuestro diario, desde anoche lo tengo adentro, otro obrero más muerto en el campo de batalla del trabajo diario y anónimo. A veces se dice que esto ha cambiado mucho, que ya no hay mundo obrero, incluso lo oigo en la Iglesia frente a los movimientos que quieren situarse comprometidos en este ambiente específico, como es el de la HOAC, hermandad obrera de acción católica. Precisamente hace unos días se celebraba el 75 aniversario de este movimiento en la parroquia de Badajoz que tiene como título a Jesús Obrero. Mi oración en esta mañana va dirigida desde esta persona anónima –seguro que esa calle no llevará su nombre-, desde su familia que no sé cómo estará compuesta y ahora destrozada, y desde sus compañeros, los que quisieron luchar a brazo partido para rescatarlo de la muerte y no pudieron. Esta misma mañana cuando me dirigía a la facultad y veía a los obreros arreglando los acerados de mi avenida, me ponía en sus carnes, con el frío, la niebla… y pensaba en los millones de obreros del mundo. Me rebelo cuando desde nuestra comodidad hablamos de su desaparición, cuando son tan imprescindibles y necesarios. Ahora mismo he recibido watsap parroquial para ver si conocemos a alguien que pueda quedarse por las noches con una persona mayor de ocho o nueve de la noche hasta las nueve de la mañana, alguien que sea de confianza. Obreros de confianza, que estén dispuestos a perder la vida en su campo de batalla diario. Necesitamos volver la mirada al mundo obrero, no podemos seguir negándolo ni ninguneándolo, ni en la sociedad ni en la iglesia. El que más y el que menos venimos de ahí…

No acabo de escribir estas líneas y recibo información de este obrero muerto. Me escribe Loly, que junto a su esposo Juan Carlos, participan en nuestra parroquia y forman parte del equipo de Cáritas de la zona que está más allá de la estación de Renfe,  de las parroquias de Santa Engracia y la de la Asunción en el gurugú. Ha visto mi muro y el enlace a la noticia de este accidente laboral. Ella acaba de estar en el tanatorio y viene dolida y rota, allí ha estado con la esposa de Floren Gamero, María José. Para ellos no son anónimos sino un matrimonio conocido y estimado, de los que han recibido ayuda en los últimos años porque lo estaban pasando muy mal económicamente. Llegaron a tener su casa propia embargada y a vivir como okupas en ella, hasta que el banco viendo la pobreza de la vivienda y de ellos, acordaron un alquiler de su propia casa con derecho a compra. Han estado sin trabajo mucho tiempo, ella ha trabajado algo más, pero él no alcanzaba nada para trabajar. Colaboraban en la parroquia en las cosas de cáritas y agradecían de corazón todas las ayudas. La esposa no tiene padres, pero la familia de Floren les ayudaba todo lo que podían. En diciembre estaban felices porque por fin él había conseguido un contrato formal para trabajar en la construcción, y ahora quince días después muere en este accidente de trabajo. Lo que fue la mayor alegría en los diez últimos años de crisis y oscuridad, se ha convertido en la causa de su muerte, sigue cumpliéndose el dicho de lo poco que dura la alegría en la casa del pobre. Llevan años luchando como matrimonio, por su casa, sus vidas y por las de sus dos hijos de once y trece años. Hoy ella grita, porque la vida no les ha bendecido, siempre han sentido el mal, el dolor, la dificultad, el sufrimiento… y ahora cuando parecía que iban a estar mejor, se ven segados por este mal de muerte en ese accidente fatal. Sé que esto ocurre de muchas más formas, hace meses murió otro joven amigo mío, Joaquín ingeniero en la visita a obras que dirigía desde su empresa en el Congo, en un accidente de automóvil en su trabajo, en carreteras africanas. Pero no puedo dejar de considerar y dejarme afectar por este hecho que ya no es anónimo, que tiene historia, nombres, y mucho dolor y sufrimiento a sus espaldas. Y siento consuelo de que quien le saque del anonimato ante mí sea la Iglesia, estas personas que se mueven en esas parroquias de barrios obreros y pobres, que están atentos a la vida de los pobres y sufrientes, con sus nombres, historias y con sus sentimientos. Ojalá lleguemos a estar mucho más cerca y a luchar con ellos por sus vidas dignas, justas, sin que les falten los derechos fundamentales de casa, trabajo, familia, salud. Existe el mundo obrero, un mundo de dificultad y dolor, la iglesia tiene el reto de estar con ellos y llevarles el evangelio de lo humano, de la dignidad, de la justicia, del Reino de Dios.

José Moreno Losada. Sacerdote.

“El hermano inacabado. Carlos de Foucauld” (De Margarita Saldaña Mostajo)

“Mírame en ellos y vive cerca de ellos, perdido en Dios”

 Aún no está en las estanterías de las librerías y ya está seduciendo y provocando, yo he sentido necesidad de contarlo e invitar a que lo esperéis y lo demandéis. Un modo de contemplar y adentrarse en el hermano Foucauld que marca líneas y sugerencias de espiritualidad contemplativa y encarnada para el hombre de hoy. El dirección de la fraternidad universal y en la invitación a profundizar para poder creer como cada uno estamos llamados, desde nuestras imperfecciones y desde nuestras sombras, a ser hermanos universales. Muy apropiado con la celebración última de la Navidad, en el bautismo del Hijo que nos hace hermanos.
hermano

Libro tan propio como novedoso, búscalo

 Aún no está en las librerías y no puedo callarme más. He leído un libro nuevo sobre Carlos de Foucauld y certifico que viene con novedad auténtica. Hace unos meses tuve la oportunidad de compartir momentos agradables con Margarita Saldaña Mostajo, a cuentas de su libro, sobre san José, editado en Sal Terrae, que presentamos en la ciudad de Badajoz. Un libro que me atrajo por presentar de un modo tan fecundo y entrañable el silencio creativo de José, esa teología del silencio de lo cotidiano, del quehacer profundo de un vivir entregado que rompe límites en el mayor de los anonimatos colaborando con Dios en la historia de la salvación. Ahí me hizo entrega la autora de su trabajo de licenciatura publicado con el título “Rutina habitada” que voy recorriendo con parsimonia reflexiva acorde a su trabajo, laboriosidad y estructura teológica de una realidad bien oculta por desconocida como es la vida de Jesús en Nazaret. No deja de ser sorprendente la grandeza de la cotidianeidad creyente que se encierra en la vida oculta de Jesús.

En esa lectura andaba, cuando a través de Isabel Lara –amiga entrañable y regalo divino en este tiempo en nuestra parroquia- hermana de comunidad de la autora, me llega como regalo de adviento preñado, en cercanía a la Navidad, como luz adelantada de Epifanía, un ejemplar de un libro tesoro: “El hermano inacabado. Carlos de Foucauld”, de Margarita Saldaña prologado por Mariola López Villanueva.

Margarita

Hoy me he acercado a la librería para pedir ejemplares y poder hacerlos llegar a personas que lo van a recibir como agua de mayo, pero aún no están a la venta. Será lanzado en enero. Llego a casa y me pongo a contaros algo de mi impresión rápida de la lectura de esta obra, tan cercana la fiesta de la canonización de este santo, con ese perfil de hermano inacabado. Con el deseo de que os entre ganas de gustarlo y disfrutarlo como yo.

Me ha seducido con paz y apasionamiento

El libro ha sido de verdadera revelación para mí. Lo comencé a leer con cierta curiosidad por el momento que estamos viviendo y por su actualidad a manos del papa Francisco que nos lo puso como ejemplo de hermano universal en Fratelli Tutti. No hice nada más que comenzar y sentí atracción por su lectura, con cierto apasionamiento. No pude resistir la tentación de beberlo rápido cuando la intención era a pequeños sorbos para saborearlo poco a poco. Me busqué momentos de retiro de cierta duración y me lo tragué en cuatro o cinco momentos. Me llamó la atención porque normalmente me cuesta buscar esos momentos y aquí fui muy diligente por la seducción que provocó en mí. Según lo leía me decía que tenía que volver tranquilamente, pero que ahora convenía que fuera así. Y aquí estoy contando la experiencia de la rapidez, ya en otro momento igual voy compartiendo pequeñas píldoras más interiorizadas por mí.

Libros

¿Qué me sedujo? Así de pronto creo que estas cuantas razones:

  • – El modo de escribir de Margarita que ya conocía, pero que en esta ocasión me daba la sensación que bailaba con otros zapatos, o más bien a pie descalzo. Una persona que se situaba ante este hermano con una disponibilidad y desnudez apabullante, sin condiciones ni prejuicios, en la búsqueda de una identidad no marcada de antemano.
  • – La exploración que ofrece en las primeras cien páginas te va transportando con nitidez a dimensiones impresionantes y complementarias de una identidad de misterio, contemplación, silencio, pobreza y amor que te subyugan con una invitación de humanismo y cercanía que trasportan a tu propio vivir y caminar. Qué ganas de explorarme a mí mismo con esta mirada de lectura creyente.
  • – El descubrimiento de perfiles en la novedad documentada dejando hablar a la propia persona en el camino del descubrimiento de su propia identidad, que no se la da él mismo, sino que se la va aportando en Padre, según se va desnudando y perdiendo en lo imposible y en lo inacabado: la vida, los deseos, el claustro, los márgenes, la estabilidad, el horizonte… sólo Dios puede ir acabando con lo inacabado y lo imperfecto para que alguien pueda ser santo. Pero la autora nos lo pone a pie de obra y de cita, con los sentimientos y las palabras del hermano.
  • – Y de la semblanza biográfica a la semblanza espiritual, dejándonos irradiar por lo que va ocurriendo en su interior, lo que es el desarrollo de una espiritualidad que siendo de Nazaret se muestra nueva en su momento histórico y se hace referente para este siglo que estamos viviendo. Una buena noticia para hoy con claves de una minoridad y sencillez que fecunda la historia desde un amor entregado y callado, inacabado e imperfeto, pero lleno de compasión y misericordia, en el ejercicio de la verdadera proximidad encarnada, todo un reto para la Iglesia actual con el horizonte “fratelli tutti”.
  • – Los propios conceptos que va marcando la autora como síntesis de la irradiación de este santo, y de los que le siguen en la mirada contemplativa y pobre de Jesucristo, son clarividentes de la necesaria espiritualidad encarnada para los cristianos hoy: Relación con Dios, el ideal y su proceso, la hospitalidad, las sombras, la salida, la misión. Os invito a releer las sombras para cercioraros de que vosotros y yo estamos llamados a la santidad en nuestra pobreza personal y en nuestros propios límites, que la sombra no impida el deseo de ser misericordiosos.
dedicatoria

Y una palabra penúltima sobre el libro es confirmar lo que nos dice Nicolás Viel en el epílogo: “Carlos de Foucauld nos invita a descubrir que la experiencia del Dios de Jesús supone adentrarse en la verdad de la experiencia humana y que, en lo más hondo de lo humano, se oculta nazarenamente lo más hondo de Dios”, y digo yo con atrevimiento: “también en las sombras de lo humano, donde se experimenta propiamente la misericordia del que nos ama”.

No os perdáis esta novedad que nos regala Margarita Saldaña Mostajo con motivo de Carlos de Foucauld, lo hace con su mirada seducida por la identidad del hermano con la sola luz de su verdadera historia y proceso. Es una periodista, escritora, teóloga, pero sobre todo una hermana de Foucauld, tan universal como inacabada que está abriendo caminos y veredas en la investigación sobre este hermano suyo y nuestro. Seguimos esperando más frutos de su trabajo, de su contemplación y de su entrega ante el Cristo pobre, al que adora y ama con los más pobres.

José Moreno Losada.

Epifanía y la carta de un niño

Pablo sigue insistiendo, ante los reyes, con su petición inacabada. La última anécdota me la cuenta su madre hoy: “Te contaré cómo último detalle que mi hijo (Pablo) también ha pedido 50 € para dárselo a los Reyes Magos porque trabajan y nadie les paga”. Los sentimientos de un niño y los deseos de un creyente en la epifanía de Fratelli Tutti.

Epifanía y la carta del niño Pablo

la calle

Hoy, como muchos días, bajo a la calle y siento la luz que me envuelve y me abraza invitándome a vivir. Observo que mi calle está vacía y desocupada, y recuerdo que es víspera de la fiesta de reyes y todo comienza a prepararse para la cabalgata que se dispone y sale de este barrio mío porque sus majestades llegarán en tren –no en Ave- y estamos junto a la estación. Y recuerdo la fiesta que se celebra entre los cristianos y la anécdota de un niño limpio e inocente, Pablo.

Celebramos en la Iglesia que todos los pueblos le darán gloria a Cristo, porque la salvación alcanza a todos ellos. Creíamos que no había salvación fuera de la Iglesia y la Iglesia ha de confesar que la salvación es para todos los pueblos. Todos estamos llamados a la plenitud de lo humano. El camino de la salvación, el que lleva hasta Dios, es el del hombre. La gloria de Dios es el hombre viviente, hoy es el día de la luz de la vida que ilumina a la humanidad. Abrirse a la luz de Dios, es recibir su manifestación en los caminos de la historia. Los sencillos encuentran el rostro de Dios, los limpios de corazón, porque lo buscan sin condiciones previas. Dejemos que Dios nos sorprenda y nos muestre su rostro en los acontecimientos de cada día, fuera de los palacios, los poderes y los templos, en el corazón de lo humano, de lo oculto, en lo pequeño. La estrella busca signos humanizadores para ponerlos en el candelero y que alumbren a todos los hombres, ¿Se parará en lo alto de mi casa y de mi mesa? Miremos a Pablo y lo que él pide todos los años a los reyes insistentemente porque no acaban de concedérselo.

los reyes de Pablo
los reyes de Pablo José Moreno Losada

Pablo, un niño de diez años, en su infancia llena de fantasía del Reino, sigue pidiendo cada año con insistencia a los Reyes aquello que le parece fundamental para la humanidad: la paz para que no haya guerras, que todos los niños tengan una familia como él la tiene, que no haya pobreza en el mundo. Cuando escribe su carta, en el comienzo vuelve a repetir sus peticiones de cada año, y al final insiste y quiere ponerlo de nuevo para que lo puedan leer dos veces. La madre le pide que no sea pesado, que los reyes con una vez se enteran, pero el persiste: “Mamá, lo tengo que repetir porque casi todos los años me traen lo que le pido para mí, pero no acaban de traer lo que le pido para los demás…”. Para Pablo es muy importante que sus deseos, que son los de los que sufren se cumplan de verdad.

BELEN
BELEN

Pero para eso el camino, todavía es pronto para él –esperemos que no tarde para nosotros-  es que sepamos pedir la pobreza de Dios. Qué contradicción, nuestra pobreza amante se convertirá en su riqueza cumplida. Sus deseos llegarán en la entrega de nuestros caprichos y en la moderación de nuestros deseos propios. Por eso es un atrevimiento, pero no puede ser de otra manera, que nosotros aprendamos a pedir la pobreza que enriquece, si queremos que los deseos de Pablo, que son los de los que sufren, se cumplan y no tenga que repetirlos insistentemente en su carta a los reyes todos los años.

Adviento muy triste, necesitamos Navidad

Pablo, joven universitario en Badajoz, desaparecido que encontramos muerto. Era un jo­ven lleno de po­si­bi­li­da­des y de cre­ci­mien­to per­so­nal en el es­tu­dio, en el en­cuen­tro y en las re­la­cio­nes. Y aho­ra to­da una fa­mi­lia es­tá ro­ta y san­gran­do por la des­apa­ri­ción de uno de los su­yos. Nuestras esperas acabaron en muerte, pero ahora nos queda la esperanza. Seguimos buscando la Estrella que ilumine y consuele en este duelo.

Pablo

Hace unos días Raúl estaba triste en clase, es amigo de Pablo Sierra, el joven desaparecido hace bastantes días en Badajoz. Compartieron años en la residencia de estudiantes y pasaban mucho tiempo juntos. No se explicaba lo que había podido ocurrir, pero no quería estar más en esa espera desesperada que compartía con los hermanos de Pablo, uno de ellos mellizo, y su familia, que estaban hospedados en un hotel cercano a la residencia de estudiantes. Deseaba que se resolviese esa situación de quebranto y ambigüedad, deseando lo mejor y sintiendo miedo a lo peor. No es lo mismo esperar esperanzados que desesperanzados, y cada día que pasaba se sentía más lejos la vuelta en la mejor de las posibilidades. Raúl me hablaba de mala suerte, de estar en el momento peor en el sitio más inoportuno, que le podía haber pasado a cualquiera. Sentía que Pablo se hubiera ido solo, aunque si hubieran ido dos, igual les hubiera pasado a los dos.

Y el viernes nos enteramos que ha pasado lo peor, Pablo ha sido hallado muerto. Ha ocurrido en una ciudad como la de Badajoz, donde esos casos casi no se dan nunca, pero ahora toca reflexionar y sacar lecciones de vida y de muerte. Por una parte, de vulnerabilidad, un joven agraciado en su familia, en sus estudios, en sus amistades… y en una mala noche desaparece de todas las vidas en un silencio total, en un mutismo desesperante. Y esto le podía haber pasado a cualquiera, todos somos vulnerables y estamos expuestos al dolor. Por lo mismo, todos necesitamos de todos, todos nos debemos protección y cuidado, la comunidad es nuestro horizonte para la vivencia de la vulnerabilidad, venga por donde venga, sea enfermedad, pandemia, agresión. Pronto, los creyentes veremos al niño Dios vulnerable y expuesto desde la mayor debilidad en lo humano. Nuestra oración por Pablo en estos días ha sido rezar desde la vulnerabilidad, en la confusión, en la angustia, en el temor ante lo peor, con el deseo de lo mejor, en tensión total. Ahora ya nos toca hacer duelo verdadero, fecundo, transformador. El duelo lleva la reflexión sobre el mal y sobre el bien, la vida y la muerte, juventud y futuro, valores y capacidad de amar o de odiar.

Junto a la vulnerabilidad la reflexión se centra en el valor de lo diario, de lo común, de la libertad gozada anónimamente que nos posibilitar ser y crecer, abrirnos y crear. Un joven lleno de posibilidades y de crecimiento personal en el estudio, en el encuentro, en las relaciones. Valorar la juventud como lugar de siembra y crecimiento, de momento vital único. La tensión y el miedo no puede destruir el gozo de lo nuevo y lo joven entre nosotros, estamos llamados al cuidado y no al miedo. Pero es verdad que lo joven se hace alegre y único cuando se solidariza y se compromete. Cuánta juventud vivida y gastada inútilmente, cuanto dolor en los jóvenes que viven sin ilusión y sin esperanza, sin futuro, adictos y esclavos de lo que tienen o disfrutan, sin más mirada de horizonte abierto y comprometido. El hecho de este joven reclama reflexión profunda de lo que vivimos y lo que somos, nada más lejos de nosotros ha de estar la tentación de pensar desde esta desgracia que no merece la pena lo que sí es válido y auténtico. Precisamente nos da rabia que se trunque lo que podía ser vida amada y entregada, realización de lo humano y de lo comunitario. Esta muerte ha de servir para sanar y salvar a los jóvenes que están perdidos y desorientados.

Y otra llamada fundante, el valor de la familia, nuestro joven no lo es en la soledad, sino inserto en un tronco amoroso, el de su padre y su madre, en la vinculación con esas ramas tan idénticas las de sus hermanos, más en el caso del mellizo. Toda una familia rota y sangrando por la desaparición de uno de los suyos, valor absoluto de un vínculo que si alguno quisiera ponerle precio se haría despreciable para siempre. Cómo valorar y cuidar el seno familiar en el que somos nosotros de la forma más original y única. Tres palabras sagradas y propias para una lectura de adviento triste pero real: vulnerabilidad, juventud y familia. Razones para la esperanza de lo verdadero, razones para creer y esperar un sentido frente a esta muerte, razones también para sufrir juntos y aliviarnos en el consuelo de que la tristeza que tenemos es por los valores que amamos, por eso que va a hacer que este hecho de vida, aunque se haya resuelto en dolor de muerte y ausencia, no será en vano para todos nosotros. Pablo está desparecido y ahora ya para siempre por su muerte, Badajoz esta en tristeza sin renunciar a la esperanza y a la vida, de que esta muerte no sea inútil. Y todos reflexionando, muchos orando y buscando sacar vida de esta situación de oscuridad y muerte. Nos duele el mal porque hay mucho bien en todos nosotros, los que deseamos el reencuentro y la vida, la luz y la riqueza de la libertad cotidiana y joven. Pablo, tú hoy eres un signo para nuestra vida, oramos y queremos que tu cruz no sea inútil. Ojalá nuestra esperanza de adviento hubiera sido sin tristeza y las luces de la Navidad pudieran haber tenido todo el brillo que deseamos. Ahora solo podemos mirar al cielo y buscar tu estrella.

Píldora de Adviento (5): La proximidad

Señor, cercana la celebración de tu encarnación, sentimos tu proximidad, ¿Qué pueblo tiene un Dios tan cercano como nuestro Dios? Te has encarnado y te has aproximado de tal manera que ya no puedes ni quieres ser sin nosotros, todo lo quieres con nosotros.

Navidad es “proximidad”

proximidad

Mi compañero de facultad me comenta que está con los ejercicios finales de su materia, los hace en dos grupos. El otro día le escribía un alumno y le pedía pasar al grupo que realiza la prueba más tarde. La razón es que se encuentra mal. Hace días desapareció un joven universitario y lleva más de una semana sin aparecer, hay indicios que muestran la posibilidad de un presagio fatal. Este joven universitario fue el último compañero que estuvo con él, aquella noche, acompañándolo cuando dijo que iba a tomar un taxi para volver a su residencia estudiantil… su dolor es muy fuerte, imagino sus reflexiones  y preocupación. Fue el más próximo a él en esos últimos momentos antes de su desaparición… ante este dolor y situación me pregunto:

¿Alguien se apunta al evangelio de la proximidad y la vecindad? Ya está muy próximo a nosotros, viene a visitarnos, se hará vecino del mundo, de la humanidad, y lo hará desde la aldea, la casa, la pequeña familia, el trabajo, los amigos, los pobres… No puede haber mayor grandeza de misterio, ni preparación para recibirlo, que pasar por la renovación de lo próximo y la construcción de nuestra identidad de vecinos queridos.

El mundo necesita redescubrir el rostro de lo humano, organizarse situando a la persona en el centro de toda la historia, en una naturaleza cuidada como casa común de todos los hombres. La invitación en este final de adviento es a ser la casa de la acogida, a provocar la invitación y ejercer la hospitalidad.

creacion

Nuestro Dios está en la puerta de al lado, bastará que abramos la puerta para saludarlo y dejar que entre a compartir nuestro pan. Si lo hacemos, se curarán nuestras heridas, se perdonarán nuestras culpas y vacíos, nacerá nuestra carne más sana, la del pueblo en la mejor vecindad, en la relación divina de ese pequeño que ya está llegando. Viene con una señal que grita el deseo de sentirnos cerca y poder juguetear en nuestras casas personales.

Hoy necesitamos tu presencia en nuestros corazones para saber encarnarnos nosotros los unos en los otros, como tú ha hecho de una vez para siempre. Encarnarnos para ser unos de los otros, sentirnos nosotros, un nosotros cada vez más grande. Lo necesitamos vivamente, el mundo busca la luz, estamos a oscuras y sabemos que tú sales a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento si sabemos adentrarnos con tu espíritu de encuentro y de proximidad.

Píldora de Adviento (4) Para la Alegría

Hoy vengo con la tristeza de mi pueblo, Pablo – Un joven estudiante universitario – ha desaparecido y tenemos mucho miedo, la universidad lo sufre, su familia está rota… los bajos fondos de la ciudad ahogan la alegría y la esperanza. Hoy A. otro joven me habla del prestamista, que aprovecha su adicción, para hacerlo trabajar solo para él, todo su trabajo sólo para pagarle al “bro”, tiene miedo porque sabe que lesionan y hasta causan muertes a los deudores o a sus familiares. Vengo con la tristeza de F. que hace unos meses acabó con su vida y sus padres están rotos, apoyados por otros padres que también perdieron  a sus hijos, uno más entre los casi cuatro mil que perdieron así sus vidas en este año, aunque lo silenciemos.

Y sin embargo, vengo a orar por la verdadera alegría, ayúdanos a estar alegres en nuestras vidas y en nuestras comunidades. La alegría de la entrega, la ternura y el cuidado, la que expulsa el sinsentido, la soledad, la adicción, la violencia. Señor danos tu paz y tu alegría. Queremos estar siempre alegres, siempre alegres y que nuestra mesura la conozca todo el mundo.

Pablo

Hay que estar loco para no querer estar alegre, ser feliz. Pero también hay que estarlo para serlo. La alegría y la felicidad vienen por el camino del riesgo, del imperativo amoroso que nos ayuda a hacer locuras para generar la realidad de lo nuevo, de lo profundo, de lo verdadero y de lo más humano.

Hoy la conversión viene por el camino, más que de la exigencia y el compromiso, del cuidado y de la ternura, de la vuelta a lo más original de Jesús de Nazaret, que pasó haciendo el bien y curando a los que lo pasaban mal.

El adviento en la actualidad nos invita a crear espacios de familiaridad y comunidad, asentados en la compasión y en la misericordia, en la ternura y en la caricia.

Nosotros

Hoy hay que estar loco para querer que los demás sean felices, para dedicarnos a alegrar a los demás. No sería poco el compromiso de querer facilitar la vida especialmente a los que la tienen más difícil. Caminar por el evangelio del compartir, la justicia y la honestidad.

Su corazón es libre…

https://youtu.be/a6mjvOK8dLw

Adviento / Inmaculada

Padre, sólo alguien con corazón de Madre, puede entrar en esa relación con una joven como María y seducirla para la historia de la salvación. Sólo tú tienes la gracia que puede llenar de esa manera el corazón de una mujer y enamorarla de la humanidad de tal manera que es la madre de los apóstoles, de la iglesia, de la humanidad. Cómo no abrirnos al misterio de tu regalo de esa mujer madre cuando estabas en la lucha más fuerte contra el pecado, cuando te entregabas a una muerte que abria el caudal de la gracia en la que ella puedo nacer por amor a ti y por grandeza tuya. Santa Madre de Dios ruega por nosotros, tu eres revelación de la maternidad de Dios en tu sencillez y fecundidad de mujer de la historia.

Madre

Somos torpes y necios para entender las escrituras. Todavía no hemos comprendido la grandeza de la salvación que nos llega por la mujer. Volvemos a celebrar a María, ahora en su inmaculada concepción, ella mujer de la historia involucrada como nadie en el ser de Cristo y en su obra, imposible comprenderla sin su conexión con el creador hecho criatura y donación crucificada, para siendo exaltado convertirse en enseña de la victoria sobre todo mal y sobre todo pecado. La gracia y la salvación nos vienen en el cauce de lo femenino, no hay salvación sino es por el camino de la fidelidad de esta mujer que se abre a la gracia del salvador y se hace puerto de entrada y de salida para el que viene a salvarnos. Sí, la plenitud de la gracia que se impone sobre el pecado se manifiesta en una mujer tan sencilla como fiel, ella la recibe agradecida, su alma proclama la grandeza del Señor. Ahora el pecado está acabado, lo hambrientos se colman de bienes y los ricos son despedidos vacíos, por su pecado de abundancia no materna ni generosa.  Ahora es posible tejer redes de familiaridad y comunidad, porque la madre nos da al Hijo. Bendita maternidad de María que nos trasciende al sentido materno de Dios que nos salva desde la feminidad más fecunda de la historia, la que genera el principio de la fraternidad.

Píldora de Adviento (1)

“Señor, el mundo muestra su debilidad en tiempos de  pandemia, los pobres y débiles cargan con los dolores, la tecnología y el progreso no nos han traído la salvación, y estamos desorientados. Ahora necesitamos que tú nos despiertes y nos abras la ventana de tu esperanza. Hemos de aprender los caminos por los que nos llega tu salvación, ayúdanos a entender que ahora viene tu salvación, que ahora comienza la era del cuidado y la ternura. Sácanos de nuestra suficiencia ciega y ayúdanos a ser criaturas humanas y fraternas con la creación y toda la humanidad Que podamos, con tus sentimientos profundos, despertar del sueño del egoísmo, levantar la cabeza y sentir que se acerca nuestra liberación.

Nos aprietan, pero no nos aplastan… sentimos el peso cansado de una historia que a veces nos rompe en el camino, sentimos el dolor que dificulta la respiración de lo humano y de lo natural, pero nada puede acabar con nuestra esperanza. La esperanza ese valor fundamental para permanecer en la vida, la que viene con el Adviento de lo posible porque redescubrimos el amor y la fuerza de la justicia compasiva divina. Ahora es momento de sembrarnos en una historia que será nueva, venimos con la experiencia del dolor y de la dificultad, pero con la savia del amor descubierto que permanece más allá de lo que nos provoca la muerte. Hoy más que nunca tenemos razones para la esperanza y sentimos la responsabilidad de sembrarla y celebrarla con la humanidad entera. Hoy nos abrimos a este tiempo y a esta palabra que no deja rendijas a la desesperación y al desánimo. Ahora es el tiempo en el que no anunciamos éxito, ni siquiera progreso, pero sí fraternidad y compasión universal. Paz y armonía de lo común, somos una familia y toda la tierra es nuestra casa y lo será gloriosa. Ven Señor, Jesús.

La maestra que quiero ser… (Día del maestro)

Un año más en el aula, dentro de la materia de Pedagogía y didáctica de la ERE, trabajo con los alumnos el tema del bien interno de la profesión y animo a describir su ideal de maestro, lo que ellos le gustaría llegar a ser realmente en su ejercicio docente. Lo compartimos y lo analizamos. Este curso les propuse que se escribieran una carta a ellos mismos que están ultimando sus estudios y guardaran esta proyecto, este sueño, para poder irlo contemplando en posteriores años de ejercicio profesional. Aquí una muestra de ese sueño y deseo de una chica,Merari, que tiene claro su ideal de maestra. Así lo han hecho todos y a mí me da qué pensar y  contemplar mucho.

LA MAESTRA QUE QUIERO SER

Estás a unos meses de acabar la carrera, ha sido sin duda una gran aventura en la que has aprendido, has conocido a grandes profesionales y grandes futuros compañeros. Con esta carta quiero decirte que no importa el tiempo que tardes en lograr cualquier objetivo que te propongas, sino la determinación que tienes y el esfuerzo para conseguirlo. Como futura docente deseo que estés comprometida desde el minuto uno con tus alumnos, con los objetivos y retos que tengas tanto con ellos como con sus familias y proyectos del colegio, que sepas trabajar en equipo, compartas tu opinión y respetes también la de los demás, saber reunir las ideas comunes y trabajar en conjunto. Ser creativa e innovadora, intenta trabajar con tus alumnos de una forma diferente, en la que más aprendan y se diviertan, así mismo no tengas miedo a arriesgar, muchas de las veces te sentirás perdida o con miedo, pero el ser tu misma te ayudará a realizar tus futuros proyectos, tampoco tengas miedo al fracaso, sé que nos cuesta a aceptar que hemos fallado, pero recuerda que es la mejor forma de aprender y a mejorar al mismo tiempo.

Sé solidaria comparte ese sentimiento y que tus alumnos lo tengan de igual manera, propón y realiza proyectos con los alumnos y familias para ayudar a los que más necesiten, o a favor del medio ambiente, es importante que desde pequeños les enseñemos estas cosas para que cuando sean mayores sean ciudadanos responsables y que les importe que sucede en el mundo.  Sé empática, no existe mejor sensación que sentirte comprendida o escuchada por los demás y quien mejor que tu sepas como pueden sentirse algunos de tus alumnos cuando estén tristes o desmotivados por cualquier situación. Tu pasión por lo que haces será una de tus motivaciones, por lo que espero que nunca nunca la pierdas y que puedas contagiar a todo el mundo que la profesión que has elegido es la más gratificante, ya que a cada niño que tengas lo estarás acompañando en una de las etapas mas importantes y bonitas de su vida, en el que jugarán, llorarán, aprenderán y lo más importante que tu estarás ahí compartiendo esos momentos. No pierdas tu espíritu de superación, a medida que pase el tiempo no pierdas tus ganas de aprender, de informarte de las novedades en los diferentes ámbitos de la educación, de involucrarte en diferentes actividades y proyectos porque todo lo que aprendas es para el beneficio de tus alumnos. Sé técnica y eficiente, una gran profesional argumenta con fluidez en la forma en la que trabaja, se expresa y sepa resolver las diferentes situaciones que se le presenten en el aula.

 

Para despedirme quiero decirte que cada vez que dudes de lo que estás haciendo recuerda, lo estás haciendo todo lo mejor que puedes, no pierdas tu esencia.

 

Tejiendo redes de lo común: interconectados y enlazados

Necesitados de Aviento

Acabamos de celebrar con perspectivas de universalidad cristiana y de humanidad fraterna “el tiempo de la creación” en el que el papa Francisco nos invitaba a preguntarnos y dejarnos interpelar en el deseo de construir una casa para todos, nos hemos sentido llamados una vez más a soñar y desear la renovación del Oikos –la casa- de Dios. La cumbre del cambio climático reciente nos ha dejado perplejos. Cáritas tocada por este sueño eclesial y evangélico, desde siempre, se abre ahora con fuerzas y con ganas para seguir trabajando en el compromiso de tejer redes de comunidad, para seguir avanzando en la construcción de una casa verdaderamente común.

Necesitados de Adviento, de esperanza.

Cártias

La situación concreta y actual que vivimos refuerza ese deseo de evangelio, las claves que hemos recibido tanto de la encíclica Laudato si, como de Tutti Fratelli nos lo están pidiendo y animando. Nos encontramos en un momento de gracia, un verdadero kairós, hoy más que nunca los cristianos estamos llamados a vivir la dimensión profética de nuestro bautismo, a sentir la eficacia de un crisma vivo, con el que hemos sido ungidos como sacerdotes que entregan su vida para un mundo mejor, como profetas que alimentan de esperanza los momentos más difíciles de la historia, y como reyes que organizan su compromiso a favor de una sociedad que debe estar regida por la compasión y la misericordia. Ahora es momento de ser nudos en la red de lo común, hemos de salir a alta mar para echar las redes a otros lados y no permitir que nadie se ahogue en nuestras orillas ni en las de lejos. La marea está fuerte pero nuestra fe está llamada a confiar en él que va con nosotros en nuestra barca, aunque esta parezca a veces que se va a hundir. Aquí está nuestro Adviento, siempre nuevo, que viene a alimentar nuestra esperanza, nuestro corazón para renovarnos en la alegría del evangelio para seguir creyendo en la comunidad de los hermanos. Ahora más que nunca estamos necesitados del adviento, ahora más que nunca tenemos que gritar con toda la creación y con toda la humanidad: Maranatha, ven Señor Jesús.

El fundamento y la razón de nuestra esperanza: Alfa y Omega.

La Ecología Integral como horizonte.

En el pensamiento cristiano la relación cosmos, hombre y Dios viene transversalizada por la revelación divina como Dios creador, encarnado, crucificado y resucitado. Nuestro origen, nuestro alfa, está fundamentado en el amor de Dios, nuestro Dios creador se nos revela como Padre que todo lo que crea por puro amor, así lo confesaba el pueblo elegido y así lo confesamos nosotros. En el origen nos encontramos con el fundamento absoluto del amor que da razón de todo lo que existe, nuestro Dios creador es nuestro salvador, creación y salvación se interrelacionan y no son entendibles de otro modo para nosotros. Ese fundamento se nos manifiesta radicalmente cuando el creador, por el mismo amor, se hace criatura en la encarnación, en Jesús de Nazaret. Reconocemos la relación del absoluto con las criaturas en Cristo, sabiendo que nada de lo creado le es ajeno habiéndose él mismo hecho creatura en comunión de dependencia y de limitación, y así también de esperanza y de reino. Tocada la realidad en un amor divino hasta la muerte en cruz, sabemos que nada nos podrá separar del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo, ni a nosotros ni a la creación. Y el crucificado resucitado nos abre el horizonte del verdadero sentido de una ecología integral que se dice de modo trascendente. Todo está llamado a la vida y a la plenitud, creemos en la resurrección de los muertos y en l vida del mundo futuro, por eso vivimos en continúo adviento, preñados de esperanza. Por eso nos abrimos de corazón a la preocupación y al mensaje evangelizador del deseo de una ecología verdaderamente integral, en la que nada nos es ajeno, y en la que proclamamos desde lo terreno, lo humano y lo divino que todo está interrelacionado y debe estar interconectado, nos abrimos a un horizonte de plenitud, esperamos la llegada de ese Reino de la armonía y el gozo completo. Con estos presupuestos teológicos necesitamos escuchar y acoger el grito de la tierra y el grito de lo humano como lugar de encuentro y de salvación. La cuestión y la urgencia de la ecología integral, es clave esencial del sentido del adviento, es una cuestión fundamental para nosotros hoy: “Dado que todo está íntimamente relacionado, y que los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial, propongo que nos detengamos ahora a pensar en los distintos aspectos de una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales.” LS 137

Ante la realidad se nos abre el corazón en oración y esperanza, el adviento de lo nuevo.

Nos aprietan, pero no nos aplastan… sentimos el peso cansado de una historia que a veces nos rompe en el camino, sentimos el dolor que dificulta la respiración de lo humano y de lo natural, pero nada puede acabar con nuestra esperanza. La esperanza ese valor fundamental para permanecer en la vida, la que viene con el Adviento de lo posible porque redescubrimos el amor y la fuerza de la justicia compasiva divina. Ahora es momento de sembrarnos en una historia que será nueva, venimos con la experiencia del dolor y de la dificultad, pero con la savia del amor descubierto que permanece más allá de lo que nos provoca la muerte.

Hoy más que nunca tenemos razones para la esperanza y sentimos la responsabilidad de sembrarla y celebrarla con la humanidad entera. Hoy nos abrimos a este tiempo y a esta palabra que no deja rendijas a la desesperación y al desánimo. Ahora es el tiempo en el que no anunciamos éxito, ni siquiera progreso, pero sí fraternidad y compasión universal. Paz y armonía de lo común, somos una familia y toda la tierra es nuestra casa y lo será gloriosa. Ven Señor, Jesús.