Buen viaje don Celso

El arzobispo Celso visita a sus misioneros en Perú

Detalle de pastor

Buen viaje don Celso
En escuelas que atiende Manuel Vélez, sacerdote diocesano de Badajoz en la diócesis de Cajamarca.

Son las doce de la noche, oigo de fondo el runruneo de la feria de san Juan, atracciones y casetas. Me alegro del detalle de las horas de silencio musical para los niños con autismo y su uso de las atracciones, lo que debería ser normal todavía es extraordinario. Pero hay muchas cosas que son extraordinarias e incluso anónimas como la que relato.

Acabo de recibir un watsap del arzobispo Celso, está en Barajas, preparado para coger el vuelo que le llevará a Lima, para visitar a nuestros misioneros en Perú. Bromeo con él referenciándole una cita bíblica en la que Jesús le dice al pastor Pedro que cuando era joven, él mismo se ceñía e iba donde quería, pero cuando seas mayor otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras.

Hace unos días teníamos una conversación larga y profunda, agradezco su actitud de escucha, compartí con él sentimientos personales sobre nuestra diócesis y su gobierno. Me siento en libertad para poder hacerlo y eso es un bien en la Iglesia. Al terminar esa conversación hablábamos de su próximo viaje a Perú, que ya le coge a trasmano por edad y situación personal, pero la insistencia del delegado de misiones le ha podido y ahí está embarcando allende los mares, para abrazar a sus sacerdotes y conocer su trabajo apostólico en esas tierras, aunque también lleva el deseo de poder captar algún sacerdote que se una a este presbiterio para realizar la tarea pastoral.

Qué curioso, a visitar misioneros con el deseo de que nativos de allá vengan a misionar acá, un poco misterioso. De todos modos, y sin entrar en detalle, lo que quiero es manifestar mi aplauso a este gesto de bondad y de cercanía de un pastor con su presbiterio. Es cierto que esto no basta para el gobierno, pero también lo es que sin esta actitud la perfección carece de compasión y misericordia y se hace infecunda, aunque parezca efectiva. En este aspecto deseo parecerme a mi pastor, que la ternura y el cariño sean verdaderos y que no le falten nunca. Pediremos para que la autoridad también le acompañe en su quehacer apostólico. Buen viaje don Celso.

Lo que quiero es manifestar mi aplauso a este gesto de bondad y de cercanía de un pastor con su presbiterio

“En misión, con la alegría del Evangelio”

“Si quieres, ven y verás”

Ejercicios

Una invitación sugerente para comenzar unos días de descanso e interioridad…el cuidado de nuestro espíritu, por una ecología integral verdadera.

“En misión, con la alegría del Evangelio”

“Y se le abrieron los ojos y le reconocieron” (Lc 24,31)
“La misión es una pasión por Jesús, pero al mismo tiempo, por su pueblo” (EG,268)

Ejercicios Espirituales, del 31 junio al 6 de Julio
Casa de oración de Villagonzalo

Esquema:

1.- El peligro de perder la alegría cristiana: La acedia.
“Mira que estoy a la puerta y llamo…” (Ap 3,20)
2.- El Gozo del evangelio y la alegría de ser cristiano.
“Estad siempre alegres en el Señor” (Filp 4,4)
3.- Ecología e interioridad: del silencio a la libertad.
“Entra en tu cuarto, en lo escondido…donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (Mt 6)
4.- Con la mirada de Dios.
“Que el Padre ilumine los ojos de vuestro corazón” (Ef 1,18)
5.- Ante el rostro de la misericordia divina.
“Revestirnos de compasión” (Col 3,12)
6.-Bautizados en Cristo: originales y nuevos. Mujeres divinas: religiosas.
“El que pierda su vida por mí y por la buena noticia, la salvará” (Mc 8,34)
7.- Sabiendo morir para resucitar.
“Atesorad tesoros en el cielo…” (Mt 6,19)
8.- En Cristo, junto a los crucificados de la historia.
“Cada vez que lo hicisteis…” (Mt 25,31ss)
9.- Rodeados de estampas vivas de resurrección.
“Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme” (Lc 24,39)
10.- Un nuevo modo de vivir hoy y aquí: Ecología integral.
“De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida…” (Mc 8,35)

Contacto: jose.moreno.losada@gmail.com

Señor, que vea ( En el 38 aniversario sacerdotal)

Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu

ORACIÓN SACERDOTAL

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De nuevo Señor, en este último tercio de la vida, cuando me estoy gastando mis últimos cuartos, siento la mano bendita y amorosa de tu bendición en el sol que declina y se desnuda en la ausencia, cuando ya va de caída. Contemplo cómo la nube hoy no lo cubre y sólo se rinde, como nodriza amable, para que no tema a la noche y cuida su descanso. Pero yo sigo con el interrogante peregrino de lo humano y lo divino, deseando saber, con todo lo creado que me rodea, quién es el hombre y a dónde va. Me lo pregunto hoy en este aniversario, cuando en la mañana el sol comienza a brillar,  y lo haré también esta noche cuando con su marcha nos llega  la oscuridad de una soledad no habitada.

Somos, Padre, hijos del momento, nos vemos abocados a interpretar el presente y lo hacemos siendo perdidos, aunque hablamos de Oriente y Occidente, de Norte y de Sur, sin más referencia que los límites que nos sobrepasan y se imponen: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién, qué y a qué nos están llamando? ¿Qué afirma este grito gigante y multitudinario de dolor humano sabido y contrastado? ¿De dónde viene la sordera  universal en el ahogo de la dignidad machacada en la inocencia  más pura y martirizada de la historia? ¿Qué intereses, tan anónimos como encarnados, son los que mueven los hilos de este mundo donde han sido expulsados y masacrados los quijotes y los buenos sanchopanzas?

¿Y dónde estás Tú, mi Dios… dónde tu rostro, tus manos, tu costado, tu sangre, tu cuerpo, tu cruz y tu calvario, tu amor, tu grito, tu sed compasiva y entregada en el espíritu? –  Oigo tu clamor  en la brisa  que me responde: en las víctimas sacrificadas y en los corderos degollados. Y yo grito: “Silencio”, como si de una película del momento se tratara.

Lavatorio

¿Dónde tu Iglesia, tus elegidos, tus apóstoles y enviados, los profetas del pueblo, los mártires y los confesores, la multitud de testigos que han lavado sus mantos en la sangre de aquel cordero… y dónde estoy yo, ellos…? Desorientados, desnortados, asegurados y acomodados, dormidos y separados, con discursos que no acaban y conceptos tan discutidos como vacíos, todo en la vaciedad de lo abstracto, de la coma y del término que justifica hasta la violencia y la separación. Señor, qué desajuste y desasosiego, cuando no acedia y apatía, necesito tu voz y tu ofrenda, como el ciego del camino pido un milagro para verte, para verme, para ver mi mundo, para entender el momento.

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Y sólo tu ofrenda, cuando cae la tarde, me envuelve y me salva de estos poderes e imperios que se imponen, tensos y acabados, dentro y fuera de tu cuerpo amado, de tu unidad querida, en la historia, la humanidad y el universo, la ofrenda de ti mismo como fuente y horizonte: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…aprended de mí que soy manso y humilde”…

Danos, Jesús, tu mirada y tu espíritu para desentrañar nuestro momento, enraízanos en ti y haznos crecer en tu gracia y tu luz. Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu, para que borrachos de tu gracia volvamos a ti y te encontremos encarnado, crucificado y resucitado, haz que volvamos a meter nuestros dedos y nuestras manos en tu costado y en tus clavos. Renuévanos por dentro y danos un espíritu firme, ayúdanos a ser creativos y creadores en la humildad del momento y en sencillo de la humanidad atribulada en los pobres y cansados de hoy.

tarjetas

Espíritu divino, te siento vivo en el deseo que me habita, aunque me veo roto y descosido por dentro y por fuera. Gracias por poder compartir con los hermanos,  con los que busco cercanía y luz en lo desnortado y  desorientado de nuestra ceguera  institucional y nuestra pobreza pecadora. Tú nos vuelves a llamar y a invitar para seguir dando pasos, sin dar palos de ciego, desde un corazón compasivo, como el tuyo, abrazados con todos,  los que, como nosotros, esperan tu palabra de vida y tu aliento. Solo tú, Señor, puedes abrir nuestros ojos y nosotros, como el ciego del camino, te suplicamos como Iglesia al atardecer: “Señor, que vea”.

José Moreno Losada.

Justicia y caridad: Presencia Real

Como estaba el pan disperso…

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Un amén de liberación y salvación

Son muchas las generaciones que, aun con el paso del tiempo, continúan dando vida a aquello de que «tres jueves al año brillan más que el sol…», donde uno de ellos, tras la senda de la Pascua, ya en domingo, sentimos ahora tan cerca: es la entrañable celebración del Corpus Christi. Los católicos, en esta fiesta del Corpus, conmemoramos la presencia real de Cristo en la Eucaristía y de nuestro encuentro sacramental con Él. Algo que se ha incrustado en el arte, la literatura, la música, la pintura y, lo que es esencial, en un modo de ser y estar en el mundo. Ahí, en el albor de ese misterio, se esconde el amén de la fidelidad radical del Padre al Hijo que lo resucita, y del Hijo al Padre que ha arriesgado en su existencia aceptando la cruz a favor de la liberación y la salvación de todos los pueblos de la tierra.

La eucaristía exige justicia

Celebrar la Eucaristía es manifestar el deseo de entrar en ese amén divino y humano que nos ha sido regalado en Jesucristo, la conexión del amor de Dios con la humanidad a través de la sencillez del pan, convertido en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Así, desde este pan consagrado es posible hacer creíble ante el mundo y los desheredados de la humanidad su presencia real en medio de la historia, ligada a la presencia real en la Eucaristía. En el pan glorioso del Resucitado está la fuerza que nos ayuda a proclamar que el inocente ajusticiado ha sido liberado para siempre y ya tiene alimento de vida eterna para todos, especialmente para los que sufren. Nos enseña, sin descanso, que es posible la justicia, la compasión y la misericordia; que no se impone la farsa de los mecanismos que desnudan al desnudo y despiden vacíos a los hambrientos, y que ya hay una palabra definitiva de fraternidad y de pan compartido, que es imparable en la historia. Hay destino y sentido, hay un amén de la verdad, la vida y la luz.

El pan de nuestra tierra y el cuerpo de nuestro pueblo

En esta tierra nuestra de Extremadura, donde sentimos el dolor del paro y la pobreza y donde miramos el horizonte de los refugiados en un camino sin llegada, donde sabemos de la pobreza de gran parte de la humanidad que nos mira con esperanza,  ahí nuestra fe nos empuja a celebrar esta fiesta tan nuestra! con alegría y compromiso.  Cáritas es un instrumento de esta presencia real; ahí se unen Eucaristía y vida, sagrario e historia. Por eso, no puede haber comunidad cristiana que celebre la Eucaristía y no tenga dimensión social y caritativa. Los Santos Padres nos decían que si no hay justicia, la Eucaristía se vacía de sentido, no podemos ni recibir ni adorar a Cristo en la Eucaristía, ni acercarnos a él, sin pedir el «pan nuestro de cada día», el de la dignidad de todos los seres humanos y de saber pedirlo con nuestras vidas diarias. La verdadera adoración a Cristo en el misterio de la Eucaristía nos lleva a reconocerlo en el rostro de todos nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados y crucificados de la historia. No podemos olvidar los creyentes que, en ese Pan bajado del cielo, precisamente ahí, está presente el Crucificado que ha Resucitado. Necesitamos sagrario y vida, sin separarlos. Por tanto, no impidamos a Cristo estar realmente presente allí donde Él quiere estar para llevar su Evangelio de dignidad, verdad y justicia. La presencia real de Cristo en la Eucaristía nos está pidiendo entrar en el verdadero camino del amén cristiano, aquél que se verifica en la entrega radical a favor de los hermanos con el deseo que tengan vida abundante. Hoy, como nunca, el reto está en que la presencia real de Cristo llegue como sanación, consuelo, verdad y libertad a todos los que sufren en el alma o en el cuerpo.

José Moreno Losada

POR DIOS, nadie en soledad – Stma. Trinidad-

Introducción

Tras la celebración pneumatológica de Pentecostés, la liturgia nos propone adentrarnos en el misterio de la Trinidad divina, esa formulación sencilla que unimos a la cruz en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Misterio que ha dado para escribir lo que no podría contarse ni decirse a lo largo de la historia de la Iglesia y de la Teología, que ha llevado a discusiones, herejías y divisiones de primer orden, que nos ha ofrecido conceptos y términos de una riqueza tremenda como el de “persona, relación, comunión…”, a la vez que a algunos crípticos e indescifrables pretendiendo decir lo que de ningún modo se podía expresar, sino solo sentir tanto en la relación entre ellos –Tres personas distintas en una sola naturaleza, de las que se puede decir lo mismo de uno que de otro y al mismo tiempo- como en la comunicación con la humanidad y el orden que pretendemos darle entre ellos, ya sea en torno al patriarcalismo o en la discusión de la “y” entre el Hijo y el Espíritu. Un galimatías lleno de riquezas que puede quedarnos fríos en la fe de la vida y del cada día, ahí donde la Trinidad se nos revela “histórica y económicamente” como nos dicen los teólogos actuales muchos más acordes con el existencialismo y el personalismo, cunas de un humanismo lleno de entrañas de compasión y de amor. Hoy necesitamos entrar en la contemplación de este misterio desde  la vida, sabiendo que en la vida es como Dios nos ha ido revelando quién es él, así le respondió a Moisés cuando este le pidió que le diera su seña de identidad para poder decirle al pueblo quién era ese Dios: “Yo soy el que soy… actúo…”, o sea, por mis obrar me conoceréis. Y así ha sido.

El misterio de la Trinidad

Recuerdo como Ricardo –nuestro querido teólogo y párroco del Perpetuo- siempre hace referencia a una cita del sexto concilio de Toledo, en el que hablando sobre el credo cristiano y haciendo referencia a la Trinidad, se decía “creemos en un solo Dios, pero no en un Dios solitario”. Un modo sencillo y existencial de entender el concepto teológico. Dios se nos ha revelado como el Dios que ni es solitario ni quiere la soledad. Así lo ha ido descubriendo Israel a lo largo de los siglos y así lo hemos desarrollado los cristianos en una comprensión teológica de la historia, como historia de la salvación en la que Dios ha actuado y se ha dado a conocer como comunidad entrañable en el absoluto de lo divino.

El Padre

Cada atardecer y cada amanecer es una proclamación del misterio de la creación en la perspectiva de la paternidad amorosa y creativa. Lo dice el libro de la Sabiduría: todo lo que has creado lo has hecho porque lo “has querido”, sino no lo hubieras creado. Ahora vamos a bautizar un niño pequeño, que ha sido creado por el amor del Padre. Israel ha ido entendiendo no sólo que un dios poderoso ha hecho el cielo y la tierra, sino que lo ha hecho con un corazón de Padre eligiendo como hijo a un pueblo muy pequeño, con un corazón de salvación. Y nos ha hecho a su imagen, por eso “no es bueno que el hombre esté solo”, y el primero que ha actuado contra la soledad estructura de lo humano y de su pecado ha sido el propio Dios, haciéndose Dios de su pueblo y en especial de los pequeños y de los más humildes: niños, pobres, viudas, extranjeros, enfermos… Y hemos conocido totalmente al Padre cuando nos ha dado al Hijo.

El Hijo

Y en esa relación de amor ha llegado al extremo como nos dice el evangelio de Juan hoy: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su hijo único”. Ahí hemos conocido al Hijo, en ese hombre obediente hasta la muerte y muerte de Cruz, para que nosotros tuviéramos vida. En la humanidad de Jesús de Nazaret hemos descubierto al hijo que nos descubre al Padre: “nadie conoce al Padre, sino el Hijo y todo aquél a quien El se lo quiera dar a conocer”. Sí, ha sido Jesús quien nos ha mostrado el corazón del Padre: “Todo lo que hago se lo he visto hacer a mi Padre…su voluntad es mi alimento…os digo lo que le he escuchado…quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. Él es la imagen de Dios invisible –nos dice Pablo- y Él quiere vivir en nosotros y darnos sus sentimientos de Hijo del Padre, para que no sintamos amados como El: “como el Padre me ama así os he amado yo”, “El padre está en mí y yo en él”. Este Jesús es el de la buena noticia: “nunca os dejaré solos, siempre, todos los días estaré con vosotros”. Y el que invita y desea  esta unidad para nosotros, la de la Trinidad: “Que sean uno, como Tú y yo somos uno, para que el mundo crea”. Para esta experiencia de absolutez y de amor nos ha prometido su Espíritu. Hemos conocido realmente al Hijo porque nos ha dado al Padre.

 El Espíritu Santo

Del Espíritu no deberíamos hablar, sólo sentir. Es el Don de Cristo, quien lo tiene le pertenece. ¿Se puede definir lo que es amar, enamorarse, ser hijo, ser padre, amigo, hermano? no, sólo el que ama y lo es, lo sabe. El Espíritu de Cristo es el que potencia en nosotros los sentimientos de Cristo, el que nos descubre habitados por el amor del Padre y del Hijo, empujándonos en un horizonte de futuro y de sentido que nada ni nadie nos podrá quitar jamás: “nadie nos podrá separar jamás del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús…porque el que tiene el Espíritu de Cristo le pertenece”. El Espíritu es la fuerza de la relación amorosa que nos identifica y nos une, sacándonos de toda soledad. Por eso Jesús lo tenía claro, “os conviene que yo me vaya…cuando me vaya os enviaré mi Espíritu…y vosotros haréis cosas mayores que yo…”. Es en el Espíritu donde el Padre y el Hijo se dan totalmente sin reservas: “El Espíritu está sobre mí…Este es mi hijo amado, el predilecto…Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu”. Recibir el Espíritu es entrar en estar relación amorosa de la que tanto nos han hablado nuestros místicos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Es desde esta clave de amor como pedimos con el himno: “Ven espíritu divino…entra hasta el fondo del alma divina luz y enriquécenos…”. El Padre y el Hijo nos han dado el Espíritu de su amor.

El absoluto

En el misterio de la historia y de la economía de la salvación hemos ido descubriendo la personalidad de nuestro Dios  Padre, Hijo y Espíritu, y en ellos hemos descubierto el horizonte absoluto de la naturaleza divina, en su unidad amorosa. Un horizonte de vida y de esperanza en el que se resuelve el enigma de lo humano y la cuestión de nuestro sentido.

Hemos sido creados a imagen de Dios, no somos individuos, somos personas que sólo se entienden en la comunidad de lo humano y en la relación con lo divino. Dios no ha creados individuos, ha creado la humanidad y todo su mundo, a toda ella ama y se dirige desde su corazón. El hombre en la soledad se destruye, ella es signo del pecado, Dios no ha creado un hombre solitario, sino llamado a ser imagen de Dios en su ser comunidad, sólo puede realizarse en la relación amorosa que lo completa y lo engrandece. Por eso no es bueno que nadie esté solo. Los cristianos para ser imagen de nuestro Dios estamos llamados a vivir en el horizonte de “nadie en soledad”. Nos divinizamos cuando construimos lazos de comunión en cualquiera de los ambientes que nos movemos: matrimonio, familia, trabajo, calle, política… y la Parroquia, que como Iglesia, está llamada ser sacramento de la unidad de los hombres entre sí y de éstos con Dios.

Cristo, siendo la imagen viva y visible, es nuestro referente de humanización en el amor trinitario, Él no ha hecho otro cosa que construir la unidad con el corazón del Padre. Unidad que se ha centrado en la reconstrucción del hombre herido y caído, el excluido, separado de la comunidad. Su buena noticia ha prometido el reino de la fraternidad. En él se nos ha aclarado que como no hay creación particular, ni humanidad individual en el origen , tampoco la habrá en el horizonte. Todos estamos llamados a la nueva creación, todo el hombre, todos los hombres, toda la historia, con toda la creación. No hay salvaciones, ni resurrecciones individuales, en el corazón del Padre se acoge y se transforma toda la historia y toda la creación cristificadas. Por eso no hay otro camino de salvación que el del hermano, el del hombre pobre y necesitado con el que todos nos podemos identificar, como lo hizo Cristo: “porque estuve hambriento, enfermo, en la cárcel, desnudo… ¿Cuándo? …cada vez que lo hicisteis con uno de ellos lo hicisteis conmigo”. El que tiene el Espíritu de Cristo que da el Padre, se hace próximo amante de todo lo que le rodea y le necesita.

El Espíritu nos hace testigos del amor trinitario de Dios. La señal de Espíritu en medio de la historia somos los bautizados, en nosotros él se hace vivo y actuante en medio de la historia, aunque para  él no hay límites ni fronteras pudiendo soplar donde quiere y como quiere. Nosotros somos testigos de su fuerza cuando nos dejamos habitar por él. Hemos sentido en nuestro corazón el amor del Padre y lo hemos llamado de corazón a corazón, hemos conocido las entrañas de Cristo y nos hemos sentido seducidos por él, y todo esto ha sido posible porque el Espíritu nos habita y nos llama a la unidad.

El camino para el misterio

 El camino hacia el absoluto es todo para nosotros, es nuestro sentido, por eso en la historia nuestro horizonte no está en el pasado, sino en la esperanza de un futuro en el que el absoluto del amor nos consagrará, nos hará definitivos y eternos en el amor de hermanos, en la casa del padre, abrazados por el Hijo y en el gozo del Espíritu. Y entonces, sólo entonces, ¡estaremos contentos!

Ahora  sólo nos quedar buscar y vivir ese sentido de absoluto en nuestras propias historias de cada día, dejarnos invadir por el amor de Dios para que vaya ganándonos en el terreno de lo humano, porque nosotros no creemos en un dios solitario, sino en un solo Dios que es comunidad y amor, y hacia Él vamos con todos los hermanos, con toda la historia y con toda la creación. Es nuestro credo y nuestra fe en la Trinidad comunitaria de Dios la que nos empuja a gritar y comprometernos: “Para que nadie nunca en ningún lugar esté solo”.

Nuestra comunidad parroquial hoy se hace sacramento de este misterio trinitario en esta celebración de la Eucaristía, en la que Trinidad se nos da como comida en un trozo de pan lleno de justicia y dignidad, en un altar que es trono de la humanidad y de la creación y en una asamblea que está llena del Espíritu y de su vida, porque es nuestra gloria por los siglos de lo siglos…

José Moreno Losada. Sacerdote de Badajoz.

Minoría evangélica y sacramentos -confirmación-

Ven Espíritu Divino 

Cuatro de ellas son adolescentes que durante tres años han ido caminando para culminar su iniciación cristiana, lo han hecho en un ambiente juvenil y cultural donde no se acostumbra la espiritualidad ni la práctica religiosa, a contracorriente, pero ahí están. Ellas son signo de la minoridad evangélica que no funciona por ambiente sino por convicción e interioridad. Junto a ellas, dos personas más adultas, las dos tocadas de debilidad y límites por enfermedades. Una luchando desde su nacimiento por espina bífida, otra con una esclerosis que se le manifestó a los dieciocho años y que ha ido avanzando hasta postrarla en una silla de ruedas, pero ninguna de las dos vencidas por su enfermedad, sino en lucha permanente.

Confirmaciones en nuestra parroquia

Acaba de celebrarse la fiesta de Pentecostés, los cristianos nos abrimos a los dones del Espíritu para que nos fortalezca y nos anime en nuestro vivir y en el seguimiento a Cristo. Este Domingo próximo, en nuestra parroquia celebraremos el sacramento de la Confirmación. Una celebración alejada del bullicio y la masificación de las primeras comuniones, que hemos tenido en el mes de mayo. Se acercarán a ser ungidas por el crisma consagrado seis mujeres. Cuatro de ellas son adolescentes que durante tres años han ido caminando para culminar su iniciación cristiana, lo han hecho en un ambiente juvenil y cultural donde no se acostumbra la espiritualidad ni la práctica religiosa, a contracorriente, pero ahí están. Ellas son signo de la minoridad evangélica que no funciona por ambiente sino por convicción e interioridad. Junto a ellas, dos personas más adultas, las dos tocadas de debilidad y límites por enfermedades. Una luchando desde su nacimiento por espina bífida, otra con una esclerosis que se le manifestó a los dieciocho años y que ha ido avanzando hasta postrarla en una silla de ruedas, pero ninguna de las dos vencidas por su enfermedad, sino en lucha permanente. Todas se abren al Espíritu y sus dones, cada una desea que ese Espiritu llegue donde más lo necesitan: discernimiento, fortaleza, sabiduría, consejo, piedad, paciencia…

La esclerosis y el Espíritu…
En la celebración habrá momentos de vida y de compartir sus motivaciones para acercarse a este sacramento, Guadalupe nos dará razones de porqué se confirma. Lo hará desde su silla de ruedas, desde su dolor y su lucha, a la vez que desde su esperanza y su interior tocado por la ternura de un Jesús al que está conociendo y amando más, de un evangelio que cada día le ilumina en su vivir y en su enfermedad. Así lo relata:

“Hay muchas preguntas que me hago a día de hoy y que no puedo contestar, supongo que seguiré haciéndomelas el resto de mi vida.
Después de algún tiempo “sin rumbo” me di cuenta de que me faltaba algo, que estaba como “vacía”, este sentimiento era fruto de mi enfermedad y de otras circunstancias, que ahora no vienen al caso. En realidad, lo que sentía era que me faltaba Dios.

Repasando mi vida, me di cuenta, que no estaba confirmada y sin saber muy bien cómo, sentí un gran deseo de confirmarme, ya que a través de este sacramento mi fe sería reforzada y me ayudaría a centrar mi vida.

A los primeros que les conté mi decisión fue a mis padres, a mi hermana y a mi tía Marisa, les conté que quería dar este paso para sentirme más cerca de Jesús.

Desde entonces siento que Dios actúa cerca de mí y en mí misma. He notado que así, como antes, las cosas las hacía sin pensar y sin pedir consejo, hoy en día muchas veces me paro y medito y cuando no lo hago me siento mal.

Con la Confirmación deseo y espero transformarme en una persona más paciente, sosegada, que actúen en mi los Dones del Espíritu Santo y tener inteligencia, para reconocer el Amor de Dios; sabiduría, y así aprender a juzgar las cosas y no dejarme llevar por emociones y pensamientos pasajeros; consejo, para discernir lo que me conviene más; fortaleza, para mejorar en mi enfermedad, ayudar a mis padres, recuperarme en todo lo que pueda y desenvolverme en mi vida cotidiana y que tanto mi familia como yo nos pongamos alegres con ello.

Pienso que me va a ayudar en adelante a vivir el día a día con sus luces y sus sombras; ayudándome a descubrir cómo se manifiesta Dios en las pequeñas cosas de la vida: saludo inesperado de alguien, poder cambiarme sola para salir, ayudar a mi madre a poner la mesa.

Hay una frase muy bonita que mi tía me dedicó estos días y que quiero compartir con vosotros:
“Señor, hazme experimentar tu Espíritu, una fuerza interior que me hace no claudicar cuando todo se pone cuesta arriba”

“De la equidad al cuidado de la casa común”

El mundo hoy necesita un hombre nuevo, una espiritualidad y ecología de comunión, que no puede esperar. Este hombre nuevo ha de ser encarnado y ha de caminar por alternativas de modos de ser y de vivir, de hacer y de consumir, de trabajar y gozar, de educación y conciencia, de austeridad compartida, de decrecer para crecer. La acción urge y nos lanza una interpelación tan apasionante como humana y divina. Por eso deseamos una programación de compromiso por una ecología integral.

Asamblea de Profesionales Cristianos de Acción Católica en Madrid -31Mayo al 2 de Junio-

PROFESIONALES AL CUIDADO DE LA CASA COMÚN. Por una ecología integral.

Asamblea PX

Profesionales de distintas diócesis- Badajoz, Bilbao, Las Palmas, Madrid, Palencia, Palma de Mallorca, Zaragoza-  han participado en la asamblea del movimiento de Profesionales cristianos, en los días del 31 mayo al 2 de Junio en Madrid.

El trienio de la Equidad
En sus trabajos de reflexión han concluido el programa del trienio 2016-19 cuyo objetivo central era adentrarse en la relación entre profesión y equidad: “Profesionales cristiano por la equidad y la justicia”. A lo largo de este tiempo se han analizado las desigualdades e inequidades que se dan en el mundo, en nuestra propia sociedad, así como en nuestros ámbitos profesionales y ante los usuarios y beneficiarios de nuestra acción. El evangelio y la doctrina social de la Iglesia han sido luz para juzgar y descubrir a qué estamos llamados como personas, ciudadanos y profesionales en orden a construir una fraternidad propia de los hijos de Dios, y ahora en la asamblea tras el trabajo del último curso se han compartido todo lo que se consideran tareas profesionales necesarias para construir la equidad, aquellas que un profesional ha de hacer para ser fiel al bien interno de su propia profesión y que son exigibles desde una ética profesional y desde el bien común al que servimos. En este proceso hemos ido analizando cómo nuestra propia persona y nuestro quehacer puede ser lugar de buena noticia y de reino cada día, cómo se abren retos impresionantes en una sociedad dualizada y desigual, donde la inequidad se asienta por doquier. Ahora toca seguir trabajando por la equidad propia de la fraternidad, la que corresponde a la dignidad del ser humano, más allá de la situación en la que se encuentre, su origen, cultura o raza.

tema

Un nuevo trienio: El cuidado de la casa común. Ecología integral.

Concluido este trienio, la asamblea se ha abierto, para seguir avanzando por caminos de urgencia en una pastoral misionera y de salida, en una iglesia que necesita estar abierta a aquello que es urgente y que no puede esperar a mañana. En este sentido los militantes han aquilatado líneas de urgencia que como cristianos y ciudadanos, como profesionales, hoy tenemos que asumir como propias. Al hilo de la Laudato si, y en continuidad con el tema de la equidad, se nos abre el horizonte de la comprensión de la casa común como el lugar propio de nuestro compromiso cristiano. El grito del mundo en su nivel de naturaleza, de humanidad y de lo social es tan fuerte, que nos sitúa irremediablemente ante el tema de lo sostenible y lo insostenible. El discernimiento de tal cuestión no puede esperar a mañana, lo que no es sostenible nos habla de muerte y vida, de elección radical y actual. Necesitamos poner nombre, termómetro a la realidad, y hacerlo en su totalidad, saliendo de la burbuja de nuestra comodidad y nuestros espacios reducidos e individuales. Nosotros tenemos un referente de humanidad que nos invita a caminar en dirección a un hombre nuevo que se nos ha revelado en Jesucristo. El mundo hoy necesita un hombre nuevo, una espiritualidad y ecología de comunión, que no puede esperar. Este hombre nuevo ha de ser encarnado y ha de caminar por alternativas de modos de ser y de vivir, de hacer y de consumir, de trabajar y gozar, de educación y conciencia, de austeridad compartida, de decrecer para crecer. La acción urge y nos lanza una interpelación tan apasionante como humana y divina. Por eso deseamos una programación de compromiso por una ecología integral.

Serán tres años de profundidad en el análisis de lo que quita y da la vida en el mundo y en la humanidad, allende los mares y en nuestra propia esquina, de tratar cómo esto pasa por nuestro ser profesionales, que nos afecta y que les afecta a los que nos rodean. Queremos entrar en el Evangelio por la puerta de lo universal, por la propuesta de una fraternidad que pasa por la unificación de la persona, de la relación con la naturaleza y con los otros en claves de salud, de salvación, de sostenibilidad, desde el agradecimiento y la justicia, de la verdadera dignidad. Por eso serán tres años de apertura y adentramiento en la cuestión de la ecología integral, del cuidado de lo que somos y amamos, en contacto con las víctimas, de la búsqueda del sentido de la vida y de la dignidad de todo lo creado y de todo lo humano. Ardua tarea, somos pocos y con debilidad, pero el encargo tiene autoridad y respaldo en la misión de construir una Iglesia en salida y de servicio, Dios está al fondo y su espíritu nos mueve.

Asamblea y vida de PX

Una cincuentena de militantes, acompañados por representantes de otros movimientos como JEC y HOAC, iluminados por una magnífica ponencia del jesuita Patxi Álvarez , la aportación de Chemi Rodriguez, de Justicia y Paz, y visitados por Luis Manuel Romero, del secretariado del Apostolado Seglar de la Conferencia episcopal, hemos experimentado la alegría de lo vivido en una etapa, de sus conclusiones y, a la vez, nos hemos abierto, a una nueva etapa con nuevos retos, deseosos de ser fieles al Espíritu y a la realidad del hoy en el mundo, de lo que viven y sienten los hombres y la mujeres, atendiendo especialmente a los sufrimientos y ansiedades que necesitan consuelo y alivio. La oración y la eucaristía nos han alimentado y sostenido en este quehacer, la convivencia fraterna nos ha renovado y animado para seguir caminando. Nos hemos despedido hasta la comisión de comienzo de curso donde perfilaremos objetivos concretos y medios para avanzar en este deseo de auténtica ecología integral.

Tierra, cielo y libertad: Patricia Gualinga

Ante la pregunta sobre lo que tenemos que hacer en occidente para vivir de verdad en las claves que nos decía de una ecología integral, ella respondió sin dilación y con fuerza: perder el miedo. Ella ha perdido el miedo, amenazada de muerte, ya no la para nada ni nadie. Su vida tiene valor y por eso no puede perderla entregando su autenticidad y verdad.

Patricia

Acaba de estar con nosotros Patricia, mujer amazónica, líder de las mujeres de su pueblo, en la defensa de la amazonía y de la selva viviente. Pasó volando desde Ecuador, Tenerife y camino de Alemania, estuvo entre nosotros menos de 24 horas, pero dio tiempo para recibir un mensaje de luz y de esperanza, de sabiduría y de compromiso, por un mundo y una humanidad nueva, todo con la pura fuerza de la vida y de la verdad, de la naturaleza y su tradición viva, más allá de mercados y políticas invasivas y deshumanizadas. De lo que dijo y compartió yo me quedaría con tres claves que para ella son los cimientos de la sabiduría que ha recibido y defiende, desde sus padres Sabino y Karina, desde su pueblo Sarayaku, y su ser universal y haber caminado por casi todo el mundo. Las claves de vida y esperanza son muy sencillas y es necesario redescubrirlas en nuestro occidente cansado.

Los pies en la tierra

La humanidad se ha desnaturalizado, se ha alejado radicalmente de la naturaleza. Se ha pasado del convivir y connaturalizar a la artificialidad de lo tecnológico y de la superproducción y consumo. He hecho un trato salvaje y descuidado de la base de nuestra vida, no somos sin la naturaleza. Lo que le infligimos a ella se vuelve en nuestra contra, no podemos seguir destruyendo, porque nos asfixiaremos y moriremos en nuestro propio tener abandonando el ser. Hemos de volver a poner los pies en la tierra, a caminar desde ella, a hacernos naturales, escuchando esa naturaleza que nos da la vida y de la que formamos parte, ella tiene sus derechos porque quiere proteger los  nuestros. Defender y recuperar nuestra naturaleza es el reto mayor del mundo hoy. Tendremos que vencer las inercias de un mercado y de una política que van por otros derroteros, que sólo buscan el lucrarse y crecer en la riqueza como objetivo último, más allá de la naturaleza, sus fuentes de vida y la propia humanidad. Ha de ser una lucha verdadera y profunda. La primera misión es poner los pies en la tierra, de verdad, volver a ella y adentrarnos en su espíritu desde el nuestro, hermanarnos y abrazarnos para caminar juntos. Sin la tierra no hay salvación.

La cabeza en el cielo

Así se lo transmitió, su padre Sabino y su madre Karina,  patriarcas de su pueblo y catequistas del evangelio de la vida. Lo dice claramente Patricia, sin espiritualidad no hay vida, si trascendencia no es posible la humanidad, la comunidad viene del espíritu, de creer en la humanidad y en la vida, más allá del individualismo y la posesión. Unos desarrollarán su espiritualidad en el campo religioso, como es su caso y el de sus padres, otros serán en sus propios interiores y su silencio abierto a la vida, a la naturaleza y a la historia, pero sin cielo no hay deseo de un mundo mejor y hermanado. La superficialidad de un consumo más allá de las necesidades y de los verdaderos deseos, hace al hombre caprichoso y lo esclaviza. Sólo en la verdadera interioridad de la coherencia y de la autenticidad se cobra el verdadero sentido de la vida y se lucha por lo justo y digno para todos los hombres. Necesitamos una mirada esperanzada y transformadora, ahora es el momento. Son muchos los signos de que nos están llamando a adentrarnos en la auténtico del espíritu, en la verdadero de lo humano, en los sentimientos más verdaderos y constructivos.

Vencer el miedo

Ante la pregunta sobre lo que tenemos que hacer en occidente para vivir de verdad en las claves que nos decía de una ecología integral, ella respondió sin dilación y con fuerza: perder el miedo. Ella ha perdido el miedo, amenazada de muerte, ya no la para nada ni nadie. Su vida tiene valor y por eso no puede perderla entregando su autenticidad y verdad. Ella tiene una verdad y un sentido, no puede entregarlo perderlo, eso sí sería perder la vida, mucho más que el que se la quitaran con violencia. No podemos dar nuestra vida al miedo. Occidente está preso de su miedo, el miedo a perder lo que tiene, sus comodidades, sus seguridades, no se arriesga a vivir de verdad, a compartir la vida, a entregarse a lo verdadero, se esconde tras el mercado, el consumo. Pero ella tiene esperanza y le pone dos nombres: la mujer y los jóvenes. Lo está notando, la mujer en el mundo tiene un papel imprescindible para transformar la realidad, cuando pierden el miedo avanzan con los pies en la tierra y el corazón en el cielo. Los movimientos de jóvenes del mundo comienzan a moverse y se les nota que están dispuestos a vivir sin miedo, en libertad, por eso ella cree en la esperanza y sigue caminando por todos los países del mundo gritando su verdad,  y volviendo siempre a su tierra, a su pueblo, a su Dios y sus hermanos.

José Moreno Losada

En Madrid… no te lo pierdas -La amazonía en el corazón-


 

 

 

CON PATRICIA GUALINGA… CON EL CORAZÓN AMAZÓNICO…

Pocas veces vas a tener ocasión de compartir coloquio con alguien así…hablamos de Laudato si, del sínodo de la amazonía, pero poner el oído en el corazón amazónico sólo puedes hacer con personas de este calado como Patricia Gualinga Montalvo… ¿Quién es? Ven y verás.

Patricia Gualinga Montalvo es líder histórica del Pueblo Originario Kichwa de Sarayaku, en Pastaza, Amazonia de Ecuador. En 2012 fue protagonista principal del Caso Sarayaku, cuando se impidió la instalación de explotaciones petroleras, con una denuncia interpuesta ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que falló en contra del Estado de Ecuador y a favor de Sarayaku. Fue amenazada de muerte en enero de 2018. Amnistía Internacional, Amazon Wacht, Front Line Defenders y otras organizaciones Derechos Humanos han iniciado una campaña internacional para garantizar su seguridad. Está considerada como una de las mujeres más influyentes en la defensa del medioambiente en el mundo.

A los 13 años, salió de la la selva por primera vez sin hablar español. Fue a Quito a trabajar como empleada del hogar y por las tardes estudiaba en el colegio. Terminó con mucho esfuerzo el Bachillerato y volvió a Sarayaku en 1992, para participar con su familia y con su pueblo, en la organización de la Marcha de los Pueblos Indígenas, que caminaron a pie hasta Quito en aquella ocasión, reclamando los títulos de propiedad de sus territorios. Posteriormente trabajó en un programa radiofónico Kichwa, y en el año 2000 fue nombrada gerente regional del Ministerio de Turismo. Fue la primera mujer que trabajó para que el turismo local al interior de la selva tuviese una cobertura legal y se constituyera en una alternativa real de desarrollo y trabajo para las poblaciones indígenas.

En 2002, Sarayaku le solicitó que se incorporara a la defensa de sus derechos con motivo del caso Sarayaku, renunciando a su cargo ministerial. Desde entonces ha ejercido tareas de asesoría, posicionando a las mujeres en cargos de representatividad. A lo largo de los más de 10 años de proceso judicial del Pueblo Sarayaku ante el Sistema Interamericano de Justicia ha trabajado activamente para divulgar y dar a conocer el conflicto del Pueblo Sarayaku contra las petroleras, las empresas extractivas y el Estado ecuatoriano. Patricia fue la primera testigo a la que escuchó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la audiencia del Caso Sarayaku y después continuó traduciendo al español para entendimiento de la Corte, las declaraciones en kichwa de otros testigos

Acaba de recibir el Premio Brote Activismo Medioambiental 2019 en el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias. Ha difundido personalmente su mensaje en muchos países:  EE.UU., Alemania, España, Francia, Suiza, Suecia, Italia, Portugal, Bélgica, Perú, Colombia, Bolivia, Argentina, Chile, Guatemala y Brasil. Ha sido consultora  en la Comunidad Andina de Naciones (Lima-Perú), de la Fundación Pachamama de Ecuador y de la Pachamama Alliance de Estados Unidos. Es miembro del Movimiento Mujeres Amazónicas Defensoras de la Selva.

Y además es una mujer de Iglesia. De la Iglesia Católica y Universal de la que tú y yo somos miembros. Es hija de Don Sabino (que acaba de cumplir 95 años) y Doña Corina, líderes ancestrales del pueblo de Sarayaku, shamanes, yachajs, conocedores de todo lo Kichwa del Bobonaza. Y dos catequistas excepcionales.“Mi padre no es cura porque está casado, pero por lo demás, aquí en Sara es igualito que un cura CATóLiCO” nos decía en la selva una noche Charapa, uno de sus hermanos. Patricia es muy cooperadora y activa en la Iglesia local, me consta que es muy querida allí. La Hna. María Bertol, una misionera dominica histórica, tambien, de más de 80 años, luchadora, de las que fue andando hasta Quito con las comunidades indígenas en el 92, me ha hablado maravillas de ella. Recientemente está colaborando mucho con la Red Panamazónica de América Latina, en la dinamización del Sínodo Panamazónico que se celebrará en Octubre. Ha tenido ya encuentros con el Papa Francisco y con muchos Obispos y Cardenales. Hace un par de meses, en Washington fue panelista invitada a una Conferencia preparatoria del Sínodo y allí habló con mucha libertad ante la curia internacional sobre los planteamientos Ecología Integral – Laudato Si, desde la perspectiva de la Iglesia amazónica.

De todas estas cosas queremos hablar con ella  el próximo miércoles 29 de Mayo. O más bien, escuchar, aprender de ti Patricia, que nos enseñes, nos amazonices.  Queremos ser humildes y valientes como tú.

Pakrachu,. Gracias. Estamos atentas.

TE ESPERAMOS… CUÉNTASELO A TODOS…

En camino hacia el Sínodo Panamazónico, la *Juventud Estudiante Católica (JEC)* , *Profesionales Cristianos (Px)* y *Movimiento Católico Mundial por el Clima (MCMC)* os invitamos a compartir un espacio junto a Patricia Gualinga, activista ecuatoriana que lleva más de 20 años dedicada a la resistencia contra la explotación petrolera en el territorio de Sarayaku, en el centro de la Amazonía ecuatoriana.

📅 29 de mayo de 2019

20:30h

📍Sede de la Delegación de Jóvenes de la Archidiócesis de Madrid

Plaza San Juan de la Cruz 2B – Parada nuevos ministerios-

¡Nos vemos!

Romería de amor y duelo

Romería de “Por ellos”

 Ayer volvía a vivir con la asociación “POR ELLOS”, de extremadura, un encuentro de luz y amor en el duelo. Creo que es bueno dar a conocer estos quehaceres de común unión ante la muerte de lo hijos, y su tarea de acoger y acompañar a los que van viviendo este dolor tan radical. Ellos están muy interesados en que se les conozca porque hay mucha gente que vive el duelo en una soledad total y se mueren en vida por no poder compartirlo.

Gracias por venir (Amor y Duelo)

Había estado dudando si ir o no ir. Su duelo está en una etapa muy tierna y le está costando mucho vivir. Se levanta por la mañana y se poner a hacer cosas sin parar, deseando que llegue la noche para dormirse y romper con la vida. Le cuesta vivir sin él, sin su hijo del alma, aunque se siente amada profundamente por su marido y sus otros dos hijos. Le puede el sentimiento que parece que no le deja vivir, sobre todo cuando tiene que levantarse. Pero al final venció los obstáculos y vino al encuentro.Un día de encuentro

La asociación “Por ellos”, desde los acompañantes de Villanueva de la Serena -especialmente Maria Ángeles-, le están acompañando en este proceso de duelo, le habían invitado a venir a este encuentro de Pascua primaveral, entre los dos pantanos que se hallan en Cordovilla de Lácara. Allí debajo de una encina, ya sacramental para ellos, se prepara un campamento muy sencillo de estos matrimonios que tienen en común el sentimiento de haber perdido un hijo. Cada uno aporta su mejor comida, sencilla y elaborada, y se encuentran para abrazarse en fraternidad.

Allí se pone en la mesa el pan y el vino, cargado de dolor, recuerdo, duelo, pero a la vez de fraternidad, acogida, consuelo, amor. Lo tienen claro, para ellos sólo hay un dogma verdadero, frente a la muerte de sus hijos, no tienen más arma que el amor. Es lo que están descubriendo en sus procesos de vida y de muerte, sólo queda el amor. Y ellos quieren que esta verdad fundamental, se haga tradición y se transmita, especialmente a todos aquellos que van viviendo la experiencia de sentir que se muere un trozo de ellos, un hijo, pero que si aman esa parte entrañable dará frutos, se hará fecunda y así permanecerán en la esperanza de que sus hijos no están muertos sino que duermen y esperan la vida eterna, donde deseamos encontrarnos.

Unos con fe y otros sin ella, pero todos con el deseo de amor y de vida. Yo ayer volví lleno de esperanza y de luz. Al leer hoy, en el evangelio, que Jesús hacía lo que había visto hacer a su Padre, obedeciéndole y amando, yo hoy confieso que en esta asociación se obedece a la vida y al amor frente a la muerte, sin dejarse vencer por ella. A mí me gustaría obedecerles y hacer como ellos hacen. Al final esta madre se alegraba por haber venido, pero ella alegró a todos viniendo, porque así nos decía que nos quería, había obedecido a la vida frente a la muerte. Le duele haber perdido la fe junto al deseo de vivir, pero ayer creyó en el amor y venció a la muerte en esta comunidad de vida, es el camino para recuperar el sentido desde la herida.

En Córdobilla de Lácara: Dehesa extremeña

José Moreno Losada.