Ausencia. Colaboración especial de Macaón

descarga “Las formas de lo divino se sienten en la ausencia”  

(María Zambrano)

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

El beso seco

 la mueca  

 el quejido mudo.

 

Llega el pleno día y todo sonríe al sol, y los pájaros se echan a cantar, después, durante muchas horas, no había nada que oír ni que ver: sólo la ausencia. Y te has ido, sí, te has ido, ay. Trago saliva con mi rostro enquistado y no sé explicar pero duele en los rebuscos de la especie. Apareció el Tigre de Ocaña arrastrado por un mozo de cuerda, pero mordía como un esturión tirano. La ausencia que ladra y abuchea y nunca tiene sueño. Echo de menos hasta lo que nunca tuve. La chupona ausencia  que sopla como aire de  sótano. Contemplo ojos con reflejos de luna vieja mientras las cejas se vencen y ríen. No hay vapores desnudos ni las escaleras terminan en alto, las moscas escasean y los olores se disipan sin apenas polvo. La ausencia (que canta como lágrima  de ciego) te deja pávido, perro lobo, gonococo, y los días se convierten  en agua oxigenada. Quebrantado me levanto como un viejo combatiente contra la pared. Me siento enculado, un en mí retirado, un devuelto a mí, un desterrado. Tan de los dioses repelido que no tengo ni un perro dormido al sol ni un gato errático, tampoco un grifo que cerrar. No puedo contar el número de huesos que me separan de tu cuerpo ausente y, ¿dónde están los músculos de mi estómago? Mis sentidos se conturban. Miro de frente o de reojo, pero no veo ningún zapato debajo de la cama, sólo escucho el zumbido sordo del pasillo, el castañeo de los tenedores, que son los ruidos más solitarios del mundo. Siempre pasa la ausencia por detrás de las espaldas. Son las doce de la noche de un clima brujo, y sigo sin encontrar la huella de tu lengua. Enciendo una luz que en cápsulas de silencio voy apagando. No estás. No está. Qué tiempo, qué memoria.

 

7 Responses to “Ausencia. Colaboración especial de Macaón”

  1. La ausencia rinde homenaje al ausente. Quien se queda siempre siente que debió haberse ido. Lo peor del silencio es el eco que deja de la voz querida. Todo se convierte en huellas del pasado, en recuerdo de las luces y las sombras. ‘Se ha ido’ es un sintagma tremendo.
    Todo eso me inspiras las palabras de este escrito…¿De Macaon? Es criatura con alma de terciopelo, querido Juan Antonio Tirado.

  2. ¿Quién no ha sido “dejado” alguna vez en la vida? A la larga uno suele alegrarse de que aquello sucediera.

  3. Señor Macaón, post muy en su estilo, estilo Macaón. Eso, en sí mismo, es mucho. Antes era usted a la escritura lo que Roberto Pibe Martínez o Rubén Cano eran al fútbol: El juego trompicado en busca del gol. Lo que pasa es que, uno y otro, marcaban muchos goles. Como usted, Macaón, consigue goles escribiendo. Pero ha depurado felizmente su estilo, y lo ha llenado de aliento poético. Magnífico.

    (PD: Mi amigo y maestro Don Pancracio, el del Metro, me pregunta si el Tigre de Ocaña, al que usted cita, era algún boxeador, porque él cree recordar a un púgil con ese nombre que se llegó a enfrentar a Dum Dum Pacheco… También me dice Don Pancracio que si “siempre pasa la ausencia por detrás de las espaldas”, y usted lo sabe, que esté usted atento para volverse a tiempo y atraparla.

    Un fuerte abrazo, señor Macaón.

  4. Metaforea usted muy bien, señor Macaón, y es muy de celebrar en esta confusión de gramáticas y Nebrijas en que vivimos, donde no hay zapatero que sepa donde le aprieta el zapato, ni zapatero que se limite y se remita a sus zapatos, ni zapatero con mayúsculas que acabe de madurar. Usted sí hila y madura, tira de la cuerda, mueve las fichas del diccionario y saca al ring del blog de don Tirado a ese Tigre boxeador que señala el Cebolla Madriles. Escribe usted: “La ausencia que ladra y abuchea y nunca tiene sueño” y usted verá por qué lo escribe, que no voy yo ahora a sacarlo del atolladero ni a reírle las gracias ni a quitarle los muchos méritos que jalonan su prosa. Hace un rato visitaba el blog del apuntador, en una esquina de esta misma calle 21, y felicitaba a Siles por su magnífica analítica teatral, pues hago lo mismo con su siempre fértil escritura. Y nada me deben amigos, solo cuenta mi agradecimiento de lector ávido de frescas y dulces o saladas palabras. Creo que empiezo a estar un poco bebido, a ver si Tirado me cede espacio para mi propio post. Un saludo.

  5. Este Macaón es tremendo!

  6. ¿Cómo está, Macaón? Le escribo por solidaridad, por afecto, porque a mí al menos me gusta ser leída y escuchada. Y me gusta saber qué efecto producen mis palabras en los otros. No puedo, en cambio, ponerme ni remotamente en su piel. Las ausecias amorosas, cuando sucedieron, tiempo ha, sólo me han hecho más fuerte. Muy fuerte, me atrevo a decir. A veces tuve la tentación de convertirlas en poesía, y así dejé salir (cerca, sólo por el barrio) a la pésima poeta que había en mí. Pronto supe que no pertenezco a los que respiran vapores tóxicos y viven en penumbra; que el amor sólo podía ser aire fresco y luz solar, alegría saludable, entretenimiento, recompensa, confort… No lo entiendo de otro modo, por eso me producen todavía rubor los hervores cursis que destilaba mi corazón letraherido.

    Nada que ver con Vd., ya digo, que sabe conmover y resulta un poeta competente. Sea feliz. O por lo menos, no considere la tristeza una cualidd artística. Es un error.

  7. Qué mayor ausencia que la de estar acompañado y no sentir su presencia.

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