El extraño caso del escritor Juan Manuel y míster de Prada

AromaJuan Manuel de Prada arrastra una fama, no diré que inmerecida, de niño repelente, que se ha hecho mayor, de meapilas contumaz y de impertinente por vocación en tiempos de consensos pusilánimes. Lo que no se le puede negar, a menos que uno se empeñe en militar en las falanges de la ceguera, es poderío de escritor. Con veintipocos años debutó en la república de las letras con un libro de raíz ramoniana titulado “Coños”, que fue bendecido por su entonces idolatrado Francisco Umbral. En seguida publicó su primera novela, “Las máscaras del héroe”, tan brillante que le costó la amistad con Umbral, al parecer celoso con el alumno, demasiado aventajado. Con 25 años ganó el premio Planeta con “La tempestad”, la que a juicio del propio autor es su peor libro. Luego ha seguido escribiendo novelas, unas más acertadas y otras menos, que yo no he leído, y artículos en ABC y otros papeles de la derecha. No me gusta como columnista, y no por su temática e intención, sino por su estilo cargado de nicotina de moral (moralina) y prosa empachada, despachada en mazacote. Lo que no ha perdido es su aire de literato que vive gustoso a la contra y que no tiene amor más perdurable que el que le hace vivir arrejuntado con las metáforas.

umbral-cordonportLa última novela de Juan Manuel de Prada, “Mirlo blanco, cisne negro” me parece una verdadera joya, obra menor podemos considerarla en razón de su alcance temático, pero una fiesta para cualquier lector no envenado de sectarismo. Es una historia desarrollada en el mundillo de la literatura, un retrato mordaz y descarnado sobre las figuras y figurones de la constelación, los trapicheos editoriales, los suplementos de libros (“Barataria” y otros). Hay personajes en clave como Andrés Trapiello o Javier Marías, muy fáciles de descifrar, pero más allá de lo que podemos considerar pequeñas vendettas es una novela ambiciosa, sostenida por una trama consistente y entretenida, y en la que si algún personaje es despellejado es el propio De Prada, que sería el mirlo blanco, pero que tiene también mucho del cisne negro. Dos tipos distintos, que en buena medida son uno, ubicados en dos secuencias temporales. Aun así, la novela no es solo eso, ni de Prada es de Prada, ni nadie es exactamente nadie. El cisne negro es en cierta manera Francisco Umbral, que tira los libros a la piscina de su chalet, y cuya infancia de niño de inclusa y su etapa de artista adolescente,  coincide casi punto por punto con la del original. Ahora bien, el personaje tiene otras proyecciones, que engloban al propio de Prada, aunque no exclusivamente.

De Prada ha reconocido que esta novela es en alguna medida la de su reconciliación con Umbral. Me parece que sí. El joven autor de “Coños” quedó atrapado y enamorado por la prosa y la personalidad umbralianas, en una amistad que por razones diversas se rompió muy pronto. Desde entonces De Prada dejó caer un completo silencio sobre su primer mentor, silencio que ahora ha roto novelísticamente y lo ha hecho en una aproximación que podríamos considerar un homenaje, personal y como escritor, pese a que el libro, antes que un collado de ternura es una poderosa bomba incendiaria. Aun así, tengo la impresión de que Umbral es rescatado por De Prada, aunque ma non tropo, pues el escritor aquí hace ajuste de cuentas con todos los personajes de la farándula literaria, empezando por sí mismo. Una novela, en fin, esta “Mirlo blanco, cisne negro”, tan deliciosa como amarga. No me extraña que haya pasado bastante inadvertida en el mundillo literario. Mi recomendación es: léanla.

28 Responses to “El extraño caso del escritor Juan Manuel y míster de Prada”

  1. No me gusta Prada. Ni como escritor ni como personaje, por eso me sorprendió con agrado que aceptase la invitación de David Trueba para reírse de sí mismo, o de la visión que tenemos de él, en ‘Qué fue de Jorge Sanz’. Son tres minutos divertidísimos:
    https://www.youtube.com/watch?v=-EAvYWGwkuo
    Un abrazo, Juan Antonio.

  2. Esto es como ir a Mercadona (o al super de el Corte inglés, bien pensado) con cierta idea de marisco y salir con cierta cantidad de chuletas de buen cordero. Estaba centrándome en responder a Tirado cuando he encontrado la sabrosa recomendación de Joaquín: ¿de Prada y David Trueba? Un vídeo que puedo pinchar ahora mismo? ¡Alla voy! Quede lo demás para otro rato.

  3. Soy admirador de Umbral. Del Sr. Prada no he leido ningún libro, pero sí algunos artículos…No me gusta el personaje y tampoco su mensaje, así que de momento me abstengo de juzgarlo como literato.

  4. Felicísima la intervención de De Prada con David Trueba. Gracias, Joaquín. Sin ser tan condensamente ingenioso, tampoco está mal esta entrevista de Buenafuente a nuestro autor. Aquí lo dejo. https://www.youtube.com/watch?v=7vjw5v-gm3I

  5. Disfruté y mucho con su lectura. Un homenaje a la creación literaria y un hachazo al mito del escritor. Para mí las Máscaras del héroe es su mejor obra.

  6. Yo me he leído todas las novelas de Juan Manuel de Prada. Lo tengo por un escritor soberbio, en el doble sentido del adjetivo. Si lo he leído todo es porque me gusta, porque siempre espero encontrar cosa de enjundia, si bien no soy de natural mitómano y no me gustan todas por igual. Alguna, efectivamente, es bastante mala, como “La tempestad” o “La vida invisible”. Tiene un toque umbraliano, o lo tuvo sobre todo en “Las máscaraas del héroe”, pero supera con mucho al maestro. Es verdad que en materia política y religiosa es bastante tocapelotas, pero como escritor es soberbio. Me parece que eso ya lo he dicho. Pues dicho queda.

  7. Te haré caso, aunque me da una pereza…

  8. Hay que olvidarse del personaje e ir al autor, es un escritor de raza.

  9. Menudo bergante. No tengo apetencia alguna de escribir de un tal cagatintas. Solo se me ocurren exabruptos. Años que compré su novela premiada. Aún tengo marcada la página donde el aburrimiento me obligó a dejarla, la 53. Algún articulillo, alguna breve aparición en televisión. De aspecto fripón y gominoso siempre me pareció especie de intendente de espectáculos verbeneros. Un amigo periodista me contó que le hizo una entrevista en su casa y tenía una estantería llena de películas pornográficas en VHS. Parece que era de comunión diaria, o al menos de misa. Un juan lanas que se piensa poseedor de un cráneo privilegiado. Lo da el país.

  10. Buenas madrugadas, Macaón, y disculpeme por rehusar su tentador cigarrillo. Me gusta esa descripción “intendente de espectáculos verbeneros”. Lo de cagatintas y gominoso también es bueno, si bien no entiendo del todo lo de fripón. Mal asunto cuando tengo que coger un diccionario para entender a un escritor, y me consta que usted lo es. El gran Pancracio Celdrán podría añadir aquí muchos de sus buenos palabros insultantes. Servidora, a pesar de lo que usted y muchos otros dicen y de mi propia impresión, (con esa cara de pajillero compulsivo no parece que se puedan escribir cosas interesantes) compraré la dichosa novela, y si me gusta, como espero -Tirado se equivoca poco en estas cosas- iré a por más. Es verdad que cuando leí una cosa suya en ABC, sobre la certeza científica de la virginidad de María, me quedé un poco pasmada, así que razón de más para asomarme a sus otros misterios.

  11. ¡Fenomenal! Deberías cobrar por la crítica.

  12. Mi viejo Macaón, a quien no tengo la suerte de conocer personalmente, pero a quien leo con regocijo, rara vez defrauda. Ahí está él, sin importarle ir contracorriente, paquete de cigarrillo en mano como medicina contra el cáncer. Perro verde, personaje singular, como el mismo De Prada, tan virtuoso de sus rarezas. A uno y otro los da el país, y no está mal que así sea. Ahora bien, admirado Macaón, lo de “bergante”, “cagatintas”, “fripón”, etc, ni quita ni pone respecto a las cualidades de escritor del señor de Prada. Para hacer tal consideración hay que leerlo, y usted dice que aguantó cuarenta y no sé páginas de “La tempestad”, que, según él mismo reconoce es su peor libro. Magra cosecha. Lea usted “Las máscaras del héroe”, un festival literario con mucho Valle y mucho fripón, como a usted le gusta, y quizá cambie de opinión. O no, pero tendrá fundamento para decir esto o aquello. Yo no he leído todavía esta última que recomienda Tirado, pero olfateo que puede ser buena. Créame no hay otra cosa que condene o salve a un escritor que su obra, lo demás son prejuicios de españolito, pellizco de monja, futesas, nada. Estoy con doña Perfecta, que es la más grande de esta colecci´´on de comentaristas, bloguero incluido.

  13. A menudo tengo la impresión de que hablamos de literatos de segunda como si fueran de primera. Ya no los hay de primera, aquel filón se agotó hace tiempo. Hay gente que escribe bien, como hay criaturas que consiguen la pizza perfecta, o el acabado impecable. Hay oficio, en algunos como el señor De Prada, muy depurado. Pero hace muchos años que no salta chispa alguna de genio. Tomo el consejo siempre sabio de Doña perfecta y digo que he encontrado en mi GRAN LIBRO DE LOS INSULTOS un término que describe a la criatura que nos ocupa: El escritor De Prada es un INGUISCADOR. Como seguramente ninguna de las criaturas adictas a esta página del gran Tirado se ha acercado anla librería a adquirir el libro, acompaño la definición: ‘Inguiscador. En la comarca castellonense del Alto Palancia: Incordiante, que gusta de sembrar cizaña e indisponer a la gente bien avenida. Acaso forma derivada del participio del latín ingerere = entrometerse, ingerirse’. Le asigno este insulto menor, aunque de repercusiones muy serias, porque el escritor en cuestión se ha instalado, como Zeus, en un Olimpo particular desde el que se permite fulminar a los mortales desafectos. Hablo por haber leído cosas de esta criatura…, criatura que de haberla conocido el gran Don Pío Baroja habría dicho de él: ‘Tiene de si mismo ideas exageradas’.

  14. En la comarca castellonense del Alto Palancia llaman a las criaturas que gustan de crear problemas a su alrededor, al incordiante que se dedica a sembrar cizaña e indisponer a la gente bien avenida: Inguiscador, forma derivada del participio del latín ingerere = entrometerse, ingerirse. En los escasos foros y tertulias en los que coincidí con este personaje siempre sentí la tentación de mandarlo a salvo sea el lugar; me molesta la arrogancia. En palabras de Pío Baroja, este hombre tiene de sí mismo ideas exageradas. Amén de lo dicho…ya no hay figuras de las letras, y en cambio abundan los figurones y figurillas. Hace tiempo que no salta por sitio alguno la chispa del genio…en esta noche obscura de mediocridades. Gracias a Doña Perfecta…que tiene la generosidad de mencionarme. Seguro que le ha llegado la noticia de que la tengo en consideración y cariño.

  15. Como veréis, hay dos textos míos, de Pancracio Celdrán. Ello es debido a que, como soy inexperto en estas cosas, di por no enviado el primero…resultando que tanto ése como el segundo han entrado. Como nunca escribo dos cosas igual, algún beneficio sacará el lector de todo esto.

  16. Subrayo que siempre antepuse la obra literaria al personal que la escribe. Si calificase, a mi gusto, las diez mejores novelas leídas, sin duda una de ellas sería “Viaje al fin de la noche”, del francés pro-nazi L. F. Celine. Fallecido hace muchos años aún no lo han rehabilitado, ni se le espera. También confieso que la novela del felón Agustín de Foxá, “Madrid, de corte a checa”, la considero de especial calidad. Pero hay algo en el personaje que nos ocupa, más allá de su posible valía literaria, que me produce rechazo. Ese señor antipirina no es que tenga averiada la moralidad o que guste ejercer de profeta extraviado, es su ego. Es la voraz rapacidad de un ego que se extiende más allá de los límites permitidos lo que me repele. Yo tampoco sé el significado de la palabra “fripón”, Doña Perfecta, pero me sugiere la imagen de un tipo gordo y fofo. A mí sí me gusta consultar el diccionario.

  17. Hace mucho que no leo una obra de Juan Manuel de Prada, pero bueno yo no voy a juzgarle como persona, que por cierto para nada es de mi devoción, pero si la novela que ha escrito es buena, tampoco ve voy a cerrar y decir que no la leo porque no me gusta el autor. Yo como lectora (bastante constante) ya valoraré si me gusta o no lo que ha escrito.
    No estoy de acuerdo con Pancracio en que no hay literatos de primera, sí los hay y muy buenos; lo que pasa es que es tanto lo que se publica que evidentemente hay de todo.

  18. Me gusta la palabra “futesa” señor Eolo. La he buscado en el diccionario. Me la apunto.

  19. Señor Macaón, agradecido, y gentileza por gentileza, admiro su lenguaje terso, barroco y casi siempre feliz como un dardo que pegara en el centro de la diana. De modo que si usted se queda con “futesa”, yo subrayo su “fripón”, cuya genealogía y significado dice desconocer. Fripón es un palabro que utiliza, precisamente, De Prada en su formidable “Las máscaras del héroe”, que le recomiendo. Fripón, del francés fripon, entra dentro del llamado lenguaje de “Luces de bohemia” y vendría a designar a la persona aficionada a situaciones maliciosas, o sea que va como un guante para el tortazo que usted quería propinar al tan mentado míster de Prada..

  20. Gracias por su información sr. Eolo. La palabreja la tenía reseñada en mi ordenador pero sin referencias, y no había forma de encontrarlas. Seguramente la saqué de la lectura de Valle Inclán, tal como usted me indica. Ignoro si es filólogo o lingüista pero su nivel me ha sorprendido gratamente. Saludos.

  21. Vaya por delante que hace tiempo que no participo en este foro y envío desde aquí saludos cordiales a todos.
    Todos con los que en mayor medida comparto opinión “literaria/moral/social”. Cierto es que el Ego de este autor aparenta ser del mismo tamaño que su persona (es enorme a lo alto y a lo ancho).Cierto es que sus militancia moral es muy poco compartida hoy en día pero me gusta su coherencia ,es decir, actúa como piensa y no como suele ocurrir cambia el pensamiento para adecuarlo a sus acciones.Cierto es que,a mi humilde entender, domina el idioma y se nota en sus obras y como dice Pancracio de Prada gusta de toquetear la bolsa testicular en tertulias y entrevistas. Al margen de esto, diré que he leído parte de su obra y como suele suceder unas novelas me gustan más que otras . Además tuve la oportunidad de conocer en personal al autor y pasar un día entero con él -le hice de “guía” y chóferesa en León- y recuerdo dos cosas: una que tuve que dar hacia atras todo lo que daba el asiento del copiloto y dos que debajo de esa armadura “egocéntrica” se esconde un niño enorme ,tierno e inseguro. Las”formaciones reactivas”(que dicen mis colegas psicólogos) es una herramienta demasiado utilizada como para no darnos cuenta de ello. Moral, prepotencia,o tocagüevismo a veces son fuegos de artificio.

  22. Me asomo brevísimamente para agradecer algún que otro piropo y asegurarle aTirado que, faltaría más, leeré al mirlo. Me reclama FITUR, señores, ese tormento.

  23. El que esté libre de ego, que tire el primer comentario.

  24. – Hola Gerundio.
    – Hola Perfecto.
    – Mi querido gemelo, voy…
    – No, no vas. Déjalo estar, no remuevas la porquería.
    – Mira, Gerundio, creo que el documento que tenemos es magnífico y que no debemos ni podemos desaprovecharlo.
    – Son orines literarios.
    – No, es oro. El oro y la mierda crecen en la misma galería. Además, lo que se cuenta en este escrito es una perfecta prolongación del libro de que hablamos.
    – Es un ataque feroz contra De Prada.
    – ¿Y qué? El propio De Prada ataca con ferocidad a quien se le cruza por el camino, empezando por él mismo.
    – Contra mi voluntad, conste, y escúchese y léase a Trapiello, que en libro de Prada se presenta bajo la advocación de El Chulo de Cervantes.
    – Ya me estoy arrepintiendo, hermano, pero peor sería guardarnos el tesoro como avaros literarios.

    http://unatemporadaenelinfierno.blogspot.com.es/2005/10/cana-un-proyecto-atractivo-para.html

  25. ¿Se merece tal personaje que le deis un euro?

  26. Semejante personaje, no sabes lo bien que le entiendo, Pepe. Y, sin embargo, tropezamos siempre en el muro ciego de la obra y el autor. El señor de Prada podría hacer cosas mucho peores, pegar a su madre, por ejemplo. Y eso no haría ni mejores ni peores sus novelas. Confieso que yo también siento su prevención, pero procuro liberarme de esos corsés. Pensar que el autor está muerto, que lo estará. ¡Qué más da! El tema está en que el caballero en cuestión ha escrito “Las máscaras del héroe”. Si usted supiera, Pepe, la de estupenda gente que conozco yo, con vocación literaria, pero negados por las musas. Así de imperfecta es la vida, amigo.

  27. Innumerable la lista de los tocados por las nueve Musas, pero a los que Pluto les dio la espalda, con el consiguiente pánico y derrota. Único dios, Pluto, al que este miserable trata, mercadea y adora.

  28. ¡Perra vida!

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