Todo es absolutamente relativo

Gainza, mítico delantero del Athletic club de Bilbao

Gainza, mítico delantero del Athletic club de Bilbao

Amo las paradojas casi tanto como detesto las frases hechas. Siempre sospeché que la vida era paradójica, ahora empiezo a creer que tal vez sea simplemente absurda. No todo es relativo, en absoluto, aunque lo sean las oraciones de relativo y el propio Einstein. Mi problema es que no tengo solución. Hasta aquí he llegado sin resolverme, a veces creí ponerme en limpio, pero era un espejismo. Sin solución no hay problema, desde luego, y sin problema ni siquiera yo soy yo. De pronto me suena rara la palabra yo. ¿Yo? Ése quizá sea soy yo y, sin embargo, qué raro el término: Yo. Sobre estas dos letras levanté mi imperio. Aquí gocé, sufrí, soñé. Yo. He hecho gimnasia en los barrotes de esa “y griega” y ahora veo con desencanto que el globo se desinfla.

 

No nací con el cine. Crecí con “Carrusel Deportivo”, tengo los oídos repletos de goles y una adolescencia de novias fantasma. Por entonces mi pasión por la escritura sólo era superado por otra tan comprensiblemente infantil como la del fútbol. A cualquier carrera literaria hubiera renunciado gustoso si los dioses me hubieran dotado para correr por la banda como Gainza, el fantástico gamo de Dublín. La velocidad la he aplicado con el tiempo a mi carrera literaria, donde no he llegado a ser el Gainza que soñé, pero me he desenvuelto con cierta frescura y gracia.

 

Mis primeros escarceos con la prosa resultaron fallidos, y no porque me faltara imaginación o careciera de ideas narrativas sino por mi escaso conocimiento del callejero de Madrid. A un niño de Oviedo como yo, apenas le eran familiares algunas calles de la capital. En realidad, yo sólo conocía la arteria de Joaquín Costa. No sé de dónde arrancaría ese saber tangencial, pero el caso es que no me sonaba más que Joaquín Costa, y no consulté con nadie, tal vez por un incipiente orgullo o por miedo a hacer el ridículo. Fuese como fuese, como quería que mis historias se desarrollaran en Madrid y a falta de un mejor conocimiento del callejero, colocaba a los personajes de la novela en Joaquín Costa y en seguida se me salían, lo que me obligaba a terminar el relato. Y así una y otra vez, en uno y otro intento fallido. Ahora comprendo que la cosa sucedía por falta de técnica narrativa y de cultura literaria, porque me hubiera bastado con recurrir a la morosidad proustiana para escribir no ya una novela sino una saga ubicada en la calle del ilustre regeneracionista sin que los personajes se escaparan. El caso es que yo por entonces escribía con la velocidad con que el gamo de Dublín corría la banda, por lo que una historia no me daba para más de cuatro o cinco hojas de libreta, y eso si antes no me quedaba en fuera de juego.

6 Responses to “Todo es absolutamente relativo”

  1. “Lo tuyo no tiene nombre”. Grande.

  2. “.. Y sin problema ni siquiera yo soy yo”. ¡Fetén!

  3. Juan Antonio, todavía guardo, como oro en paño, el artículo que hicistes de Elías y de mí cuando jugabamos en Archidona. Para mí lo hicistes tan bien como el mejor de tus ídolos. Un abrazo

  4. Es verdaderamente ,el relato de una frustración literaria…y de la falta de curiosidad…si se escribe sobre una arteria ….hay que saber que sale del corazón, y no de la cabeza… ay!, Juan Antonio ,te salva la Alicia maravillosa..con la camiseta rojiblanca…es tu mejor creación…

  5. Viajaba mucho. Trabajaba largo y bajo tensión. En ocasiones dormía donde podía. Al levantarme, quizá de madrugada, quizá resacoso, me miraba, desconcertado, al espejo y, sinceramente, me preguntaba: ¿Quién soy yo? ¿Dónde estoy, qué hago aquí? Quiero irme a mi casa. Era el síndrome del espejo por la mañana. Sí, con la edad aprendemos la relatividad de la vida, que no existen certezas, a lo mas vagas opiniones, y ambas (certezas y opiniones), son paradójicas. W. H. Auden, desde su cátedra de Poesía en Oxford, aconsejaba a sus alumnos que escribieran en paradoja. Para mí una de las mas increíbles paradojas que existen, casi rayana en el absurdo, es la exaltación, el arrebato, la sublimación del fútbol, muy parecida a la que tienen en Sevilla con la Macarena, o el Rocío. No menciono otros dislates. Es que no se puede explicar, hay que sentirlo, suelen decir con esta frase hecha. Esta es una relativa opinión mía. El ejercicio de la literatura, como el del fútbol, es otra cuestión a desvalorizar, a desmitificar. ¡Hay tantos libros, tanto que leer! En mi trabajo solía escuchar que hasta los conserjes escribían libros. Otra relativa opinión. Saludos.

  6. Querido Juan Antonio, una advertencia innecesaria: No es posible ser relativo de manera absoluta: esos términos no pueden andar juntos. En lo que cuenta: Es necesario que te tomes en serio escribir la novela de tu vida. Estás dotado para ello sin duda alguna. ánimo, cuentas esos lances tan enternecedores y a un tiempo tan nostálgicos. Me ha gustado mucho esta última entrega tuya, te felicito por ello y te pido que sigas. Un abrazo fuerte, viejo y estupendo amigo.

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